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lunes, 2 de diciembre de 2019

La Cadena. Adrian Mckinty

Hay libros que te llaman la atención sin saber demasiado bien porque, o igual miento porque la sinopsis es un reclamo sin parangón, pero vengo comprobando en los últimos años que las novelas americanas no me acaban de gustar, no me las creo, incluso me llegan a aburrir y se me eternizan en la mesilla de noche. 

Cuando leí que se desarrollaba en Estados Unidos sentí un especie de amor odio por la novela, temía que terminara resultándome tan cargante como otras que había leído, y en ese caso no me siento capaz de hacer una reseña en condiciones porque no se muy bien si falla el libro, o falla mi gusto. Pero fue más fuerte la atracción que la repulsión, y no me arrepiento de haber apostado por ella porque el marketing era muy fuerte y podía generar mucho ruido y pocas nueces. En mi caso el ruido y las nueces han estado equilibrados.

Puede que la nacionalidad del autor de esta novela, irlandés, sea suficiente para que no me haya decepcionado, o sumergido en esa especie de irrealidad, aunque otros lectores me han dicho que quizás lo que me pasa es que no acabo de entender la sociedad, cultura y costumbres americanas, todo es posible y como no se de donde viene ese desapego seguiré apostando por aquello que me atraiga a riesgo de darme un buen costalazo.

Os recomiendo acometer esta lectura cuando tengáis tiempo por delante porque se pega a las manos, sobre todo la primera parte que tiene un ritmo tan rápido que a veces te corta la respiración, mi empatía con la protagonista fue tal que llegué a sufrir ansiedad y tuve que cerrar el libro. Por suerte en la segunda parte ese desenfreno para un poquito para analizar el origen de la cadena para retomar casi al final el ritmo endiablado que al menos a mi me ha afectado anímicamente por meterme en la piel de Rachel, si es que eso es posible.

El autor:

Adrian McKinty nació y creció en Belfast durante los conflictos de los años setenta y ochenta. Su padre era ingeniero naval y su madre secretaria.
Asistió a la universidad de Oxford con una beca para cursar estudios de Filosofía antes de trasladarse a Estados Unidos para convertirse en profesor de lengua en un instituto.
Sus novelas han recibido varios galardones, entre los que destacan el Edgar Award, el Ned Kelly Award, el Anthony Award y el Barry Award, y han sido traducidas a más de veinte lenguas. Es colaborador y crítico literario de The Sidney Morning Herald, The Irish Times y The Guardian.
En 2017 al no poder vivir de la literatura abandonó la escritura y se dedico a conducir su propio coche para Uber y a ser camarero. Don Wislow (el Poder del perro) le pasó varios de sus libros a su editor y este le encargó un thriller.
Así nace La cadena la novela que le ha reportado al autor la solvencia para vivir de la literatura, está en vías de publicación en 40 países y sera llevada a la pantalla por Paramounth Pictures
Actualmente, vive en Nueva York con su mujer y sus dos hijos.
Sinopsis:
Como una mañana cualquiera, Rachel deja a su hija en la parada del autobús. Pero una llamada de un número desconocido lo cambia todo: una mujer le informa que tiene a Kylie secuestrada y que, si quiere verla de nuevo, deberá seguir sus instrucciones al pie de la letra: primero, pagar un rescate; segundo, secuestrar a otro niño. Quien llama es también una madre cuyo hijo ha sido secuestrado, y si Rachel no cumple con las reglas, el niño morirá, y su hija también.
Rachel ya forma parte de La Cadena, un mecanismo que convierte a padres de familia en víctimas y a su vez en criminales, y que está haciendo a alguien muy rico en el proceso. Ella es una mujer corriente, pero en pocas horas los acontecimientos la llevarán hasta límites impensables y la obligarán a hacer algo terrible.

Los creadores de La Cadena saben que unos padres harán todo lo que está en sus manos por sus hijos. Pero no contaban con cruzarse en el camino de una mujer decidida, valiente y superviviente como Rachel. Porque, si alguien puede romperla, ésa es ella.

Mis impresiones:

Abordar esta lectura es entrar en un gran dilema moral, en una lucha del bien contra el mal, del deseo contra la obligación, es llevar al límite el aguante humano y la constatación de que dentro de cualquier persona hay un criminal latente que llevado a situaciones extremas saldrá a la luz. El motor que mueve  la cadena no es el dinero, si no el Amor, sea del género que sea, filial, de pareja, fraternal... Y de esa vulnerabilidad se vale para obligar a personas aparentemente normales a ser en  primer lugar victimas, para convertirse en verdugos y supervivientes.

La culpa planea por toda la novela, la de los padres cuyos hijos desaparecen, la de aquellos que se ven abocados a causar a otros el mismo daño que ellos están sufriendo para salvar a su hijo, y la de los que saben que nunca estarán a salvo porque la cadena en cualquier momento les puede reclamar que vuelvan a entrar en escena. Esa culpa o remordimiento es la que les hace avanzar, sacar fuerza de donde no sabían que ni las tenían, en todo momento son las mujeres las que sacan la fortaleza, mueven los hilos, logran superar los retos y los personajes masculinos se ven más débiles y a punto de hacer naufragar las operaciones.

En la primera parte el ritmo es frenético, acompañamos a Rachel en esa lucha contrarreloj para cumplir con las exigencias de la organización, cada paso que da le aleja más de la mujer que era hasta ese momento y la convierte en otra que no reconoce y ni siquiera pretende reconocer, su hija esta por encima de cualquier cosa. Como cualquier persona se pregunta porque ella, que ni siquiera es valiente, ni tiene dinero, y su salud es frágil tras haber pasado por un cáncer que parece haber vuelto a adueñarse de su cuerpo.

Asistimos a la transformación de Rachel en apenas cuatro días, los capítulos comienzan con el día y la hora , el secuestro de Kylie dura del jueves al sábado, pero la adrenalina continua porque Rachel mantiene secuestrada a su victima, una victima que no es la que ella había elegido en un primer momento pero que de forma colateral presionada por la cadena tuvo que asumir porque el tiempo se agotaba. La primera parte transcurre en tan solo cinco días, en los que tiempo parece que vuele, que se escurra, en ese tiempo nuestra protagonista no vive, sobrevive, con los nervios a flor de piel, destrozados, pendiente del teléfono que le traiga noticias de su hija, pero también por si recibe nuevas instrucciones, parece que un ser diabólico se esté divirtiendo con ella, su angustia, su miedo.

Los capítulos en la primera parte son cortos, algunos podríamos decir que son muy cortos, siempre con ese gancho que te obliga a seguir leyendo para ver que le deparara el paso de las horas a Rachel, a su hija, pero también al resto de familias que están en la misma ecuación. Asistimos también al cautiverio de Kilye, la vemos caer y levantarse, poner su mente a trabajar, darse cuenta de que no tiene escapatoria, de que sabe manipular porque lo intenta con el eslabón débil de ese trozo de cadena, me dio pena ese padrasto, las conversaciones con su rehén me enternecieron, entendí porque ahí la que tenía el alma endurecida era ella y comprendí que era capaz de todo por salvar a su hijo, como también Rachel comprendió que a pesar de todo haría cualquier cosa por su hija, por reprobable que fuera, y llegar a esa conclusión a su lado es doloroso, porque te hace ponerte en sus zapatos, reflexionar de que serías tu capaz en su situación, para darte cuenta de que serias igual de dura, fría e inflexible que ellas.

En la segunda parte el ritmo se sosiega, aunque no por ello deja de avanzar la trama, nos presenta los orígenes de ese juego macabro que está enriqueciendo a unos pocos a costa del dolor y la criminalización de gente aparentemente normal y comenzamos de muy atrás, una infancia nada convencional, que podría perfectamente explicar la frialdad y la falta de empatía de los cerebros de esta locura que mantiene unida a un montón de familias que no tienen nada en común, ni se parecen en nada.

Esos capítulos se alternan con la vida de Rachel tras haber pasado por esa experiencia traumática y las secuelas que arrastra Kilye, todo aparentemente normal, se alternan capítulos cortos con otros más largos y llega un momento en que el lector avezado va uniendo cabos, va haciendo sus suposiciones y quizás porque he leído unos cuantos, en un momento dado adiviné quien era el cerebro del juego, y también intuí que la cosa se iba a poner fea, o muy fea.

Porque La Cadena no te permite hacer vida normal, no deja que olvides tu pesadilla, siempre está ahí al acecho, tu familia sigue en peligro, nunca estarás a salvo si no logras romperla, si no terminas con ella. Rachel no sabe como solucionar los problemas que arrastra su hija, no lo pueden hablar ni siquiera con un psicólogo. 

En un momento dado el autor vuelve a recuperar el formato del día y de la hora, se avecina de nuevo la vorágine, el lector lo intuye, no sabe muy bien de que manera, pero sabe que Rachel va a ser decisiva, y tanto que lo es, pero vas a tener que sumergirte entre las páginas de este libro, vas a tener que sufrir con la protagonista, vas a tener que plantearte sus mismos dilemas, vas a tener que ponerle freno a tu propia ansiedad, al menos yo tuve que hacerlo hacia los capítulos finales cuando todo se precipita.

