lunes, 19 de octubre de 2020

El nombre de Dios. José Zoilo Hernández

 Me gusta la novela histórica pero pocas veces me adentro en un periodo tan lejano de nuestro pasado, suelo quedarme en la Edad Media, en sus coletazos finales y de ahí en adelante dadme lo que queráis que todo es bienvenido. Hay periodos que nunca me han atraído, otros de los que directamente huyo porque en mi época de estudiante me los hicieron odiar. Que importante es un buen profesor en escuelas e institutos, que primordial que sepan hacer de esta asignatura algo apasionante, porque conocer nuestra historia es lo que nos impide repetir muchas barbaridades ya pasadas, y si miramos a nuestros días vemos que muchos episodios podrían volverse a repetir.

Al autor lo conocí en el VIII Certamen Internacional de Novela Histórica Ciudad de Ubeda. En su haber contaba con una trilogía, Las cenizas de Hispania y en la presentación quedé prendada de su forma de contar el pasado, de la pasión que escondían sus palabras, de la manera en la que había logrado escribir tres libros de los que sólo he leído a fecha de hoy uno, El alano.

Tras la presentación una delegación de #SoyYincanera tuvimos la suerte de compartir mesa en la cena con José Zoilo Hernández y su mujer, Esther Morera, e intercambiar inquietudes y curiosidades que nos quedaron pendientes tras el acto al que acabamos de asistir. A pesar de todas las reticencias que ese periodo me provoca decidí embarcarme en la lectura de El alano, y terminé por querer poner un Attax en mi vida, y a pesar de pretender seguirle por los confines de la convulsa Hispania, otros libros se cruzaron en mi camino y mi reencuentro con Attax sigue pendiente.

Cuando vi que publicaba de nuevo no dudé en volver a la España Visigoda, sumergirme de nuevo en sus letras ha resultado un placer inmenso a pesar del poco tiempo del que dispongo. Sus descripciones  casi mágicas te transportan al campo de batalla, en ocasiones he sido capaz de oler el miedo, la sangre y la miseria. En mis oídos resonaban los aceros al entrechocar, los gritos de los que perdían la vida en el fango.

Nadie narra con más maestría las batallas y nadie las desprovee de su brillo y glamour como el tinerfeño, la realidad desnuda se impone y el lector es capaz de sentirse en medio del fragor en toda su dimensión, al menos yo si he sido capaz de bajar hasta los infiernos con los personajes.

El autor:

José Zolilo Hernández nació en Tenerife en 1977, es un biólogo de profesión que trabaja en el ámbito
de la agricultura y el desarrollo rural. Aunque su labor profesional ha discurrido por el campo de las ciencias, es un auténtico apasionado de la Historia desde muy temprana edad. 

Su primera novela El alano, fue galardonada con el I Premio de Novela Histórica de Pozuelo de Alarcón y alabada por la crítica y los lectores. con ella inició la trilogía épica "Las cenizas de Hispania", una apasionante recreación de la Hispania tardorromana que continuó con Niebla y acero,  y concluyó con El dux del fin del mundo. Esta trilogía lo ha consagrado como una de las nuevas voces más importantes del panorama de la novela histórica nacional.

Lo podéis encontrar en 

www.josezoilohdez.com

Twitter: @josezoilohdez


Sinopsis:

¿Puede una reliquia legendaria salvar el reino en sus horas más oscuras?

Cuenta la leyenda que El rey Salomón mandó construir un objeto en el que dejaría escrito todo el conocimiento del mundo; una mesa plagada de oro y joyas capaz de colmar con su poder la ambición de quién la poseyera.

Año 711 d.C. las tropas musulmanas desembarcan por primera vez en el sur de la península Ibérica con un afán imparable de conquista que hasta el momento no ha conocido rival. Sorprendido mientras luchaba en el norte de su territorio, el rey visigodo Roderico debe partir para defender la provincia más meridional de un reino que se enfrenta ahora a demasiados enemigos.

A la vez que los ejércitos se preparan para la lucha y las viejas rencillas comienzan a aflorar entre los nobles godos, un religioso escoltado por una pequeña partida se dirige hacia el campo de batalla portando una reliquia que podría cambiar el curso de la contienda. Es el momento de comprobar si su poder sagrado será suficiente para hacerse con la victoria, o sí, por el contrario, terminará convirtiéndose en la perdición del reino.

Tras la trilogía de "Las cenizas de Hispania"; José Zoilo despliega el apasionante escenario bélico de la batalla de Guadalete, uno de los episodios cruciales de la historia de España.

Impresiones:

Las novelas también entran por los ojos, cuando en nuestro país se publican tantas novedades en un mes el departamento de marketing de cualquier editorial tiene claro que ha de atraer a sus potenciales lectores. Nos encontramos ante una novela en tapa dura, sobrecubierta y cartoné. La ilustración de la portada ya es suficiente para que cualquier amante de la novela histórica épica se lance a por ella. Pero si no es algo que te atraiga, haber leído o escuchado al autor es motivo suficiente para no dejarla escapar.

Si como yo no eres amante del género épico voy a intentar convencerte con algunas pinceladas de la necesidad de leer a José Zoilo, un autor que narra las batallas como pocos, me atrevería a decir como nadie, al menos como nadie de los que yo haya tenido el placer de leer. Un autor que no te ahorra detalles, que te dibuja el campo de batalla desprovisto de toda fantasía con la cruda realidad del miedo, el sudor y los fluidos que por allí campan. Una realidad en la que el acero, y los escudos quedan desnudos de toda gloria, porque aún incluso resultando vencedores son muchos los que quedan en el campo de batalla, las heridas que se arrastran y esa victoria se sabe poco duradera.

El autor ha realizado un gran trabajo de documentación que ha sabido integrar a la perfección en la novela para que esta resulte amena y el lector se quede pegado a sus páginas. En la parte interior de las tapas de cartón encontramos el mapa de la Reino Visigodo del s. VIII, esencial para poder seguir el recorrido de nuestros personajes, las visicitudes por las que pasan y poder centrar la trama, porque nos encontramos una geografía muy distinta a la que conocemos en nuestros días.

Si ello no es suficiente en la parte final del libro encontramos un glosario de topónimos, uno de términos y otro de  personajes, que nos ayudaran a situarnos en todo momento en la lectura, aunque sinceramente, yo solo le di un vistazo al mapa los dos primeros días de la lectura y luego ya no me hizo falta.

No suelo empezar por el final, pero en esta ocasión me gustaría hacerlo. Cuando termina esta historia, el autor se permite escribirnos una nota histórica, los que hemos estudiado en mayor o en menor medida historia sabemos que no todo está bien documentado, y que podemos encontrar distintas versiones de un mismo hecho, algunas de ellas contradictorias. El  s.VIII de nuestra era es un periodo convulso y oscuro, con muchos sucesos sin documentar o tan documentados que según la fuente que consultemos podemos llegar a una u otra conclusión.

El autor aprovecha esta nota histórica para decirnos porque ha optado por una u otra versión, unas veces era porque la trama así lo necesitaba y otras porque a él es la que más le convencía tras sus muchas horas de documentación. Nos encontramos ante una ficción histórica, pero no por ello el autor ha descuidado los detalles, y nos ha situado al finalizar la lectura en las fuentes consultadas y las que ha elegido, porque de otra forma la historia narrada hubiera podido ser otra. Aunque yo haya empezado esta opinión  por el final no recomiendo leer la nota histórica antes de empezar la lectura porque puede contener algún destripe.

Nos encontramos ante una novela coral, con una gran profusión de personajes, la mayoría de ellos masculinos, aunque alguna mujer también tiene su protagonismo en esta trama. Multitud de personajes, etnias y religiones. Y José Zoilo ha sabido dotarlos a todos y a cada uno de ellos de una personalidad llena de matices, todos ellos por poco recorrido o importancia que tenga esta dibujado con mimo, por una mano experta, algunos de ellos se salen del papel, lo traspasan y lo llenan todo, hay ocasiones que los notas a tu lado, o tú al lado de ellos. Pocos autores logran que sea capaz de meterme en los zapatos de sus personajes y Zoilo lo ha conseguido incluso con aquellos más odiosos.

