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jueves, 1 de abril de 2021

Tierras de niebla y miel. Marta Abelló

 


Hay novelas que te seducen desde la portada, y esto es lo que sucedió con Tierras de niebla y miel, cada vez que me cruzaba con ella me llamaba poderosamente la atención. En la estantería cientos de libros  por leer y estaba convencida de que este no iba a ser una excepción, por eso me resistía a comprarlo. Pero. como las ocasiones las pintan calvas y hay que cogerlas al vuelo, cuando #SoyYincanera propuso esta lectura simultánea saqué tiempo, de donde últimamente no lo encuentro, para sumarme a un viaje delicioso a finales del siglo XIX, y a una tierra de luz y contrastes, que he disfrutado de principio a fin gracias a la prosa de la autora y a la estructura del libro.

Para los que pasáis a menudo por el blog no es ninguna novedad que me gustan las novelas de largo recorrido por más que últimamente no me prodigue demasiado en ellas, que disfruto con personajes femeninos potentes, que no me asustan las novelas corales si tienen buenos  mimbres. Me gustan las novelas cocinadas a fuego lento, con tramas y subtramas cerradas y coherentes, con especias que den sabor, color y su punto picante a la historia. En  literatura como en la cocina no solo hay que tener buenos ingredientes, hay que saber mezclarlos de forma armónica, darles su punto y terminar la cocción en el momento adecuado.

Para mí Marta Abelló ha conseguido crear una historia potente, con personajes inolvidables, ambientada en paisajes bellísimos que logra que el lector visualice. Ha conseguido trasladarme a una época en la que la diferencia de clases era abismal, en la que caer en desgracia podía significar convertirte en prófugo de la justicia. Una época de señoritos, gente adinerada y sirvientes mal pagados, algunos tan solo con comida y cama, en la que la valía de una mujer se medía por la belleza y por la educación recibida en caso de ser de procedencia acaudalada, meros jarrones decorativos en manos de los varones que regían sus destinos. algunas veces de forma caprichosa, y envases de su descendencia para asegurar la casta.

Pero vayamos por partes porque esta historia bien  merece detenimiento.

La autora:

Marta Abelló nace en Barcelona en 1972. Apasionada lectora, comenzó a escribir sus primeras
historias a los ocho años alentada por su admiración a Enid Blyton. Ha participado en numerosas antologías de relatos en España y Latinoamérica, y ha obtenido diversos premios literarios.

Su novela Los hijos de Enoc se mantuvo en las listas de bestsellers de Amazon durante más de un año para posteriormente ser publicada por Booket en 2019.

Tierras de niebla y miel es su sexta novela.

La podéis encontrar en:

 Web: www.martaabello.com

Instagram: martaabello_escritora

Twitter: @martikka1


Sinopsis:

Año 1899. La joven Martina de Icaza regresa a su Cádiz natal huyendo de un matrimonio fracasado. Pero al desembarcar descubre que se ha quedado huérfana y sin hogar.

Desamparada, tiene que trabajar como sirvienta en la humilde pensión de su tía Balbina, hasta que un buen día su prima Candela desaparece.

A partir de entonces, Martina se ve envuelta en una trama de intrigas, aventuras, crímenes y pasiones que la lleva a adentrarse en la Casa Baena, una imponente mansión malagueña llena de secretos y misterios.

En una España de contrastes donde se conjuran criadas y señoras, bandoleros y burgueses, Martina deberá impedir un crimen tiempo atrás profetizado, enfrentarse a una amor imposible y alcanzar su propio destino, aunque este la transforme para siempre.


Mis impresiones:


Tierras de niebla y miel es una novela que lo tiene todo para enamorar al lector, para que se quede pegado a sus páginas, para que a pesar de sus muchos personajes dibujados con mimo y mucho acierto este dispuesto a viajar de América a Cádiz y de allí a Antequera para recalar finalmente en Málaga.

Uno de los puntos fuertes de esta historia es su ambientación tanto histórica como geográfica, en todo momento Marta Abelló nos sitúa en ambos planos con maestría. Pero me voy a centrar en la geográfica porque para mi es la que tiene mayor relevancia. La autora nos pasea por unos paisajes mágicos, bellos, imponentes,  descritos con tanto detalle que deseas pasear por sus  tierras, necesitas dar una vuelta a caballo por El Torcal en compañía de la banda del Cañamero, asistir a una de las excavaciones de Angus Slorrance, o bien acompañar a la Abuela Regina en sus visitas al Dolmen de Menga y sentir lo que ella siente en esos parajes. Y ya de paso, perderme por La Peña de los Enamorados, pasar una velada en la terraza de la Abuela Regina en Antequera, a los pies de La Alcazaba, o perderme por la imponente Casa Baena con todos sus pasadizos secretos, y todos los misterios que esconde en su interior.

Todos los paisajes con ligeras modificaciones pueden ser visitados en la actualidad porque son reales, eso si la vida avanza y los entornos se modifican y más de un siglo es motivo suficiente para ello. Incluso la Casa Baena existe pero hoy dista mucho de ser majestuosa, Marta Abelló se ha inspirado en el Cortijo Jurado o Heredia, una propiedad que arrastra una leyenda negra, y que está en venta desde hace muchos años sin que consiga un comprador que le devuelva su esplendor, incluso se han realizado estudios de fenómenos paranormales y subastas a la baja, muchos proyectos que no han llegado a materializarse mientras el edificio se va deteriorando irremisiblemente.

Pero si bellos son los parajes y las descripciones gráficas y visuales que nos ofrece la autora no menos acertada es la estructura del libro. Nos encontramos con dos historias que avanzan en principio por separado y terminan confluyendo en un momento determinado. Dos historias que la autora separa en capítulos y partes diferenciados para que el lector se sitúe en todo momento y no tenga sensación de pérdida, al menos yo no la he sentido, a pesar de estar días enteros sin poder acercarme al libro. Nos encontramos con treinta y seis partes tituladas y al mismo tiempo dentro de ellas capítulos numerados, algunos de ellos tan cortos que no ocupan ni una página. Con este recurso además de mantener al lector atrapado en la lectura, porque no pierde el control de la situación en ningún momento, la autora consigue dotar de agilidad a la historia que avanza a buen ritmo a pesar de lo que pueda parecer en determinados momentos.

Estas dos tramas comparten personajes comunes aunque sea como mero atrezzo, personajes que nos van a servir como nexo de uniòn y nos van a deparar más de una sorpresa, como el ama de llaves de casa Baena, Simona, la abuela Regina, Angus Slorrance, Candela y la propia Martina que va a ser la que al final transite entre las dos historias y haga que confluyan con mucha naturalidad, que no quede ningún cabo suelto a pesar de ese final que yo hubiera preferido mucho  más amplio, no me hubiera importado que la autora se hubiera explayado más.

Marta hace gala de una prosa sencilla y casi poética, sin grandes artificios literarios consigue que el lector se enamore de su forma de escribir y narrar. Me ha sorprendido y cautivado la maestría a la hora de otorgar voces narrativas, cada clase social habla como le corresponde, incluso hay un personaje que usa un andaluz muy cerrado, de casta muy baja, y que te sumerge en todo momento en la realidad de la época, "... uno, do, tre y cuatro, la curiosidá mató ar gato". El uso del acento andaluz del que la autora demuestra ser brillante conocedora le otorga una válvula de oxigeno a una historia en la que podemos encontrar, amores pasionales, correspondidos, platónicos, tóxicos, desamores, crímenes, y comportamientos venenosos, dramas, aderezados con un fino sentido del humor que se inserta como vetas a lo largo de la narración. Posiblemente este haya sido uno de los mayores aciertos de la novela, una de las cosas que más me han cautivado, aunque he de reconocer que al principio logró descolocarme un poco.

Y si me ha seducido la ambientación geográfica y la estructura narrativa del libro, no menos lo han hecho sus personajes, sobre todo los femeninos que tienen una fuerza y una garra impresionante, desde el de más edad a la más chica. A pesar de que el personaje principal es Martina y es ella quien une ambas tramas, hay momentos en que se ve eclipsada  por secundarios que tienen un poder de seducción fortísimo, no se si es el efecto que buscaba la autora, o bien es una forma de hacer reaccionar a una mujer gris y anodina a la que la vida va golpeando y va moldeando, así veo yo a Martina, una mujer capaz de tomar decisiones difíciles, capaz de sobreponerse a situaciones complicadas, pero siempre hay un resorte externo que la obliga a reinventarse, a avanzar, a resurgir de sus propias cenizas.

Nos encontramos con una novela coral, con tantísimos personajes, sería un suicidio hablar de todos y cada uno de ellos, aunque todos merecen mención, y todos y cada uno de ellos son importantes en el devenir de esta historia, voy a intentar resaltar únicamente aquellos que por una razón u otra a mi me han impactado y por deferencia, de la protagonista, que ya adelanto que no es mi personaje preferido. No vayáis a pensar que nos encontramos ante un libro escrito por una mujer para mujeres, porque los personajes masculinos también son importantes, tienen su poder de seducción, y marcan de alguna forma u otra el avance, tanto por acción como por omisión. 

