martes, 21 de mayo de 2019

Todo lo que sucedió con Miranda Huff

Hace tiempo que asumí que no puedo leer todo lo que se publica en España, me atraiga mucho o no lo haga en absoluto, el tiempo es finito y yo no se muy bien como me las apaño pero ni cuando  parece que voy a conseguir arañar minutos y horas para mi computo de ocio, ese se evapora como por arte de magia obligándome a robárselo a Morfeo, que parece abrazarme y envolverme en sus brazos con más fuerza que nunca.

Por ese motivo no había leído nada de lo que hasta el momento había publicado Javier Castillo, y cuando desde #SoyYincanera se propuso esta lectura, pensé que al fin me adentraría en la pluma del autor. No se si porque tenía las expectativas muy altas, porque los thrillers americanos no acaban de convencerme ni aunque los escriba un nativo, la cuestión es que la novela no ha sido lo que yo esperaba y eso que en un principio me atraía muchísimo.

Y es que una a medida que el tiempo cotizaba en bolsa cada vez a precios más desorbitados tuvo que ir renunciando a algunos hobbies y entre ellos, como no, estaba el séptimo arte. Además dentro de Periodismo tenía un asignatura en la que estudiamos planos cinematográficos, fundidos en negro, en blanco, grandes genios de los planos imposibles, y puede que yo esperara algo muy diferente de lo que he encontrado en esta novela, y no hay nada peor que las expectativas por las nubes y una trama frustrada, la que yo había urdido en mi cabeza.

También me he dado cuenta mientras conversaba con Ana Kayena, que este tipo de lecturas, lo que yo llamo thrillers americanos, sean o no de autor nativo no me parecen verosímiles y por tanto no terminan de gustarme, y es que todas las lecturas que ha propuesto #SoyYincanera de este corte me han dejado fría, y sobre todo no han sido lo que yo esperaba. Creo que no acabo de entender su sociedad, su justicia...

Aún así no se puede negar que la historia se deja leer, que entretiene, y que engancha porque el autor tiene la habilidad de cortar el capítulo en el momento álgido y deja al lector con ganas de más, por lo que acomete con avidez el capítulo siguiente, y así sin darse uno cuenta si tiene por delante un fin de semana se encuentra al final del libro.

El autor:
Javier Castillo creció en Málaga y estudió empresariales y un Máster en ESCP Europe. Ha trabajado como consultor de finanzas corporativas, pero abandonó los números a raíz del éxito de su primera novela,El día que se perdió la cordura (Suma), convertida en un fenómeno editorial, publicada en Italia, México, Colombia, Argentina, Portugal y próximamente Turquía, Japón y Corea. Asimismo los derechos audiovisuales han sido adquiridos para la producción de la serie de televisión.
Su segunda novela El día que se perdió el amor (Suma), afianzó a Javier Castillo como maestro del suspense y ambas novelas llevan vendidos más de 300.000 ejemplares en España. Todo lo que sucedió con Miranda Huff es su tercera novela y supone su confirmación como uno de los mejores escritores del género.

Lo puedes encontrar en

Twitter: @JavierCordura

Instagram: Javiercordura


Sinopsis:


Un fin de semana en una cabaña en el bosque.
Un matrimonio en crisis
Una misteriosa desaparición
¿Qué ha sucedido con Miranda Huff?

Una pareja en crisis decide pasar un fin de semana de retiro en una cabaña en el bosque en Hidden Springs, pero cuando Ryan Huff llega para encontrarse con Miranda la puerta está abierta, hay dos copas de vino sobre la mesa, nadie en el interior y el cuarto de baño se encuentra lleno de sangre.

Todo lo que sucedió con Miranda Huff es un thriller psicológico de ritmo vertiginoso donde parece imposible encontrar a Miranda con vida. Lo que Ryan desconoce es que la desaparición de su mujer conecta con su historia con la de su mentor, el gran James Black, y con el descubrimiento del cadáver de una mujer desaparecida treinta años atrás en la misma zona.


Mis impresiones:

No sabría explicar las sensaciones que tengo con este libro, no ha sido lo que esperaba, eso lo tengo claro, la historia prometía, tenía buenos mimbres, avanzaba de forma ligera, sin embargo al llegar al final me ha faltado algo, y no se explicar muy bien que es, quizás me había formado una idea diferente de esta historia, quizás no se conectar con las americanadas como yo las llamo, quizás me ha parecido muy previsible, cuando había material para que no fuera así, quizás me ha cojeado la investigación, ambos policías me han parecido muy irreales y la investigación en sí cogida en pinzas, quizás no haya conectado con ninguno de los personajes, salvo con Jeff, el único que me parece puro en esta trama.

Nos encontramos ante una historia narrada a tres voces y en dos tiempos verbales, una historia en la que nada es lo que parece y en la que todos los personajes tienen  más sombras que luces, y ocultan fantasmas en el armario, todos tienen una cara oculta que termina saliendo a la luz. 

Ryan nos cuenta en primera persona y en presente la desaparición de Miranda, su mujer, con la que últimamente tenía un desapego importante, el matrimonio estaba en crisis y los unía únicamente una situación económica más que delicada. No es un personaje que atraiga al principio y cuanto más avanza la novela menos simpatía despierta, más bien repele porque esconde tantos secretos que dificulta la investigación.

Miranda también utiliza la primera persona, pero su relato nos traslada al pasado, a los inicios de su relación con Ryan, y así el personaje a ojos del lector va perdiendo simpatías, la evolución de ese joven graciosete y atento al Ryan actual se nos va dibujando de forma siniestra, esa cara que esconde y que en un principio Miranda obvia y no le da importancia termina siendo una losa que la ahoga y le hace tomar decisiones que cambiaran la vida de ambos.

James Black es la tercera voz, narrada en tiempo pasado por un narrador ominisciente, esta es la parte que a mi más me ha interesado, quizás porque he vuelto a mis tiempos de estudiante, y quizás por ello también es la que más coja se me ha quedado, porque me hubiera gustado que hubiera ahondado más en las bambalinas de la cinematografía, en lo que se estudiaba en aquella universidad y no tanto en el escarceo de un estudiante y su profesora, la parte que más he disfrutado ha sido el rodaje de la película, y quizás también la que más me ha sorprendido, la que más ha sacado caras ocultas y maldades bien disimuladas.

Posiblemente James Black sea el personaje al que más he odiado a lo largo de la trama, es una persona tóxica para todo con el que intima, egocéntrico a más no poder, no hay forma de empatizar con él, ni en la trama pasada que protagoniza, ni en la presente en la que es un vértice completamente necesario.

Como contrapunto a Black, está Jeff, un hombre de su misma edad, que también ansiaba ser director de cine y cuya carrera quedó truncada incluso antes de despegar, un hombre un tanto especial cuya deformidad te causa un poquito de repulsión, hasta que sabes que se esconde detrás de esa apariencia y sobre todo cuando descubres que es la única luz entre tanta sombra.

El resto de personajes está un poco difuminado, el autor no ha entrado a fondo en ellos, no se caracteriza Javier por grandes descripciones, son los hechos los que conforman a los personajes,. por lo que si aparecen poco simplemente están esbozados.

Como podéis comprobar mimbres hay, sin embargo, a mi no me ha llegado a convencer la ejecución, no se le puede negar al autor maestría en el arte de engatusar y enganchar al lector, lo mantiene pegado a sus páginas, quiere saber más y más, descubrir el paradero de Miranda, saber porque Ryan oculta información a todo el que conoce, saber más de Miranda que en un principio se pinta como un verdugo para convertirse en víctima.

Puede que la novela avance tan rápido que haya giros que no sea demasiado verosímiles y otros sean demasiado previsibles para un lector avezado de thrillers, pero el libro cumple su cometido, entretiene y sobre todo tiene una gran legión de seguidoras que no pueden estar equivocadas, así que pienso que posiblemente el que este tipo de lecturas no me acaben de gustar esté el la punta del iceberg de que el libro no me haya llegado tanto como a otros lectores.

Nos encontramos ante una estructura aparentemente compleja, tres personajes unidos en el presente al que conecta el pasado del más mayor y para ello utilizan tres voces y dos tiempos verbales, con la primera persona logran que el lector se sienta parte de lo que cuentan, como si intimara con ellos, con el presente esta acción es más patente,y con el pasado tiende más a la confidencia, al te voy a contar un secreto y me lo guardas. Y para romper un poco ese clima intimo llega la voz en tercera persona, ese narrador que todo lo sabe y que conecta pasado y presente de los tres personajes, aunque sobre todo se centra en el pasado de James.

Y aún con esta estructura, el autor maneja una narración sencilla, sin grandes alardes literarios, retrata la realidad cotidiana, las desavenencias matrimoniales, el amor, el desamor, la venganza, los egos profesionales, y retrata muy bien tanto el esplendor como la decadencia de Hollywood, una ciudad en la que no todo brilla como el oro, aunque a la vista de la gente parezca así. Un mundo en el que hoy estas arriba y eres Dios y  mañana nadie recuerda tu nombre, no puedo negar que esa parte me ha entusiasmado, que incluso las desavenencias matrimoniales me han parecido creíbles, pero el giro que dan las tornas me parece un poco forzado, con muchas casualidades que no me terminan de convencer.

Los diálogos dan agilidad y codidaneidad a lo que se cuenta, , la ausencia de descripciones contribuye a que la lectura fluya, los capítulos más o menos cortos que te dejan con la miel en los labios son todo un acierto que te lleva a ese un capítulo más solo, y se te va media tarde a poco que la tengas libre, o te pasas la parada del tren, metro o bus, o si te pilla cocinando da la comida por quemada. Es una novela muy visual, ante mis ojos pasaban los fotogramas, si en algún momento hacen una versión cinematográfica o una serie seguro que no se parece en nada a lo que yo me he imaginado.