Porque sí, hay personajes reales y ficticios, hay personajes cuya bondad es excesiva y otros cuya maldad traspasa cualquier ética, los hay ambiciosos, egocéntricos, algunos llevados al borde de la locura por lo que hoy podríamos llamar fanatismo. En todas partes podemos encontrar personajes que nos atraigan o nos repelan, y el autor logra eso con su prosa, con la forma en la que hace actuar a cada uno de ellos, con los diálogos. Tanto los musulmanes, como los hispanos, vascones... todos ellos tienen una forma de actuar distinta. Los claroscuros de todos ellos para mi fueron un reto.

Hay personajes que se van a quedar conmigo durante mucho tiempo como Witerico un guerrero gigante con alma dulce, leal a su señor y a sus amigos, simple en su forma de vivir. O Ademar el comes de Astigi, cuya bondad solo empañada por el odio cerval a su medio hermano he admirado. También se va a quedar mucho tiempo en mi corazón la pelirroja Elvia una mujer desarraigada de todas partes  que se sentía perdida en las ciudades. 

Y entre ellos un lugar especial para Hermigio, ese joven pastor que soñaba con ser guerrero, que no quería que sus días transcurrieran pastoreando ovejas, y cuyo sueño se hizo realidad cuando pasó una comitiva que se dirigía al campo de batalla con una misión un tanto fantasiosa.

Todos los personajes, sobre todo los que más tiempo permanecen a nuestro lado evolucionan, todos crecen, y nosotros somos testigos de su crecimiento o de su deterioro. Para mi el personaje que más evoluciona es Hermigio, quizás porque solo tenía 15 años cuando lo conocemos y lo acompañamos durante muchos años. Y si de deterioro se trata quizás el máximo exponente es Bonifacio que casi roza la locura y llega a ser poco creíble para los hombres que le tienen que ayudar a completar su misión. Pero si un personaje me ha impactado ese ha sido Ragnarico, quizás porque con él se hace justicia poética, el verdugo ajusticiado, aunque para comprender esto habrás de leer la novela. Meterse en la piel de Ragnarico es muy complicado, pero si lo consigues llegas a compadecer el demonio en que se ha convertido.

Y si especial importancia tienen los personajes en esta novela, también los escenarios en los que transcurre la acción, porque nuestros personajes están casi siempre en movimiento en un largo peregrinar de años con alguna temporada asentados en el mismo sitio. Quizás lo que más me impactó fue el saqueo al que fue sometido la aldea de Elvia y lo que allí sucedió como exponente máximo de la maldad humana, la lujuria y el narcicismo, egocentrismo puro y duro. El mal por el mal sin medir consecuencias. Pero también Roma, quizás por he estado allí y me cuesta imaginar la decadencia que describe el autor, contrastada con la opulencia de la ciudad de los curas.

Y si ya nos metemos en la sociopolítica de la época ese tira y afloja del poder religioso y el nobiliario, esos máximos exponentes de la vida pública que decidían sobre el devenir y que había que convencer en muchas ocasiones para actuar, está tan bien reflejado que en ocasiones me indignaba, me hubiera gustado entrar y decirles un par de cositas a esos seres estirados que temían arriesgar sus posiciones y posesiones, pero no a sus hombres y muchas veces reaccionaban tarde.

Pero sin temor a repetirme y aunque todo es apasionante en esta trama que tan bien ha urdido José Zoilo, lo mejor de todo son sus narraciones de las batallas, el antes, el durante y el después. A mi me parece que es tan visual la novela que bien podría llevarse a la pequeña pantalla, a lo mejor con muy poco esfuerzo, y por que no soñar a lo grande, a la gran pantalla,  cuanto me gustaría si ello no supusiera cargarse una estupenda novela.

Y sobrevolando todo ello una reliquia, pretendida por musulmanes e hispanos, un motivo para matar y para luchar, unos por conseguirla y otros para salvaguardarla, ¿qué hay detrás de la leyenda del poder infinito que otorga el poseerla? Parece que la ambición humana, el afán por tener el poder absoluto y poder imponer tu voluntad.

José Zoilo logra armar un gigantesco puzzle, en el que todas las piezas encajan con precisión y consigue dejar todos los cabos atados, todas las tramas y subtramas cerradas. Desconozco si la novela es autoconclusiva o tiene una continuación, si algún personaje tendrá su propia novela o si por el contrario todos encuentran su final en este libro, hacia donde dirigirá sus pasos el autor en la próxima novela, solo sé que estoy deseando volver a leer algo suyo y por suerte tengo dos novelas en la recamara.

No se si habré conseguido convencerte para iniciar un viaje al siglo VIII, seguro que disfrutas la experiencia, eso sí ponte cómodo y no vayas con prisas porque todo adquiere otra dimensión en esa época de nuestra historia.

Conclusión:

Una historia muy recomendable, en la que hay espacio para lo épico, para el romance, para la vida socio-política. Un buen escaparate de una época muy poco trillada en la ficción y que a mi en la pluma de José Zoilo me ha regalado horas de disfrute literario.

Una novela coral que te hará empatizar con unos personajes y odiar a otros, en los que al final de tantos años de recorrido todo quedará bien saldado, todos los cabos atados, cualquier afrenta restañada. Amor, desamor, odio, venganza ingredientes que podrás encontrar bien cocinados y condimentados en la narración de la decadencia del Reino visigodo.

¿Se puede pedir algo más? Pues sí que te mantenga pegado a sus páginas y que te interese el devenir de sus personajes y eso lo consigue con creces el autor.

¿Te animas a viajar en el tiempo y en el espacio desde el sillón de tu salón? Te aseguro que no te arrepentirás










sábado, 15 de agosto de 2020

Ajo y agua La antiguía de la mujer perfecta. Emmanuelle Martinez

 Hay que salir de la zona de confort de vez en cuando y Masa Critica de Babelio me dio la oportunidad, no es el primer libro ilustrado que cae en mis manos, pero si el primero que lo hace sin que haya mediado una recomendación. Saber reírse de uno mismo es una cualidad que valoro muchísimo en las personas que me rodean, es una capacidad muy sana que nos hace recurrir a la ironía y al sacarmasmo en momentos en que la vida irremediablemente se nos hunde y ello nos ayuda a resurgir cual ave Fenix sin regodearnos en nuestra desgracia.

Pero reconozco que el humor es una de las artes más complicadas, y sí lo considero un arte, y al alcance de muy pocas personas, porque ser gracioso sin caer en la grosería o en el chabacanismo es harto complicado. Hay libros calificados de humor a los que todavía les sigo buscando la gracia años despues de haberlos terminado. Por eso es una disciplina en la que suelo perderme poco. Me cuesta decidirme a encarar una publicación cómica, por aquello de que cada uno tenermos un sentido del humor y no siempre coincide con el del autor.

Las mujeres desde siempre hemos sido nuestras principales enemigas, y quizás este libro nos ayude a entender porque, Fleur de Mamoot, tremendo nombre para nuestra protagonista que ya nos da una pista sobre lo que vamos a encontrar, es una mujer con sus curvas, sus complejos, deslenguada. Un espejo que nos obliga a encarar algunas de las situaciones que más amargan la vida a una mujer, y lo hace con tanto descaro que es imposible no esbozar una sonrisa ante situaciones en las que te ves reflejada, tal cual. 

Sin embargo yo no he sido capaz de llegar a la carcajada, igual es un problema mio con el género, pero si he sido capaz de reirme con Maitena, o con La Volátil. Igual con Fleur tengo que perseverar, y en algún momento le encuentre el punto a esta pelirroja tan peculiar.

La autora:

Emmanuelle Martinez es ilustradora y escritora, vive en Montpellier. Ademas de una breve

estancia en la Sorbona para estudiar Artes Plásticas (y visitar el bar de enfrente de la facultad), su formación es autodidacta. Después del éxito de Ajo y agua, acaba de publicar en Francia el segundo libro sobre las andanzas de Fleur.

 

Sinopsis:

 

¿CALLARSE CUANDO TOCA? NO ES LO SUYO

¿SER EDUCADA? NI EN SUEÑOS

¿HACER DE LA HORA DEL APERITIVO TODA UNA FILOSOFIA...?

¡ESO POR SUPUESTO QUE SÍ!


Fleur es divertida, brutalmente sincera con los demás y no se calla ninguna de sus verdades. Puede que la vida no la bendijera con la belleza de una diosa griega o el cuerpazo de una profesora de yoga, pero le dio un arma mucho mejor: su afilada lengua.

Con su mal genio, su humor negro y una total ausencia de filtros, la imparable Fleur se ateve a cualquier cosa, ¡ sobre todo a lo peor!

Y si no te gusta: ¡ajo y agua!


