miércoles, 29 de agosto de 2018

Todos los veranos del mundo. Mónica Gutierrez

Quizás este verano esté siendo menos verano que cualquier otro, nunca me ha gustado estudiar con calor, me cuesta concentrarme y me apetece hacer cualquier cosa antes que sumergirme en un temario que ocupa gran parte de mis 24 horas, porque como decía un compañero, vivimos para la empresa que trabajamos, pasamos allí ocho horas, y el resto lo dedicamos a un temario que es más de lo mismo, mientras las horas de luz se van disipando y cada vez los días son más cortos y también se va acercando la hora del examen y de nuestra liberación.

Porque sí, así siento yo este año las oposiciones, quizás porque estoy cansada, quizás porque ha hecho más calor de lo normal, quizás por los horarios imposibles de trabajo, o quizás porque los amigos de lo ajeno me han complicado un poco la vida, sea como sea, necesito que pase septiembre, con el resultado que sea, pero que pase.

Quizás por eso el libro de Mónica ha sido como un jarro de agua fresca, necesitaba una lectura amable, una historia que me hiciera olvidar por unos escasos momentos, porque mi tiempo brilla por su ausencia, estos meses que se están alargando en demasía. En pocas palabras, necesitaba volar, soñar, olvidar... y todo ello lo he conseguido gracias a Todos los veranos del mundo y lo mejor de todo dedicando muy poco tiempo a la lectura, sobre todo menos del que yo hubiera deseado.

Muchos pensaréis como podía estudiar después de comer, es que no lo hacía, no lo hago, trabajo de tardes, así que las horas que siempre he empleado para leer estaba atendiendo al público y sin oportunidad de hablar de lecturas, ni de libros, y no será porque no pasan lectores por mi puesto, si no porque todos vivimos con una rápidez inusitada que nos impide disfrutar de los pequeños placeres de la vida, hacemos lo que se supone que debemos hacer por encima de lo que nos apetecería hacer en cualquier momento.

Quizás por ello el libro de Mónica me ha hecho reflexionar, me ha dado alas para volar, me ha hecho sonreír y sobre todo ha añadido más historias a mi ya de por si larga lista de pendientes de lectura, que aumenta de forma exponencial a mi tiempo de ocio. No se si alguna vez leeré todo lo que quiero, pero si se que ahora tengo un puerto seguro al que acudir cuando necesite un remanso de paz, un baño de realidad cotidiana,  que me sacudan un poco con amabilidad, y por suerte tengo cuatro novelas pendientes, y alguna hay por el lector.

La autora:

Mónica Gutiérrez nació y vive en Barcelona. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona y en Historia por la Universidad de Barcelona. Apasionada lectora, escribe novela, relatos y poesía. En la actualidad compagina la escritura de ficción con la docencia y suele charlar de literatura con buenos amigos en su blog. Debutó en el mundo de la publicación con Cuéntame una noctalia, y las buenas críticas de Hotel a ninguna parte, su segunda novela, han mantenido a la autora durante más de un año en la lista de los más vendidos de Amazón. El noviembre de Kate (2016) fue su primera novela con Roca Editorial.

Sinopsis:

Helena no sabe como sobreviven las familias cuando coinciden todos sus miembros adultos bajo el mismo techo, pero está a punto de averiguarlo. Decidida a casarse en Serralles, el pueblo de todos los veranos de su infancia, regresa a la casa de sus padres para preparar la boda y reencontrarse con sus hermanos y sobrinos. La pequeña localidad al pie de los Pirineos ha permanecido casi inmutable en el tiempo, con sus amables habitantes y sus gratos recuerdos. Un lugar sin sorpresas, hasta que Helena tropieza con Marc, un buen amigo al que había perdido la vista durante muchos años, y la vida deja de ser tan tranquila en el pueblo. Quizá sea el momento de refugiarse en la nueva librería con un té y galletas, o acostumbrarse a los excéntricos alumnos de su madre y a las terribles ausencias. Quizá sea el tiempo de respuestas, de cambios y vendimia. Tiempo de dejar atrás todo lastre y aprender al fin a salir volando.

Mis impresiones:

Todos los veranos del mundo es una historia agradable, con aires de nostalgia, un toque de romanticismo, un canto a la vida, al disfrute de las pequeñas cosas, a la valentía de vivir la vida y de enfrentar los cambios necesarios para conseguir pequeñas parcelas de felicidad. Es un canto a la amistad, a la fraternidad, a las relaciones humanas y sobre todo familiares. Es una dosis de realidad capaz de provocar un tsunami emocional con el simple aleteo de una mariposa.

Mónica Gutiérrez me ha sorprendido con su prosa, con su frescura al narrar, con sus diálogos, algunos de los cuales no tienen precio, con una historia tan cotidiana en la que los protagonistas bien podríamos ser nosotros o gente a la que conozcamos, cualquiera podríamos ser Helena, Silvia, o incluso el soñador Xavier, o Marc Saugrés y que lector no ha soñado con montar una librería en la que poder hablar horas y horas de libros en torno a una bebida caliente.

Con sus descripciones me ha transportado al jardín de la casa familiar de Helena, que buen refugio sería para mis tardes de verano con un libro en la mano, incluso para esas noches en las que apetece sofá, una manta ligera por aquello del fresco nocturno y un buen libro, y el aroma de las flores, incluso he sido capaz de oler ese jazmín que a Helena le molestaba tanto y que por la noche es especialmente aromático.

Todos los veranos del mundo me ha transportado a los estíos de mi infancia, yo los pasaba en un pequeño pueblo de interior, con amigos a muchos de los cuales con los años les he perdido la pista, también dejé de ir hace mucho tiempo, aunque allí continúa el apartamento y mis hermanas van de vez en cuando. Reconozco que cuando voy me invade la calma, que desconecto, pero a pesar de que no son demasiados quilómetros los que me separan, como a Helena me cuesta volver, a ella le pesan las ausencias, yo no soy capaz de saber porque.

Tiene a bien Mónica no presentarnos a una familia idílica, si no a una normal, con sus defectos y sus virtudes, con sus celos, sus envidias, una familia como la tuya o la mía, en la que los silencios en ocasiones se malinterpretan. Me reconozco en la madre de Helena, yo no soy mucho de exteriorizar mis sentimientos, la he comprendido, me he mimetizado con ella, a pesar que yo si soy de dar abrazos, porque con ellos transmito todo lo que mis palabras callan, o por lo menos soy de darlos a mi gente más próxima, tampoco voy invadiendo el espacio de personas que no conozco y que no se si los van a desear. 

En todas las familias todos los miembros no están cortados por el mismo patrón sin embargo, todos somos capaces de encontrar lugares de encuentro, abiertos a las confidencias, o a las gratas conversaciones, los diálogos entre los hermanos me han parecido una delicia, quería quedarme anclada en esos momentos, charlar con ellos, arrebujarme entre los tres junto a esa chimenea y poder ser cómplice yo también.

Y es que tendemos a callarnos muchas cosas cuando las penas compartidas son más llevaderas, por ello he valorado tanto esos pequeños momentos llenos de confidencia en los que se abre el alma y son capaces de desnudarla sacando a la luz sus miedos y verdades, asumiendo en muchas ocasiones sus culpas como Xavier ante una separación que el mismo ha provocado con sus silencios y ausencias. Y si hay un personaje que me ha provocado sentimientos dispares ese ha sido Silvia, tan libre, tan lenguaraz, tan con la verdad como espada, ha tenido a quién recordarme, pero al mismo tiempo se que personas así de auténticas cada vez quedan menos, porque la gente no quiere ser golpeada con la verdad, prefiere vivir en su ignorancia o en el mundo que se han creado muy a medida de una realidad inventada y del que no están dispuestos a salir.

Anna la sobrina de Helena encarna la ternura, la madurez, la inocencia, esa niña de doce años me ha llegado al alma, ha sido capaz de sacudir a su tía, de conseguir lo que sus hermanos y su madre no han logrado ni que se plantee, la pureza de ese personaje es bestial, tiene las apariciones justas, en los momentos adecuados, intentado buscar complicidad con una persona que no es tan distinta a ella, y de soltar verdades capaces de remover a nuestra protagonista como no lo consigue su hermana Silvia, las dos conversaciones así más serias entre tía y sobrina son para enmarcar, para releer, para quedarse a vivir en ellas. Quizás exagere, pero es mi opinión.

He confesado ya que es la primera novela de autora y que no será la última así que encontrarme esa librería ha sido toda una sorpresa, en un pueblo pequeño no suele haberlas, y que además no tenga lo más comercial ya es de por sí raro, pero que su librero esté más interesado en conversar de literatura y tomar un te con bollos que de vender libros, ya lo convierte en un rara avís. Me he enamorado de la Biblioteca voladora, no tanto de su propietario Jhonathan Strenge, aunque al final le cogí cariño. Ese guiño de Mónica al placer de conversar de libros, a la LITERATURA, sí en mayúsculas, ese repaso por grandes obras literarias y autores, ese recuerdo a Alicia en el País de las Maravillas, me ha robado el corazón.

Si un personaje me hizo soñar ese fue Marc Saugrés, el eterno Peter Pan empeñado en que su Wendy aprenda a volar, un soñador con los pies en el suelo, el que vuelve del revés el mundo cuadriculado de Helena, el que le hace replantearse si es esa vida la que realmente desea, o quiere aprender a volar. Marc es ese bohemio que un día coge las riendas de su vida, se estampa y pretende recoger sus pedacitos para empezar de nuevo, resurgir de sus cenizas cual ave fénix, aunque cada vez nota que le quedan menos fuerzas y menos ilusiones.

Esta novela tiene un final previsible, lo estamos esperando casi desde el principio, yo juraría que incluso estamos deseándolo tal es el poder de Mónica al narrar, si hay un personaje que no he soportado es a Jofre, al juez Dredd. Me ha parecido un ser frío, inhumano, calculador y no he encontrado redención posible en toda la historia, ni siquiera cuando las tornas se vuelven en su contra, ni en ese momento sentí empatía con él, con su forma de vida, con lo que representa.

Cada personaje de esta novela encarna un valor Xavier el romanticismo, Silvia la libertad, la madre de ambos la superación, el huésped despistado el humor, Marc Saugrés el tesón, Helena la sensibilidad, la pequeña Anna la madurez, Miquel la inocencia, el vikingo nórdico la solidaridad, y todos y cada uno de ellos aportan un granito de arena para hacer de esta novela una agradable lectura que no desearías que acabara nunca.

Conclusión:

Mónica Gutiérrez nos cuenta de forma sencilla, situaciones más o menos cotidianas, nos ofrece una visión optimista de la vida y de la búsqueda de la felicidad en las pequeñas cosas que nos rodean o en los momentos compartidos con personas que queremos.

