viernes, 22 de junio de 2018

Toda la verdad. Karen Cleveland

Cuando me enfrento a una faja en la que a bombo y platillo anuncian el thriller del año, la verdad es que me asusta y me da igual que ese reclamo se haga en enero o en diciembre. Y es que ahora ya he aprendido a amarrar las expectativas, a no hacer caso de las técnicas de marketing y no crearme falsas expectativas que den al traste con la lectura.

Toda la verdad es una novela que entretiene, que mantiene la tensión durante toda la novela, que te hace reflexionar sobre ciertos comportamientos, que te coloca en los zapatos de Vivian y te obliga a vivir su incomoda situación, a plantearte que hubieras hecho tu en su lugar, como te hubieras sentido, en pocas palabras te mete en sus zapatos y te monta en una montaña rusa en la que unas veces zarandearías a la protagonista y otras empatizas con ella o bien llegas a plantearte si no hubieras tomado la misma decisión.

Y si entretiene es porque es una novela muy visual, podría pasar ante nuestros ojos fotograma a fotograma, si quieren hacer una adaptación cinematográfica no les va a resultar nada complicado, ni siquiera encontrar a los actores porque para mi gusto son estereotipos muy americanos.

Si os parece empezamos por el principio, que soy muy de levantar la casa por el tejado y eso puede tener consecuencias nefastas.

La autora:
Karen Cleaveland, trabajó como analista en la CIA durante ocho años, los seis últimos especializada FBI.
en la lucha contra el terrorismo, y también colaboró brevemente con el
Estudió en el Trinity College de Dublin con una beca Fullbright y en la Universidad de Harvard. Vive en el norte de Virginia, Estados Unidos, con su marido y sus dos hijos pequeños.
Toda la verdad es su primera novela, se publicará en más de treinta países y será llevada a la pantalla por Universal Pictures con Charlize Theron como protagonista.

La puedes encontrar en :

www.karen-cleaveland.com
@karecleve (Twitter)
@KarenClevelandAuthor (Facebook)

Sinopsis

Cuidado con la sinopsis, contiene spoilers, soy partidaria de descubrir cada cosa a su tiempo, si a ti te gusta que no te adelanten acontecimientos saltatela


Vivian Miller es una brillante analista de contrainteligencia de la CIA, donde se encarga de destapar agentes rusos encubiertos en Estados Unidos. Tras acceder al ordenador de un posible agente, Vivian descubre un archivo con cinco fotografías. Un clic más tarde, su vida se detiene, quien le sonríe desde una de las fotos es su marido.

Mis impresiones:

Que la autora haya sido analista de la CIA y hable de un trabajo y un mundo que conoce es un plus y un añadido en esta novela. Una historia escrita con sencillez montada sobre un personaje principal Vivian, que está muy bien dibujada en todos los aspectos y unos secundarios que andan algo desdibujados y hubieran podido ser mejor aprovechados, pero después de terminarla pienso que ese era el efecto que quería conseguir la autora, que el lector fuera capaz de ponerse en la piel de Vivian, de cuestionarse con ella las decisiones tomadas, de sentir como propia la decepción que ella se lleva, la de plantearse si priorizar a sus hijos o la defensa de su país.

Y en ese momento descubrimos que Vivian es ante todo madre, que hace tiempo que ser analista ya no es su prioridad, que preferiría atender a sus cuatro hijos, pasar tiempo con ellos, precisamente lo que hace Matt con un trabajo más flexible, pero también con peores coberturas en el seguro de salud. La novela es muy americana, y puede chocar con nuestra forma mediterránea de pensar, a mi al menos me cuesta mucho empatizar con la cultura y estilo de vida americano. Ese sentimiento patriótico tan arraigado me ha chocado en muchas ocasiones, aunque puedo entenderla perfectamente.

En esta historia se libra una batalla entre la razón y el corazón, entre el sentido del deber y los sentimientos, y en ningún momento sabes que va imponerse porque como buen thriller la autora nos propone giros y contragiros, algunos al menos a mi me parecieron forzados, no los asumí con normalidad, me chirriaba algo, me alarmaba, o me alertaba, llamadlo como queráis, igual de tanto leer el género he desarrollado un sexto sentido que todavía no anda muy afinado y he tenido que esperar hasta el final para que el golpe de gracia de la autora dejara al descubierto lo que no me encajaba y el porque de ello.

Todos tenemos un punto débil, y ese es el que aprovechan las personas entrenadas para conseguir lo que se proponen de otra, y ahí tenemos a Matt, un hombre en apariencia perfecto, demasiado perfecto, que encajó desde el primer momento en la vida de Vivian, de una muchacha dispuesta a enamorarse, a formar una familia si se presentaba el hombre adecuado, y este sin duda es Matt, juntos forman una pareja idílica, un familia perfecta, al menos en apariencia, porque Viv hace tiempo que no es feliz del todo, desearía tener tiempo para sus hijos, desearía quedarse en casa con ellos, pero eso es imposible porque hay que pagar el colegio de los niños, una casa y un seguro médico con buenas coberturas, perder el trabajo no es una opción, quedarse en casa tampoco y pedir un puesto más cómodo por lo visto tampoco.

Como analista Vivian tiene una reputación, ha creado varios algoritmos y tras varios fracasos está a punto de conseguir algún éxito, pero lejos de sentirlo así, su descubrimiento pone en jaque su vida, su familia, su patria. Como un gran castillo de naipes todo se desmorona a su alrededor, entra en una espiral de culpabilidad que la arrastra, la desconcierta la reacción de la persona cuya identidad ha puesto al descubierto el programa, ya no sabe que pensar, y durante las horas más frenéticas de su vida en pos de una respuesta que ha de buscar en su pasado, Viv llega a darse cuenta de cuanto ha sido manipulada, que si ella es buena en su trabajo y ha sido entrenada para él, la otra variable de la ecuación también, no sabe hasta que punto es sincero, hasta que punto la cara que le muestra es la real, o fruto de ese entrenamiento al que ha sido sometido. Se niega a pensar que toda su vida haya sido un montaje, una gran mentira, su mente por momentos reina en el mundo de la razón y en otras ocasiones coge las riendas el corazón.

Y lo peor de todo es que unas veces estaremos a su lado y otras querremos zarandearla y obligarle a abrir los ojos, querremos arrancarle a Matt la careta, y también a otros secundarios que al menos yo no vi nada claros. Una de cal y una de arena para la pobre Vivian que sumerge al lector también en una espiral de sentimientos, los mismos que sufre la protagonista. Y es que la autora consigue que el lector se posicione, que haga su lectura paralela, que en ocasiones este a su lado y otras veces en el punto diametralmente opuesto.

Una lectura muy apropiada para las tardes de piscina o playa, con una letra grande, un espaciado generoso y una trama que va fluyendo, sostiene la tensión y te mantiene en todo momento pegada a sus páginas, a la espera de descubrir con Vivian si su vida va a saltar finalmente en pedazos o hay alguna forma de salvar los muebles sin que resulten dañados. Ayuda y mucho que sea una lectura muy visual de principio a fin, y eso que últimamente no veo mucho séptimo arte, ni series, pero tuve mi época,  y si me hubieran dicho que era guionista me lo hubiera creído.

Y para rematar una lectura que engancha en todo momento el final te deja con la boca abierta, un nuevo giro de tuerca, un final muy abierto, para que el lector termine como mejor le plazca o para que la autora siga con los personajes al menos una entrega más. ¿Que, montamos una porra? ¿Cuantos pensáis que tenemos Viv y Matt para rato? Si toda la novela es muy visual, el final es de nota, de superproducción de Hollywood, para montarse la película cada cual en su casa, sentado al sofá, con pijama y pantuflas.

Conclusión:

Toda la verdad es una novela refrescante, que se deja leer bien y entretiene, apta para esos ratos de piscina, o para cuando la canícula aprieta, una novela que tanto en el presente como en el pasado que va reflexionando Vivian se mueve en el dilema, entre el bien y el mal, entre la culpa y los sentimientos, entre el deber patriótico y el familiar. Calzarte los zapatos de Vivian no es nada fácil, los de Matt como los vemos a través de los ojos de ella nos vienen grandes, muy grandes, nos puede atraer o repeler, nos puede chirriar tanta perfección o desarla para nuestra pareja, pero poco más.

En cuanto a Viv, a mi no me gustaría estar en sus zapatos en ningún momento, porque yo como ella soy ante todo madre y seguro que hubiera tomado decisiones que me hubieran complicado la vida, no hubiera podido confiar en quien para mi me había traicionado y al mismo tiempo no se si hubiera sido capaz de creer en nadie, porque el baile en el que se mete no tiene pasos sencillos y uno a destiempo puede ocasionar víctimas no deseadas.

Un juego en el que tome la decisión que tome hay daños colaterales, y estos afectan a su moral, a su conciencia.

La autora sabe jugar con el lector, sabe hacerlo entrar en su juego, sabe dosificar la intriga y dar giros que lo mantengan pegado a las  páginas del libro aún cuando algunos pasajes te parezcan previsibles. Con las expectativas bien amarradas y obviando la sentencia de la faja, es una lectura apta para la época estival.


viernes, 8 de junio de 2018

Golpes. Pere Cervantes

Pere Cervantes nos sorprende con una novela basada en hechos reales, el mismo reconoce que en la parte del pasado los hechos narrados son 80% reales y en la parte del presente un 30%. La vida no es un camino de rosas y eso es lo que pretende plasmar entre otras cosas el autor en esta novela, en la que vuelve a poner el listón muy alto, en la que presenta la historia en doce asaltos o rounds y utiliza la metáfora del boxeo que le encaja como un guante a la trama.

Alfa es un personaje real, con mucho carisma, mucho alma y unas lealtades a prueba de bomba, es un policía de la vieja escuela, resolutivo, que se implica a fondo en su trabajo y eso le va a valer ser acusado de narcotráfico al cometer un error en su ultima intervención, y es que el vacío legal de nuestro ordenamiento jurídico penal deja expuestos a los investigadores que cruzan la línea y a veces cruzarla es la única forma de hacer su trabajo de forma eficiente.

