viernes, 6 de abril de 2018

Cuídate de mí. Maria Frisa

Conocí a María Frisa con una historia hilarante que hizo mis delicias y que casi subí foto a foto a twitter hace unos años. Soy una lectora ecléctica, suelo tocar muchos palos, pero también tengo unos que no toco nunca y otros salvo raras ocasiones y con mucha, pero con mucha recomendación mediante. Pero este no es el caso que nos ocupa, me gusta tener en casa novelas ligeras, en clave de humor, para leer cuando mi vida se convierte en un caos, o para intercalar entre lecturas densas, y así fue como llegó a mis manos Cómo sobrevivir a la madre de Pavlito (con V). 

He de reconocer que me reí mucho, que en algunos momentos me vi retratada en esa mujer a la que aparentemente todo le salía mal, que tenía una adolescente refunfuñona, una madre perfecta y un marido, perdonadme la palabra algo inútil, o al menos muy nulo. No pude tener un mejor comienzo con la autora y sin embargo después le perdí la pista hasta que llegó Cuídate de mí, que está en las antípodas de aquel otro que leí, y con el que he pasado igualmente unas horas maravillosas de lectura. Si con el primero que leí me reí lo que no que no estaba en los escritos, con este segundo me he removido por dentro, hasta los mismísimos cimientos.

Os adelanto que la novela me ha gustado mucho por varias razones, por el tema que aborda, o igual debería decir temas, por la forma en que lo hace huyendo en todo momento del morbo y del amarillismo, con una delicadeza y una corrección impecables, y por las protagonistas que María Frisa se saca de la manga. Dos mujeres muy distintas entre sí, que en el trabajo se complementan y nos ofrecen dos visiones distintas de un mismo hecho.

En #SoyYincanera hemos disfrutado esta lectura tanto en público como en el grupo privado, nos ha dado para comentar y para debatir, quiero agradecer desde estas líneas a María Frisa que haya estado tan activa en la lectura simultánea, de esa forma nos ha ayudado a reflexionar o a matizar alguna de las frases de la novela.

La autora:

María Frisa es licenciada en Psicología Clínica y en Trabajo Social, es autora de la serie "75
consejos" y su obra narrativa, de la que ya ha vendido más de 150.000 ejemplares, ha sido reconocida con más de 80 galardones nacionales e internacionales. Cuídate de mí es una novela de intriga que se centra en la unidad especial de la Policía Nacional encargada de investigar los delitos de violencia contra la mujer y en la situación emocional de las víctimas. A partir de su experiencia como psicóloga y de las entrevistas que ha mantenido con profesionales que trabajan en este sector, María Frisa ha escrito una obra de ficción en la que reflexiona sobre los porque de estos crímenes, sus consecuencias y las formas de combatirlos.


Sinopsis:


La subinspectora Berta Guallar y la inspectora Lara Samper trabajan en el Servicio de Atención a la Mujer de Zaragoza, una división de la Policía Nacional que se encarga de investigar los casos de delitos sexuales y de violencia de género. Berta, tenaz y empática, casada y con hijos, tiene dificultades para conciliar su vida laboral con la familiar, pero ama su trabajo y pone todo su empeño y tesón en ayudar a mujeres que sufren violencia de género. Lara, una psicóloga perspicaz e independiente, ha tenido que enfrentarse a multitud de obstáculos y actitudes machistas para ascender en su profesión debido a su impresionante belleza, pero ha llegado hasta inspectora gracias a su inteligencia y compromiso.
Cuando su jefe, el comisario Millán, les muestra un vídeo en el que se ve el cadáver de un joven calcinado, ambas saben que se enfrentan al caso más difícil de su carrera. La víctima, Manuel Velasco, fue juzgado por haber violado a Noelia Abad, una adolescente que regresaba a su casa tras acudir a una fiesta con sus amigas. Velasco salió absuelto, por lo que es altamente probable que alguien se haya tomado la justicia por su mano.
Berta y Lara se enfrentan a un crimen en el que tendrán que poner a prueba toda su pericia y profesionalidad, no solo para encontrar al asesino sino para impedir que sus sentimientos contradictorios respecto a la naturaleza del delito se entrometan en la investigación. Todo mientras Berta sufre una campaña contra ella en internet por un caso de pederastia mal resuelto y Lara afronta un terrible secreto de su pasado que, de salir a la luz, podría dar al traste con su carrera policial.

Mis impresiones:

María Frisa se adentra en el género negro con solvencia y con un soplo de aire fresco, que los lectores asiduos a las novelas policíacas sabemos agradecer. Cuando eres asidua a un género llega un momento en que todo suena a un dejà vu, todas la novelas se desarrollan en los mismos enclaves, grandes ciudades, tienen por protagonistas a un dúo de investigadores normalmente hombre/ mujer y la unidad que investiga suele ser homicidios.

María ha llegado para romper estos moldes, en primer lugar la Unidad que investiga este delito es la de Atención a la Mujer, una unidad que tiene que ver con la violencia de género, pero también atiende las agresiones sexuales a mujeres y los casos de agresiones a menores. Si me permitís el apunte un departamento difícil de lidiar para dos mujeres por el componente de empatía. Esta novedad ya nos aporta un respiro con respecto a la novela negra publicada hasta el momento, al menos la que yo he leído.

Por si no fuera poco la autora ambienta su trama en la ciudad en la que vive, una ciudad que conoce y que se dedica a retratarnos a pequeñas o grandes pinceladas, uno termina la novela con ganas de conocer Zaragoza si no ha tenido el placer de estar allí, o de volver si como en mi caso se ha estado en más de una ocasión. María es una enamorada de la ciudad de las once cúpulas y eso es algo que no le pasa desapercibido al lector.

Y por último y quizás para mi más importante María se atreve a dar el protagonismo a dos mujeres, a una inspectora y una subinspectora, y aunque no ha sido la primera en romper una lanza a favor de ellas, porque Susana Hernández tiene ya dos mujeres en los papeles principales y a primera línea de investigación, si que rompe un poco con la línea que siguen el resto de autores.

Tanto la inspectora Lara Samper como la subinspectora Berta Guallar, son dos mujeres fuertes, con carácter y carisma, dos mujeres que ven la vida de distinta forma, con realidades muy diferentes en su día a día. El acierto de María Frisa son las sombras de estos personajes, son mujeres heridas, con grandes cicatrices que lejos de cerrarse se van abriendo, supurando con cada caso que llevan. Y son precisamente esas sombras que proyectan las que atraen al lector, las que le provocan curiosidad y hacen que un libro que no es vertiginoso termine volando en sus manos, pero si me permitís este punto lo retomaré más adelante.

Me gustaría detenerme un momento en los personajes, en esas dos mujeres sí, pero también en un tercer protagonista, porque tiene mucho peso, o en un secundario imprescindible si lo preferís, y este no es otro que Millán, quizás el personaje que junto a Lata Samper proyecta más sombras en esta historia, y que al menos a mí me dejó con ganas de saber más, de volver a reencontrarlo de nuevo.

Lara Samper: es una rubia, estilizada, y bella mujer que llama la atención por donde pasa, su ascendencia rusa ha quedado patentada en su belleza. Sin embargo, debajo de esa fachada hermosa esconde una cabeza analítica que le ha valido para llegar a ser inspectora de policía. En su día a día luce una coraza de indiferencia, frialdad y dureza extrema, no puede permitir sentir empatía por sus compañeros para que no se repita la misma catástrofe de seis años atrás que terminó con  su vida y casi con su carrera profesional. Aunque no lo parezca Lara está muerta en vida, son sus recuerdos los que la mantienen anclada al día a día y su trabajo. La llegada de Millán para dirigir la unidad le supone un duro mazazo, un reabrir heridas que no estaban cerradas y un precipitarse al vacío día tras día en pos de un pasado que no puede volver y que no ha aprehendido hasta el momento.

Berta Guallar: físicamente no está tan bien descrita, pero si lo suficiente para saber que es la antítesis de la inspectora. Pero no solo lo es físicamente, Berta esta casada y parece que su matrimonio no atraviesa por sus mejores momentos, es madre de dos niños que necesitan sus cuidados, se niega a reducir su jornada laboral tal y como le sugiere su marido, y eso la hace sentirse mala madre y esposa en ocasiones. Berta es una bomba de relojería en la que los engranajes no terminan de encajar y está a punto de estallar en varias ocasiones. Quizás el que la autora la haya puesto en una situación límite con el acoso cibernético que sufre tiene mucho que ver. Pero el lector lo que aprecia es una persona inestable, con dependencia de los analgésicos que mezcla de forma irresponsable, una persona que aunque se repita mil veces Soy la puta ama, esta sobrepasada la mitad del tiempo. La subinspectora es un personaje con mucho potencial pero la fina línea que separa la legalidad de la ilegalidad en ocasiones la tiene muy difusa y ese es el juego que ha jugado María Frisa, la mente del lector pone a la subinspectora en situaciones que no se han producido, pero que por su carácter bien podrían haber sido.