Me vais a permitir una debilidad que no es propia de mí a la hora de reseñar, pero voy a empezar por el personaje que más me ha cautivado, una mujer que a pesar de haber nacido en una familia privilegiada no es un referente de su clase social. Su forma de ser, su lengua afilada, su comportamiento desinhibido para la época nos hará sonreír en más de una ocasión y nos robará el corazón, y esta mujer no es otra que Milagros García de la Garza, huérfana de madre y de carácter díscolo su padre decide ingresarla en un convento, pero nuestra novicia no tiene vocación y lo pone patas arriba con su forma de ser. Como castigo su padre decide mandarla al cortijo de sus tíos antes de volver al convento donde ha sido amonestada, con el propósito de aplacar su carácter antes de tomar definitivamente los hábitos. En la novela hay un antes y un después de la aparición de Milagros, gana en alegría, en frescura, en verosimilitud, porque en todas las familias, da igual su procedencia, hay ovejas negras, y nuestra monja sin vocación es una mina de ocurrencias.

Martina de Icaza, nuestra protagonista es una mujer que pasaría desapercibida, una mujer cuya vida se desmorona cuando descubre el secreto de su marido Conrado Lefebvre, vicecónsul de España en Nueva Orleans, y se siente engañada y traicionada. Finge su  muerte para poder abandonarlo y regresar a España, pero no cuenta con la lealtad que el servicio doméstico le guarda a su marido. Después de un viaje complicado descubre que sus padres han fallecido, su marido es el depositario de su herencia y se ve obligada a acudir a la caridad de su tía Balbina, que le guarda mucho rencor a los Icaza y ve en ella un instrumento de venganza. Martina, convertida en Catalina Valdivia es una mujer con muchos recursos aunque no sean materiales, pero muy influenciable emocionalmente, su tía consigue que se sienta mal en muchas ocasiones pero el motivo de que ella siga en esa casa es su prima Candela. Una muchacha de piel blanquísima, ojos azules y pelo negro azabache, una niña de nueve años enfermiza, con una debilidad extrema en las piernas, con maña para tejer y siempre rodeada de libros de santos. Descubrir a Candela es todo un placer a pesar de su corta edad. y se convierte en el acicate para que nuestra Icaza asuma su nueva identidad en busca de su paradero.

Regina Vega, es la abuela paterna de Martina. Como he admirado a esta mujer, aunque no soy yo muy dada a creer en dones, y al margen de ellos, el coraje de esta señora para abandonar a su familia a la muerte de su marido en busca de su felicidad, para encontrarse a si misma, es impresionante si tenemos en cuenta la época en la que transcurre la novela. Como poco ese comportamiento puede tacharse de excéntrico. A pesar de los silencios no parece que  fuera muy feliz con su primer marido y conoció el amor en mayúsculas con su segundo marido, al que también perdió sin que pudiera hacer nada para retenerlo a su lado y es que a veces los dones no funcionan como a una le gustaría. 

Simona Bélmez, no se puede ser más ruin y tener el alma más negra, tanto como las flores exóticas que cultiva su señora Fiona Warwick en el invernadero de Casa Baena. Llegó allí buscando un trabajo y poner distancia con ese Cádiz salobre que se había cobrado la vida de su hijo. Allí dejó a su madre Dorita Gómez, a quién todos toman como demente y a su marido Benigno, un hombre apocado que pasa sus horas en la Gaviota, la pensión que regenta Balbina y que cuida con devoción amorosa a su suegra. Ama de llaves de Casa Baena, la dirige con mano de hierro, conoce todos sus pasadizos secretos y los utiliza para hacer desaparecer a su conveniencia a aquellos que puedan interponerse entre Alejandro Baena y ella. Su amor por el señorito, haber concebido un hijo que se malogró y el haber sido un capricho pasajero la ciegan de tal forma que saca lo peor de si misma. 

Entre los personajes masculinos dos han llamado mi atención y solo pretendo hablar de ellos:

Miguel Balboa: Tiró para el monte huyendo de la justicia que probablemente le hubiera aplicado el garrote vil, acusado por su propio hermano. Con alma noble, va acompañado de cuatro hombres más que por distintas razones han terminado durmiendo a la intemperie y haciendo del pillaje su modo de vida. Líder de la banda del Cañamero, Miguel no cuadra mucho con la imagen del bandolero que yo tenía, en las alforjas un ejemplar de Los Miserables de Víctor Hugo, su corazón roto por una mujer, y remendado por otra que posiblemente no se fijará nunca en él. Con los pies en el suelo, mantiene las manos levantadas para tocar la esperanza de una vida distinta a la que lleva, y con restaurar el buen nombre de la familia. Es probablemente el más noble de los personajes masculinos que transita por esta novela.

Angus Slorrance: con este personaje me ocurre justo lo contrario que con Miguel, lo he odiado desde el principio, quizás es porque con la flema británica tengo ciertos problemillas. Podría decirse que es un caza tesoros, se dedica a realizar excavaciones, y a buscar piezas antiguas. Mason como Conrado, o Alejandro Baena. esconde intenciones oscuras, su alma es tan negra como la de Simona, es manipulador, y tiene un armario repleto de secretos que en la época podrían considerarse verdaderos escándalos que terminarían con su respetabilidad.

Quedan una gran multitud de personajes por descubrir, pero si he logrado picar tu curiosidad sumérgete en las páginas de esta  novela, te aguardan aventuras, amores apasionados, venganzas, manipulaciones, conspiraciones francmasónicas, sesiones espiritistas, bandoleros, el contraste entre las clases pudientes y las menesterosas, la inocencia de los niños y su perverso egoísmo, todo ello cocinado a fuego lento, y aderezado con especias que realzan su sabor.

Conclusión:

Tierras de Niebla y miel es una novela escrita con una prosa sencilla, fluida, que mezcla el lenguaje más refinado de las clases adineradas, con el más coloquial de las clases bajas, e incluso la media lengua que utilizan aquellos cuya vida ha estado llena de privaciones. Para mi un recurso que dota a esta novela de frescura, y con tantas como se publican a lo largo de un año la dota de un atractivo importante.

A la belleza de los paisajes en los que transcurre, se une la fuerza de unos personajes brillantemente trazados tanto física o como psicológicamente, y a pesar de la gran cantidad de ellos que desfilan por las más de quinientas páginas en ningún momento me he sentido perdida.

Si quieres una novela difícil de encasillar que combine una buena ambientación histórica, un buen romance, o varios, aventuras, y una estructura brillante que te atrape, no puedes dejar pasar la oportunidad de leer esta historia, que seguro que disfrutarás el doble si eres de la zona y puedes acercarte a El Torcal, La peña de los Enamorados y el Dolmen de Menga, y admirar lo que queda del Cortijo Jurado.

No puedo más que recomendaros una lectura que estoy segura que os dará horas de buen entretenimiento.


Esta reseña participa en la iniciativa










Apartado: Made in Spain

La víctima o el asesino pertenecen a la clase baja o marginal

#Seguiremosbailando

domingo, 13 de octubre de 2019

La sospecha de Sofía. Paloma Sanchez Garnica

He de confesar que tras un verano atípico en el que el tiempo ha brillado por su ausencia, en el que acercarme a un libro a veces ha sido una odisea y ya no digo acercarme a un ordenador por ocio, o a mi propio blog, constancia queda sobrada en esta casa que voy levantando día a día conforme voy pudiendo; que me alegra volver, aunque no se con que regularidad, con mis impresiones sobre una novela que me ha removido por dentro, que me ha hecho pensar, reflexionar, aprender y sobre todo ser más tolerante con algunos arquetipos que me causaban rechazo.

Paloma Sánchez-Garnica es una escritora con oficio que afirma que no escribe novela histórica, si no ficción histórica, sin embargo, sabe elegir bien la época en la que ambienta sus novelas, capta la esencia y nos la transmite sin que se note el ingente trabajo de documentación que hay detrás. En esta novela se ha salido de su zona de confort, en las anteriores ha ambientado la mayoría de las veces en la historia más o menos de reciente de España y situado las tramas en Madrid y alrededores. La ciudad donde vive y que tan bien conoce.  Ahora nos traslada a un París convulso en plena lucha de los estudiantes por sus derechos, a través de su pluma somos capaces de vivir mayo del 68 como si estuviéramos a pie de calle, en las barricadas, recibiendo golpes y corriendo delante de los gendarmes. Pero también nos trasladaremos a Berlin, a la extinta RDA, con su régimen comunista que no deja de ser otra dictadura que rompe los sueños y las ansias de volar de la gente, con un muro insalvable y con una servidumbre y mansedumbre que no todos son capaces de soportar.

Posiblemente esta sea la novela más ambiciosa de Paloma Sánchez-Garnica, en la que más se ha salido de su zona de confort, porque al cambio de localizaciones se une también que la novela deja de ser solamente histórica o con tintes históricos para asumir pinceladas de misterio, de intriga y suspense, de la mano de la Stasi y la KGB, con unos giros que sorprenden al lector y  un final a la altura de todo el libro.