Pere Cervantes presenta una historia que golpea al lector, que ataca directamente a su línea de flotación, que lo saca de su zona de confort y le obliga a reflexionar, a en cierta manera tomar parte, no es un personaje cómodo Alfa, le da al lector una de cal y otra de arena, sin embargo a mi me ha subyugado su forma de ser, quizás porque no soy una de las mujeres de su órbita.

Pero no quiero adelantarme, cada cosa a su tiempo, que me suelo ir por las ramas, y ya mismo os recomendaría su lectura. Si quieres disfrutar más de la lectura no leas la sinopsis, me da la sensación de que revela demasiado, y es que últimamente me acerco a las novelas sabiendo lo menos posible y he descubierto que las disfruto mucho más

El autor:

Pere Cervantes nació en Barcelona y se crió a caballo del Poble Sec y el barrio marinero de la Barceloneta. Tras veinticinco años pateando las calles de este país con una placa en el bolsillo y un arma de fuego en su cintura, afirma disponer de una mirada en  modo grabación que le sirve de primera mano para crear sus novelas. En su paso por los Balcanes como miembro de las Naciones Unidas, aprendió que la hostilidad, al margen de las etnias y religiones, suele atemperarse con la lectura.

Esta es su cuarta novela policíaca después de publicar No nos dejan ser niños y La mirada de Chapman ambas en Ediciones B y Tres minutos de color en editorial Alrevés.

Actualmente trabaja en el guión cinematográfico de la novela Tres minutos de color.

Sinopsis:

Alfa, un policía bajo sospecha, recupera su libertad provisional tras dormir 444 noches en una prisión catalana. Una vez libre, dispone de una nómina estrangulada que apenas alcanza los ochocientos euros y una media de espera judicial de seis años hasta que reciba la sentencia final; pero Alfa no ha sido instruido para malvivir.

Por eso, cuando alguien le propone empezar una nueva vida apoderándose de cincuenta quilos de cocaína ajena, Alfa no se lo piensa dos veces. Solo necesita 48 horas, regresar a Castellón, despedirse de la gente querida y ejecutar a la inversa lo que hasta ahora venía haciendo.

Estamos ante una novela basada en hechos reales y en muchos encuentros y pactos entre caballeros para lograr que Alfa desvelara los entresijos de una vida supeditada a bucear en las aguas del narcotráfico. Porque Alfa es un púgil inacabado, un estratega del combate, y siempre el centro del universo de las mujeres a las que ama. Pero, por encima de todo, un hombre necesitado de una moto con la que rodar en busca de esa libertad que precisa para seguir respirando.

Una novela que indaga en la pérdida de la verdadera identidad, y sobre la importancia de tener a quien te acoja en una de las esquinas del cuadrilátero de tu vida. Y es que, sin nadie en la esquina, el combate está perdido.

Mis impresiones:

Esta novela tiene un doble aliciente para mí, se desarrolla en enclaves que conozco, no todos pero sí la mayoría, sobre todo, los que suceden en la provincia de Castellón, el polígono industrial que acoge esa Nochebuena a Alfa, ha sido mi lugar de trabajo durante un año, me he encontrado pensando que calle podía ser, que naves, y aunque ahora no trabajo allí, mi mente ha estado durante la lectura del libro haciendo guardia junto a Alfa en ese coche camuflado.

Hace unos años pensaba que nunca iba a tener el placer de leer ninguna novela que se ambientara en lugares que yo pudiera conocer, y en poco tiempo estoy disfrutando como una niña con zapatos nuevos, varios son los autores que ambientan en  Castellón, y ahora Pere Cervantes ha decidido que la acción se desarrolle en la ciudad que lo ha acogido laboralmente y también en el pueblo costero donde vive, e incluso Culla tiene su momento de gloria, aunque no sea una localidad que conozca demasiado bien. Con Golpes Pere Cervantes se ha alzado con el X Galardón Letras del Mediterráneo  en el apartado de novela negra o policíaca, premio que otorga la Diputación de Castellón a los libros que promocionan la provincia, sus pueblos, gastronomía y costumbres.

Pere Cervantes se vale del boxeo profesional para contarnos una historia dura, un camino lleno de espinas, la historia de un perdedor que se resiste a serlo porque no tiene conciencia de haber hecho nada mal, defensor de una inocencia que el vacío legal del Código Penal no le reconoce. Alfa es un policía de la vieja escuela, un policía resolutivo, para quien el fin justifica los medios. Después de coquetear con las drogas, y luchar duramente por desintoxicarse emprende una batalla sin cuartel contra el narcotráfico, su obsesión, sacar cuanta más droga posible de la calle, al precio que sea, sin tener en cuenta que hay líneas rojas que es muy peligroso cruzar.

Posiblemente lo más original de esta novela sea su estructura, y ese símil con el mundo del boxeo, un territorio vedado para mí, cuyas normas desconozco, donde yo sólo soy capaz de ver violencia y que Pere me ha hecho ver de otra forma. Así la novela no se divide en capítulos, si no en asaltos o rounds como un combate de boxeo profesional, pasado y presente de Alfa se van sucediendo, no es una narración líneal, si no que está plagada de flashback, el autor aprovecha para adentrarnos de forma sutil en el mundo del boxeo que encaja a la perfección con la historia que nos está contando y que termina venciendo por K.O. al lector en el ultimo asalto, al menos yo tardé en recuperarme de ese último golpe asestado a pesar de la justicia poética que esconde y es que la vida no siempre es amable y nos muestra el lado amargo de una forma muy cruel.

El autor se vale de valores olvidados en la sociedad actual, que solo unos pocos siguen practicando, la lealtad, la amistad. Alfa es un personaje muy peculiar, carismático, no se si el real es así, pero el personaje de ficción creado por el barcelonés es un diamante en bruto, que practica como pocos la lealtad a los hombres de su esquina a pesar de todos los golpes que pueda encajar y los hay que hacen tambalear su existencia y sus convicciones. Y es que la la vida es como un cuadrilátero, cuando te arrincona contra las cuerdas quien no tiene una mano tendida en una esquina está perdido, no encuentra cobijo y en esos momentos es cuando más falta hace para no terminar de perder lo que nos ancla a nuestra existencia.

Y una vez expuestos los dos pilares sobre los que se sustenta esta trama, su estructura con el símil del boxeo y un personaje muy logrado, me dispongo a hablar de valores, de los que creo que esconde esta novela,  porque cuando uno pierde su esencia y lo despojan de su dignidad, solo puede acogerse a lo que realmente importa.

La libertad, Alfa la representa en forma de moto, la que le incautaron cuando lo arrestaron, la misma que estaba y sigue pagando a plazos. Subirse a una moto y dejar correr los quilómetros le otorga esas alas que necesita, esa sensación que anhela en los días de prisión y que le proporcionan los libros. A pesar de estar en un modulo especial no deja de ser un policía en la cárcel, una persona privada de su libertad a pesar de no haber pruebas concluyentes. Allí dentro la vida es una sucesión de momentos iguales coleccionados por los internos, un permanente día de la marmota que solo se ve alterado por las visitas que reciben los presos y alguna actividad que les pueda llegar en mayor o en menor medida. Pere aprovecha para hacer un guiño al mundo del cine clásico.
Ese rectángulo de luz o de cielo que conforma un día tras otro, le va cortando las alas, le obliga a ansiar el campo abierto, ni siquiera el patio les da esa sensación. Por ello en cuanto consigue la libertad condicional lo primero que hace es subirse a la moto y rodar quilómetros y quilómetros montado en ella. Una sensación que conocen muy bien los amantes de este medio de locomoción.

La lealtad, Alfa constata que con el devenir de los años cada vez quedan menos hombres en sus esquinas, pero los pocos que hay lo son todo para él, son los que le ayudan a levantarse cuando cae, los que lo sostienen cuando flaquea. Por ellos sería capaz de cualquier cosa, hasta de complicarse aún más una existencia que no pinta nada halagüeña para el. Y a pesar de todo, es incluso capaz de un pequeño gesto egoísta de justicia poética, así al menos lo vi yo, como un acto de redención, como una forma de hacer las paces con ese pasado inmediato.

El amor, posiblemente en ese campo es en le que más me ha desconcertado Alfa, un ser incapaz de amar a ninguna mujer excepto a su hija, un hombre que clasifica a las mujeres en mujeres relato y mujeres novela, un gran admirador del género femenino que se entrega tanto en una relación que se siente vulnerable, sensación con la que no está dispuesto a convivir, aunque para ello tenga que renunciar a la mujer de su vida, si es que hay alguna que realmente lo sea, que parece que sí. Yo tengo mis dudas, porque el amor es entrega, y la entrega te hace vulnerable, como también te dan esa misma sensación los hijos, todo lo que amas es susceptible de causarte dolor y ser un punto débil en la coraza con la que te enfrentas diariamente al mundo y a la sociedad.

La lucha del bien contra el mal: Caín y Abel, nos encontramos ante una lucha tanto interna como externa que el autor nos expone en forma de metáfora, no solo el cuadrilátero lo es de la vida, también el nombre de nuestro protagonista, Abel,  más bien se asemeja a un angel caído a un Caín en potencia como lo ven en asuntos internos y quienes investigan su actuación. Alfa se asemeja a un angel caído desde la cima del mundo policial donde era inspector de estupefacientes al abismo de la cárcel acusado de narcotráfico. Pero si vamos más allá, la cárcel y la supervivencia en ella le despojan de toda identidad, le roban su dignidad, lo convierten en una persona distinta de la que era antes de entrar, en un actor que debe mantener las apariencias para no dar una visión de debilidad que podría ser su perdición. Nunca me había imaginado así la cárcel y sus devastadores efectos en una persona que no comprende porque ha llegado a la situación en la que se encuentra, aunque intuye que es fruto de un error cometido, que recurrentemente vuelve a su mente, a esos días iguales unos a otros, tan vacíos de contenidos como llenos de un tiempo libre que no puedes emplear en nada que te te de felicidad.