Nos ofrece un par de alas para volar, para soñar, para sentir que cualquiera es capaz de aprender a volar como Peter Pan, solo tiene que olvidar los miedos a los cambios, y ser capaz de afrontarlos con valentía y para ello cualquier estación del año es buena, pero ese final de verano en Serralles es perfecto, serás capaz de apreciar los sonidos de la pequeña población, la espesura del silencio, y el olor de las flores del jardín.

Te ruborizarás con Helena y Silvia, te emocionarás con Xavier, Anna y nuestra protagonista, querrás ser Wendy para conquistar a Marc Saugrés y tener pocos recursos para que el viquingo nórdico te trate con amabilidad. Sobre todo desearás tener una masia en el Pirineo y allí reunir a tus hermanos porque la complicidad en torno al fuego me ha dado mucha envidia.

No soy muy de etiquetas, y he descubierto que este tipo de novelas pertenece al género feel-good, solo sé que Mónica ha llegado para quedarse en mi estantería y que reservaré  sus libros para esos momentos en que los necesito como agua de mayo.

martes, 14 de agosto de 2018

ARDERAS EN LA TORMENTA. JOHN VERDON

Confirmado, soy un desastre con patas, y es que comenzar por la sexta de una serie cuando en la estantería esperan las primeras entregas no se puede calificar de otra forma, en mi descargo diré que cuando mi tiempo de ocio no cotizaba en bolsa la novela siempre estaba en préstamo, y cuando empezó a estar más libre aumentaron exponencialmente las novelas pendientes de leer y disminuyeron de forma considerable mis ratos lectores, en consecuencia las cinco novelas anteriores esperan el sueño de los justos en la estantería y he venido a conocer a Verdon y a su detective en la última entrega.

Después de terminarla y de casi sufrir un colapso por ese final que me dejó en estado de shock estoy deseando que pasen las oposiciones para poder dedicar parte de mi tiempo a liberar pendientes de la estantería, me he dado cuenta de que hay mucho y bueno entre sus baldas y le daré prioridad a la saga Gurney, porque parece ser que este que he leído no es el mejor de la serie y a mi me ha ganado como lectora.

El autor:

John Verdon trabajó en varias agencias publicitarias en Manhattan como director creativo hasta que, como su protagonista, se trasladó a vivir al norte del Estado de Nueva York en un entorno rural. Sé lo que estás pensando fue su primera novela, un éxito mundial. En 2011, Roca Editorial publica No abras los ojos, que también fue un éxito de crítica y ventas, a la que seguieron Deja en paz al diablo, No confíes en Peter Pan y Controlaré tus sueños. Su serie que protagoniza el carismático detective retirado David Gurney, es ya un referente del género negro y criminal.

Lo podéis encontrar en las redes en:

Twitter: @JohnVerdonSpain
Facebook: JohnVerdonSpainOficial

La Sinopsis:

La tensión ha ido en aumento en White River. El inminente primer aniversario de la muerte de un motorista negro por el disparo de una policía local inquieta a una población económicamente deprimida y racialmente polarizada, enfrentada por discursos incendiarios, manifestaciones airadas y casos de incendios y saqueos.

La situación en White River se vuelve realmente tensa cuando se producen más muertes en lo que parece ser una escalada de venganzas. Sin embargo, cuando Gurney se pregunta por la verdadera naturaleza de todo este baño de sangre y se centra en aspectos peculiariares de cada uno de los homicidios, el fiscal del distrito le ordena desvincularse de la investigación.

Obsesionado con los indicios que no corroboran la versión oficial de los hechos, Gurney decide actuar por su cuenta.

Mis impresiones:


Verdon ha supuesto para mí un gran descubrimiento, un autor inteligente con una prosa sencilla y ágil que atrapa al autor en su trama aunque esta al principio avance más lenta de lo aconsejado, aunque quizás debería haber dicho un doble descubrimiento, porque pocas veces un personaje tan sólido y evolucionado como Dave Gurney ha conseguido atraparme en su red de esa forma tan incondicional, hasta el punto de que si no tuviera por delante sesiones maratonianas de estudio y trabajo ya tendría encima de la mesita de noche sus cinco novelas anteriores, pero tendrá que esperar a octubre como mínimo.

En #SoyYincanera elegimos las lecturas con mimo, buscamos disfrutar comentando las lecturas, provocando un debate, resaltando aquellas frases que nos impactan, los personajes que nos atraen o los que nos repelen. En Arderás en la Tormenta hay de todo como en botica, pero sobre todo, hay un trabajo inmenso detrás, tanto en la creación de la trama, como en la de los personajes, algunos ya viejos conocidos de los lectores. Sin duda Verdon es un gran escritor, es capaz de denunciar problemas sociales americanos sin meter el dedo en la llaga de ninguna esfera de poder, aunque lo que pone de manifiesto en este libro no deja bien parado a ningún político y si me apuras tampoco a la mayoría de los policías, y medios de comunicación.

Mientras iba leyendo no podía quitarme de la cabeza esa sensación de dejà vu, no es lo que estáis pensando, no me refiero a que la trama me parecía copiada de otra novela, si no a que situaciones muy parecidas las había visto ya en algún telediario, más de una vez hemos visto la violencia de la que hace gala la policía contra la población negra. Incluso recuerdo un joven negro abatido porque supuestamente llevaba una pistola que no apareció junto al cuerpo. Me recuerdo reflexionando como no hay más motines por esa causa que desde fuera se me antoja muy grave.

Y precisamente eso es lo que plantea Arderás en la Tormenta, un motín o altercados provocados por una población negra empobrecida a propósito del primer aniversario de la muerte de un joven negro presuntamente inocente a manos de un policia. Nos encontramos con una ciudad al borde del colapso, con saqueos, incendios, y un rosario de muertes que siembran el desconcierto y el desorden público, y sobre todo el temor en las calles de White River. La profunda brecha entre la población blanca y la negra parece agrandarse por momentos y hacerse cada vez más insalvable. El odio aflora y se adueña de la situación.

Es bien conocido que hay dos sentimientos que mueven el mundo, el amor en sentido positivo, y el odio en el negativo, y en esta novela encontramos ambos, pero uno de ellos se va adueñando de la trama y la va empozoñando, va urdiendo un maquiavelico plan tan perfecto como sospechoso a ojos de un investigador avezado al que medrar políticamente le importa bien poco y no se conforma con las hipótesis de la línea oficial a las que le encuentra muchos cabos sueltos y mucho de conveniencia.

Verdon nos presenta una trama que va de menos a más, con un Dave Gurney que necesita de retos para ejercitar su cerebro, que no puede simplemente disfrutar de la naturaleza en la que se ha recluido, y por eso trabaja en una excavación en su propiedad y busca respuestas para cada hallazgo que hace. La situación que vive White River obliga al fiscal del distrito, Kline Sheridan a solicitar su ayuda, pero Gurney no se fía de sus intenciones, son viejos conocidos y no ve claro al fiscal, la balanza se inclina hacia el lado de la cooperación cuando recibe la visita de la viuda del policía abatido por un francotirador cuando hacía labores de control en una manifestación de la UDN.

Es conocido que detrás de todo gran hombre se esconde una mujer excepcional, en este caso, ella es Madeleine la esposa de Gurney, a la que el trabajo de este no termina de gustarle, la que lo intenta desalentar cada vez que se necesita su cooperación y que en esta ocasión lo impulsa a que acepte por empatía con la viuda del policía abatido. Gurney duda de la versión oficial desde el minuto cero, todo parece demasiado fácil, soplos muy oportunos, piezas que no encajan, y sobre todo una prisa mayúscula por parte de las autoridades en dar por buena una línea de investigación en la que todo parece encajar a la perfección sin tener en cuenta esas pequeñas estridencias que cada vez hacen más ruido, y cada vez molestan mas a Dave incapaz de dar por buena cualquier cosa.

Es ese ruido el que obliga a Gurney a pedir el consejo de un ex compañero de trabajo, tan ácido como agudo y sagaz. Hardwick es sin duda un personaje redondo, un contrapunto perfecto para Gurney, siempre dispuesto a echar una mano, incluso cuando las propuestas le parecen absurdas e incluso peligrosas. Es el pilar en el que se apoya Gurney cuando se encuentra en un callejón sin salida, quien le ayuda a ordenar las ideas, y le ofrece en ocasiones un punto de vista que a él se le ha escapado, sin duda un buen tandem, que a mi me ha hecho disfrutar como una enana.

La situación en White River se hace insostenible cuando los cadáveres se multiplican, cuando parece todo ser fruto de venganzas interraciales, en las que siempre hay algo que no encaja, ¿porque iba la UDN a asesinar a los únicos policías que simpatizaban con su causa e investigaban los abusos policiales contra la población negra? También en el asesinato de los activistas de la UDN parece haber cabos sueltos que nadie quiere ver. Cuando la investigación parece encaminada y hay sospechosos estos aparecen muertos, y Gurney se encuentra en otro callejón sin salida, pero milagrosamente no así el jefe de policía Dell Beckert, siempre parece contar con un informador que le endereza la investigación.

Aunque podría parecer que la novela trata de poner de manifiesto las profundas desigualdades entre la población negra y blanca en la tierra de las oportunidades, ese no es el tema principal, sino uno accesorio del que se vale el autor para denunciar la manipulación de los medios de comunicación en las campañas políticas. El poder de quien los controla para manipular por ende a los espectadores y futuros votantes, de ahí que Sheridan, Beckert, el alcalde y Cloutz todos cargos electos no atendieran tanto a los cabos sueltos de las endebles pruebas de las que disponían en aras a una pronta resolución del caso que les proporcionara votos en las elecciones próximas.

En America los medios de comunicación  son privados, en manos de magnates que apoyan a uno u otro candidato político en este caso es claramente visible la manipulación de la que hacen gala la televisión , con preguntas pactadas para un candidato y maliciosas para otro. Con la utilización de un presentador estrella para cantar las bondades del candidato apoyado por el dueño de la cadena y magnificar los defectos del oponente. El amarillismo del que hace gala la televisión americana es puesto en solfa por Verdon, incluso me ha parecido que lo ridiculiza y es que como periodista nunca he entendido porque los profesionales de la información se prestan a ese juego manipulador, a ese sensacionalismo barato que pretende mover los instintos primarios de las personas, sin dejarlas pensar, obligarlas a actuar en caliente.