No me extraña que vaya ya por la séptima edición, porque realmente lo merece. Por si tenéis una edición anterior a la tercera, la novela tiene una banda sonora que le regaló su hijo, Javier de Jorge, me dio mucha rabia descubrirla al final porque me hubiera gustado  escucharla a la par que avanzaba en la trama. Así que por una vez no está de más empezar por los agradecimientos para tener una experiencia completa.

Y ahora sí, nos metemos en harina que hay mucho de lo que hablar, muchos palos que tocar, pero sin destripar nada, porque hay que descubrir cada cosa a su tiempo.

La autora:

Paloma Sánchez-Garnica nace en Madrid en1962 es licenciada en Derecho y Geografía e Historia. Autora de El gran arcano (2006) y La brisa de Oriente (2009), su novela El alma de las piedras (2010) tuvo un gran éxito entre los lectores. Las tres heridas (2012) y, sobre todo, La sonata del silencio, de la que se hizo una adaptación para una serie en TVE, supusieron su consagración entre la crítica y los lectores como una escritora de gran personalidad literaria. Con Mi recuerdo es más fuerte que tu olvido, de la que se publicaron cinco ediciones y que se ha traducido para todos los países de habla anglosajona, obtuvo el Premio de Novela Fernando Lara 2016.

Sinopsis:

En una Europa dividida por un muro insalvable, dos hombres y una mujer buscan desesperadamente su destino.

La anodina vida de Sofía y Daniel cambia radicalmente cuando él recibe una carta anónima en la que se le dice que Sagrario, a la que venera, no es su verdadera madre y que si quiere conocer la verdad de su origen debe ir a París esa misma noche. Intrigado, pregunta a su padre por esta cuestión y él le recomienda que lo deje pasar, que no remueva el pasado. Sin embargo, hay preguntas que necesitan una respuesta y esta búsqueda desencadenará una sucesión de terribles acontecimientos y encuentros inesperados de infortunado desenlace que trastocará su vida y la de su mujer, Sofía, para siempre. Madrid, París y su mayo del 68, el muro de Berlín, la Stasi y la KGB, los servicios de contraespionaje en la España tardofranquista y tres personajes en busca de su identidad son las claves de esta fantástica novela con el inconfundible sello de Paloma Sánchez-Garnica.




Mis impresiones:

Hace ya unos tres años si no recuerdo mal porque el tiempo pasa muy deprisa y hay ocasiones en las que no somos conscientes, juraría que fue con motivo de La sonata del silencio,  asistí a una charla literaria que tenía como protagonista a Paloma Sánchez-Garnica, autora que descubrí con Las tres heridas. Armada de una libreta y un bolígrafo me disponía a pasar una tarde memorable y no es que no la pasara, si no que me cautivó tanto con todo lo que contó, que  no fui capaz de tomar ni una sola nota, aunque sus palabras una semana después todavía resonaban en mi cabeza. 

No he dejado de leer ninguna de sus novelas posteriores constatando que la autora tiene un don para plasmar escenas costumbristas, para dar relieve al detalle más nimio y otorgarle una cotidianeidad que abruma, refleja tan bien los usos y costumbres de la época en la que ambienta que el lector se adentra en la trama como si compartiera espacio y tiempo con unos personajes a la vez tan bien perfilados que llegas a sentirlos de carne y hueso.

Unas novelas me han gustado más que otras, unos personajes me han calado más que otros, sin embargo, he de reconocer que con La sospecha de Sofia se ha superado, se ha salido de lo meramente histórico para atreverse con el suspense y la intriga, un elemento que si no se maneja con cuidado puede dar al traste con cualquier novela y que Paloma ha sabido dosificar de forma acertada creando al lector angustia, empatizando con Sofia en unas ocasiones, y en otras con Daniel y la suerte que ambos corren por ir en pos de una verdad que más valdría no haber conocido.

No diría yo que Paloma Sanchez-Garnica se haya atrevido con la novela negra, ni con el thriller como he leído en alguna parte, pero sí que ha introducido una trama de espionaje y contraespionaje con mucho acierto, de forma que el lector siempre va un paso por delante de los propios protagonistas y ello le obliga a leer con avidez, y le provoca una contradicción, necesita que la novela avance para saber que suerte corre cada cual, y al mismo tiempo no quiere que llegue el final.

La novela se desarrolla desde 1968 a 1989 en tres países diferentes, y con realidades totalmente distintas, en el Madrid del tardofranquismo, con una dictadura ya en declive pero que sigue cortando las alas a las mujeres, en París y su famoso mayo del 68, que enfoca con un realismo tal que me vi corriendo por las calles de la ciudad del la luz de la mano de Sofía y Monique, y el Berlin del muro, en el que la Stasi imponía la ley del miedo y las  represalias a cualquiera que pretendiera abandonar la cárcel en la que se había convertido el país. Y si no fuera suficiente con la Stasi, la KGB también solicita colaboración, que es más una obligación que otra cosa.

Si hay una parte que me ha conmocionado, ha sido la ambientada en Berlin, pocas novelas he leído ambientadas en ese periodo del muro y que lo cuente con la crudeza que lo hace Paloma, sueños truncados, familias rotas, jóvenes anulados y obligados a ser como borregos y a agradecer al régimen el tener un trabajo digno, unos estudios, un coche o incluso una vivienda; a pensar en la clave establecida si no se quiere terminar en una prisión, torturado, o con una vida  peor que una cárcel. Betina y Klaus me llegaron al alma, porque el levantamiento del muro les pillo por sorpresa y les trajo muchas desgracias. No he sido capaz de aborrecer a Klaus a pesar de todo lo que ha hecho, quizás como Hanna veía al hombre atormentado por la culpa, un hombre que lo perdió todo por el camino, incluso la dignidad y no quería perder esa porción de libertad que le ofreció la Stasi.

Betina es un personaje tan humano, tan rebelde, tan soñador, tan duro en algunos momentos, una joven con los pies en el suelo y las manos levantadas para tocar el cielo. En un primer momento no me cayó bien, pero luego reflexioné sobre el flashback anterior a 1961 y pude descubrir el producto de toda una serie de maltratos y torturas por un único delito, querer ser libre.

Pero si la historia ambientada en la RDA es la que más me ha conmocionado, la que más me ha hecho reflexionar ha sido la que se desarrolla en París, con unas calles tomadas por los estudiantes y los obreros. Las conversaciones entre Sofia y Monique hicieron mis delicias, me obligaron a cerrar el libro para pensar. Pero no contenta con ello me vi corriendo por las calles de la ciudad, esquivando golpes de los gendarmes, buscando un portal en el que esconderme para que no me llevaran presa. Pasear por las calles de la ciudad de la luz con dos mujeres tan distintas, una con una mente científica y analítica y otra con una mente más abstracta y humanística ha sido un verdadero placer. Yo como Sofía también olvidé el motivo que le había llevado a esa mágica ciudad en la que los disturbios iban en aumento. Monique fue una gran anfitriona capaz de explicar a una foránea y por lo tanto a los lectores la razón de ser de ese mayo del 68.

Y ya por último volvemos a casa, a Madrid, donde el franquismo está dando sus últimos coletazos, donde el contraespionaje tiene un peso importantísimo en ese pretendido neutralismo de Francisco Franco. El papel de la mujer en esa época siempre consigue revolverme el estómago, se que es lo que hay, que la historia no se puede cambiar y que es necesario conocerla para no repetirla. Pero es que las mujeres que Paloma Sanchez-Gárnica propone como protagonistas de sus novelas no son las típicas de la época, y sin embargo, no son luchadoras, se pliegan a los dictados de la época. Sofía es una mujer con estudios, una mente brillante que un día decidió contraer matrimonio sin renunciar a sus sueños, su marido le prometió a ella y a su padre que podría hacer el doctorado y dedicarse a la investigación científica, sin embargo, ese momento nunca llega, las niñas son pequeñas, se ha de ocupar de ellas, de la casa y de él. En realidad teme que ella lo eclipse porque sabe que es mucho más inteligente que él, y ella va acatando los deseos del marido y languideciendo en una vida anodina y con un marido cada vez más distante. Y yo he echado de menos un golpe en la mesa y el reivindicar el derecho a desarrollarse laboralmente e intelectualmente.

Si Sofía es el arquetipo que no hay forma que entienda, la cruz sería su amiga Carmen, así es como yo entiendo que debería haberse comportado Sofía, aunque Carmen es soltera y no se pliega a los dictados de ningún hombre y mantiene ese libertad como un tesoro, a pesar de no tener tanta formación como Sofía. Esa misma forma de actuar o al menos de luchar me hubiera gustado ver en la protagonista de La sonata del silencio, aunque igual eso significaba cambiar la Historia, pero en mujeres de mundo y de ciencia esa sumisión me subleva.

Una carta anónima viene a truncar la vida y la rutina de ese matrimonio, a conectar todas las tramas, y los tres países. En cada uno de ellos nos encontramos un elenco de personajes cuidado, con matices, luces y sombras, y descubrí que, a pesar de estar más avanzado, en Francia la mujer también tenía sus limitaciones, no tan potentes como en España pero tampoco tenía plena libertad.