La denuncia social y la reivindicación, hace tiempo que pienso hacía que sociedad caminamos, hacia una en mi opinión muy permisiva, en la que se ha perdido el respeto a la autoridad, en la que aplicamos ciertas normas a rajatabla y le damos una laxitud intolerable a otras. La novela negra y policíaca tiene un gran componente de denuncia social, y esta no podía ser menos, en ella la historia de Alfa pretende denunciar hacia donde camina la nueva policía nacional mucho menos resolutiva que la de antaño, donde los dinosaurios se han extinguido sin que sean conscientes de ello, es decir los policías de la vieja escuela no son capaces de encontrar su lugar en ella, y las nuevas hornadas se pierden en un marasmo políticamente correcto pero poco eficaz. El Código Penal español quizás necesite una nueva revisión en la que se contemple ese cruce de líneas rojas en las que incurre un agente del orden cuando intenta hacer su trabajo de la forma más eficiente posible, que no se encuentren vendidos a merced de un articulado que convierte en delitos y muy graves el desempeño de una función pública. Pere Cervantes y Alfa al contarle su historia nos sacan de nuestra zona de confort, nos obligan a mirar donde preferiríamos no hacerlo, a posicionarnos del lado del que nunca lo haríamos. Sin darnos cuenta deseamos que a Alfa le vaya lo mejor posible, lo redimimos de una acción reprobable, porque el fin si bien no justifica los medios si que es poderoso. Al mismo tiempo que pone de manifiesto los plazos larguísimos en los que se mide la justicia española, en el que un procesado puede tardar seis años en ver resuelto su caso y mientras tanto como en el caso de Alfa suspendido de empleo y sueldo.

Con un lenguaje cuidado hasta el extremo Pere Cervantes hace gala de un estilo literario maduro, en constante evolución, que ralla en muchas ocasiones lo poético que nos obliga a reflexionar porque no da puntada sin hilo, no pone en la boca de su personaje la conclusión a la que quiere que lleguemos, nos da herramientas para llegar a ella y que asintamos cuando creamos verla plasmada. Un listón muy alto para una novela muy bien pensada, con más documentación de la que pueda parecer a simple vista, un arma de doble filo tanto para Pere como para el policía que se esconde detrás de Alfa porque su caso todavía está en los tribunales y aún así un acto valiente, que nos ha permitido disfrutar de una novela única que se va deslizando entre los dedos, que te ofrece horas de lectura serena y reflexiva y que te deja con ganas de más, de saber más.

Lo que más me ha sorprendido ha sido encontrar el cameo que el propio autor hace en la novela, ese policía que se convierte en escritor, y que se llama Pol, que vive en Benicasim y tiene una mujer y un chiquillo, blanco y en botella leche, o ese guiño a la novela Tres minutos de color, que Alfa lee estando en prisión, por si no nos había quedado suficientemente claro.

Se me quedan muchas cosas en el tintero, cuando una historia te remueve tanto por dentro es difícil escribir sobre ella, reflejar todas las emociones que te ha suscitado, desde las más positivas a las más negativas, puedo decir que he sufrido con Alfa en la prisión, que he intentado pisar el mismo cuadrilátero que él, que me he visto darle la razón cuando afirmaba que la estancia en la cárcel no te convierte en delincuente, pero que al salir de ella no vuelves a ser la misma persona. Me he entristecido con cada golpe recibido, me he alegrado cuando las cosas le iban medio decente y en ese acto de justicia poética del último capítulo.

Conclusión:

En resumen y por no alargarme más, Pere Cervantes se va consolidando en la novela negra española, se ha hecho un hueco por mérito propio, su cuidado lenguaje, su manejo soberbio de la lengua castellana y su figuras literarias, la valentía a la hora de estructurar tramas y crear personajes, le han valido un meritorio puesto que supongo que se cuidara mucho en mantener.

En cuanto a Golpes es una novela en la que todo está muy pensado, muy medido y en la que no sobra ninguna palabra y nos obliga a reflexionar, a abandonar nuestra zona de confort y mirar hacía nuestra sociedad y sus faltas. La vida vista como un combate de boxeo es una de las metáforas más bellas que he leído últimamente porque la vida te da golpes y que no se conviertan en K.O. técnico requiere de personas en las esquinas dispuesta a echarnos una mano cuando flaqueemos.


lunes, 28 de mayo de 2018

La ciudad de la lluvia. Alfonso del Rio

Quien lleva tiempo visitando este blog, sabe que hay temas recurrentes en él y porque no decirlo, también géneros, esta novela aúna ambas cosas, un tema que me apasiona la II Guerra Mundial y un género que hace mis delicias, el thriller. Con estas premisas comprenderéis que nada más ver la portada y la sinopsis me enamorara de una novela que a cada página me confirmaba ese amor a primera vista, ese flechazo y es que muchos son los aciertos que algún fleco suelto no puede desmerecer.

Este es un ejemplo de historia bien tramada, en dos tiempos , pasado y presente, con unos personajes bien dibujados física y sicológicamente, con una intriga que se mantiene desde el pasado al presente y que mantiene al lector pegado a sus páginas tratando de descubrir quien es el nexo de unión entre estas dos historias y porque un personaje ha decidido matar el aburrimiento tecleando su historia en una vieja máquina de escribir.

Un pasado muy vivo que vuelve para ajustar unas cuentas que tampoco sabe muy bien cuales son y que conforman una atmósfera negra en la que encontraremos allanamientos de morada, unos crímenes que pretenden ser perfectos, persecuciones que en ocasiones nos parecerán dignas de un film de acción. Muchos ingredientes, bien mezclados que dan como resultado un NOVELÓN, si en mayúsculas.

El autor:
Alfonso del Rio nació en Bilbao en 1980, licenciado en Derecho por la Universidad de Deusto,
compagina sus facetas, de abogado, padre y escritor. Como abogado trabaja en un bufete internacional; es profesor de la Universidad del País Vasco y en la Universidad de Deusto; en 2017 ganó el prestigioso Forty under Forty a uno de los mejores abogados jóvenes de España, y ha sido coautor de distintos libros especializados.

Pero esos libros no saciaron su inquietud literaria. Aunque no planeara convertirse en escritor, Del Río sentía pura necesidad de escribir y de sumergirse en otras vidas. Comenzó a esbozar la historia de La ciudad de la lluvia hace más de diez años, pero no fue hasta hace tres que la retomó. De ahí surgió su gran debut literario.

La sinopsis:

En el Bilbao de principios de los años ochenta, Alain Lara, un joven y prometedor jugador del Athletic, descubre una vieja fotografía de los años cuarenta que su abuelo Rodrigo había mantenido siempre oculta. Entre todos los personajes que aparecen en ella Alain reconoce a su abuelo, junto a un también joven Ignacio Aberasturi, el gran empresario bilbaíno y actual candidato a la presidencia del Banco del Norte. La repentina, extraña y coincidente desaparición de ambos, junto con otros sucesos, lo llevará a una investigación que se remonta a un pasado oculto.

En un intento por entender lo que sucede, Alain contactará con Maria, la hija y heredera del imperio Aberasturi. Junto a ella, en busca de respuestas, tejeran los hilos del pasado que unieron a sus familias en los años del Berlin nazi. Pero lo que obtendrán serán más preguntas, más dudas, más sospechas.

¿Qué pudo unir más de cuarenta años a estos dos hombres cuyas vidas nunca más volvieron a cruzarse? ¿Quiénes son los demás personajes que aparecen retratados en la fotografía? ¿Quién anda detrás de ellos y por qué?

Mis impresiones:

Nos encontramos ante una novela que sabe aunar pasado y presente, una historia bien hilvanada, que no da puntada sin hilo, en la que todo acto tiene su consecuencia, lo que no está muy claro quien va a pagarla. Alfonso del Río hace gala de una prosa exquisita, reflexiva, que raya lo poético en algunas ocasiones y en otras muestra la crudeza de la ambición, también los bajos fondos donde se mueve la delincuencia tiene hueco y sus personajes hace uso del registro que les pertenece.

A caballo entre Bilbao y la Alemania nazi.

Alfonso del Río crea un trama, o quizás deberíamos decir tres que en todo momento tienen un nexo de unión, ese pasado que nunca muere y siempre termina por volver a pedir explicaciones o a expiar nuestros pecados. Las tres historias tienen el mismo peso, el autor no le confiere mayor importancia a una que a otra, sin embargo seguro que el lector se sentirá  más atraido por alguna de ellas, en mi caso y a pesar de que las tres mantienen su intriga la que  más me llamó la atención fue la que se desarrolla en Alemania en 1941.

A pesar de ser una lectora habitual del periodo siempre voy a la caza de un soplo de aire fresco, de une enfoque nuevo a la hora de abordar unos hechos que forman parte de nuestra historia, pero nadie dijo que todos debíamos hablar sobre lo mismo y desde el mismo angulo. Cuando comencé esta lectura no sabía con que me iba a encontrar, pero puedo decir que me sorprendió muy gratamente, puesto que nos encontramos una figura enigmática El Extranjero, que da juego durante toda la narración, una maquina de cifrado de mensajes, y un personaje cuya afición a las mujeres ya conocíamos porque no es la primera novela que la trata, sin embargo emana ternura, y el descenso en paracaídas en zona aliada para emprender un plan suicida a espaldas del Führer. La lucha de egos y protagonismos en la Alemania de Hitler debió ser habitual.

Las dos primeras páginas sirven para introducirnos de forma magistral en la historia, encontramos a un hombre caminando bajo la lluvia perseguido por un pasado que le ha inoculado la oscuridad en su interior y lo convierte en presente a cada paso que da, para nuestra sorpresa ese paseo se produce en los años 70 y las tramas narran 1941 en Alemania y 1983 en Bilbao, sabemos que acaba de hacer algo de lo que no puede ni quiere arrepentirse, pero el qué queda suspendido en esa especie de introducción junto con la lluvia que baña sus páginas.