La novela comienza fuerte y no da tregua, en la segunda parte sienta las bases del nacimiento de La Cadena y nos muestra quien está detrás, comenzando desde su infancia, a pesar de eso no se hace largo, ni pesado, al menos a mi no se me ha hecho, me interesaba saber que era y quien la había creado y cual era el propósito de tan diabólico engendro. Reconozco que mi curiosidad queda saciada. 

No me parece una historia previsible a pesar de que en un momento dado adivino quien está detrás y el golpe de gracia que da el autor me queda desvelado antes de tiempo, quizás por ese motivo también se me disparó la adrenalina por saber si iba a ser capaz de darle un final digno a una historia que me había tenido en vilo hasta ese momento. Y en mi opinión el final es muy cinematográfico, grandioso, muy americano, de esos que me suelen chirriar y malograrme una novela y sin embargo en esta ocasión me encaja a la perfección, todos los engranajes perfectamente engrasados están en su sitio y la trama avanza perfectamente  como la maquinaria de un reloj suizo.

Llama la atención que el escritor haya sabido meterse en la piel de una mujer con una fortaleza tan espectacular y una determinación a prueba de erosión, aunque realmente todas sus mujeres tienen esas características, no se permiten flaquear en ningún momento. Y es quizás más significativo que la parte más débil de cada eslabón siempre sea el personaje masculino, siempre se sienten sobrepasados, siempre al limite de meter la pata y generar una reacción negativa por parte de la cúpula de la diabólica entidad. Y si me apuras llama la atención las secuelas que arrastra Kilye con la determinación y la entereza que demuestra durante su secuestro, pero es que recibe un golpe muy duro, pero si he picado tu curiosidad habrás de leer la novela.

Sin embargo, todo tiene su explicación, unas veces el autor lo pone a la vista, otras va sembrando pistas para que entendamos todos los pasos que se van dando, , no hay puntada sin hilo, ni siquiera cuando baja el ritmo e introduce el germen de ese malvado juego, es la forma de preparar ese final tan apoteósico, tan de película, tan visual, tan descarnado.

Conclusión:

La cadena me ha sorprendido tanto por la trama, como por la estructura de la novela, como por los personajes femeninos tan bien dibujados que nos presenta el autor. Ha mostrado mucha pericia a la hora de meterse en la piel de una mujer, de dibujar las reacciones de varias de ellas, aunque la protagonista principal es Rachel.

La propia idea de una organización tan macabra ya es un plus, pero conocer los orígenes de esta que pretendían sus creadores y hasta donde están dispuestos a llegar a mi me ha interesado tanto como esa vorágine de la primera parte.

La cadena es un thriller que pasa en un suspiro, te tiene el alma en vilo y si logras meterte en la piel de la protagonista y calzar sus zapatos se pasa un mal rato, al menos yo lo pasé.

No me queda más que recomendarte esta novela si eres amante del thriller seguro que después estarás menos tranquila cada vez que tus hijos salgan por la puerta.


domingo, 27 de octubre de 2019

No hay luz bajo la nieve. Jordi Llobregat

Conocí a este autor gracias al boca oreja, ese potente promocionador que es algo así como poco ruído y muchas nueces. Me gusta escuchar a las personas cuando hablan de libros, tanto si lo hacen con entusiasmo, como si lo hacen con reservas, y si he leído el libro en cuestión me gusta participar de la tertulia, lo he echado durante mucho tiempo de menos. 

Mi tiempo se reduce exponencialmente en la medida que voy cumpliendo años y creciendo mis hijos, aunque me habían prometido que sería al contrario, supongo que llegará el día en que se cumpla el dicho, pero mientras tanto elegir bien las lecturas es importante para gestionar ese poco tiempo del que dispongo. Cuando personas cuyo criterio para mí es más que válido recomendaban de forma entusiasta El secreto de Vesalio, tardé poco en hacerme con un ejemplar de la novela, y en contribuir yo misma a ese boca oreja que a mí me había ayudado a descubrir a un escritor al que había que seguir la pista.

Jordi se ha hecho de rogar, o más bien su segunda novela, pero todo el tiempo esperado ha valido la pena porque se ha superado con esta nueva historia, que en nada se parece a su antecesora, pero mantiene al lector pegado a sus páginas durante toda la lectura.

Como muchos sabréis participo en el Club de lectura Cosas&Musas de Nules, hace un par de años o tres porque el tiempo vuela, tuvimos la suerte de tener a Jordi a nuestra merced para someterlo al tercer grado, no debió desagradarle la experiencia porque vuelve el próximo 8 de noviembre para que hablemos largo y tendido de No hay luz bajo la nieve.

Pero basta de chachara y nos metemos ya en harina.

El autor:

Jordi Llobregat (Valencia, 1971) soñó con ser escritor a la edad de doce años tras ver la película Le magnifique, con Jean-Paul Belmondo y Jacqueline Bisset. Ha escrito numerosos relatos publicados en varias antologías, es el autor de la novela El secreto de Vesalio (Destino, 2015), traducida a diecinueve idiomas y vendida a más de cuarenta países. Es creador y director de Valencia Negra, festival internacional de género negro, codirector del festival Torrent Histórica y del ciclo de encuentros culturales XATS en la Fundación Bancaja. Escribe la columna cultural Atasco en la mesita de noche en el diario Las Provincias y colabora con varios medios especializados. Pertenece al grupo literario El cuaderno rojo.

Lo podéis encontrar en las redes en:

jordillobregat.com
nohayluzbajolanieve.com
Twitter: @jordillobregat
Instagram: @jordi.llobregat
Facebook: JordiLlobregat.autor

La sinopsis:

En un lugar olvidado, una montaña guarda un antiguo secreto. Cuando el silencio de la nieve no sea suficiente para esconderlo, las muertes ya no se detendrán.

Un hombre desnudo y maniatado, con los párpados cosidos con un alambre, ha sido encontrado sumergido en las aguas heladas de una piscina, durante las obras de la estación de esquí Vall de Beau en el Pirineo: la infraestructura más emblemática de la candidatura hispano-francesa para los próximos Juegos Olímpicos de Invierno.
La subinspectora de homicidios Álex Serra y el teniente de policía francés Jean Cassel serán los encargados de la investigación. Después de un tiempo apartada del cuerpo por un grave incidente en el que Serra disparó a un compañero, sus superiores la envían a las montañas a investigar el caso. Serra creció en un pequeño pueblo de la zona, al otro lado del valle. Nadie como ella conoce aquel lugar.
Con su regreso, se reencuentra con todo aquello que creía haber dejado atrás: una montaña inmisericorde, un entorno opresivo dominado por los secretos y los recuerdos de un pasado que todavía no ha superado. Ahora, además, un asesino inteligente e implacable la pondrá a prueba.
Este será solo el primero de una serie de crímenes que tienen que ver con una historia oculta durante décadas. Solo quien la conozca podrá resolver el caso y dar con el misterioso criminal.
Mientras tanto, la tormenta de nieve más devastadora de los últimos veinte años está a punto de desencadenarse.
Mis impresiones:

No sabría explicar muy bien a que se debe el éxito de esta novela, o sobre que bases se sustenta este, porque son varias y muy diversas, a la vez que heterogéneas, pero todas ellas unidas componen una historia de la que no saldrás indemne y tardarás en olvidar. Voy a ir desgranando poco a poco los que para mí son los pilares de esta novela, no precisamente en el orden en el que los voy a enumerar, pero como por algún sitio hay que empezar ¿qué tal si lo hacemos por la ambientación?

Si la anterior novela la ambientaba en la Barcelona de finales del s. XIX, en esta ocasión elige un pueblo situado en la Vall Tova, Meranges de tan sólo  noventa y ocho habitantes, situado en valle catalán de la Cerdanya  y colindante con Francia. No es que Jordi se prodigue en descripciones que son más bien escasas, pero con la narración sabe crear ese ambiente de misterio, de quietud de la montaña, si me apuras incluso de opresión, ese silencio que se produce cuando nieva, incluso cuando la nieve es virgen y no se ha compactado, la oscuridad. Y para acabar de aportar ese ambiente incluso claustrofóbico tenemos un elemento sobrenatural que ejerce de nexo de conexión entre las tramas e incluso entre los personajes, que no voy a nombrar porque considero importantísimo descubrirlo a lo largo de la lectura e ir atando cabos.

Otro de esos pilares es la propia estructura de la novela, formada por 88 capítulos cortos, de una gran intensidad y siete partes con unos títulos muy reveladores que vas a tener que descubrir internándote en sus páginas, porque nada es baladí en ella y el autor va dejándonos pistas que si leemos con atención vamos uniendo hasta llegar a un todo que nos deja con la boca abierta y con ganas de más de mucho más. Es una historia para leer atentamente, no la recomiendo para lugares en los que las distracciones abunden para disfrutarla en toda su intensidad

Nos encontramos con una estructura compleja, con distintos planos espacio/temporales, historias sin conexión aparente que nos descolocan en algún momento , una gran diversidad de personajes con ricos matices, incluso los que aparecen poco y para acabar de rematar un diario escrito en primera persona por una niña judía que escapa de los nazis tras perder a toda su familia. El resto de la novela está narrado por un narrador omnisciente que nos va dando una visión general de la historia y nos va a hacer ir un paso por delante de la subinspectora Serra. 

