martes, 22 de enero de 2019

El taller de libros prohibidos. Olalla Garcia

Cuando me propusieron leer esta novela un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Me apasiona la novela histórica, siempre he dicho que soy lectora de historias de largo recorrido, lo que yo suelo llamar tochos. La historia de España y la Mundial Contemporánea fueron mi pasión durante mi época de estudiante, sin embargo, hace tanto que me peleo a diario con el dios del tiempo, con ese tirano que me despoja del ocio y del placer de leer, que tenía el género más que abandonado.

Así que cuando Eva del blog Historia en mis libros vino con la recomendación, y supe que íbamos a hacer una lectura simultánea me tembló todo el cuerpo y tuve miedo de no estar a la altura. Las páginas volaron en mis manos, teniendo en cuenta cuando lo leímos y el poco tiempo del que disponía me duró  más bien poco en las manos. Y ahora no vayáis a pensar que lo liquidé en dos tardes, que eso hace tanto tiempo que no lo consigo que pienso que quien lo hace es extraterrestre como poco, o ha hecho un pacto con Kronos del que yo no tengo noticia porque estaría dispuesta a vender mi alma hasta el mismísimo diablo si con ello pudiera dedicarme más tiempo al placer de disfrutar una buena historia.

Pero como todo no podía ser perfecto, pinché y lo hice a la hora de presentaros mis impresiones, si estas líneas que estáis leyendo ahora y que todas mis compañeras hace semanas que se explayaron y la culpa la tuvo un resfriado del que todavía me estoy recuperando, de una tos molesta que me impide concentrarme y atar dos frases con sentido y la novela no merecía pasar sin pena ni gloria por este blog. 

Más de dos semanas yendo del trabajo a la cama y de la cama al trabajo me han dado un conato de mejoría que he querido aprovechar, por aquello de que el tiempo es traicionero y que el frío realmente acaba de llegar y parece ser que para instalarse.

La autora:

Olalla García nació en Madrid en 1973, estudió Historia en la Universidad de Alcalá, para la que
actualmente trabaja como profesora de literatura. Ha publicado con gran éxito cinco novelas: Ardashir, rey de Persia (2005), Las puertas de seda (2007), El jardín de Hipatia (2009), Rito de paso ( Ediciones B, 2014) y en Tierra de nadie (2016). También ha traducido al castellano numerosas obras de autores clásicos y modernos. Desde hace diez años colabora estrechamente con diversas editoriales como escritora, traductora y lectora.

Sinopsis:

Alcalá de Henares, 1572. La joven librera Inés Rámirez acaba de quedar viuda y ha de ponerse al frente del negocio familiar. Pronto descubre que su esposo poseía la clave de acceso al único ejemplar de un libro prohibido, cuya desaparición había sido ordenada por el poder político y la Iglesia muchos siglos atrás.

Con la colaboración de Pierre Arbús, un oficial de imprenta francés, inicia la investigación. Tendrá que tratar con personajes de todo tipo: maestros impresores, eruditos, delincuentes, nobles de alta cuna... Y todo bajo la sombra  omnipresente de la Inquisición, que vela por controlar el pensamiento y la palabra y la estricta censura de Felipe II.

Novela de intriga histórica. El taller de libros prohibidos nos transporta a la época en que  imprimir libros, venderlos y leerlos podía ser una actividad sumamente peligrosa.

Impresiones:

Quiero empezar esta opinión con una recomendación, nos encontramos ante una novela con una gran profusión de personajes, tantos que, aunque no sea mi caso, el lector puede llegar a perderse en algún momento, por ello es muy útil tener presente que al final del libro hay una Dramatis Personae a la que podremos acudir cada vez que un personaje se nos desdibuje para centrarnos de nuevo en la trama. Y como es una novela que se encuadra muy bien tanto en el periodo histórico que narra como en  el lenguaje de la época, como en un trabajo que para un lector corriente no es conocido encontraremos también un glosario a fin de poder conocer el significado de algunos vocablos sin tener que acudir a mr google, que posiblemente no siempre nos de la acepción mas adecuada para 1572.

Y ahora sí, entramos en materia...

La autora tiene el acierto de encuadrar esta historia en Alcalá de Henares, una ciudad con una gran trayectoria Universitaria, seis años después si no me equivoco de que el Cardenal Cisneros fundara la Universidad Complutense. En una villa en la que campan los estudiantes y eruditos los oficios ligados al mundo del libro tienen una gran importancia, así como el férreo control que ejercían sobre ellos tanto la Inquisición como el rey Felipe II.

No en vano nos encontramos en un periodo convulso en que el protestantismo está en auge en otros países de Europa y los eruditos se dejan querer, ese soplo de libertad que viene de fuera es muy goloso para las mentes abiertas de quienes se dedican al mundo del libro, impresores, encuadernadores, universitarios, profesores.

El férreo control de los libros ejercidos por orden del rey le ocasiona muchos quebraderos de cabeza a un sector en el que cada uno lucha por sus intereses, en el que el foráneo siempre es el  sospechoso y ojo que al hablar de foráneo o extranjero no solo me estoy refiriendo a alguien de fuera que hable un idioma diferente, basta con pensar en la división en reinos de España en aquella época para colegir que un navarro era un extranjero porque no era castellano, ni era capaz de pensar ni sentir como ellos por más tiempo que llevara viviendo allí, porque sus vivencias eran distintas.

Uno de los puntos fuertes de esta novela es la ambientación histórica, hay momentos en los que puedes sentir el olor de la tinta y el papel, e incluso el sudor de los oficiales que allí se afanan con las prensas, pasear por las calles mal iluminadas de la ciudad después del toque de queda con el corazón desbocado, incluso es fácil marcarte un farol con Inés o con Pierre aunque tiembles por dentro como una hoja mecida por el viento.

El trabajo de documentación que hay detrás de esta novela da como resultado una historia sensorial, capaz de meterte por completo en 1572, con sus comidas típicas, el desmán de las sirvientas, el control férreo de la moral por parte de las damas de compañía. La relación entre hombres y mujeres y el dominio del género masculino en todos los campos que Inés se niega a aceptar tras su viudedat que le otorga un vendaval de libertad que no está dispuesta a perder a pesar del que dirán.

Posiblemente ese haya sido mi talón de Aquiles, el papel de la mujer en el s. XVI. La autora es fiel a la época y por ese motivo nos presenta a mujeres dóciles, mujeres sin cultura porque para cuidar de la casa, del marido y de los hijos no hace falta saber leer ni escribir. Por contraposición, el padre de Inés y María quiso que aprendieran a leer, quizás por ello estas dos mujeres son unas adelantadas a su tiempo. Inés negándose a vender el negocio, o a casarse con otro hombre para que lo regente, conforme al uso de la época. Se propone llevar ella misma el negocio, aunque ello le granjea todo tipo de obstáculos, y críticas, incluso hace tambalearse su honor.

María su hermana, es una mujer jovial, contestona, imprudente y terriblemente lenguaraz, es la que más anima a Inés a salir a pesar de que la tradición se lo prohibe, quiere que deje atrás esa habitación lúgubre, pretende que viva porque no es más que una niña. Y para cortarle las alas ya está su madre y la dama de compañia de esta que vigilan su honra con lupa.

Por otro lado nos encontramos con un monarca muy religioso que decide que libros se pueden leer y utilizar en el rito religioso y cuales forman parte de la lista de libros prohibidos. Acaba de tener lugar un Concilio y sin previo aviso impresores, encuadernadores y libreros han visto sus negocios invadidos por representantes del rey que les han requisado parte de sus fondos, en una época en que un hecho de esa magnitud podría suponer la ruina, el cierre de un negocio.

Esto en cuanto al parte costumbrista de la novela, pero la contraportada reza que nos encontramos ante un trhiller, permitidme que discrepe, porque el tiempo en que se desarrolla no es corto, pero tampoco el ritmo es rápido, ni siquiera regular. Yo diría que nos encontramos ante una novela de misterio o suspense histórico, posiblemente se adecue más a la novela que tenemos entre manos, ya que hay momento en que la acción se ralentiza mucho.

Inés no ha tenido un matrimonio fácil, su marido no fue una persona cariñosa, ni contaba con ella para nada, su muerte supone por un lado un respiro, por otro el descubrimiento de que no fue trigo limpio y lo viene a descubrir de la peor forma posible, con la visita de un personaje siniestro que le reclama una encomienda que pactó con el maestro Lozano. El miedo lleva a Inés a afirmar que encontrara el modo de cumplir con el trato. No sabía la muchacha en que jardín se metía, ni cuanto ingenio iba a tener que derrochar. Descubrir que su marido tenía con ella más secretos de los que presumía no fue un golpe tan fuerte como llegar a la conclusión de que lo escondía era tan perjudicial para él como lo podía ser para ella.

Y ahí es donde comienza una carrera contra reloj para descifrar los papeles encriptados que descubre escondidos en la despensa, y también cuando de forma providencial aparece en su vida un tirador francés, Pierre Arbús, que trabaja en el negocio de su cuñada. Ambos irán tirando de la madeja hasta descubrir la ubicación del libro que buscaba el personaje siniestro. Sin saber muy bien los peligros que pueden correr en el intento, ya que parece ser que ese libro ha ido dejando un reguero de muertos a su paso.

Es justo en ese momento cuando la tensión crece, cuando la acción pasa a ser más rápida sin llegar a ser vertiginosa, cuando el lector tiene el corazón en un puño y no entiende muchas de las reacciones de los personajes, porque cuando ya crees que sabes lo que va a pasar viene la autora y le da un giro que te deja desarmada y con los todas las hipótesis por los suelos.