Y en todo momento hablo de tres tramas o de tres hilos argumentales y es que sin saber muy bien porqué después de esas dos páginas que quitan el aliento y pican la curiosidad del lector, nos encontramos con un cambio de registro, que rompe los esquemas del lector, al menos a mi me los rompió, porque cambia no solo la forma de narrar, en presente, y primera persona, también la tipografía, emula una máquina de escribir de las antiguas, así conocemos a otro de los personajes de esta novela a David Schaffer, su marco de acción se encuadra en el presente, en el Bilbao de 1983  comienza a contarnos su vida, pero no por el principio, si no por donde a él le interesa, ante nuestros ojos se perfila un personaje arrogante, ambicioso, de esos que desde el primer momento cae mal al lector o al menos le repele, y nos va llevando de la mano en esos capítulos fáciles de distiguir hacía el nexo que lo une con los otros dos hilos.

Y otro acierto sin lugar a dudas es situar la acción en Bilbao, una ciudad no demasiado explotada literariamente, en un año muy importante en la historia de la ciudad, por las inundaciones que se produjeron, pero también por el ascenso del Athletic toda una institución en la ciudad, las celebraciones y de la mano de ello aparece otro de los personajes importantes de esta novela Alain Lara y su abuelo Rodrigo Lezo. No puedo decir que sea aficionada al fútbol, tampoco puedo decir que entienda las pasiones que levanta,pero si se que no podía faltar en una novela ambientada en Bilbao y en el año 83 y que sirve para introducir un personaje cabal, demasiado maduro para su edad y que rompe los estereotipos del futbolista profesional, porque aunque un personaje de ficción en el mundo del balonpie existen personas con la cabeza bien amueblada y en su sitio.

Bilbao en el año 83 era mucho más que futból e inundaciones, ETA estaba en plena efervescencia, sin embargo Alfonso del Río tiene el buen tino de tocar el tema de soslayo, sin obviarlo porque es imposible, pero sin centrarse en él, poniendo el acento en otros acontecimientos y es muy de agradecer.

Una fotografía 

Nunca el pasado volvió en forma de fotografía para ajustar cuentas, y si lo hizo creo que no con tanta fuerza, Alain y su abuelo acaban de volver a Bilbao tras unos año en Valencia, el abuelo está más callado de lo habitual, no es que nunca haya sido muy hablador pero se le nota preocupado, meditabundo, su nieto sabe que no va a conseguir nada sonsacándolo, entre las cajas de la mudanza encuentra una foto color sepia, cinco personas en esa fotografía y un avión, Alain piensa que no conoce a su abuelo, ¿cuando estuvo en Alemania? ¿ Por qué nunca lo ha comentado?

Cuando este desaperezca en extrañas circunstancias será a esa foto a la que se aferrará para intentar conocer su pasado y de esa forma y sin que fuera consciente de ello comenzará una investigación en la que su carácter frío y calmado en muchas ocasiones irá aportando pistas y otras vendrán de forma intencionada desde quien mueve esos hilos del pasado para ajustar cuentas.

Es precisamente esa fotografía la que hace que dos de los personajes importantes se conozcan, Alain reconoce en esa foto a dos personas a su abuelo y a Javier Aberasturi, que también ha desaparecido en extrañas circunstancias, no puede ser casual, o al menos eso piensa Alain y por ello contacta con María Aberasturi, ambos intentarán averiguar porque tres de los integrantes de esa fotografia han desaparecido de forma accidental, cuando ellos no creen que lo sea tanto.

Pero también que aparezca en escena un policía bastante peculiar, que recibe información contradictoria para investigar por su cuenta unos accidentes que no lo son, le piden discreción, cuando no es su fuerte, se dedica a dar palos de ciego y a acercarse a la verdad por la vereda. Muy a su pesar se convertirá en una pieza móvil en el tablero de una venganza bien orquestada, que lleva años fraguándose y que arrastra incluso a quién la ideó. Bieda es ese personaje arisco, antipático, que suelta verdades como puños y que golpea a la línea de flotación del lector y que sin embargo no logra caer mal, porque el autor lo redime.

Tres errores

Desde el principio, ese personaje enigmático y oscuro, nos pone en antecedentes de que ha cometido tres errores en el pasado y que son demasiados para que no le pasen factura. No seré yo quien os los desvele porque son un punto clave de esta historia y es un placer descubrirlos y colocarlos en el puzle que supone esta novela, en la que cada pieza encaja a la perfección, como si del engranaje de un reloj suizo se tratara.

Los personajes

Otro de los pilares esenciales de esta novela, tanto en el pasado como en el presente. En el pasado tenemos personajes reales ficcionados como pueden ser Gooebels, Hitler, Hess y otros de ficción El Extranjero que tiene su reflejo en el presente, solo queda que el lector descubra quién es, Maruska Dvorak, el capricho del momento del ministro de propaganda, pero como la clave de esta novela se encuentra precisamente ahí, en ese oscuro episodio, dejaré que seáis vosotros quienes los descubráis. En el presente tenemos dos trios, por un lado uno que desaparece de forma accidental, que son los tres miembros de la fotografía, que también descubriréis por vuestra cuenta, y por otro lado 

Alain Lara, joven promesa del fútbol que vuelve a Bilbao para jugar en el Athletic como lo hiciera en su juventud su abuelo. Apabulla su madurez, su saber estar, su forma de pensar. Ha tenido que madurar rápido por la muerte de sus padres, pero siempre ha contado con su abuelo, a pesar de todo es muy independiente y apabulla. No voy a decir que no lo he visto creíble porque conozco siempre así, aunque no precisamente en el mundo en el que se mueve él. Algunas de sus reflexiones son dignas de enmarcar.

María Aberasturi: Una mujer en un mundo de hombres, invisible como la mayoría de ellas, y sin embargo con una cabeza muy bien amoblada y con muchos arrestos. Cuando el amor le es esquivo pone tierra por medio y desarrolla su carrera profesional en Madrid, la desaparición de su padre y el convencimiento de que no es accidental le obliga a volver a Bilbao, a encontrarse con los fantasmas de su pasado.

David Schaffer: Un tiburón del derecho, ambicioso, trepa, cualquier adjetivo para el se queda pequeño, en el se refleja lo peor la de la condición humana, y los pocos rasgos humanizantes quedan en cualquier momento minimizados por su actitud altanera y presuntuosa.

Junto a los principales unos secundarios de lujo que dan mucho juego, pero los vais a tener que descubrir vosotros, que 622 páginas dan para mucho.

Los temas

Alfonso del Río, toca temas tan universales como la ambición humana, el amor, el desamor, la venganza ciega capaz de sacrificarlo todo en pos de su meta. Expone lo mejor y lo peor de la condición humana en unos personajes tan humanos y cercanos que los sientes como parte de tu familia, terminas perdonándoles hasta lo más abyecto.

La amistad, el difícil ascenso de la mujer a la cúpula del poder a pesar de toda su preparación y formación, temas de ayer y de hoy, porque tampoco hemos avanzado tanto.

Conclusión:

No se si será el thriller del año como reza la  portada, pero si puedo afirmar que se trata de una novela muy bien escrita, muy bien tramada, e hilvanada, que encaja a la perfección dejándole al lector un buen sabor de boca.

Una novela a caballo entre Berlin y Bilbao, en la que sus personajes nos mantendrán en vilo, en la que el autor sabe dosificar la intriga, le va dando pequeñas dosis de información al lector, lo va noqueando tanto en el pasado como en el presente y este va avanzando en la lectura hasta el K.O. final.

Nunca una fotografía dio tanto juego, nunca una ciudad creció tanto a los ojos del lector, nunca un futbolista se nos presentó tan maduro y nunca un tiburón del derecho se nos presentó tan humano, nunca una mujer se vio tan fuerte y tan vulnerable al mismo tiempo. Esta historia por muchas razones merece la pena ser leída, que tiene fallos, seguro, como todas, no hay historia perfecta, ni crimen perfecto por más que pueda parecerlo en algún momento. Nunca tres errores costaron tan caros y tuvieron consecuencias tan nefastas, y nunca se contó de una forma tan bella.

lunes, 7 de mayo de 2018

La tragedia del girasol. Benito Olmo

En España se publica tanto y tan rápido que los compradores compulsivos de libros nos vemos abocados a acumular sin remedio, hace unos años me impuse un alejamiento de librerías hasta que las baldas de mi estantería respirasen un poco, y en mi descargo confesaré que conseguí comprar mucho menos, pero las estanterías siguieron atestadas de libros porque visitaba con frecuencia la biblioteca. Porque lo que hoy es novedad y se compra con mucha ilusión en poco tiempo es desbancado por otro título que te atrae más y relega al que ya tienes en casa.

Hace tiempo que dejé de hacer listas de libros futuribles o apetecibles, porque descubrí que mi tiempo es tan escaso que posiblemente nunca llegara a leerlos todos, comencé a comprar en digital para que mi bolsillo se resintiera menos, pero sobre todo por el espacio en mi casa que ya brillaba por su ausencia. De esa manera llegó a mi lector digital La maniobra de la tortuga, un libro que en la blogosfera y en Twitter hizo mucho ruido, tanto que en ese momento y con las expectativas desbocadas temí leerlo, porque nada es peor que enfrentar una novela cuando estas están altas, y más cuando esperas tanto que sabes que por buena que sea no va a llegar a las que tú te has creado, no es la primera vez que me pasa y el resultado ha sido nefasto.

Con una buena soga logré amarrar las expectativas, el mercado editorial hizo el resto, posponer la lectura hasta que fuera más propicia, y la ocasión la pintaron calva cuando desde #SoyYincanera propusimos el sorteo y la Lectura Simultánea de La tragedia del Girasol. Si es posible me gusta comenzar las sagas por el principio, no siempre lo consigo, pero esta de momento era corta y no me daba pereza, me apetecía conocer a Bianquetti del que todos contaban maravillas y lo conocí, vaya si lo hice, y me cautivó su humanidad y me repelieron sus maneras de matón de barrio y lo mejor de todo es que terminé uno y comencé el siguiente.