Por ese motivo es un libro que se puede disfrutar después de una lectura larga y densa, porque te proporciona puro entretenimiento, al mismo tiempo que juegas con el autor y este juega contigo, si te gustan los thrillers psicológicos y lo americano no te echa atrás como a mí, será una lectura que disfrutarás mucho. Si no al menos te entretendrá unas horas y eso ya es mérito.


Conclusión:


Nos encontramos ante un thriller psicológico, narrado a tres voces en dos tiempos verbales, una trama que da varios giros que intentan en todo momento sorprender al lector, aunque conmigo no lo consiguieron, será que una ya tiene unos cuantos leídos y va encontrando las pistas que el autor va sembrando en el texto, que no es cuestión de sacarse en el último capítulo un as de la manga que no venga ni a cuento.

Los personajes son muy de andar por casa, con sus egos, sus malicias, sus pequeñas o grandes maldades, incluso sus bondades, una novela que trata del amor, del desamor, de la venganza, de la lealtad e incluso de la deslealtad, de hasta donde es capaz de llegar una persona por triunfar y por  mantener a su lado a la persona amada y si ello no es posible que es capaz de hacer para que no sea de nadie más.

Todos y cada uno de los personajes son reconocibles, seguro que conocemos a alguien semejante en nuestro entorno, no nos cuesta imaginárnoslos y eso hace que el lector pueda conectar con ellos o no hacerlo en absoluto, yo soy de las que no he podido conectar con ninguno, salvo con Jeff.

¿Y tu has has leído todo lo que sucedió con Miranda Huff? ¿Me cuentas tus impresiones?


jueves, 25 de abril de 2019

Lo que callan los muertos. Ana Lena Rivera

A través de #SoyYincanera estoy descubriendo autores a los que no me hubiera acercado por mí misma y es que cuando el tiempo para el ocio es tan escaso una tiene que afinar el tiro, elegir bien las lecturas y que estas le proporcionen ese oasis de paz y tranquilidad que tanto ansía en el día a día, y para ello nada mejor que tirar de lo conocido, aunque haya mucho bueno por conocer.

Seguro que a más de uno de vosotros os sonará lo que he escrito más arriba, por eso valoro tanto las propuestas que nos hacen algunos autores, editoriales, o la intuición de alguna compañera, es un placer descubrir lecturas que seguro que hubieran pasado desapercibidas para mí y compartirlas con lectoras tan atentas, tan distintas entre sí que cada una pone el acento en una parte de la historia, disfrutar con las frases que van rescatando, con los comentarios, notar que hay algunas en las que coincidimos y otras que en un primer momento no nos habían removido al verlas a través de los ojos de otro lector las vemos distintas. Sin duda es una experiencia maravillosa, que me complica la vida un poquito porque intenta poner un poco de organización en mi caótica vida bloguera, pero a la que no pienso renunciar y os invito a probar en alguna lectura que os apetezca.

Lo que callan los muertos es una de esas lecturas que me hubiera pasado desapercibida por muchos motivos, por ser una primera entrega, si busco autores conocidos difícilmente me podría decantar por ella, porque es un premio, hace tiempo que no suelo acercarme a ellos y se que me estoy perdiendo muy buenas lecturas, a su favor, el género negro que me apasiona, y que se ambiente en una ciudad que no está muy trillada, aún así reconozco que con tanto como se publica y con tanto como tengo por leer no hubiera sido una opción para mi. Y me habría perdido un libro muy ágil, ameno, fresco y con un toque de humor que ha llenado mis pequeños ratos de ocio por completo.

¡¡Nos metemos en harina ya!! Me acompañas en este viaje, te aseguro que conocerás a unos personajes que no tienen desperdicio y una ciudad que para mí era completamente desconocida.

La autora:

Ana Lena Rivera nació en Oviedo en 1972. Estudió derecho y Administración de Empresas en ICADE, en Madrid. Después de veinte años como directiva en una gran multinacional, cambió los negocios por la escritura, su gran pasión, coincidiendo con el nacimiento de su hijo, Alejandro. Junto a él nació también Gracia San Sebastián, la investigadora protagonista de su serie de intriga.

La primera entrega, Lo que callan los muertos,  ha recibido el Premio Torrente Ballester.

La podéis encontrar en  www.analenarivera.com

Sinopsis:

Una novela de misterio ambientada en Oviedo y protagonizada por una investigadora de fraudes que despertará la simpatía de los lectores.

Gracia San Sebastián ha renunciado a una exitosa carrera laboral en Nueva York y ha regresado junto a su marido, Jorge, a su Oviedo natal para ejercer de investigadora de fraudes a la Seguridad Social. El caso que le ocupa está relacionado con el cobro de la pensión de un militar que sobrepasa los ciento doce años, cifra a todas luces sospechosa.

Mientras su vida personal avanza por sendas imprevistas, Gracia se encontrará con ramificaciones del caso que la llevarán a investigar el suicidio de una vecina de su madre. Pero Gracia no está sola, para descubrir la verdad cuenta con la inestimable ayuda de las mujeres que forman parte de su vida, su madre, su hermana, su mejor amiga y Sor Florencia, una mujer muy estimada por la familia San Sebastián.

Mis impresiones:

Para mi el mayor logro de esta novela es su narración en primera persona y en tiempo presente, lo que le da un carácter intimista, como de sobremesa ante un café y en conversación animada, de manera que se te puede pasar la tarde sin que te des cuenta porque la compañía es grata y las risas se van adueñando de la conversación. Así es como sentí yo esta lectura, amena, placentera, contada entre susurros, confidencias,  sonrisas y carcajadas, y alguna lágrima furtiva porque tiene su aquel.

Pero no es su único logro, otro es la ambientación, la autora sitúa la trama en una ciudad de provincias, Oviedo, que conoce bien porque ha vivido siempre en ella. De esta forma nos cuela por calles, recovecos, zonas de ocio, bares de tapas, restaurantes... y ello también ayuda a crear con el lector un ambiente de confianza, de camaradería. Ana Lena gran conocedora de la gastronomía de su ciudad no duda en recrearse en la comida de su tierra, en sus platos típicos, en sus dulces, os recomiendo que tengáis el estómago saciado cuando la leáis porque de lo contrario la operación bikini se va al traste.

Y la gastronomía me lleva a sus personajes, porque si bien nos pasea como he dicho antes por bares de tapas y restaurantes, también se recrea en las comidas caseras que para deleite de propios y extraños prepara su madre, Adela, que parece que para eso de los fogones tiene muy buena mano, todo lo contrario que su hija que tantos años en Nueva York la han acostumbrado a la comida basura y tira de ella muy a menudo. Con un gourmet como Jorge que se apunta a cualquier sarao gastronómico, la cocina entra de forma muy natural en esta novela. Y por si fuera poco hasta los maridos de las amigas de Gracia San Sebastián se defienden entre fogones y alardean de ello. Los que visitáis este blog asiduamente  sabéis que me encanta la cocina, que disfruto enormemente cuando la encuentro integrada de forma natural en el texto. y por ello esta novela tenía un plus añadido para mí.

Y ya que he comenzado ha hablar de los personajes me meto en el último logro y  no por ello menos importante de esta novela. Ana Lena Rivera ha sabido crear unos personajes próximos, verosímiles, unos personajes podríamos llamar de andar por casa, todos podemos reconocer a familiares y amigos en ellos de ahí que a la cercanía de la primera persona, el tiempo presente y una narración de hechos comunes, se le añada la cotidianeidad. Si tuviera que elegir un solo personaje me resultaría muy difícil, pero sin duda sería Adela, la madre de Gracia, es de esas señoras todo vitalidad, que todo lo saben, se prestan para cualquier cosa, y les gusta ser protagonistas.  La típica señora que escucha lo que quiere y cuando quiere, dando lugar a situaciones en las que no sabes muy bien si llorar o reír, y a que a mi en esta novela me ha dado por reír.

Pero no puedo dejar de lado un personaje que me ha llenado de dulzura, cariño y comprensión, mi tocaya Carmina, una mujer a la que todos consideran loca, que defiende como una leona a los suyos, en cuyos zapatos es muy difícil meterse hasta casi al final de la novela, porque la vamos descubriendo poco a poco. Como no es todo oro lo que reluce nos daremos cuenta de que Sofía, la Impugnada que un buen día se suicida saltando al patio interior no era como aparentaba y su hermana tampoco, que de las apariencias vive la gente en las capitales, pero también en los pueblos de provincias, donde es más patente si cabe.

No quiero hablar más sobre los pesonajes pero si me gustaría hacer una mención de honor a Sor Florencia, esa viejita que sigue regentando la portería de la casa de los curas, que a pesar de no ser de Oviedo no pierde ripio, y a Geni esa compañera metomentodo de Gracia, a la que redescubre por interés como casi todo en la vida de nuestra protagonista. Pepe me ha enamorado con su actitud de galán trasnochado.

Antes he dado por cerrados los logros con los personajes pero me temo que no he tenido en cuenta el fino humor que recorre toda la novela de la mano de Adela y sus amigas, que se apuntan a cualquier bombardeo, da igual que sea un bingo que una investigación o una comida para agasajar a un invitado de Gracia al que hay que sonsacar. Estas señoras sirven para un roto y para un descosido y te meten en situaciones tan surrealistas que la sonrisa al menos esta asegurada, aunque yo solté un par de carcajadas de tan metida como estaba en la situación. A mi modo de ver, el humor es una de las armas más difíciles de usar en literatura, y la autora las maneja con maestría y mucha naturalidad.