Millán: Es ese personaje que no sabes muy bien porqué te cae antipático desde el primer momento, tanta perfección en el vestir abruma, sin embargo es el que le da vidilla a la trama, el lector sabe que esconde algo, además ese algo es fuerte y afecta a la vida de la  inspectora Samper que no está feliz precisamente de tenerlo como jefe y que lo demuestra a la mínima oportunidad que tiene. Millán formaba parte del mismo equipo que Lara hace seis años cuando su vida saltó en pedazos. La autora nos va regalando pequeñas dosis de lo que sucedió aquel mes de junio tantos años atrás, los suficientes para mantener al lector atrapado en la lectura, para que las páginas se vayan deslizando entre sus dedos, y para que una vez acabada esta quede con ganas de más, con ganas de volver al pasado y conocer a esa unidad de élite y comprender que pasó aquel día, porque lo que se intuye es de tronío. Espero que María Frisa tenga a bien contarnos la historia de Millán y Lara Samper. y al mismo tiempo descubrirnos al gran Use ese personaje en la sombra que planea durante toda la novela, ese gran desconocido que se ha quedado a vivir en mi cabeza por ser el que más sombras proyectaba.

Los personajes de esta novela son el gran pilar sobre el que se sustenta una trama principal y varias secundarias todas ellas desarrolladas con mucho acierto y una gran sensibilidad, María Frisa no cae en el morbo de recrearse en las escenas de mayor calado, tampoco las dulcifica, las expone con su mayor crudeza, sin embargo huye de ese amarillismo que parece haberse asentado tanto en la prensa como en la televisión últimamente.

La novela parte de la violación sufrida por una adolescente, el destrozo anímico de la víctima y de la familia que se va desmoronando alrededor de esa muchacha que no consigue levantar cabeza desde que una noche fue agredida cuando iba con alguna copa de más. La culpa se ha quedado a vivir en su cabeza y en la de unos padres y hermanos que no supieron protegerla. La implicación de Berta con la familia y sobre todo con la madre de la víctima va más allá de lo que sería admisible por ello cuando encuentran el cadáver del presunto violador y recae la investigación en su unidad la reacción de Lara y de Berta es muy distinta.

María Frisa a partir de aquí nos va mostrando las diferencias entre ambos personajes, lo cómodo es alinearse al lado de Berta porque es la que más sentimientos muestra, sin embargo no debemos prejuzgar y en este momento la víctima es otra y la responsabilidad de la policía esta con ella fuera en vida lo que fuera. La investigación policial se nos presenta como distintos callejones sin salida, como normalmente suelen ser por otra parte, ambas mujeres se complementan y van tirando del ovillo, van encontrando pistas y van cerrando hipótesis, por ello no es thriller, porque la acción no es rápida, si no pausada, con frases para la reflexión, intentando tocar el alma del lector y que este no salga indemne de su lectura, concienciando de la lacra que supone el machismo, y más el que parece haberse instalado entre los más jóvenes. La autora no deja nada al azar, nada sucede sin un motivo, todo está perfectamente hilvanado, todos los engranajes encajan a la perfección.

Es la misma investigación la que nos va ofreciendo los giros, todo está a la vista del lector sin que sea capaz de verlo o intuirlo hasta que la autora no lo coloca por escrito,en ese sentido ha demostrado una gran habilidad y construido una gran novela, María Frisa ha venido para quedarse en el género negro y el lector está de enhorabuena.

A la trama principal que es el asesinato de Manuel Velasco juzgado y absuelto de la violación de Noelia se le sobreponen las vidas personales de la protagonistas, la de Lara cruzada por ese pasado que la tiene en vilo, la de Berta machacada por una persecución y derribo en las redes sociales derivadas de un caso de pederastia que llevó en el pasado. María Frisa que ha vivido en sus carnes ese mismo linchamiento mediático ha sabido dotarlo de fuerza, mostrar el estado de anímico de quien lo sufre, y aunque ella no obtuvo el mismo trato que nuestra protagonista de su familia, el hecho de que el marido se plantee si es capaz de hacer lo que el pederasta denuncia lo hace más real, más verosímil y más crudo, y sobre todo retrata el carácter de Berta a la perfección y nos da la medida de hasta donde podría llegar en un momento dado, porque ella misma llega a dudar si las cosas no sucedieron como las cuenta.

Por otro lado la Unidad de atención a la Mujer no se para porque dos de sus investigadoras estén investigando un crimen por lo que se entrecruza la revisión que Berta hace de la detención del pederasta, y la investigación que llevó a cabo, creo que fue el momento en que peor lo pasé cuando el niño le confiesa a Berta los abusos sufridos, y entiendo su reacción como madre de un niño de casi la misma edad, y podría haber entendido que se hubiera excedido en su celo policial. Y las víctimas de malos tratos siguen presentando denuncias, o quitándolas porque las ha convencido su verdugo, siguen muriendo mujeres porque los agresores se han saltado las ordenes de alejamiento, han fallado los mecanismos mecánicos que los controlan, y María expone muy bien la rabia que sienten las policias que no cuentan con medios para protegerlas, para convencerlas de que lo mejor es denunciar, y cuando fallan todos los resortes y hay una víctima más la rabia se apodera de ellas.

Aún no siendo un thriller la novela se escurre entre los dedos del lector y eso lo consigue Maria Frisa con capítulos cortos, tan cortos que la frase un capítulo más se repite como un mantra, pero también gracias al lenguaje ágil y a ese ritmo constante a pesar no ser rápido, en todo momento pasa algo, para ello están las distintas tramas. También ayuda a ese ritmo el que se sucedan las protagonistas, a pesar de la novela estar narrada en tercera persona, cada capitulo se ve desde la perspectiva de una de ellas, Lara o Berta nos ofrecen su punto de vista, y como el lector tiende a alinearse con una de ellas está esperando el capitulo siguiente.

Cuando piensas que ya lo has visto todo, que la autora no te puede sorprender llega el final, ese giro que te deja desarmada, que te hace abrir los ojos, la boca y te hace replantearte toda la lectura. Un final a la altura del libro, que te das cuenta que siempre ha estado ahí, que las pistas apuntaban a que pudiera pasar y sin embargo no hemos sido capaces de verlo. Maria Frisa es honesta en todo momento con el lector, no se saca ningún conejo de la chistera, ningún as de la manga, pero consigue sorprendernos, noquearnos y dejarnos con ganas de reencontrar a sus personajes.

Conclusión:

María Frisa ha llegado a la novela negra pisando fuerte, con dos personajes que van a dar mucho que hablar y un secundario que espero en algún momento tome las riendas para contarnos que sucedió en Barcelona con la unidad de élite

Con un estilo propio, ágil, un ritmo constante, tomando temas de rabiosa actualidad sin restarle crudeza pero sin caer en el morbo, ni en el amarillismo María Frisa nos obliga a no apartar la mirada de un problema grave como puede ser la violencia de genero, o los abusos a menores, todo con delicadeza y mucho respeto.

A pesar de todo el lector no puede salir indemne de una lectura de este tipo, porque duele, araña el alma, un muerto sea el que sea, provoca a su alrededor cambios, como un tsunami en ocasiones y sobre todo aprenderemos que no es todo oro lo que reluce, que no tenemos que prejuzgar a riesgo de equivocarnos.



viernes, 23 de marzo de 2018

El color de Luz. Marta Quintin

Me gustan los libros protagonizados por mujeres fuertes capaces de sujetar toda la trama, capaces de sostener toda la historia, mujeres de armas tomar que amarren las riendas de su vida, que no se arredren ante nada, que sean capaces de tomar decisiones. Y he encontrado esa mujer en Blanca Luz Miranda, la protagonista de El color de la Luz de Marta Quintín

Blanca Luz Miranda es una mujer adelantada para su época, tanto que a veces se nos olvida encuadrarla en su momento histórico, y a pesar de ser una mujer de carácter fuerte, que sabe lo que quiere y como lo quiere, es una mujer que duda, que se asusta, que teme. Pero ¿qué teme Blanca Luz?, yo diría que no ser lo más importante en la vida de la persona que ama, que no se le preste atención al 100 por 100. Y como amar es también renunciar, toma el camino más difícil para ella y por ende para su amado, un camino desabrido, lleno de insatisfacciones, de añoranza, un camino sin retorno porque nada es igual pasado el tiempo, porque la gente evoluciona, y las experiencias marcan.

La historia de Blanca Luz es la del siglo XX, unos años convulsos con guerras, tanto en España como en Europa, que marcan el devenir de los personajes, es un recorrido por la historia de nuestro país de la mano de las visicitudes de una mujer con la que podrás empatizar más o menos pero que no te resultará indiferente. Y por la historia de Europa de la mano del joven pintor que se atrevió a vivir, para de esa forma expresar mediante su pintura el mundo. Pero a Martín Pendragón con vuestro permiso os lo presento después. Ahora solo quería sentaros las bases de porque esta novela me ha gustado tanto, me ha montado en una montaña rusa de sensaciones, desde la risa, a la congoja, desde el enfado al beneplácito, porque nuestra protagonista no es una mujer fácil de entender, pero si es muy humana y tremendamente verosímil, creíble.

La autora:

Marta Quintín nació en Zaragoza en 1989 y cuando tenía cuatro años la subieron a una mesita de su clase de párvulos para que les contara a los demás niños una historia de su elección. Eligió la de Cenicienta. Desde entonces lo único que recuerda del resto de su vida es haber contado unas cuantas más. Como aquellas con las que ganó varias veces el Premio Tomás Seral y Casas de relato corto o las que ha recogido como periodista en la agencia EFE, la Cadena SER y la NASA española, o esa otra que se llama Dime una palabra y que es su primera novela publicada al calor de los rascacielos de Nueva York. La historia más reciente de todas las que ha contado es El color de la Luz. El resto están por venir.