El autor:

Benito Olmo nació en Cádiz en 1980, es escritor y guionista. Es autor de las novelas Caballo (2007), Mil cosas que no te dije antes de perderte (2011). Fue finalista del I Premio de Novela La Trama/Aragón Negro. Su última novela, La maniobra de la tortuga ( Suma 2016), resultó finalista del III Premio Santa Cruz a la mejor novela negra publicada en 2016. Se han vendido los derechos para realizar la adaptación cinematográfica de esata obra y está previsto que empiece a rodarse a finales de 20018.

Puedes encontrarlo en las redes

benitoolmo@hotmail.com
Twitter @BenitoOlmo
Facebook  benito.olmo
Instagram  benito_olmo

Sinopsis:

Suspendido de empleo y sueldo, el exinspector Manuel Bianquetti se ve obligado a malvender sus servicios como investigador privado hasta que recibe un encargo aparentemente sencillo: proteger a un importante empresario durante su estancia en la ciudad.

Sin embargo, lo que parece un trabajo rutinario desembocará en un reguero de muertes que obligará a Bianquetti a dar rienda suelta a su instinto detestivesco para sobrevivir, llevándole a descubrir que, a menudo, el sol que más calienta también es el que más quema.

Mis impresiones:

La tragedia del girasol tiene en Bianquetti su pilar más potente, se podría decir que él es el alma matter de esta historia, y de toda la saga si me apuras. Manuel Bianquetti es un policía de la vieja escuela, irreverente, hosco, antipático si me apuras, acostumbrado a batirse en el cuerpo a cuerpo y utilizar sus manazas y su pie calibre 50 como armas disuasorias. Es también un hombre de contrastes porque si  bien puede ser de lo más desagradable con sus compañeros de trabajo y con aquellos que le persiguen para acabar con su vida, también es bien cierto que es muy empático y tremendamente humano con aquellos que sufren, con los desheredados, o con aquellos que han tenido la mala fortuna de tomar una decisión errónea que les ha acarreado consecuencias poco halagueñas.



Bianquetti muestra su lado más tierno con las mujeres de su vida, y sin embargo no sabe mantenerlas a su lado, las aleja sin darse cuenta en muchas ocasiones en un afán por protegerlas de los peligros que le acechan a él, Y es que Bianquetti tiene un imán para atraer las peleas, y una forma bastante violenta de preservar su vida, que lo convierte en la mayoría de las ocasiones en un saco de moratones y heridas, lo que coloquialmente viene a llamarse un cristo, he llegado incluso a temer por la vida de este hombretón de dos metros, y poco agraciado que con la cara hinchada por los golpes daba grima por donde pasaba.

Cristina y Sol son las mujeres que dan sentido a la vida de Bianquetti, la primera con una relación sentimental a la que ella no le ve futuro porque Manuel la aparta constantemente, de la segunda, su hija, los separan los quilómetros, el odio que le profesa la madre de la chica y su incapacidad para mostrar sus sentimientos, Sol es ese puerto de luz radiante que nuestro hosco inspector se permite en muy pocas ocasiones, un oasis en medio del desierto. Ambos personajes son secundarios necesarios y de lujo para resaltar el lado humano de un policía acostumbrado a ir por libre, a no acatar órdenes, que tiende a meterse en camisa de once varas, o lo que viene a ser lo mismo en la boca del lobo.


Otro gran acierto en esta novela es su título, impactante, sobre todo cuando descubres que se esconde detrás de él, una gran metáfora, porque en esta novela el autor ha ganado en madurez literaria. Hecho que se constata en una trama más trabajada, en unas descripciones de las emociones que te permiten ver pasar el fotograma ante tus ojos e incluso sentir la desazón de los personajes en cada momento, sentir el olor a miedo, o la blancura y suavidad de la  piel de Mary, incluso el sabor herrumbroso de la sangre tras un golpe, se bordan las emociones y de esa manera se atrapa al lector, le mantiene pegado a sus páginas, compartiendo la suerte del exinspector Bianquetti, temiendo a cada paso por él, sospechando de quién el inspector reconvertido en detective sospecha, elucubrando a la par que él hipótesis o al menos no viéndolas descabelladas, sintiendo aprehensión por los compañeros a quién odia o por quien siente indiferencia, en ese sentido lo borda y crea pasajes de gran belleza, y otros de  gran tensión lectora, pero nos encontramos ante una novela negra, clásica, con el sabor del Bronx, salvo que se ambienta en las calles de Cádiz.



Y este es otro de los pilares importantes, la mayoría de novelas negras se ambientan en grandes ciudades, Madrid y Barcelona sobre todo, ahora y cada vez más los autores tienden a desarrollar las tramas en ciudades más pequeñas, y es que el delito y el mal no es coto privado de las grandes urbes, también se da en mayor o en menor medida en las capitales de provincias e incluso en localidades pequeñas, la elección de Cádiz se me antoja un acierto, no es un punto que ya esté trillado, le aporta luminosidad a la historia por más que se empeñe en bajarnos a los bajos fondos de la miseria humana. Y es que uno cuando piensa en la tacita de plata, piensa en playa, turismo y pescaíto frito, pero Cadiz también es viento de levante, también es lluvia, también son esas barriadas que existen en todas las ciudades donde se acumula la pobreza, la droga, los camellos y las prostitutas, y el autor lo pone de relieve, aunque también esas urbanizaciones exclusivas donde la felina y camaleónica Mary y su multimillonario marido se reponen de la pérdida del padre del magnate. El autor propone un paseo por el Cádiz menos conocido sin olvidarse el pescaíto frito que consume Manuel con fruición.


Y para finalizar me gustaría destacar esa fina ironía o esos golpes de humor de Manuel, que logran despertar una tímida sonrisa o una carcajada en el sufrido lector, porque no todo van a ser golpes en la historia, quien está sumergido en la trama necesita de vez en cuando un balón de oxigeno y este llega de esa forma.


Conclusión:

La tragedia del girasol es una novela muy visual, yo diría que  cien por cien cinematográfica, con el sabor de novela clásica negra americana, bien se podría haber desarrollado en el Bronx, pero no, se ambienta en Cádiz, con un personaje principal muy potente, Bianquetti, que sostiene la historia y si me apuras la saga, una trama más madura que en la Maniobra de la tortuga, pero menos fresca.

Una novela negra con un secundario que promete Silva y dos femeninos que humanizan al inspector, Cristina y Sol. Solo por conocer a ese enorme hombretón de pies de barro y corazón tierno merece la pena adentrarse en La tragedia del girasol



miércoles, 25 de abril de 2018

Pinceladas: El Encanto. Susana Lopez Rubio


Hay libros que te seducen desde su portada, obvio que no es motivo para comprarlos ni para decidir leerlos, sin embargo la vista es un elemento fundamental a la hora de encapricharnos de una novela y las editoriales suelen jugar bien sus bazas. El colorido de esta portada enamora a simple vista, y un vistazo a su sinopsis hace que caigas rendida ante ella.

Y cuando eso sucede confieso que tengo miedo, sí, miedo a equivocarme a tener unas expectativas tan elevadas que cuando comience la lectura me de un batacazo de antología. Y con esta novela tengo sentimientos encontrados, porque si bien en su conjunto me ha gustado y podría decir incluso que me ha gustado mucho, tiene puntos débiles, que al colocar la balanza no desmerecen la lectura, pero que no la convierten en el novelón que podría ser.

Uno de los pilares de esta novela, quizás el más importante son sus protagonistas Patricio y Gloria, ambos muy distintos pero con una meta común ser felices a toda costa, desafiando incluso al orden establecido, y con ello no me refiero a las leyes, ni al estado, pero no siempre el orden establecido se encuentra en estos estamentos.

Patricio es un joven asturiano de 19 años que cuando nada le ata a su tierra decide probar fortuna y hacer las Américas, con la única compañía de unas latas de conserva y un traje demasiado caluroso para el lugar donde pretende recalar. Sorprende en él su desparpajo, es hijo de mineros se le supone poca cultura y sin embargo tiene un manejo del lenguaje que ya lo quisieran para si muchos graduados en marketing, porque a ver quién es capaz de vender una bufanda de lana en una playa cubana.

Y aquí es donde uno de los puntos débiles comienza palpitar y no me quitaré esa impresión en ningún momento de la lectura, y es que parece que todo le sale bien a este hombre desde su llegada a Cuba, que a penas encuentra obstáculos, aunque no es así, obviamente, pero las sensaciones persisten.

Gracias a esa gracia natural para vender comienza en los almacenes El Encanto, donde compra la flor y nata de la clase alta, por allí pasan adinerados cubanos pero también personajes de relumbrón de la farándula cinematográfica como Tyrone Power.

Gloria: Es una mujer cubana bella, elegante, pero de mirada triste, en el primer encuentro visual con Patricio le recorre una descarga. Su posición es envidiada y sin embargo esta bella mujer es la más infeliz de la tierra. Casada contra su voluntad con Cesar Valdés, el gánster que controla la Ciudad de La Hábana, no duda en alimentar ese sentimiento a escondidas y enfrentarse a la ira de su marido que puede terminar tanto con su vida como con la de Patricio.

La historia de Gloria es desgarradora, dramática, las cábalas que tiene que hacer para ver a su amor y recibir tan solo un roce o unas palabras es puro contorsionismo. Sin embargo, nos hace soñar, pero como de sueños no vive el hombre, y la vida no es perfecta, un día el sueño se convierte en una pesadilla, que cambia su vida por completo.

Pero si Patricio y Gloria son importantes también lo son los secundarios y solo voy a resaltar cuatro

Nely: la ascensorista enamorada de Patricio, la mujer que le dedica cada mañana una sonrisa, unas palabras bonitas y quiere ayudarle a integrarse en la isla. forma junto a los protagonistas un triángulo de amor y traición en el que no siempre saldrá bien parada. Me sorprendió mucho este personaje y fue uno de los que más me gustó.

Gúzman y El Grescas: Compañeros de piso y amigos de Patricio, porque es bien sabido que cuando uno llega a tierra extraña la patria tira mucho. Gúzman es el más cabal de los tres, El Grescas el más impulsivo y Patricio el embaucador, juntos forman un equipo con el que viviremos un sinfín de situaciones y aventuras.