Ana Lena me ha presentado una profesión que desconocía, investigadora de fraudes a la seguridad social, no suena muy divertida, pero por lo visto no está mal remunerada y da mucha libertad a la hora de trabajar, solo que conseguir pistas es harto complicado porque los que podrían ayudarte no lo van a hacer, por ello la autora tira de ingenio e involucra a todas las mujeres de su vida para conseguir información. Y no contenta  con ir engañando a todo aquel que le puede ser útil se dedica a meter las narices en el suicidio de una vecina, que ve poco claro y que su madre alienta con sus sospechas. Lo que puede hacer el aburrimiento y una investigación atascada. Ambas tramas van avanzando en paralelo hasta que sin darse cuenta se cruzan y da un giro a la trama que el lector agradece.

Solo hay una cosa que no me ha acabado de convencer y es que creo que no necesitaba usar un tópico para que la novela funcionara. Parece que es necesario que nuestro investigador sea un personaje que arrastra un oscuro pasado que mantiene bajo llave. Así pues Gracia no es un agente de la ley, pero si investiga y sí que arrastra un trauma que le ha llevado a abandonar un estresante y exitoso mundo laboral en la ciudad de los rascacielos para esconderse en una ciudad de provincias, Oviedo, para curar una herida que  ha tambaleado incluso su vida matrimonial. Supongo que cuando la autora lo ha sacado en la primera de la serie en el futuro tendrá alguna relevancia, pero de momento no le veo la necesidad porque poco aporta a la trama.

Espero no tener que comerme con papas ese último alegato, porque la historia esta bien hilada, los personajes tan bien creados, la ambientación tan bien perfilada que supongo que en algún momento me habré de retractar, es lo que tienen las series, de momento esta ha empezado bien, me ha tenido entretenida, me ha seducido con los personajes, y la cercanía que desprende , me ha enseñando monumentos que no creía posibles, como el famoso culo, que más se le puede pedir a una historia, creo que poco más, que no tarde demasiado en volver Gracia San Sebastián y lo haga acompañada de todas las mujeres que la rodean, su madre, su amiga, la hermana y como no la compañera cotilla que le da vidilla.

Conclusión:

Nos encontramos ante una novela cercana, ágil y fresca, narrada en primera persona y en tiempo presente, una combinación para mi muy difícil de manejar, pero que la autora borda con unos diálogos inteligentes en ocasiones, surrealistas en otras, pero si hay una palabra que pueda definirlos es cotidianos, del día a día de cualquier lector, fácilmente reconocibles por todos, y con los que es fácil empatizar.

El humor es una herramienta que bien utilizada da mucho juego y destensa la narración y la autora a través sobre todo de Adela, sus amigas y la vecina, sabe utilizar con mucho arte, la dosifica con maestría y el lector, al menos yo, agradece mucho esos pasajes.

A todo ello se le une unos personajes con muchos matices y dos tramas que terminan confluyendo contra todo pronostico, hay algún momento algo previsible, pero aún así se disfruta desde el principio al fin y deja con ganas de más, de que vuelva la investigadora con otro caso y no se olvide de traer con ella todo el elenco femenino que la ha acompañado en este.

Si has llegado hasta aquí solo me queda recomendartela y si te acercas a ella vuelve para contarme que te ha parecido


miércoles, 10 de abril de 2019

Los miércoles salvajes. Susana Hernandez

Conocí a Susana Hernández con Contra las cuerdas, y por recomendación de Ana Kayena, más que una recomendación fue un lo tienes que leer sí o sí, verás que bien escribe. Tuve la suerte que me tocó en una de sus iniciativas, aunque ahora no recuerdo si en el Amigo Invisible bloguero o en el San Jordi Bloguero. Tanto da, que da lo mismo, porque lo leí y me enamoró la serie Vazquez y Santana, el estilo de la autora, y ese no tener pelos en la lengua hasta el punto de querer leer más, pero Curvas peligrosas era harto difícil de encontrar y cuando llegó al mercado Cuentas Pendientes yo ya andaba inmersa en la vorágine opositora que ha durado más que las pilas Duracell, y que me temo que ha finalizado solo por unos meses o algún año, porque voy a tener que seguir opositando si quiero progresar en el mercado laboral. No temáis que este es independiente, no es necesario haber leído la serie que  menciono

Cuando llegó a mis manos Los Miércoles salvajes creía que sabía lo que me iba a encontrar, pero tengo que reconocer que no. La Susana Hernández que he encontrado es mucho más madura en cuanto a su prosa, a sus tramas, a sus personajes, el salto ha sido más que cualitativo, y me ha noqueado página a página, personaje a personaje, me ha hecho replantearme muchas creencias y hacerme tantas preguntas que me ha removido como jamás pensé que pudiera hacerlo una novela.

Y consiguió todo eso en en poco más de doscientas páginas porque la novela es corta, concisa y afilada como el acero, es contundente, va al grano sin perderse por el camino, sin irse por las ramas, y dejando al lector con el cuerpo roto, el alma hecha jirones y con miles de preguntas bailándole en la mente.

Inocente de mí me las prometía yo muy felices, pocas páginas, unos margenes generosos y una letra grande, un gran placer para cualquier lector encontrar una edición tan limpia y cuidada, pero cada línea, cada capitulo, cada personaje te va arañando el alma, te va dejando huérfano, sobre todo ella, María la portuguesa, que PERSONAJAZO, que grandisima h... de su madre, no creo que la olvide en años, no me dió tregua, no me dejó cerrar la boca, cuanto mal campa a sus anchas por el mundo, cuanto dolor es capaz de causar una persona que lleva el odio por bandera y la avaricia por señera.

Yo en mi tónica, siempre queriendo decir un montón de cosas al mismo tiempo, siempre adelantándome, siempre tan caótica, creo que eso ya me es tan propio como el nombre, o el color de mis ojos.

La autora:

Susana Hernández, nació en Barcelona, ha estudiado Imagen y Sonido, Integración Social, Investigación Privada y Psicología. Ha colaborado en diversos medios de comunicación ejerciendo como crítico musical, redactora de deportes, y locutora de radio. Ha publicado las novelas: La casa roja, La puta que leía a Kerouac, Curvas peligrosas, Contra las cuerdas, Cuentas pendientes (ganadora del premio a la mejor novela negra en el Festival Cubelles Noir 2016), Males decisions (Premio Cubelles Noir a la mejor novela negra en catalán 2018) y la reina del punk. Ha participado en las antologías: Elles també maten, Fundido en negro, Diez negritos, nuevas voces del genero negro, Obscena, Lecciones de asesinos expertos, Hnegra y Barcelona, viatge a la perifèria criminal. Es autora de diversas piezas de teatro breve. En su haber cuenta con diversos premios de relato, novela y poesía. Imparte talleres literarios desde 2011.

Sinopsis:

Samantha y Hugo, amigos desde la infancia en las duras calles de Ciudad Meridiana, en el extrarradio barcelonés, trabajan juntos en la agencia de seguridad propiedad de Hugo. Sam necesita dinero, mucho más del que gana como escolta privada, para procurarle un tratamiento a su novio que padece una grave lesión medular desde hace doce años. 

Su amigo y jefe el propone un trabajo ilegal muy bien pagado que los arrastrará a ambos al oscuro mundo del tráfico de medicamentos en una espiral de violencia y traiciones. "Los miércoles salvajes nos lleva desde las chabolas de Accra, en Ghana, donde Sirhan y Lewa luchan por conseguir medicinas que traten la diabetes tipo 1 que aqueja a su madre, a los entresijos del tráfico de ilegal de medicinas comandado por  María y Joao, dos hermanos portugueses, y al frío y hermético universo de la industria farmacéutica.

Mis impresiones:

Los miércoles salvajes comienza fuerte, muy fuerte diría yo, con un personaje de tomo y lomo, una mujer de carácter muy fuerte, fría como el hielo y cruel como pocas que puedas conocer, María, la portuguesa como la del fado, pero creo que ahí terminan las similitudes entre ellas. Entra en escena el tráfico de medicamentos, un lucrativo negocio que regentan María y su hermano Joao, este último un chulo con infulas que no convence ni a su propia hermana. Y somos conscientes por primera vez de como se las gasta la portuguesa y te tiemblan las manos y la rabia te retrepa las entrañas al imaginarte ese laboratorio en llamas con todo el personal dentro. A grandes males, grandes remedios, María lo tiene muy claro, pero Joao no es tan fuerte, y en su interior crece un odio mal disimulado hacía su hermana que le obliga a hacer cosas que él no cree necesarias.

La trama se va dibujando ante nuestros ojos, pero esta ecuación necesita más variables, y para ello vamos a conocer a Sam y a Hugo, ambos se conocen desde niños, crecieron en un barrio marginal de Barcelona, Ciudad Meridiana, ambos eran carne de cañón y supieron vencer sus destinos, escapar del barrio y ganarse la vida decentemente, o eso era lo que parecía hasta el momento. Y es que Hugo quiere afianzar el futuro de sus hijos y Sam se siente culpable de que su novio esté en una silla de ruedas por una paliza y necesita mucho dinero para probar nuevas terapias que le hagan la vida un poco más humana, menos dependiente, lleva doce años viviendo y trabajando para procurarle cuidados.

La avaricia y la necesidad no les dejara ver a ambos lo peligroso del encargo ilegal en el que se están metiendo hasta que es demasiado tarde para dar marcha atrás, y su vida se convierte en un infierno y en una carrera contrarreloj para salvar la vida. Además de una lucha feroz entre lo que hay que hacer porque se han comprometido y lo que moralmente desean hacer porque es lo correcto.