Mis impresiones:


Ajo y agua es un libro que ante todo entra por los ojos, una estetica muy atractiva, con esa portada y contraportada en turquesa y nuestra protagonista en portada que pasa de todo menos desapercibida. El formato del libro es tambien muy atractivo, flexible, un libro para disfrutar leyendo en cualquier postura, en la playa o en el sofá de casa, incluso en el transporte público donde el espacio escasea y a veces hay que hacer contorsionismo con según que ejemplares.

La edición está muy cuidada desde las tapas y sigue en el interior con un papel grueso y de calidad, brillante y con ilustraciones en colores muy vivos y textos mordaces que en ocasiones me han sabido a muy poco. No soy de las que piensan que que a buen entendedor pocas palabras bastan, al menos no en todas las situaciones, y una buena ilustración rematada con un texto afilado es como tocar el cielo y en este libro a veces me ha faltado esto último, por eso quizás no he llegado a disfrutar del todo el libro, por eso quizás me ha sabido a poco y me ha faltado ingenio que no frescura.

Fleur de Mamoot, apunta maneras desde la presentación, ya sospechas que vas a encontrar en las siguientes páginas, o que personaje te vas a encontrar, y te aseguro que no me gustaría que fuera mi amiga, porque a veces la sinceridad está muy sobrevalorada, la ironía es un arma que hay que utilizar con elegancia y el sarcasmo nunca como medio de burla, y en algunas viñetas esa es la impresión que me ha dado, que hay una burla descarnada. Y a mi personalmente me gusta reírme de mi misma, que se rían conmigo, pero no de mí, la diferencia puede ser banal, pero no lo es en absoluto.

A pesar de todo, Ajo y agua es un libro ilustrado que trata temas que incumben a la mujer madura, aunque igual es porque yo lo veo desde la perspectiva de mi edad, temas como la soltería, el sexo, la depilación, los hijos, lo quilos de más, la vida en pareja, el deporte para mejorar la silueta. La mayoria son situaciones cotidianas que se dan en la vida de una mujer, situaciones que en las que te verás reflejada y te levantaran una amplia sonrisa, otras que no habrás vivido ni de lejos y que por el mismo motivo ni siquiera logren sacar una timida mueca. Alguna me ha parecido forzada, desproporcionada y no por ello carente de verosimilitud, pero es que las lecturas las abordamos según nuestra experiencia de vida y nuestro bagaje cultural.

No se puede negar que es una lectura refrescante, una lectura diferente, que nos va a permitir pasar un rato divertido y desinhibirnos de nuestros complejos, reirnos de situaciones que muchas veces suponen dramas para nosotras. Las mujeres debemos empezar por aceptar los cambios de nuestros cuerpos, y esas situaciones que aparecen de vez en cuando en nuestras vidas y que a veces nos parecen surrealistas. Por eso aquí llega Fleur con sus curvas, sus michelines, sus buenos propósitos y su lengua viperina.

Adentrate en el mundo de Fleur, preparate a disfrutar de temas cotidianos, con titulos sugerentes, viñetas muy vibrantes y textos cuando los tiene muy picantones, irónicos que no te dejaran indiferente.

Una de las viñetas con las que más me he identificado

 

 

Conclusión:

 

Si necesitas un libro ligero, que te enfrente a tus complejos, te haga pasar un rato divertido y te saque una sonrisa y porque no alguna carcajada, posiblemente Ajo y agua sea lo que necesites y Fleur se convierta en tu antiheroína, o porque no en tu heroína, porque ¿quién no quiere enfrentar la vida sin complejos, con la autoestima por las nubes?

Un libro para releer en momentos en que el humor nos abandone, porque seguramente será capaz de devolvernoslo con creces.

sábado, 25 de julio de 2020

Penitencia. Pablo Rivero

¡¡¡De vuelta!!!, o eso creo. 2020 está siendo un año complicado y no solo por el Covid-19, que también, trabajar cara el público con todas las medidas de higiene y protección me está resultando muy complicado, luchar con los cuatro inconscientes que a pesar de decretarse la mascarilla obligatoria en mi comunidad a tuti plen siguen viniendo sin ella es agotador, todos los dias aparece uno o dos, con las excusas más peregrinas que podáis imaginar, es más rápido atenderlos y desinfectar cuando se vayan que aguantar miles de explicaciones que no se tienen por ningún lado y atenderlos después bajo amenaza de reclamación o denuncia, los más valientes, con una cola que crece y crece bajo un sol de justicia. Me siento a veces tan frustrada.

Os comentaba que 2020 esta resultando un año díficil, con muy poco tiempo libre, leo mucho menos que antes y como habréis podido comprobar las reseñas se publican de forma más anarquica que nunca. La culpa de todo ello la tiene el terreno profesional. En 2011empecé un camino que no se si terminará algún día pero que al menos ahora ya está más que encarrilado, poco a poco voy cumpliendo mis objetivos, oposiciones aprobadas, y plaza fija ahora sí donde y como quería, todavía me queda un pequeño pero, pero también se conseguirá. Pero para llegar hasta aquí he empleado muchas horas de estudio hasta septiembre de 2018 y muchas horas de formación online, con la que sigo y ocupa muchas de mis tardes. Trabajar hasta las 15:00 o más, llegar a casa y sobre las 17:00 estar haciendo cursos online no deja mucho tiempo libre, así que cuando me levanto del ordenador lo que menos me apetece es reseñar.

Ese es el motivo por el que el blog a pesar de un confinamiento que yo no he podido hacer ha estado parado desde el mes de abril. Cierto es que no podía concentrarme, trabajaba día sí, día no, el día que lo hacía me caía sobre los hombros todo el peso de la oficina y del miedo a contraer la enfermedad y contagiarsela a los mios. La compra semanal también corría de mi cuenta, y cuando disponía de tiempo libre lo dedicaba a mirar la nada, no podía leer, no podía mirar series, todo mi esfuerzo lo centré en trabajar y formarme.

Hace un par de meses que recuperé la concentración y hoy me propongo de nuevo  reseñar una novela que me ha sorprendido, de la que no esperaba demasiado y que me ha tenido en vilo durante un par de semanas, en las que he recuperado de nuevo el placer de leer y de compartir impresiones. Penitencia es una novela que va de menos a más, podríamos calificarla de adictiva, opresiva y sus constantes giros te llevan de sobresalto en sobresalto durante toda la narración.

Meterse en los zapatos de Jon Marquez no es fácil al principio, quizás porque desde nuestro punto de vista no podemos ni imaginar como el fenomeno fan puede afectar a un rostro conocido, de esa forma se nos representa como un neurótico que un día decide aislarse del mundo en busca de un poco de tranquilidad y esa anhelada búsqueda se vuelve en su contra.

El actor Pablo Rivero es una voz a tener en cuenta dentro del género por la solvencia en la que maneja los tiempos y dosifica la intriga, por esos giros que dejan sin respiración al lector y que le hacen pasar páginas casi sin darse cuenta hasta llegar a un final que esta a la altura de toda la novela.

El autor:

Licenciado en comunicación audiovisual, Pablo Rivero es conocido por interpretar a Toni Alcántara en la serie de TVE Cuéntame como pasó, trabajo que combina con personajes en peliculas como Desde tu ventana a la mía de Paula Ortiz, Proyecto tiempo de Isabel Coixet, No me pidas que te bese porque te besaré de Albert Espinosa o La noche del hermano de Santiago Garcia de Leániz.

En teatro ha participado en montajes como La caida de los dioses, dirigido por Tomaz Pandur, Los hijos se han dormido, dirigido por Daniel Veronense, El sirviente, dirigido por Mireia Gabilondo, las tres en el Teatro Español, o Fausto tambien de Tomaz Pandur, para el CDN, entre otras.

Debutó como novelista con No volveré a tener miedo, un domestic thriller que tuvo una garan acogida entre los lectores y la critica. Penitencia es su segunda novela.

El actor nos adentra en el mundo de la interpretación, y la industria que la rodea, que conoce muy bien, para dar profundidad a una trama de puro género que te envuelve y te dejará con la boca abierta.