Verdon va avanzando en la investigación con pasos lentos, seguros y con el único apoyo de Hardwick y Madeleine, se guía por corazonadas, por el instinto del sabueso que a pesar del retiro nunca ha dejado de ser, cada vez que una pieza encaja, se desencajan dos o tres, haciendo que se plantee varias hipótesis, giro tras giro el autor atrapa al lector en su red, hace que las páginas vayan fluyendo cada vez más rápidas hasta un desenlace vertiginoso y redondo, un final que deja al lector con la boca abierta, perplejo por no haber sabido ver todas las pistas que desde el primer momento anidaban en esos flecos que tanto chirriaban a Gurney y que no sabía como interpretar.

Nos encontramos ante un mago de la narración, un autor que cuenta historias verosímiles, que urde tramas atractivas, que te hace avanzar hacia finales de infarto que no se saca de la manga, si no que han sobrevolado la trama durante toda la historia. Verdon hace gala de una contextualización precisa, si se leen los anteriores mucho mejor, de esos estoy más que segura, pero habiendo empezado por el sexto no he tenido la sensación como en otras series de que me perdía información, de que me faltaban herramientas para tener una visión de conjunto completa.

Conclusión:

Si eres amante de la novela negra y criminal no puedes dejar de leer a John Verdon, si como yo no has leído los anteriores, contextualiza tan bien que no tendrás las sensación de que te falta información para acabar de captar el mensaje que te quiere transmitir con la trama.

Esta va de menos a más atrapando al lector en su tela de araña, Gurney consigue que el lector vea a través de sus ojos al resto de personajes y lo hace participe de sus dudas, de sus desazones. Sin duda es una serie a tener en cuenta, por suerte me esperan en la estantería sus cinco novelas anteriores y en cuanto pueda les daré una oportunidad

jueves, 9 de agosto de 2018

LOS DIOSES DE LA CULPA. MICHAEL CONNELLY

Hay títulos tan contundentes, tan sonoros que en cuanto los visualizas o los oyes no hay forma humana de quitártelos de la cabeza, y este que hoy me ocupa es uno de ellos. Se convirtió en un run run, en un ruido ensordecedor que me hacía pensar a todas horas que escondería un titulo tan prometedor y una vez acabada, puedo decir que esconde una muy buena novela que ha conseguido reconciliarme con el trhiller legal americano, y eso ya es mucho decir.

A pesar de sus más de cuatrocientas páginas, la trama se escurre entre los dedos del lector como si fuera arena, la acción no decae en ningún momento, cosa que se agradece y siempre algún giro mantiene el libro pegado a los dedos a pesar de que se descubre bien pronto qué esconde ese titulo porque lo desvela al comienzo el propio abogado.

Pero comencemos por el principio, que como siempre me voy por las ramas.

El autor:
Michael Connelly, nació en Philadelphia en 1956 y es uno de los escritores con más éxito del mundo. Es autor de una treintena de novelas, muchas de las cuales han ocupado el numero 1 en la prestigiosa lista del New York Times. Sus libros entre los que se incluye la serie Harry Bosch y la del "Abogado del Lincoln", han vendido más de sesenta millones de ejemplares en todo el mundo han sido traducidos a treinta y nueve idiomas y el propio Connelly ha sido galardonado con algunos de los premios más prestigiosos del mundo de literatura negra. Antiguo periodista también premiado por sus reportajes, Connelly es productor ejecutivo de la serie Harry Bosch, protagonizada por Titus Welliver. Reside habitualmente en  California y Florida.


La sinopsis:

El abogado del Lincoln se juega su reputación en su caso más arriesgado

Michael Haller, el Abogado del Lincoln, recibe un mensaje de texto que llama su atención: "Llámame cuanto antes: 187". 187: el código policial correspondiente al asesinato. Para un abogado, este tipo de casos son más arriesgados, pero traen cheques más jugosos, y eso siempre significa que Haller tiene que dar el máximo.

Cuando Mickey descubre que la victima había sido una antigua cliente, una prostituta a la que creía haber rescatado y reconducido, sabe que está en deuda con el caso. Pronto descubre que ella había vuelto a Los Angeles y a su antigua vida. Y que, lejos de salvarla, podría haber sido Mickey quien la puso en peligro.

Acechado por los fantasmas de su pasado, Haller tiene que trabajar hasta la extenuación y aplicar todo su talento aun caso que podría traerle la redención total o probar su culpa definitiva.

Mis impresiones:

A mi modo de ver Connelly juega desde el propio titulo con un sentimiento demoledor, La Culpa, y es que desde que consiguiera la libertad de un cliente que terminó atropellando y matando a una madre y a su hija, Haller no ha tenido tregua, cada noche le asalta ese terrible remordimiento, no ayuda que su propia hija le retirara la palabra, día tras día los fantasmas le visitan y le abocan irremisiblemente a la bebida, que no es que sea el camino más recto para lograr reconciliarse con la adolescente.

A eso le podemos añadir un negocio que va un poco a trancas y barrancas, buscando siempre clientes en los juzgados para poder ir tirando, de ahí que cuando llega un caso jugoso, no sea capaz de rechazarlo aunque lo aboque al infierno de un pasado que abrirá más de una herida que pensaba cerrada, y añada a ese peso que ya arrastra un poco más, al sospechar que lejos de salvar a la víctima la puso en una situación comprometida que le ha terminado costando la vida.

Connelly rescata esa máxima de que el pasado siempre termina llamando a la puerta, una jugada un poco sucia culmina con un narcotraficante en la cárcel y con su clienta en libertad, ¿pero ha orquestado él esa jugada o ha sido solo un peón en ella?. Cuando el caso toca tan de cerca lo sensato es echarse a un lado, evitar que el tsunami te arrastre, sin embargo, Haller se sumerge de lleno en él tras hablar con quién lo ha contratado y evidenciar muestras de inocencia en él. Además cree que se lo debe a Gloria.

El autor retrata con maestría el sistema judicial americano, que tan bien conocía por las series, películas y por otros thrillers judiciales, nos mete directamente en la sala, nos hace participar de ese circo que a veces se representa en una sesión, nos presenta a los "dioses de la culpa", el jurado, ellos tienen en sus manos el veredicto, ellos condenan o absuelven, aunque en última instancia es el juez quién dicta sentencia.

Si Haller es un personaje redondo, se rodea de un elenco de secundarios que poco tienen que envidiarle, el abogado es un tipo peculiar al que no le gusta verse encerrado en un despacho, trabaja desde su propio Lincoln en los desplazamientos y lo tiene equipado con todo aquello que pueda necesitar, se comunica con su equipo por teléfono y se reúne una vez al día cuando tienen un caso importante en un loft alquilado. No es precisamente la imagen de los grandes bufetes que solemos ver en las grandes series americanas, eso es lo que hace único a Haller y a mi modo de ver lo que le hace conectar tan bien con el lector.

Al mismo tiempo uno tiene la impresión de no estar ante el típico abogado engreído y pagado de sí mismo que suelen mostrarnos otros libros, películas o series, si no que nos muestra a una persona abatida, perseguida por sus fantasmas, por sus problemas económicos en el ámbito de los negocios, con un poso de oscuridad que le impide ser feliz, bastante dado a resolver los problemas a golpe de botella, y eso nos evoca la típica y tópica imagen del detective americano, solo que Haller tiene a una persona que investiga por él.

En algunas ocasiones da la impresión de que Haller necesita que alguien le conecte con el mundo y con el caso que lleva entre manos y ese papel lo hace a la perfección Legal, un amigo de su padre, un anciano recluido en una institución que intenta burlar las normas establecidas, como buen abogado las conoce y busca la forma de transgredirlas. Las conversaciones de Mickey y Legal no tienen desperdicio, son ácidas, el anciano no tiene pelos en la lengua, le enfrenta a sus errores, tanto en el campo legal como en el personal, y tiene un peculiar sentido del humor que me hizo sonreír en más de una ocasión. Es como un Pepito Grillo, la voz de la conciencia machacona y a veces impertinente.

Connelly conoce bien el mundo en el que mueve sus tramas y nos sumerge en él de una forma sencilla sin utilizar palabras grandilocuentes, explicando aquello que se le pueda escapar al lector de forma que pase casi desapercibido, me gusta su estilo, me gusta su forma de narrar y me gustan sobre todo las tramas que elige a pesar de no ser un autor que suela leer demasiado, pero reconozco que es una apuesta segura.

En Los Dioses de la Culpa mezcla el tema de la prostitución, el narcotráfico y la corrupción policial, quedan patentes los peligros que  conlleva acercarte demasiado a la verdad, los daños colaterales son cuantiosos, dolorosos y añaden más peso a esa mochila llamada culpa. El miedo hace que los testigos no teman cometer perjurio en el estrado, también pone de manifiesto pequeñas triquiñuelas para darle la vuelta a un veredicto que se prevee en contra, todo ello bordeando la ley, casi traspasando esa fina línea entre lo legal y lo ilegal, que nos da una imagen de Haller no demasiado halagüeña para luego limpiarla con una buena dosis de humanidad.

Conclusión:

Connelly ha orquestado un buen libro, en el que mezcla la prostitución de lujo, las drogas y sus cárteles, la corrupción policial, nos muestra los bastidores del sistema judicial americano, las triquiñuelas de los reyes de la droga, como se las gastan cuando uno molesta, también nos muestra transgresiones del sistema policial. y todo ello nos lleva a un thriller apasionante en el que siempre pasa algo, en el que el autor sabe en que momento la historia comienza a perder el interés del lector y le imprime un giro que lo atrape de nuevo.

Michael Connelly es un maestro del género negro legal, lo conoce a la perfección y no abruma al lector con sus conocimientos, los desliza en la trama, los hace fluir de forma que quien se acerca a sus novelas se sumerge en la historia con naturalidad, sin esa sensación de que le faltan armas para comprenderla. Ayuda al éxito del libro la visualidad, mientras uno lee tiene la sensación de estar siguiendo un guión, los fotogramas se deslizan por delante de los ojos, eso o he visto yo demasiadas series judiciales, porque he sido capaz de imaginar cada escena a la perfección.

Sin duda es un buen libro, para los amantes de los thrillers, una buena apuesta de cara al verano, pero si ya tienes cubiertas tus lecturas vacacionales, también lo es para el invierno, una lectura atemporal que no necesita de haber leído las anteriores entregas más que para evidenciar la evolución de Mickey Haller como personaje.

sábado, 21 de julio de 2018

Mujeres Errantes. Pilar Sanchez Vicente

Mujeres errantes es una de esas novelas que te atrapa, que te lleva de la mano por la historia que cuenta, que unas veces te puede parecer previsible, pero otras te impacta, es una novela que aglutina tantos temas que alguno te tiene que tocar la vena sensible, alguno por fuerza te tiene que atraer, y si eso no sucediera la prosa de la autora es suficiente reclamo para mantenerte pegada a sus páginas.