Hay un personaje que me ha sorprendido por encima de todos los demás, y esa es la madre de Daniel Sandoval, Sagrario, una mujer por la que llegué a tener animadversión, de carácter débil, manejando la vida de su hijo a su antojo, y que en cuanto puede se muestra como todo lo contrario, y eso ya lo intuye Sofia. En la época se requería de una mujer que fuera buena madre y esposa, y ese papel lo juega a la perfección tanto Sagrario como Adela la madre de Sofia, las dos mujeres que le afean que quiera ser algo más en su vida.

Todos los personajes excepto uno son seres castrados, personas anuladas por otras, o por el régimen en el que viven, unos son conscientes de ello y otros no llegan a serlo nunca, o lo son cuando les arrebatan lo que más quieren. Una novela coral, en la que el peso no está en la ambientación, si no en los personajes protagonistas y en los secundarios, angeles y demonios en un mismo cuerpo. La autora los lleva al extremo, los pone en situaciones límite y evolucionan conforme los acontecimientos se van sucediendo, unas veces se condenan y otras se redimen.

Solo un personaje no es un ángel caído, o una persona con los sueños rotos, Romualdo Sandoval, en la cima de su carrera laboral y de la vida social, es el único personaje al que nadie pide explicaciones, es el reflejo del régimen, un colaborador necesario. Tan fuerte es su personalidad que lleva el despacho de abogados con mano de hierro, tiene sometidos a sus trabajadores, a su hijo, a su mujer y a su propia nuera a la que apenas presta atención. El rey de la partida de ajedrez, el único personaje al que la autora no ha redimido ni el lector podrá hacerlo tampoco.

Podría seguir contando las bondades de esta novela, pero vale la pena adentrarse entre sus páginas, dejarse llevar por la trama, conocer a sus personajes, su presente y su pasado, ir un paso por delante de Sofia en esa búsqueda de respuestas, enfadarte con ella y darle la mano cuando lo necesita, y deleitarte con la banda sonora que Javier de Jorge ha compuesto para esta historia, valen la pena cada de una de las seiscientas y pico páginas que se disfrutan, se reflexionan y se quedan durante mucho tiempo en la memoria.

Conclusiones:

Paloma Sánchez-Garnica nos presenta una novela que recorre Europa en busca de una verdad que igual no merecía la pena descubrir y que dinamita la vida de sus personajes. Unos personajes que son el eje de esta historia, el pilar sobre el que se desarrolla esta trama, angeles y demonios en un mismo cuerpo, luces y sombras, porque nadie es bueno y malo en sí mismo si no que las circunstancias que a cada uno le toca vivir y las decisiones que toma les convierten en una u otra cosa.

Con una prosa cuidada, cuasi poética y unos diálogos inteligentes la autora nos lleva a reflexionar sobre temas candentes de la época en la que ambienta, alguno de ellos extrapolables a nuestros días porque todo es cíclico y no todos los temas se resuelven.

Solo me queda recomendaros la que quizás sea la novela más ambiciosa de Paloma por esa trama de espías que introduce y esa intriga que tan bien dosifica, una historia que necesitas que avance y al mismo tiempo te da pena terminar.

jueves, 28 de marzo de 2019

Papel y Tinta. Maria Reig

Con lo que se publica hoy en España las editoriales tienen que apostar en su  marketing a caballo ganador si quieren que entre todas las novedades del mes el lector elija la suya. Y no se si ellos tendrán la fórmula mágica para acertar, pero yo tengo todo un ritual a la hora de elegir una novela, y es que cuando el tiempo cotiza en bolsa uno tiene que acertar las lecturas, casi es una obligación.

Generalmente aunque no sea lo más importante los libros nos entran por los ojos, las portadas hacen que los miremos antes que a otros.  Y por supuesto que el género te guste, porque por bella que sea una portada si no es tu estilo difícilmente te acercarás a ella. Y dentro del género si se trata de histórica por ejemplo la época en la que transcurre la trama, porque una tiene preferencias en este ámbito tanto en la nacional, como en la mundial.

Y si seguimos, un personaje femenino potente me hace ir de cabeza tras una historia, tanto que me da igual que la novela se venda al peso, casi mejor, y sí, recuerdo que he dicho que mi tiempo cotiza en bolsa, y a que precios oiga... pero soy lectora de tramas de amplio recorrido como a mi me gusta llamarlas.

Si a estas alturas aunque no hayas leído Papel y Tinta, no sabes que cumple todos esos parámetros, quizás no entiendas porque la escogí, aunque no supiera de donde iba a sacar el tan preciado bien. En esta como en otras ocasiones #SoyYincanera me echó un capote, porque no solo me enamoró a mí y montar una simultánea fue un juego de niños en el que hemos disfrutado todas las participantes.

Y es que Papel y Tinta es una novela que puede atrapar a un lector por muchos motivos, por su ambientación histórica que me parece buenisima, por sus personajes tan adaptados a la época en la que vivieron, tanto los femeninos como los masculinos tienen sus luces y sus sombras, son ricos en matices. Por la prensa, si habéis leído bien, que no ejerza de periodista no quiere decir que no lo sea y no me sienta tal, y nuestra protagonista ¿qué desea ser?, síiiiiiiiiiiiii redactora como dice ella, y pretende poder ser corresponsal, cubrir conflictos bélicos, como me he visto reflejada en esa jovencita que lucha por cumplir sus sueños.

Pero me puede la pasión y como siempre me adelanto y hay tanto que decir de esta novela, hay  tanto recoveco por el que adentrarse, que me da que no le voy a hacer justicia con esta reseña, pero tanto mejor, si consigo pícaros el gusanillo para acercaros a ella, habrá valido la pena el esfuerzo.

La autora:

Maria Reig nació en Barcelona en 1992, estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y un Máster en Dirección de Comunicación Corporativa en EAE Bussiness School. A los 24 años decidió centrar todos sus esfuerzos profesionales en que su primera novela, Papel y Tinta, viera la luz. En febrero desarrollo una campaña de crowfunding con el objetivo de  recaudar fondos para la promoción del libro. En poco más de 24 horas consiguió el apoyo requerido y el proyecto se cerró con más del doble de la cantidad inicial. Gracias al éxito de acogida del proyecto al que se sumaron más de 125 personas, logró su meta, la publicación de esta novela, así con la financiación de sus primeros pasos como escritora.

La puedes encontrar en su pagina web   https://mariareig.es//

Sinopsis:


¿De qué serías capaz por cumplir tus sueños?

¿Que tenía que hacer una mujer para lograr los suyos en la España de principios del siglo XX?

Madrid, primeras décadas del siglo pasado. Elisa Montero, aunque de origen humilde, es criada desde niña por su madrina, una adinerada y misteriosa mujer perteneciente a la alta burguesía madrileña. La sensación de no pertenecer a ningún lugar y de cierta rebeldía ante los designios que otros han trazado para ella será algo que marcará su vida. Elisa no solo buscará liberarse de las limitaciones que le imponen su  condición de mujer y su posición social para lograr convertirse en periodista, sino que intentará tomar las riendas de su destino y entregarse al verdadero amor. Como testigo, la rabiosa y convulsa actualidad de una España entre guerras que acompañará en su lucha por conocerse a sí misma y sobreponerse a sus propios prejuicios.

Opinión:


No se muy bien por donde empezar, quizás lo mejor sea comenzar por el principio, por donde empieza una buena novela, y cuando hablamos de novela histórica o ficción histórica, cada uno que escoja el término que más le guste, este no es otro que la documentación. Sorprende el titánico trabajo de documentación realizado por la autora y si cabe lo hace más por su juventud y por que se trata de una primera novela, con la que ha puesto el listón muy alto. Podríais pensar con esta afirmación que nos encontramos ante una novela densa y pesada de leer, y puedo aseguraros que para nada, o al menos yo no lo he sentido así. 

Se nota que la autora se ha documentado históricamente porque nos encontramos ante una novela costumbrista exquisita y llena de contrastes como lo era la época en la que se ambienta, unos contrastes que vienen dados por las diferencias sociales, estamentos muy compartimentados que se ven a la perfección en los señores y sus sirvientes, pero también por la diferente vida que se llevaba en el campo y en la ciudad y que la autora introduce a través de la familia de Elisa. 

Pero como buena periodista apuesto a que ha visitado las hemerotecas de algún periódico heredero de las cabeceras de la época o la sección de hemeroteca de una biblioteca bien surtida, porque no se si será evidente para cualquier lector, pero para alguien que ha estudiado periodismo salta a la vista, y es que los periódicos son una fuente de información y documentación muy preciada a la hora de retratar una época.

Y a pesar de todo el trabajo de  documentación que se adivina detrás de esta novela no resulta densa, ni pesada,  la trama va fluyendo, María Reig sabe mantener al lector pegado a sus páginas, deseando saber más, ver en que termina toda la aventura de una niña rebelde que crece a la par que avanza la lectura de este libro, porque en la novela constantemente están pasando cosas.