Sinopsis:

Blanca Luz Miranda es una empresaria de éxito. Su objetivo: amasar una gran fortuna para comprar arte. La adquisición, en una subasta de Nueva York, de uno de los cuadros más inquietantes del pintor Martín Pendragón cumplirá el sueño de esta anciana de ojos enigmáticos. En esa misma sala una periodista una periodista observa la escena con interés, está convencida de que tras ese pago millonario se esconde un secreto y hará todo lo posible por descubrirlo. Lo que no sabe es que será Blanca Luz quien decida cómo se escribe su historia.

Marta Quintín construye con maestría una novela que explora diversos tiempos y lugares (España, la Guerra Civil, el Paris artístico de los años veinte, Nueva York...) y plantea la historia de amor descarnado , imposible por la propia naturaleza humana, por la inseguridad, el miedo; por la incapacidad de reconocer que tal vez el error fue no amar. Una novela llena de matices, veladuras, fricciones, secretos, que nos descubre que toda obra de arte esconde una historia que puede redimirnos.

Impresiones:

El color de la luz es una novela intimista que tiene como punto de partida el AMOR, pero no solo el amor romántico, también el paternal, el amor al arte, la amistad llevada al máximo extremo. Marta Quintín quiere explorar con esta historia el amor imposible por causa de la naturaleza humana y de ahí que nuestra protagonista Blanca Luz Miranda sea una mujer volátil, incluso nos parezca caprichosa, egoísta y que en su cruz lleva la penitencia, por otro lado Martín lleva su amor a pecho descubierto con una inocencia que abruma. Entre los dos nos dibujan una historia de renuncias, pasión arrolladora, nostalgia por el pasado que atraviesa todo el s. XX y que nos sitúa en España, París y Nueva York.

Nos encontramos ante una novela muy bien escrita con un lenguaje muy rico, una prosa muy cuidada y en ocasiones poeticas, una variedad semántica muy bien trabajada, que nos llevará a disfrutar en todo momento de una historia que discurre de forma pausada, con unas descripciones muy detallistas cuando habla de arte y de cuadros y un tanto más vagas en otros momentos, por ejemplo en ningún momento sabemos cual es la ciudad del norte, no abunda demasiado en los episodios históricos en los que se encuadra la novela, hay algunos en los que se detiene y otros los sobrevuela, cosa lógica cuando se abarcan tantos años y tenemos una historia tan convulsa detrás.

La novela se desarrolla a través de tres narradores, dos en primera persona y uno omnisciente que nos sitúa en la visión general de la historia. Por una lado tenemos a la periodista, que utiliza un lenguaje más actual, la vemos increpando a Blanca Luz, pidiendo explicaciones, elucubrando que ha pasado en un determinado momento y todo ello en primera persona, notamos un cambio en cuanto a la prosa utilizada por la autora, no solo el lenguaje es distinto, el segundo narrador en primera persona lo encontramos a través de unas cartas que Martín Pendragón le remitió a su amigo Chema  que nos dan una visión de ese París de los años 20, bohemio, repleto de artistas, nos muestra La Ruche donde llegó un joven pintor ilusionado y donde conoció personajes reales como Soutine y Chagall que la autora ha mezclado con otros surgidos de su imaginación y también nos dibujan esos años de carencias debido a la ocupación nazi de Paris, la persecución que sufrieron los artistas abstractos considerados degenerados la resistencia francesa que les ocultaba. Son esas cartas las que rompen un poco el ritmo de la novela, la dotan de mayor agilidad, y atrapan irremisiblemente al lector y la periodista que trata de escribir la historia de Blanca Luz.




El grueso de la novela está contado por ese narrador omnisciente que nos sitúa en cada momento histórico. Comienza con un prólogo ambientado en Nueva York, donde una joven periodista española cubre la subasta de un cuadro de Martín Pendragón por el que se paga un precio desorbitado. La actitud de la compradora una octogenaria española, que retira ella misma el cuadro del cabellete en el que está expuesto, le hace intuir que tras esa compra se esconde una historia personal que pretende descubrir, lo que no sabe es que será la anciana quien decida como, y quién la va a escribir.

Y esto me lleva a hablar del que para mi es el punto fuerte de esta novela sus personajes, todos y cada uno de ellos esta bien cuidado, bien perfilado, con unas personalidades complejas y muy distintas entre sí, el trabajo que hay detrás de ellos es espectacular.

Blanca Luz Miranda es una mujer hecha de claroscuros, con tantísimos matices que es difícil aprehenderla, no es un personaje fácil de digerir, ni la autora pretendía que lo fuera, es una mujer volátil, una mujer que desprende una seguridad arrolladora y que sin embargo duda, teme y apuesta a caballo perdedor y con ello se labra un futuro de infelicidad, de renuncias y nostalgia, con la mirada siempre vuelta al pasado y aquello que tocó con las puntas de los dedos y dejó escapar.

Martín Pendragón desde niño fue distinto, es un personaje sin dobleces, se nos presenta a pecho descubierto, un hombre que amó, fue amado, un hombre con una pasión tan fuerte por la pintura que ella llenaba todos los vacíos que su musa dejó. Un hombre capaz de pintarlo todo porque se atrevía a vivirlo todo, exprimía la vida. Y sin embargo no pudo evitar ser abandonado, sentir la mordedura de los celos, de la desesperación. Un hombre incapaz de odiar.

Francisco Miranda, el hombre que le ofreció a Martín la posibilidad de desarrollar su ingenio y arte, un pintor frustrado reconvertido en profesor que supo ver la genialidad del joven sin llegar a intuir que su arte versaría sobre derroteros muy distintos a los que él esperaba. Con Francisco viviremos momentos emotivos cargados de dolor. Y a través de él disfruté uno de los pasajes más entrañables para mi de este libro, las misiones pedagógicas que se desarrollaron durante la República.

Chema: el gran amigo de Martín, y por ende de Blanca Luz, uno de los personajes más logrados, con la LEALTAD por bandera, la gran humanidad que desprende este personaje es digna de encomio, es de los que más he disfrutado, porque incluso Martín cuando estaba a su lado irradiaba una alegría radiante.

Eduardo: compañero en la academia de pintura. Siempre ha tenido envidia de Martin cuya facilidad para la pintura le dejaba a él en un segundo plano. Es el personaje que se lleva el palo más grande en esta novela puesto que consigue lo que anhela, para no disfrutarlo, más bien sufrirlo y perderlo

Gabrielle: ese secundario para mi imprescindible, el gran amor de Martín fue Blanca Luz, sin embargo su esposa fue una francesa que me ha llegado al corazón con esa sabiduría de calle que solo tienen las personas que se han visto obligadas a hacer cosas que nunca hubieran deseado. Gabrielle es el anclaje de Martín a la tierra, el se encarga de la parte artística, de la creativa y ella de los negocios, de colocar sus obras, detrás de un gran hombres siempre se esconde una gran mujer, y para mi era ese personaje necesario que me hubiera gustado que estuviera más desarrollado, aunque siendo quién es quién dirige la historia poco protagonismo podía tener.

Sofia Miranda: Es la hermana de Blanca Luz, la conocemos de niña, que es adorable y la reencontramos siendo anciana, es la antítesis de nuestra protagonista. Es una mujer de su época, conformista, una mujer que hace lo que se espera de ella y que cree que su hermana tiene su merecido por no haberse plegado a los dictados sociales y a las convenciones de los tiempos que vivían.

Para mi estos son los más importantes, con unos empatizarás más que con otros, la autora realiza un gran trabajo en ese sentido.

El otro gran pilar es el arte, no es que yo sea una entendida, que no lo soy, y mucho menos del tipo del arte que realiza Martín, siempre he sido un poco negada para la pintura abstracta, sin embargo con las descripciones de la autora de los colores, la luz, las técnicas pictóricas y la vida de los artistas en París he disfrutado como una niña. Casi podía meterme dentro del cuadro, notar esas pinceladas, incluso en un momento dado llegó a cegarme la luz, incluso disfruté cuando la experta en Pendragones hablaba con esa pasión de la obra del autor.




Y como colofón a esos dos pilares, los personajes y el arte, un pintor, su musa, un amor tan grande como inmortal, una renuncia que aporta infelicidad a ambos protagonistas y una nostalgia de ese pasado, de esa juventud y esa inocencia con que se amaron siendo casi unos niños. Las reflexiones sobre la felicidad y el amor son constantes en ambos, tanto en Martín como en Blanca Luz, la segunda solo buscaba redimirse a través del arte de Martín, el pintor solo quería que su musa se quedara a su lado, y nunca lo logró para siempre, al final la pintura es el gran nexo de unión entre ambos, el exponente de ese amor tan grande que descubrió un color y dejó para la historia un pintor sin parangón por su uso tan especial de la luz



La novela en sí es una delicia que te va acompañando de la mano hasta el final, Marta va sorprendiéndonos en ese camino con giros que van hacia adelante y hacia atrás, la historia de Blanca Luz se va perfilando ante nuestros ojos, unas veces como fue y otras como hubiera querido que fuera. Pero el protagonismo absoluto es para un cuadro singular, el objeto de la subasta que un día le regaló Martin y que por argucias del azar perdió y volvió a recuperar en el ocaso de su vida.