El lector tiene ante sí un rompecabezas, a medida que avanzan las tramas y subtramas si hemos estado atentos a las pistas que va sembrando el autor todo encaja con la precisión de la maquinaria de un reloj suizo, para regocijo de quien va pasando las páginas del libro. Jordi Llobregat no da puntada sin hilo, no saca conejos de la chistera, todo está a la vista y el lector avezado puede disfrutar del juego que le plantea el autor, porque se trata de eso,  de jugar, de componer nuestras propias hipótesis para ver una vez tras otra lo equivocados que estábamos, porque no supe ver hasta el final quién estaba detrás de esa macabra y a la vez inteligente venganza.

Otro pilar es la multitud de temas que desfilan en esta novela en la que se incluyen hechos históricos y mucha ficción, sin olvidar ese elemento sobrenatural. Quienes me conocen saben que lo sobrenatural me desagrada, intento no abordar novelas en las que de antemano sé que tienen ese componente, pero encaja en la narración de forma tan natural que no me ha molestado en absoluto, incluso me hacía esperarlo con ansia.

Los hechos históricos que relata son el paso de los judios por la frontera francesa hacia España para después coger un barco que los llevaría  a Ámerica, un total de  15000 cruzaron los Pirineos pero no todos llegaron a su destino, en esta novela se da una posible explicación que pone los pelo como escarpias. Cuando leo me gusta aprender cosas nuevas, encontrarme como hechos de nuestra historia remota o reciente que desconozca, No hay luz bajo la nieve habla de las antiguas Colonias Textiles, no es la primera vez que me cruzo con este tema este año, pero entre las dos novelas me he hecho una composición bastante exacta  de lo que significaron para el patrón y también para los trabajadores.

Un enclave alejado de las ciudades, en el que vivían y trabajaban, en ese mismo reducido espacio tenían tiendas, iglesia, escuela, dispensario médico,  una casa donde vivir, todo ello supervisado por el patrón que tenía que dar su consentimiento para los matrimonios. Se podía trabajar en la fábrica, o servir en la mansión de los señores, y cada trabajo tenía su estatus, pero también en ocasiones se era la comidilla de la comunidad. Un negocio redondo para el patrón que pagaba el sueldo que estimaba oportuno y al mismo tiempo se aseguraba que parte de lo que ganaban los trabajadores volviera a sus manos.

Un último elemento histórico que desconocía es la línea de búnqueres  P, una barrera defensiva pirenaica que nunca tuvo que utilizarse, pero que en esta novela da mucho juego, introduciendo una línea de misterio más, por cuanto en uno de ellos sucederá algo que marcará a nuestra protagonista, convirtiéndola en un personaje peculiar.

En cuanto a los temas encontramos una investigación policial enrevesada, secretos familiares, traumas infantiles que se siguen arrastrando en la madurez, un gran sentimiento de culpa, una venganza planificada con gran inteligencia, mucha violencia, metaliteratura ya que la Divina Comedia de Dante tiene un peso importante, historias antiguas en forma de diario en primera persona que nos conmueve, una gran historia de amor, desencuentros familiares, traiciones.

Los elementos son múltiples y muy variados, no falta de nada en esta historia, una familia adinerada con mucho que esconder, una antigua colonia textil cuya existencia no consta, una heredera con una enfermedad rara "porfiria eritropoyética", tremendamente inteligente, empática, que ha sabido salir adelante sin apenas salir de las cuatro paredes de su mansión, que se encuentra en estado ruinoso por fuera y en total oscuridad en su interior. Un monasterio, un prior pedófilo, secretos guardados que ponen los pelos como escarpias. Y con tantos elementos esta novela hará las delicias de múltiples lectores porque se adentra en muchos géneros, es un thriller porque los asesinatos se suceden en poco tiempo, gustará también a los amantes de la novela histórica por esos hechos reales que ficciona, es romántica por esa gran historia de amor que esconde.

La Divina comedia y sus siete pecados capitales como eje de una venganza meticulosamente planificada, sembrada de pistas para mantener a la policía despistada, como eje central de la investigación una vieja fotografía, todos los que aparecen en ella serán asesinados uno a uno porque encarnan la envidia, la ira, la lujuria, la soberbia, la gula y la avaricia y la pereza, si no ellos sus descendientes. Si digo que vi venir el final mentiría, Jordi me tuvo engañada toda la novela, el final me cayó como un jarro de agua fría, ojo, no porque no esté a la altura, si no por lo inesperado.

Y me queda abordar una última cuestión, los personajes, múltiples y cada uno de ellos cumple su función, muy bien perfilados, todos y cada uno de ellos necesarios, y a pesar de ello el lector no se pierde en ningún momento. Un acierto el perfil de la subinspectora Serra, una mujer muy preparada, la mejor de su comisaría, pero tremendamente inestable, arrastra un trauma de la infancia, lo que ella cree un abandono familiar, que soporta ataques de pánico, por ese motivo se convierte en una bomba de relojería. Una mujer que sufre visiones en las escenas del crimen, que no puede comentar con nadie porque dudarían de su cordura, aunque ella misma lo hace constantemente.

Comienza la novela suspendida de empleo y sueldo por haber disparado por la espalda a un compañero en medio de un ataque de pánico, pero al conocer la zona de los crímenes por haber pasado allí su infancia se convertirá en la mejor baza para investigarlos. Trabaja mejor en solitario, sin embargo aceptará como compañero a un francés, Jean Cassel, entre ambos se tejerá una especie de relación cordial y confidente. Pero tampoco aquí es oro todo lo que reluce para consternación de una persona con una pétrea coraza  y también para la del lector que ya ve dibujarse la trama un poco más.

Si alguién merecería una mención a parte sería Beatrice Dalmau, un personaje creado con mimo, con gran multitud de matices, una dama a la que la luz del sol perjudica, una mujer inteligente, muy sociable a pesar de los pocos momentos en que puede hacerlo. Aprehender este personaje es un reto para el lector, la iremos conociendo por lo que el narrador omnisciente nos cuenta, por las descripciones que hace el autor, por los diálogos en los que es protagonista y a través de los ojos del médico que la trata desde niña. Me ha subyugado la enfermedad que padece, como la afronta, su sentido del humor, la aparente resignación con la que sobrelleva su enfermedad, porque ya se sabe que con dinero todos es más fácil.

Muchos más son los personajes que aparecen y todos ellos están trabajados con el mismo cuidado, explicando su presente y su pasado porque como ya he dicho no hay puntada sin hilo en esta novela y todo esta pensando para que al final las piezas encajen y creen un puzzle bello, sorprendente que hará las delicias del lector que se adentre en sus páginas.

Sólo espero que Jordi Llobregat ya esté pensando en su próxima novela, que no nos haga esperar cuatro años de nuevo, y si ello sucede nos sorprenda como lo ha hecho en esta ocasión.

Conclusión:

No hay luz bajo la nieve es una novela ambiciosa, con un estructura compleja que en algún momento puede descolocar al lector, con multitud de temas candentes y actuales que quien se adentre en sus páginas podrá descubrir ruborizándose en ocasiones. La envidia, la ira, la lujuria, la soberbia, la gula, la avaricia y la pereza, los siete pecados capitales, como eje de una venganza en que la Divina comedia de Dante tiene gran  importancia. 

Una venganza que ancla sus raíces en el pasado, en una vieja fotografía y en un diario que el lector irá descubriendo poco a poco y atando cabos. El pasado siempre vuelve y si no que se lo digan a la subinspectora Serra a quién volver al pueblo de su infancia no le está haciendo ningún bien.

Solo me queda recomendaros este thriller, porque te guste el género que te guste encontrarás en el elementos suficientes para que te enganche y disfrutes. Y ten paciencia con la estructura de la novela, esta pensada para no dárselo todo mascado al lector, para que juegue con el autor, con los personajes, para que teja y desteja teorías y para que se sorprenda con una final que está a la altura de toda esa obra de ingeniería literaria que el autor ha levantado con este NOVELON, sí en mayúsculas.
¿Y tú lo has leído? ¿Me cuentas que te ha parecido?


martes, 21 de mayo de 2019

Todo lo que sucedió con Miranda Huff

Hace tiempo que asumí que no puedo leer todo lo que se publica en España, me atraiga mucho o no lo haga en absoluto, el tiempo es finito y yo no se muy bien como me las apaño pero ni cuando  parece que voy a conseguir arañar minutos y horas para mi computo de ocio, ese se evapora como por arte de magia obligándome a robárselo a Morfeo, que parece abrazarme y envolverme en sus brazos con más fuerza que nunca.

Por ese motivo no había leído nada de lo que hasta el momento había publicado Javier Castillo, y cuando desde #SoyYincanera se propuso esta lectura, pensé que al fin me adentraría en la pluma del autor. No se si porque tenía las expectativas muy altas, porque los thrillers americanos no acaban de convencerme ni aunque los escriba un nativo, la cuestión es que la novela no ha sido lo que yo esperaba y eso que en un principio me atraía muchísimo.