He de confesar que María Reig ha ambientado la novela en una de las épocas más convulsas de la historia de nuestro país, y una de las que más disfruto yo, porque con tanto baile de presidentes la inestabilidad era un sello de España, imagino las dificultades del trabajo periodístico, y al mismo tiempo me hubiera gustado estar allí, pero como redactor, evidentemente me hubiera gustado participar de esa vida que como mujer se me hubiera negado como a Elisa, así que ya podréis imaginar que he disfrutado como una enana las andanzas de Morales, López, Fernández, Simón, Pascal y como no las de Pedro Liébana, incluso con el genio de Ernesto Rodriguez de Aranda

Uno de los pilares más fuertes de esta novela son sus personajes, tanto los principales, como los secundarios, podría decirse que hay muchos personajes, pero estamos hablando de casi 800 páginas, y de la vida de una persona, y si somos consecuentes pasan muchas personas a lo largo de una existencia más si es tan controvertida como la Elisa Montero. A pesar de ese numero tan elevado de personajes no me he perdido en ningún momento, y algún merito tendré yo como lectora, pero supongo que el mayor de ellos le pertenece a la autora y a su buen hacer.

De entre esos personajes quiero hablar de uno, de la mujer que le da vida a esta novela Elisa Montero, desde que es una simple niña me ha fascinado,  por la fuerza que era capaz de transmitir, la inocencia, la bondad, la rebeldía y al mismo tiempo se hacía querer, por el personal de servicio claro está, porque su madrina era una mujer dura como el pedernal incapaz de exteriorizar sentimientos, ni
afecto. No se si Elisa Montero es el alter ego de Maria Reig, en quien también se adivina una mujer luchadora, capaz de hacer realidad sus sueños, pero si puedo decir que en muchos momentos me he sentido identificada con Elisa, he sido capaz de meterme en su zapatos, en sus clochés, pero lo he sido más de meterme en sus pantalones, en sus bigotes, en definitiva en su disfraz masculino.

Me he sorprendido apoyándola en sus locuras, pero también reconveniendola cuando alguna de sus reacciones no me gustaban, no me erigí en juez y parte, pero me metí tanto en la historia que en ocasiones me preguntaba que hubiera hecho yo en su lugar, si como Pedro Liébana se lo perdonaba todo, como Elisa no siempre la comprendía, pero por suerte no viví su época y quizás por ello no supe tener altura de miras, no supe comprender su vértigo, no supe situarme en esa tesitura de las convenciones de las señoritas adineradas, y al mismo tiempo no entendía como esa lucha interna que se libraba en la señorita Montero no terminaba por devorarla.

Elisa Montero fue una mujer adelantada a su época, una mujer con sueños y con ganas de convertirlos en realidad, el papel que le tenía preparado la sociedad no le complacía pero al mismo tiempo estaba convencida de poder burlarlo gracias a su belleza y al enamoramiento de su pretendiente. Salir de la casona de su Madrina, Manuela Montero, se convirtió en un deseo tan fuerte que la cegó hasta el punto de no darse de cuenta de con que tipo de hombre se iba a casar. Desde las primeras líneas nos avisa Elisa  de sus muchas equivocaciones y que no es como para sentirse orgullosa de ser quién es.



Sin embargo yo pienso todo lo contrario, que si que es como para sentirse orgullosa de ser quien fue, porque es gracias a mujeres como ella, a mujeres que se rebelaron contra lo que se esperaba de ellas, que las féminas de hoy hemos llegado a gozar de una mayor libertad, queda mucho camino por recorrer hasta lograr la igualdad, pero estamos más cerca que a principios del S. XX, gracias a mujeres como María de Maetzu, Carmen de Burgos "Colombine" que tienen su espacio en esta novela tenemos mucho camino hecho.

Un personaje injustamente tratado durante toda la novela creo que es Manuela Montero, en ella se percibe a una mujer adelantada a su tiempo, pero al mismo tiempo anclada al que dirán y a las convenciones sociales, mantuvo perennemente su condición de viuda, pero no por ello tuvo algún pretendiente, y tampoco ello le impidió reunir en su casa  una tertulia literaria formada mayormente por hombres, como Ortega y Gasset, Gomez de la Serna, Luis Bello o los hermanos Moreno de Torres entre otros, eso sí clandestina. Elisa siempre tuvo la percepción de que a su Madrina no le gustaban los niños, y muchas veces no sabía a que atenerse con ella, porque le imponía unas normas que la asfixiaban como una mordaza y sin embargo se mostraba flexible cuando transgredía algunas de sus prohibiciones. No puedo decir que doña Manuela me cayera simpática porque no imagino el infierno de vivir bajo su mismo techo, pero a su forma procuró que Elisa tuviera una educación, que pensara por ella misma, que vistiera conforme a su posición social para eso sí, pescar un buen marido que era el fin último de toda aquella inversión si queremos llamarlo de alguna forma.

Todos y cada uno de los personajes de esta novela te atraen o te repelen, ninguno de ellos por poca relevancia que pueda tener resulta plano ni le es indiferente al lector, María Reig para ser su primera novela ha hecho una gran labor en ese sentido puesto que tanto física como sicológicamente están tratados con mucho mimo, cuesta reconocer tras sus letras a la autora primeriza que es. Pero no quiero hablaros más de ellos, prefiero que los descubráis a través de esas casi ochocientas páginas, como he tenido el placer de hacerlo yo.

Meternos en la época histórica es una gran hazaña que os confieso que no voy a acometer, porque me podría cegar la pasión y podría aburriros porque no dispongo de la amenidad de la escritora de esta historia. De su pluma Madrid se convierte en un personaje más de la historia, vive, respira y en ocasiones da la sensación de ser de carne y hueso, pasear por sus calles es una delicia y no solo me da a mi esa impresión, lo he hablado largo y tendido con Ana Kayena que es una enamorada de su ciudad la conoce en la actualidad y también desde su evolución histórica y la autora ha sabido insuflarle vida y eso sorprende en una mujer nacida en Barcelona y que ha vivido allí su infancia y adolescencia para recalar en Madrid en su época universitaria, y ello a riesgo de ser muy pesada evidencia la gran labor de documentación de la autora a pesar de su juventud. Reconozco que la lectura de esta novela es un plus añadido para cualquier madrileño de nacimiento o de adopción con un mínimo de curiosidad histórica.

Y ahora me voy a esa parte que a mi por deformación profesional me ha fascinado, y es el día a día en un periódico, como se conseguían las noticias, como se trampeaba con la censura, los confidentes, las rencillas y competiciones entre redactores, y como el Director de un periódico modesto como El Demócrata había de ir haciendo equilibrios entre los gastos y los ingresos. Me ha encantado volver a reencontrarme con las linotipias, las máquinas de escribir, el humo en las redacciones, los gritos de los redactores, todo ello hoy no existe, el trabajo de un redactor es mucho más cómodo, lo puede realizar desde su propia casa a golpe de teléfono y ordenador, eso sí, sigue siendo a golpe de tecla e ingenio, tanto para lograr encontrar exclusivas como para seducir al lector  con las forma de redactar y más con las ofertas que tiene hoy cualquier persona tanto en el campo de la prensa escrita, como en la digital, como en radio, televisión, plataformas digitales.... Si señores el periodismo hoy más que nunca es ingenio

Nos encontramos sobre todo ante una novela costumbrista que narra la vida de Elisa Montero a través de cuatro partes, que corresponden a la niñez, la juventud, el matrimonio y la madurez de la protagonista, esas cuatro partes a su vez cuentan con 16 capítulos, pocos si contamos con que la novela tiene 780 páginas. A medida que Elisa va creciendo somos participes de los contrastes en las clases sociales de la época, por un lado la Alta Burguesía, a la que pertenece Elisa por adopción, con sus bailes, sus meriendas, sus cenas, sus modistas, sus paseos, sus cafés, nos encontramos otra clase intermedia, burguesía también pero tan adinerada, a la que podría pertenecer Catalina, mucho más libre de convencionalismos, en la que no todo esta mirado con lupa y perder la reputación pueda resultar un drama, y por último las clases sociales bajas, trabajadoras, ahí a una mujer no se le afeaba el trabajar, era una necesidad tanto para ellas como para la clase acomodada. Pero si acaso el mayor contraste se advierte en la vida del campo y la ciudad, la vida rural es mucho más desfavorecida, quizás en este momento es cuando Elisa se da cuenta de que su infancia no ha sido tan mala como pensaba porque podría haber sido mucho peor.

Y estos contrastes y la forma en que la autora los muestra al lector me han tenido completamente maravillada durante toda la lectura, con una prosa ágil y cuidada y los diálogos de los personajes  adaptados a su condición social, incluso cuando hablaba la gente del campo se permitía la autora licencias para dotarlos de verosimilitud que me ha gustado encontrarme. Dudo que ningún lector no logre enamorarse de este libro tan bien hilado, tan coherente con la época en la que se desarrolla, con un personajes tan sublimes, si hay algún pero yo no he sabido encontrarlo y Elisa se va a quedar a mi lado durante mucho tiempo, tengo el libro lleno de marcas para releer los párrafos que más me han llamado la atención, casi todos referentes al papel de la mujer a principios de siglo XX pero también del quehacer periodístico, y como no de esas descripciones del Madrid de antaño que de haber tenido más tiempo de ocio hubiera buscado en documentales.