Personajes reales y ficticios se dan la mano para construir una historia bien tramada, bien ambientada y con un elenco protagonista y secundario bien definido, personajes complejos, con más sombras que luces que nos darán más de un quebradero de cabeza, porque no todo es oro lo que reluce en ellos, todos tiene parcelas que esconder.

Olalla Garcia utiliza el lenguaje de la época,  es una forma más de meter al lector en la trama, para mí no ha sido un obstáculo pero reconozco que no es una lectura tan fácil como otras del género, exige un poco de atención y alguna visita al glosario de las últimas páginas. Por contra utiliza un estilo sencillo, en el que hay mucho diálogo, en el que el humor tiene un papel importante que ayuda al lector a diluir aquellos pasajes que se le podrían hacer más pesados. María Ramírez y Matilde forma un tándem difícil del superar, María porque es lenguaraz, respondona y no calla ni debajo del agua. La doméstica porque magnifica cualquier cosa y defiende a su Julianico a capa y espada.

Un narrador omnisciente ira guiando al lector por las diferente capas de esta novela que está dividida en tres partes y que va avanzando en ritmo y suspense. Mención aparte merece el final que para mí cierra todos los flecos que ha ido abriendo a lo largo de sus páginas y lo hace con un broche de oro que le otorga a Inés ese valor que en la época se le negaba a una mujer. Y es que la inteligencia, el temple y la intuición son méritos que no solo adornan al género masculino. Hay féminas audaces que saben jugar ases en la manga e ir de farol, sabiendo que se juegan el todo o nada.

Conclusión:

Si has llegado hasta aquí, habrás intuido que la novela ha hecho mis delicias, que me ha llevado a preguntarme porque leo novela histórica tan de tanto en tanto. He disfrutado viajando hasta Alcala de Henares en 1572, he recorrido las calles desiertas y oscuras, he sentido el miedo en el cuerpo, he acompañado a Inés en sus pesquisas, la he regañado cuando ha tomado decisiones que no compartía, me he reído con Matilde y con María Ramírez, me he indignado con Pierre Arbús y lo he redimido después, me ha enternecido Albertillo, he odiado a Antonio Lozano, me ha hecho temblar Alma Negra.

Detrás de esta novela se adivina un trabajo de documentación e investigación titánico, un trabajo que la autora ha sabido verter de forma natural en el trascurso de la novela, y que en ningún momento importuna al lector con datos innecesarios, al menos a mí me ha gustado aprender aspectos de la edición que no me había encontrado hasta este momento.

Con El taller de libros prohibidos he disfrutado del estilo de la autora y del marco histórico en el que lo ambienta, y no puedo más que recomendarte su lectura, siempre teniendo en cuenta que lo que tienes en la mano no es un thriller, que hay partes muy lentas para situarte en el trabajo de impresor y encuadernador, y porque aunque sea ficción cuando uno se encuentra en un callejón sin salida encontrar las pistas que te ayuden a desencallar no es rápido ni sencillo

miércoles, 2 de enero de 2019

Presentacion de No es tiempo de peros

Días de mucho, vísperas de ná, así reza el refrán que últimamente parece haberse convertido en el leit motiv de mi vida, organizarse es más que nunca una necesidad y no consigo un encaje de bolillos perfecto, o una partida de tetris ganadora. Seguro que os preguntareis a que viene esta diatriba, y es que si mis luchas con el tiempo vienen ya de lejos, parece que se han recrudecido en los últimos tiempos y diciembre fue el culmen, la batalla final.

No preguntéis quien resultó vencedor en esa lucha, porque esta demostrado que Kronos no pierde ni a las chapas, y yo fui la única perjudicada, tuve que dejar muchas cosas por el camino y postergar demasiadas otras, y ahora por más que intento que la maquinaria del reloj funcione, este deja de ser uno suizo de precisión.

Y aquí me tenéis, escribiendo sobre una presentación que tuvo lugar el día 15 de diciembre, en la que no tomé ninguna nota como viene siendo costumbre en mí. De la que me vienen fogonazos como si fuera ayer, a pesar de que el día fue de lo más completito, porque como no podía ser de otra forma todos los planetas se alinearon para que coincidiera con la comida de empresa.

El resto lo podríais imaginar, pero como seguro que vuestra imaginación va mucho más allá de la realidad, os daré unas pinceladas para poneros en situación.

El día comenzó pronto, con el aperitivo de rigor, a pesar de que tenía la presentación decidí ir en tren, por aquello de las copitas que van y vienen y que llegado una determinada dejas de contar, no era cuestión de comenzar a restar puntos, y que volara el carnet de conducir.

Por la ley de Murphy si algo puede salir mal, seguro que sale peor que mal, así que llegué tarde al punto de encuentro, y las compañeras con las que había quedado ya habían ahuecado el ala. Como todo no podía ser malo, me encontré con otras, y ante la imposibilidad material de localizar a las primeras decidimos tomarlo por nuestra cuenta, venga para acá la primera cervecita del día... que largo se va a hacer madre...

Aligeremos que no llegamos a la presentación vivas.

La comida transcurrió entre risas, copas de vino y por supuesto comida, como siempre demasiada, y en buena compañía bien sabido es que no se miden raciones, de ningún tipo. No quedábamos en el restaurante más que un grupo heterogéneo y envalentonado de jóvenes, coged esto con pinzas, que trasladamos la diversión a otra parte distribuidos en grupos más pequeños.

Sopese los pros y los contras y me marché con el que más  cerca iba a parar de Argot, donde en dos horas iba a tener lugar la presentación. Craso error, me vi metida en una sala pequeña, con multitud de gente y un Ximo Bayo trasnochado, cuando me llego el primer cubata de la tarde, que decidí desde el minuto uno que iba a ser el último y además me sobraba. ¿Pero como hacer el feo a tu jefe?, seguro que Marcial me hubiera contestado No es tiempo de peros... 

Me salvó la vida una compañera con la que compartí gin tónic y salida por las bravas de aquel ruidoso sitio.

Dios mio, toca poner los píes en polvorosa, falta un cuarto de hora para la presentación y yo con estos pelos y sin localizar a las chicas del club de lectura. El wasap salvó el último tema, enseguida supe que estaban en la librería, la chapa y pintura iba a ser otra cosa, ni siquiera sabía que pinta llevaba, pero iba a tener que dar igual.

Suelo ser de normal dicharachera, sin embargo, parece que esa tarde todo el mundo me notaba más de lo habitual y juro y perjuro que puede que llevara una copita de más, claro el gin tonic de marras, pero era capaz de llevar una conversación y una presentación, menos mal que no presentaba yo...

Ahora sí, nos ponemos serios, que comienza No es tiempo de peros. 

Al llegar a Argot, saludé a David y luego a Pere, no había tiempo para más, en breve iban a comenzar a charlar sobre una novela que llevaba mucho tiempo esperando y a la que aún no le había podido hincar el ojo, y no por falta de ganas, otra vez Kronos es el único culpable de tan tamaña desfachatez.

Pere comenzó diciendo que pretendía hablar poco, que quería que todo el protagonismo se lo llevara David, pero no lo consiguió, y el acto se convirtió en un diálogo entre dos autores de novela negra, o mejor dicho entre un lector y el autor de la novela.




Cómo me gustan ese tipo de presentaciones, amenas, sencillas en las que fluye la camaradería, en la que se nota que ambos se conocen, han tomado más de un café juntos, y se interesan por los pormenores de una historia, aquello prometía y mucho. 

Constató Pere Cervantes lo que cualquier lector atento de David podrá constatar, y es que desde su primera novela publicada ha ido creciendo como escritor, de la primera a la segundo se nota un salto mortal sin red, y por lo que contaba Pere, en esta le añadía más peligro. Me quemaba el libro en las manos, las ganas de empezarlo eran brutales, y todavía iba a tener que esperar un tiempo.

Por fín he podido empezarlo y comprobar como la prosa de David sigue creciendo de forma imparable, que ha ganado enteros y que seguro que cotiza en bolsa al alza.

El peso de la presentación lo llevaron los personajes, Marcial Lisón, y sobre todo Zoe Ochoa, que nos sorprendió en Inspector Solo, y por lo que contaban David y Pere iba a dejar al lector boquiabierto. Comentaba el cartaginés que ha escrito una trilogía por incompetencia, que cuando comenzó a escribir ya sabía como iba a empezar y terminar la novela, pero necesitaba tantas páginas que supo que no iba a encontrar ni quién se lo publicara ni quién se atreviera a leerlo. De ahí que decidiera montar la trama en tres libros.

Y es que mostrar el cambio brutal que sufre Zoe, necesitaba de un recorrido y sobre todo de ciertas vivencias. Cómo bien dice David, necesitaba humanizar a Marcial, a la par que Zoe se deshumanizaba, como si de un cruce de personalidades se tratara. Cada vez necesitaba más leer ese libro, cada vez tenía más preguntas.

Ese diálogo a dos, se abrió al público, en el que había caras conocidas, pero otras no, otro punto a favor de la novela y de su autor, Inspector Solo caló entre lectores.

Una lectora que empezó por su última novela, envidia modo on porque ahora tenía posibilidad de leer las anteriores, comentó que no había necesitado leer las anteriores para disfrutar esta, pero que notaba que le faltaba información, y tanta alma de cántaro pensé yo...

David le contestó que había concebido las dos novelas publicadas con Versátil para que se pudieran leer independientes, de ahí las contextualizaciones de Inspector Solo, y el prólogo de No es tiempo de peros que sitúan al lector. Pero si se quiere notar la evolución de los personajes, si se quiere aprehender la esencia hay que leer las tres y hay que hacerlo en el orden que toca.