Y es que una a medida que el tiempo cotizaba en bolsa cada vez a precios más desorbitados tuvo que ir renunciando a algunos hobbies y entre ellos, como no, estaba el séptimo arte. Además dentro de Periodismo tenía un asignatura en la que estudiamos planos cinematográficos, fundidos en negro, en blanco, grandes genios de los planos imposibles, y puede que yo esperara algo muy diferente de lo que he encontrado en esta novela, y no hay nada peor que las expectativas por las nubes y una trama frustrada, la que yo había urdido en mi cabeza.

También me he dado cuenta mientras conversaba con Ana Kayena, que este tipo de lecturas, lo que yo llamo thrillers americanos, sean o no de autor nativo no me parecen verosímiles y por tanto no terminan de gustarme, y es que todas las lecturas que ha propuesto #SoyYincanera de este corte me han dejado fría, y sobre todo no han sido lo que yo esperaba. Creo que no acabo de entender su sociedad, su justicia...

Aún así no se puede negar que la historia se deja leer, que entretiene, y que engancha porque el autor tiene la habilidad de cortar el capítulo en el momento álgido y deja al lector con ganas de más, por lo que acomete con avidez el capítulo siguiente, y así sin darse uno cuenta si tiene por delante un fin de semana se encuentra al final del libro.

El autor:
Javier Castillo creció en Málaga y estudió empresariales y un Máster en ESCP Europe. Ha trabajado como consultor de finanzas corporativas, pero abandonó los números a raíz del éxito de su primera novela,El día que se perdió la cordura (Suma), convertida en un fenómeno editorial, publicada en Italia, México, Colombia, Argentina, Portugal y próximamente Turquía, Japón y Corea. Asimismo los derechos audiovisuales han sido adquiridos para la producción de la serie de televisión.
Su segunda novela El día que se perdió el amor (Suma), afianzó a Javier Castillo como maestro del suspense y ambas novelas llevan vendidos más de 300.000 ejemplares en España. Todo lo que sucedió con Miranda Huff es su tercera novela y supone su confirmación como uno de los mejores escritores del género.

Lo puedes encontrar en

Twitter: @JavierCordura

Instagram: Javiercordura


Sinopsis:


Un fin de semana en una cabaña en el bosque.
Un matrimonio en crisis
Una misteriosa desaparición
¿Qué ha sucedido con Miranda Huff?

Una pareja en crisis decide pasar un fin de semana de retiro en una cabaña en el bosque en Hidden Springs, pero cuando Ryan Huff llega para encontrarse con Miranda la puerta está abierta, hay dos copas de vino sobre la mesa, nadie en el interior y el cuarto de baño se encuentra lleno de sangre.

Todo lo que sucedió con Miranda Huff es un thriller psicológico de ritmo vertiginoso donde parece imposible encontrar a Miranda con vida. Lo que Ryan desconoce es que la desaparición de su mujer conecta con su historia con la de su mentor, el gran James Black, y con el descubrimiento del cadáver de una mujer desaparecida treinta años atrás en la misma zona.


Mis impresiones:

No sabría explicar las sensaciones que tengo con este libro, no ha sido lo que esperaba, eso lo tengo claro, la historia prometía, tenía buenos mimbres, avanzaba de forma ligera, sin embargo al llegar al final me ha faltado algo, y no se explicar muy bien que es, quizás me había formado una idea diferente de esta historia, quizás no se conectar con las americanadas como yo las llamo, quizás me ha parecido muy previsible, cuando había material para que no fuera así, quizás me ha cojeado la investigación, ambos policías me han parecido muy irreales y la investigación en sí cogida en pinzas, quizás no haya conectado con ninguno de los personajes, salvo con Jeff, el único que me parece puro en esta trama.

Nos encontramos ante una historia narrada a tres voces y en dos tiempos verbales, una historia en la que nada es lo que parece y en la que todos los personajes tienen  más sombras que luces, y ocultan fantasmas en el armario, todos tienen una cara oculta que termina saliendo a la luz. 

Ryan nos cuenta en primera persona y en presente la desaparición de Miranda, su mujer, con la que últimamente tenía un desapego importante, el matrimonio estaba en crisis y los unía únicamente una situación económica más que delicada. No es un personaje que atraiga al principio y cuanto más avanza la novela menos simpatía despierta, más bien repele porque esconde tantos secretos que dificulta la investigación.

Miranda también utiliza la primera persona, pero su relato nos traslada al pasado, a los inicios de su relación con Ryan, y así el personaje a ojos del lector va perdiendo simpatías, la evolución de ese joven graciosete y atento al Ryan actual se nos va dibujando de forma siniestra, esa cara que esconde y que en un principio Miranda obvia y no le da importancia termina siendo una losa que la ahoga y le hace tomar decisiones que cambiaran la vida de ambos.

James Black es la tercera voz, narrada en tiempo pasado por un narrador ominisciente, esta es la parte que a mi más me ha interesado, quizás porque he vuelto a mis tiempos de estudiante, y quizás por ello también es la que más coja se me ha quedado, porque me hubiera gustado que hubiera ahondado más en las bambalinas de la cinematografía, en lo que se estudiaba en aquella universidad y no tanto en el escarceo de un estudiante y su profesora, la parte que más he disfrutado ha sido el rodaje de la película, y quizás también la que más me ha sorprendido, la que más ha sacado caras ocultas y maldades bien disimuladas.

Posiblemente James Black sea el personaje al que más he odiado a lo largo de la trama, es una persona tóxica para todo con el que intima, egocéntrico a más no poder, no hay forma de empatizar con él, ni en la trama pasada que protagoniza, ni en la presente en la que es un vértice completamente necesario.

Como contrapunto a Black, está Jeff, un hombre de su misma edad, que también ansiaba ser director de cine y cuya carrera quedó truncada incluso antes de despegar, un hombre un tanto especial cuya deformidad te causa un poquito de repulsión, hasta que sabes que se esconde detrás de esa apariencia y sobre todo cuando descubres que es la única luz entre tanta sombra.

El resto de personajes está un poco difuminado, el autor no ha entrado a fondo en ellos, no se caracteriza Javier por grandes descripciones, son los hechos los que conforman a los personajes,. por lo que si aparecen poco simplemente están esbozados.

Como podéis comprobar mimbres hay, sin embargo, a mi no me ha llegado a convencer la ejecución, no se le puede negar al autor maestría en el arte de engatusar y enganchar al lector, lo mantiene pegado a sus páginas, quiere saber más y más, descubrir el paradero de Miranda, saber porque Ryan oculta información a todo el que conoce, saber más de Miranda que en un principio se pinta como un verdugo para convertirse en víctima.

Puede que la novela avance tan rápido que haya giros que no sea demasiado verosímiles y otros sean demasiado previsibles para un lector avezado de thrillers, pero el libro cumple su cometido, entretiene y sobre todo tiene una gran legión de seguidoras que no pueden estar equivocadas, así que pienso que posiblemente el que este tipo de lecturas no me acaben de gustar esté el la punta del iceberg de que el libro no me haya llegado tanto como a otros lectores.

Nos encontramos ante una estructura aparentemente compleja, tres personajes unidos en el presente al que conecta el pasado del más mayor y para ello utilizan tres voces y dos tiempos verbales, con la primera persona logran que el lector se sienta parte de lo que cuentan, como si intimara con ellos, con el presente esta acción es más patente,y con el pasado tiende más a la confidencia, al te voy a contar un secreto y me lo guardas. Y para romper un poco ese clima intimo llega la voz en tercera persona, ese narrador que todo lo sabe y que conecta pasado y presente de los tres personajes, aunque sobre todo se centra en el pasado de James.

Y aún con esta estructura, el autor maneja una narración sencilla, sin grandes alardes literarios, retrata la realidad cotidiana, las desavenencias matrimoniales, el amor, el desamor, la venganza, los egos profesionales, y retrata muy bien tanto el esplendor como la decadencia de Hollywood, una ciudad en la que no todo brilla como el oro, aunque a la vista de la gente parezca así. Un mundo en el que hoy estas arriba y eres Dios y  mañana nadie recuerda tu nombre, no puedo negar que esa parte me ha entusiasmado, que incluso las desavenencias matrimoniales me han parecido creíbles, pero el giro que dan las tornas me parece un poco forzado, con muchas casualidades que no me terminan de convencer.

Los diálogos dan agilidad y codidaneidad a lo que se cuenta, , la ausencia de descripciones contribuye a que la lectura fluya, los capítulos más o menos cortos que te dejan con la miel en los labios son todo un acierto que te lleva a ese un capítulo más solo, y se te va media tarde a poco que la tengas libre, o te pasas la parada del tren, metro o bus, o si te pilla cocinando da la comida por quemada. Es una novela muy visual, ante mis ojos pasaban los fotogramas, si en algún momento hacen una versión cinematográfica o una serie seguro que no se parece en nada a lo que yo me he imaginado.