Conclusión:

María Reig ha escrito una primera novela francamente buena, se ha puesto un nivel muy alto que espero sea capaz de igualar al menos en su próxima novela, porque si algo me ha quedado claro es que ha llegado para quedarse, tanto entusiasmo no se derrocha para una única publicación.

Me ha encantado recorrer el Madrid de los años 20 de la mano de Elisa, acompañarla en su maduración, en las decisiones que ha tomado, cometer locuras a su lado, me convertí casi sin darme cuenta en su confidente y encubridora. Me ha gustado conocer a todos esos personajes con los que alterna, con los que conversa, va de bailes, o discute de política, la voz de la señorita Montero era brillante aunque como mujer solo le correspondiera arreglarse, tocar el piano, y callarse cuando los hombres conversaban.

Anímate a embarcarte en una aventura que seguro que disfrutas y descubrirás una mujer fuerte, y lo que es capaz de hacer para que sus sueños se hagan realidad, aunque el camino no sea de rosas, si no que haya  más espinas que otra cosa.

Y si te llama la atención el periodismo y su mundo este es un añadido más, en el encontraras las notas de humor que distienden los pasajes más históricos, aunque confieso que a mi nada me ha resultado pesado, solo el libro cuando lo llevaba en el bolso, mi hombro se ha declarado en huelga y protesta a la mínima.

Espero haber picado tu curiosidad y si te acercas a Papel y Tinta a través de mi recomendación compartas tus impresiones conmigo, si ya lo has leído no dejes de hacerlo igualmente, será un placer conversar sobre él.

martes, 22 de enero de 2019

El taller de libros prohibidos. Olalla Garcia

Cuando me propusieron leer esta novela un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Me apasiona la novela histórica, siempre he dicho que soy lectora de historias de largo recorrido, lo que yo suelo llamar tochos. La historia de España y la Mundial Contemporánea fueron mi pasión durante mi época de estudiante, sin embargo, hace tanto que me peleo a diario con el dios del tiempo, con ese tirano que me despoja del ocio y del placer de leer, que tenía el género más que abandonado.

Así que cuando Eva del blog Historia en mis libros vino con la recomendación, y supe que íbamos a hacer una lectura simultánea me tembló todo el cuerpo y tuve miedo de no estar a la altura. Las páginas volaron en mis manos, teniendo en cuenta cuando lo leímos y el poco tiempo del que disponía me duró  más bien poco en las manos. Y ahora no vayáis a pensar que lo liquidé en dos tardes, que eso hace tanto tiempo que no lo consigo que pienso que quien lo hace es extraterrestre como poco, o ha hecho un pacto con Kronos del que yo no tengo noticia porque estaría dispuesta a vender mi alma hasta el mismísimo diablo si con ello pudiera dedicarme más tiempo al placer de disfrutar una buena historia.

Pero como todo no podía ser perfecto, pinché y lo hice a la hora de presentaros mis impresiones, si estas líneas que estáis leyendo ahora y que todas mis compañeras hace semanas que se explayaron y la culpa la tuvo un resfriado del que todavía me estoy recuperando, de una tos molesta que me impide concentrarme y atar dos frases con sentido y la novela no merecía pasar sin pena ni gloria por este blog. 

Más de dos semanas yendo del trabajo a la cama y de la cama al trabajo me han dado un conato de mejoría que he querido aprovechar, por aquello de que el tiempo es traicionero y que el frío realmente acaba de llegar y parece ser que para instalarse.

La autora:

Olalla García nació en Madrid en 1973, estudió Historia en la Universidad de Alcalá, para la que
actualmente trabaja como profesora de literatura. Ha publicado con gran éxito cinco novelas: Ardashir, rey de Persia (2005), Las puertas de seda (2007), El jardín de Hipatia (2009), Rito de paso ( Ediciones B, 2014) y en Tierra de nadie (2016). También ha traducido al castellano numerosas obras de autores clásicos y modernos. Desde hace diez años colabora estrechamente con diversas editoriales como escritora, traductora y lectora.

Sinopsis:

Alcalá de Henares, 1572. La joven librera Inés Rámirez acaba de quedar viuda y ha de ponerse al frente del negocio familiar. Pronto descubre que su esposo poseía la clave de acceso al único ejemplar de un libro prohibido, cuya desaparición había sido ordenada por el poder político y la Iglesia muchos siglos atrás.

Con la colaboración de Pierre Arbús, un oficial de imprenta francés, inicia la investigación. Tendrá que tratar con personajes de todo tipo: maestros impresores, eruditos, delincuentes, nobles de alta cuna... Y todo bajo la sombra  omnipresente de la Inquisición, que vela por controlar el pensamiento y la palabra y la estricta censura de Felipe II.

Novela de intriga histórica. El taller de libros prohibidos nos transporta a la época en que  imprimir libros, venderlos y leerlos podía ser una actividad sumamente peligrosa.

Impresiones:

Quiero empezar esta opinión con una recomendación, nos encontramos ante una novela con una gran profusión de personajes, tantos que, aunque no sea mi caso, el lector puede llegar a perderse en algún momento, por ello es muy útil tener presente que al final del libro hay una Dramatis Personae a la que podremos acudir cada vez que un personaje se nos desdibuje para centrarnos de nuevo en la trama. Y como es una novela que se encuadra muy bien tanto en el periodo histórico que narra como en  el lenguaje de la época, como en un trabajo que para un lector corriente no es conocido encontraremos también un glosario a fin de poder conocer el significado de algunos vocablos sin tener que acudir a mr google, que posiblemente no siempre nos de la acepción mas adecuada para 1572.

Y ahora sí, entramos en materia...

La autora tiene el acierto de encuadrar esta historia en Alcalá de Henares, una ciudad con una gran trayectoria Universitaria, seis años después si no me equivoco de que el Cardenal Cisneros fundara la Universidad Complutense. En una villa en la que campan los estudiantes y eruditos los oficios ligados al mundo del libro tienen una gran importancia, así como el férreo control que ejercían sobre ellos tanto la Inquisición como el rey Felipe II.

No en vano nos encontramos en un periodo convulso en que el protestantismo está en auge en otros países de Europa y los eruditos se dejan querer, ese soplo de libertad que viene de fuera es muy goloso para las mentes abiertas de quienes se dedican al mundo del libro, impresores, encuadernadores, universitarios, profesores.

El férreo control de los libros ejercidos por orden del rey le ocasiona muchos quebraderos de cabeza a un sector en el que cada uno lucha por sus intereses, en el que el foráneo siempre es el  sospechoso y ojo que al hablar de foráneo o extranjero no solo me estoy refiriendo a alguien de fuera que hable un idioma diferente, basta con pensar en la división en reinos de España en aquella época para colegir que un navarro era un extranjero porque no era castellano, ni era capaz de pensar ni sentir como ellos por más tiempo que llevara viviendo allí, porque sus vivencias eran distintas.

Uno de los puntos fuertes de esta novela es la ambientación histórica, hay momentos en los que puedes sentir el olor de la tinta y el papel, e incluso el sudor de los oficiales que allí se afanan con las prensas, pasear por las calles mal iluminadas de la ciudad después del toque de queda con el corazón desbocado, incluso es fácil marcarte un farol con Inés o con Pierre aunque tiembles por dentro como una hoja mecida por el viento.

El trabajo de documentación que hay detrás de esta novela da como resultado una historia sensorial, capaz de meterte por completo en 1572, con sus comidas típicas, el desmán de las sirvientas, el control férreo de la moral por parte de las damas de compañía. La relación entre hombres y mujeres y el dominio del género masculino en todos los campos que Inés se niega a aceptar tras su viudedat que le otorga un vendaval de libertad que no está dispuesta a perder a pesar del que dirán.

Posiblemente ese haya sido mi talón de Aquiles, el papel de la mujer en el s. XVI. La autora es fiel a la época y por ese motivo nos presenta a mujeres dóciles, mujeres sin cultura porque para cuidar de la casa, del marido y de los hijos no hace falta saber leer ni escribir. Por contraposición, el padre de Inés y María quiso que aprendieran a leer, quizás por ello estas dos mujeres son unas adelantadas a su tiempo. Inés negándose a vender el negocio, o a casarse con otro hombre para que lo regente, conforme al uso de la época. Se propone llevar ella misma el negocio, aunque ello le granjea todo tipo de obstáculos, y críticas, incluso hace tambalearse su honor.

María su hermana, es una mujer jovial, contestona, imprudente y terriblemente lenguaraz, es la que más anima a Inés a salir a pesar de que la tradición se lo prohibe, quiere que deje atrás esa habitación lúgubre, pretende que viva porque no es más que una niña. Y para cortarle las alas ya está su madre y la dama de compañia de esta que vigilan su honra con lupa.

Por otro lado nos encontramos con un monarca muy religioso que decide que libros se pueden leer y utilizar en el rito religioso y cuales forman parte de la lista de libros prohibidos. Acaba de tener lugar un Concilio y sin previo aviso impresores, encuadernadores y libreros han visto sus negocios invadidos por representantes del rey que les han requisado parte de sus fondos, en una época en que un hecho de esa magnitud podría suponer la ruina, el cierre de un negocio.