César Valdés: El villano de esta novela, el capo de la Ciudad de la Habana, nada se mueve sin su consentimiento, tiene la potestad para conseguir todo lo que quiere, aunque tenga que forzarlo hasta el infinito, la simple mención de su nombre aterroriza a quién lo conoce. La repulsión que me ha provocado este personaje ha sido infinita, pero reconozco que está muy bien dibujado.

Con su forma de narrar Susana Lopez nos traslada al color, olor e incluso melodías de La Habana de los años 40-50 y como no a su glamour, y al de los almacenes El encanto, precursores en España de El Corte Ingles y Galerías Preciados.

Con El Encanto te trasladarás a la ciudad del color, de la música, de los clubes nocturnos, y lo harás de la mano de una novela trabajada, sencilla, sonora en la que podrás encontrar el amor y el desamor, el suspense, todo ello de una forma amena y ágil gracias a sus múltiples diálogos y también a esos capítulos que te dejan con la miel en los labios y te impelen a leer "solo uno más", que nunca se cumple. Y así entre aventuras, peligros y desafíos a la autoridad que supone Cesar Valdés se llega a un final que no espera el lector y que una vez más me ha hecho pensar en que todo en la vida de Patricio parece encajar demasiado bien.

Si he logrado picar tu curiosidad con estas someras pinceladas no dudes en acercarte a El Encanto, una novela que seguro que hará tus delicias y evocadoramente te llevará muy lejos de tu casa


viernes, 6 de abril de 2018

Cuídate de mí. Maria Frisa

Conocí a María Frisa con una historia hilarante que hizo mis delicias y que casi subí foto a foto a twitter hace unos años. Soy una lectora ecléctica, suelo tocar muchos palos, pero también tengo unos que no toco nunca y otros salvo raras ocasiones y con mucha, pero con mucha recomendación mediante. Pero este no es el caso que nos ocupa, me gusta tener en casa novelas ligeras, en clave de humor, para leer cuando mi vida se convierte en un caos, o para intercalar entre lecturas densas, y así fue como llegó a mis manos Cómo sobrevivir a la madre de Pavlito (con V). 

He de reconocer que me reí mucho, que en algunos momentos me vi retratada en esa mujer a la que aparentemente todo le salía mal, que tenía una adolescente refunfuñona, una madre perfecta y un marido, perdonadme la palabra algo inútil, o al menos muy nulo. No pude tener un mejor comienzo con la autora y sin embargo después le perdí la pista hasta que llegó Cuídate de mí, que está en las antípodas de aquel otro que leí, y con el que he pasado igualmente unas horas maravillosas de lectura. Si con el primero que leí me reí lo que no que no estaba en los escritos, con este segundo me he removido por dentro, hasta los mismísimos cimientos.

Os adelanto que la novela me ha gustado mucho por varias razones, por el tema que aborda, o igual debería decir temas, por la forma en que lo hace huyendo en todo momento del morbo y del amarillismo, con una delicadeza y una corrección impecables, y por las protagonistas que María Frisa se saca de la manga. Dos mujeres muy distintas entre sí, que en el trabajo se complementan y nos ofrecen dos visiones distintas de un mismo hecho.

En #SoyYincanera hemos disfrutado esta lectura tanto en público como en el grupo privado, nos ha dado para comentar y para debatir, quiero agradecer desde estas líneas a María Frisa que haya estado tan activa en la lectura simultánea, de esa forma nos ha ayudado a reflexionar o a matizar alguna de las frases de la novela.

La autora:

María Frisa es licenciada en Psicología Clínica y en Trabajo Social, es autora de la serie "75
consejos" y su obra narrativa, de la que ya ha vendido más de 150.000 ejemplares, ha sido reconocida con más de 80 galardones nacionales e internacionales. Cuídate de mí es una novela de intriga que se centra en la unidad especial de la Policía Nacional encargada de investigar los delitos de violencia contra la mujer y en la situación emocional de las víctimas. A partir de su experiencia como psicóloga y de las entrevistas que ha mantenido con profesionales que trabajan en este sector, María Frisa ha escrito una obra de ficción en la que reflexiona sobre los porque de estos crímenes, sus consecuencias y las formas de combatirlos.


Sinopsis:


La subinspectora Berta Guallar y la inspectora Lara Samper trabajan en el Servicio de Atención a la Mujer de Zaragoza, una división de la Policía Nacional que se encarga de investigar los casos de delitos sexuales y de violencia de género. Berta, tenaz y empática, casada y con hijos, tiene dificultades para conciliar su vida laboral con la familiar, pero ama su trabajo y pone todo su empeño y tesón en ayudar a mujeres que sufren violencia de género. Lara, una psicóloga perspicaz e independiente, ha tenido que enfrentarse a multitud de obstáculos y actitudes machistas para ascender en su profesión debido a su impresionante belleza, pero ha llegado hasta inspectora gracias a su inteligencia y compromiso.
Cuando su jefe, el comisario Millán, les muestra un vídeo en el que se ve el cadáver de un joven calcinado, ambas saben que se enfrentan al caso más difícil de su carrera. La víctima, Manuel Velasco, fue juzgado por haber violado a Noelia Abad, una adolescente que regresaba a su casa tras acudir a una fiesta con sus amigas. Velasco salió absuelto, por lo que es altamente probable que alguien se haya tomado la justicia por su mano.
Berta y Lara se enfrentan a un crimen en el que tendrán que poner a prueba toda su pericia y profesionalidad, no solo para encontrar al asesino sino para impedir que sus sentimientos contradictorios respecto a la naturaleza del delito se entrometan en la investigación. Todo mientras Berta sufre una campaña contra ella en internet por un caso de pederastia mal resuelto y Lara afronta un terrible secreto de su pasado que, de salir a la luz, podría dar al traste con su carrera policial.

Mis impresiones:

María Frisa se adentra en el género negro con solvencia y con un soplo de aire fresco, que los lectores asiduos a las novelas policíacas sabemos agradecer. Cuando eres asidua a un género llega un momento en que todo suena a un dejà vu, todas la novelas se desarrollan en los mismos enclaves, grandes ciudades, tienen por protagonistas a un dúo de investigadores normalmente hombre/ mujer y la unidad que investiga suele ser homicidios.

María ha llegado para romper estos moldes, en primer lugar la Unidad que investiga este delito es la de Atención a la Mujer, una unidad que tiene que ver con la violencia de género, pero también atiende las agresiones sexuales a mujeres y los casos de agresiones a menores. Si me permitís el apunte un departamento difícil de lidiar para dos mujeres por el componente de empatía. Esta novedad ya nos aporta un respiro con respecto a la novela negra publicada hasta el momento, al menos la que yo he leído.

Por si no fuera poco la autora ambienta su trama en la ciudad en la que vive, una ciudad que conoce y que se dedica a retratarnos a pequeñas o grandes pinceladas, uno termina la novela con ganas de conocer Zaragoza si no ha tenido el placer de estar allí, o de volver si como en mi caso se ha estado en más de una ocasión. María es una enamorada de la ciudad de las once cúpulas y eso es algo que no le pasa desapercibido al lector.

Y por último y quizás para mi más importante María se atreve a dar el protagonismo a dos mujeres, a una inspectora y una subinspectora, y aunque no ha sido la primera en romper una lanza a favor de ellas, porque Susana Hernández tiene ya dos mujeres en los papeles principales y a primera línea de investigación, si que rompe un poco con la línea que siguen el resto de autores.

Tanto la inspectora Lara Samper como la subinspectora Berta Guallar, son dos mujeres fuertes, con carácter y carisma, dos mujeres que ven la vida de distinta forma, con realidades muy diferentes en su día a día. El acierto de María Frisa son las sombras de estos personajes, son mujeres heridas, con grandes cicatrices que lejos de cerrarse se van abriendo, supurando con cada caso que llevan. Y son precisamente esas sombras que proyectan las que atraen al lector, las que le provocan curiosidad y hacen que un libro que no es vertiginoso termine volando en sus manos, pero si me permitís este punto lo retomaré más adelante.

Me gustaría detenerme un momento en los personajes, en esas dos mujeres sí, pero también en un tercer protagonista, porque tiene mucho peso, o en un secundario imprescindible si lo preferís, y este no es otro que Millán, quizás el personaje que junto a Lata Samper proyecta más sombras en esta historia, y que al menos a mí me dejó con ganas de saber más, de volver a reencontrarlo de nuevo.

Lara Samper: es una rubia, estilizada, y bella mujer que llama la atención por donde pasa, su ascendencia rusa ha quedado patentada en su belleza. Sin embargo, debajo de esa fachada hermosa esconde una cabeza analítica que le ha valido para llegar a ser inspectora de policía. En su día a día luce una coraza de indiferencia, frialdad y dureza extrema, no puede permitir sentir empatía por sus compañeros para que no se repita la misma catástrofe de seis años atrás que terminó con  su vida y casi con su carrera profesional. Aunque no lo parezca Lara está muerta en vida, son sus recuerdos los que la mantienen anclada al día a día y su trabajo. La llegada de Millán para dirigir la unidad le supone un duro mazazo, un reabrir heridas que no estaban cerradas y un precipitarse al vacío día tras día en pos de un pasado que no puede volver y que no ha aprehendido hasta el momento.

Berta Guallar: físicamente no está tan bien descrita, pero si lo suficiente para saber que es la antítesis de la inspectora. Pero no solo lo es físicamente, Berta esta casada y parece que su matrimonio no atraviesa por sus mejores momentos, es madre de dos niños que necesitan sus cuidados, se niega a reducir su jornada laboral tal y como le sugiere su marido, y eso la hace sentirse mala madre y esposa en ocasiones. Berta es una bomba de relojería en la que los engranajes no terminan de encajar y está a punto de estallar en varias ocasiones. Quizás el que la autora la haya puesto en una situación límite con el acoso cibernético que sufre tiene mucho que ver. Pero el lector lo que aprecia es una persona inestable, con dependencia de los analgésicos que mezcla de forma irresponsable, una persona que aunque se repita mil veces Soy la puta ama, esta sobrepasada la mitad del tiempo. La subinspectora es un personaje con mucho potencial pero la fina línea que separa la legalidad de la ilegalidad en ocasiones la tiene muy difusa y ese es el juego que ha jugado María Frisa, la mente del lector pone a la subinspectora en situaciones que no se han producido, pero que por su carácter bien podrían haber sido.

