miércoles, 14 de noviembre de 2018

La isla de las últimas voces. Mikel Santiago

Conocí a Mikel Santiago con La última noche en Tremore Beach, y a pesar de no disfrutar con los elementos paranormales me ganó como lectora, de manera que he seguido su obra novela a novela, disfrutando de cada una ellas. Tengo que reconocer que en los dos libros anteriores El mal camino y El extraño verano de Tom Harvey ese componente sobrenatural se había perdido y yo no lo había echado de menos.

Con ello no quiero decir que no haya disfrutado de La isla de las últimas voces, porque como ya dije al hablar de su primera novela integra de forma tan natural lo paranormal que le da un puntito a la narración sin que moleste a los que no gustan del género, como puede ser mi caso. En esta ocasión asistí en Madrid a la presentación en la Fnac junto a otras lectoras de #SoyYincanera y ya la experiencia fue completa y pude comprender algunos puntos que se me escapaban, porque Mikel es tan políticamente incorrecto como algunos de los personajes de su obra, es un placer escucharlo hablar de su libro e intuir lo que esconde celosamente, para luego darte cuenta de que pocas veces das en el clavo, como cuando te enfrentas a una de sus novelas y la cabeza te hierve de tantas hipótesis que te planteas. Si te apetece escuchar lo que dijo Mikel sobre su novela pincha aquí

En la presentación nos obsequiaron con un plano de la isla que he tenido a mi lado mientras leía y consultaba las andanzas de los personajes, y puedo asegurar que ha hecho mucho más satisfactoria la experiencia lectora.

El autor:

Mikel Santiago nació en Portugalete, en 1975. Comenzó escribiendo relatos y novelas cortas, y
publicando sus propios e-books en internet, con lo que consiguió llegar a la lista de best sellers de iTunes, Amazon y Barnes & Noble. Ha vivido en Irlanda y en Amsterdam. Actualmente reside en Bilbao.

Ha publicado las novelas La última noche en Tremore Beach (2014), El mal camino (2015) y El extraño verano de Tom Harvey (2017) en Ediciones B. Todas ellas han escalado hasta los primeros puestos en las listas de best sellers en España y han sido publicadas por una veintena de países. Sus obras han conquistado tanto a los lectores como a la crítica internacional.

Sinopsis:

UNA ISLA PERDIDA EN EL MAR DEL NORTE.

El temporal se cierne sobre Santa Kilda y casi todos han huido en el último ferry. No quedan en la isla más que cincuenta personas, entre ellos Carmen, una mujer española que trabaja en el pequeño hotel local, y un puñado de pescadores. Serán ellos quien encuentren un  misterioso contenedor metálico junto a los acantilados.

UNA EXTRAÑA CAJA TRAÍDA POR LAS OLAS.

A través de unos personajes llenos de matices y secretos, atrapados en el corazón de la tormenta, Mikel Santiago nos plantea la pregunta que sobrevuela cada página de la novela...

¿HASTA DÓNDE ESTARÍAS DISPUESTO A LLEGAR PARA SOBREVIVIR?


Mis impresiones:

Mikel Santiago lo ha vuelto a hacer, me ha tenido dando vueltas a una obsesión, porque al final he empatizado tanto con los habitantes de Santa Kilda que tenía los mismos temores que ellos y las mismas ganas de saber que escondía la caja encontrada en alta mar.

La ambientación de Mikel crea un espacio completamente opresivo, una isla pequeña, con la mitad de sus habitantes porque los otros se han marchado para celebrar la Navidad, y cercados por una tormenta que la hace más inhóspita todavía. Con los pocos habitantes que quedan enfrentados entre sí, unos porque quieren abrir la caja, ya que según las leyes del mar es suya, y otros que abogan por no hacerlo porque tiene un dueño y se pueden meter en problemas, sobrevivir se hace indispensable.

Pero no es solo esa atmósfera desapacible que tan bien describe la que crea tensión, también lo consigue a través de sus personajes, de todo pelaje y condición, todos con  más sombras que luces, con secretos y miedos tan arraigados en su interior que llevados al límite se convierten en una bomba de relojería. Personajes complejos con infinidad de matices, ninguno es bueno ni malo per se y eso iremos descubriéndolo poco a poco, conforme vaya avanzando la trama, conforme la climatología en la isla vaya empeorando, conforme los habitantes se vayan volviendo más hoscos y conforme vayan fallando cosas tan importantes como la electricidad y las comunicaciones.