Conclusión:

El color de la Luz es una novela bien escrita, bien tramada, con un lenguaje exquisito, rico y culto, con unos personajes muy bien dibujados, con muchos matices y personalidades complejas. Una historia en la que el arte, el pintor, su musa, el amor, el desamor, la felicidad y su ausencia tienen un papel preponderante tanto en el desarrollo de la historia como en la evolución del carácter de los personajes y la percepción que el lector tiene de ellos.

Todo ello aderezado por los acontecimientos históricos de un siglo XX rico en conflictos y en constante transformación, aunque me hubiera gustado que ahondará mas en esa ambientación.

Con un final muy emotivo que supone un broche de oro para esta novela intimista que nos revela una autora a tener muy en cuenta

viernes, 9 de marzo de 2018

La Semilla de la Bruja. Margaret Atwood

Enfrentarme a esta reseña ha sido el reto más complicado de los últimos meses, y no porque la novela no me haya gustado, o porque lo haya hecho a medias, ni tan si quiera porque lo haya muchísimo, si no porque considero que vale la pena acercarse a ella sabiendo lo mínimo, pero al mismo tiempo el lector no ha de ser incauto si quiere disfrutar de ella al máximo. Por eso voy a romper un poco los moldes a los que os tengo acostumbrados y voy a dirigirme a ese futuro lector y a darle una serie de pautas y consejos para disfrutar de esta pequeña joya.

Querido futuro lector:

Te encuentras ante una recreación al siglo actual de una novela de Shakespeare, quizás la menos conocida, a lo mejor te pasa como a mí que ni siquiera había oído hablar de ella, pues ahí va mi primera recomendación, antes de adentrarte en esta magnifica adaptación, acercate al original, pierde unas horas en leer La tempestad del autor inglés, seguro que de mitad para adelante agradeces este consejo.

Y lo digo por experiencia propia, desde hace un tiempo a esta parte mi tiempo escasea y a pesar de que recibí esta recomendación en el grupo #SoyYincanera decidí no prestarle ninguna atención, simplemente no tenía ese tiempo, el resultado es que la primera mitad de la historia se lee muy bien, pero a partir de que la autora entra de lleno en la adaptación te pierdes, comienzas a no disfrutar de la lectura. Así que me encomendé a San Google para reunir toda la información posible sobre el original y ello me dio una noción para seguir leyendo de otra forma y sobre todo para que mi cabeza no explotara de tanto pensar.

La Semilla de la Bruja trata un tema tan ancestral como la humanidad, la traición y la venganza, y lo hace de una forma mágica, a través de un personaje que no sabes muy bien si es el más cuerdo de los locos, o el mas demente entre los cuerdos. Félix es una persona incauta, que metida de lleno en su actividad creativa no se da cuenta de que delegando los asuntos más mundanos en su ayudante está cavando su propia tumba. Las luces del teatro lo ciegan, la burocracia le aburre, y no ve ningún problema en que Tony haga esos pequeños trabajos que a él tanto le incomodan.

¿Quién no ha pecado alguna vez de ingenuo? ¿Quién no ha delegado demasiado o ha enseñado a alguien que a la postre se ha quedado con su puesto? De la noche a la mañana desaparecen de la vida de Félix, el teatro, las luces, las actrices y actores, las bambalinas y su medio de subsistencia, todo de la mano de quien le realizaba esas pequeñas tareas que a él le aburrían. Eso se llama deslealtad y sobre todo TRAICIÓN.

Y nuestro Félix se retira del mundo, se aleja de los flashes, de lo que le puede hacer daño, y busca una nueva ocupación, menos prosaica sí, pero que le de para subsistir, porque se siente muerto, pero le alimenta el ansia de VENGANZA, y sabe que pronto o tarde se le presentará la ocasión.

Y aquí llega mi segundo consejo: Abordad la segunda mitad de la novela con mente abierta, porque aquí es donde comienzan los paralelismos con la novela de Shakespeare La Tempestad, precisamente la última obra que estaba preparando Félix cuando perdió su trabajo y tiene un motivo para recrearla, ha llegado el momento de su venganza, la toca con la punta de los dedos.

Llegado a este punto mi cabeza ha echado humo, me he hecho un  montón de preguntas que se contestaban por si solas conforme avanzaba la lectura, de ahí la mente abierta, pero también reflexiva porque muchas de las conclusiones las vas a tener que sacar tú. Y ahí radica para mi el atractivo de esta novela, no se puede leer en el transporte público, ni en la consulta el médico, ni en el parque, necesita una lectura atenta y relajada, un prestar atención a aquellas cosas que te llaman la atención, a esos personajes que aparecen y desaparecen sin ninguna razón y que sin embargo encuentran su explicación en la misma historia, o en la que se intenta recrear, los paralelismos son necesarios.

Y comienzo a abordar el principal atractivo para mi, lo que más me ha llamado la atención que no es otra cosa que el nuevo trabajo de Félix, reconvertido en el señor Duke, y que no es otro que la clase de alfabetización del Correccional Fletcher. ¿Cómo se os queda el cuerpo? Pues no sabéis aún lo mejor, para lograrlo recurre a Shakespeare, ahora sí que cerrad la boca, porque a mi me costó mi tiempo digerir esa pequeña locura, que al final fue una gran genialidad porque su método de trabajo es impresionante.

En un correccional encontramos gente de todas las calañas, al menos en este, asisten a clase los presos de peligrosidad baja o media, nunca los del modulo de gran peligrosidad, aún así la mayoría no son hermanitas de la caridad. Félix les propone una obra del autor inglés, la analizan para la que la comprendan, la reescriben para adaptarla, se eligen a los personajes, se graba en vídeo y la ve toda la comunidad, presos, guardianes, y los ejecutivos.

Confieso que he disfrutado como una enana con esos cursos, porque antes de que llegue la venganza se han representado ya unas cuantas obras, y se han sucedido unos cuantos cursos, y el personal de la cárcel y los presos esperan con ansías el nuevo curso, uno que para Félix será especial porque tendrán un público de excepción, varias autoridades políticas, las que labraron su desgracia y ahora les podrá  devolver el golpe o eso piensa.

De ahí que la obra elegida para el curso en cuestión sea poco atractiva tanto para los presos como para el personal de la prisión y ahí radica su reto, en hacérsela atractiva, y que ellos sin saberlo colaboren en el acto que está dando sentido a su vida.

No quiero contaros más, necesito que seáis vosotros los que os adentréis en la historia, los que participéis de esa demencia cuerda de Félix, los que le otorguéis el beneficio de la duda, aunque en ocasiones resulta muy complicado, los que disfrutéis de la puesta en escena de una genial Venganza que necesita de la colaboración de muchas personas, y ahí radica la magistralidad de esta novela, de ser capaz de recrear  y adaptar al  siglo XXI una obra del s. XVII.

Pero la VENGANZA no es lo único que vamos a encontrar en La semilla de la bruja, porque es una novela de segundas oportunidades, la que encuentra Félix, pero también la que les está concediendo a sus alumnos del correccional, la que le concede a aquella obra fallida que nunca vio la luz, la que le concede a sus enemigos, aunque parezca que no sea así.

Y también es una novela sobre las relaciones familiares porque en La tempestad son importantes, pero en esta obra no lo son al uso, y es donde más quebraderos de cabeza me he llevado yo, pero eso lo hablaremos cuando hayáis leído la novela, me gustaría poder debatirlo contigo, con cualquier futuro lector, así que te brindo para ello mis redes sociales y este blog.

Y si hablamos del final tenemos que tener en cuenta que se adapta una obra de Shakespeare y que por lo tanto también vais a tener que ser vosotros los que tengáis que pensarlo, porque es abierto, como lo eran en las obras del inglés, de ahí que cuando acabe el curso Félix les tenga preparada una última actividad y ahí podemos ver los diferentes finales que le otorgan los equipos de trabajo.

Por último por si no ha quedado claro a lo largo de esta carta ha resultado una lectura muy edificante, con la que he disfrutado, reflexionado e incluso me he ofuscado, porque buscaba explicación para todo lo que sucedía, solo no he encontrado respuesta a una pregunta, y se que no me la va a dar la autora, pero porqué La Semilla de la Bruja. Por más vueltas que le doy no encuentro una una explicación que me deje satisfecha ¿la tienes tú? si es así compártela por favor.

Un último punto, esta historia tiene muchos golpes de humor algunos vienen dados por situaciones que provocan los presos, otras por los requisitos que impone Félix a sus clases, otras por la obra, porque hay una mujer, hadas... y es un correccional de hombres, tortas para no representar el papel del hada las hay, y Félix tiene que solucionar el tema. 

Déjate seducir por la trama, por la historia actual y por la antigua y vuelve para contármelo.

La autora: 

Nacida en 1939 en Otawa y licenciada en la Universidad de Toronto, Margaret Atwood es una de las
escritoras más prestigiosas del panorama internacional, En 2008 fue galardonada con el Premio Principe de Asturias de las Letras y su nombre ha aparecido a menudo en la lista de candidatos al Premio Nobel. Tiene en su haber más de treinta volúmenes de poesía, numerosas colecciones de cuentos y quince novelas, entre las que destacan Nada se acaba (1979), que Lumen publicó en 2015, El cuento de la criada (1983), recientemente adaptada a la televisión en una serie de mucho éxito, La novia ladrona (1994), Alias Grace (1996), El asesino ciego, que en 2000 ganó el prestigioso  Booker Prize, la colección de ensayos titulada La maldición de Eva y los volúmenes de cuentos Erase una vez y Un día es un día, publicados por Lumen.
La semilla de la Bruja es la novela más reciente de la autora y forma parte de un ambicioso proyecto que se propone recrear las obras de Shakespeare, en el que participan Anne Tyler, Jeanette Winterson, Jo Nesbo y Tracy Chevalier, entre otros nombres conocidos . Atwood eligió La Tempestad, y así nació La semilla de la Bruja, una espléndida puesta al día de un clásico universal.