A lo que comenté que sin leer la última novela, creía que al menos era indispensable haberse adentrado en Inspector Solo para no perderse, y ahí David me corrigió. Él considera que es más importante haber leído Muertes de sobremesa, por que se rescatan personajes que aparecieron en esta, y que no tuvieron ningún protagonismo en Inspector Solo y que es imposible contextualizar al cien por cien.


Despúes de leer el prólogo de No es tiempo de peros, entiendo porque David le da daba más importancia Muertes de sobremesa, esa página y media resume y condensa la trama de Inspector Solo de forma brutal y sitúa al lector en la acción de forma que leer Inspector Solo sea recomendable, pero no una necesidad imperiosa.

En las pocas páginas que llevo leídas de No es tiempo de peros ya he encontrado personajes de la primera novela que yo personalmente eché de menos en la segunda.

De forma acertada, una lectora y bloguera comentó que había notado que la ciudad de Cartagena iba ganando protagonismo novela a novela, hasta convertirse en esta en un personaje más, que le gustaba que David mostrara el amor por su ciudad, pero que también aprovechara para criticar y denunciar que se hacía mal en ella, que tenía de feo.

A lo que David comentó que Cartagena como cualquier ciudad tiene su parte turística, y también barriadas que quedan en la oscuridad, por las que no se perdería ningún visitante. Y eso es lo que él pretende denunciar, porque para ello la novela negra se presta a la denuncia social, es lo positivo de ella, y al lector no hay que enseñarle sólo lo bonito de una ciudad, si no la realidad.

Como no podía ser de otra forma siendo que había sido capaz de crear el PERSONAJE, si uno soberbio, sin fisuras, uno capaz de sostener por el mismo cualquier trama, Marcial Lisón,  ese personaje con el que quisieran dar todos los autores, y que cuando alguno da con él lo exprime hasta cotas que aburren, Pere preguntó que iba a pasar después de esta novela, si David iba a continuar con él, o si se cerraba una etapa para abrir otra.

Fans y admiradoras de Lison, de momento este va a dormir el sueño de los justos, perooooooo, si en algún momento David siente la necesidad de despertarlo ya tiene pensado como hacerlo y como no, lo acompañará Zoe Ochoa y situará la trama años después del final de No es tiempo de peros...

Estos dos saben como hacer que  me muera de ganas por leer la novela y habrá de esperar, eso lo tengo clarísimo.

Como no podía ser de otra forma Zoe ganó protagonismo porque si Marcial fue un personaje potente desde la primera novela, esta fue ganando en potencia, y en interés a la par que Lisón perdía fuelle, lo que con una personalidad tan fuerte a penas era visible.

Constataban David y Pere que la Zoe que íbamos a encontrar en esta historia no tenía nada que ver con la de Muertes de sobremesa y a fe que tenían más razón que un santo, aunque no se si decir que me gusta demasiado el cambio operado, el rencor nunca fue buen compañero de vida.

Terminó la velada, con la firma de ejemplares, yo guardé el mio hasta el Club de Lectura de Cosas&Musas, hasta haber podido disfrutar de la novela, y poder preguntar en condiciones, no solo conjeturas. Se formó una cola larga y las musas nos fuimos en busca de otras aventuras, porque no esperaríais que terminara ahí mi día, que he dicho que fue completito...



La opción era irme en tren a casa, o unirme al tardeo con mis compis de club de lectura, y decidí lo segundo, que manera de meterme en berenjenales, si es que lo mio es de traca, el tardeo se transformó en nocheo, en una cena de tapeo y un té de Navidad que se alargó hasta la media noche y solo en ese momento se decidió alzar el campamento y volver a casa.

He de confesar que la adrenalina hacía mucho que me había abandonado, que regué mi tapeo con coca cola y se me cerraban los ojos, pero ya no había opción de volver a casa en tren, y aguanté como una campeona incluso el té, pero con las pilas a medio gas.

Espero haber espoleado lo suficiente vuestra curiosidad para lanzaros de lleno a la lectura de este libro, yo lo empecé ayer, llevo muy poquito, pero la prosa de David me tiene enamorada, me he reencontrado con Marcial y la peor versión de Zoe, y ha sido un placer volver a encontrar a Sola, espero que la galga no sufra mucho en esta entrega.

Si aún os falta algún regalo de reyes, acertareis con toda la trilogía, y con este en particular, y eso que no he leído más  que dos o tres capítulos...

lunes, 10 de diciembre de 2018

El Intercambio. Fernando Aleu

Que me gustan las novelas ambientadas en la Segunda Guerra Mundial es ya un secreto a voces, disfruto aprendiendo cosas nuevas, porque siempre hay algún episodio que no conozco, en este caso el intercambio de prisioneros en el muelle de Barcelona. Un episodio que vivió en primera persona el autor siendo un adolescente y que le marcó lo suficiente para años después al ser preguntado por su nieta por sus recuerdos, fuera ese evento el que resaltó.

Fernando Aleu tiene una biografía tan apasionante que daría por si solo para una novela y ese cosmopolitismo, ese saber vivir y lo que ha vivido ha sabido plasmarlo de una manera u otra en la novela que ha escrito, y que a pesar de ser una opera prima maneja la documentación con mucha maestría, logrando una novela ágil, que se pega a las manos en un momento dado y que te mantiene en tensión hasta el desenlace.

El autor es un ejemplo de que cualquier edad es buena para aventurarse en la escritura y publicación de un libro, a sus 89 años se plantea volver a escribir y todavía tiene proyectos, un buen ejemplo para todos los que siendo más jóvenes no tienen ese espíritu.

Pero como siempre me voy por las ramas, me adelanto, me aturullo, y quiero decir en dos líneas lo que merece una mayor exposición.

El autor:

Fernando Aleu nació en Barcelona, donde obtuvo el título de doctor en Medicina en 1953. Realizó sus estudios de posgrado en los hospitales de la Universidad de Iowa, el Albert Einstein College of Medicine de Nueva York y en la New University School of  Medicine, donde obtuvo el puesto de profesor asociado de Neurología. 

Al cabo de nueve años comenzó a reducir lentamente ese trabajo para terminar dedicándose a una aventura comercial asociado a la  multinacional Puig, con sede en Barcelona. Ha sido presidente de la Cámara de Comercio de España en Estados Unidos, presidente de la Frangance Foundation de Nueva York y miembro fundador del Olfactory Research Fund.

Actualmente es el presidente del Queen Sofia Spanish Institute de Nueva York. Ha sido condecorado dos veces por el Gobierno español y ha merecido la Medalla de Honor de la Ciudad de París. El Intercambio es su primera novela.

No diréis que no es apasionante la vida de este señor. No os perdáis esta entrevista

Sinopsis:

La historia que narra esta novela esta centrada en un hecho real, el intercambio de prisioneros de los ejércitos aliado y nazi que se celebró en Barcelona en 1943, y del cual el autor fue testigo en su adolescencia.

El intercambio recuerda a los grandes clásicos del cine de Hollywood, es también un homenaje al amor y la amistad, a la abnegación de la que es capaz el ser humano, y consigue atrapar al lector con la intriga y las historias cruzadas de muchos personajes cuyas vidas se vieron inmersas en los terribles acontecimientos de los años 30 y 40 del siglo XX.

En mitad de la Segunda Guerra Mundial, los aliados y Alemania acordaron llevar a cabo un intercambio de soldados prisioneros de guerra al final de la cruenta campaña militar del norte de África. En el puerto de Barcelona, que fue el lugar aceptado por ambas partes, cuatro mil soldados, la mitad de cada bando, fueron intercambiados en el muelle de España, el 27 de octubre de 1943, en una operación que supuso la intervención de dos buques de cada bando.

Uno de los prisioneros era un judío alemán de veinticuatro años que, en caso de haber sido devuelto a Alemania, hubiera corrido el riesgo de ser enviado a un campo de concentración. Un grupo de personas unidas por las circunstancias participó en un complot para rescatar a aquel soldado judío.

Mi opinión:

Nos encontramos ante una novela de trasfondo histórico en la que los personajes tienen un peso muy importante, hasta el punto en que la calificaría como una novela de personajes. Ya que si bien ambientación histórica es importante, es el devenir de estos los que los une en una aventura peligrosa, en la que pueden perder la vida, su reputación y su futuro, pero también el de una persona cuyo único delito era ser medio judío y no haber sabido medir las consecuencias a tiempo, quizás porque el régimen lo convirtió en paradigma de la raza aria por su belleza y eso lo cegó lo suficiente para no intuir que la herencia paterna lo convertía a ojos del III Reich en carne de cañón.

Llama la atención la ambientación en los distintos países, los matices, el reflejo de la vida, del día a día en cada uno de ellos. Y también el contraste que se produce en países como Alemania y España en los que mientras unos pasan penurias otros son capaces de llevar un tren de vida elevado, pero como siempre me adelanto. 

Fernando Aleu sitúa su novela en Nueva York, donde un reputado neurólogo de origen alemán y judío despliega su labor docente e investigadora. Gracias a Werner conocemos la situación en Ämerica la vamos viendo evolucionar hasta su entrada en el conflicto. También gracias a las cartas que este intercambia con su tía Greta, quien lo acogió como una madre cuando quedó huérfano y las que intercambia con su primo Max vemos con otros ojos el avance de las políticas de Hitler en Alemania, y la preocupación con la que Werner  los sigue nos da otra perspectiva. Porque si bien Greta se muestra preocupada y teme la suerte que pueda correr su hijo, este se muestra inconsciente, solo ve las luces que el régimen se preocupa en propagar y defiende a quien en un futuro puede terminar con su propia vida.