Sinopsis:

Jon lleva veinte años interpretando a un asesino en la serie más longeva de la televisión española y, pese a que la fama y el dinero le acompañan, vive tan atormentado por el personaje que representa que decide abandonarlo todo y retirarse a una casa perdida en un bosque aledaño aun pequeño pueblo. Solo tiene que asegurarse de que nadie se entere de que vive ahí y evitar a toda costa que la prensa y los paparazzi lo arruinen todo. No sospecha que librarse de su alter ego será tan fácil. Al poco de instalarse una serie de escabrosos sucesos alterará su tan ansiada tranquilidad y tendrá que luchar porque los secretos que ocultan esos bosques no traigan del vuelta al personaje que tanto teme. Aunque quizá nunca se haya ido.

Entre Bambalinas:

Los que seguis este blog desde hace tiempo sabéis que me gusta saber que inspiró a un autor a escribir una novela, que hay detrás de ella, lo que viene a ser la chispa que prendió esa primera idea que después se convirtió en una novela. Y cuando tengo esa información me gusta compartirla, porque a veces da otro punto de vista a la trama, te hace profundizar en esa lectura entre líneas que tienen todas las novelas, o que yo creo ver en todas las novelas.

El germen de esta novela se encuentra en el problema que Pablo Rivero tuvo con una vecina del bloque de pisos en el que residía, hasta el punto incomodó al autor esta situación que se fue a vivir a una casa en un entorno rural, como su personaje Jon Marquez.

Pero aquí terminan todos los paralelismos entre ambos, aunque tanto Pablo como Jon encarnan a sus personajes durante dos décadas, lo que para Jon es una condena que le obliga a alejarse del mundo que conoce para huir de su personaje y el miedo que le produce, para Pablo ha resultado una bendición que le ha abierto la puerta a proyectos interesantes y le permite elegir los papeles que quiere interpretar.

El conocimiento del actor del mundo de la interpretación nos permite adentrarnos en el trabajo de las  las agencias, los contratos de publicidad en los distintos medios o las campañas pactadas en las redes sociales, al tiempo que le  aportan un plus a una novela que va creciendo en intesidad conforme avanza la trama, que va envolviendo al lector, sorprendiendolo en cada giro.

Mis Impresiones:

Penitencia es una novela bien escrita, estructurada y con la acción y la intriga muy bien dosificadas. Pablo Rivero consigue que la historia vaya de menos a más hasta explotar en un final que nos deja con la boca abierta y muchas preguntas que se quedan sobrevolando en la mente muchos días después de haber cerrado la novela.

Nos encontramos ante una novela de suspense sicologico muy bien llevado, hay momentos en los que el lector, o al menos yo, se mimetiza con el personaje, es capaz de sentir su desazón, esa opresión que no le deja respirar, el miedo se palpa, la tensión es tan espesa que se podría cortar con un cuchillo, y esas sensaciones que algunas veces me obligan a cerrar una novela para poder coger aire, en Penitencia me obligaban a seguir leyendo para acompañar a Jon en ese descenso a los infiernos en que se convierte su anhelado retiro.

Con tan solo tres personajes el autor construye una novela de venganza y odios que para nada se intuye de la lectura de la sinopsis y de la que no voy a revelar nada porque merece la pena descubrirla de a poquitos para no restarle sorpresa a ninguno de los virajes que el autor introduce en una trama que podría parecer sencilla pero que es más complicada de lo que a simple vista parece.

Y eso mismo podría aplicarse a los personajes, ninguno es quien dice ser, ni lo que aparenta, incluso la casa de Jon es un trampantojo que el lector descubrirá en la medida que avance la historia. Al principio de la novela nos basta conocer a Jon y que es lo que le induce a abandonar la vida de fama y dinero que tiene hasta ese momento en un camino de huida que parece no tener éxito. Quizás porque se basa en que nadie le reconozca y cuando eres el rostro de la serie más vista en televisión durante 20 años eso es un poco complicado, quizás porque huir de una sombra es harto más complicado que hacerlo de una persona o de un hecho.

No siempre he podido comprender a Jon y no siempre he podido habitar sus zapatos, unas veces me era simpático y otras veces me repelía. Me costaba entender la fobia a esa ventana que se abría a su terraza, esa sensación de sentirse observado cuando realmente la casa parecía abandonada desde hacía mucho tiempo, la obsesión por lograr aislarse del mundo dentro del bunker que se construye y cuya fachada no parece presagiar. Un comienzo muy a lo Alfred Hitchcok, para una novela muy visual en la que no he podido evitar ver ciertos planos del celebre cineasta, aunque no se si Pablo Rivero estudió sus celebres planos cinematográficos como yo en la licenciatura.

Aunque el personaje principal es Jon y toda la complejidad de matices que le acompaña, hacia mitad libro más o menos, o un poco más de mitad aparecen dos personajes más que complementan la historia y la llevan hacia su culmen desvelándonos finalmente de que huye realmente Jon, que es lo que quiere dejar atrás y que ya intuimos un poco en el prólogo que cobra sentido conforme cierras la última página con los ojos y la boca abierta por la impresión.

Los dos personajes femeninos que acompañan a Jon son tan ricos en matices como él, personajes creados con maestría, con más sombras que luces, con pecados que expiar, ninguno es lo que aparenta ser. La venganza, el odio y la maldad sobrevuela las páginas de esta novela de la que el lector no saldrá indemne.

Otro acierto del autor es el paraje que elige para la casa de Jon, un bosque casi inaccesible en el que solo se encuentran dos construcciones adosadas, una recien rehabilitada y la otra abandonada, para llegar hasta allí un carretera o pista con muchas curvas y el bosque crea esa atmósfera de desasosiego y opresión que tanto necesita esta historia. Hay instantes en que la casa vecina cobra vida, temes por la cordura del personaje, montas una hipotesis detrás de otra a la par que lo hace Jon, para que el autor te las desmonte giro a giro.

Pablo Rivero se inclina por la tercera persona, por un narrador omnisciene que conoce a los tres personajes, su pasado, su presente, sus miedos y fobias. Utiliza un lenguaje cuidado, a simple vista sencillo, una estructura que como un reloj suizo encaja las piezas con precisión, llevándonos a una lectura rápida, ágil, llena de sobresaltos que nos obliga a no soltar el libro y avanzar en la trama hacia un final inesperado, o no, supongo que eso dependerá del lector, a mi me sorprendió.

Conclusión:

Pablo Rivero es una voz a tener en cuenta dentro del Thriller sicológico que defiende con mucha soltura, incluso me atrevería a decir con maestria, dosificando la intriga, con giros cuando creías que todo había terminado, con personajes muy bien dibujados, perfilados y con ricos matices sicológicos.

Con un tema que sobrevuela durante toda la novela como accesorio el mundillo de la interpretación, el dinero que mueve, las presiones de los agentes, las campañas de publicidad orquestadas en las redes sociales, y en los medios de comunicación, como excusa para desarrollar una trama de venganza, en la que la maldad se esconde en los rostros más angelicales.

Una historia que me gustaría ver en la gran pantalla porque se presta para ello y que seguro que grandes cineastas de nuestro país podrían sacar partido a esa ventana que parece sacada de la mente de Hitchcok.

jueves, 16 de abril de 2020

Cava dos fosas. Félix García Hernan

Quienes soléis frecuentar este blog sabéis lo mucho que disfruto una novela negra, que me gusta descubrir autores nuevos, arriesgarme con títulos, tramas, personajes, y que de vez en cuando encuentro un balón de oxigeno, joyas a las que le voy siguiendo los pasos.

Entre esas joyas que un día descubrí se encuentra la editorial Alrevés. Si quieres una buena novela negra puedes perderte en su catalogo y seguro que encuentras alguna que te seduce. Es sinónimo de un trabajo hecho a conciencia tanto en maquetación como en corrección, y en la elección de textos que no siempre son comerciales.

A pesar de tener más novelas en el mercado, no conocía a Félix, así que la lectura de este libro ha supuesto todo un descubrimiento, un lienzo en blanco para poder ir dando forma mediante las impresiones lectoras a un cuadro de sensaciones. No siempre es posible disfrutar de este tipo de experiencia, bien porque conoces al autor y ya sabes que tipo de prosa, personajes y tramas utiliza, bien porque has leído muchas reseñas, has visto en las redes sociales impresiones,  que ya le han conferido pinceladas al lienzo, no son las tuyas, pero ahí están condicionando tu experiencia.

Esta vez he podido disfrutar de una prosa directa, concisa, si me apuras aséptica sin concesiones ni florituras. Mazazo, tras mazazo Félix nos lleva a través de dos tramas de la mano hasta un final que necesitamos, que deseamos que llegue para desembarazarnos de la angustia que tenemos como fiel compañera durante toda la lectura. Ni siquiera la trama ambientada en los años ochenta nos libra de esa sensación de opresión, de desengaño, de ansiedad.