Por ese motivo es un libro que se puede disfrutar después de una lectura larga y densa, porque te proporciona puro entretenimiento, al mismo tiempo que juegas con el autor y este juega contigo, si te gustan los thrillers psicológicos y lo americano no te echa atrás como a mí, será una lectura que disfrutarás mucho. Si no al menos te entretendrá unas horas y eso ya es mérito.


Conclusión:


Nos encontramos ante un thriller psicológico, narrado a tres voces en dos tiempos verbales, una trama que da varios giros que intentan en todo momento sorprender al lector, aunque conmigo no lo consiguieron, será que una ya tiene unos cuantos leídos y va encontrando las pistas que el autor va sembrando en el texto, que no es cuestión de sacarse en el último capítulo un as de la manga que no venga ni a cuento.

Los personajes son muy de andar por casa, con sus egos, sus malicias, sus pequeñas o grandes maldades, incluso sus bondades, una novela que trata del amor, del desamor, de la venganza, de la lealtad e incluso de la deslealtad, de hasta donde es capaz de llegar una persona por triunfar y por  mantener a su lado a la persona amada y si ello no es posible que es capaz de hacer para que no sea de nadie más.

Todos y cada uno de los personajes son reconocibles, seguro que conocemos a alguien semejante en nuestro entorno, no nos cuesta imaginárnoslos y eso hace que el lector pueda conectar con ellos o no hacerlo en absoluto, yo soy de las que no he podido conectar con ninguno, salvo con Jeff.

¿Y tu has has leído todo lo que sucedió con Miranda Huff? ¿Me cuentas tus impresiones?


martes, 26 de febrero de 2019

El abrazo del monstruo. Félix J. Palma

Mi abuela solía decir que el miedo es gratuito y como tal cada uno se coge el que quiere, y en ocasiones condiciona la vida de una persona. Me solía decir que nunca tomara una porción demasiado grande para que no me impidiera ser libre y disfrutar de la vida. Y lo decía por las muchas cosas que ella dejó de hacer por los distintos miedos que atesoraba.

Al leer esta novela me he podido dar cuenta de cuanta razón tenía mi abuela, y aunque no pueda presumir de no tener ningún miedo, es verdad que intento que no me influya en mi vida diaria, hasta el punto  en que condiciona la infancia de Diego y su posterior vida de adulto. 

He de reconocer que es la primera obra del autor que leo, que a pesar de que su trilogía victoriana la vi pasearse por blogs en su día, no se que porqué a mi no me llamó la atención, sin embargo ya no sé si fue la agresiva campaña de marketing, la inestimable opinión de mi socia de #SoyYincanera, que los planetas se alinearon en el firmamento, pero no me importó su grosor a pesar de que mi tiempo cotiza en bolsa a precio de uranio enriquecido, y eso que ya voy quemando etapas, pero me meto en charcos de los que no soy capaz de salir.

No esperéis que os diga que me he ventilado la novela en dos días, porque no ha sido así. A pesar de haber luchado a brazo partido con el perverso dios del tiempo, he estado días enteros sin poder leer una sola línea, en ocasiones me ha resultado un poco repetitivo, he sentido que me daban demasiada información, no dejándome reflexionar dándome la trama demasiado mascada, en otros he disfrutado como una enana de la perversidad de algún que otro personaje, pero sobre todo esto último lo vais a descubrir si os adentráis en las páginas de esta novela, no quiero estropearle a un futuro lector el factor sorpresa.

El autor: 

Félix J. Palma nació en Sanlúcar de Barrameda en 1968, es profesor de escritura creativa y coach literario. Como novelista ha publicado entre otras La hormiga que quiso ser astronauta (2001) y Las corrientes oceánicas (Premio de novela Luis Bereguer, 2005). Pero su consagración como narrador se la debe a su trilogía victoriana, que se ha publicado en 27 países, ha obtenido numerosos galardones y ha aparecido en la lista de best sellers de The New York Times. Está formada por las novelas El mapa del tiempo (XL Premio Ateneo de Sevilla, 2008), El mapa del cielo (2012) y El mapa del caos (2014). Ha obtenido más de un centenar de premios por sus relatos, reunidos en El vigilante de la Salamandra (1998), Las interioridades (2001), Los arácnidos (2003) y El menor espectáculo del mundo (2010).


Con el abrazo del monstruo se adentra en el terreno del thriller psicológico.

Sinopsis:

Diego Arce es un reconocido escritor de novelas de misterio que no atraviesa su mejor momento creativo. Tras los ruegos de su editor, decide resucitar al mítico personaje al que le debe la fama: "el Monstruo", un aterrador psicópata que secuestraba a niñas en la Barcelona modernista. Pero una noche, mientras Diego y su mujer asisten a una fiesta, alguien decide llevar la ficción a la realidad: imitar al Monstruo secuestrando a la hija de Diego, Ariadna, de siete años, y proponerle al escritor el mismo juego macabro que en su novela. Si quiere recuperarla, durante los siguientes días Diego deberá superar tres pruebas en directo, a cada cual más espantosa. Comienza así una terrible carrera contrarreloj para descubrir quién está detrás del secuestro. Al mismo tiempo que debe demostrar al mundo hasta donde es capaz de llegar para salvar a su hija, también  tendrá que escarbar en su pasado, con la ayuda de su mujer y el inspector Rocamora, para descubrir quién puede desearle tanto mal. Pero ¿y si el mismísimo monstruo hubiera escapado de la  novela de Diego para acabar lo que el le impidió terminar?

Una historia sobre los terrores y fantasmas de la infancia y cómo proyectan su sombra sobre el hombre adulto.

Una historia de superación, de amor y de enfrentamiento a nuestros miedos más profundos.

¿Qué serías capaz de hacer para salvar a tu hija?


Mi opinión:

En el género negro innovar es muy complicado, parece que ya está todo inventado y cada vez es más difícil sorprender al lector, encontrar una bocanada de aire fresco, y Félix J. Palma consigue dar una vuelta de tuerca al sacar al personaje de una novela y convertirlo en carne y hueso y pergueñar de esa forma una venganza contra el autor por impedirle terminar su misión.

Mimbres hay sin duda, atractivo es el tema, no me lo negaréis, y además el personaje que crea el novelista es siniestro y el que se escapa de la novela es un psicópata de manual, con una mente retorcida y una capacidad para el mal espectacular. Y el lector es testigo de las vueltas de tuerca que da el autor a la trama, a los personajes a los que coloca en situaciones tan límites que quien se adentra en sus páginas no puede dejar de preguntarse que haría en una situación semejante.

Hay ocasiones en las que me he visto reflexionando con el propio Diego, no si él sería capaz de hacer las pruebas, si no si yo sería capaz de superarlas para salvar a mi hijo, porque como creador de la novela sabe perfectamente que el monstruo no tendrá ninguna duda de infligirle a su hija todo el mal que el no sepa o pueda superar. Y al hilo de esto, no se si la intención de Félix J. Palma era la de denunciar el voyeurismo que impera en las redes, ese ser testigo de la vida minuto a minuto de las personas que se avienen a compartirlas, ese morbo a golpe de tuit, o de video multimedia, también sobre eso reflexioné, que haría yo de encontrarme en tal tesitura, hacer caso a las autoridades para restar notoriedad a la prueba y no dar al Monstruo su minuto de gloria, o sentarme a ser testigo de las tropelías que se permitiera diseñar.

Siento deciros que no se muy bien que haría, porque he barajado varias hipótesis, pero no es menos cierto que hasta que no te encuentras entre la espada y la pared, sometida a más presión de la que tu cuerpo y mente es capaz de soportar, es baladí conjeturar si sería capaz o no de llevar a cabo esas pruebas,ni si sería participe de ese gran circo que monta el Monstruo, aún así creo que la última  es tan gore que veo un tanto improbable superarla, aún con toda la presión del mundo, pero también creo que no tendría estomago de verla en directo, soy bastante aprensiva.

Nos encontramos ante una novela de más de setecientas páginas, en las que no siempre la trama corre, que está salpicada de flash back, en la que hay hechos que se repiten en más de una ocasión, cuando el autor los piensa, tiene pesadillas,  cuando se los cuenta a su mujer, cuando se los cuenta a su hermano, cuando hace participe a Rocamora, el trauma infantil que arrastra Diego se repite hasta la saciedad y en ocasiones he llegado a pensar si no había forma de solo nombrarlo una vez, porque el lector ya está al tanto, en ocasiones es necesario dejar que piense, que se no se le de todo mascado, las pesadillas recurrentes de Diego me han ralentizado en algún momento la lectura, me han sonado a dejà vu, en definitiva me han sobrado, creo que con un vuelta de tuerca más se podría haber llegado a suprimir tanta repetición, o a lo mejor con alguna menos... No lo sé muy bien, a veces menos es más.

El protagonista absoluto de esta novela es Diego Arce, y todos los demás personajes se van desdibujando, en torno a él, a su gran éxito literario y a su personaje siniestro gira toda la novela, el resto  son meramente accesorios, necesarios según el pasaje que se esté narrando, pero con mucha menos fuerza literaria, y el egoísmo, la mezquindad de este ha llegado a hastiarme, una persona que se cree el centro del universo, que el mismo reconoce que salvo su hija poco más le importa, una persona que no se da cuenta de que quienes le rodean tienen sentimientos y necesidades. Diego me ha causado un montón de sentimientos, desde el desprecio más absoluto y esa sensación de que tiene merecido cuanto le pasa, hasta la conmiseración porque las pruebas se pasan de rosca, pasando por la pena más absoluta de ver como se va deteriorando su vida y sus relaciones, hasta la admiración final por su obstinación, perseverancia y valentía dentro de todos los miedos que lo sacuden convirtiéndolo en un pelele.