Esto en cuanto al parte costumbrista de la novela, pero la contraportada reza que nos encontramos ante un trhiller, permitidme que discrepe, porque el tiempo en que se desarrolla no es corto, pero tampoco el ritmo es rápido, ni siquiera regular. Yo diría que nos encontramos ante una novela de misterio o suspense histórico, posiblemente se adecue más a la novela que tenemos entre manos, ya que hay momento en que la acción se ralentiza mucho.

Inés no ha tenido un matrimonio fácil, su marido no fue una persona cariñosa, ni contaba con ella para nada, su muerte supone por un lado un respiro, por otro el descubrimiento de que no fue trigo limpio y lo viene a descubrir de la peor forma posible, con la visita de un personaje siniestro que le reclama una encomienda que pactó con el maestro Lozano. El miedo lleva a Inés a afirmar que encontrara el modo de cumplir con el trato. No sabía la muchacha en que jardín se metía, ni cuanto ingenio iba a tener que derrochar. Descubrir que su marido tenía con ella más secretos de los que presumía no fue un golpe tan fuerte como llegar a la conclusión de que lo escondía era tan perjudicial para él como lo podía ser para ella.

Y ahí es donde comienza una carrera contra reloj para descifrar los papeles encriptados que descubre escondidos en la despensa, y también cuando de forma providencial aparece en su vida un tirador francés, Pierre Arbús, que trabaja en el negocio de su cuñada. Ambos irán tirando de la madeja hasta descubrir la ubicación del libro que buscaba el personaje siniestro. Sin saber muy bien los peligros que pueden correr en el intento, ya que parece ser que ese libro ha ido dejando un reguero de muertos a su paso.

Es justo en ese momento cuando la tensión crece, cuando la acción pasa a ser más rápida sin llegar a ser vertiginosa, cuando el lector tiene el corazón en un puño y no entiende muchas de las reacciones de los personajes, porque cuando ya crees que sabes lo que va a pasar viene la autora y le da un giro que te deja desarmada y con los todas las hipótesis por los suelos.

Personajes reales y ficticios se dan la mano para construir una historia bien tramada, bien ambientada y con un elenco protagonista y secundario bien definido, personajes complejos, con más sombras que luces que nos darán más de un quebradero de cabeza, porque no todo es oro lo que reluce en ellos, todos tiene parcelas que esconder.

Olalla Garcia utiliza el lenguaje de la época,  es una forma más de meter al lector en la trama, para mí no ha sido un obstáculo pero reconozco que no es una lectura tan fácil como otras del género, exige un poco de atención y alguna visita al glosario de las últimas páginas. Por contra utiliza un estilo sencillo, en el que hay mucho diálogo, en el que el humor tiene un papel importante que ayuda al lector a diluir aquellos pasajes que se le podrían hacer más pesados. María Ramírez y Matilde forma un tándem difícil del superar, María porque es lenguaraz, respondona y no calla ni debajo del agua. La doméstica porque magnifica cualquier cosa y defiende a su Julianico a capa y espada.

Un narrador omnisciente ira guiando al lector por las diferente capas de esta novela que está dividida en tres partes y que va avanzando en ritmo y suspense. Mención aparte merece el final que para mí cierra todos los flecos que ha ido abriendo a lo largo de sus páginas y lo hace con un broche de oro que le otorga a Inés ese valor que en la época se le negaba a una mujer. Y es que la inteligencia, el temple y la intuición son méritos que no solo adornan al género masculino. Hay féminas audaces que saben jugar ases en la manga e ir de farol, sabiendo que se juegan el todo o nada.

Conclusión:

Si has llegado hasta aquí, habrás intuido que la novela ha hecho mis delicias, que me ha llevado a preguntarme porque leo novela histórica tan de tanto en tanto. He disfrutado viajando hasta Alcala de Henares en 1572, he recorrido las calles desiertas y oscuras, he sentido el miedo en el cuerpo, he acompañado a Inés en sus pesquisas, la he regañado cuando ha tomado decisiones que no compartía, me he reído con Matilde y con María Ramírez, me he indignado con Pierre Arbús y lo he redimido después, me ha enternecido Albertillo, he odiado a Antonio Lozano, me ha hecho temblar Alma Negra.

Detrás de esta novela se adivina un trabajo de documentación e investigación titánico, un trabajo que la autora ha sabido verter de forma natural en el trascurso de la novela, y que en ningún momento importuna al lector con datos innecesarios, al menos a mí me ha gustado aprender aspectos de la edición que no me había encontrado hasta este momento.

Con El taller de libros prohibidos he disfrutado del estilo de la autora y del marco histórico en el que lo ambienta, y no puedo más que recomendarte su lectura, siempre teniendo en cuenta que lo que tienes en la mano no es un thriller, que hay partes muy lentas para situarte en el trabajo de impresor y encuadernador, y porque aunque sea ficción cuando uno se encuentra en un callejón sin salida encontrar las pistas que te ayuden a desencallar no es rápido ni sencillo

lunes, 10 de diciembre de 2018

El Intercambio. Fernando Aleu

Que me gustan las novelas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial es ya un secreto a voces, disfruto aprendiendo cosas nuevas, porque siempre hay algún episodio que no conozco, en este caso el intercambio de prisioneros en el muelle de Barcelona. Un episodio que vivió en primera persona el autor siendo un adolescente y que le marcó lo suficiente para años después al ser preguntado por su nieta por sus recuerdos, fuera ese evento el que resaltó.

Fernando Aleu tiene una biografía tan apasionante que daría por si solo para una novela y ese cosmopolitismo, ese saber vivir y lo que ha vivido ha sabido plasmarlo de una manera u otra en la novela que ha escrito, y que a pesar de ser una opera prima maneja la documentación con mucha maestría, logrando una novela ágil, que se pega a las manos en un momento dado y que te mantiene en tensión hasta el desenlace.

El autor es un ejemplo de que cualquier edad es buena para aventurarse en la escritura y publicación de un libro, a sus 89 años se plantea volver a escribir y todavía tiene proyectos, un buen ejemplo para todos los que siendo más jóvenes no tienen ese espíritu.

Pero como siempre me voy por las ramas, me adelanto, me aturullo, y quiero decir en dos líneas lo que merece una mayor exposición.

El autor:

Fernando Aleu nació en Barcelona, donde obtuvo el título de doctor en Medicina en 1953. Realizó sus estudios de posgrado en los hospitales de la Universidad de Iowa, el Albert Einstein College of Medicine de Nueva York y en la New University School of  Medicine, donde obtuvo el puesto de profesor asociado de Neurología. 

Al cabo de nueve años comenzó a reducir lentamente ese trabajo para terminar dedicándose a una aventura comercial asociado a la  multinacional Puig, con sede en Barcelona. Ha sido presidente de la Cámara de Comercio de España en Estados Unidos, presidente de la Frangance Foundation de Nueva York y miembro fundador del Olfactory Research Fund.

Actualmente es el presidente del Queen Sofia Spanish Institute de Nueva York. Ha sido condecorado dos veces por el Gobierno español y ha merecido la Medalla de Honor de la Ciudad de París. El Intercambio es su primera novela.

No diréis que no es apasionante la vida de este señor. No os perdáis esta entrevista

Sinopsis:

La historia que narra esta novela esta centrada en un hecho real, el intercambio de prisioneros de los ejércitos aliado y nazi que se celebró en Barcelona en 1943, y del cual el autor fue testigo en su adolescencia.

El intercambio recuerda a los grandes clásicos del cine de Hollywood, es también un homenaje al amor y la amistad, a la abnegación de la que es capaz el ser humano, y consigue atrapar al lector con la intriga y las historias cruzadas de muchos personajes cuyas vidas se vieron inmersas en los terribles acontecimientos de los años 30 y 40 del siglo XX.

En mitad de la Segunda Guerra Mundial, los aliados y Alemania acordaron llevar a cabo un intercambio de soldados prisioneros de guerra al final de la cruenta campaña militar del norte de África. En el puerto de Barcelona, que fue el lugar aceptado por ambas partes, cuatro mil soldados, la mitad de cada bando, fueron intercambiados en el muelle de España, el 27 de octubre de 1943, en una operación que supuso la intervención de dos buques de cada bando.

Uno de los prisioneros era un judío alemán de veinticuatro años que, en caso de haber sido devuelto a Alemania, hubiera corrido el riesgo de ser enviado a un campo de concentración. Un grupo de personas unidas por las circunstancias participó en un complot para rescatar a aquel soldado judío.

Mi opinión:

Nos encontramos ante una novela de trasfondo histórico en la que los personajes tienen un peso muy importante, hasta el punto en que la calificaría como una novela de personajes. Ya que si bien ambientación histórica es importante, es el devenir de estos los que los une en una aventura peligrosa, en la que pueden perder la vida, su reputación y su futuro, pero también el de una persona cuyo único delito era ser medio judío y no haber sabido medir las consecuencias a tiempo, quizás porque el régimen lo convirtió en paradigma de la raza aria por su belleza y eso lo cegó lo suficiente para no intuir que la herencia paterna lo convertía a ojos del III Reich en carne de cañón.