Sinopsis:

Es un lunes cualquiera de enero, y Félix pasa el control de seguridad para acceder al centro correccional Fletcher. Los guardias lo miran con simpatía y benevolencia; para ellos, ese hombre solo es el señor Duke, un cincuentón que en sus ratos libres se dedica a organizar funciones de teatro con los reclusos. El autor elegido siempre ha sido Shakespeare, y este año el profesor les propone La tempestad.

Félix accede sin problemas al recinto de la cárcel, llevando consigo algo muy peligroso pero imposible de detectar por un escáner: son las palabras, aún vivas, robustas, sonoras, de una obra en la que la venganza viaja a través del tiempo y se instala en el presente. Ensayo tras ensayo, los actores convierten la obra en un asunto muy personal. Ahí descubren algo de sí mismos que no sabían, pero hay más: Félix ese profesor terco y a veces aburrido, el día del estreno de la obra también podrá vengarse de quién le arruinó en el pasado.

La fuerza de las palabras: en eso confía Margaret Atwood al entregarnos La Semilla de la Bruja, que nos invita a creer en el poder de la buena literatura para redefinir nuestro destino.

"Cuando eres joven, crees que todo es posible. Crees que puedes deshacerte de cosas y personas, y aún no sabes bien que tienen la mala costumbre de volver"

Margaret Atwood

miércoles, 21 de febrero de 2018

Pinceladas. La rebelión de Penélope. Dolores García Ruiz

Con esta novela Dolores García Ruiz ganó el Premio Letras del Mediterráneo 2016, que otorga la Diputación de Castellón a las obras literarias que promocionan la provincia en la que vivo. Soy lectora de novela negra y la sinopsis me sedujo, pero si soy fiel a la realidad lo que más me atrajo fue que se desarrollara en ciudades y pueblos que conozco, como Castellón, Benicasim y Oropesa dentro de mi provincia o en la Valencia metropolitana que frencuenté en mi época de estudiante.

Cuando me llegó la novela me desconcertó la portada, si la hubiera tenido que juzgar por ella hubiera jurado que nos encontrábamos ante una novela erótica, y si nos fijamos en el sello de la editorial la encuadra dentro de sello de narrativa.

Una vez leída me he dado cuenta de que realmente tiene un poco de todos los palos, es una novela como mínimo policial cuya trama transcurre principalmente en Valencia, para luego trasladarse a Castellón y su protagonista es Santiago, un policía integro, pero también es una novela intimista, porque en realidad a lo que asistimos es al viaje interior de una mujer y a su transformación en mariposa, a la ruptura con una situación de anulación personal. También es una novela romántica puesto que hay mucho AMOR en ella, de muchos tipos y todos realmente convincentes, muchos han visto también un thriller, aunque yo realmente disienta en esta parte.

Una novela muy completa, que es real como la vida misma sobre todo en el apartado que se desarrolla en Castellón y que tiene de personaje fuerte a Penélope, en la trama que se desarrolla en Valencia la trata de blancas es el tema principal y el personaje fuerte es Santiago, ambos se conocen gracias a una página de contactos, pero los volverá a unir un asesinato en Benicásim que investiga Santiago.

El tema principal de esta novela sin embargo son las relaciones tóxicas. La que vive Penélope con un marido al que no quiere, narcicista y egoísta. Durante veinte años Pénelope ha aguantado la situación, pero ha llegado al límite, se siente invisible incluso para su propia hija que reproduce el comportamiento del padre como si ella solo fuera una mucama, una chacha a la disposición de ambos. Penélope decide dar un cambio a su vida, romper con una vida familiar que no la satisface y la anula y descubrirse a si misma. Pero su nueva vida en  una ciudad en la que todos se conocen no será fácil y su pasividad le hará caer de nuevo en relaciones tóxicas y cerrar un poco las puertas al amor

Santiago también vive una relación de insatisfacción con su mujer, en teoría están separados legalment, pero ella tiene problemas con el alcohol, y de vez en cuando vuelve a su vida, él tiene  un fuerte sentimiento de culpabilidad porque empezó a beber cuando estuvo destinado en el País Vasco, por la soledad y el miedo que arrastró, y ello le impide cortar por lo sano una relación que le ocasiona muchos problemas.

Ambos personajes crean al final una ficha en una página de contactos y a allí es donde se conocen, y deciden pasar su amistad virtual a la realidad, pero esta historia la tendréis que descubrir vosotros.

Una tercera relación tóxica es la de Magdalena, compañera de trabajo de Penélope, casada con un obseso sexual, al que le gustan todas menos su mujer, un maltratador físico y psicológico, el típico macho alfa. Magdalena será la mujer que aparece muerta en Benicásim junto a otra mujer inconsciente. La historia la podemos ver a diario en cualquier telediario.

Pero lo más original de esta historia es la estructura, nos encontramos con un narrador omnisciente en tercera persona la mayor parte del tiempo, pero a Penélope la descubrimos en primera persona, en un especie de monólogos de gran dureza en los que se intuye que hay un interlocutor, así sabemos como se siente, y porque al final ha tomado la decisión que ha tomado y que dificultades se va encontrando en el camino. Esta parte ralentiza un poco la trama, pero la he disfrutado como una enana, es una especie de espejo en el que se verá reflejada más de una mujer.  La autora utiliza un recurso más, el intercambio de correos electrónicos entre Arturo un galerista maduro y Penélope.

Sin embargo no todo es positivo, los personajes están muy estereotipados. Penélope siempre ha sido la misma mujer sin embargo en el trabajo empieza a despertar el recelo de otras mujeres cuando se separa, como si de momento se hubiera convertido en la diosa Afrodita, pero es que también todos los hombres caen rendidos a sus pies, como si de momento se hubiera hecho visible, de esa forma y sin pretenderlo la autora se reproducen acciones machistas que hoy en día están en pleno retroceso, aunque haberlas haylas como las meigas. Arturo, el viejo galerista es también un personaje basado en estereotipos, pero estos más amables es el eterno caballero español. 

A pesar de ello es una novela que merece la pena ser leída por la calidad de la prosa, por el mensaje que encierra, por la valentía que demuestra al final la protagonista, por conocer el mundo de la investigación de mafias de trata de blancas, aunque este se toca por encima, encima.

Y como no para todos aquellos que no seáis de la Provincia de Castellón es una buena forma de conocerla, y de enamoraros de ella, a pesar de que los enclaves mencionados son los más turísticos. Os animo a que le deis una oportunidad a esta novela y a esta autora porque merece la pena y aunque sigo sin entender una sinopsis que le da importancia a un asesinato que es secundario en la trama y se produce mediada la novela, la portada si que cobra sentido que se termina de leer, o simplemente con los monólogos de Pénelope, que son canela en rama sobre todo cuando la autora da el golpe de gracia al lector.

Ahhhh y también tenemos golpes de humor en este caso a cargo de una amiga tarambana de Penélope que se ha marcado como misión que encuentre pronto el amor y que la coloca en situaciones comprometidas, pero al lector le arranca una sonrisa.

Espero que con estas pincelada te animes a leer La rebelión de Penélope.


sábado, 17 de febrero de 2018

Lena. Daniel Vázquez Salles

He de confesar que es la primera novela que leo  del autor, que posiblemente si no hubiera llegado a mí de forma casual a través de #SoyYincanera jamás hubiera caído en mis garras, y es que aunque me lo propongo no consigo bajar la pila de los libros acumulados, libros que compro con mucha ilusión y que después se apilan en las estanterías o incluso en cualquier rincón de casa, encerrados en cajas cuando ya no es posible tener más a la vista. 

Me da vergüenza reconocer que no doy más de mí, que mi tiempo cotiza a precio de plutonio enriquecido y sigo metiéndome en saraos varios, el club de lectura de mi pueblo, donde paso momentos estupendos, pero que implica leer un libro que no esta en mi estantería. la iniciativa #SoyYincanera que no para de disparar mis expectativas, novedades que se cuelan por todos los rincones y cada vez me siento más abrumada, pero ahí continuo y libro veo, libro quiero, creo que ya no tengo remedio.

Lena llegó a mi como un lienzo en blanco, no sabía que podía encontrar en ella, salvo que era una novela negra, porque la editorial que la publica si la conozco, está entre mis favoritas en el género negro. y así me adentré en ella, y de esa manera me noqueó el autor, porque tiene un principio impactante, una declaración de amor que tumba, y sobre todo que no esperas encontrarte en una novela de este género. 

Reconozco que Vázquez Sallés me ganó desde la primera línea, me enganchó de tal forma que todos los días tenía que acercarme a Lena aunque fuera unos minutos, era como una droga, necesitaba de sus personajes, de su trama, de su escritura, tan bella en ocasiones, tan soez y vulgar en otras, tan  oscura y cruel en unos pasajes, tan tierna o incluso humorística en otros.