Y entre las tramas tenemos la metaliteraria, que va alternándose en la primera parte del libro con los capítulos de Sangre y ámbar el gran éxito literario de Diego Arce, me he sorprendido a mi  misma deseando que llegaran esos capítulos, hubiera devorado la novela dentro de la novela, la mezquindad de alguno de sus personajes me sobrepasaba. Diego Arce logró pintar al Monstruo de forma diabólica, tanto en su presencia física como en su mente enferma. Y Félix le da la vuelta a la novela de ficción y le permite escapar del manuscrito en el que Diego le ha encerrado para acabar el trabajo que le impidió terminar. Simplemente magistral, ahí me rendí a los pies del autor, y seguí leyendo con fruición hasta que en un momento dado intuí quién podía ser el monstruo, pero ni siquiera ello despegó el libro de mis manos.

Porque si el quién era importante, el porqué no lo era menos y el cómo tampoco, y eso es lo que vamos descubriendo en la segunda y tercera parte, y aquí alguna de las repeticiones no me han molestado porque me han aportado distintos puntos de vista, me han puesto los pelos como escarpias al descubrir como una apariencia benévola y altruista puede esconder la maldad en estado puro. Ser testigo de las manipulaciones que ese personaje somete al resto me puso muy mal cuerpo y me sumergió en una atmósfera opresiva, al entender que como lector iba un paso por delante de la investigación. Félix J. Palma no se saca ningún conejo de la chistera, todo está a la vista, en ocasiones sobreinformado y sin embargo viraje tras viraje va sorprendiendo al lector, porque le apunta una teoría que este ve plausible para ir desmoronándose línea a línea.

Felix J. Palma se divierte jugando con el lector, ofreciéndole pistas falsas, dando por concluida la investigación para llegar al punto de partida de nuevo, y el tiempo corre, las pruebas cada vez son más complicadas, la última es simplemente salvaje y aberrante y parece que la policía se empeña en enrocarse, en no ver lo que el lector ya intuye, en lo que Rocamora entreve, no es una novela negra al uso. Y no lo es porque la víctima es parte activa de la investigación, se desquicia, actúa a la desesperada, pero al mismo tiempo mantiene la mente lo suficientemente lúcida para que no se le pasen las pistas que aparecen en las pruebas.

El estilo del autor al narrar me ha convencido, es verdad que pienso que le sobran páginas, que hubiera podido solventar de otra forma las repeticiones, que tiene algún personaje infrautilizado, pero quizás  ese es el efecto que él buscaba, pretendía centrar nuestra atención en Diego y que los demás fueran accesorios, unos secundarios necesarios pero que si en algún momento prescindía de ellos tampoco se notara. Para ello posiblemente haga falta maestría, para mantener la atención del lector durante tantas páginas también

La última parte simplemente ha volado en mis manos, necesitaba saber como iba a cerrar una investigación que parecía no tener fin, y me ha sorprendido, me ha parecido muy ingenioso, sin necesidad de sacarse un as de la manga porque la novela estaba sembrada de pistas, pero la proliferación de ellas distrae la mente del lector, incluso la del más avezado. Me ha gustado el colofón final que despúes de tanto retorcer la trama y a los personajes nos ha brindado el autor. Me ha parecido brillante, un final acorde con la trama y las subtramas que se manejan, que son de lo más variadas pero giran todas en torno a la principal, o a un accesorio del protagonista.

Me costó cerrar la boca cuando tuve ante mí la resolución del caso, no podía dejar de pensar en si era verosímil, o una argucia más y terminé concluyendo que la desesperación y el ansía de salvar a lo que más quieres te da fuerza, más de la que pensaste tener alguna vez. No quiero destripar más, pero en ese final yo hubiera cambiado alguna cosita, por aquello de la justicia poética, pero es difícil entender lo que quiero decir sin haberse leído la novela, o quizás a vosotros os parezca perfecto tal y como lo presenta el autor, porque para gustos los colores.

Conclusión:

A pesar de unos pequeños peros, El abrazo del monstruo me ha parecido una buena novela, que juega con varios factores novedosos que le aportan un aire fresco al género, al tiempo que tintes góticos y juega con la metalitetura, con el mundillo de los autores, los editores y las editoriales, y como no de los lectores. Ahí he visto una crítica encubierta al mundo editorial de la mano de la insistencia de Tejada para que Diego resucitará al Monstruo en una nueva novela, también cuando secuestran a su hija y pretende que vaya a un plató de televisión para llevarse su parte del pastel. Me ha parecido tremendo el ninguneo al que somete al autor ante su negativa a escribir una segunda parte de su novela más exitosa, hasta que este se aviene a hacer volver al Monstruo. Me ha parecido un mundo despiadado, destructivo y muy interesado.

El estilo del autor es ágil, sencillo con profusión de diálogos, sabe dosificar la intriga, y cuando el lector cree que lo tiene todo bajo control es especialista en dar una vuelta de tuerca a la situación y dejar la  partida de nuevo en la casilla de salida. Félix J, Palma juega con el lector, pero juega limpio, no se saca ases de la manga, ni conejos de la chistera, aunque el lector no siempre sea capaz de ver las pistas a tiempo porque potencia otras que llevan a callejones sin salida.

A pesar de que Diego es un personaje potente que evoluciona a lo largo de la novela me hubiera gustado una mayor profundidad en algunos de los secundarios, sobre todo en la mujer de Diego, pero no quiero contar más porque es una novela para ir descubriéndola página a página. Es una historia para dejarte abrazar por el Monstruo, dejarte envolver por su maldad, por su atmosfera opresiva, y deshacerte de ese abrazo letal en la última línea.

Seguro que El abrazo del monstruo te proporciona muchas horas de lectura placentera, y seguro que esos peros si tu también los ves, se quedan en pequeñas anécdotas que no desmerecen la lectura de esta gran novela.

lunes, 26 de noviembre de 2018

La madre. Fiona Barton

No tengo vergüenza, lo sé, tengo La Viuda en la estantería desde que salió y en aquel momento cosechó tan malas opiniones e incluso alguna tibia, que decidí posponerlo, y eso que a mi me gusta comprobar de primera mano si una novela es tan floja como los blogueros opinan, pero llevo años inmersa en una espiral de tiempo de ocio precario y al final hay que priorizar. Después de leer La Madre, me arrepiento de haberle hecho un hueco, porque me he encontrado a una autora cuyo estilo me gusta, y la novela es previsible, sí, y un lector avispado resuelve el misterio bastante pronto, pero esto no es lo importante de esta historia, y uno no se debe quedar en la superficie, ha de intentar descubrir lo que la autora nos ha querido contar con la trama que nos lega.

Por ello recomiendo a cualquier lector, que no deseche sin mas una novela, que si un libro le atrae, no es necesario comprarlo, existen bibliotecas públicas y hasta virtuales, e-biblio, posiblemente alguna historia le sorprenda para bien, como a mi me ha sorprendido esta autora, a la que ya había descartado y de no ser porque La Madre me llegó por sorpresa no tenía pensado leerla.

Dicho esto nos metemos en harina porque #SoyYincanera me ha brindado la oportunidad de compartir esta lectura con otras lectoras entusiastas y cita a cita hemos diseccionado bastante bien el libro.

La autora:

Fiona Barton cuenta con una dilatada carrera en el mundo del periodismo, donde ha trabajado, entre otros medios, para el Daily Mail, el Daily Telegraph, y el Daily Sunday, cubriendo los casos judicales más mediáticos, como el de la desaparición de Madelein McCann. Galardonada con el prestigioso Premio Nacional de la Prensa británica, desde 2008 trabaja formando a periodistas exiliados y amenazados por todo el mundo.


Nacida en Cambridge, Inglaterra, Barton reside acturalmente en el sur de Francia. La Viuda su primera novela se convirtió en un fenómeno editorial internacional:: se publicó en más de treinta y cinco paises ocupando las listas de los más vendidos durante meses, fue seleccionada como una de las mejores novelas del año por Publishers Weekly y esta a punto de ver la luz su adaptación para televisión.

Puedes encontrarla en:

www.fionabartonauthor.com

@fionabarton

Sinopsis:

Un escueto párrafo en el periódico informa sobre una noticia que se remonta a décadas atrás. La mayor parte de los lectores la pasaran por alto. Para tres mujeres, sin embargo, es imposible de ignorar.

Para Angela es el recuerdo de lo peor que le ha pasado en la vida.

Para Emma, la peligrosa posibilidad de que su secreto más oculto sea revelado.

Para la periodista Kate Waters, la primera pista en una carrera para descubrir la verdad.

Secretos guardados durante años, enterrados bajo tierra y en el fondo del corazón saldrán a la luz  para cambiar tres vidas para siempre.