Ese encargo le procura a Sam lo que tanta falta le hace, una desahogo sexual; un día a la semana se convierte en tigresa, en una depredadora, en busca de sentirse viva, amada, plena, hace tanto tiempo que lo perdió, pero ese peón de ajedrez le va a complicar la partida y a acentuar el dilema que la está volviendo loca desde que aceptó el maldito encargo. Ella no quiere sacrificar la pieza y esa carrera se complica muchísimo

Y como no podría ser de otra forma, nos falta otra variable más, porque si el tráfico de medicamentos ilegales es tan lucrativo es porque hay un mercado potencial muy amplio, y este lo encontramos en África y aquí vamos a conocer a Sirhan y a Lewa, dos muchachos huérfanos de padre que tienen que conseguir medicinas para su madre que padece diabetes de tipo 1. Unos medicamentos de precios muy altos para unos niños que apenas sobreviven de lo que pesca Sirhan. A lo que renuncian unos y otros para conseguir esas medicinas duele en el alma, porque siempre hay desgraciado que se aprovecha de las necesidades ajenas. A lo que recurren y las consecuencias que tiene hace que te plantees tantas cosas, que jures en arameo, que se despierten tus instintos asesinos y que al mismo tiempo el miedo te hiele el corazón porque sabes quién anda detrás de ello y no olvidas como se las gasta.

El plato fuerte de esta novela es la Denuncia Social férrea, descarnada a la industria farmacéutica, a esas patentes que encarecen las medicinas y las hacen inaccesibles para un sector muy importante de la población. Y como esa misma industria lucha porque esas patentes sigan siendo lucrativas, que no se extingan para que puedan hacer genéricos que los abaraten. Y al hilo de esto a su alrededor se sostiene todo un imperio de tráfico de medicamentos, un negocio más lucrativo que la droga, y menos peligroso, más clandestino si cabe, más oscuro y que posiblemente cause incluso más muertes.

A Susana Hernández no le tiembla el pulso, no necesita adjetivos de más, ni florituras, es aséptica, nos presenta la verdad pura y dura, sin anestesia, sin embellecerla porque no hay motivo para ello, llama a las cosas por su nombre, nos muestra a los personajes en su estado puro, con sus filias, sus fobias, sus manías, sus miedos. Nos presenta personajes muy bien dibujados, con muchas sombras y pocos claros, personajes que en ocasiones se salen del papel, que te hacen temblar con solo la mención de su nombre, sonreír o maldecir, y esa gracia la tienen muy pocos autores sin derramar litros de tinta.

Me ha sorprendido la estructura de la novela, Susana Hernández ha sido crítica musical, las canciones están muy presentes en la vida de Sam, incluso pensaba que su novio era músico. Nos encontramos con una novela dividida en tres partes, con nombres muy sonoros y al mismo tiempo cada parte se divide en tracks, pistas, incluso tiene su Cara B y un Bonus Track al final.

En esta novela se entremezcla el amor, la pasión, la ambición, la traición y la venganza, bajos instintos donde los haya, algunos incluso malos consejeros, Susana Hernández nos enseña que no podemos fiarnos ni de nuestra sombra, porque agazapada en los que más queremos puede encontrarse la traición, aquello que nos llevará a la muerte o a la ruina.

Y una vez puestos de manifiesto los temas, que se denuncia y que los personajes son un plato muy importante en esta novela me gustaría hablaros de ella, más bien me gustaría que ella os hablara de si misma. María, la portuguesa es un personaje que no deja indiferente, el lector no puede concebir tanta maldad y frialdad en un cuerpo tan pequeño.

La vida de María nunca fue fácil, a pesar del dinero y la posición privilegiada de sus familia. La cojera fruto de una enfermedad infantil la recluyó durante años en un mundo propio, alejado de las burlas crueles de los otros niños. María, no podía correr, ni saltar, ni bailar, ni ir de excursión. Era el bicho raro de la clase, del barrio. Pasaba las tardes mirando por la ventana como los otros niños del vecindario jugaban alegremente, organizaban fiestas y se bañaban en la playa. Excluida de la vida que le tocaba, muy pronto decidió que el mundo no la merecía y que algún día haría pagar las afrentas a todos aquellos que le faltaban al respeto. La soledad y el aislamiento moldearon un carácter desconfiado, irascible y vengativo. Pasó los años de estudio y la adolescencia pegada a sus libros y a su padre al que acompañaba a todas partes, silenciosa y atenta. Al cobijo paterno, María creció con dos obsesiones paralelas y hermanadas, acumular dinero y el poder que restituyera su orgullo maltrecho.

Este fragmento me ha ayudado a entender el carácter de María, pero ni aún así he podido empatizar con ella, la autora no la redime, y el lector tampoco logrará hacerlo, y la razón se encuentra al final de la novela. Un final redondo, un broche de oro para una novela que te sacude y duele, y que como no podía ser de otra forma te deja un regusto amargo. Pero habrás de descubrir por ti mismo el porque de todas estas afirmaciones.

Conclusiones:

Susana Hernández ha dado un salto cualitativo con esta novela, se le nota una mayor madurez en la construcción de las tramas, en el dibujo de los personajes. Nos encontramos ante una novela en la que la denuncia social es muy importante y en el ojo del huracán, la industria farmacéutica sus tretas para ganar más dinero, para mantener las patentes. Y en órbita alrededor de ella el negocio que montan aquellos que no tienen ninguna moral ni apego por la vida de los más necesitados, los traficantes de medicamentos que tienden sus redes en los países más pobres, con menos recursos y a la población más desfavorecida.

La autora es directa, concisa, no utiliza más palabras de las necesarias y no las adorna con adjetivos que nada aportan, es dura como el tema que tiene entre manos. Y a ritmo de thriller resuelve el entuerto en el que se han metido dos jóvenes que estaban condenados a malvivir y lograron romper las cadenas y huir de la vida que les esperaba, pero la ambición y la necesidad impiden hacer caso a esas señales que nos advierten de que no crucemos cierta línea o no aceptemos un negocio.

Conocer a María, la portuguesa te cambiará la vida, pero también conocer a Sam, Hugo, Asier, Isaac, Joao o Felipe, cada uno a su manera te hará sentir, te montara en una noria de la que no saldrás indemne.

jueves, 28 de marzo de 2019

Papel y Tinta. Maria Reig

Con lo que se publica hoy en España las editoriales tienen que apostar en su  marketing a caballo ganador si quieren que entre todas las novedades del mes el lector elija la suya. Y no se si ellos tendrán la fórmula mágica para acertar, pero yo tengo todo un ritual a la hora de elegir una novela, y es que cuando el tiempo cotiza en bolsa uno tiene que acertar las lecturas, casi es una obligación.

Generalmente aunque no sea lo más importante los libros nos entran por los ojos, las portadas hacen que los miremos antes que a otros.  Y por supuesto que el género te guste, porque por bella que sea una portada si no es tu estilo difícilmente te acercarás a ella. Y dentro del género si se trata de histórica por ejemplo la época en la que transcurre la trama, porque una tiene preferencias en este ámbito tanto en la nacional, como en la mundial.

Y si seguimos, un personaje femenino potente me hace ir de cabeza tras una historia, tanto que me da igual que la novela se venda al peso, casi mejor, y sí, recuerdo que he dicho que mi tiempo cotiza en bolsa, y a que precios oiga... pero soy lectora de tramas de amplio recorrido como a mi me gusta llamarlas.

Si a estas alturas aunque no hayas leído Papel y Tinta, no sabes que cumple todos esos parámetros, quizás no entiendas porque la escogí, aunque no supiera de donde iba a sacar el tan preciado bien. En esta como en otras ocasiones #SoyYincanera me echó un capote, porque no solo me enamoró a mí y montar una simultánea fue un juego de niños en el que hemos disfrutado todas las participantes.

Y es que Papel y Tinta es una novela que puede atrapar a un lector por muchos motivos, por su ambientación histórica que me parece buenisima, por sus personajes tan adaptados a la época en la que vivieron, tanto los femeninos como los masculinos tienen sus luces y sus sombras, son ricos en matices. Por la prensa, si habéis leído bien, que no ejerza de periodista no quiere decir que no lo sea y no me sienta tal, y nuestra protagonista ¿qué desea ser?, síiiiiiiiiiiiii redactora como dice ella, y pretende poder ser corresponsal, cubrir conflictos bélicos, como me he visto reflejada en esa jovencita que lucha por cumplir sus sueños.

Pero me puede la pasión y como siempre me adelanto y hay tanto que decir de esta novela, hay  tanto recoveco por el que adentrarse, que me da que no le voy a hacer justicia con esta reseña, pero tanto mejor, si consigo pícaros el gusanillo para acercaros a ella, habrá valido la pena el esfuerzo.

La autora:

Maria Reig nació en Barcelona en 1992, estudió Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid y un Máster en Dirección de Comunicación Corporativa en EAE Bussiness School. A los 24 años decidió centrar todos sus esfuerzos profesionales en que su primera novela, Papel y Tinta, viera la luz. En febrero desarrollo una campaña de crowfunding con el objetivo de  recaudar fondos para la promoción del libro. En poco más de 24 horas consiguió el apoyo requerido y el proyecto se cerró con más del doble de la cantidad inicial. Gracias al éxito de acogida del proyecto al que se sumaron más de 125 personas, logró su meta, la publicación de esta novela, así con la financiación de sus primeros pasos como escritora.

La puedes encontrar en su pagina web   https://mariareig.es//

Sinopsis:


¿De qué serías capaz por cumplir tus sueños?

¿Que tenía que hacer una mujer para lograr los suyos en la España de principios del siglo XX?