De la mano de Greta, Max, Rosy Dieckhoff, y Joshua nos adentramos en la Alemania nazi, cada uno de ellos la vive de una forma distinta, y nos la muestra con sus propios ojos. Por un lado tenemos la opulencia que maneja Rosy, una vida de hoteles y constantes viajes de la mano de la Abwehr, una vida de glamour para una femme fatale muy conseguida, Max nos muestra la cara intermedia, es un trapecista de éxito, que se gana bien la vida y puede vivir desahogadamente y la cara contraria nos la muestran Greta y sobre todo Joshua, la madre de Max vive con miedo desde que su marido muriera hostigado por la Gestapo, lleva una vida austera y soñando con regresar a su Suiza natal, pero no quiere hacerlo sin su único hijo, y Joshua judío por ambos lados, es un  músico que se siente perseguido, que vive en la pobreza, que no respira ya tranquilo en Alemania ni quiere esperar a que ese circulo se haga tan estrecho que lo asfixie.

Werner en su viaje a Alemania constata que se viven tiempos difíciles, se siente más americano que alemán, hace mucho que se marchó y sin embargo no puede si no darnos su visión de lo que encuentra en su visita y las ganas que tiene de abandonar el país, no sin preocuparse por las personas a las que deja allí

Con todos ellos viviremos un periplo muy interesante que nos llevará de Berlin a Munich y de allí a Suiza y Francia y como no España.

Y el último puerto en el que vamos a recalar es España, concretamente en Barcelona, y aquí los personajes fuertes serán Oscar Prats, un numerario del Opus Dei, cardiólogo de profesión, su cuñada Mercedes, una mujer que pertenece a la nobleza, una Grande España, y sus sobrinos, Rafa e Isabel, ambos bien posicionados, y para darnos la otra cara de la moneda, encontraremos a Rosy Dieckhoff que se estremece ante la pobreza que encuentra en las calles, y Joshua que ha recalado con su orquesta y esta viviendo un sueño no exento de sobresaltos por el avance de los nazis por Europa.

A mitad camino quedan dos travesías hechas en dos buques de lujo, cuya vida a bordo es todo glamour, como una burbuja alejada de la realidad que se vive en Europa sobre todo, sin recrearse demasiado porque lo importante siguen siendo los personajes Fernando Aleu es capaz de situarnos en cada uno de los enclaves en los que se desarrollan su novela y al mismo tiempo meternos en la piel de los personajes, algunos de los cuales traspasan el papel, otros no lo consiguen pero aún así ocupan su lugar en el corazón del lector.

Tres personajes vertebran esta novela coral o podríamos decir incluso cuatro, y en ellos voy a intentar centrarme a riesgo de desmenuzar demasiado esta novela:

De todos ellos Werner y su humanidad me han ganado el corazón, de origen alemán y judio, pierde a sus padres siendo un niño y lo acogen el hermano de su padre y su mujer, Greta de origen suizo, que en ese momento no tenían descendencia. A los 18 embarca rumbo a Ámerica para estudiar y allí lo encontramos unos años después convertido en un reputado neurólogo que tiene ambición en el campo de la psiquiatría y se dedica a la docencia y a impartir charlas, un soltero de oro de cuarenta primaveras.  Las noticias que llegan desde Alemania son preocupantes y lo desasosiegan, teme por su tía y sobre todo por su primo, puesto que su tía no es judía y siempre puede volver a su Suiza natal, pero su primo parece no querer darse cuenta de la situación.

Aún desaconsejándoselo amigos y personas cercanas decide embarcarse rumbo a Alemania donde la situación como comprobará de primera mano es más que preocupante no consiguiendo convencer a sus primo para que acompañe a su madre. Aún con el miedo en el cuerpo Werner conocerá el amor en el viaje de vuelta a EEUU y se dará un baño de realidad al poco de desembarcar que lo cambiará para siempre. Conocer a Werner y las decisiones que toma por lealtad y amor es toda una gozada, es uno de los personajes más integros de esta novela y uno de los que más sufre por lo poco que puede hacer para cambiar la situación, pero no por ello se rendirá y seguirá moviendo hilos en la sombra y buscando alianzas para lograr su fin.

Rosy Dieckhoff, nuestra femme fatale, una mujer enamorada de la belleza, narcicista, ególatra,  con una pasión arrolladora y muy sexualizada, una mujer acostumbrada a salirse en todo momento con la suya. Desempeña su función en la Abwehr, la agencia de espionaje o inteligencia alemana, con ella viviremos las escenas de mayor tensión, la odiaremos y  la redimiremos. Una mujer leal al régimen y a su superior, pero sobre todo a sus sentimientos, si es que los tiene porque unas veces parece que sí y otras es fría y calculadora.

Rosy es uno de esos personajes que junto con Werner traspasan el papel y se convierten en carne y hueso, unas veces entenderemos su forma de actuar, otras en absoluto, nos da una de cal y otra de arena pero deja trabajar al corazón en los momentos más peligrosos para ella. Pero quizás para entender lo que os quiero transmitir hayáis de adentraros en la novela y seguir paso a paso sus andanzas, admirarla y odiarla, y si lo consideráis oportuno redimirla, porque así lo ha querido el autor.

Max: es el desencandenante de esta historia, y el gran ausente también, porque es un personaje que casi siempre está omitido y lo vemos a través de los ojos de la otra terna. Hijo tardío y muy deseado de Greta y Alfred Applefeld, la naturaleza lo dotó de una gran belleza y el trabajo en el gimnasio hizo el resto. Apodado Adonis se convierte en la imagen de la pureza aria, y junto al éxito cosechado con los cóndores voladores lo ciegan de tal forma que no escucha a aquellos que le previenen sobre los peligros que corre en Alemania.
A pesar de todas las precauciones tomadas por Greta que se negó a que lo circuncindaran y le hizo usar el apellido materno, la herencia paterna no se puede borrar y conforme Hitler avanza en su intento por controlar Europa comienza a correr un peligro del que no es consciente en ningún momento aunque poco a poco comenzará a verlo y sobre todo a perder esa ceguera. Quizás sea el personaje al que más me ha costado entender, y que después de recorrer el camino junto a él lo haya conseguido a medias.

Joshua, mi admiración hacia este músico que lo tenía todo en contra para poder sobrevivir en Alemania y que buscó su propia vía de escape sin doblegarse. Un periplo el de este judío no muy diferente del de otros que consiguieron huir, pero su gratitud y humanidad me conmovieron. Creo que es uno de los personajes que más merece la pena descubrir, de a poquitos, hasta llegar a trazar una vida y una humanidad encomiable

Hay muchos más, sobre todo unos secundarios de lujo sin los que la novela no hubiera sido posible, tanto en Ámerica, como en Alemania, como en España, pero os propongo que los descubráis por vosotros mismos, que le deis una oportunidad a esta opera prima que sin ser redonda está muy bien documentada y muy tramada, con unos personajes muy potentes y una ambientación espacial exquisita.

Seguro que todas las vivencias de Fernando están plasmadas de una manera u otra en esta historia narrada en tercera persona, por un narrador omnisciente y que nos da distintas visiones de un mismo hecho, porque cada personaje lo vive de una forma distinta. Al tiempo que nos presenta personajes reales y los hace convivir con otros de ficción, lo mismo ocurre con los hechos, los hay reales y los hay ficcionados. 

La historia comienza de forma lenta, va de menos a más, y en un momento dado se te pega en las manos y no puedes soltarla, necesitas saber como va a terminar todo, necesitas que todo acabe y al mismo tiempo quieres alargar ese final, que los personajes se queden contigo un poco más, disfrutarlos.

Conclusión:

Nos encontramos ante una novela en la que se conjugan la lealtad, la amistad, el amor, la pasión, la opulencia y las penurias, una historia en la que los personajes son lo más importante, una novela coral con muchos matices, sombras y luces.

Dale tiempo a ese arranque lento y descriptivo, situar a los personajes y presentarlos es muy importante para que luego la aventura tome el relevo. Disfruta de los diferentes enclaves, Nueva York, Munich, Berlin, Paris y Barcelona, de la mano de un elenco estelar y disfruta del amor que desprende esta novela.

lunes, 26 de noviembre de 2018

La madre. Fiona Barton

No tengo vergüenza, lo sé, tengo La Viuda en la estantería desde que salió y en aquel momento cosechó tan malas opiniones e incluso alguna tibia, que decidí posponerlo, y eso que a mi me gusta comprobar de primera mano si una novela es tan floja como los blogueros opinan, pero llevo años inmersa en una espiral de tiempo de ocio precario y al final hay que priorizar. Después de leer La Madre, me arrepiento de haberle hecho un hueco, porque me he encontrado a una autora cuyo estilo me gusta, y la novela es previsible, sí, y un lector avispado resuelve el misterio bastante pronto, pero esto no es lo importante de esta historia, y uno no se debe quedar en la superficie, ha de intentar descubrir lo que la autora nos ha querido contar con la trama que nos lega.

Por ello recomiendo a cualquier lector, que no deseche sin mas una novela, que si un libro le atrae, no es necesario comprarlo, existen bibliotecas públicas y hasta virtuales, e-biblio, posiblemente alguna historia le sorprenda para bien, como a mi me ha sorprendido esta autora, a la que ya había descartado y de no ser porque La Madre me llegó por sorpresa no tenía pensado leerla.

Dicho esto nos metemos en harina porque #SoyYincanera me ha brindado la oportunidad de compartir esta lectura con otras lectoras entusiastas y cita a cita hemos diseccionado bastante bien el libro.

La autora:

Fiona Barton cuenta con una dilatada carrera en el mundo del periodismo, donde ha trabajado, entre otros medios, para el Daily Mail, el Daily Telegraph, y el Daily Sunday, cubriendo los casos judicales más mediáticos, como el de la desaparición de Madelein McCann. Galardonada con el prestigioso Premio Nacional de la Prensa británica, desde 2008 trabaja formando a periodistas exiliados y amenazados por todo el mundo.