Mujeres errantes es una historia de mujeres, pero juraría que no para mujeres, o no debería ser solo para ellas, porque de sus páginas se puede aprender mucho. Mujeres fuertes, luchadoras, capaces de sobrevivir a la miseria, a la guerra, a la escasez, al desamor, a los malos tratos. Mujeres con un fuerte sentido de la responsabilidad, con una acidez inusual, mujeres de vuelta de todo y con una historia interesante a sus espaldas. 

Mujeres errantes es el retrato en vivo de una época de la mano de dos mujeres sobre todo, una octogenaria y una joven escritora abocada a la autodestrucción por una baja autoestima. Pasado y presente se dan la mano a través de esos dos personajes femeninos, y de un personaje masculino, el padre Guillermo, un misionero afincado en Nicaragua, que a través de la correspondencia que mantenía con Julia nos cuenta la situación del país, la lucha de las guerrillas sandinistas y su relación con Gaspar García Lavinia, misionero y guerrillero. La extrema pobreza y la corrupción del gobierno del país se retratan a través de esas misivas que nunca fueron contestadas.

Mujeres errantes es un batiburrillo de temas bien cocinados, bien hilados que mantiene al lector pegado a sus páginas, pendientes de los secretos que se esconden tras la identidad de Greta, pero también es un paseo por la España, y más concretamente por la Asturias de la época de los años 20 hasta nuestros días, con el atractivo de la lenguaraz Julia, apodada la Chata, que nos ofrece una mirada completa desde la niñez hasta la madurez de su vida, plagada de sabores y sinsabores, de miedos, de mucho trabajo y penurias, una vida marcada por el amor y el desamor, por la lucha por la supervivencia que obligaba a las mujeres a emigrar para tener una mejor vida. Una huida hacía adelante que termina constituyendo un canto a la esperanza.

La Autora:

Pilar Sanchez Vicente nació en Gijon en 1961 en el seno de una familia numerosa e ilustrada. De
espíritu libertario, salió a la calle durante la Transición, queriendo cambiar el mundo y sobre todo el papel que la mujer tenía en la sociedad. Sigue intentándolo desde su trinchera. Su primer cuento data de 1973, y visto con el tiempo, constituye toda una declaración de intenciones.

Es documentalista y escritora. Licenciada en Geografía e Historia, trabaja como jefa del Servicio de Publicaciones, Archivos Administrativos y Documentación del Gobierno del Principado de Asturias. Es Presidenta de la Asociación Profesional de Especialistas en Información (APEI). Fue guionista y presentadora de varios programas en TVE-Asturias y el canal Internaciónal de TVE. Entre sus obras destacan: Breve Historia de Asturias (Ayalga, 1986, VTP 2006), Comadres (KRK 2001) y Gontrodo la Hija de la Luna (KRK 2005)

Puedes saber más sobre la autora en http://pilarsanchezvicente.es/

Sinopsis:

Últimamente tengo la impresión de que las sinopsis revelan demasiado, que dan demasiadas pistas sobre los derroteros de la historia y en ocasiones desvelan información que el lector no debería conocer de antemano. Será por mi manía de llegar a una novela lo menos influenciada posible, será que me me apasiona descubrir matices por mi cuenta, pero hace tiempo que decidí no leerlas antes de afrontar una lectura, si no después y en ocasiones acierto bastante. Esta es una de las veces en que he acertado, así que os dejo unas breves pinceladas, puesto que si queréis saber más y no seguir mi consejo podéis acudir a la página de la editorial.

Una escritora autodestructiva, una pescadera ambulante y una emigrante sin escrúpulos. Tres mujeres unidas por un hilo común: la huida hacia delante. Sin miedo. Sin rumbo. Sin freno.

Mis impresiones:

Pilar Sanchez Vicente ha realizado un gran trabajo de documentación para cimentar una novela sólida y atractiva con unos personajes que llegan para quedarse en el corazón del lector, incluso mucho tiempo después de haber cerrado la última página. Lejos de abrumar al lector con datos y más datos ha sido capaz de dosificarlos a través de la voz de tres mujeres en los papeles principales y un hombre en el de secundario de lujo. El éxito de esta novela radica en tres puntos fuertes, sus personajes, carismáticos, fuertes...; los temas que trata, muchos y variados, con una sensibilidad exquisita, sin caer en el amarillismo ni en el morbo, con un dominio abrumador en ocasiones que llega a doler, y el último punto la estructura de la novela y la prosa de la autora, una verdadera delicia.

Y sobre los que yo considero los puntos fuertes de esta historia voy a construir esta opinión.

Los personajes:

Aunque he apuntado al principio que la historia la cuentan dos mujeres fuertes y con vidas muy similares, en realidad son tres, salvo que una va perdiendo peso conforme avanza la novela para volver a recuperarlo en un momento de dado, de ahí que apuntara solo dos.

Eloína: Es la emigrante sin escrúpulos de esta novela, una mujer insatisfecha con la vida que le ha tocado vivir, hija de una vendedora de pescado ambulante, desde su más tierna infancia aborrece ese mundo y se propone salir de él. Tampoco Genara, su madre, lo quiere para ella y a pesar de la escasez le procura una educación que le permita salir del barrio y conseguir una vida mejor que la de ella, pero pocos son los llamados a conseguirlo. Eloína ve en la emigración esa oportunidad, y no la desaprovecha. Su tabla de salvación, su hija Greta, un braguetazo orquestado que da sus frutos, pero no se si la felicidad, porque la vida de Eloína por varios motivos no es un camino de rosas, aunque consigue no volver a Cimavilla y afincarse en un paradisíaco enclave suizo, Zermmatt, donde regenta una exclusiva tienda de souvenirs, Matterhorn Paradise, que le da para mantenerse holgadamente y sacar a golpe de talonario a su hija de más de un atolladero.

Después de distanciarse de su hija, la recupera los últimos días de su vida y acuciada por una culpa que la habrá devorado durante años, le confiesa la mentira sobre la que ha asentado su vida en Suiza, y ese secreto desencadena en Greta un terremoto interior y la búsqueda de su identidad en medio de una gran tormenta emocional y con el equilibrio mental pendiente de un hilo.

Greta: Para mí es el personaje de los excesos, nunca fue una niña fácil, no hizo que Eloína tuviera una existencia pacífica, supongo que para una niña no es fácil asimilar ciertos comportamientos, y los secretos tienden a enrarecer las relaciones. Tan inteligente como inadaptada socialmente, Greta tiene que luchar a lo largo de su vida contra los aires de grandeza de su madre que ella no consigue hacer suyos, ella es feliz en la tienda, clasificando en el almacén cachivaches, sin grandes pretensiones, sin embargo, es enviada a un internado de señoritas ricas, donde es la oveja negra, su inteligencia y su falta de fortuna la convierten en el centro de las burlas y los insultos. Ahí comienza el camino de lucha de Greta, primero para conseguir dejar el internado, después para traladarse a Visp a estudiar, más tarde para irse a Londres, y en cada paso que da el pozo en el que se hunde es más profundo, hasta que Londres se convierte en la ciénaga de la que no puede salir y que casi termina con su vida. La revelación de la que creía su madre la sume en un primer momento en la desesperación y después le da fuerzas para emprender el camino más importante, la búsqueda de su identidad. Par< ello recurre a su profesión, escritora, y se inventa un encargo de la multinacional suiza donde trabajaron las emigrantes españolas.

La Chata: Julia, la chata de Cimavilla, es una octogenaria lenguaraz, con un humor ácido y un genio de mil demonios, que ha vivido una vida dura e intensa. Amiga intima de Genera con quien no se hablaba en los últimos años, es quien desgrana a golpe de recuerdos la vida de las tres mujeres antes de emigrar a Suiza en los 60 para trabajar en la Nestlé. A través de Julia descubrimos la vida en ese barrio pesquero de Gijón, a mí es la parte que más me ha atrapado, quizás por el carácter de la morronguera y la pasión que le ponía al contar un día a día lleno de privaciones y malos tratos, y dotarlos al mismo tiempo de la naturalidad de la época en la que se vivía. Al contrario de Genera, Julia no quería emigrar, lo hace para alimentar a su hijo y  enviarle dinero a su madre Nievines, personaje secundario que me ha enamorado. A pesar de la época en la que vive, La Chata es una mujer que se conduce a su manera, es madre soltera, tiene la habilidad para enamorarse de quien no debe, vivir su sexualidad plenamente e ir a casarse con el hombre menos adecuado. Y además la existencia es más llevadera con un culin de sidrina y unas fabes.

Y no me quiero dejar en el tintero el personaje secundario por excelencia El padre Guillermo: huérfano desde su más tierna infancia, con una inteligencia y una sensibilidad fuera de serie sabe labrarse un porvenir, aprende a leer, a escribir, se hace indispensable para los frailes y toma los hábitos cuando es adulto, y ya no se yo si es por vocación o por conveniencia que todo puede ser. Le une una gran amistad a Julia desde niños, amistad que cultiva incluso en la distancia, es una mano amiga en los reveses de la vida, siempre atento a las necesidades de La Chata y de su familia. La vida lo lleva a la Isla de Ometepe en Nicaragua, y a pesar de que Julia no sabe ni leer ni escribir todos los años le escribe una carta en la que desgrana la realidad del país en el que reside, misivas que han hecho mis delicias, las esperaba como agua de mayo. La humanidad de este personaje se ha quedado conmigo después de cerrar la última página del libro y también muchas sospechas que no puedo compartir sin fastidiar futuras lecturas.

Los temas:

Muchos y muy variados son los que toca esta novela y van unidos a los enclaves en los que se desarrolla la acción en cada momento. El principal podría ser la emigración, en los años 60 y según a que países esta era femenina, ellas eran la avanzadilla y al año se podían llevar a sus maridos e hijos, la escasez en España, el estraperlo y el hambre abocaban a muchas madres de familia a salir de casa en busca de dinero para alimentar a su prole, y otros como Eloína veían la oportunidad para alejarse de una vida que no querían.

Emigrar no es fácil y a través de Eloína y Greta y sus vivencias podemos constatar la realidad que viven muchos de los que llegan a nuestro país. Ambas eran Spanierin, que dicho con la entonación despectiva era un insulto, precisamente así se llama la primera novela de Greta y en ella con parte de sus vivencias cuenta la vida de una emigrante española. Y es que en aquellos años las españolas hacían el trabajo que ninguna suiza, alemana o francesa quería hacer, eran el escalafón más bajo. La inteligencia de Eloína le permitió revertir esa situación, pero no dejó de ser una extranjera en la tierra que la acogió, mejor o peor vista, pero una emigrante. Y Greta no era más que una intrusa para sus compañeras de internado, de ahí que las burlas, y el acoso escolar fueran moneda de cambio corriente.