Madrid, primeras décadas del siglo pasado. Elisa Montero, aunque de origen humilde, es criada desde niña por su madrina, una adinerada y misteriosa mujer perteneciente a la alta burguesía madrileña. La sensación de no pertenecer a ningún lugar y de cierta rebeldía ante los designios que otros han trazado para ella será algo que marcará su vida. Elisa no solo buscará liberarse de las limitaciones que le imponen su  condición de mujer y su posición social para lograr convertirse en periodista, sino que intentará tomar las riendas de su destino y entregarse al verdadero amor. Como testigo, la rabiosa y convulsa actualidad de una España entre guerras que acompañará en su lucha por conocerse a sí misma y sobreponerse a sus propios prejuicios.

Opinión:


No se muy bien por donde empezar, quizás lo mejor sea comenzar por el principio, por donde empieza una buena novela, y cuando hablamos de novela histórica o ficción histórica, cada uno que escoja el término que más le guste, este no es otro que la documentación. Sorprende el titánico trabajo de documentación realizado por la autora y si cabe lo hace más por su juventud y por que se trata de una primera novela, con la que ha puesto el listón muy alto. Podríais pensar con esta afirmación que nos encontramos ante una novela densa y pesada de leer, y puedo aseguraros que para nada, o al menos yo no lo he sentido así. 

Se nota que la autora se ha documentado históricamente porque nos encontramos ante una novela costumbrista exquisita y llena de contrastes como lo era la época en la que se ambienta, unos contrastes que vienen dados por las diferencias sociales, estamentos muy compartimentados que se ven a la perfección en los señores y sus sirvientes, pero también por la diferente vida que se llevaba en el campo y en la ciudad y que la autora introduce a través de la familia de Elisa. 

Pero como buena periodista apuesto a que ha visitado las hemerotecas de algún periódico heredero de las cabeceras de la época o la sección de hemeroteca de una biblioteca bien surtida, porque no se si será evidente para cualquier lector, pero para alguien que ha estudiado periodismo salta a la vista, y es que los periódicos son una fuente de información y documentación muy preciada a la hora de retratar una época.

Y a pesar de todo el trabajo de  documentación que se adivina detrás de esta novela no resulta densa, ni pesada,  la trama va fluyendo, María Reig sabe mantener al lector pegado a sus páginas, deseando saber más, ver en que termina toda la aventura de una niña rebelde que crece a la par que avanza la lectura de este libro, porque en la novela constantemente están pasando cosas.

He de confesar que María Reig ha ambientado la novela en una de las épocas más convulsas de la historia de nuestro país, y una de las que más disfruto yo, porque con tanto baile de presidentes la inestabilidad era un sello de España, imagino las dificultades del trabajo periodístico, y al mismo tiempo me hubiera gustado estar allí, pero como redactor, evidentemente me hubiera gustado participar de esa vida que como mujer se me hubiera negado como a Elisa, así que ya podréis imaginar que he disfrutado como una enana las andanzas de Morales, López, Fernández, Simón, Pascal y como no las de Pedro Liébana, incluso con el genio de Ernesto Rodriguez de Aranda

Uno de los pilares más fuertes de esta novela son sus personajes, tanto los principales, como los secundarios, podría decirse que hay muchos personajes, pero estamos hablando de casi 800 páginas, y de la vida de una persona, y si somos consecuentes pasan muchas personas a lo largo de una existencia más si es tan controvertida como la Elisa Montero. A pesar de ese numero tan elevado de personajes no me he perdido en ningún momento, y algún merito tendré yo como lectora, pero supongo que el mayor de ellos le pertenece a la autora y a su buen hacer.

De entre esos personajes quiero hablar de uno, de la mujer que le da vida a esta novela Elisa Montero, desde que es una simple niña me ha fascinado,  por la fuerza que era capaz de transmitir, la inocencia, la bondad, la rebeldía y al mismo tiempo se hacía querer, por el personal de servicio claro está, porque su madrina era una mujer dura como el pedernal incapaz de exteriorizar sentimientos, ni
afecto. No se si Elisa Montero es el alter ego de Maria Reig, en quien también se adivina una mujer luchadora, capaz de hacer realidad sus sueños, pero si puedo decir que en muchos momentos me he sentido identificada con Elisa, he sido capaz de meterme en su zapatos, en sus clochés, pero lo he sido más de meterme en sus pantalones, en sus bigotes, en definitiva en su disfraz masculino.

Me he sorprendido apoyándola en sus locuras, pero también reconveniendola cuando alguna de sus reacciones no me gustaban, no me erigí en juez y parte, pero me metí tanto en la historia que en ocasiones me preguntaba que hubiera hecho yo en su lugar, si como Pedro Liébana se lo perdonaba todo, como Elisa no siempre la comprendía, pero por suerte no viví su época y quizás por ello no supe tener altura de miras, no supe comprender su vértigo, no supe situarme en esa tesitura de las convenciones de las señoritas adineradas, y al mismo tiempo no entendía como esa lucha interna que se libraba en la señorita Montero no terminaba por devorarla.

Elisa Montero fue una mujer adelantada a su época, una mujer con sueños y con ganas de convertirlos en realidad, el papel que le tenía preparado la sociedad no le complacía pero al mismo tiempo estaba convencida de poder burlarlo gracias a su belleza y al enamoramiento de su pretendiente. Salir de la casona de su Madrina, Manuela Montero, se convirtió en un deseo tan fuerte que la cegó hasta el punto de no darse de cuenta de con que tipo de hombre se iba a casar. Desde las primeras líneas nos avisa Elisa  de sus muchas equivocaciones y que no es como para sentirse orgullosa de ser quién es.



Sin embargo yo pienso todo lo contrario, que si que es como para sentirse orgullosa de ser quien fue, porque es gracias a mujeres como ella, a mujeres que se rebelaron contra lo que se esperaba de ellas, que las féminas de hoy hemos llegado a gozar de una mayor libertad, queda mucho camino por recorrer hasta lograr la igualdad, pero estamos más cerca que a principios del S. XX, gracias a mujeres como María de Maetzu, Carmen de Burgos "Colombine" que tienen su espacio en esta novela tenemos mucho camino hecho.

Un personaje injustamente tratado durante toda la novela creo que es Manuela Montero, en ella se percibe a una mujer adelantada a su tiempo, pero al mismo tiempo anclada al que dirán y a las convenciones sociales, mantuvo perennemente su condición de viuda, pero no por ello tuvo algún pretendiente, y tampoco ello le impidió reunir en su casa  una tertulia literaria formada mayormente por hombres, como Ortega y Gasset, Gomez de la Serna, Luis Bello o los hermanos Moreno de Torres entre otros, eso sí clandestina. Elisa siempre tuvo la percepción de que a su Madrina no le gustaban los niños, y muchas veces no sabía a que atenerse con ella, porque le imponía unas normas que la asfixiaban como una mordaza y sin embargo se mostraba flexible cuando transgredía algunas de sus prohibiciones. No puedo decir que doña Manuela me cayera simpática porque no imagino el infierno de vivir bajo su mismo techo, pero a su forma procuró que Elisa tuviera una educación, que pensara por ella misma, que vistiera conforme a su posición social para eso sí, pescar un buen marido que era el fin último de toda aquella inversión si queremos llamarlo de alguna forma.

Todos y cada uno de los personajes de esta novela te atraen o te repelen, ninguno de ellos por poca relevancia que pueda tener resulta plano ni le es indiferente al lector, María Reig para ser su primera novela ha hecho una gran labor en ese sentido puesto que tanto física como sicológicamente están tratados con mucho mimo, cuesta reconocer tras sus letras a la autora primeriza que es. Pero no quiero hablaros más de ellos, prefiero que los descubráis a través de esas casi ochocientas páginas, como he tenido el placer de hacerlo yo.

Meternos en la época histórica es una gran hazaña que os confieso que no voy a acometer, porque me podría cegar la pasión y podría aburriros porque no dispongo de la amenidad de la escritora de esta historia. De su pluma Madrid se convierte en un personaje más de la historia, vive, respira y en ocasiones da la sensación de ser de carne y hueso, pasear por sus calles es una delicia y no solo me da a mi esa impresión, lo he hablado largo y tendido con Ana Kayena que es una enamorada de su ciudad la conoce en la actualidad y también desde su evolución histórica y la autora ha sabido insuflarle vida y eso sorprende en una mujer nacida en Barcelona y que ha vivido allí su infancia y adolescencia para recalar en Madrid en su época universitaria, y ello a riesgo de ser muy pesada evidencia la gran labor de documentación de la autora a pesar de su juventud. Reconozco que la lectura de esta novela es un plus añadido para cualquier madrileño de nacimiento o de adopción con un mínimo de curiosidad histórica.