Nacida en Cambridge, Inglaterra, Barton reside acturalmente en el sur de Francia. La Viuda su primera novela se convirtió en un fenómeno editorial internacional:: se publicó en más de treinta y cinco paises ocupando las listas de los más vendidos durante meses, fue seleccionada como una de las mejores novelas del año por Publishers Weekly y esta a punto de ver la luz su adaptación para televisión.

Puedes encontrarla en:

www.fionabartonauthor.com

@fionabarton

Sinopsis:

Un escueto párrafo en el periódico informa sobre una noticia que se remonta a décadas atrás. La mayor parte de los lectores la pasaran por alto. Para tres mujeres, sin embargo, es imposible de ignorar.

Para Angela es el recuerdo de lo peor que le ha pasado en la vida.

Para Emma, la peligrosa posibilidad de que su secreto más oculto sea revelado.

Para la periodista Kate Waters, la primera pista en una carrera para descubrir la verdad.

Secretos guardados durante años, enterrados bajo tierra y en el fondo del corazón saldrán a la luz  para cambiar tres vidas para siempre.

Mis impresiones:

Nos encontramos ante una novela que se desarrolla en apenas dos meses entre el 20 de marzo de 2012 cuando el Evening Standard publica una noticia en las páginas interiores y de poca extensión sobre la aparición de los restos de un bebé, hasta su resolución el 26 de mayo. Aunque después encontraremos un epilogo que nos sitúa aproximadamente un año después.

Fiona Barton nos presenta una historia desde cuatro puntos de vista, y sólo un personaje Emma lo hace en primera persona, dice la autora que es la voz que ella oía en su cabeza, por eso cuenta su experiencia personal, ella es quién abre y quién cierra la novela,  sin embargo no es el personaje que más peso tiene, y ello la dota de una complejidad que no está a la vista del lector, puesto que  la novela parece sencilla, pero sólo si te quedas en la superficie. Los otros narradores, todos mujeres con más sombras que luces, lo hacen en tercera persona convirtiéndose en narradores omniscientes.

Antes he comentado que hay un personaje que lleva el peso de la trama, y no solo lo lleva, si no que aglutina las tramas y subtramas, porque todos los personajes confluyen en ella, y enlaza las distintas historias entre sí, a través de la investigación. Y este no es otro que Kate Waters, una periodista que se cruza con una noticia que a cualquiera le hubiera pasado desapercibida por su extensión e importancia, y que ella recorta y mete en su bolso para leerla después con más atención. Podría decirse que Kate es el alter ego de Fiona, quién también tiene esa costumbre, aunque nunca ha tirado de un recorte de ese tipo para un reportaje de investigación, si que le han servido para pergueñar esta historia más compleja de lo que parece, aunque algunos temas se podrían haber explorado más.

Pero he hablado de cuatro puntos de vista y de momento solo he comentado dos, Emma y Kate, las otras dos mujeres de esta historia son Jude, la madre de Emma y Angela cuya hija recién nacida desapareció y nunca se recuperó del golpe, creando una burbuja de dolor a su alrededor, y condicionando de esa forma la vida de la familia. De todos los personajes con quien más me ha costado empatizar y entender es a Emma, ni siquiera ese testimonio directo me acercaba a ella, sin embargo al avanzar la historia, al conocer su pasado y sus vivencias, vamos entendiendo a esa mujer que parece tener sus facultades mentales mermadas, y vivir en constante estado de ansiedad. 

A la que no he podido entender de ninguna forma es a la egocéntrica Jude, no he tenido forma de entenderla, ni  de comprender su forma de actuar, esa manía de ser el ombligo del mundo y al mismo tiempo otorgarle tanto poder sobre ella al hombre de turno, sin tener en cuenta a su hija. Y Angela me ha parecido creíble, muy humana, pero al mismo tiempo muy repetitiva, un personaje demasiado encerrado en su dolor sin pensar en sus otros dos hijos y su marido. Los pasajes en los que ella es protagonista pueden llegar a aburrir un poco por ser  más de lo mismo, aunque posiblemente haya que meterse en la piel de una mujer que haya sufrido una pérdida de tal tamaño para poder entender que vive en un perpetuo día de la marmota.

No todos los personajes de esta novela son mujeres, aunque si los más importantes, entre los hombres nos encontramos secundarios de lujo, sin los que la acción no hubiera podido transcurrir, meros actores necesarios, a algunos la autora los redime, a otros les cogeremos una gran animadversión, y es que  Fiona juega en todo momento con el lector, y aunque este resolverá el misterio mucho antes de que la trama finalice, no es lo más importante de esta novela, que cualquier lector que se quede en lo banal tachará de previsible.

Presentados los personajes me queda hablar de los temas, y es que estos son muy variados, y más complejos de lo que pueda parecer a simple vista, aunque alguno podría estar tratado con mayor profundidad.

Las relaciones materno-filiales: Un tema que hubiera dado para mucho más, nos encontramos con tres madres muy distintas entre sí, con relaciones dispares con sus hijos, y de todas ellas con la que más he empatizado es con Kate, aunque solo sea porque es la que tiene una historia más cotidiana, más acorde con mi forma de vida. A Jude no he logrado entenderla, ese egocentrismo me ha cegado, ese poner su felicidad por delante de la de su hija, ese dejarse llevar por la pareja que tuviera en cada momento, para lo inteligente e independiente que aparenta en un primer momento , no me ha cuajado.  El tema de Angela es distinto, dicen que un clavo no saca otro clavo, y eso lo puedo entender, la pérdida de un hijo no se suple con otro, pero puestos a vivir, hay que luchar por los que tienes a tu lado, y que el dolor no monopolice toda tu vida. Fiona ha sabido retratar toda la humanidad de esta mujer, la culpa que la corroe desde ese fatídico día, esa necesidad de saber que ha pasado para poder continuar con su vida. Esa montaña rusa en la que se monta cada vez que vislumbra la posibilidad de resolver el misterio que un día terminó con su felicidad.
Las relaciones entre Emma y Jude son muy frías, yo diría que incluso distantes, el lector conforme avance la historia irá descubriendo porque, y posicionándose, aunque no voy a revelar al lado de quién.

Las relaciones tóxicas: Porque a todo no se le puede llamar amor, y las relaciones de Jude con sus parejas se las puede definir de muchas formas, pero yo solo veo personas muy peligrosas, pero también es tóxica la relación que Will Burneside mantiene con el casero de Jude.

Los abusos sexuales: y como estos pueden marcar el resto de la vida a una persona, como el peso de la culpa las puede convertir en personas retraídas, inseguras. Un tema muy actual se mire por donde se mire.

El peso de las mentiras del pasado: Y es que como he dicho todos los personajes tienen más sombras que luces, secretos que esconder, parece que quien más sufre por ello es Emma cuando ve la posibilidad de que salga a la luz aquello que le cambió la vida, pero no menos cierto es que todos y cada uno de ellos tiene cosas que esconder y de esa forma juega la autora con el lector, quien cada vez que aparece una de ellas piensa ¡¡¡Tu eres la culpable!!!

El dolor de la pérdida: No saber que ha sucedido con ese ser querido es uno de los lastres más profundos que puede arrastrar una persona, si además ello se une al gran peso de la culpa el cóctel no puede ser más destructivo para la persona en sí, y para la gente que está a su alrededor, y Fiona lo retrata sin caer en el amarillismo, nos intenta colocar en los zapatos de Angela, aunque no en todo momento lo consigue, al menos conmigo no, porque tanta repetición me sacaba de la novela.

Y por último el tema que más he disfrutado, el declive del periodismo de investigación en pos de la inmediatez, y la lucha titánica de una periodista de pura raza que quiere preservar su trabajo tal y como lo conoce. Se percibe una cierta crítica social, puesto que ese periodismo digital es de mucha menor calidad, muchas veces sin contrastar, incluso el becario que le asignan en muchas ocasiones no está familiarizado con cosas que a cualquier estudiante de periodismo nos cantaban como si fuera el catón. 

Como licenciada en periodismo echo mucho de menos publicaciones más serias donde se hacían reportajes de investigación muy trabajados y a los que me aficione en mi época de estudiante, años en los que era frecuente encontrarme con un ejemplar de Cambio 16, o Interviú en mi mochila, por razones obvias no iba a la vista. El periodismo evoluciona como muchas otras profesiones, pero si me perdonan tanta inmediatez, tanto sensacionalismo, perjudica gravemente a la profesión y eso es muy visible y constatable en La Madre a través de Kate Waters y de las escenas que se producen en la redacción.

A pesar de eso Fiona nos presenta a una periodista que cruza los limites de la profesión al involucrarse de forma emotiva con las personas que investiga, es una línea que no se debe cruzar para lograr la objetividad, y no es que a los periodistas no les importen las personas que están detrás de las noticias, pero se tienen que quedar al margen de ello. Con ello Fiona ha conseguido dotar de más humanidad a Kate, por un lado persigue un reportaje, por otro pretende ayudar a Angela y se preocupa por su bienestar cuando intenta mitigar el impacto de las investigaciones,  su parte racional y la emotiva están en constante lucha.

No puedo decir que sea la mejor novela que he leído este año, pero si tiene muy buenos mimbres, y a pesar de ser un poco previsible, no es lo más importante, si no esos temas profundos que trata y que en más de una ocasión he echado en falta una mayor profundidad.

Conclusión:

Fiona Barton nos presenta una novela ágil, debido a sus capítulos cortos, aunque también los hay un poco más largos, que tienen al lector en vilo y al constante cambio de voces narrativas, aunque no todas tienen el mismo peso, Kate es la que más capítulos acapara, quizás por ser ese nexo aglutinador de tramas y personajes, es su investigación quien pone en contacto a los distintos personajes y las distintas historias.