Vázquez Sallés me tenía desconcertada, enamorada de personajes que se pueden describir como villanos o canallas, rendida a sus pies por sus referencias melómanas, muchas de las cuales descubrí gracias a mis compañeras de lectura, que son todo un lujo, y aún así no es una lectura que puedas terminar en dos tardes, ni que debas, porque entre líneas se esconde todo un mundo, hay que leer cada párrafo y si me apuras releerlo, y en cada lectura encuentras algo que te perdiste en la anterior.

Pero como siempre empiezo la casa por el tejado, quiero contar tantas cosas, quiero decir tanto sin decir nada para que seáis vosotros los que descubráis esta novela que en ocasiones no se ni por donde empezar, de ahí que siempre me vaya por los cerros de Ubeda y podría intentar enmendarme, o al menos prometeros que lo intentaré, pero ¿para qué?, se que volveré a hacerlo una y otra vez. ya es casi como una seña de identidad.

El autor:

Daniel Vázquez Sallés nació en Barcelona en 1966. Licenciado en Ciencias de la Información por la UAB, trabajó como técnico cinematográfico y guionista hasta que dio el salto a la literatura con Flores negras para Roddick. Entre las obras publicadas destacan la novela La fiesta ha terminado y los  ensayos Comer con los ojos y Recuerdos sin retorno. Para Manuel Vázquez Montalbán. Si tuviera que irse a una isla desierta, se llevaría un ejemplar de El factor humano de Graham Greene, y a la hermana gemela de Marion Cotillard, si la tuviera.


Sinopsis:

La primera vez que Martin vio a Lena en la playa tenía doce años y ya entonces supo que esa joven sería la mujer de su vida, pero para ello debería pagar un peaje: convertirse en asesino a sueldo.

Y aunque quizá fuera la casualidad la que cruzó su vida con el Posibilista, tal vez no fue tanta  la coincidencia de asumir la condición humana de matar por encargo. Porque si algo estaba escrito no era su vocación, sino su amor demente por Lena, esa escritora fatal amada -y renegada- por sus semejantes.

Asumir la identidad de Knopfler y los infinitos riesgos que conllevaba ser un criminal no fueron para Martin un impedimento, porque su objetivo final, Lena, era un regalo. Y es que a fin de cuentas, Lena es la historia de amor a lo largo del tiempo entre un asesino a sueldo y una novelista.

Daniel Vázquez Sallés no juega con el lector, pero si lo acompaña en un recorrido vital lleno de curvas y guiños a la ciudad de Barcelona y a lgunos personajes que en algún momento de sus vidas se han cruzado con el autor.

Mis impresiones:

Hablar sobre Lena es harto complicado, porque en ella se desgranan todo tipo de sentimientos y también la ausencia de ellos, tiene cabida el amor, el desamor, el odio, la indiferencia, en ocasiones me he sentido montada en una montaña rusa, igual estaba arriba que me sentía caer al abismo, tenía la sensación de que Vázques Sallés no dejaba títere con cabeza, tocaba muchos palos, entre ellos la política pero extrañamente no la actual si no que se remontaba al franquismo y también a esos años de apertura en el que todo el mundo jugaba a ser liberal sin acabar de creérselo. Podemos encontrar reflexiones sobre el mundo de la política que son perennes que no pasan de moda, que vuelven de forma cíclica


Pero también se adentra en el mundo editorial, en el de la crítica literaria, los bloggers, todos aquellos que se creen en el derecho de encumbrar o entumbar una obra literaria en ocasiones sin ningún argumento sólido, de peso. Los libros, la lectura, LEER en mayúsculas tiene un papel muy importante en esta novela, o debería decir NOVELÓN, también en mayúsculas, porque me parece muy difícil conseguir lo que Vazquez Sallés ha logrado con esta historia, amalgamar la poesía o el lenguaje culto, refinado, con el lenguaje de la calle, incluso con aquel más barriobajero y todo ello partiendo de la dualidad de un personaje capaz de lo más bello, pero también de lo más cruel, de lo más bajo y rastrero.


Siempre he pensado que un escritor desnuda su alma cuando escribe, que algo de él queda en el texto que nos lega, que uno de sus personajes es su alter ego, o que en algún personaje vuelca a personas que conoce tanto para bien como para mal. y al leer una entrevista que le hacen al autor y a otras dos personas más en El Periódico titulada el libro en la sangre, ese sentimiento se ha hecho más profundo, al final he visto con otros ojos a Martín y a Juan y su forma de ejercer la paternidad, y sólo es mi visión que de poder hablarlo con el autor a lo mejor estoy equivocada, pero yo he creído ver unos paralelismos a la inversa, y quien lea el libro y la entrevista puede que que llegue a la misma conclusión que yo.

El dualismo está presente en toda la obra, no en vano el personaje principal Martin, el bueno, alias Knopfler tiene una doble personalidad y una doble vida y todo ello por amor, que es lo más chocante, y al mismo tiempo lo que más atrae de la novela. Y es este personaje quién en apariencia nos cuenta su vida dando saltos en el tiempo constantemente a su infancia y juventud. Como Martin se define como el padre de una familia de apocados, como Knopfler es un asesino frío, sin sentimientos, que mata por dinero y por mantener la admiración y el amor de su escritora. Como Martin escribe con corrección utilizando un lenguaje cuidado, con tendencia a lo poético, con mucho uso de la metáfora, como Knopfler es políticamente incorrecto, utiliza muchos tacos, palabras incluso soeces y mucha referencia al sexo.

Pero no es el único personaje en el que se puede ver ese dualismo, la propia Lena, Elena Cohen, es bastante dual, y el Posibilista un PERSONAJE, en mayúsculas, también lo es. Me da la sensación de que ningún personaje en esta novela es baladí, todos tienen su misión encomendada. Una fina ironía  se desliza entre las líneas de esta historia llena de reflexiones profundas, al final todo son conjeturas, es el mismo lector el que con una lectura atenta tiene que ser capaz de apresar lo que se esconde entre lineas.

Mientras leía me daba la sensación que con esta novela Vazquez Sallés pretendía soltar lastres, pesos que solo hay una forma de deshacerte de ellos, a través de una historia, y a través de Elena Cohen consigue decir todo lo que piensa del mundo de la escritura, la edición, de los lectores, los premios literarios, los clubes de lectura, blogueros, y lo hace de una forma elegante, a veces irónica y con un personaje de armas tomar que no siempre consigue caer bien a los lectores, a mi siempre me pareció prepotente, no logré empatizar con ella ni siquiera en aquellos puntos en los que estaba de acuerdo con lo que decía.

Pero también pone el dedo en la llaga en ese acto mecánico, al que muchos llaman leer, y que no es más que el recitado de palabras una al lado de la otra, y a través de Martin nos explica que implica para él leer, algo que va más allá de juntar letras con sentido, es precisamente comprender que ha querido decir el autor con una metáfora, aprehender que se esconde dentro del texto, y para ello se necesita afrontar la lectura sin prisas, con calma, dedicarle tiempo a cada libro que cae en nuestras manos.

He disfrutado como una enana con las reflexiones literarias, políticas, con los argumentos expuestos por Knopfler y sobre todo con El Posibilista, el personaje de personajes, un canalla con el que acabas empatizando, que te termina incluso enamorando y que tiene frases para enmarcar, en realidad toda la novela está llena de ellas. Para botón de muestra os dejo la teoría de la acción directa de El Posibilista:

Para resolver un problema una persona debe confiar en sí misma para solventarlo. La resolución de un problema debe ser obra de los propios interesados, sin vanguardias ni dirigentes que te indiquen lo que hacer. O luchas tú por tu libertad o nunca serás libre. No que confundir la teoría de la acción directa con actos de cólera espontánea. La teoría de la acción directa debe ser meditada y empleada para resolver un problema, no para complicarlo.

Para terminar ya con los personajes que para mí son el punto fuerte de esta novela no puedo olvidar a uno que me hizo rechinar los dientes cada vez que aparecía, soy consciente que en la época que narra el autor existían hombres como Sebastián Virao Miralles, pero me ha repateado muchísimo, me daban ganas de zarandear a todas aquella jóvenes incautas que creían que satisfaciendo sus necesidades podrían labrarse el futuro que deseaban. Y quizás la contraposición a ese personaje tan odioso estuviese en Juan, su chófer y padre de Martin.

En la entrevista El libro en la sangre hablan de las dedicatorias de los libros, y a mi precisamente me ha llamado la atención la sobriedad de la suya Para R, (viente años tarde), como también despertó mi curiosidad el poema de Jacques Prévert con el que abre boca al lector, y es que la música es importante en esta novela, y muchas de las canciones las he descubierto en la lectura simultánea que llevamos a cabo. Todo está perfectamente estudiado, o ha terminado encajando a la perfección.

Vázquez Sallés consigue mantener la atención del lector durante toda la novela a través de giros, que le van dando a la trama atractivo y de esa manera cuando el lector ya espera poco más que un desenlace digno y de justicia poética, lo noquea, a mi al menos me dejó con la boca abierta, y volví a releer ese final una y otra vez. Pero si pensaba que había llegado al final me equivocaba, la guinda, el cierre de esta novela es aún más espectacular, poniendo de manifiesto todo el poder del AMOR, si en mayúsculas como tantas cosas en esta historia.