Y ahora me voy a esa parte que a mi por deformación profesional me ha fascinado, y es el día a día en un periódico, como se conseguían las noticias, como se trampeaba con la censura, los confidentes, las rencillas y competiciones entre redactores, y como el Director de un periódico modesto como El Demócrata había de ir haciendo equilibrios entre los gastos y los ingresos. Me ha encantado volver a reencontrarme con las linotipias, las máquinas de escribir, el humo en las redacciones, los gritos de los redactores, todo ello hoy no existe, el trabajo de un redactor es mucho más cómodo, lo puede realizar desde su propia casa a golpe de teléfono y ordenador, eso sí, sigue siendo a golpe de tecla e ingenio, tanto para lograr encontrar exclusivas como para seducir al lector  con las forma de redactar y más con las ofertas que tiene hoy cualquier persona tanto en el campo de la prensa escrita, como en la digital, como en radio, televisión, plataformas digitales.... Si señores el periodismo hoy más que nunca es ingenio

Nos encontramos sobre todo ante una novela costumbrista que narra la vida de Elisa Montero a través de cuatro partes, que corresponden a la niñez, la juventud, el matrimonio y la madurez de la protagonista, esas cuatro partes a su vez cuentan con 16 capítulos, pocos si contamos con que la novela tiene 780 páginas. A medida que Elisa va creciendo somos participes de los contrastes en las clases sociales de la época, por un lado la Alta Burguesía, a la que pertenece Elisa por adopción, con sus bailes, sus meriendas, sus cenas, sus modistas, sus paseos, sus cafés, nos encontramos otra clase intermedia, burguesía también pero tan adinerada, a la que podría pertenecer Catalina, mucho más libre de convencionalismos, en la que no todo esta mirado con lupa y perder la reputación pueda resultar un drama, y por último las clases sociales bajas, trabajadoras, ahí a una mujer no se le afeaba el trabajar, era una necesidad tanto para ellas como para la clase acomodada. Pero si acaso el mayor contraste se advierte en la vida del campo y la ciudad, la vida rural es mucho más desfavorecida, quizás en este momento es cuando Elisa se da cuenta de que su infancia no ha sido tan mala como pensaba porque podría haber sido mucho peor.

Y estos contrastes y la forma en que la autora los muestra al lector me han tenido completamente maravillada durante toda la lectura, con una prosa ágil y cuidada y los diálogos de los personajes  adaptados a su condición social, incluso cuando hablaba la gente del campo se permitía la autora licencias para dotarlos de verosimilitud que me ha gustado encontrarme. Dudo que ningún lector no logre enamorarse de este libro tan bien hilado, tan coherente con la época en la que se desarrolla, con un personajes tan sublimes, si hay algún pero yo no he sabido encontrarlo y Elisa se va a quedar a mi lado durante mucho tiempo, tengo el libro lleno de marcas para releer los párrafos que más me han llamado la atención, casi todos referentes al papel de la mujer a principios de siglo XX pero también del quehacer periodístico, y como no de esas descripciones del Madrid de antaño que de haber tenido más tiempo de ocio hubiera buscado en documentales.

Conclusión:

María Reig ha escrito una primera novela francamente buena, se ha puesto un nivel muy alto que espero sea capaz de igualar al menos en su próxima novela, porque si algo me ha quedado claro es que ha llegado para quedarse, tanto entusiasmo no se derrocha para una única publicación.

Me ha encantado recorrer el Madrid de los años 20 de la mano de Elisa, acompañarla en su maduración, en las decisiones que ha tomado, cometer locuras a su lado, me convertí casi sin darme cuenta en su confidente y encubridora. Me ha gustado conocer a todos esos personajes con los que alterna, con los que conversa, va de bailes, o discute de política, la voz de la señorita Montero era brillante aunque como mujer solo le correspondiera arreglarse, tocar el piano, y callarse cuando los hombres conversaban.

Anímate a embarcarte en una aventura que seguro que disfrutas y descubrirás una mujer fuerte, y lo que es capaz de hacer para que sus sueños se hagan realidad, aunque el camino no sea de rosas, si no que haya  más espinas que otra cosa.

Y si te llama la atención el periodismo y su mundo este es un añadido más, en el encontraras las notas de humor que distienden los pasajes más históricos, aunque confieso que a mi nada me ha resultado pesado, solo el libro cuando lo llevaba en el bolso, mi hombro se ha declarado en huelga y protesta a la mínima.

Espero haber picado tu curiosidad y si te acercas a Papel y Tinta a través de mi recomendación compartas tus impresiones conmigo, si ya lo has leído no dejes de hacerlo igualmente, será un placer conversar sobre él.

martes, 12 de marzo de 2019

La isla de Ambar. Ana Olivia Fiol

Me enamoré de esa portada en las novedades de Versátil de mayo creo recordar, en aquel momento estaba preparando oposiciones y la dejé pasar, pero llegó junio, el calor, seguía con mis estudios y trabajando y el Club de Lectura Cosas&Musas participó en la feria de Romántica de Benicasim invitado por la organización. Debería haber declinado la invitación, pero junio fue un mes complicado, con trabajo de lunes a sábado y una oficina compleja y me dí un respiro y allí que me presenté después de trabajar, con un calor de mil demonios y un tráfico demencial y no os cuento el aparcamiento, Benicasim en verano es una locura, casi me vuelvo a casa sin comer y sin participar en las jornadas de la tarde.

Cuando llegué a la terraza del restaurante donde me esperaban me encontré con una chica supersimpática ibicenca que me dio conversación toda la comida, y cuando me acerqué al stand de libros allí estaba la enigmática pelirroja de la portada mirándome, y haciendo señales pera que me la llevara puesta, y eso hice y en ese momento descubrí, porque la chica de la librería la llamó para que me lo dedicara. que la autora era la muchacha con la que había charlado toda la comida.
En ese momento me tuve que contentar con poner el libro en la estantería, los exámenes estaban muy próximos y el día no me daba para tanto, jornadas maratonianas de estudio, trabajo y de vez en cuando diez minutos de lectura. Ana Olivia prometió venir a Nules en octubre y dejé la lectura para mejor ocasión. Finalmente vino en el mes de marzo y pude disfrutar la lectura con mucha más calma

Inicialmente la portada era otra, para mí el cambio fue todo un acierto porque la primera propuesta no me hubiera llamado la atención. Mucho más sensual la definitiva, pero juzgad vosotros mismos.


La autora:

Esta inquieta ibicenca devora novelas con avidez desde que aprendió a leer y, a los diez años, escribía obras de teatro ambientadas en Egipto y Babilonia. Con dieciocho decidió dedicarse al mundo de las artes plásticas por lo que estudió Diseño y Fotografía, aunque nunca se desvinculó del universo literario. Desde 2004 ha colaborado en la escritura de doce libros sobre temáticas diversas: la mayoría ensayos, autoayuda y biografías.
La isla de Ibiza fluye por sus venas. Su familia ha regentado míticos locales del panorama isleño, por donde han pasado artistas, celebrities, bohemios, rockstars, excéntricos, hippies…mezclados entre sí con esa magia que sólo confluye en esta isla tan especial. Tantos años embarcada en inenarrables aventuras, excitantes fiestas y experiencias delirantes le han proporcionado material de sobra para una novela que transporta al lector a una Ibiza exclusiva y prohibida.

Sinopsis: 

Victoria es una pelirroja sofisticada e independiente que trabaja como traductora freelance y monitora de spinning. Se siente libre, feliz y disfruta de tener un control total sobre su vida hasta que, en la zona vip de la discoteca más top de Ibiza, se cruza con Alejandro, un atractivo empresario de la noche por el que se siente poderosamente atraída. Pronto descubre que, además de su magnetismo, Alejandro tiene ciertas facetas ocultas que empujarán a Victoria a un juego de mentiras, sexo y estrategias, en el que tendrá que encajar muchas piezas para descubrir quién es él realmente.
Este fascinante juego transcurre en Ibiza, una isla viva, excitante y explosiva donde los protagonistas entran en un torbellino de celos, fragancias, pasiones salvajes y mafia rusa, con la banda sonora de la música electrónica más vibrante y el color de los atardeceres en mitad del Mediterráneo. Victoria recorrerá el lado más burbujeante y auténtico de la isla, donde cada nueva revelación conlleva nuevas incógnitas que tendrá que resolver junto a sus dos mejores amigos, Lola y Philip.

La isla de ámbar es tan explosiva, vibrante y llena de vida como una noche en Ibiza.



Mis Impresiones:

La isla de ámbar es una novela que mezcla muchos temas y muchos géneros y aborda la novela erótica desde un punto de vista distinto al que en los últimos años nos tenía acostumbrados, y dicho sea de paso ese enfoque que ella pretende romper es el que hizo que dejará ser asidua al género, porque no hay forma humana de entender a esas mujeres mojigatas que se dejan vapulear, mangonear, vigilar... Desde el primer momento La isla de ámbar me pareció otra cosa y sinceramente en cuanto a lo erótico supone un soplo de aire fresco.

Pero también es una novela de suspense, puesto que tenemos un personaje masculino misterioso, que nos da una de cal y otra de arena, que coquetea con la mafia rusa, que tiene acceso a la drogas de todo tipo y parece ser que también a favores políticos de alto nivel. Esa fue la trama que a mí terminó ganándome como lectora, y empieza a moverse de mitad libro hacia adelante.

La novela está escrita en primera persona por su protagonista Victoria Svensson, una muchacha mitad sueca mitad ibicenca, a la que su vena española le tira más que la nórdica y que tiene con sus padres una relación un tanto tirante, y yo diría que casi nula. Victoria es traductora free lance, y monitora de spinning, este último trabajo me ha chirriado bastante porque la protagonista tiene una enfermedad de corazón congénita por la que fue operada de niña y que precisa medicación por lo que no se si es muy normal las sesiones maratonianas que se da sobre la bicicleta, aunque Ana Olivia nos contó en el club que había hablado del tema en todo momento con un cardiólogo.

El elenco lo completan sus amigos Lola y Philip, Lola trabaja en una inmobiliaria y Philip es fotógrafo, las escenas en las que aparecen los tres destensan el ambienten y dan el toque de humor a una historia en la que se entremezclan temas muy duros, como la trata de blancas, la corrupción, las fiestas y macro fiestas regadas con droga, la mafia rusa... Se agradece que el trío se cuente sus amoríos, sus desamoríos, sus rolletes, sus chascos, lo que les preocupa... No tienen  ningún desperdicio.