Una novela que avanza con personajes bien trazados, el autor nos obliga a mirar fotograma a fotograma, presente y pasado de unos perdedores, unos más que otros, de personajes de carne y hueso que tienen sus tribulaciones, no son héroes ni pretenden serlo, son seres como cualquiera de nosotros, los lectores, con nuestras complejidades, claroscuros y aristas.

Pero como siempre me adelanto, y un cuadro se conforma de pinceladas, unas más gruesas, otras más livianas, las menos, y como cada lector es un mundo su bagaje es distinto, cada cuadro es completamente genuino, como lo es cada experiencia lectora. ¿Me acompañas en la mía? 

El autor:

Félix García Hernán nació en Madrid en 1955. Cursó Derecho en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, pero es, por vocación, hostelero. Desde sus inicios como botones, todavía adolescente, ha recorrido todos los peldaños de su profesión hasta llegar a dirigir en Madrid establecimientos tan emblemáticos como el hotel Urban, el Villa Real o el Only You.

Desde la infancia es un lector compulsivo y amante de la música clásica y del cine. Además de Cava dos fosas (Al revés 2020) y Pastores del mal, que verá la luz proximamente en esta misma editorial, ha escrito las novelas Tras el telón, un thriller ambientado en el mundo de la ópera; Delfines de plata, que dentro de una trama de novela negra se sumerge en el particular microcosmo de los hoteles de lujo y El limite oscuro, donde dibuja el descarnado fresco de uno de los mayores males que asolan nuestra sociedad actual: la corrupción.

Sinopsis:

Javier Gallardo, a sus cincuenta y cinco años, es uno de los comisarios de policía más respetados y brillantes del país. Sin embargo, desencantado, decide aislarse un tiempo en la Vall de Boí  y replantearse su futuro en el cuerpo. Pero mientras disfruta de ese retiro tendrá que enfrentarse a un oscura y reaccionaria forma del mal con la que se encaró recién salido de la academia y marcó su carrera y su corazón para siempre.

Porque los inicios de Gallardo en el cuerpo,  en una sociedad frágil que afrontaba sin ninguna garantía su transición hacia la democracia , no fueron fáciles y pronto aprendió que el enemigo a veces está infiltrado dentro de la propia policía. Treinta años después, sus adversarios, que ya creía sepultados, volverán con más ímpetu que nunca para saldar cuentas pendientes en un plan maquiavélico que no dejara indemne a sus seres más queridos.

Con una tensión dramática digna de los mejores autores del género y una prosa directa y contundente, Félix García no da tregua al lector hasta la última palabra y lo  sumerge en un viaje sin concesiones por las más oscuras trincheras de los poderes fácticos, para descubrir que treinta años no son suficientes para enterrar todos los demonios del pasado.

Impresiones:

La venganza es un plato que se sirve frío, y que necesita de mucho tiempo para fraguarse y retroalimentarse, envenena a quien emprende el viaje porque generalmente no sale todo tal y como se prevé, pero en ese camino también se lleva por delante parte de la ecuación que se pretende despejar que tampoco sale idemne.

Puede parecer muy criptico, pero creedme si os digo que es una novela que merece la pena ir descubriendo paso a paso, conforme se avanza en la lectura, ir viviendo todas las sensaciones que te va despertando, sufrir al lado de los personajes, porque el autor nos hace participes de lo que experimentan y es difícil no meterse en sus zapatos, hay momentos en que la mente te juega malas pasadas y te mete en la piel de Javier y parece una centrifugadora, o un ordenador calibrando las miles de posibilidades de reacción.

Cava dos fosas es una novela negra, policíaca, desarrollada en dos tiempos verbales, uno se ambienta en el presente, y el otro, del que derivan los polvos que hoy enlodan a nuestros personajes nos traslada a los años ochenta, con una Transición frágil que empieza a dar sus pasos y  la movida madrileña. 

Es precisamente en los años ochenta, en los que yo era una niña, y por lo tanto no tengo recuerdos nítidos, en los que me he sentido más cómoda a pesar de que se me revolvía el estómago con los poderes fácticos que desde la sombra luchaban para que nada cambiara demasiado en esa España que luchaba porque la Democracia triunfara y hubiera una apertura. Félix nos mete en la época de la mano de tres policías jóvenes con ganas de cambiar el mundo, que tropiezan con aquellos que pretenden que todo siga igual. Una lucha sin cuartel en la que tienen mucho que perder y de la que no salen idemnes, y marcará quienes serán en un futuro.

"Y en España siempre habrá héroes anónimos que se preocupen por mantener las enseñanzas que recibimos durante cuarenta años."

Félix García Hernán sabe como atrapar al lector, a pesar del comienzo sosegado y algo bucólico de la novela, va desenredando la madeja desde un retiro para aclarar ideas, hasta una situación un poco macabra en la que se verá inmerso nuestro personaje, que lo obligará a hacer un repaso a su vida y a sus muchos aciertos policiales para descubrir quién está detrás moviendo los hilos.

Y eso lo consigue con capítulos más bien cortos, en los que  se van alternando esos dos tiempos verbales, pasado y presente confluyen para ir creando una trama compleja, con una estructura sencilla y un ritmo en ocasiones endiablado, para ofrecernos a continuación un balón de oxigeno en forma de recuerdos. El autor elige esa forma de presentarnos a unos personajes muy de carne y hueso, muy veraces, con los que el lector puede empatizar o incluso rechazar, pero sobre todo son cercanos, no son perfectos, si no que tienen sus zonas de luz y de sombra, personajes que se equivocan, cuyas actuaciones tienen consecuencias, que aman, que ríen, que lloran, se frustran y celebran sus triunfos. Tal cual como en la vida misma y ese es el gran acierto de esta novela, porque sus personajes tienen el suficiente carisma para sostener toda la trama tanto en el pasado como en el presente.

Hay dos personajes en cada uno de los tiempos que me han enamorado, me han subyugado y no me importaría volver a encontrar en un futuro. En la trama de los ochenta dejadme que muestre debilidad por Carmen Nuñez-Quiroga, una mujer luchadora, reivindicativa, adelantada a su época porque nuestra democracia estaba todavía en pañales y aún así su posición en la policía era muy importante. Su origen en una familia acomodada y afín al Régimen, no le impidió desarrollar sus propias ideas, y luchar por ellas poniendo en peligro su integridad física y arriesgando su carrera en el cuerpo.

En el presente el personaje que  me ha robado el corazón ha sido Raúl Olaya, inspector jefe que ha crecido al auspicio de dos de nuestros personajes principales, ambos comisarios. El tiempo pasado a su lado le sirvió para aprender su forma de actuar y ello le ayudará a investigar la desaparición de sus dos colegas, porque las casualidades no existen y cuando se suma un tercer factor queda al descubierto que hay que actuar con rápidez. Me ha gustado su forma de razonar, su aplomo, las salidas ingeniosas cuando la investigación entra en vía muerta. Me gustaría encontrarme más efectivos como él dentro del cuerpo el mundo sería mucho más justo.

"Raúl sabe que va a haber un antes y un después en la vida desde el día de hoy. Siente que la alegre y optimista juventud en la que ha estado cómodamente instalado hasta ahora lo ha abandonado para siempre."

Pero en toda novela negra hay un villano, sin él no existiría la trama, en esta el personaje es de lo más siniestro, para encontrar su humanidad hay que escarbar muchísimo y aún así la mancilla con el odio y rencor que supura cada vez que sale a escena. El autor no redime a Diego López de Arbeloa y el lector tampoco puede hacerlo, al menos yo fui incapaz, no pude en la trama del pasado y menos en la del presente.

Toda la novela en el presente se nos plantea como una partida de ajedrez, en la que solo una parte puede mover las fichas, conoce todas las jugadas, las realiza a su antojo y espera reacciones para ejecutar el próximo movimiento, que rara vez coincide con el que tiene pensado, por aquello de que el ser humano es imprevisible y anticipar comportamientos no significa que vayan a producirse. Quizás por ese motivo en momentos puntuales la cordura de Diego también es puesta al límite para forzar la reacción que había previsto en Javier. En el pasado en esa misma partida de ajedrez cada bando mueve las fichas, unas veces ayudados y otras en solitario, y el final desde luego no queda en tablas y afecta por igual a ambos jugadores y les marcará de forma irremediable.