Conclusión

Lena es un soplo de aire de fresco en la novela negra actual, bien escrita, bien tramada, con unos personajes bien perfilados y atractivos, con los que lograrás empatizar o no, pero que no te dejarán indiferente, de todos tendrás una opinión formada.

Con un estilo elegante, cuidado y ágil Vázquez Sallés acompaña al lector a lo largo de toda la historia, una fina ironía cruza la trama sin llegar a molestar y cuando lo requiere el personaje adopta un lenguaje más soez, el lenguaje de una persona poco cultivada de clase baja, o el que se adopta en los actos sexuales. Sin embargo, no molesta, le confiere mucho realismo.

Lena es una novela para leer de forma pausada, saboreando cada párrafo, disfrutando de cada reflexión, te obligará a pararte y volver atrás por el placer de releer algún fragmento, o encontrarte con un personaje en especial.

Sin embargo, colegiré que  posiblemente no sea una novela para todos los públicos, por la rápidez que solemos imprimir a todo lo que hacemos, por esa premura que nos impide disfrutar del placer de leer, haciendo de ello una competición a ver cuantos ejemplares somos capaces de liquidar. Y también puede que la ironía de la que hace gala el autor no agrade a todo el mundo. Pero merece que el lector se acerque a ella sin prejuicios, a disfrutar de lo que puede encontrar en ella.

sábado, 20 de enero de 2018

Basta con Vivir. Carmen Amoraga

Me siento una privilegiada por haber podido charlar con Carmen de esta novela en el transcurso del Club de lectura de Cosas&Musas celebrado en diciembre de 2017 en mi pueblo, Nules. Ya era lectora de sus novelas, desde que la descubrí en El tiempo mientras tanto, me enamore de su prosa, de sus personajes y de las temáticas que suele abordar, tan cercanas al lector, tan de andar por casa y de encontrártelas, día si día también, a poco que observemos la vida y  no la dejemos simplemente pasar por comodidad.

Por eso cuando ganó el Nadal con La vida era eso, me lancé a leerla, no sin mil temores, porque el luto precisamente no es algo que me atraiga demasiado, sin embargo con ella aprendí que hay mil situaciones de luto, porque pérdidas se producen de muchas formas y no sólo la del ser querido, me dio otra visión muy diferente y consiguió de nuevo cautivarme, ganarme para su causa, me obligó a abrir los ojos a una realidad que no nos es tan ajena, solo lo que nosotros queramos que lo sea.

Por el camino sé que me he dejado novelas suyas, y sé que cuando necesite una dosis de realidad ficcionada acudiré a las que tengo pendientes, pero no pude resistirme cuando vi que volvía a publicar con Destino. Sin embargo, esta vez tenía las miras más altas, me apetecía compartir mi lectura con otros lectores y junto a Ana Kayena del blog Negro sobre Blanco organizamos una lectura Simultánea en la iniciativa #SoyYincanera, que podéis consultar en Twitter, y nos lo pasamos muy bien, dio para muchos comentarios, tanto en público como en privado, lástima que la Navidad nos tomó por asalto, porque hubiera podido dar mucho más estoy segura.

Y ahora como cierre de esa lectura simultánea intento verter mis impresiones, y me encuentro ante una ardua tarea, porque ¿Cómo hablar de la vida misma? Porque Pepas hay muchas, y Crinas más de las que nos gustaría que hubiera. Porque cada uno mira la vida según el espejo en el que se refleja, y casi nunca es como la ven los demás.

La autora:

Carmen Amoraga nace en Picaña en 1969, es licenciada en Ciencias de la Información y ha trabajado
para radio y televisión. Ha sido columnista en  diversos medios, como Levante-EMV, Cadena Ser, Cartelera Turia, Mujer Hoy o Harper's Bazaar España. Ha sido asesora de relaciones con los medios de comunicación de la Universidat de València y actualmente es Directora General de Cultura y Patrimonio de la Generalidad Valenciana.

Es autora de Para que nada se pierda (1997,II Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla), La larga noche (2003, Premio de la Crítica Valenciana), Algo tan parecido al amor (finalista del Premio Nadal 2007) El tiempo mientras tanto (Finalista del Premio Planeta 2010), El rayo dormido (Destino 2012) y La vida era eso (Premio Nadal 2014), entre otros

Sinopsis:

Pepa es una mujer madura en quiebra emocional. Siente que ha malgastado su vida y culpa al mundo de su aparente desgracia. Sola enfadada y amargada, siente como una herida la felicidad del resto,  y para protegerse del dolor no encuentra otra forma de vivir que dentro de una coraza que oculta sus verdaderos sentimientos.

Durante unas vacaciones forzosas, Pepa se ve obligada a reflexionar y a tomar consciencia de los errores que la han llevado a estar donde está. Justo cuando comienza a reconcialiarse con sus recuerdos, empieza a observar a una chica embarazada que toma el sol a diario en un banco de la misma plaza en la que Pepa pasea a su perro. Esa joven es Crina, que vive una tragedia ante los ojos impasibles de una sociedad que no quiere verla.

Crina llegó a España engañada por su propia pareja, que la vendió a una red de trata de blancas, y ahora esa red planea vender al bebé que espera. Pepa inmersa en el proceso de rehabilitación de su invalidez emocional, es la única persona que puede ver más allá de lo que se ve, y decide volcarse en ayudar a esa persona.

Mis impresiones:

Hablar de Basta con vivir es harto complicado, porque es como hablar de la vida misma, de Pepa, y de Crina, dos mujeres heridas emocionalmente, que han levantado altos muros a su alrededor, o se han protegido con una gran coraza para evitar sufrir más. Las dos arrastran desengaños, pérdidas y abandonos, las dos fueron confiadas un día y les llevo un poco a la situación actual. Con todo ello se podría creer que estamos ante una novela sombría, pesimista, y nada más lejos de la verdad, estamos ante una novela optimista porque ambas mujeres luchan por sobrevivir e intentan revertir su situación, es un canto a la vida, a la superación, a la amistad, y sobre todo es un canto a la solidaridad.

Entre Bambalinas

Soy curiosa, no lo puedo negar, cuando leo una novela y me gusta como lo ha hecho esta, quiero saber que hay detrás de ella, que llevó a la autora a escribir la historia, si los personajes son reales o son inventados, que hay de realidad y que de ficción detrás de la trama, incluso que hay de la autora en algún personaje.

Normalmente sacio mi curiosidad leyendo todas las entrevistas que caen en mi mano, pero esta vez lo he podido hacer en vivo y en directo, Carmen es muy atenta, responde con una gran sonrisa a todas las preguntas que se le hacen, cambia su semblante cuando la respuesta reviste seriedad.

Así me enteré que Pepa y su inseparable Ramón nacieron de una situación real, Carmen suele pasear a su perro y se cruzaba con una señora que paseaba al suyo con nombre de persona, le hablaba con gran afecto y a la autora se le ocurrió pensar que lleva a esa mujer a darle al animal nombre de persona.

La historia de Crina tiene un inicio distinto, Carmen en el transcurso de unas Jornadas creo recordar conoció a una mujer africana que siendo niña fue vendida a un hombre mucho mayor que ella, se la desarraigó de su tierra, vino a Barcelona y aquí estando embarazada logró ayuda para revertir la situación. Quiso contar la historia, pero la propia protagonista tenía pensado hacerlo, y ella la enterró en su memoria.

Cuando el personaje de Pepa cobró fuerza en su mente, Carmen rescató aquella historia y la tuneó, convirtió a la africana en rumana, de niña a joven, de venderla la familia, a que lo hiciera su novio, y así nació Crina. Pero la historia de esta era tan dura, que necesitaba testimonios para poder hacerla creíble. Y para ello mantuvo entrevistas con varias mujeres que habían sido traídas a España de forma ilegal y sometidas a trata de blancas y ahí tiene su papel Cosmina Dohan porque le dio la clave para dibujar a Crina y su personalidad durante el cautiverio.

Con esos dos personajes comenzó a escribir Carmen una novela que se iba a llamar Ni siquiera la lluvia en honor al poema de Cummings y que terminó llamándose Basta con vivir por los derroteros que tomó la historia conforme iba escribiendo.

Otra curiosidad es que Cristina Palau, la psiquiatra, existe, es amiga suya, y las conversaciones entre ellas se han producido en la realidad, solo que Pepa era en ese momento Carmen y de esa manera equilibra los diálogos, intenta que sean creíbles, y sobre todo no sean forzados

Los personajes:

Pepa y Crina son los pilares de esta novela, ambas son mujeres en quiebra, mujeres rotas, y sin embargo cada una a su manera lucha día a día, aunque parece que Pepa lo único que hace al principio sea dejarse llevar, ir malgastando una sucesión de días iguales. Sin embargo, el parecido acaba ahí en la situación que viven de soledad, de abandono... Porque cada una tiene una edad distinta, una procedencia distinta, y unos sueños más dispares aún.

Pepa es una mujer a la que la vida ha vapuleado de lo lindo o al menos eso piensa ella. Recuerda su infancia como un eterno día gris, nublado, y así sigue tantos años después. En su mente ha falseado la realidad y culpa de su desdicha a todos cuantos la han rodeado. Familia y amigos salen mal parados en sus pensamientos, unos por morirse, otros por enfermar, otras por enamorarse, casarse y formar una familia, o por romper el compromiso.