Como habréis podido adivinar cuando he dicho que esta escrita en primera persona, solo tenemos la voz de Victoria, una chica de su tiempo, una mujer moderna, que busca diversión en la noche ibicenca que no se cierra al sexo ocasional pero que tiene sus reglas, y es que nunca se lía con un chico que tenga novia, al menos si ella lo sabe, así la vemos en las primeras escenas saliendo por la ventana cuando se entera que el chico de turno la ha engañado respecto a su chica. Tiene las ideas muy claras, le gusta vivir la vida, la noche ibicenca, aprovechar las entradas VIP sin coste alguno, para algo es natural de la zona y tiene contactos.

Esa despreocupación cambiará la noche en que accidentalmente se tropieza con Alejandro y sus islas de color ámbar que pondrán su mundo al revés. Alejandro es un personaje misterioso, oscuro, entorno a él hay un sinfín de rumores y pocas certezas, tiene una posición muy desahogada, la agasaja, unas veces se la come y otras la mira con indiferencia. Victoria es una chica rebelde y desoye en muchas ocasiones los consejos que le da, y actúa más con el corazón que con la cabeza, hasta el punto en que se pone en peligro en muchísimas ocasiones.

La novela va de menos a más, para mi muy densa al principio, tanto que no lograba atraparme, con muchas escenas de cama explicitas, muy bien colocadas, y narradas con mucha exquisitez hasta que la novela toma tono, que viene a coincidir con el despegue de la historia y con que el libro se pegue a las manos del lector, pasado ya medio libro. En ese momento las escenas eróticas se multiplican siempre vienen a cuento, al mismo tiempo que la relación entre los protagonistas se complica, porque Alejandro nunca debería haber metido a Victoria en su mundo, de ese modo la pone en el punto de mira de personajes muy peligrosos y comienza una serie de palabras claves, de encuentros furtivos, de huidas hacía ningún lado que Victoria tiene que gestionar sin la ayuda de sus amigos, porque cuanto menos sepan mejor, y tampoco es muy consciente de lo que ella sabe.

Es en este momento donde un lector avezado intuye que esconde Alejandro, aún así la historia sigue fluyendo, la noche ibicenca, sus fiestas, sus bebidas, sus salas VIPS salpican la trama, una Ibiza que no tengo ningunas ganas de conocer, no me suelo mover en esos ambientes, pero también la pareja se mueve por el día, por calas bañadas por el mar Mediterráneo y la luz del sol, esa Ibiza aunque menos presente es la que algún día me gustaría conocer.

La novela tiene muchos flecos, historias que no terminan de cerrarse, o que quedan como insinuadas, la autora comentó que en un primer momento el libro tenía como unas ochocientas páginas, y que tuvo que empezar a cortar, de ahí que muchas historias se queden en el aire, como la de Óscar, tampoco sabe el lector si con el final tan abierto que tiene volverán Victoria y Alejandro, o el lector le dará el final que más que le convenga, tampoco es que Ana Olivia fuera demasiado explicita en el club, o me perdí yo la vuelta de la pareja, una de dos.

Durante todas esas páginas en las que la novela no logró engancharme por verla tan inverosímil, ¿Cómo puede la gente salir todas las noches sin estar de vacaciones, ir de fiesta en fiesta y al día siguiente ir a trabajar? Ana Olivia nos confesó que justamente en eso la novela era muy fiel, en Ibiza se puede encontrar ese tipo de fiestas en verano todos los días, y hay mucha gente que sigue el ritmo, porque hay que aprovechar el tiempo en que la isla tiene vida. 

No seré yo quién le niegue a una ibicenca que eso es posible, máxime cuando no he pisado la isla en mi vida, pero si sé que no me seduce ese tipo de turismo porque iba a durar menos que un caramelo a la puerta de un colegio, vamos que mi aguante no esta a prueba del trio formado por Victoria, Lola y Philip.

Conclusión:

La isla de ámbar es una novela en la que se mezclan varios géneros, y temas, en la parte erótica supone un cambio en lo que se estaba publicando hasta este momento, y eso siempre es una buena noticia para todos los amantes de este tipo de lecturas, prefiero mil veces a una protagonista como Victoria que una mojigata. Aunque Alejandro como personaje tiene todos los clichés habidos y por haber, algunos necesarios cuando descubres lo que hay tras su fachada, otros no diría yo tanto. Y los amigos de Victoria, otros que tal bailan, el amigo gay, y la otra dentro de los cánones, aún así, son de lo mejorcito porque proporcionan las escenas de humor que destensan la trama, sobre todo Philip.

La trama de suspense supone al mismo tiempo una critica social, sobre todo a los abusos de construcción que se cometieron, muchas veces a manos de constructores rusos, que actuaban como verdaderas mafias que corrompían a funcionarios públicos o altos cargos políticos, nada nuevo bajo el sol, sin embargo en esta novela nos tiene el corazón en un puño, por la inconsciencia de Victoria, y es que la información es poder y la pobre va más perdida que un pulpo en un garaje.

Una novela a la que a mí personalmente me ha faltado recorrido, y después de la charla con ella y ese recorte de casi la mitad de las páginas es entendible, un buen reclamo para visitar la isla, a quien guste de la fiesta de noche y a quién no guste de ella de día, en el futuro me gustaría pasearme por su calas, sentarme en sus terracitas, y perderme por donde lo hacen los lugareños, no el turismo.

Una novela que seguro que disfrutarás, que en verano se puede saborear entre tumbonas porque no exige demasiada concentración, pero la acometas cuando la acometas, dale tiempo para despegar, y deja que Ana Olivia Fiol, y Victoria Svensson te paseen por Ibiza ya que son perfectas embajadoras de la isla y sus encantos.


martes, 26 de febrero de 2019

El abrazo del monstruo. Félix J. Palma

Mi abuela solía decir que el miedo es gratuito y como tal cada uno se coge el que quiere, y en ocasiones condiciona la vida de una persona. Me solía decir que nunca tomara una porción demasiado grande para que no me impidiera ser libre y disfrutar de la vida. Y lo decía por las muchas cosas que ella dejó de hacer por los distintos miedos que atesoraba.

Al leer esta novela me he podido dar cuenta de cuanta razón tenía mi abuela, y aunque no pueda presumir de no tener ningún miedo, es verdad que intento que no me influya en mi vida diaria, hasta el punto  en que condiciona la infancia de Diego y su posterior vida de adulto. 

He de reconocer que es la primera obra del autor que leo, que a pesar de que su trilogía victoriana la vi pasearse por blogs en su día, no se que porqué a mi no me llamó la atención, sin embargo ya no sé si fue la agresiva campaña de marketing, la inestimable opinión de mi socia de #SoyYincanera, que los planetas se alinearon en el firmamento, pero no me importó su grosor a pesar de que mi tiempo cotiza en bolsa a precio de uranio enriquecido, y eso que ya voy quemando etapas, pero me meto en charcos de los que no soy capaz de salir.

No esperéis que os diga que me he ventilado la novela en dos días, porque no ha sido así. A pesar de haber luchado a brazo partido con el perverso dios del tiempo, he estado días enteros sin poder leer una sola línea, en ocasiones me ha resultado un poco repetitivo, he sentido que me daban demasiada información, no dejándome reflexionar dándome la trama demasiado mascada, en otros he disfrutado como una enana de la perversidad de algún que otro personaje, pero sobre todo esto último lo vais a descubrir si os adentráis en las páginas de esta novela, no quiero estropearle a un futuro lector el factor sorpresa.

El autor: 

Félix J. Palma nació en Sanlúcar de Barrameda en 1968, es profesor de escritura creativa y coach literario. Como novelista ha publicado entre otras La hormiga que quiso ser astronauta (2001) y Las corrientes oceánicas (Premio de novela Luis Bereguer, 2005). Pero su consagración como narrador se la debe a su trilogía victoriana, que se ha publicado en 27 países, ha obtenido numerosos galardones y ha aparecido en la lista de best sellers de The New York Times. Está formada por las novelas El mapa del tiempo (XL Premio Ateneo de Sevilla, 2008), El mapa del cielo (2012) y El mapa del caos (2014). Ha obtenido más de un centenar de premios por sus relatos, reunidos en El vigilante de la Salamandra (1998), Las interioridades (2001), Los arácnidos (2003) y El menor espectáculo del mundo (2010).


Con el abrazo del monstruo se adentra en el terreno del thriller psicológico.

Sinopsis:

Diego Arce es un reconocido escritor de novelas de misterio que no atraviesa su mejor momento creativo. Tras los ruegos de su editor, decide resucitar al mítico personaje al que le debe la fama: "el Monstruo", un aterrador psicópata que secuestraba a niñas en la Barcelona modernista. Pero una noche, mientras Diego y su mujer asisten a una fiesta, alguien decide llevar la ficción a la realidad: imitar al Monstruo secuestrando a la hija de Diego, Ariadna, de siete años, y proponerle al escritor el mismo juego macabro que en su novela. Si quiere recuperarla, durante los siguientes días Diego deberá superar tres pruebas en directo, a cada cual más espantosa. Comienza así una terrible carrera contrarreloj para descubrir quién está detrás del secuestro. Al mismo tiempo que debe demostrar al mundo hasta donde es capaz de llegar para salvar a su hija, también  tendrá que escarbar en su pasado, con la ayuda de su mujer y el inspector Rocamora, para descubrir quién puede desearle tanto mal. Pero ¿y si el mismísimo monstruo hubiera escapado de la  novela de Diego para acabar lo que el le impidió terminar?

Una historia sobre los terrores y fantasmas de la infancia y cómo proyectan su sombra sobre el hombre adulto.

Una historia de superación, de amor y de enfrentamiento a nuestros miedos más profundos.

¿Qué serías capaz de hacer para salvar a tu hija?