Millán: Es ese personaje que no sabes muy bien porqué te cae antipático desde el primer momento, tanta perfección en el vestir abruma, sin embargo es el que le da vidilla a la trama, el lector sabe que esconde algo, además ese algo es fuerte y afecta a la vida de la  inspectora Samper que no está feliz precisamente de tenerlo como jefe y que lo demuestra a la mínima oportunidad que tiene. Millán formaba parte del mismo equipo que Lara hace seis años cuando su vida saltó en pedazos. La autora nos va regalando pequeñas dosis de lo que sucedió aquel mes de junio tantos años atrás, los suficientes para mantener al lector atrapado en la lectura, para que las páginas se vayan deslizando entre sus dedos, y para que una vez acabada esta quede con ganas de más, con ganas de volver al pasado y conocer a esa unidad de élite y comprender que pasó aquel día, porque lo que se intuye es de tronío. Espero que María Frisa tenga a bien contarnos la historia de Millán y Lara Samper. y al mismo tiempo descubrirnos al gran Use ese personaje en la sombra que planea durante toda la novela, ese gran desconocido que se ha quedado a vivir en mi cabeza por ser el que más sombras proyectaba.

Los personajes de esta novela son el gran pilar sobre el que se sustenta una trama principal y varias secundarias todas ellas desarrolladas con mucho acierto y una gran sensibilidad, María Frisa no cae en el morbo de recrearse en las escenas de mayor calado, tampoco las dulcifica, las expone con su mayor crudeza, sin embargo huye de ese amarillismo que parece haberse asentado tanto en la prensa como en la televisión últimamente.

La novela parte de la violación sufrida por una adolescente, el destrozo anímico de la víctima y de la familia que se va desmoronando alrededor de esa muchacha que no consigue levantar cabeza desde que una noche fue agredida cuando iba con alguna copa de más. La culpa se ha quedado a vivir en su cabeza y en la de unos padres y hermanos que no supieron protegerla. La implicación de Berta con la familia y sobre todo con la madre de la víctima va más allá de lo que sería admisible por ello cuando encuentran el cadáver del presunto violador y recae la investigación en su unidad la reacción de Lara y de Berta es muy distinta.

María Frisa a partir de aquí nos va mostrando las diferencias entre ambos personajes, lo cómodo es alinearse al lado de Berta porque es la que más sentimientos muestra, sin embargo no debemos prejuzgar y en este momento la víctima es otra y la responsabilidad de la policía esta con ella fuera en vida lo que fuera. La investigación policial se nos presenta como distintos callejones sin salida, como normalmente suelen ser por otra parte, ambas mujeres se complementan y van tirando del ovillo, van encontrando pistas y van cerrando hipótesis, por ello no es thriller, porque la acción no es rápida, si no pausada, con frases para la reflexión, intentando tocar el alma del lector y que este no salga indemne de su lectura, concienciando de la lacra que supone el machismo, y más el que parece haberse instalado entre los más jóvenes. La autora no deja nada al azar, nada sucede sin un motivo, todo está perfectamente hilvanado, todos los engranajes encajan a la perfección.

Es la misma investigación la que nos va ofreciendo los giros, todo está a la vista del lector sin que sea capaz de verlo o intuirlo hasta que la autora no lo coloca por escrito,en ese sentido ha demostrado una gran habilidad y construido una gran novela, María Frisa ha venido para quedarse en el género negro y el lector está de enhorabuena.

A la trama principal que es el asesinato de Manuel Velasco juzgado y absuelto de la violación de Noelia se le sobreponen las vidas personales de la protagonistas, la de Lara cruzada por ese pasado que la tiene en vilo, la de Berta machacada por una persecución y derribo en las redes sociales derivadas de un caso de pederastia que llevó en el pasado. María Frisa que ha vivido en sus carnes ese mismo linchamiento mediático ha sabido dotarlo de fuerza, mostrar el estado de anímico de quien lo sufre, y aunque ella no obtuvo el mismo trato que nuestra protagonista de su familia, el hecho de que el marido se plantee si es capaz de hacer lo que el pederasta denuncia lo hace más real, más verosímil y más crudo, y sobre todo retrata el carácter de Berta a la perfección y nos da la medida de hasta donde podría llegar en un momento dado, porque ella misma llega a dudar si las cosas no sucedieron como las cuenta.

Por otro lado la Unidad de atención a la Mujer no se para porque dos de sus investigadoras estén investigando un crimen por lo que se entrecruza la revisión que Berta hace de la detención del pederasta, y la investigación que llevó a cabo, creo que fue el momento en que peor lo pasé cuando el niño le confiesa a Berta los abusos sufridos, y entiendo su reacción como madre de un niño de casi la misma edad, y podría haber entendido que se hubiera excedido en su celo policial. Y las víctimas de malos tratos siguen presentando denuncias, o quitándolas porque las ha convencido su verdugo, siguen muriendo mujeres porque los agresores se han saltado las ordenes de alejamiento, han fallado los mecanismos mecánicos que los controlan, y María expone muy bien la rabia que sienten las policias que no cuentan con medios para protegerlas, para convencerlas de que lo mejor es denunciar, y cuando fallan todos los resortes y hay una víctima más la rabia se apodera de ellas.

Aún no siendo un thriller la novela se escurre entre los dedos del lector y eso lo consigue Maria Frisa con capítulos cortos, tan cortos que la frase un capítulo más se repite como un mantra, pero también gracias al lenguaje ágil y a ese ritmo constante a pesar no ser rápido, en todo momento pasa algo, para ello están las distintas tramas. También ayuda a ese ritmo el que se sucedan las protagonistas, a pesar de la novela estar narrada en tercera persona, cada capitulo se ve desde la perspectiva de una de ellas, Lara o Berta nos ofrecen su punto de vista, y como el lector tiende a alinearse con una de ellas está esperando el capitulo siguiente.

Cuando piensas que ya lo has visto todo, que la autora no te puede sorprender llega el final, ese giro que te deja desarmada, que te hace abrir los ojos, la boca y te hace replantearte toda la lectura. Un final a la altura del libro, que te das cuenta que siempre ha estado ahí, que las pistas apuntaban a que pudiera pasar y sin embargo no hemos sido capaces de verlo. Maria Frisa es honesta en todo momento con el lector, no se saca ningún conejo de la chistera, ningún as de la manga, pero consigue sorprendernos, noquearnos y dejarnos con ganas de reencontrar a sus personajes.

Conclusión:

María Frisa ha llegado a la novela negra pisando fuerte, con dos personajes que van a dar mucho que hablar y un secundario que espero en algún momento tome las riendas para contarnos que sucedió en Barcelona con la unidad de élite

Con un estilo propio, ágil, un ritmo constante, tomando temas de rabiosa actualidad sin restarle crudeza pero sin caer en el morbo, ni en el amarillismo María Frisa nos obliga a no apartar la mirada de un problema grave como puede ser la violencia de genero, o los abusos a menores, todo con delicadeza y mucho respeto.

A pesar de todo el lector no puede salir indemne de una lectura de este tipo, porque duele, araña el alma, un muerto sea el que sea, provoca a su alrededor cambios, como un tsunami en ocasiones y sobre todo aprenderemos que no es todo oro lo que reluce, que no tenemos que prejuzgar a riesgo de equivocarnos.



viernes, 23 de marzo de 2018

El color de Luz. Marta Quintin

Me gustan los libros protagonizados por mujeres fuertes capaces de sujetar toda la trama, capaces de sostener toda la historia, mujeres de armas tomar que amarren las riendas de su vida, que no se arredren ante nada, que sean capaces de tomar decisiones. Y he encontrado esa mujer en Blanca Luz Miranda, la protagonista de El color de la Luz de Marta Quintín

Blanca Luz Miranda es una mujer adelantada para su época, tanto que a veces se nos olvida encuadrarla en su momento histórico, y a pesar de ser una mujer de carácter fuerte, que sabe lo que quiere y como lo quiere, es una mujer que duda, que se asusta, que teme. Pero ¿qué teme Blanca Luz?, yo diría que no ser lo más importante en la vida de la persona que ama, que no se le preste atención al 100 por 100. Y como amar es también renunciar, toma el camino más difícil para ella y por ende para su amado, un camino desabrido, lleno de insatisfacciones, de añoranza, un camino sin retorno porque nada es igual pasado el tiempo, porque la gente evoluciona, y las experiencias marcan.

La historia de Blanca Luz es la del siglo XX, unos años convulsos con guerras, tanto en España como en Europa, que marcan el devenir de los personajes, es un recorrido por la historia de nuestro país de la mano de las visicitudes de una mujer con la que podrás empatizar más o menos pero que no te resultará indiferente. Y por la historia de Europa de la mano del joven pintor que se atrevió a vivir, para de esa forma expresar mediante su pintura el mundo. Pero a Martín Pendragón con vuestro permiso os lo presento después. Ahora solo quería sentaros las bases de porque esta novela me ha gustado tanto, me ha montado en una montaña rusa de sensaciones, desde la risa, a la congoja, desde el enfado al beneplácito, porque nuestra protagonista no es una mujer fácil de entender, pero si es muy humana y tremendamente verosímil, creíble.

La autora:

Marta Quintín nació en Zaragoza en 1989 y cuando tenía cuatro años la subieron a una mesita de su clase de párvulos para que les contara a los demás niños una historia de su elección. Eligió la de Cenicienta. Desde entonces lo único que recuerda del resto de su vida es haber contado unas cuantas más. Como aquellas con las que ganó varias veces el Premio Tomás Seral y Casas de relato corto o las que ha recogido como periodista en la agencia EFE, la Cadena SER y la NASA española, o esa otra que se llama Dime una palabra y que es su primera novela publicada al calor de los rascacielos de Nueva York. La historia más reciente de todas las que ha contado es El color de la Luz. El resto están por venir.