Ella se ve como una victima, a la que todos han intentado aniquilar, porque con la coraza que se ha puesto nadie puede ver a la verdadera Pepa, o al menos la que ella cree que es, una mujer graciosa. A Pepa nada le ha salido como quería, no se ha casado y la culpa es de Ramón, no ha tenido hijos y la culpa vuelve a ser de él, de ahí que su perro se llame Ramón, y que hable con él, tampoco tiene a nadie más con quién hacerlo. Carmen juega a la ambivalencia con los dos Ramones, el humano y el perro, porque el lector hay un momento en que duda de que exista Ramón el humano, al menos yo lo dudé, pensé que era una fantasía más suya, cuando Pepa evoluciona hacía la luz constaté que existía y me pude reír mucho con sus diálogos internos y con sus monólogos, y es que el humor es un arma poderosa contra la nostalgia, la amargura y lo que yo suelo llamar el mal café.

Pepa es una mujer insoportable, ni siquiera parece llevarse bien con su madre, a la que culpa de su desdicha por haber tenido que cuidarla durante tanto tiempo tras la muerte de su padre, así como no se le iba a pasar el arroz. Tampoco el trabajo llena su vida, la contrataron como cocinera, entre fogones se desenvuelve como pez en el agua, pero ahora la comida llega de fuera, la trae una empresa de catering y ella está cuidando a ancianos, a los que secretamente odia, ella cree que es atenta con ellos, cariñosa, pero nada más lejos de la realidad y cuando tiene un incidente con una compañera los jefes la obligan a tomar unas vacaciones forzosas.

Y benditas vacaciones, Pepa al principio no sabe que hacer con sus días, todos tan largos, después decide hacer caso a su madre, y va la peluqueria, visita a una siquiatra, y pasea a su perro Ramon por una placeta, y allí es donde  se fija en una joven embarazada triste, que parece estar en su mundo interior, que mira sin ver, o al menos eso cree ella, porque sus ojos gritan auxilio a cada mirada.

Aunque no lo parezca las vidas de Pepa y de Crina evolucionan de forma paralela, y van coexistiendo hasta que un día convergen en esa placeta, y una renovada Pepa decide ayudar a la joven como único medio para salvarse a ella misma.

Crina es una joven rumana estudiante de medicina que un buen día decide seguir a su novio a España, y lo que ella cree que son unas vacaciones se convertirán en una pasaporte hacia el horror y a una deuda insaldable, que cada vez va creciendo más y más. Vendida, traicionada, humillada por quien decía quererla Crina empieza un descenso a los infiernos que cree que en algún momento puede parar, de esa manera disocia su personalidad para poder sobrevivir, esta la joven que obedece, que aprende cuatro palabras en español que hace felaciones o abre sus piernas si el cliente paga más, y la otra que sigue soñando con volver a su casa, retomar su carrera de medicina, abrazar a sus padres. Tener estudios de medicina le ayuda a curar las heridas del cuerpo, pero las del alma no hay apósito que las pueda restañar.

Con Crina nos emocionaremos y querremos zarandearla para que huya de ese infierno, pero es tan poderoso el lavado de cerebro que les hacen, son tan crueles esas mafias, que saben que sus familiares corren peligro, y más en Rumania y ella quiere proteger a sus padres, bastante difícil debe resultarle a su madre no saber donde se encuentra. El testimonio de Crina es duro, nos helará el corazón en algún momento, pero nos obliga a no mirar hacia otro lado. Crina en todo momento se siente invisible, los hombres con los que está no se preocupan más que por el placer, no piensan en que ella no está allí por su voluntad, y si ella lo cuenta la miran con conmiseración. Todos los días son iguales, una sucesión de hombres, drogas y un cansancio infinito. Embarazos, abortos, y de nuevo la deuda crece y vuelta a empezar desde cero, hace tiempo que ha perdido la esperanza de huir de sus garras y sin embargo sigue luchando y sigue soñando.

De nuevo está embarazada y esta vez no la han obligado a abortar, Crina sabe que es porque piensan vender a su bebé, y no lo piensa consentir, piensa como escapar, pero no ve salida, teme que los que la tienen cautiva la tomen con su familia. Y así pasa los días sentada en el banco, implorando ayuda con la mirada, pero nadie parece verla, nadie parece entenderla, y en todo momento está vigilada desde un balcón por una vieja que ha sido prostituta y un chico negro que menudea.

Su mirada se cruza con la de Pepa y piensa que quizás ella si pueda ayudarla. Y ahí comienzan a encajar las piezas del puzzle, los caminos de ambas empiezan a converger, la recién estrenada evolución de Pepa avanza de forma imparable.

A estos dos personajes se le unen unos secundarios muy necesarios, creados con mucho mimo, dibujados con la misma maestría.

Paco, es un viejo panadero que todos los días toma el café en el bar de la plaza, es quien primero repara en Crina, y el que pone sobre aviso a Pepa, aunque cuando le comenta que esta secuestrada y que seguro planean vender a su bebé, esta no le da demasiado crédito. Sin embargo, comienza a vigilarla cada día, y a urdir un plan para ayudarla.

Pilar, es la hija de Paco, amiga de la infancia de Pepa, ella es la que treinta años después de que dejaran de verse le informa de como ha transcurrido la vida de las amigas, la de Ramón, y qué sucedió para dejarán su amistad de lado y por supuesto no coincide con lo que Pepa guarda en su mente. A partir de ese momento la evolución de Pepa es imparable y además las situaciones de humor también aumentan.

Carmina Palau: La siquiatra, la que hace que Pepa se replantee su pasado y le ayuda a afrontar su futuro. Es quien al final realmente ayuda a Crina, y asistir a esa lucha interna sobre si tiene que intervenir o no en ese asunto no tiene parangón, como tampoco lo tienen las sesiones que ambas mantienen en las que va desmontando la coraza que recubre a Pepa. Su denuncia ante la policía es la tabla de salvación de Crina.

Hay más personajes, la madre de Pepa y sus conversaciones con ella no tienen precio, su historia con Rafael en la residencia es preciosa, pero eso lo tendrá que descubrir el lector que se acerque a esta bonita y dura historia que nos obliga a mantener la vista ante la trata de blancas, mujeres obligadas a ejercer la prostitución para saldar una deuda que en muchas ocasiones no han contraído de forma voluntaria.

Estilo

Carmen tiene una forma muy peculiar de escribir, es casi más importante como lo cuenta que lo que cuenta. Su prosa enamora a pesar de los temas tan duros que aborda, porque no es plato de buen gusto que hagan desfilar ante tus ojos las miserias que tu evitas ver día tras día. Tu te esfuerzas en mirar hacia otro lado, conviertes en invisible lo que no te interesa y llega Carmen y con su forma de escribir te lo pone en bandeja, y no solo no puedes apartar la mirada si no que quieres saber más. No se si ella es consciente de eso, que sus denuncias sociales calan en el lector, que al final es incapaz de apartar la mirada. Si todos con nuestro granito de arena contribuyéramos el mundo sería más amable.

Carmen tiene una forma peculiar de usar los recursos y juegos literarios, utiliza un vocabulario exquisito y narra de forma ágil, sencilla a pesar de todo, embellece la crueldad. Usa de forma magistral los toques de humor, que le dan un balón de oxigeno al lector ante tanta tragedia, unas veces es una leve sonrisa, pero también te puede arrancar un gran carcajada, porque Pepa si es graciosa, falta que lo muestre, y llega un momento en que lo hace, en que la coraza se resquebraja, sigue teniendo sus barreras, pero digamos que el muro es menos alto y pierde altura conforme ella va tomando conciencia de su vida y aceptando su parte de culpa en su desdicha.

A pesar de los temas tratados nos encontramos ante una novela muy positiva, optimista, un gran canto a la vida, a la amistad, a la solidaridad. Un rayo de luz ante tanta miseria, ante tanto dolor y crueldad. Carmen Amoraga consigue poner en el ojo del huracán la trata de blancas, nos obliga ha hacer visibles a esas mujeres que viven una vida que no les gusta, al tiempo que nos pone ante el espejo para que analicemos nuestra vida y dejemos de culpar a los demás de lo que nos sale mal, algo de culpa tendremos también nosotros.

Al final de todo la moraleja es que la vida no hay que planificarla, con vivirla basta y de ahí el titulo de esta novela que le va como un guante, y la portada ya nos ofrece un primer acercamiento a ese optimismo que pretende la autora.

Conclusión:

Basta con vivir es una novela ágil, con mucho diálogo, que invita a la reflexión, con un lenguaje exquisito y a la vez sencilla, apta para todos los públicos, con grandes dosis de humor bien distribuidas y varias lecciones que aprender, cada uno escogerá la que le vaya más a pelo.

Descubrir el universo Amoraga es quedarse para siempre en él, Carmen no deja indiferente al lector, sus personajes son humanos, pueden cruzarse en nuestras vidas en cualquier momento, o los tenemos ya en ella. Como bien dice Carmen ella no escribe ficción, si no que ficciona la realidad, y con ello se ayuda a ella misma, porque piensa que cada novela la hace mejor persona.

Como habréis podido intuir recomiendo esta novela, escoged el momento para leerla, sobre todo si sois muy Pepa, pero aprovechad para que ese canto a la esperanza entre en vuestras vidas y encontréis  luz a tanta oscuridad.