A través de la rebeldía de Greta conocemos el movimiento 2 de Junio, las adicciones a las drogas, el sexo desenfrenado, la anulación de la voluntad y la perdida de la cordura. En esa huida hacía adelante Greta se va sumiendo en un mundo cada vez más peligroso, primero se une sin saberlo a un grupo rebelde, en el vive su primer amor, sus primeros contactos con la droga, su primera salida de Suiza y la llegada a la Alemania del muro de Berlin. Son años de lucha reivindicativa, de canciones, de vida casi casi en comuna. El final de esa relación la lleva a tomar la decisión de marcharse a Londres a estudiar carrera. Un error que le costara la libertad durante años, si es que por entendemos por ella la conciencia de los actos realizados. Una relación tóxica la sume en una espiral de fantasías sexuales y drogadicción que a punto está de costarle la vida. Ingresos en centros de desintoxicación y vuelta a caer en las drogas contados con una maestría y un realismo que abruma. Me ha costado entender a Greta, una mujer tan inteligente, con altas capacidades y tropezando una y otra vez con la misma piedra...

El tema que a mi más me ha atraído es el que tiene como protagonista a La Chata, ese recorrido por la historia de Gijon y más concretamente de Cimavilla, la vida de esas vendedoras ambulantes, un trabajo extinguido, esa dependencia del alcohol para sobrellevar una vida difícil y llena de privaciones trabajando de sol a sol, víctima de los malos tratos, porque la pobreza si se suma a la lacra del alcoholismo es una bomba de relojería. Ese recorrido desde la niñez hasta la vida adulta me ha conmovido, ese trabajo infantil tan necesario para llegar a fin de mes, esos juegos de niños no tan inocentes como pudiera parecer. Julia disponía del desparpajo necesario en su profesión, de agilidad mental con los números y de la simpatía necesaria para caer bien. La época que más me ha impactado la de la Guerra Civil en la que La Chata era poco más que una niña, sus recuerdos por momentos me dolían, otros me levantaban una sonrisa. Me ha hecho pensar que a veces no sé de que nos quejamos ahora, quizás la historia esté para demostrarnos que hay épocas peores y que de todas se ha salido y mejorado.

Y por si no había bastantes temas, el padre Guillermo nos cuenta la revolución sandinista en Nicaragua que enlaza con la estancia de Greta en Alemania, ya que asistieron a un acto reivindicativo. El tono de las misivas tan lleno de desazón, contando sin cortapisas la corrupción del gobierno de Somoza, la poca ayuda internacional que llegaba a los verdaderamente necesitados, son de una belleza inusual y están situados estratégicamente en la historia, para mi constituían un balón de oxigeno, una forma de descansar de tanto exceso, los cometidos por Greta o los cometidos por La Chata, tanto monta, monta tanto, tal para cual ambas.

El estilo de la autora y estructura de la narración:

Pilar Sanchez Vicente consigue dosificar la información, ir descubriéndonos poco a poco y sin prisas la historia, sabe darle realismo y gravedad a los pasajes que lo requieren y sabe también utilizar el humor como forma de distendir sin sacar al lector de la historia, sin cortarle la concentración, pero ofreciéndole un respiro, y es que Julia ya está de vuelta de todo, es muy mayor, solo quiere salir de la residencia en la que su hijo la ha confinado y donde las monjas le mantienen un régimen estricto, un espíritu libre como el de La Chata allí se ahoga, languidece. Precisamente el uso del playu en boca de Julia le da una vivacidad a la narración impresionante y me he sorprendido sonriendo en más de una ocasión.

La autora sabe manejar la narración, utiliza un vocabulario rico en matices, culto unas veces y otras más relajado contextualizando con el personaje que habla y con la situación que narra. Con un estilo sencillo y nada recargado el lector se sumerge en las tramas y subtramas de esta novela, historias independientes que confluyen en una misma historia, sabiamente hilvanada, un hilo invisible termina por unirlas todas.

La autora le regala a cada personaje su parcela, su ratito de gloria, intercala las historias para crear en el lector esa necesidad de saber, incluso las misivas están colocadas de forma estratégica. Me parece un acierto de la autora la forma de ordenar los capítulos y el darle esa voz principal a La Chata.

Conclusión:

Me dejo muchas cosas en el tintero, tan solo he conseguido sobrevolar la historia, lo suficiente para crearos la necesidad de adentraros en una novela ambiciosa, soberbia, con personajes magistrales y que toca temas tan universales como la traición, el amor, el desamor, los malos tratos, las relaciones tóxicas, el sexo desenfranado o el acoso escolar entre otros.

Una novela que nos hace viajar en el tiempo, pero también en espacio, de Cimavilla a Suiza, de ahí a Berlin, de allí a Londres, y porque no a Santorini en Grecia, de vuelta a Zermat y de allí a Cimavilla de nuevo, pero como no podía ser el final de viaje esperaba Ometepe...

No se si estará entre las novelas más vendidas de este año, pero si que estará entre mis mejores lecturas y a partir de ahora no le perderé la pista a esta autora.


viernes, 22 de junio de 2018

Toda la verdad. Karen Cleveland

Cuando me enfrento a una faja en la que a bombo y platillo anuncian el thriller del año, la verdad es que me asusta y me da igual que ese reclamo se haga en enero o en diciembre. Y es que ahora ya he aprendido a amarrar las expectativas, a no hacer caso de las técnicas de marketing y no crearme falsas expectativas que den al traste con la lectura.

Toda la verdad es una novela que entretiene, que mantiene la tensión durante toda la novela, que te hace reflexionar sobre ciertos comportamientos, que te coloca en los zapatos de Vivian y te obliga a vivir su incomoda situación, a plantearte que hubieras hecho tu en su lugar, como te hubieras sentido, en pocas palabras te mete en sus zapatos y te monta en una montaña rusa en la que unas veces zarandearías a la protagonista y otras empatizas con ella o bien llegas a plantearte si no hubieras tomado la misma decisión.

Y si entretiene es porque es una novela muy visual, podría pasar ante nuestros ojos fotograma a fotograma, si quieren hacer una adaptación cinematográfica no les va a resultar nada complicado, ni siquiera encontrar a los actores porque para mi gusto son estereotipos muy americanos.

Si os parece empezamos por el principio, que soy muy de levantar la casa por el tejado y eso puede tener consecuencias nefastas.

La autora:
Karen Cleaveland, trabajó como analista en la CIA durante ocho años, los seis últimos especializada FBI.
en la lucha contra el terrorismo, y también colaboró brevemente con el
Estudió en el Trinity College de Dublin con una beca Fullbright y en la Universidad de Harvard. Vive en el norte de Virginia, Estados Unidos, con su marido y sus dos hijos pequeños.
Toda la verdad es su primera novela, se publicará en más de treinta países y será llevada a la pantalla por Universal Pictures con Charlize Theron como protagonista.

La puedes encontrar en :

www.karen-cleaveland.com
@karecleve (Twitter)
@KarenClevelandAuthor (Facebook)

Sinopsis

Cuidado con la sinopsis, contiene spoilers, soy partidaria de descubrir cada cosa a su tiempo, si a ti te gusta que no te adelanten acontecimientos saltatela


Vivian Miller es una brillante analista de contrainteligencia de la CIA, donde se encarga de destapar agentes rusos encubiertos en Estados Unidos. Tras acceder al ordenador de un posible agente, Vivian descubre un archivo con cinco fotografías. Un clic más tarde, su vida se detiene, quien le sonríe desde una de las fotos es su marido.

Mis impresiones:

Que la autora haya sido analista de la CIA y hable de un trabajo y un mundo que conoce es un plus y un añadido en esta novela. Una historia escrita con sencillez montada sobre un personaje principal Vivian, que está muy bien dibujada en todos los aspectos y unos secundarios que andan algo desdibujados y hubieran podido ser mejor aprovechados, pero después de terminarla pienso que ese era el efecto que quería conseguir la autora, que el lector fuera capaz de ponerse en la piel de Vivian, de cuestionarse con ella las decisiones tomadas, de sentir como propia la decepción que ella se lleva, la de plantearse si priorizar a sus hijos o la defensa de su país.

Y en ese momento descubrimos que Vivian es ante todo madre, que hace tiempo que ser analista ya no es su prioridad, que preferiría atender a sus cuatro hijos, pasar tiempo con ellos, precisamente lo que hace Matt con un trabajo más flexible, pero también con peores coberturas en el seguro de salud. La novela es muy americana, y puede chocar con nuestra forma mediterránea de pensar, a mi al menos me cuesta mucho empatizar con la cultura y estilo de vida americano. Ese sentimiento patriótico tan arraigado me ha chocado en muchas ocasiones, aunque puedo entenderla perfectamente.

En esta historia se libra una batalla entre la razón y el corazón, entre el sentido del deber y los sentimientos, y en ningún momento sabes que va imponerse porque como buen thriller la autora nos propone giros y contragiros, algunos al menos a mi me parecieron forzados, no los asumí con normalidad, me chirriaba algo, me alarmaba, o me alertaba, llamadlo como queráis, igual de tanto leer el género he desarrollado un sexto sentido que todavía no anda muy afinado y he tenido que esperar hasta el final para que el golpe de gracia de la autora dejara al descubierto lo que no me encajaba y el porque de ello.

Todos tenemos un punto débil, y ese es el que aprovechan las personas entrenadas para conseguir lo que se proponen de otra, y ahí tenemos a Matt, un hombre en apariencia perfecto, demasiado perfecto, que encajó desde el primer momento en la vida de Vivian, de una muchacha dispuesta a enamorarse, a formar una familia si se presentaba el hombre adecuado, y este sin duda es Matt, juntos forman una pareja idílica, un familia perfecta, al menos en apariencia, porque Viv hace tiempo que no es feliz del todo, desearía tener tiempo para sus hijos, desearía quedarse en casa con ellos, pero eso es imposible porque hay que pagar el colegio de los niños, una casa y un seguro médico con buenas coberturas, perder el trabajo no es una opción, quedarse en casa tampoco y pedir un puesto más cómodo por lo visto tampoco.

Como analista Vivian tiene una reputación, ha creado varios algoritmos y tras varios fracasos está a punto de conseguir algún éxito, pero lejos de sentirlo así, su descubrimiento pone en jaque su vida, su familia, su patria. Como un gran castillo de naipes todo se desmorona a su alrededor, entra en una espiral de culpabilidad que la arrastra, la desconcierta la reacción de la persona cuya identidad ha puesto al descubierto el programa, ya no sabe que pensar, y durante las horas más frenéticas de su vida en pos de una respuesta que ha de buscar en su pasado, Viv llega a darse cuenta de cuanto ha sido manipulada, que si ella es buena en su trabajo y ha sido entrenada para él, la otra variable de la ecuación también, no sabe hasta que punto es sincero, hasta que punto la cara que le muestra es la real, o fruto de ese entrenamiento al que ha sido sometido. Se niega a pensar que toda su vida haya sido un montaje, una gran mentira, su mente por momentos reina en el mundo de la razón y en otras ocasiones coge las riendas el corazón.