Mis impresiones:

Nos encontramos ante una novela que se desarrolla en apenas dos meses entre el 20 de marzo de 2012 cuando el Evening Standard publica una noticia en las páginas interiores y de poca extensión sobre la aparición de los restos de un bebé, hasta su resolución el 26 de mayo. Aunque después encontraremos un epilogo que nos sitúa aproximadamente un año después.

Fiona Barton nos presenta una historia desde cuatro puntos de vista, y sólo un personaje Emma lo hace en primera persona, dice la autora que es la voz que ella oía en su cabeza, por eso cuenta su experiencia personal, ella es quién abre y quién cierra la novela,  sin embargo no es el personaje que más peso tiene, y ello la dota de una complejidad que no está a la vista del lector, puesto que  la novela parece sencilla, pero sólo si te quedas en la superficie. Los otros narradores, todos mujeres con más sombras que luces, lo hacen en tercera persona convirtiéndose en narradores omniscientes.

Antes he comentado que hay un personaje que lleva el peso de la trama, y no solo lo lleva, si no que aglutina las tramas y subtramas, porque todos los personajes confluyen en ella, y enlaza las distintas historias entre sí, a través de la investigación. Y este no es otro que Kate Waters, una periodista que se cruza con una noticia que a cualquiera le hubiera pasado desapercibida por su extensión e importancia, y que ella recorta y mete en su bolso para leerla después con más atención. Podría decirse que Kate es el alter ego de Fiona, quién también tiene esa costumbre, aunque nunca ha tirado de un recorte de ese tipo para un reportaje de investigación, si que le han servido para pergueñar esta historia más compleja de lo que parece, aunque algunos temas se podrían haber explorado más.

Pero he hablado de cuatro puntos de vista y de momento solo he comentado dos, Emma y Kate, las otras dos mujeres de esta historia son Jude, la madre de Emma y Angela cuya hija recién nacida desapareció y nunca se recuperó del golpe, creando una burbuja de dolor a su alrededor, y condicionando de esa forma la vida de la familia. De todos los personajes con quien más me ha costado empatizar y entender es a Emma, ni siquiera ese testimonio directo me acercaba a ella, sin embargo al avanzar la historia, al conocer su pasado y sus vivencias, vamos entendiendo a esa mujer que parece tener sus facultades mentales mermadas, y vivir en constante estado de ansiedad. 

A la que no he podido entender de ninguna forma es a la egocéntrica Jude, no he tenido forma de entenderla, ni  de comprender su forma de actuar, esa manía de ser el ombligo del mundo y al mismo tiempo otorgarle tanto poder sobre ella al hombre de turno, sin tener en cuenta a su hija. Y Angela me ha parecido creíble, muy humana, pero al mismo tiempo muy repetitiva, un personaje demasiado encerrado en su dolor sin pensar en sus otros dos hijos y su marido. Los pasajes en los que ella es protagonista pueden llegar a aburrir un poco por ser  más de lo mismo, aunque posiblemente haya que meterse en la piel de una mujer que haya sufrido una pérdida de tal tamaño para poder entender que vive en un perpetuo día de la marmota.

No todos los personajes de esta novela son mujeres, aunque si los más importantes, entre los hombres nos encontramos secundarios de lujo, sin los que la acción no hubiera podido transcurrir, meros actores necesarios, a algunos la autora los redime, a otros les cogeremos una gran animadversión, y es que  Fiona juega en todo momento con el lector, y aunque este resolverá el misterio mucho antes de que la trama finalice, no es lo más importante de esta novela, que cualquier lector que se quede en lo banal tachará de previsible.

Presentados los personajes me queda hablar de los temas, y es que estos son muy variados, y más complejos de lo que pueda parecer a simple vista, aunque alguno podría estar tratado con mayor profundidad.

Las relaciones materno-filiales: Un tema que hubiera dado para mucho más, nos encontramos con tres madres muy distintas entre sí, con relaciones dispares con sus hijos, y de todas ellas con la que más he empatizado es con Kate, aunque solo sea porque es la que tiene una historia más cotidiana, más acorde con mi forma de vida. A Jude no he logrado entenderla, ese egocentrismo me ha cegado, ese poner su felicidad por delante de la de su hija, ese dejarse llevar por la pareja que tuviera en cada momento, para lo inteligente e independiente que aparenta en un primer momento , no me ha cuajado.  El tema de Angela es distinto, dicen que un clavo no saca otro clavo, y eso lo puedo entender, la pérdida de un hijo no se suple con otro, pero puestos a vivir, hay que luchar por los que tienes a tu lado, y que el dolor no monopolice toda tu vida. Fiona ha sabido retratar toda la humanidad de esta mujer, la culpa que la corroe desde ese fatídico día, esa necesidad de saber que ha pasado para poder continuar con su vida. Esa montaña rusa en la que se monta cada vez que vislumbra la posibilidad de resolver el misterio que un día terminó con su felicidad.
Las relaciones entre Emma y Jude son muy frías, yo diría que incluso distantes, el lector conforme avance la historia irá descubriendo porque, y posicionándose, aunque no voy a revelar al lado de quién.

Las relaciones tóxicas: Porque a todo no se le puede llamar amor, y las relaciones de Jude con sus parejas se las puede definir de muchas formas, pero yo solo veo personas muy peligrosas, pero también es tóxica la relación que Will Burneside mantiene con el casero de Jude.

Los abusos sexuales: y como estos pueden marcar el resto de la vida a una persona, como el peso de la culpa las puede convertir en personas retraídas, inseguras. Un tema muy actual se mire por donde se mire.

El peso de las mentiras del pasado: Y es que como he dicho todos los personajes tienen más sombras que luces, secretos que esconder, parece que quien más sufre por ello es Emma cuando ve la posibilidad de que salga a la luz aquello que le cambió la vida, pero no menos cierto es que todos y cada uno de ellos tiene cosas que esconder y de esa forma juega la autora con el lector, quien cada vez que aparece una de ellas piensa ¡¡¡Tu eres la culpable!!!

El dolor de la pérdida: No saber que ha sucedido con ese ser querido es uno de los lastres más profundos que puede arrastrar una persona, si además ello se une al gran peso de la culpa el cóctel no puede ser más destructivo para la persona en sí, y para la gente que está a su alrededor, y Fiona lo retrata sin caer en el amarillismo, nos intenta colocar en los zapatos de Angela, aunque no en todo momento lo consigue, al menos conmigo no, porque tanta repetición me sacaba de la novela.

Y por último el tema que más he disfrutado, el declive del periodismo de investigación en pos de la inmediatez, y la lucha titánica de una periodista de pura raza que quiere preservar su trabajo tal y como lo conoce. Se percibe una cierta crítica social, puesto que ese periodismo digital es de mucha menor calidad, muchas veces sin contrastar, incluso el becario que le asignan en muchas ocasiones no está familiarizado con cosas que a cualquier estudiante de periodismo nos cantaban como si fuera el catón. 

Como licenciada en periodismo echo mucho de menos publicaciones más serias donde se hacían reportajes de investigación muy trabajados y a los que me aficione en mi época de estudiante, años en los que era frecuente encontrarme con un ejemplar de Cambio 16, o Interviú en mi mochila, por razones obvias no iba a la vista. El periodismo evoluciona como muchas otras profesiones, pero si me perdonan tanta inmediatez, tanto sensacionalismo, perjudica gravemente a la profesión y eso es muy visible y constatable en La Madre a través de Kate Waters y de las escenas que se producen en la redacción.

A pesar de eso Fiona nos presenta a una periodista que cruza los limites de la profesión al involucrarse de forma emotiva con las personas que investiga, es una línea que no se debe cruzar para lograr la objetividad, y no es que a los periodistas no les importen las personas que están detrás de las noticias, pero se tienen que quedar al margen de ello. Con ello Fiona ha conseguido dotar de más humanidad a Kate, por un lado persigue un reportaje, por otro pretende ayudar a Angela y se preocupa por su bienestar cuando intenta mitigar el impacto de las investigaciones,  su parte racional y la emotiva están en constante lucha.

No puedo decir que sea la mejor novela que he leído este año, pero si tiene muy buenos mimbres, y a pesar de ser un poco previsible, no es lo más importante, si no esos temas profundos que trata y que en más de una ocasión he echado en falta una mayor profundidad.

Conclusión:

Fiona Barton nos presenta una novela ágil, debido a sus capítulos cortos, aunque también los hay un poco más largos, que tienen al lector en vilo y al constante cambio de voces narrativas, aunque no todas tienen el mismo peso, Kate es la que más capítulos acapara, quizás por ser ese nexo aglutinador de tramas y personajes, es su investigación quien pone en contacto a los distintos personajes y las distintas historias.

Una historia en apariencia sencilla que esconde temas profundos y de gran calado, unos personajes con más sombras que luces y muchos fantasmas escondidos en el armario, que con una lectura atenta seremos capaces de vislumbrar sin quedarnos en lo previsible, que si a la autora le hubiera parecido lo más importante no lo hubiera puesto tan a la vista. ¡¡¡No os parece!!!