"Se esta jugando una partida desquiciante de ajedrez en la que le impiden mover las piezas, ya que su contrincante las mueve por él. Sólo queda la quimera de que Diego cometa un error y se dé jaque mate a sí mismo."

La novela es muy visual, con un ritmo muy marcado gracias a unos diálogos muy inteligentes y bien pensados. No será complicado llevarla al cine porque nuestro autor es un gran cinefilo y la novela va avanzando fotograma a fotograma y no podemos resistirnos, necesitamos avanzar, ya sea para llegar a la parte ochentera o para saber en que termina ese viaje de venganza emprendido treinta años después. 

Me gusta la forma en la que el autor ha sabido plasmar los cambios que ha experimentado la sociedad en estos treinta años, es como un juego de espejos del que participa el lector, a pesar de no tener recuerdos muy nítidos de esa época. Aunque en ocasiones te das cuenta de que a pesar de todo lo avanzado no hemos cambiado demasiado, que la vida sigue igual, hoy los poderes fácticos son otros, pero también se mueven para perpetuar su orden. Y las mujeres y el colectivo LGTBI tienen más derechos reconocidos, pero lejos de haber terminado su lucha.

Si algo queda claro con esta historia es que el pasado siempre nos espera agazapados a la vuelta de la esquina, que por tiempo que pase la venganza nunca saldrá como teníamos previsto, ni es un buen viaje si antes de emprenderlo no cavas dos fosas


 Conclusión:

Cava dos fosas es una novela que no puedes perderte si te gusta el género negro, pero no es una novela para pusilanimes, la trama te oprime, te angustia y aún así necesitas avanzar, necesitas saber. Y página a página se nos va desgranando el porque de esa venganza tan atroz, y que perdió por el camino cada uno de los implicados en esta macabra historia.

Pienso seguirle la pista al autor, porque su prosa es directa, contundente, aseptica, no necesita las florituras porque con sus personajes es capaz de sostener toda la trama y no hace falta alardear de recursos.

Félix espero que nos reencontremos en Pastores del mal.

martes, 24 de marzo de 2020

Un asesino en tu sombra. Ana Lena Rivera.

Contrariamente a lo que pudiera haber esperado el confinamiento al que nos ha obligado el covid-19 no ha supuesto para mí mayor tiempo de lectura, primero porque la formación on line sigue sus tiempos, que para algo se ha de hacer desde casa, segundo porque no logro concentrarme, ni para leer ni para escribir, ya me gustaría que fuera de otra forma, pero las cosas son como son.
Voy a intentar de todas formas dejaros mis impresiones de una novela que para mi es la confirmación de que Ana Lena Rivera y su personaje Gracia San Sebastián han llegado para quedarse. Y es que esta segunda novela de la serie es más madura, más negra, mucho más negra que la primera entrega y deja al descubierto el oficio de la autora a la hora de narrar, de crear personajes potentes, de mantener la intriga de la trama y subtramas hasta el final, al menos yo intuí en una de las tramas donde podía estar el quid, pero en la otra me tuvo bastante pez.
Durante la pasada Feria de Madrid, un grupo de la iniciativa #SoyYincanera, mantuvimos con la autora un encuentro en d picnic un local cercano al Retiro, en el que pudimos cambiar impresiones sobre Lo que callan los muertos, novela que habíamos leído con anterioridad y comentado en twitter.
La cercanía de Ana Lena, su gran sonrisa a pesar de ir de aquí para allá, y la conversación centrada en gran medida sobre un personaje que nos enamoró a todas las lectoras, Adela, hizo que el tiempo volara, y cuando nos dimos cuenta habían pasado dos horas, sino más y a la autora la reclamaban en otra parte. Quedamos emplazadas a repetir la experiencia cuando volviera a publicar.
Y Ana ha cumplido, una delegación de Yincaneras de Madrid pudo compartir con ella un desayuno asturiano un poco tardío en las oficinas de Maeva, y departir sobre Un asesino en tu sombra. Me hubiera gustado asistir, pero las obligaciones laborales y los quilómetros de distancia que no son baladís lo hicieron inviable. Pero espero coincidir de nuevo con ella e intercambiar pareceres, es una conversadora amable y muy accesible.

La autora:

Ana Lena Rivera nació en Oviedo en 1972. Estudió Derecho y  Administración de Empresas en ICADE, en Madrid. Después de veinte años como directiva en una gran multinacional, cambió los negocios por su gran pasión, la escritura, coincidiendo con el nacimiento de su hijo, Alejandro. Junto a él nació también Gracia San Sebastián, la protagonista de su serie de intriga.

Su primera novela, Lo que callan los muertos, fue galardonada con el Premio Torrente Ballester.

Podéis encontrarla en:

www.analenarivera.com
Twitter @AnaRiveraMuniz
Instagram @analenarivera

Sinopsis:

La desaparición de una mujer involucrará a Gracia San Sebastián, la investigadora más original de Asturias, en un crimen particularmente perverso

Gracia San Sebastián, investigadora de fraudes financieros, se ve envuelta en la desaparición de Imelda, una joven psicóloga a la que encuentran muerta pocos días después en las vías del tren. El marido, artificiero de la Guardia Civil y principal sospechoso, le pide ayuda para descubrir al asesino de su mujer.

Junto a su amigo Rafa Miralles, comisario de la policía de Oviedo, Gracia empezará una investigación que la llevará a la caza de un asesino por varias capitales europeas.

Al mismo tiempo, la vida de Gracia se desmorona. La relación con Jorge, su marido, pasa por un mal momento, y su reputación como investigadora está en entredicho tras acusar a un funcionario con esclerosis múltiple de fingir su enfermedad para competir en la modalidad más extrema del triatlón, el Ironman. Gracia, convencida de que algo no encaja en la historia del funcionario, intenta reparar su error.

También en esta ocasión, contará con el apoyo de las mujeres más importantes de su vida, su madre, su hermana Bárbara y su amiga Sarah.

Mis impresiones:

Como he adelantado en la introducción esta es la segunda entrega de la serie Gracia San Sebastián, Ana Lena escribe historias autoconclusivas, por ese motivo podría leerse cada libro por separado, sin embargo, el gran atractivo de esta serie reside en los personajes y estos la mayoría se arrastran de un libro a otro, y van evolucionando por lo que creo que siendo una serie tan joven, y con tan solo dos entregas merece la pena empezar por el primero, para hacerte una idea de su personaje más sublime, Adela, que en este libro tiene un papel mucho más reducido. Pero no tan solo de la matriarca, si no también de Bárbara, esa hermana tan fría, metódica y distante, o de Sarah esa amiga que todos quisiéramos tener, o de Geni que justo en esta entrega tiene un papel más importante, o de Rafa, el amigo comisario y al mismo tiempo marido de la chismes, o de Jorge, el marido perfecto de Gracia.

Estos personajes que se mantienen libro a libro en la trama de investigación financiera y alguno que otro en la criminal, son el gran pilar sobre el que se asienta la narración, personajes potentes, carismáticos, con muchos matices sicológicos, pero sobre todo personajes cotidianos, que cualquier lector puede reconocer y encontrar en su entorno, personajes de carne y hueso. Quizás ese sea su principal mérito que los percibimos reales, cercanos, creíbles y por ese motivo empatizamos con ellos, o les cogemos tirria, unas veces entendemos sus reacciones, otras los zarandeariamos, no nos dejan indiferentes en ningún momento.

El toque de humor, como siempre lo pone doña Adela, la incombustible madre de Gracia, que igual te acuna al nieto, que te hace unas casadielles para un sospechoso, que cocina de sobra por si las hijas se presentan a comer, como que divaga sobre la investigación en curso, o levanta el teléfono para que Gracia ponga remedio a alguna de las injusticias que azotan a su familia. He echado de menos ese papel tan protagonista que tuvo que en Lo que callan los muertos, pero sinceramente le robaba mucho protagonismo a Gracia, que en esta entrega ha recuperado un poco, al mismo tiempo que su vida navega en lo personal y en lo profesional hacia la deriva.

En lo profesional porque la seguridad social pierde un juicio al acusar a un enfermo de fingir esclerosis múltiple para poder dedicarse a preparar la prueba más extrema del triatlon, el ironman y la persona que se presenta en el juzgado no parece capaz de andar ni dos pasos, ni tiene la musculatura de un atleta. Su reputación está en entredicho y quién la ha contratado para investigar no se lo pone nada fácil culpándola de todo el fracaso.