Y lo peor de todo es que unas veces estaremos a su lado y otras querremos zarandearla y obligarle a abrir los ojos, querremos arrancarle a Matt la careta, y también a otros secundarios que al menos yo no vi nada claros. Una de cal y una de arena para la pobre Vivian que sumerge al lector también en una espiral de sentimientos, los mismos que sufre la protagonista. Y es que la autora consigue que el lector se posicione, que haga su lectura paralela, que en ocasiones este a su lado y otras veces en el punto diametralmente opuesto.

Una lectura muy apropiada para las tardes de piscina o playa, con una letra grande, un espaciado generoso y una trama que va fluyendo, sostiene la tensión y te mantiene en todo momento pegada a sus páginas, a la espera de descubrir con Vivian si su vida va a saltar finalmente en pedazos o hay alguna forma de salvar los muebles sin que resulten dañados. Ayuda y mucho que sea una lectura muy visual de principio a fin, y eso que últimamente no veo mucho séptimo arte, ni series, pero tuve mi época,  y si me hubieran dicho que era guionista me lo hubiera creído.

Y para rematar una lectura que engancha en todo momento el final te deja con la boca abierta, un nuevo giro de tuerca, un final muy abierto, para que el lector termine como mejor le plazca o para que la autora siga con los personajes al menos una entrega más. ¿Que, montamos una porra? ¿Cuantos pensáis que tenemos Viv y Matt para rato? Si toda la novela es muy visual, el final es de nota, de superproducción de Hollywood, para montarse la película cada cual en su casa, sentado al sofá, con pijama y pantuflas.

Conclusión:

Toda la verdad es una novela refrescante, que se deja leer bien y entretiene, apta para esos ratos de piscina, o para cuando la canícula aprieta, una novela que tanto en el presente como en el pasado que va reflexionando Vivian se mueve en el dilema, entre el bien y el mal, entre la culpa y los sentimientos, entre el deber patriótico y el familiar. Calzarte los zapatos de Vivian no es nada fácil, los de Matt como los vemos a través de los ojos de ella nos vienen grandes, muy grandes, nos puede atraer o repeler, nos puede chirriar tanta perfección o desarla para nuestra pareja, pero poco más.

En cuanto a Viv, a mi no me gustaría estar en sus zapatos en ningún momento, porque yo como ella soy ante todo madre y seguro que hubiera tomado decisiones que me hubieran complicado la vida, no hubiera podido confiar en quien para mi me había traicionado y al mismo tiempo no se si hubiera sido capaz de creer en nadie, porque el baile en el que se mete no tiene pasos sencillos y uno a destiempo puede ocasionar víctimas no deseadas.

Un juego en el que tome la decisión que tome hay daños colaterales, y estos afectan a su moral, a su conciencia.

La autora sabe jugar con el lector, sabe hacerlo entrar en su juego, sabe dosificar la intriga y dar giros que lo mantengan pegado a las  páginas del libro aún cuando algunos pasajes te parezcan previsibles. Con las expectativas bien amarradas y obviando la sentencia de la faja, es una lectura apta para la época estival.


viernes, 8 de junio de 2018

Golpes. Pere Cervantes

Pere Cervantes nos sorprende con una novela basada en hechos reales, el mismo reconoce que en la parte del pasado los hechos narrados son 80% reales y en la parte del presente un 30%. La vida no es un camino de rosas y eso es lo que pretende plasmar entre otras cosas el autor en esta novela, en la que vuelve a poner el listón muy alto, en la que presenta la historia en doce asaltos o rounds y utiliza la metáfora del boxeo que le encaja como un guante a la trama.

Alfa es un personaje real, con mucho carisma, mucho alma y unas lealtades a prueba de bomba, es un policía de la vieja escuela, resolutivo, que se implica a fondo en su trabajo y eso le va a valer ser acusado de narcotráfico al cometer un error en su ultima intervención, y es que el vacío legal de nuestro ordenamiento jurídico penal deja expuestos a los investigadores que cruzan la línea y a veces cruzarla es la única forma de hacer su trabajo de forma eficiente.

Pere Cervantes presenta una historia que golpea al lector, que ataca directamente a su línea de flotación, que lo saca de su zona de confort y le obliga a reflexionar, a en cierta manera tomar parte, no es un personaje cómodo Alfa, le da al lector una de cal y otra de arena, sin embargo a mi me ha subyugado su forma de ser, quizás porque no soy una de las mujeres de su órbita.

Pero no quiero adelantarme, cada cosa a su tiempo, que me suelo ir por las ramas, y ya mismo os recomendaría su lectura. Si quieres disfrutar más de la lectura no leas la sinopsis, me da la sensación de que revela demasiado, y es que últimamente me acerco a las novelas sabiendo lo menos posible y he descubierto que las disfruto mucho más

El autor:

Pere Cervantes nació en Barcelona y se crió a caballo del Poble Sec y el barrio marinero de la Barceloneta. Tras veinticinco años pateando las calles de este país con una placa en el bolsillo y un arma de fuego en su cintura, afirma disponer de una mirada en  modo grabación que le sirve de primera mano para crear sus novelas. En su paso por los Balcanes como miembro de las Naciones Unidas, aprendió que la hostilidad, al margen de las etnias y religiones, suele atemperarse con la lectura.

Esta es su cuarta novela policíaca después de publicar No nos dejan ser niños y La mirada de Chapman ambas en Ediciones B y Tres minutos de color en editorial Alrevés.

Actualmente trabaja en el guión cinematográfico de la novela Tres minutos de color.

Sinopsis:

Alfa, un policía bajo sospecha, recupera su libertad provisional tras dormir 444 noches en una prisión catalana. Una vez libre, dispone de una nómina estrangulada que apenas alcanza los ochocientos euros y una media de espera judicial de seis años hasta que reciba la sentencia final; pero Alfa no ha sido instruido para malvivir.

Por eso, cuando alguien le propone empezar una nueva vida apoderándose de cincuenta quilos de cocaína ajena, Alfa no se lo piensa dos veces. Solo necesita 48 horas, regresar a Castellón, despedirse de la gente querida y ejecutar a la inversa lo que hasta ahora venía haciendo.

Estamos ante una novela basada en hechos reales y en muchos encuentros y pactos entre caballeros para lograr que Alfa desvelara los entresijos de una vida supeditada a bucear en las aguas del narcotráfico. Porque Alfa es un púgil inacabado, un estratega del combate, y siempre el centro del universo de las mujeres a las que ama. Pero, por encima de todo, un hombre necesitado de una moto con la que rodar en busca de esa libertad que precisa para seguir respirando.

Una novela que indaga en la pérdida de la verdadera identidad, y sobre la importancia de tener a quien te acoja en una de las esquinas del cuadrilátero de tu vida. Y es que, sin nadie en la esquina, el combate está perdido.

Mis impresiones:

Esta novela tiene un doble aliciente para mí, se desarrolla en enclaves que conozco, no todos pero sí la mayoría, sobre todo, los que suceden en la provincia de Castellón, el polígono industrial que acoge esa Nochebuena a Alfa, ha sido mi lugar de trabajo durante un año, me he encontrado pensando que calle podía ser, que naves, y aunque ahora no trabajo allí, mi mente ha estado durante la lectura del libro haciendo guardia junto a Alfa en ese coche camuflado.

Hace unos años pensaba que nunca iba a tener el placer de leer ninguna novela que se ambientara en lugares que yo pudiera conocer, y en poco tiempo estoy disfrutando como una niña con zapatos nuevos, varios son los autores que ambientan en  Castellón, y ahora Pere Cervantes ha decidido que la acción se desarrolle en la ciudad que lo ha acogido laboralmente y también en el pueblo costero donde vive, e incluso Culla tiene su momento de gloria, aunque no sea una localidad que conozca demasiado bien. Con Golpes Pere Cervantes se ha alzado con el X Galardón Letras del Mediterráneo  en el apartado de novela negra o policíaca, premio que otorga la Diputación de Castellón a los libros que promocionan la provincia, sus pueblos, gastronomía y costumbres.

Pere Cervantes se vale del boxeo profesional para contarnos una historia dura, un camino lleno de espinas, la historia de un perdedor que se resiste a serlo porque no tiene conciencia de haber hecho nada mal, defensor de una inocencia que el vacío legal del Código Penal no le reconoce. Alfa es un policía de la vieja escuela, un policía resolutivo, para quien el fin justifica los medios. Después de coquetear con las drogas, y luchar duramente por desintoxicarse emprende una batalla sin cuartel contra el narcotráfico, su obsesión, sacar cuanta más droga posible de la calle, al precio que sea, sin tener en cuenta que hay líneas rojas que es muy peligroso cruzar.

Posiblemente lo más original de esta novela sea su estructura, y ese símil con el mundo del boxeo, un territorio vedado para mí, cuyas normas desconozco, donde yo sólo soy capaz de ver violencia y que Pere me ha hecho ver de otra forma. Así la novela no se divide en capítulos, si no en asaltos o rounds como un combate de boxeo profesional, pasado y presente de Alfa se van sucediendo, no es una narración líneal, si no que está plagada de flashback, el autor aprovecha para adentrarnos de forma sutil en el mundo del boxeo que encaja a la perfección con la historia que nos está contando y que termina venciendo por K.O. al lector en el ultimo asalto, al menos yo tardé en recuperarme de ese último golpe asestado a pesar de la justicia poética que esconde y es que la vida no siempre es amable y nos muestra el lado amargo de una forma muy cruel.

El autor se vale de valores olvidados en la sociedad actual, que solo unos pocos siguen practicando, la lealtad, la amistad. Alfa es un personaje muy peculiar, carismático, no se si el real es así, pero el personaje de ficción creado por el barcelonés es un diamante en bruto, que practica como pocos la lealtad a los hombres de su esquina a pesar de todos los golpes que pueda encajar y los hay que hacen tambalear su existencia y sus convicciones. Y es que la la vida es como un cuadrilátero, cuando te arrincona contra las cuerdas quien no tiene una mano tendida en una esquina está perdido, no encuentra cobijo y en esos momentos es cuando más falta hace para no terminar de perder lo que nos ancla a nuestra existencia.

Y una vez expuestos los dos pilares sobre los que se sustenta esta trama, su estructura con el símil del boxeo y un personaje muy logrado, me dispongo a hablar de valores, de los que creo que esconde esta novela,  porque cuando uno pierde su esencia y lo despojan de su dignidad, solo puede acogerse a lo que realmente importa.