Una historia en apariencia sencilla que esconde temas profundos y de gran calado, unos personajes con más sombras que luces y muchos fantasmas escondidos en el armario, que con una lectura atenta seremos capaces de vislumbrar sin quedarnos en lo previsible, que si a la autora le hubiera parecido lo más importante no lo hubiera puesto tan a la vista. ¡¡¡No os parece!!!

Una lectura muy recomendable, a la que yo le hubiera pedido un plus que seguramente hubiera enriquecido más la novela.

sábado, 24 de noviembre de 2018

Caballos lentos. Mick Herron

Hay títulos que que no sabes muy bien como llegan a ti, y Caballos lentos es uno de ellos, un día te cruzas con él en Twitter y un tuit entusiasta te llama la atención y como obra de magia y sin saber muy bien porque se va cruzando en tu camino y va calando de forma subliminal y cuando la ocasión la pintan calva, tu dedo va directamente a ese título sin ningún motivo aparente. Solo después de mucho pensar te das cuenta del goteo de tuits que te han llevado a él y piensas que quizás, y solo quizás tus expectativas estén tan altas que te puedas dar de bruces.

Con ese miedo en el cuerpo comencé Caballos lentos, del que a priori únicamente sabía que era una novela de espías bastante alejada de los clichés tradicionales. el autor había aplicado un mano de chapa y pintura con el fin de adaptar el género a nuestros días, modernizarlo, y a fe que lo consigue con una dosis elevada de humor, de diálogos inteligentes y unos personajes potentes y muy bien trazados. Los puñales van que vuelan en el servicio secreto y Herron se atreve a destapar las cloacas del servicio de inteligencia británico.

Con el libro en casa descubrí que es el primero que se traduce al español, que la serie cuenta ya con cinco títulos publicados en versión original y que su políticamente incorrecto Jackson Lamb no está ni mucho menos acabado, con lo que tenemos espía para rato si esta primera novela tiene buena acogida en nuestro país. ¡¡¡Tengo cruzados los veinte dedos para que así sea!!!!

El autor: 

Mike Herron nació en Newcastle upon Tyne y estudió en el Balliol College (Oxford). Es autor de la aclamada serie de Jackson Lamb, de la que ya han aparecido cinco entregas y cuya primera novela, Caballos lentos, fue finalista del Silver Dagger Award de la British Crime Writters Association.

Entre sus obras destacan la serie de Sarah Tucker y Zöe Boehm y las novelas Reconstuction, Dolphin Junction, que obtuvo  ex aequo el premio de los lectores de la revista Ellery Queen en 2009, y Nobody Walks, que fue finalista del Silver Dagger Award en 2015 y fue incluida en la lista de las 101 mejores novelas negras de la década por la revista Booklist. Ha sido finalista de los premios Macavity, Barry y Shamus. Vive en Oxford.

Sinopsis:

El reino del irreverente y sarcástico Jackson Lamb está en Londres y se llama la Casa de la Ciénaga, un vertedero al que van a parar los miembros de los servicios secretos que han cometido un error, ya sea olvidar un documento en un tren, despistarse en una ronda de vigilancia o volverse poco fiables a causa del Alcohol. Sus colegas los denominan "caballos lentos", son los parientes pobres del espionaje británico y todos comparten las ganas de salir de allí a cualquier precio y volver a la acción.

De este extravagante grupo de proscritos, el más desengañado es River Cartwright, que se pasa el día trascribiendo conversaciones interceptadas de teléfonos móviles. Sin embargo, cuando se produce el secuestro de un joven y los autores amenazan con decapitarlo en directo por internet, River ve en ese acto una oportunidad para redimirse. ¿La víctima es quién parece ser? ¿Y que relación guardan  los secuestradores con ese periodista caído en desgracia que los caballos lentos investigan? Mientras suena el tic tac que nos acerca al plazo establecido para la ejecución, River descubre que cada uno de los implicados tiene intereses ocultos, y si los caballos lentos no espabilan, el eco del crimen se difundirá por todo el mundo.

Mis impresiones:

Caballos lentos es una novela que va de menos a más, una novela que comienza muy pausada con un ritmo descriptivo para meternos de lleno en el ambiente decaído de la Casa de la Ciénaga, donde nadie está por gusto y en la que impera el mal humor, la apatía, un discurrir lento de los días dentro de la monotonía de unos trabajos que no tienen ningún sentido para quienes los realizan. Se nota que es la primera de la serie puesto que el autor se recrea en la ambientación física del lugar de trabajo de los agentes caídos en desgracia.

Y al mismo tiempo dibuja de forma concienzuda unos personajes complejos, llenos de matices, con un pasado que cambiarían si pudieran y un presente gris, ahogado en el alcohol en muchas ocasiones, en el que todos se odian entre sí, en el que compañerismo brilla por su ausencia y en la que la mayoría se pregunta que ha hecho el otro para estar allí, porque casi todos conocen el error que han cometido. Conforme avanza la novela el lector conocerá la metedura de pata de cada integrante de esta peculiar Casa, solo uno de ellos sigue envuelto en un aura de misterio, Jackson Lamb, quien dirige con mano de hierro ese grupo de espías caídos en desgracia y se asegura que entiendan que nunca volverán al servicio activo en Regent's Park.

Pero la acción no solo transcurre de forma pausada por las descripciones, si no porque el autor nos muestra los pensamientos tanto de los agentes como los del joven secuestrado, todo un mundo interior que llega a subyugarnos, sentimos el miedo que él siente, somos participes del esa intimidad a la que solo tiene acceso cada cual, Hassan se nos revela como un joven británico que no entiende como el color de su piel lo ha puesto en esa situación límite, en su fuero interno la policía lo rescata varias veces, en la realidad, soledad, oscuridad, frío y una mente que lo tortura con lo que pudo ser y nunca será, y un odio irracional que no comprende, pero que a los lectores, al menos a mí, me ha costado de digerir.

Conforme avanza la trama esa parte descriptiva va perdiendo peso y lo va ganando la acción, y no es que pasen demasiadas cosas, sin embargo notamos más dinamismo y eso se debe a los cambios continuos de escenarios, y también de actores principales, los pensamientos de Hassan van dejando paso a más actividad por parte de lo secuestradores. Los diálogos inteligentes van ganando peso y le otorgan una mayor agilidad a la historia que se va deslizando cada vez más rápida hacia un final en el que cualquier posibilidad cabía dentro de los cálculos del lector, pero solo una en los del autor que hace justicia poética con estos caballos lentos.

Mick Herron plantea una novela de espías sin el glamour de los clásicos, sin los enclaves exóticos y sin esos agentes todo acción y sonrisas blancas, adapta los temas que trata a las preocupaciones actuales, el terrorismo islámico, el auge de la extrema derecha... y los dota de un sentido del humor, y un sarcasmo muy inglés, muy seco y a la vez brillante.

Esos fogonazos vienen de la mano del personaje más políticamente incorrecto de las novelas de espías, Jackson Lamb, un obeso, desaliñado y con las manos grasientas por la comida que engulle, con una lengua afilada que saca a pasear y no deja títere con cabeza, un hombre mordaz, leal a los suyos, que aplica a la perfección las normas de Londres, pero en lugar de tapar su culo, tapa las puertas y ventanas de su reino, La Casa de la Ciénaga, y para ello juega todos las manos que conoce y hace todas las trampas que se le permiten. Un personaje tan repelente y flatuliento, como brillante en sus diálogos, de manera que al menos a mi me tenía el corazón dividido.

El autor nos sumerge en las cloacas del servicio secreto británico en esas misiones en las que el agente estaba solo si algo fallaba, en esos tejemanejes conocidos por pocos en el que todo lo que estaba controlado en algún momento podía saltar por lo aires. En la que las indiscreciones se pagan con el exilio, en las que para medrar tienes que pisar a un compañero. En las que  cuando todo falla solo las cabezas pensantes de unos agentes un tanto oxidados pueden solucionar la misión o hundirla más en el lodo. Cuando la mierda puede llegar hasta el ventilador todo el mundo ha de ponerse en marcha, lo que parecía un secuestro sin malicia puede generar un enfrentamiento internacional, y poner a Reino Unido en el punto de vista una vez más del terrorismo islámico.

La novela se divide en tres partes, la primera es la más pausada para ir tomando ritmo a partir de la segunda, no nos encontramos ante un thriller vertiginoso, ni falta que le hace, si no más bien ante una novela muy bien escrita, con unos personajes que quitan el hipo, con una trama interesante, que trata temas actuales que preocupan tanto a los británicos como a cualquier país que el terrorismo islámico haya azotado, se echa de menos últimamente el lenguaje cuidado, sin pedanterías, crudo en ocasiones, sarcástico en otras, mordaz, sin miedo a poner los puntos sobre las íes, y todo esto lo vas a encontrar en la pluma de Mick Herron

Conclusión:

Lector si me has seguido hasta aquí ya intuirás que recomiendo encarecidamente esta novela, que seguro que hace las delicias de los amantes de los libros de espías, pero que también disfrutará cualquiera que guste de las tramas bien elaboradas, de los personajes contundentes, y de los temas candentes.