Llama la atención la ambientación en los distintos países, los matices, el reflejo de la vida, del día a día en cada uno de ellos. Y también el contraste que se produce en países como Alemania y España en los que mientras unos pasan penurias otros son capaces de llevar un tren de vida elevado, pero como siempre me adelanto. 

Fernando Aleu sitúa su novela en Nueva York, donde un reputado neurólogo de origen alemán y judío despliega su labor docente e investigadora. Gracias a Werner conocemos la situación en Ämerica la vamos viendo evolucionar hasta su entrada en el conflicto. También gracias a las cartas que este intercambia con su tía Greta, quien lo acogió como una madre cuando quedó huérfano y las que intercambia con su primo Max vemos con otros ojos el avance de las políticas de Hitler en Alemania, y la preocupación con la que Werner  los sigue nos da otra perspectiva. Porque si bien Greta se muestra preocupada y teme la suerte que pueda correr su hijo, este se muestra inconsciente, solo ve las luces que el régimen se preocupa en propagar y defiende a quien en un futuro puede terminar con su propia vida.

De la mano de Greta, Max, Rosy Dieckhoff, y Joshua nos adentramos en la Alemania nazi, cada uno de ellos la vive de una forma distinta, y nos la muestra con sus propios ojos. Por un lado tenemos la opulencia que maneja Rosy, una vida de hoteles y constantes viajes de la mano de la Abwehr, una vida de glamour para una femme fatale muy conseguida, Max nos muestra la cara intermedia, es un trapecista de éxito, que se gana bien la vida y puede vivir desahogadamente y la cara contraria nos la muestran Greta y sobre todo Joshua, la madre de Max vive con miedo desde que su marido muriera hostigado por la Gestapo, lleva una vida austera y soñando con regresar a su Suiza natal, pero no quiere hacerlo sin su único hijo, y Joshua judío por ambos lados, es un  músico que se siente perseguido, que vive en la pobreza, que no respira ya tranquilo en Alemania ni quiere esperar a que ese circulo se haga tan estrecho que lo asfixie.

Werner en su viaje a Alemania constata que se viven tiempos difíciles, se siente más americano que alemán, hace mucho que se marchó y sin embargo no puede si no darnos su visión de lo que encuentra en su visita y las ganas que tiene de abandonar el país, no sin preocuparse por las personas a las que deja allí

Con todos ellos viviremos un periplo muy interesante que nos llevará de Berlin a Munich y de allí a Suiza y Francia y como no España.

Y el último puerto en el que vamos a recalar es España, concretamente en Barcelona, y aquí los personajes fuertes serán Oscar Prats, un numerario del Opus Dei, cardiólogo de profesión, su cuñada Mercedes, una mujer que pertenece a la nobleza, una Grande España, y sus sobrinos, Rafa e Isabel, ambos bien posicionados, y para darnos la otra cara de la moneda, encontraremos a Rosy Dieckhoff que se estremece ante la pobreza que encuentra en las calles, y Joshua que ha recalado con su orquesta y esta viviendo un sueño no exento de sobresaltos por el avance de los nazis por Europa.

A mitad camino quedan dos travesías hechas en dos buques de lujo, cuya vida a bordo es todo glamour, como una burbuja alejada de la realidad que se vive en Europa sobre todo, sin recrearse demasiado porque lo importante siguen siendo los personajes Fernando Aleu es capaz de situarnos en cada uno de los enclaves en los que se desarrollan su novela y al mismo tiempo meternos en la piel de los personajes, algunos de los cuales traspasan el papel, otros no lo consiguen pero aún así ocupan su lugar en el corazón del lector.

Tres personajes vertebran esta novela coral o podríamos decir incluso cuatro, y en ellos voy a intentar centrarme a riesgo de desmenuzar demasiado esta novela:

De todos ellos Werner y su humanidad me han ganado el corazón, de origen alemán y judio, pierde a sus padres siendo un niño y lo acogen el hermano de su padre y su mujer, Greta de origen suizo, que en ese momento no tenían descendencia. A los 18 embarca rumbo a Ámerica para estudiar y allí lo encontramos unos años después convertido en un reputado neurólogo que tiene ambición en el campo de la psiquiatría y se dedica a la docencia y a impartir charlas, un soltero de oro de cuarenta primaveras.  Las noticias que llegan desde Alemania son preocupantes y lo desasosiegan, teme por su tía y sobre todo por su primo, puesto que su tía no es judía y siempre puede volver a su Suiza natal, pero su primo parece no querer darse cuenta de la situación.

Aún desaconsejándoselo amigos y personas cercanas decide embarcarse rumbo a Alemania donde la situación como comprobará de primera mano es más que preocupante no consiguiendo convencer a sus primo para que acompañe a su madre. Aún con el miedo en el cuerpo Werner conocerá el amor en el viaje de vuelta a EEUU y se dará un baño de realidad al poco de desembarcar que lo cambiará para siempre. Conocer a Werner y las decisiones que toma por lealtad y amor es toda una gozada, es uno de los personajes más integros de esta novela y uno de los que más sufre por lo poco que puede hacer para cambiar la situación, pero no por ello se rendirá y seguirá moviendo hilos en la sombra y buscando alianzas para lograr su fin.

Rosy Dieckhoff, nuestra femme fatale, una mujer enamorada de la belleza, narcicista, ególatra,  con una pasión arrolladora y muy sexualizada, una mujer acostumbrada a salirse en todo momento con la suya. Desempeña su función en la Abwehr, la agencia de espionaje o inteligencia alemana, con ella viviremos las escenas de mayor tensión, la odiaremos y  la redimiremos. Una mujer leal al régimen y a su superior, pero sobre todo a sus sentimientos, si es que los tiene porque unas veces parece que sí y otras es fría y calculadora.

Rosy es uno de esos personajes que junto con Werner traspasan el papel y se convierten en carne y hueso, unas veces entenderemos su forma de actuar, otras en absoluto, nos da una de cal y otra de arena pero deja trabajar al corazón en los momentos más peligrosos para ella. Pero quizás para entender lo que os quiero transmitir hayáis de adentraros en la novela y seguir paso a paso sus andanzas, admirarla y odiarla, y si lo consideráis oportuno redimirla, porque así lo ha querido el autor.

Max: es el desencandenante de esta historia, y el gran ausente también, porque es un personaje que casi siempre está omitido y lo vemos a través de los ojos de la otra terna. Hijo tardío y muy deseado de Greta y Alfred Applefeld, la naturaleza lo dotó de una gran belleza y el trabajo en el gimnasio hizo el resto. Apodado Adonis se convierte en la imagen de la pureza aria, y junto al éxito cosechado con los cóndores voladores lo ciegan de tal forma que no escucha a aquellos que le previenen sobre los peligros que corre en Alemania.
A pesar de todas las precauciones tomadas por Greta que se negó a que lo circuncindaran y le hizo usar el apellido materno, la herencia paterna no se puede borrar y conforme Hitler avanza en su intento por controlar Europa comienza a correr un peligro del que no es consciente en ningún momento aunque poco a poco comenzará a verlo y sobre todo a perder esa ceguera. Quizás sea el personaje al que más me ha costado entender, y que después de recorrer el camino junto a él lo haya conseguido a medias.

Joshua, mi admiración hacia este músico que lo tenía todo en contra para poder sobrevivir en Alemania y que buscó su propia vía de escape sin doblegarse. Un periplo el de este judío no muy diferente del de otros que consiguieron huir, pero su gratitud y humanidad me conmovieron. Creo que es uno de los personajes que más merece la pena descubrir, de a poquitos, hasta llegar a trazar una vida y una humanidad encomiable

Hay muchos más, sobre todo unos secundarios de lujo sin los que la novela no hubiera sido posible, tanto en Ámerica, como en Alemania, como en España, pero os propongo que los descubráis por vosotros mismos, que le deis una oportunidad a esta opera prima que sin ser redonda está muy bien documentada y muy tramada, con unos personajes muy potentes y una ambientación espacial exquisita.

Seguro que todas las vivencias de Fernando están plasmadas de una manera u otra en esta historia narrada en tercera persona, por un narrador omnisciente y que nos da distintas visiones de un mismo hecho, porque cada personaje lo vive de una forma distinta. Al tiempo que nos presenta personajes reales y los hace convivir con otros de ficción, lo mismo ocurre con los hechos, los hay reales y los hay ficcionados. 

La historia comienza de forma lenta, va de menos a más, y en un momento dado se te pega en las manos y no puedes soltarla, necesitas saber como va a terminar todo, necesitas que todo acabe y al mismo tiempo quieres alargar ese final, que los personajes se queden contigo un poco más, disfrutarlos.

Conclusión:

Nos encontramos ante una novela en la que se conjugan la lealtad, la amistad, el amor, la pasión, la opulencia y las penurias, una historia en la que los personajes son lo más importante, una novela coral con muchos matices, sombras y luces.

Dale tiempo a ese arranque lento y descriptivo, situar a los personajes y presentarlos es muy importante para que luego la aventura tome el relevo. Disfruta de los diferentes enclaves, Nueva York, Munich, Berlin, Paris y Barcelona, de la mano de un elenco estelar y disfruta del amor que desprende esta novela.