Sinopsis:

Blanca Luz Miranda es una empresaria de éxito. Su objetivo: amasar una gran fortuna para comprar arte. La adquisición, en una subasta de Nueva York, de uno de los cuadros más inquietantes del pintor Martín Pendragón cumplirá el sueño de esta anciana de ojos enigmáticos. En esa misma sala una periodista una periodista observa la escena con interés, está convencida de que tras ese pago millonario se esconde un secreto y hará todo lo posible por descubrirlo. Lo que no sabe es que será Blanca Luz quien decida cómo se escribe su historia.

Marta Quintín construye con maestría una novela que explora diversos tiempos y lugares (España, la Guerra Civil, el Paris artístico de los años veinte, Nueva York...) y plantea la historia de amor descarnado , imposible por la propia naturaleza humana, por la inseguridad, el miedo; por la incapacidad de reconocer que tal vez el error fue no amar. Una novela llena de matices, veladuras, fricciones, secretos, que nos descubre que toda obra de arte esconde una historia que puede redimirnos.

Impresiones:

El color de la luz es una novela intimista que tiene como punto de partida el AMOR, pero no solo el amor romántico, también el paternal, el amor al arte, la amistad llevada al máximo extremo. Marta Quintín quiere explorar con esta historia el amor imposible por causa de la naturaleza humana y de ahí que nuestra protagonista Blanca Luz Miranda sea una mujer volátil, incluso nos parezca caprichosa, egoísta y que en su cruz lleva la penitencia, por otro lado Martín lleva su amor a pecho descubierto con una inocencia que abruma. Entre los dos nos dibujan una historia de renuncias, pasión arrolladora, nostalgia por el pasado que atraviesa todo el s. XX y que nos sitúa en España, París y Nueva York.

Nos encontramos ante una novela muy bien escrita con un lenguaje muy rico, una prosa muy cuidada y en ocasiones poeticas, una variedad semántica muy bien trabajada, que nos llevará a disfrutar en todo momento de una historia que discurre de forma pausada, con unas descripciones muy detallistas cuando habla de arte y de cuadros y un tanto más vagas en otros momentos, por ejemplo en ningún momento sabemos cual es la ciudad del norte, no abunda demasiado en los episodios históricos en los que se encuadra la novela, hay algunos en los que se detiene y otros los sobrevuela, cosa lógica cuando se abarcan tantos años y tenemos una historia tan convulsa detrás.

La novela se desarrolla a través de tres narradores, dos en primera persona y uno omnisciente que nos sitúa en la visión general de la historia. Por una lado tenemos a la periodista, que utiliza un lenguaje más actual, la vemos increpando a Blanca Luz, pidiendo explicaciones, elucubrando que ha pasado en un determinado momento y todo ello en primera persona, notamos un cambio en cuanto a la prosa utilizada por la autora, no solo el lenguaje es distinto, el segundo narrador en primera persona lo encontramos a través de unas cartas que Martín Pendragón le remitió a su amigo Chema  que nos dan una visión de ese París de los años 20, bohemio, repleto de artistas, nos muestra La Ruche donde llegó un joven pintor ilusionado y donde conoció personajes reales como Soutine y Chagall que la autora ha mezclado con otros surgidos de su imaginación y también nos dibujan esos años de carencias debido a la ocupación nazi de Paris, la persecución que sufrieron los artistas abstractos considerados degenerados la resistencia francesa que les ocultaba. Son esas cartas las que rompen un poco el ritmo de la novela, la dotan de mayor agilidad, y atrapan irremisiblemente al lector y la periodista que trata de escribir la historia de Blanca Luz.




El grueso de la novela está contado por ese narrador omnisciente que nos sitúa en cada momento histórico. Comienza con un prólogo ambientado en Nueva York, donde una joven periodista española cubre la subasta de un cuadro de Martín Pendragón por el que se paga un precio desorbitado. La actitud de la compradora una octogenaria española, que retira ella misma el cuadro del cabellete en el que está expuesto, le hace intuir que tras esa compra se esconde una historia personal que pretende descubrir, lo que no sabe es que será la anciana quien decida como, y quién la va a escribir.

Y esto me lleva a hablar del que para mi es el punto fuerte de esta novela sus personajes, todos y cada uno de ellos esta bien cuidado, bien perfilado, con unas personalidades complejas y muy distintas entre sí, el trabajo que hay detrás de ellos es espectacular.

Blanca Luz Miranda es una mujer hecha de claroscuros, con tantísimos matices que es difícil aprehenderla, no es un personaje fácil de digerir, ni la autora pretendía que lo fuera, es una mujer volátil, una mujer que desprende una seguridad arrolladora y que sin embargo duda, teme y apuesta a caballo perdedor y con ello se labra un futuro de infelicidad, de renuncias y nostalgia, con la mirada siempre vuelta al pasado y aquello que tocó con las puntas de los dedos y dejó escapar.

Martín Pendragón desde niño fue distinto, es un personaje sin dobleces, se nos presenta a pecho descubierto, un hombre que amó, fue amado, un hombre con una pasión tan fuerte por la pintura que ella llenaba todos los vacíos que su musa dejó. Un hombre capaz de pintarlo todo porque se atrevía a vivirlo todo, exprimía la vida. Y sin embargo no pudo evitar ser abandonado, sentir la mordedura de los celos, de la desesperación. Un hombre incapaz de odiar.

Francisco Miranda, el hombre que le ofreció a Martín la posibilidad de desarrollar su ingenio y arte, un pintor frustrado reconvertido en profesor que supo ver la genialidad del joven sin llegar a intuir que su arte versaría sobre derroteros muy distintos a los que él esperaba. Con Francisco viviremos momentos emotivos cargados de dolor. Y a través de él disfruté uno de los pasajes más entrañables para mi de este libro, las misiones pedagógicas que se desarrollaron durante la República.

Chema: el gran amigo de Martín, y por ende de Blanca Luz, uno de los personajes más logrados, con la LEALTAD por bandera, la gran humanidad que desprende este personaje es digna de encomio, es de los que más he disfrutado, porque incluso Martín cuando estaba a su lado irradiaba una alegría radiante.

Eduardo: compañero en la academia de pintura. Siempre ha tenido envidia de Martin cuya facilidad para la pintura le dejaba a él en un segundo plano. Es el personaje que se lleva el palo más grande en esta novela puesto que consigue lo que anhela, para no disfrutarlo, más bien sufrirlo y perderlo

Gabrielle: ese secundario para mi imprescindible, el gran amor de Martín fue Blanca Luz, sin embargo su esposa fue una francesa que me ha llegado al corazón con esa sabiduría de calle que solo tienen las personas que se han visto obligadas a hacer cosas que nunca hubieran deseado. Gabrielle es el anclaje de Martín a la tierra, el se encarga de la parte artística, de la creativa y ella de los negocios, de colocar sus obras, detrás de un gran hombres siempre se esconde una gran mujer, y para mi era ese personaje necesario que me hubiera gustado que estuviera más desarrollado, aunque siendo quién es quién dirige la historia poco protagonismo podía tener.

Sofia Miranda: Es la hermana de Blanca Luz, la conocemos de niña, que es adorable y la reencontramos siendo anciana, es la antítesis de nuestra protagonista. Es una mujer de su época, conformista, una mujer que hace lo que se espera de ella y que cree que su hermana tiene su merecido por no haberse plegado a los dictados sociales y a las convenciones de los tiempos que vivían.

Para mi estos son los más importantes, con unos empatizarás más que con otros, la autora realiza un gran trabajo en ese sentido.

El otro gran pilar es el arte, no es que yo sea una entendida, que no lo soy, y mucho menos del tipo del arte que realiza Martín, siempre he sido un poco negada para la pintura abstracta, sin embargo con las descripciones de la autora de los colores, la luz, las técnicas pictóricas y la vida de los artistas en París he disfrutado como una niña. Casi podía meterme dentro del cuadro, notar esas pinceladas, incluso en un momento dado llegó a cegarme la luz, incluso disfruté cuando la experta en Pendragones hablaba con esa pasión de la obra del autor.




Y como colofón a esos dos pilares, los personajes y el arte, un pintor, su musa, un amor tan grande como inmortal, una renuncia que aporta infelicidad a ambos protagonistas y una nostalgia de ese pasado, de esa juventud y esa inocencia con que se amaron siendo casi unos niños. Las reflexiones sobre la felicidad y el amor son constantes en ambos, tanto en Martín como en Blanca Luz, la segunda solo buscaba redimirse a través del arte de Martín, el pintor solo quería que su musa se quedara a su lado, y nunca lo logró para siempre, al final la pintura es el gran nexo de unión entre ambos, el exponente de ese amor tan grande que descubrió un color y dejó para la historia un pintor sin parangón por su uso tan especial de la luz



La novela en sí es una delicia que te va acompañando de la mano hasta el final, Marta va sorprendiéndonos en ese camino con giros que van hacia adelante y hacia atrás, la historia de Blanca Luz se va perfilando ante nuestros ojos, unas veces como fue y otras como hubiera querido que fuera. Pero el protagonismo absoluto es para un cuadro singular, el objeto de la subasta que un día le regaló Martin y que por argucias del azar perdió y volvió a recuperar en el ocaso de su vida.

Conclusión:

El color de la Luz es una novela bien escrita, bien tramada, con un lenguaje exquisito, rico y culto, con unos personajes muy bien dibujados, con muchos matices y personalidades complejas. Una historia en la que el arte, el pintor, su musa, el amor, el desamor, la felicidad y su ausencia tienen un papel preponderante tanto en el desarrollo de la historia como en la evolución del carácter de los personajes y la percepción que el lector tiene de ellos.

Todo ello aderezado por los acontecimientos históricos de un siglo XX rico en conflictos y en constante transformación, aunque me hubiera gustado que ahondará mas en esa ambientación.

Con un final muy emotivo que supone un broche de oro para esta novela intimista que nos revela una autora a tener muy en cuenta