Caballos lentos es una gran opera prima, y espero que no tarde en llegar demasiado la segunda entrega, porque Jackson Lamb es un personaje con suficientes sombras como para atraer a cualquier lector, nada es lo que parece en la Casa de la Ciénaga ni en Regent's Park y será el lector el encargado de vislumbrar ese juego de luces y sombras que en ocasiones se intuye y otras veces nos es velado.


miércoles, 14 de noviembre de 2018

La isla de las últimas voces. Mikel Santiago

Conocí a Mikel Santiago con La última noche en Tremore Beach, y a pesar de no disfrutar con los elementos paranormales me ganó como lectora, de manera que he seguido su obra novela a novela, disfrutando de cada una ellas. Tengo que reconocer que en los dos libros anteriores El mal camino y El extraño verano de Tom Harvey ese componente sobrenatural se había perdido y yo no lo había echado de menos.

Con ello no quiero decir que no haya disfrutado de La isla de las últimas voces, porque como ya dije al hablar de su primera novela integra de forma tan natural lo paranormal que le da un puntito a la narración sin que moleste a los que no gustan del género, como puede ser mi caso. En esta ocasión asistí en Madrid a la presentación en la Fnac junto a otras lectoras de #SoyYincanera y ya la experiencia fue completa y pude comprender algunos puntos que se me escapaban, porque Mikel es tan políticamente incorrecto como algunos de los personajes de su obra, es un placer escucharlo hablar de su libro e intuir lo que esconde celosamente, para luego darte cuenta de que pocas veces das en el clavo, como cuando te enfrentas a una de sus novelas y la cabeza te hierve de tantas hipótesis que te planteas. Si te apetece escuchar lo que dijo Mikel sobre su novela pincha aquí

En la presentación nos obsequiaron con un plano de la isla que he tenido a mi lado mientras leía y consultaba las andanzas de los personajes, y puedo asegurar que ha hecho mucho más satisfactoria la experiencia lectora.

El autor:

Mikel Santiago nació en Portugalete, en 1975. Comenzó escribiendo relatos y novelas cortas, y
publicando sus propios e-books en internet, con lo que consiguió llegar a la lista de best sellers de iTunes, Amazon y Barnes & Noble. Ha vivido en Irlanda y en Amsterdam. Actualmente reside en Bilbao.

Ha publicado las novelas La última noche en Tremore Beach (2014), El mal camino (2015) y El extraño verano de Tom Harvey (2017) en Ediciones B. Todas ellas han escalado hasta los primeros puestos en las listas de best sellers en España y han sido publicadas por una veintena de países. Sus obras han conquistado tanto a los lectores como a la crítica internacional.

Sinopsis:

UNA ISLA PERDIDA EN EL MAR DEL NORTE.

El temporal se cierne sobre Santa Kilda y casi todos han huido en el último ferry. No quedan en la isla más que cincuenta personas, entre ellos Carmen, una mujer española que trabaja en el pequeño hotel local, y un puñado de pescadores. Serán ellos quien encuentren un  misterioso contenedor metálico junto a los acantilados.

UNA EXTRAÑA CAJA TRAÍDA POR LAS OLAS.

A través de unos personajes llenos de matices y secretos, atrapados en el corazón de la tormenta, Mikel Santiago nos plantea la pregunta que sobrevuela cada página de la novela...

¿HASTA DÓNDE ESTARÍAS DISPUESTO A LLEGAR PARA SOBREVIVIR?


Mis impresiones:

Mikel Santiago lo ha vuelto a hacer, me ha tenido dando vueltas a una obsesión, porque al final he empatizado tanto con los habitantes de Santa Kilda que tenía los mismos temores que ellos y las mismas ganas de saber que escondía la caja encontrada en alta mar.

La ambientación de Mikel crea un espacio completamente opresivo, una isla pequeña, con la mitad de sus habitantes porque los otros se han marchado para celebrar la Navidad, y cercados por una tormenta que la hace más inhóspita todavía. Con los pocos habitantes que quedan enfrentados entre sí, unos porque quieren abrir la caja, ya que según las leyes del mar es suya, y otros que abogan por no hacerlo porque tiene un dueño y se pueden meter en problemas, sobrevivir se hace indispensable.

Pero no es solo esa atmósfera desapacible que tan bien describe la que crea tensión, también lo consigue a través de sus personajes, de todo pelaje y condición, todos con  más sombras que luces, con secretos y miedos tan arraigados en su interior que llevados al límite se convierten en una bomba de relojería. Personajes complejos con infinidad de matices, ninguno es bueno ni malo per se y eso iremos descubriéndolo poco a poco, conforme vaya avanzando la trama, conforme la climatología en la isla vaya empeorando, conforme los habitantes se vayan volviendo más hoscos y conforme vayan fallando cosas tan importantes como la electricidad y las comunicaciones.

Y es que Mikel que nos tiene acostumbrados a narraciones en primera persona introduce una novedad en esta novela, narrada a dos voces una lo hará con su propia voz y la otra en tercera persona, con un narrador omnisciente que nos dará una visión más amplia de la trama.

Dave un soldado curtido en  mil batallas, será quién nos cuente en primera persona porque se encuentra en la isla luchando por sobrevivir, será quién tenga también esa vena políticamente incorrecta, el que nos dará destellos de humor que destensaran la opresión en la que nos envuelve Mikel Santiago, pequeños balones de oxigeno que nos harán sonreír, cuanto no reír abiertamente a pesar de las situaciones que narra. Y es que la mente gamberra de Dave y la forma de hablar me recuerda un montón  al autor que pude escuchar en la presentación de la Fnac.

Carmen una española que lleva unos meses en la isla ha decidido quedarse porque no le apetece volver a Madrid a enfrentarse a sus recuerdos, a través de ella y en tercera persona viviremos los acontecimientos desde otro angulo distinto, con ella nos moriremos de miedo, resurgiremos de nuestras cenizas, sacaremos fuerzas de flaqueza y nos envalentonaremos. Será por momentos nuestra heroína, nuestro faro, pero también la veremos flaquear.

Junto a estos personajes principales tenemos otros secundarios de lujo, completamente necesarios para que la historia sea redonda y por ello los rudos pescadores encabezados por McGrady, Ngar y Zack Lusk, que repelen cada vez que salen a escena, es complicadísimo empatizar con ellos. O los agoreros litúrgicos encabezados por Theresa a la que se le ha ido la cabeza y nos da ese punto de locura religioso y apocalíptico. O los aliados de Carmen, Didi, Amelia, Bram y Charlie, a los que iremos descubriendo poco a poco.

Y junto a estos personajes dos más la isla de Santa Kilda que con su orografía y el temporal que la azota se convertirá en una cárcel para los habitantes que se han quedado a pesar de todo y la caja, ese objeto de discordia que parece afectar de una forma distinta a cada habitante de la isla y ninguno parece poder sustraerse a su poder.

Mikel Santiago nos somete a un ritmo endiablado, con una acción frenética, en todo momento están sucediendo cosas en una isla tan pequeña, a ello contribuyen los capítulos cortos, unos más que otros, al principio se alternan los narrados en primera persona y los narrados en tercera, conforme avanza la historia dividida a su vez en partes, esa alternancia ya no es tan perfecta, y tampoco son ellos los protagonistas absolutos, otros habitantes de la isla les toman el relevo. Desde el principio hasta el final consigue pegarnos el libro a las manos, que no lo podamos soltar en ningún momento, que todo quede atado y bien atado a pesar que en algún momento temes que se saque un as de la manga y te la juegue con un falso final.

Y ahora vamos a ese elemento al que yo le temo tanto y que Mikel integra a la perfección en la narración para que seduzca a los apasionados del género y no moleste a los que abominan de él, los fenómenos paranormales, presentes en todo momento de la novela, introducidos con tal naturalidad que pasan incluso desapercibidos, al menos a mi que no gusto de ellos no me han molestado en absoluto, incluso puedo decir que los he disfrutado, y cuando lo leas entenderás porque, ya que son una parte fundamental para entender porque actúan los personajes de la forma que lo hacen.

Con esta novela queda patente que Mikel Santiago se ha hecho un sitio entre los autores de Thriller que no tiene nada que envidiarle a ningún autor laureado, que novela a novela se afianza como un autor a tener en cuenta, y después de casi haber devorado su novela, porque para el poco tiempo del que dispongo me ha durado un suspiro, queda una larga espera, al menos de un año antes de poder disfrutar de nuevo de su narrativa, y quizás este sea el único pero que le pueda poner a una novela, que si bien no es redonda del todo, poco le falta.

Conclusión:

Si te apasionan los Trillers con este vas a disfrutar como un enano, ágil, incluso frenético en ocasiones, la isla de Santa Kilda se convertirá en tu prisión, te envolverá en su ambiente opresivo, te quitará el aliento y querrás seguir un capitulo más, y a la que te habrás dado cuenta te habrá robado la noche, eso si eres capaz de leerlo a esas horas sin que las pesadillas pueblen tu descanso.

Mikel Santiago ha creado una trama absorbente que se pega a las manos del lector y al mismo tiempo vuela y que seguro disfrutarás de sus personajes y de la historia que cuentan.

Y hasta ahí te puedo contar, porque considero que a las novelas de este autor hay que acercarse habiendo leído lo mínimo para que disfrutar descubriendo a la par que los personajes que está sucediendo en sus vidas y descubrir que cualquier persona sometida a presión y temiendo por su vida es capaz de transformarse y luchar.


Por si no he sido lo suficientemente convincente os dejo el booktrailer de esta  novela que me parece muy acertado



miércoles, 31 de octubre de 2018

Los crímenes de Mitford. Jessica Felowes

#SoyYincanera está resultando una experiencia de lo más edificante, me ayuda a acercarme a libros que me hubieran pasado desapercibidos entre la gran cantidad de títulos que se publican cada mes y eso cuando tu tiempo es tan escaso que para leer se lo tienes que robar al sueño, es muy de agradecer. Quizás por esa escasez que menciono este no era el mejor momento para leer lo que yo vengo en llamar una novela costumbrista que se recrea en la ambientación y en la descripción de los personajes, porque le siguen al menos seis entregas más y bien es sabido que la primera de la saga es la más lenta y descriptiva de todas.