A pesar de todo Gracia no se achanta, sabe que la explicación está en algún lado y replantea de nuevo toda su investigación, revisa todas las pruebas en un tenso tira y afloja con la persona que se juega también la reputación al mismo tiempo que ella. Y de esta forma avistamos otra de las marcas de la casa la investigación lenta, con callejones sin salidas, investigaciones como las que llevaríamos a cabo nosotros, lógicas, sin ningún conejo escondido en la chistera. Una investigación más pausada, preguntando a los posibles implicados,  sin sobresaltos, más allá de las lógicas vueltas atrás.

Como nuestra protagonista no gana para sobresaltos, en medio de esa zozobra profesional recibe una llamada angustiada de su hermana en la que le pide que investigue la desaparición de la hermana de Teo, Imelda. Gracia no sabe negarse y a pesar de sus recelos porque no es una investigadora criminal lo suyo son los fraudes, decide investigar sin ningún compromiso.

Podriamos encuadrar las novelas de Ana Lena dentro del costumbrismo, o del realismo, aunque la anterior más que esta que ya adquiere ritmo de thriller, pero un thriller con sabor clásico. En esta entrega además deja de ambientar solo en Oviedo, para hacerlo también en Gijón en  Copenhague y Zurich. En todas las ambientaciones es un placer seguir a Gracia en su búsqueda de la verdad aún sabiendo que el precio a pagar puede ser muy alto, sobre todo en el caso del fraude a la seguridad social.

Las mujeres de su entorno le proporcionaran la vía de escape cuando se atasca y la investigación parece no avanzar, de esa forma la autora evita los subterfugios, y los ases en la manga. Me encanta seguir el día a día de Gracia, sus diálogos con su amiga Sarah no tienen precio. Y los que mantiene con su madre son bocatto di cardinale. Adela vuelve loca a nuestra investigadora pero también le da la vida, un soplo de optimismo en medio del naufragio de su vida. Una mujer con la sabiduria de la vida por bandera tratando que su hija sufra lo menos posible.

Las dos tramas están muy bien hiladas, cada una con su protagonismo, la lectura va fluyendo de forma dinámica porque en todo momento está pasando algo, cuando una investigación se atasca la otra cobra vida y se acelera, hilvanándose con el desastre  que se cierne sobre su vida personal, de la que en ocasiones parece que huya y en otras que corra al encuentro.

Asistiremos al nacimiento de una nueva Gracia San Sebastián no se si mejor o peor, pero al menos una distinta, renacida, y deseo seguir viendo como evoluciona, y aquí me tenéis a la espera de la nueva novela, pero creo que me adelanto, todavía no he terminado de comentaros las bondades de esta entrega.

Ana Lena utiliza un lenguaje sencillo, cargado de diálogos cotidianos y lugares comunes, capítulos cortos, unos narrados en primera persona por Gracia San Sebastián, otros los menos en tercera persona por un narrador omnisciente, de esa forma le da agilidad y una visión más amplia.

El protagonismo que adquiere Geni en algunos momentos de esta historia a mi modo de ver le da un balón de oxigeno, nos hace verla con nuevos ojos, un revulsivo necesario para que Gracia también abra los ojos y aprenda a valorarla en su justa medida.

En un momento dado he dicho que esta novela es más negra que la anterior y lo es por la trama de la desaparición de Imelda y su posterior asesinato, hay escenas un poco duras por lo visuales de las descripciones, pero la autora no se recrea en el morbo, más bien lo hace en el quién y en los motivos que esconde y al menos a mí me sorprendió muchísimo la resolución.

Una novela muy recomendable, me atrevería a decir que narrativamente mejor que la primera, más compleja en cuanto a la elaboración de las tramas, posiblemente con menos frescura por la menor presencia de Adela en la trama y en la resolución de los casos. Un paseo por el Oviedo natal de la autora, por su gastronomía y por sus emblemáticas tascas. Con ganas de perderme en la ciudad, en sus cuestas, en sus bares, y de probar alguna de sus delicias gastrónomicas.

Conclusiones:

Una novela muy recomendable, te aconsejaría empezar la serie desde el principio aunque no es absolutamente necesario, disfrutarás de Oviedo, de su gastronomía, de sus costumbres, de una narración sencilla, una estructura compleja con dos tramas y alguna que otra subrama, una negra y una de fraudes económicos, muy creíble con la picaresca tan española.

Me gustaría animaros a conocer a Gracia y a las mujeres de su entorno, seguro que Adela te causará la misma adicción que a mi.


martes, 3 de marzo de 2020

El alano. José Zoilo Hernandez



Una de romanos, ¿de verdad? ¿Tú, leyendo y reseñando una de romanos?, me lo vas a tener que explicar... después de tantos años oyéndote jurar en arameo cada vez que una novela se ambientaba en el Imperio Romano, temo que te hayas dado un golpe en la cabeza, ¡no puede haber otra explicación!.

No, ¡hombre no!, que no es una de romanos, que el Imperio ya está cayendo en picado y los bárbaros campan a sus anchas en Hispania, ¡si hasta sale Atila!, de refilón y como anécdota, ¡pero ahí está!. Uyyy esa cara es todo un poema, no te convenzo eh… pues prepárate que es una larga historia, y mantente atento, porque es posible que aún así no lo entiendas.

A mitad de noviembre de 2019, participé en el Certamen Histórico Internacional Ciudad de Úbeda con otras yincaneras, del viaje mejor ni hablamos... (qué odisea) solo te puedo decir que salí en tren de Castellón sobre las doce de mediodía y llegué a Baeza más de las seis de la tarde... encajada en un asiento deformado que me dejó el cuerpo como una jota.

Mi maltrecho cuerpo me pedía a gritos quedarme en el hotel, pero sobre las siete empezaba la ultima presentación del día, y después de soltar las maletas nos dispusimos a salir hacia la librería. Allí un exultante José Zoilo Hernández, hasta ese momento desconocido para mí, habló con tanta pasión del periodo histórico, de Attax, ese alano que me ha robado el corazón y la razón, de vándalos, alanos, godos y suevos, y de un Imperio Romano que se desmoronaba a marchas forzadas, que casi me convenció para leerme su trilogía. Uyyyy, no pongas esos ojos, has oído bien, son tres libros, tres tochazos que dirías tu,  y este solo es el primero.


Esa misma noche compartimos mesa en la cena, y fue un placer hablar de literatura con él y con su mujer, Esther Morera, por la mesa corría el agua, menos mal que no era tinto, porque por ella paseaban los personajes de la novela, nuestra curiosidad que el autor iba saciando y metiéndome la época por los ojos. Y te aseguro que era complicado, dado el trauma que arrastraba de mi época de estudiante, un buen profesor de historia es muy importante para que un tema te apasione o lo odies.





Para que te hagas una idea,  soy fan de Obelix, si ese hombretón pasado de peso, al que le divertía soltar mamporros a los romanos al grito de “¡están locos estos romanos!”, y cuantos más sopapos soltaba, y más romanos salían disparados por el aire, más fuerte sonaba mi carcajada. De vivir en la época me hubiera parapetado con los galos y hubiera tomado la pócima para soltar sopapos a todo tren. Ahhhh... ya sonríes eh, ¿ves como sigo siendo la misma?. Lo de Attax ha sido un flechazo, y no es romano, hombre, ¡es alano!.


Y ahora que te noto más tranquilo, te anuncio que tengo intención de leer también Niebla y Acero, y El dux del fin del mundo, porque quiero seguir a Attax hasta el fin de sus días, Lo he conocido siendo un niño, y lo he dejado siendo un madurito interesante…

Pero ¡basta de cháchara!, porque la que me ha liado como siempre ha sido Ana, sí, ya se que que a ella le gusta el Imperio Romano, pero se la sopla que a mí no, que quieres que te cuente, y volvió a argumentar que no era la típica novela, que patatin, que patatón, y por no oírla ( como casi siempre que me meto en un charco enorme) le dije venga va, ¡habemus lectura simultánea! si las yincaneras nos siguen en esta aventura. Y vaya si nos siguieron, ni las más de 500 páginas les asustaron.

Y ya que estamos, ¡quédate y te cuento que me ha parecido El alano!, venga... ¡igual te animas a leerla tú también!.




El autor:


José Zoilo Hernández nace en Tenerife en 1977, es biólogo de profesión y trabaja en el ámbito de la agricultura y el desarrollo rural. Aunque su labor profesional, ha discurrido en el campo de las ciencias, es un autentico apasionado de la historia desde muy temprana edad. El alano es su primera novela y con ella inicia la épica trilogía Las Cenizas de Hispania, una apasionante recreación de la Hispania tardorromana.