Una lectura muy recomendable, a la que yo le hubiera pedido un plus que seguramente hubiera enriquecido más la novela.

sábado, 24 de noviembre de 2018

Caballos lentos. Mick Herron

Hay títulos que que no sabes muy bien como llegan a ti, y Caballos lentos es uno de ellos, un día te cruzas con él en Twitter y un tuit entusiasta te llama la atención y como obra de magia y sin saber muy bien porque se va cruzando en tu camino y va calando de forma subliminal y cuando la ocasión la pintan calva, tu dedo va directamente a ese título sin ningún motivo aparente. Solo después de mucho pensar te das cuenta del goteo de tuits que te han llevado a él y piensas que quizás, y solo quizás tus expectativas estén tan altas que te puedas dar de bruces.

Con ese miedo en el cuerpo comencé Caballos lentos, del que a priori únicamente sabía que era una novela de espías bastante alejada de los clichés tradicionales. el autor había aplicado un mano de chapa y pintura con el fin de adaptar el género a nuestros días, modernizarlo, y a fe que lo consigue con una dosis elevada de humor, de diálogos inteligentes y unos personajes potentes y muy bien trazados. Los puñales van que vuelan en el servicio secreto y Herron se atreve a destapar las cloacas del servicio de inteligencia británico.

Con el libro en casa descubrí que es el primero que se traduce al español, que la serie cuenta ya con cinco títulos publicados en versión original y que su políticamente incorrecto Jackson Lamb no está ni mucho menos acabado, con lo que tenemos espía para rato si esta primera novela tiene buena acogida en nuestro país. ¡¡¡Tengo cruzados los veinte dedos para que así sea!!!!

El autor: 

Mike Herron nació en Newcastle upon Tyne y estudió en el Balliol College (Oxford). Es autor de la aclamada serie de Jackson Lamb, de la que ya han aparecido cinco entregas y cuya primera novela, Caballos lentos, fue finalista del Silver Dagger Award de la British Crime Writters Association.

Entre sus obras destacan la serie de Sarah Tucker y Zöe Boehm y las novelas Reconstuction, Dolphin Junction, que obtuvo  ex aequo el premio de los lectores de la revista Ellery Queen en 2009, y Nobody Walks, que fue finalista del Silver Dagger Award en 2015 y fue incluida en la lista de las 101 mejores novelas negras de la década por la revista Booklist. Ha sido finalista de los premios Macavity, Barry y Shamus. Vive en Oxford.

Sinopsis:

El reino del irreverente y sarcástico Jackson Lamb está en Londres y se llama la Casa de la Ciénaga, un vertedero al que van a parar los miembros de los servicios secretos que han cometido un error, ya sea olvidar un documento en un tren, despistarse en una ronda de vigilancia o volverse poco fiables a causa del Alcohol. Sus colegas los denominan "caballos lentos", son los parientes pobres del espionaje británico y todos comparten las ganas de salir de allí a cualquier precio y volver a la acción.

De este extravagante grupo de proscritos, el más desengañado es River Cartwright, que se pasa el día trascribiendo conversaciones interceptadas de teléfonos móviles. Sin embargo, cuando se produce el secuestro de un joven y los autores amenazan con decapitarlo en directo por internet, River ve en ese acto una oportunidad para redimirse. ¿La víctima es quién parece ser? ¿Y que relación guardan  los secuestradores con ese periodista caído en desgracia que los caballos lentos investigan? Mientras suena el tic tac que nos acerca al plazo establecido para la ejecución, River descubre que cada uno de los implicados tiene intereses ocultos, y si los caballos lentos no espabilan, el eco del crimen se difundirá por todo el mundo.

Mis impresiones:

Caballos lentos es una novela que va de menos a más, una novela que comienza muy pausada con un ritmo descriptivo para meternos de lleno en el ambiente decaído de la Casa de la Ciénaga, donde nadie está por gusto y en la que impera el mal humor, la apatía, un discurrir lento de los días dentro de la monotonía de unos trabajos que no tienen ningún sentido para quienes los realizan. Se nota que es la primera de la serie puesto que el autor se recrea en la ambientación física del lugar de trabajo de los agentes caídos en desgracia.

Y al mismo tiempo dibuja de forma concienzuda unos personajes complejos, llenos de matices, con un pasado que cambiarían si pudieran y un presente gris, ahogado en el alcohol en muchas ocasiones, en el que todos se odian entre sí, en el que compañerismo brilla por su ausencia y en la que la mayoría se pregunta que ha hecho el otro para estar allí, porque casi todos conocen el error que han cometido. Conforme avanza la novela el lector conocerá la metedura de pata de cada integrante de esta peculiar Casa, solo uno de ellos sigue envuelto en un aura de misterio, Jackson Lamb, quien dirige con mano de hierro ese grupo de espías caídos en desgracia y se asegura que entiendan que nunca volverán al servicio activo en Regent's Park.

Pero la acción no solo transcurre de forma pausada por las descripciones, si no porque el autor nos muestra los pensamientos tanto de los agentes como los del joven secuestrado, todo un mundo interior que llega a subyugarnos, sentimos el miedo que él siente, somos participes del esa intimidad a la que solo tiene acceso cada cual, Hassan se nos revela como un joven británico que no entiende como el color de su piel lo ha puesto en esa situación límite, en su fuero interno la policía lo rescata varias veces, en la realidad, soledad, oscuridad, frío y una mente que lo tortura con lo que pudo ser y nunca será, y un odio irracional que no comprende, pero que a los lectores, al menos a mí, me ha costado de digerir.

Conforme avanza la trama esa parte descriptiva va perdiendo peso y lo va ganando la acción, y no es que pasen demasiadas cosas, sin embargo notamos más dinamismo y eso se debe a los cambios continuos de escenarios, y también de actores principales, los pensamientos de Hassan van dejando paso a más actividad por parte de lo secuestradores. Los diálogos inteligentes van ganando peso y le otorgan una mayor agilidad a la historia que se va deslizando cada vez más rápida hacia un final en el que cualquier posibilidad cabía dentro de los cálculos del lector, pero solo una en los del autor que hace justicia poética con estos caballos lentos.

Mick Herron plantea una novela de espías sin el glamour de los clásicos, sin los enclaves exóticos y sin esos agentes todo acción y sonrisas blancas, adapta los temas que trata a las preocupaciones actuales, el terrorismo islámico, el auge de la extrema derecha... y los dota de un sentido del humor, y un sarcasmo muy inglés, muy seco y a la vez brillante.

Esos fogonazos vienen de la mano del personaje más políticamente incorrecto de las novelas de espías, Jackson Lamb, un obeso, desaliñado y con las manos grasientas por la comida que engulle, con una lengua afilada que saca a pasear y no deja títere con cabeza, un hombre mordaz, leal a los suyos, que aplica a la perfección las normas de Londres, pero en lugar de tapar su culo, tapa las puertas y ventanas de su reino, La Casa de la Ciénaga, y para ello juega todos las manos que conoce y hace todas las trampas que se le permiten. Un personaje tan repelente y flatuliento, como brillante en sus diálogos, de manera que al menos a mi me tenía el corazón dividido.

El autor nos sumerge en las cloacas del servicio secreto británico en esas misiones en las que el agente estaba solo si algo fallaba, en esos tejemanejes conocidos por pocos en el que todo lo que estaba controlado en algún momento podía saltar por lo aires. En la que las indiscreciones se pagan con el exilio, en las que para medrar tienes que pisar a un compañero. En las que  cuando todo falla solo las cabezas pensantes de unos agentes un tanto oxidados pueden solucionar la misión o hundirla más en el lodo. Cuando la mierda puede llegar hasta el ventilador todo el mundo ha de ponerse en marcha, lo que parecía un secuestro sin malicia puede generar un enfrentamiento internacional, y poner a Reino Unido en el punto de vista una vez más del terrorismo islámico.

La novela se divide en tres partes, la primera es la más pausada para ir tomando ritmo a partir de la segunda, no nos encontramos ante un thriller vertiginoso, ni falta que le hace, si no más bien ante una novela muy bien escrita, con unos personajes que quitan el hipo, con una trama interesante, que trata temas actuales que preocupan tanto a los británicos como a cualquier país que el terrorismo islámico haya azotado, se echa de menos últimamente el lenguaje cuidado, sin pedanterías, crudo en ocasiones, sarcástico en otras, mordaz, sin miedo a poner los puntos sobre las íes, y todo esto lo vas a encontrar en la pluma de Mick Herron

Conclusión:

Lector si me has seguido hasta aquí ya intuirás que recomiendo encarecidamente esta novela, que seguro que hace las delicias de los amantes de los libros de espías, pero que también disfrutará cualquiera que guste de las tramas bien elaboradas, de los personajes contundentes, y de los temas candentes.

Caballos lentos es una gran opera prima, y espero que no tarde en llegar demasiado la segunda entrega, porque Jackson Lamb es un personaje con suficientes sombras como para atraer a cualquier lector, nada es lo que parece en la Casa de la Ciénaga ni en Regent's Park y será el lector el encargado de vislumbrar ese juego de luces y sombras que en ocasiones se intuye y otras veces nos es velado.