La libertad, Alfa la representa en forma de moto, la que le incautaron cuando lo arrestaron, la misma que estaba y sigue pagando a plazos. Subirse a una moto y dejar correr los quilómetros le otorga esas alas que necesita, esa sensación que anhela en los días de prisión y que le proporcionan los libros. A pesar de estar en un modulo especial no deja de ser un policía en la cárcel, una persona privada de su libertad a pesar de no haber pruebas concluyentes. Allí dentro la vida es una sucesión de momentos iguales coleccionados por los internos, un permanente día de la marmota que solo se ve alterado por las visitas que reciben los presos y alguna actividad que les pueda llegar en mayor o en menor medida. Pere aprovecha para hacer un guiño al mundo del cine clásico.
Ese rectángulo de luz o de cielo que conforma un día tras otro, le va cortando las alas, le obliga a ansiar el campo abierto, ni siquiera el patio les da esa sensación. Por ello en cuanto consigue la libertad condicional lo primero que hace es subirse a la moto y rodar quilómetros y quilómetros montado en ella. Una sensación que conocen muy bien los amantes de este medio de locomoción.

La lealtad, Alfa constata que con el devenir de los años cada vez quedan menos hombres en sus esquinas, pero los pocos que hay lo son todo para él, son los que le ayudan a levantarse cuando cae, los que lo sostienen cuando flaquea. Por ellos sería capaz de cualquier cosa, hasta de complicarse aún más una existencia que no pinta nada halagüeña para el. Y a pesar de todo, es incluso capaz de un pequeño gesto egoísta de justicia poética, así al menos lo vi yo, como un acto de redención, como una forma de hacer las paces con ese pasado inmediato.

El amor, posiblemente en ese campo es en le que más me ha desconcertado Alfa, un ser incapaz de amar a ninguna mujer excepto a su hija, un hombre que clasifica a las mujeres en mujeres relato y mujeres novela, un gran admirador del género femenino que se entrega tanto en una relación que se siente vulnerable, sensación con la que no está dispuesto a convivir, aunque para ello tenga que renunciar a la mujer de su vida, si es que hay alguna que realmente lo sea, que parece que sí. Yo tengo mis dudas, porque el amor es entrega, y la entrega te hace vulnerable, como también te dan esa misma sensación los hijos, todo lo que amas es susceptible de causarte dolor y ser un punto débil en la coraza con la que te enfrentas diariamente al mundo y a la sociedad.

La lucha del bien contra el mal: Caín y Abel, nos encontramos ante una lucha tanto interna como externa que el autor nos expone en forma de metáfora, no solo el cuadrilátero lo es de la vida, también el nombre de nuestro protagonista, Abel,  más bien se asemeja a un angel caído a un Caín en potencia como lo ven en asuntos internos y quienes investigan su actuación. Alfa se asemeja a un angel caído desde la cima del mundo policial donde era inspector de estupefacientes al abismo de la cárcel acusado de narcotráfico. Pero si vamos más allá, la cárcel y la supervivencia en ella le despojan de toda identidad, le roban su dignidad, lo convierten en una persona distinta de la que era antes de entrar, en un actor que debe mantener las apariencias para no dar una visión de debilidad que podría ser su perdición. Nunca me había imaginado así la cárcel y sus devastadores efectos en una persona que no comprende porque ha llegado a la situación en la que se encuentra, aunque intuye que es fruto de un error cometido, que recurrentemente vuelve a su mente, a esos días iguales unos a otros, tan vacíos de contenidos como llenos de un tiempo libre que no puedes emplear en nada que te te de felicidad.

La denuncia social y la reivindicación, hace tiempo que pienso hacía que sociedad caminamos, hacia una en mi opinión muy permisiva, en la que se ha perdido el respeto a la autoridad, en la que aplicamos ciertas normas a rajatabla y le damos una laxitud intolerable a otras. La novela negra y policíaca tiene un gran componente de denuncia social, y esta no podía ser menos, en ella la historia de Alfa pretende denunciar hacia donde camina la nueva policía nacional mucho menos resolutiva que la de antaño, donde los dinosaurios se han extinguido sin que sean conscientes de ello, es decir los policías de la vieja escuela no son capaces de encontrar su lugar en ella, y las nuevas hornadas se pierden en un marasmo políticamente correcto pero poco eficaz. El Código Penal español quizás necesite una nueva revisión en la que se contemple ese cruce de líneas rojas en las que incurre un agente del orden cuando intenta hacer su trabajo de la forma más eficiente posible, que no se encuentren vendidos a merced de un articulado que convierte en delitos y muy graves el desempeño de una función pública. Pere Cervantes y Alfa al contarle su historia nos sacan de nuestra zona de confort, nos obligan a mirar donde preferiríamos no hacerlo, a posicionarnos del lado del que nunca lo haríamos. Sin darnos cuenta deseamos que a Alfa le vaya lo mejor posible, lo redimimos de una acción reprobable, porque el fin si bien no justifica los medios si que es poderoso. Al mismo tiempo que pone de manifiesto los plazos larguísimos en los que se mide la justicia española, en el que un procesado puede tardar seis años en ver resuelto su caso y mientras tanto como en el caso de Alfa suspendido de empleo y sueldo.

Con un lenguaje cuidado hasta el extremo Pere Cervantes hace gala de un estilo literario maduro, en constante evolución, que ralla en muchas ocasiones lo poético que nos obliga a reflexionar porque no da puntada sin hilo, no pone en la boca de su personaje la conclusión a la que quiere que lleguemos, nos da herramientas para llegar a ella y que asintamos cuando creamos verla plasmada. Un listón muy alto para una novela muy bien pensada, con más documentación de la que pueda parecer a simple vista, un arma de doble filo tanto para Pere como para el policía que se esconde detrás de Alfa porque su caso todavía está en los tribunales y aún así un acto valiente, que nos ha permitido disfrutar de una novela única que se va deslizando entre los dedos, que te ofrece horas de lectura serena y reflexiva y que te deja con ganas de más, de saber más.

Lo que más me ha sorprendido ha sido encontrar el cameo que el propio autor hace en la novela, ese policía que se convierte en escritor, y que se llama Pol, que vive en Benicasim y tiene una mujer y un chiquillo, blanco y en botella leche, o ese guiño a la novela Tres minutos de color, que Alfa lee estando en prisión, por si no nos había quedado suficientemente claro.

Se me quedan muchas cosas en el tintero, cuando una historia te remueve tanto por dentro es difícil escribir sobre ella, reflejar todas las emociones que te ha suscitado, desde las más positivas a las más negativas, puedo decir que he sufrido con Alfa en la prisión, que he intentado pisar el mismo cuadrilátero que él, que me he visto darle la razón cuando afirmaba que la estancia en la cárcel no te convierte en delincuente, pero que al salir de ella no vuelves a ser la misma persona. Me he entristecido con cada golpe recibido, me he alegrado cuando las cosas le iban medio decente y en ese acto de justicia poética del último capítulo.

Conclusión:

En resumen y por no alargarme más, Pere Cervantes se va consolidando en la novela negra española, se ha hecho un hueco por mérito propio, su cuidado lenguaje, su manejo soberbio de la lengua castellana y su figuras literarias, la valentía a la hora de estructurar tramas y crear personajes, le han valido un meritorio puesto que supongo que se cuidara mucho en mantener.

En cuanto a Golpes es una novela en la que todo está muy pensado, muy medido y en la que no sobra ninguna palabra y nos obliga a reflexionar, a abandonar nuestra zona de confort y mirar hacía nuestra sociedad y sus faltas. La vida vista como un combate de boxeo es una de las metáforas más bellas que he leído últimamente porque la vida te da golpes y que no se conviertan en K.O. técnico requiere de personas en las esquinas dispuesta a echarnos una mano cuando flaqueemos.


lunes, 28 de mayo de 2018

La ciudad de la lluvia. Alfonso del Rio

Quien lleva tiempo visitando este blog, sabe que hay temas recurrentes en él y porque no decirlo, también géneros, esta novela aúna ambas cosas, un tema que me apasiona la II Guerra Mundial y un género que hace mis delicias, el thriller. Con estas premisas comprenderéis que nada más ver la portada y la sinopsis me enamorara de una novela que a cada página me confirmaba ese amor a primera vista, ese flechazo y es que muchos son los aciertos que algún fleco suelto no puede desmerecer.

Este es un ejemplo de historia bien tramada, en dos tiempos , pasado y presente, con unos personajes bien dibujados física y sicológicamente, con una intriga que se mantiene desde el pasado al presente y que mantiene al lector pegado a sus páginas tratando de descubrir quien es el nexo de unión entre estas dos historias y porque un personaje ha decidido matar el aburrimiento tecleando su historia en una vieja máquina de escribir.

Un pasado muy vivo que vuelve para ajustar unas cuentas que tampoco sabe muy bien cuales son y que conforman una atmósfera negra en la que encontraremos allanamientos de morada, unos crímenes que pretenden ser perfectos, persecuciones que en ocasiones nos parecerán dignas de un film de acción. Muchos ingredientes, bien mezclados que dan como resultado un NOVELÓN, si en mayúsculas.

El autor:
Alfonso del Rio nació en Bilbao en 1980, licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto,
compagina sus facetas, de abogado, padre y escritor. Como abogado trabaja en un bufete internacional; es profesor de la Universidad del País Vasco y en la Universidad de Deusto; en 2017 ganó el prestigioso Forty under Forty a uno de los mejores abogados jóvenes de España, y ha sido coautor de distintos libros especializados.

Pero esos libros no saciaron su inquietud literaria. Aunque no planeara convertirse en escritor, Del Río sentía pura necesidad de escribir y de sumergirse en otras vidas. Comenzó a esbozar la historia de La ciudad de la lluvia hace más de diez años, pero no fue hasta hace tres que la retomó. De ahí surgió su gran debut literario.

La sinopsis:

En el Bilbao de principios de los años ochenta, Alain Lara, un joven y prometedor jugador del Athletic, descubre una vieja fotografía de los años cuarenta que su abuelo Rodrigo había mantenido siempre oculta. Entre todos los personajes que aparecen en ella Alain reconoce a su abuelo, junto a un también joven Ignacio Aberasturi, el gran empresario bilbaíno y actual candidato a la presidencia del Banco del Norte. La repentina, extraña y coincidente desaparición de ambos, junto con otros sucesos, lo llevará a una investigación que se remonta a un pasado oculto.

En un intento por entender lo que sucede, Alain contactará con Maria, la hija y heredera del imperio Aberasturi. Junto a ella, en busca de respuestas, tejeran los hilos del pasado que unieron a sus familias en los años del Berlin nazi. Pero lo que obtendrán serán más preguntas, más dudas, más sospechas.