Me costó mucho avanzar, meterme en la novela, disfrutar de los paisajes que nos va desgranando Jessica con tanta habilidad que parece que estés allí mismo, sin embargo cuando la parte descriptiva dio paso al desenlace de la trama, la historia voló entre mis dedos, y pude disfrutar mucho más de la lectura, que he reconocido no era el mejor momento para abordarla porque suelo disfrutar y mucho con este tipo de novelas.

Como las novelas hay que valorarlas en su conjunto, os aconsejo que busquéis un buen momento para sumergiros en ella y así la simbiosis con la historia será completa y la disfrutaréis desde la primera línea. Y también que empecéis investigando un poco sobre las hermanas Mitford, yo lo hice al final, cuando al terminar la novela me picó mucho más la curiosidad y encontré un articulo que arroja mucha luz sobre lo que fueron, si te apetece consultarlo pincha aquí, te aseguro que no tiene desperdicio.

La Autora:

Jessica Fellowes es conocida por ser la autora de las cinco novelas oficiales de Downton Abbey, gracias a las cuales se ha consolidado como autora de best seller de The New York Times y del Sundey Times con más de un millón de lectores. Como conferenciante ha asistido a numerosos eventos tanto en Inglaterra como en Estados Unidos; también ha hecho varias apariciones en radio y en televisión. Vive en Londres y en Osfordshire con su familia.

La puedes encontrar en: 

www.jessucafellowes.com

@jessicafellowes


Sinopsis:

Estamos en 1919, y Louisa Cannon sueña con escapar de su vida de pobreza en Londres, y sobre todo, de su peligroso y opresivo tío.

La única salvación para Louisa es una posición dentro de la casa de los Mitford en Asthall Manor, en el campo de Oxfordshire. Allí se convertirá en niñera, acompañante y confidente de las hermanas Mitford, especialmente de Nancy, de dieciséis años, una chica joven y mordaz, fantasiosa e imaginativa.

Sin embargo, una enfermera de nombre Florence Nightingale Shore será asesinada en un tren a plena luz del día, y Louisa y Nancy se encontrarán envueltas en los crímenes de un asesino que hará cualquier cosa para ocultar su secreto.

Mis impresiones:

Jessica Fellowes parte de varios hechos reales y de unos personajes que existieron para crear una novela de ficción histórica, o una un libro de historia ficcionada, para la elección de los términos cada lector es muy libre y puede aplicar el que más le guste. Cierto es que la autora se permite ciertas licencias como bien explica al final del libro.

Ambienta la trama en 1919, un periodo entreguerras, con muchas carencias, mucha pobreza y escasez de hombres, son los años previos a los felices 20 que ya comienzan a vislumbrarse y se sirve de una de las familias aristocráticas más peculiares de la época, los Mitford, con su seis hijas y un sólo varón.
Parece ser que las mujeres Mitford que ya apuntan maneras en esta novela fueron toda una institución en la época, rebeldes, lenguaraces y transgresoras.


Y la tercera pata para crear la trama es otro hecho real, el asesinato de Florence Nightingale Shore en un tren a plena luz del día, un caso nunca resuelto, y que nos tendrá en vilo durante toda la narración, porque es una de las licencias que se toma la autora y que le da ritmo al último cuarto de novela.

En este libro la Mitford que tiene más protagonismo es Nancy, una jovencita de dieciséis años, caprichosa, decidida, manipuladora, mordaz, fantasiosa, ya se vislumbra en ella a la escritora famosa que llegó a ser, sin embargo, no se puede decir que sea la protagonista sino un personaje secundario de lujo muy necesario para la trama. Porque a mi entender la protagonista de esta novela es Louisa Cannon.

Y ello me va a dar pie para hablar de los personajes, podríamos decir que nos encontramos ante una novela coral, con muchos personajes y todos dibujados de forma bastante completa, y aquellos que quedan más difuminados es porque son meramente accesorios y posiblemente no vayan a tener cabida en próximas entregas. Como podréis comprender no voy a hablar de todos y cada uno de ellos, pero sí de los que me parecen más importantes

Louisa Cannon: es una joven humilde, huérfana de padre e hija de una lavandera, su vida se convierte en un infierno tras la muerte del cabeza del familia y la llegada a casa de su tío Stephen, un hombre sin escrúpulos que no duda en utilizarla para cometer pequeños delitos. Cuando las cosas pintan feas para Louisa, esta busca la forma de alejarse de él y su salvación será el empleo de niñera en Asthall Manor. A pesar de ser consciente de su posición en más de una ocasión no medirá bien las consecuencias de algunos de sus actos o alguna de sus palabras. Louisa es uno de los personajes que  más evoluciona en la historia y a la que más cariño se le llega a coger.

Nancy Mitford: La primera de seis hermanas, con las que tiene rivalidades, una rebelde que pone en más de un aprieto a la pobre Louisa a la que convierte en confidente y en carabina para sus propósitos tengan o no el beneplácito de sus padres. Nancy se nos va a presentar como una joven de su tiempo a pesar de que la nobleza por aquellos años estaba en decadencia y el dinero no fluía a raudales. Se muestra caprichosa, testaruda y tremendamente inteligente, audaz, perspicaz, unas cualidades que no le abandonarían al madurar.

Stephen Cannon: Posiblemente el personaje más odioso de este libro y eso que apenas tiene protagonismo, pero es como una sombra alargada que acecha en todo momento a Louisa y que condiciona su forma de actuar. Jugador y bebedor, utiliza a su sobrina para pagar las deudas de juego, lo que empezó siendo perqueños hurtos, se convirtió en algo que Louisa no podía consentir y huir se convirtió en la única vía posible para no terminar vendiendo su cuerpo cada vez que su tio incurriera en una deuda.

Guy Sullivan: policía ferroviario, un joven con problemas en la vista que le impidieron ir a la guerra y que se minusvalora a sí mismo por ese motivo. Cuando asesinan a Florence Shore en el tren ve en la resolución del caso una forma de ascenso, un trampolín para llegar a la Policía Metropolitana. Su camino se cruza por casualidad con el de Louisa Cannon y queda prendado de la joven a la que ayuda económicamente cuando se zafa de su tío y no tiene forma de pagar el billete de tren para acudir a la entrevista de trabajo.  El Guy apocado se va despertando y tomando la iniciativa conforme avanza la investigación y va a tener como aliadas a Louisa y a Nancy.

Roland Lucknor: Un soldado que compartió batallón con Lord Redesdale, el padre de Nancy, la presencia de este personaje es muy significativa e importante para la resolución de la trama y también para el planteamiento. Por casualidad conoce a Nancy, le hace creer que tiene algún interés en ella, cuando quien en realidad le interesa es su padre. No llega a ser un personaje del todo limpio, oculta muchos secretos, sin embargo, al final la autora lo redime.

Florence Shore: es una enfermera de guerra, que al licenciarse decide jubilarse y vivir con sus ahorros en una casita en la playa, sin embargo, nunca llegará a cumplir su sueños porque su vida se trunca en el tren que la llevaba a visitar a una amiga. Florence se nos presenta por aquellos que la recuerdan como una buena profesional, vocacional, muy volcada en su trabajo, una mujer que gracias a una herencia no necesitaba ponerse en peligro. La conoceremos por lo que los demás cuentan de ella y también por las cartas que escribió estando en el hospital de campaña.

No son todos los que son, pero si los que yo quiero y puedo resaltar sin destripar nada y sin condicionar la lectura de aquel que decida acercarse al libro al leer esta reseña.

Si los personajes están trazados de forma concienzuda y con mimo por la autora, no lo es menos la ambientación. Y es que a través de esta historia somos conscientes de las diferencias sociales y económicas de la clase trabajadora y la nobleza, a pesar de que la escasez afectaba a todos, siempre han habido clases y estatus. Y en esta novela son muy palpables tanto en la casa de Asthall Manor como en Londres donde vive Louisa antes de encontrar trabajo de niñera.

Jessica Fellowes retrata muy bien la sociedad de la época, el encorsetamiento de las clases pudientes, su relación con los sirvientes, el empobrecimiento que también les afectaba y que intentaban tapar a toda costa. La autora retrata de forma minuciosa el día a día en la casa de los Mitford, la relación que tenían con sus hijos y con los criados. El cariño que le tenían los niños a sus niñeras superior al que podían sentir por sus padres con los que ni siquiera compartían mesa todos los días.

Los bailes de sociedad recién terminada la guerra, la importancia de encontrar marido cuando la población masculina estaba diezmada por el conflicto bélico y muchos arrastraban problemas físicos o psíquicos. La pobreza de la clase trabajadora que luchaba por sobrevivir día día, y que buscaba prosperar.

Nos encontramos ante una novela de misterio  en la que lo importante es el crimen y la investigación para su resolución en la que se verán enredadas por distintos motivos Nancy y Louisa. Se trata de una historia de corte clásico, más pausada que las actuales, pero más ágil que las de antaño,  en la que una pista lleva a otra y en la que durante largos periodos de tiempo incluso se estanca. Puede ser una investigación al estilo de las novelas de Agatha Christie, en la que la sucesión de pistas lleva hasta el asesino y no siempre resulta ser quien habíamos pensado en un principio.

Conclusión:

Jessica Fellowes nos presenta una trama narrada en tercera persona, de forma sencilla, ágil y con multitud de diálogos, una novela de corte costumbrista en la que la resolución de un asesinato involucra a una señorita de la aristocracia, su niñera y un policía ferroviario. Entre los tres compondrán una estampa muy verosímil de la época y harán las delicias de los amantes de las novelas de misterio clásicas.