Mi opinión:

En el género negro innovar es muy complicado, parece que ya está todo inventado y cada vez es más difícil sorprender al lector, encontrar una bocanada de aire fresco, y Félix J. Palma consigue dar una vuelta de tuerca al sacar al personaje de una novela y convertirlo en carne y hueso y pergueñar de esa forma una venganza contra el autor por impedirle terminar su misión.

Mimbres hay sin duda, atractivo es el tema, no me lo negaréis, y además el personaje que crea el novelista es siniestro y el que se escapa de la novela es un psicópata de manual, con una mente retorcida y una capacidad para el mal espectacular. Y el lector es testigo de las vueltas de tuerca que da el autor a la trama, a los personajes a los que coloca en situaciones tan límites que quien se adentra en sus páginas no puede dejar de preguntarse que haría en una situación semejante.

Hay ocasiones en las que me he visto reflexionando con el propio Diego, no si él sería capaz de hacer las pruebas, si no si yo sería capaz de superarlas para salvar a mi hijo, porque como creador de la novela sabe perfectamente que el monstruo no tendrá ninguna duda de infligirle a su hija todo el mal que el no sepa o pueda superar. Y al hilo de esto, no se si la intención de Félix J. Palma era la de denunciar el voyeurismo que impera en las redes, ese ser testigo de la vida minuto a minuto de las personas que se avienen a compartirlas, ese morbo a golpe de tuit, o de video multimedia, también sobre eso reflexioné, que haría yo de encontrarme en tal tesitura, hacer caso a las autoridades para restar notoriedad a la prueba y no dar al Monstruo su minuto de gloria, o sentarme a ser testigo de las tropelías que se permitiera diseñar.

Siento deciros que no se muy bien que haría, porque he barajado varias hipótesis, pero no es menos cierto que hasta que no te encuentras entre la espada y la pared, sometida a más presión de la que tu cuerpo y mente es capaz de soportar, es baladí conjeturar si sería capaz o no de llevar a cabo esas pruebas,ni si sería participe de ese gran circo que monta el Monstruo, aún así creo que la última  es tan gore que veo un tanto improbable superarla, aún con toda la presión del mundo, pero también creo que no tendría estomago de verla en directo, soy bastante aprensiva.

Nos encontramos ante una novela de más de setecientas páginas, en las que no siempre la trama corre, que está salpicada de flash back, en la que hay hechos que se repiten en más de una ocasión, cuando el autor los piensa, tiene pesadillas,  cuando se los cuenta a su mujer, cuando se los cuenta a su hermano, cuando hace participe a Rocamora, el trauma infantil que arrastra Diego se repite hasta la saciedad y en ocasiones he llegado a pensar si no había forma de solo nombrarlo una vez, porque el lector ya está al tanto, en ocasiones es necesario dejar que piense, que se no se le de todo mascado, las pesadillas recurrentes de Diego me han ralentizado en algún momento la lectura, me han sonado a dejà vu, en definitiva me han sobrado, creo que con un vuelta de tuerca más se podría haber llegado a suprimir tanta repetición, o a lo mejor con alguna menos... No lo sé muy bien, a veces menos es más.

El protagonista absoluto de esta novela es Diego Arce, y todos los demás personajes se van desdibujando, en torno a él, a su gran éxito literario y a su personaje siniestro gira toda la novela, el resto  son meramente accesorios, necesarios según el pasaje que se esté narrando, pero con mucha menos fuerza literaria, y el egoísmo, la mezquindad de este ha llegado a hastiarme, una persona que se cree el centro del universo, que el mismo reconoce que salvo su hija poco más le importa, una persona que no se da cuenta de que quienes le rodean tienen sentimientos y necesidades. Diego me ha causado un montón de sentimientos, desde el desprecio más absoluto y esa sensación de que tiene merecido cuanto le pasa, hasta la conmiseración porque las pruebas se pasan de rosca, pasando por la pena más absoluta de ver como se va deteriorando su vida y sus relaciones, hasta la admiración final por su obstinación, perseverancia y valentía dentro de todos los miedos que lo sacuden convirtiéndolo en un pelele.

Y entre las tramas tenemos la metaliteraria, que va alternándose en la primera parte del libro con los capítulos de Sangre y ámbar el gran éxito literario de Diego Arce, me he sorprendido a mi  misma deseando que llegaran esos capítulos, hubiera devorado la novela dentro de la novela, la mezquindad de alguno de sus personajes me sobrepasaba. Diego Arce logró pintar al Monstruo de forma diabólica, tanto en su presencia física como en su mente enferma. Y Félix le da la vuelta a la novela de ficción y le permite escapar del manuscrito en el que Diego le ha encerrado para acabar el trabajo que le impidió terminar. Simplemente magistral, ahí me rendí a los pies del autor, y seguí leyendo con fruición hasta que en un momento dado intuí quién podía ser el monstruo, pero ni siquiera ello despegó el libro de mis manos.

Porque si el quién era importante, el porqué no lo era menos y el cómo tampoco, y eso es lo que vamos descubriendo en la segunda y tercera parte, y aquí alguna de las repeticiones no me han molestado porque me han aportado distintos puntos de vista, me han puesto los pelos como escarpias al descubrir como una apariencia benévola y altruista puede esconder la maldad en estado puro. Ser testigo de las manipulaciones que ese personaje somete al resto me puso muy mal cuerpo y me sumergió en una atmósfera opresiva, al entender que como lector iba un paso por delante de la investigación. Félix J. Palma no se saca ningún conejo de la chistera, todo está a la vista, en ocasiones sobreinformado y sin embargo viraje tras viraje va sorprendiendo al lector, porque le apunta una teoría que este ve plausible para ir desmoronándose línea a línea.

Felix J. Palma se divierte jugando con el lector, ofreciéndole pistas falsas, dando por concluida la investigación para llegar al punto de partida de nuevo, y el tiempo corre, las pruebas cada vez son más complicadas, la última es simplemente salvaje y aberrante y parece que la policía se empeña en enrocarse, en no ver lo que el lector ya intuye, en lo que Rocamora entreve, no es una novela negra al uso. Y no lo es porque la víctima es parte activa de la investigación, se desquicia, actúa a la desesperada, pero al mismo tiempo mantiene la mente lo suficientemente lúcida para que no se le pasen las pistas que aparecen en las pruebas.

El estilo del autor al narrar me ha convencido, es verdad que pienso que le sobran páginas, que hubiera podido solventar de otra forma las repeticiones, que tiene algún personaje infrautilizado, pero quizás  ese es el efecto que él buscaba, pretendía centrar nuestra atención en Diego y que los demás fueran accesorios, unos secundarios necesarios pero que si en algún momento prescindía de ellos tampoco se notara. Para ello posiblemente haga falta maestría, para mantener la atención del lector durante tantas páginas también

La última parte simplemente ha volado en mis manos, necesitaba saber como iba a cerrar una investigación que parecía no tener fin, y me ha sorprendido, me ha parecido muy ingenioso, sin necesidad de sacarse un as de la manga porque la novela estaba sembrada de pistas, pero la proliferación de ellas distrae la mente del lector, incluso la del más avezado. Me ha gustado el colofón final que despúes de tanto retorcer la trama y a los personajes nos ha brindado el autor. Me ha parecido brillante, un final acorde con la trama y las subtramas que se manejan, que son de lo más variadas pero giran todas en torno a la principal, o a un accesorio del protagonista.

Me costó cerrar la boca cuando tuve ante mí la resolución del caso, no podía dejar de pensar en si era verosímil, o una argucia más y terminé concluyendo que la desesperación y el ansía de salvar a lo que más quieres te da fuerza, más de la que pensaste tener alguna vez. No quiero destripar más, pero en ese final yo hubiera cambiado alguna cosita, por aquello de la justicia poética, pero es difícil entender lo que quiero decir sin haberse leído la novela, o quizás a vosotros os parezca perfecto tal y como lo presenta el autor, porque para gustos los colores.

Conclusión:

A pesar de unos pequeños peros, El abrazo del monstruo me ha parecido una buena novela, que juega con varios factores novedosos que le aportan un aire fresco al género, al tiempo que tintes góticos y juega con la metalitetura, con el mundillo de los autores, los editores y las editoriales, y como no de los lectores. Ahí he visto una crítica encubierta al mundo editorial de la mano de la insistencia de Tejada para que Diego resucitará al Monstruo en una nueva novela, también cuando secuestran a su hija y pretende que vaya a un plató de televisión para llevarse su parte del pastel. Me ha parecido tremendo el ninguneo al que somete al autor ante su negativa a escribir una segunda parte de su novela más exitosa, hasta que este se aviene a hacer volver al Monstruo. Me ha parecido un mundo despiadado, destructivo y muy interesado.

El estilo del autor es ágil, sencillo con profusión de diálogos, sabe dosificar la intriga, y cuando el lector cree que lo tiene todo bajo control es especialista en dar una vuelta de tuerca a la situación y dejar la  partida de nuevo en la casilla de salida. Félix J, Palma juega con el lector, pero juega limpio, no se saca ases de la manga, ni conejos de la chistera, aunque el lector no siempre sea capaz de ver las pistas a tiempo porque potencia otras que llevan a callejones sin salida.

A pesar de que Diego es un personaje potente que evoluciona a lo largo de la novela me hubiera gustado una mayor profundidad en algunos de los secundarios, sobre todo en la mujer de Diego, pero no quiero contar más porque es una novela para ir descubriéndola página a página. Es una historia para dejarte abrazar por el Monstruo, dejarte envolver por su maldad, por su atmosfera opresiva, y deshacerte de ese abrazo letal en la última línea.

Seguro que El abrazo del monstruo te proporciona muchas horas de lectura placentera, y seguro que esos peros si tu también los ves, se quedan en pequeñas anécdotas que no desmerecen la lectura de esta gran novela.