¿Qué pudo unir más de cuarenta años a estos dos hombres cuyas vidas nunca más volvieron a cruzarse? ¿Quiénes son los demás personajes que aparecen retratados en la fotografía? ¿Quién anda detrás de ellos y por qué?

Mis impresiones:

Nos encontramos ante una novela que sabe aunar pasado y presente, una historia bien hilvanada, que no da puntada sin hilo, en la que todo acto tiene su consecuencia, lo que no está muy claro quien va a pagarla. Alfonso del Río hace gala de una prosa exquisita, reflexiva, que raya lo poético en algunas ocasiones y en otras muestra la crudeza de la ambición, también los bajos fondos donde se mueve la delincuencia tiene hueco y sus personajes hace uso del registro que les pertenece.

A caballo entre Bilbao y la Alemania nazi.

Alfonso del Río crea un trama, o quizás deberíamos decir tres que en todo momento tienen un nexo de unión, ese pasado que nunca muere y siempre termina por volver a pedir explicaciones o a expiar nuestros pecados. Las tres historias tienen el mismo peso, el autor no le confiere mayor importancia a una que a otra, sin embargo seguro que el lector se sentirá  más atraido por alguna de ellas, en mi caso y a pesar de que las tres mantienen su intriga la que  más me llamó la atención fue la que se desarrolla en Alemania en 1941.

A pesar de ser una lectora habitual del periodo siempre voy a la caza de un soplo de aire fresco, de une enfoque nuevo a la hora de abordar unos hechos que forman parte de nuestra historia, pero nadie dijo que todos debíamos hablar sobre lo mismo y desde el mismo angulo. Cuando comencé esta lectura no sabía con que me iba a encontrar, pero puedo decir que me sorprendió muy gratamente, puesto que nos encontramos una figura enigmática El Extranjero, que da juego durante toda la narración, una maquina de cifrado de mensajes, y un personaje cuya afición a las mujeres ya conocíamos porque no es la primera novela que la trata, sin embargo emana ternura, y el descenso en paracaídas en zona aliada para emprender un plan suicida a espaldas del Führer. La lucha de egos y protagonismos en la Alemania de Hitler debió ser habitual.

Las dos primeras páginas sirven para introducirnos de forma magistral en la historia, encontramos a un hombre caminando bajo la lluvia perseguido por un pasado que le ha inoculado la oscuridad en su interior y lo convierte en presente a cada paso que da, para nuestra sorpresa ese paseo se produce en los años 70 y las tramas narran 1941 en Alemania y 1983 en Bilbao, sabemos que acaba de hacer algo de lo que no puede ni quiere arrepentirse, pero el qué queda suspendido en esa especie de introducción junto con la lluvia que baña sus páginas.

Y en todo momento hablo de tres tramas o de tres hilos argumentales y es que sin saber muy bien porqué después de esas dos páginas que quitan el aliento y pican la curiosidad del lector, nos encontramos con un cambio de registro, que rompe los esquemas del lector, al menos a mi me los rompió, porque cambia no solo la forma de narrar, en presente, y primera persona, también la tipografía, emula una máquina de escribir de las antiguas, así conocemos a otro de los personajes de esta novela a David Schaffer, su marco de acción se encuadra en el presente, en el Bilbao de 1983  comienza a contarnos su vida, pero no por el principio, si no por donde a él le interesa, ante nuestros ojos se perfila un personaje arrogante, ambicioso, de esos que desde el primer momento cae mal al lector o al menos le repele, y nos va llevando de la mano en esos capítulos fáciles de distiguir hacía el nexo que lo une con los otros dos hilos.

Y otro acierto sin lugar a dudas es situar la acción en Bilbao, una ciudad no demasiado explotada literariamente, en un año muy importante en la historia de la ciudad, por las inundaciones que se produjeron, pero también por el ascenso del Athletic toda una institución en la ciudad, las celebraciones y de la mano de ello aparece otro de los personajes importantes de esta novela Alain Lara y su abuelo Rodrigo Lezo. No puedo decir que sea aficionada al fútbol, tampoco puedo decir que entienda las pasiones que levanta,pero si se que no podía faltar en una novela ambientada en Bilbao y en el año 83 y que sirve para introducir un personaje cabal, demasiado maduro para su edad y que rompe los estereotipos del futbolista profesional, porque aunque un personaje de ficción en el mundo del balonpie existen personas con la cabeza bien amueblada y en su sitio.

Bilbao en el año 83 era mucho más que futból e inundaciones, ETA estaba en plena efervescencia, sin embargo Alfonso del Río tiene el buen tino de tocar el tema de soslayo, sin obviarlo porque es imposible, pero sin centrarse en él, poniendo el acento en otros acontecimientos y es muy de agradecer.

Una fotografía 

Nunca el pasado volvió en forma de fotografía para ajustar cuentas, y si lo hizo creo que no con tanta fuerza, Alain y su abuelo acaban de volver a Bilbao tras unos año en Valencia, el abuelo está más callado de lo habitual, no es que nunca haya sido muy hablador pero se le nota preocupado, meditabundo, su nieto sabe que no va a conseguir nada sonsacándolo, entre las cajas de la mudanza encuentra una foto color sepia, cinco personas en esa fotografía y un avión, Alain piensa que no conoce a su abuelo, ¿cuando estuvo en Alemania? ¿ Por qué nunca lo ha comentado?

Cuando este desaperezca en extrañas circunstancias será a esa foto a la que se aferrará para intentar conocer su pasado y de esa forma y sin que fuera consciente de ello comenzará una investigación en la que su carácter frío y calmado en muchas ocasiones irá aportando pistas y otras vendrán de forma intencionada desde quien mueve esos hilos del pasado para ajustar cuentas.

Es precisamente esa fotografía la que hace que dos de los personajes importantes se conozcan, Alain reconoce en esa foto a dos personas a su abuelo y a Javier Aberasturi, que también ha desaparecido en extrañas circunstancias, no puede ser casual, o al menos eso piensa Alain y por ello contacta con María Aberasturi, ambos intentarán averiguar porque tres de los integrantes de esa fotografia han desaparecido de forma accidental, cuando ellos no creen que lo sea tanto.

Pero también que aparezca en escena un policía bastante peculiar, que recibe información contradictoria para investigar por su cuenta unos accidentes que no lo son, le piden discreción, cuando no es su fuerte, se dedica a dar palos de ciego y a acercarse a la verdad por la vereda. Muy a su pesar se convertirá en una pieza móvil en el tablero de una venganza bien orquestada, que lleva años fraguándose y que arrastra incluso a quién la ideó. Bieda es ese personaje arisco, antipático, que suelta verdades como puños y que golpea a la línea de flotación del lector y que sin embargo no logra caer mal, porque el autor lo redime.

Tres errores

Desde el principio, ese personaje enigmático y oscuro, nos pone en antecedentes de que ha cometido tres errores en el pasado y que son demasiados para que no le pasen factura. No seré yo quien os los desvele porque son un punto clave de esta historia y es un placer descubrirlos y colocarlos en el puzle que supone esta novela, en la que cada pieza encaja a la perfección, como si del engranaje de un reloj suizo se tratara.

Los personajes

Otro de los pilares esenciales de esta novela, tanto en el pasado como en el presente. En el pasado tenemos personajes reales ficcionados como pueden ser Gooebels, Hitler, Hess y otros de ficción El Extranjero que tiene su reflejo en el presente, solo queda que el lector descubra quién es, Maruska Dvorak, el capricho del momento del ministro de propaganda, pero como la clave de esta novela se encuentra precisamente ahí, en ese oscuro episodio, dejaré que seáis vosotros quienes los descubráis. En el presente tenemos dos trios, por un lado uno que desaparece de forma accidental, que son los tres miembros de la fotografía, que también descubriréis por vuestra cuenta, y por otro lado 

Alain Lara, joven promesa del fútbol que vuelve a Bilbao para jugar en el Athletic como lo hiciera en su juventud su abuelo. Apabulla su madurez, su saber estar, su forma de pensar. Ha tenido que madurar rápido por la muerte de sus padres, pero siempre ha contado con su abuelo, a pesar de todo es muy independiente y apabulla. No voy a decir que no lo he visto creíble porque conozco siempre así, aunque no precisamente en el mundo en el que se mueve él. Algunas de sus reflexiones son dignas de enmarcar.

María Aberasturi: Una mujer en un mundo de hombres, invisible como la mayoría de ellas, y sin embargo con una cabeza muy bien amoblada y con muchos arrestos. Cuando el amor le es esquivo pone tierra por medio y desarrolla su carrera profesional en Madrid, la desaparición de su padre y el convencimiento de que no es accidental le obliga a volver a Bilbao, a encontrarse con los fantasmas de su pasado.

David Schaffer: Un tiburón del derecho, ambicioso, trepa, cualquier adjetivo para el se queda pequeño, en el se refleja lo peor la de la condición humana, y los pocos rasgos humanizantes quedan en cualquier momento minimizados por su actitud altanera y presuntuosa.

Junto a los principales unos secundarios de lujo que dan mucho juego, pero los vais a tener que descubrir vosotros, que 622 páginas dan para mucho.

Los temas

Alfonso del Río, toca temas tan universales como la ambición humana, el amor, el desamor, la venganza ciega capaz de sacrificarlo todo en pos de su meta. Expone lo mejor y lo peor de la condición humana en unos personajes tan humanos y cercanos que los sientes como parte de tu familia, terminas perdonándoles hasta lo más abyecto.

La amistad, el difícil ascenso de la mujer a la cúpula del poder a pesar de toda su preparación y formación, temas de ayer y de hoy, porque tampoco hemos avanzado tanto.

Conclusión:

No se si será el thriller del año como reza la  portada, pero si puedo afirmar que se trata de una novela muy bien escrita, muy bien tramada, e hilvanada, que encaja a la perfección dejándole al lector un buen sabor de boca.

Una novela a caballo entre Berlin y Bilbao, en la que sus personajes nos mantendrán en vilo, en la que el autor sabe dosificar la intriga, le va dando pequeñas dosis de información al lector, lo va noqueando tanto en el pasado como en el presente y este va avanzando en la lectura hasta el K.O. final.

Nunca una fotografía dio tanto juego, nunca una ciudad creció tanto a los ojos del lector, nunca un futbolista se nos presentó tan maduro y nunca un tiburón del derecho se nos presentó tan humano, nunca una mujer se vio tan fuerte y tan vulnerable al mismo tiempo. Esta historia por muchas razones merece la pena ser leída, que tiene fallos, seguro, como todas, no hay historia perfecta, ni crimen perfecto por más que pueda parecerlo en algún momento. Nunca tres errores costaron tan caros y tuvieron consecuencias tan nefastas, y nunca se contó de una forma tan bella.