Lo podéis encontrar en:


En twitter: @josezoilohdez


Sinopsis:


La apasionante historia de Attax, un bárbaro en el ocaso de la Hispania romana.

Hispalis, año 438 d. C. Ante la alarmante aparición de una horda sueva dispuesta a asolar sus tierras, Attax, un bárbaro alano, decide unirse al ejército de un viejo amigo para luchar por la defensa de su gente. La gloria que él espera desaparece al caer prisionero y ser vendido como esclavo.

Tras once años de servidumbre, Attax debe emprender una nueva vida tras el asesinato de su amo, acompañado por el hijo de este, Marco. Attax se sumergirá en un intenso viaje por la moribunda Hispania, que le llevará a comprender el valor de la amistad y el amor, así como el precio deperder ambos. Un recorrido hacía la madurez que despreció en su juventud.

Suevos, vándalos y alanos cobran vida en el escenario de una Hispania convulsa y decadente, abandona a su suerte por un imperio romano que se desvanece.


Mis impresiones:

El Alano es una novela con una gran documentación detrás, que se ambienta en una época convulsa en la que Hispania estaba a merced de bárbaros disputándose lo que quedaba del otrora espléndido Imperio Romano que abandonó a sus habitantes la mayor parte de las veces a su suerte y al saqueo constante de los pueblos invasores, suevos, vándalos y alanos que tejían alianzas unos contra otros según evolucionaban sus intereses en las distintas zonas.




Esta gran labor de documentación en un periodo que la literatura no tiene nada trillado, también ofrece grandes lagunas y ahí es donde el autor se ha tomado alguna que otra licencia en beneficio de la trama y para acercarnos una parte de nuestra historia bastante lejana y olvidada en los currículos educativos, de forma llevadera e incluso adictiva, porque de la mano de Attax viviremos todo tipo de situaciones, incluso participaremos en alguna que otra batalla y entrenaremos nuestro cuerpo y mente para entrar en combate.

Últimamente no tengo el vicio de recorrer las páginas finales de la novela nada más empezarla, o cuando la llevo mediada, y en esta ocasión me he perdido un par de glosarios, uno con términos latinos y otro con las referencias a las ciudades en las que se desarrolla la acción, recomiendo acudir a ellos para situarse mejor en la historia y disfrutarla al máximo.

Narrada en primera persona por Attax, la novela se vuelve más intimista, y el lector,al menos así me sucedió a mi, liga su suerte a la del bárbaro pagano que te roba el corazón con su humanidad desde las primeras líneas. Y es que a pesar de haber sido educado y entrenado para guerrear nuestro gigante rubio es capaz de adaptarse a numerosas situaciones y así lo vemos en Hispalis paseando entre olivares, ejerciendo de guardaespaldas de un terrateniente, ajustando cuentas con algún ladrón, o atendiendo a los entresijos de la producción del aceite. Nada hacía presagiar que el león seguía agazapado en su interior, un viaje a Corduba, la amenaza de invasión sueva y el reencuentro con el vándalo que lo acogió en su niñez cuando murieron sus padres, lo lleva a colocarse la cota de malla y a coger de nuevo la espada.

Esa nueva aventura le enseña la amargura de la esclavitud, un viaje en condiciones penosas hacia el norte y la pérdida de sus compañeros de penurias. Comienza un nuevo periodo de adaptación en Conimbriga de la mano de Quinto, un romano del que llega a ser mano derecha y lograr la manumisión, en este caso se pasea entre cepas y cría caballos. Y nuestro alocado mozalbete conoce el amor junto a Aspasia una hispana menuda y pizpireta a la que ligará su suerte y con la que llegará a regentar una taberna en Lucus Augusti cuando la tragedia se vuelve a cernir sobre ellos y tiene que desplazarse junto a Marco en busca de su tio.

Y de nuevo se cierne sobre ellos la amenaza sueva y el fragor de la batalla resuena en la cabeza de Attax que tiene que abandonar la confortabilidad de una vida sedentaria junto a la mujer que ama para ser fiel a la promesa que le hizo a su señor. Con la vitalidad de la juventud ya mermada y sitiendose responsable de los mozalbetes que lleva a su cargo vuelve a recorrer los caminos repletos de asaltadores y amenazas continuas hasta unirse al ejército godo.

Las descripciones bélicas son uno de los platos fuertes de esta historia, narradas con tanta profusión de detalles que el lector se ve inmerso en la lucha, en el choque de espadas y en el entrechocar de caballos y escudos. Tal es el realismo de las escenas épicas que te quedas ganas con ganas de más, aunque tu espíritu no sea nada guerrero.

Jose Zoilo ha sabido crear el PERSONAJE, sí en mayúsculas y sin temor a que me llaméis exagerada. Attax es de los que llegan para quedarse a vivir en el corazón de los lectores, porque a pesar de ser un bárbaro aculturizado, que conserva algunas costumbres de un pueblo que a penas llegó a conocer, tiene rasgos tan humanos que te roban la voluntad. Pero a ese acierto hay que sumar que todos y cada uno de los personajes con algo de peso en esta historia está creado con mimo, con tanta profusión de matices que en ocasiones llegan a tal realismo que traspasan el papel. No sabría con que secundario quedarme, la aspereza de Gelimer me atraía, las maneras finas de Anderico me sorprendieron, la humildad de Quinto hizo que me quitara el sombrero, la cabezonería y constancia de Marco se ganaron mi simpatía. Aspasia uno de los pocos personajes femeninos con peso me hizo sonreír en más de una ocasión y me dieron ganas de zarandearla en otras pocas. Galieno se ganó mi admiración y el pequeño britanno me enamoró. Y que decir de la mole de Ibbas o del culturizado Sallas.

Son muchos los personajes que desfilan por esta novela y sólo he nombrado algunos de ellos, porque para mi ha sido un placer ir descubriendolos a medida que avanzaba la trama. Lo realmente importante es que a algunos de ellos los acompañas durante un largo trecho y los ves evolucionar, madurar, caer, levantarse, caer en desgracia, avanzar, tomar decisiones importantes. Arriesgar la vida por una promesa, por venganza, o por la necesidad de defender una tierra que sienten como propia.

Lealtad esa palabra tan en desuso en nuestros días y que tan poco valor parece tener, es la que mueve todas y cada una de las acciones de Attax, que siente el peso de la palabra dada tanto como el de su spatha durante la batalla. Amistad otro concepto con mucho peso y que en esta historia tiene un amplio recorrido en muchas acepciones, tanto como el amor, las pérdidas materiales y afectivas que a veces sacuden a los personajes con la fuerza de tsunami.

Muchas son las razones para sumergirte en las 540 páginas de El Alano que seguro que se irán diluyendo entre tus dedos como lo hace la arena. Seguro que te mantendrá en vilo durante toda la narración y te dará la sensación de que compartes un café con un antiguo compañero que te cuenta batallas que te has perdido y que te hubiera gustado presenciar, aunque a su lado las vives con igual realismo.


Conclusión:


Jose Zoilo ha creado no solo un personaje potente que sostiene toda una trama épica, si no que ha acertado con la voz narrativa, no es fácil llegar al lector con una primera persona, pero Attax consigue conquistar a quien se acerca a sus páginas, consigue mantenerlo en vilo y pegado a sus devenires, y no contento con ello, consigue que tras devorar más de quinientas páginas te quedes con ganas de más, de seguir a su lado viviendo más aventuras.

Sorprende la fuerza narrativa del autor en las escenas bélicas, y al mismo tiempo el realismo que consigue transmitir. Los personajes tan cuidados y ricos en matices a los que odias o te atrapan irremisiblemente. Las costumbres barbaras y paganas en contraposición con las cristianas.

Una novela que puede gustar a un público muy amplio porque tiene muchas tramas y subtramas y a pesar de ser el género histórico el que predomina al tratarse de una ficción histórica, hunde sus raíces en tantos aspectos como la vida misma, dándole mucho realismo a lo que el autor con una prosa cuidada y alejada de los artificios superfluos pretende transmitirnos a través de las vivencias de su carismático personaje que a la postre es un SUPERVIVIENTE, en mayúsculas.

¿Te animas a conocer a Attax? Si te acercas a El alano por recomendación de este blog hazme llegar tus impresiones.