Y es que Mikel que nos tiene acostumbrados a narraciones en primera persona introduce una novedad en esta novela, narrada a dos voces una lo hará con su propia voz y la otra en tercera persona, con un narrador omnisciente que nos dará una visión más amplia de la trama.

Dave un soldado curtido en  mil batallas, será quién nos cuente en primera persona porque se encuentra en la isla luchando por sobrevivir, será quién tenga también esa vena políticamente incorrecta, el que nos dará destellos de humor que destensaran la opresión en la que nos envuelve Mikel Santiago, pequeños balones de oxigeno que nos harán sonreír, cuanto no reír abiertamente a pesar de las situaciones que narra. Y es que la mente gamberra de Dave y la forma de hablar me recuerda un montón  al autor que pude escuchar en la presentación de la Fnac.

Carmen una española que lleva unos meses en la isla ha decidido quedarse porque no le apetece volver a Madrid a enfrentarse a sus recuerdos, a través de ella y en tercera persona viviremos los acontecimientos desde otro angulo distinto, con ella nos moriremos de miedo, resurgiremos de nuestras cenizas, sacaremos fuerzas de flaqueza y nos envalentonaremos. Será por momentos nuestra heroína, nuestro faro, pero también la veremos flaquear.

Junto a estos personajes principales tenemos otros secundarios de lujo, completamente necesarios para que la historia sea redonda y por ello los rudos pescadores encabezados por McGrady, Ngar y Zack Lusk, que repelen cada vez que salen a escena, es complicadísimo empatizar con ellos. O los agoreros litúrgicos encabezados por Theresa a la que se le ha ido la cabeza y nos da ese punto de locura religioso y apocalíptico. O los aliados de Carmen, Didi, Amelia, Bram y Charlie, a los que iremos descubriendo poco a poco.

Y junto a estos personajes dos más la isla de Santa Kilda que con su orografía y el temporal que la azota se convertirá en una cárcel para los habitantes que se han quedado a pesar de todo y la caja, ese objeto de discordia que parece afectar de una forma distinta a cada habitante de la isla y ninguno parece poder sustraerse a su poder.

Mikel Santiago nos somete a un ritmo endiablado, con una acción frenética, en todo momento están sucediendo cosas en una isla tan pequeña, a ello contribuyen los capítulos cortos, unos más que otros, al principio se alternan los narrados en primera persona y los narrados en tercera, conforme avanza la historia dividida a su vez en partes, esa alternancia ya no es tan perfecta, y tampoco son ellos los protagonistas absolutos, otros habitantes de la isla les toman el relevo. Desde el principio hasta el final consigue pegarnos el libro a las manos, que no lo podamos soltar en ningún momento, que todo quede atado y bien atado a pesar que en algún momento temes que se saque un as de la manga y te la juegue con un falso final.

Y ahora vamos a ese elemento al que yo le temo tanto y que Mikel integra a la perfección en la narración para que seduzca a los apasionados del género y no moleste a los que abominan de él, los fenómenos paranormales, presentes en todo momento de la novela, introducidos con tal naturalidad que pasan incluso desapercibidos, al menos a mi que no gusto de ellos no me han molestado en absoluto, incluso puedo decir que los he disfrutado, y cuando lo leas entenderás porque, ya que son una parte fundamental para entender porque actúan los personajes de la forma que lo hacen.

Con esta novela queda patente que Mikel Santiago se ha hecho un sitio entre los autores de Thriller que no tiene nada que envidiarle a ningún autor laureado, que novela a novela se afianza como un autor a tener en cuenta, y después de casi haber devorado su novela, porque para el poco tiempo del que dispongo me ha durado un suspiro, queda una larga espera, al menos de un año antes de poder disfrutar de nuevo de su narrativa, y quizás este sea el único pero que le pueda poner a una novela, que si bien no es redonda del todo, poco le falta.

Conclusión:

Si te apasionan los Trillers con este vas a disfrutar como un enano, ágil, incluso frenético en ocasiones, la isla de Santa Kilda se convertirá en tu prisión, te envolverá en su ambiente opresivo, te quitará el aliento y querrás seguir un capitulo más, y a la que te habrás dado cuenta te habrá robado la noche, eso si eres capaz de leerlo a esas horas sin que las pesadillas pueblen tu descanso.

Mikel Santiago ha creado una trama absorbente que se pega a las manos del lector y al mismo tiempo vuela y que seguro disfrutarás de sus personajes y de la historia que cuentan.

Y hasta ahí te puedo contar, porque considero que a las novelas de este autor hay que acercarse habiendo leído lo mínimo para que disfrutar descubriendo a la par que los personajes que está sucediendo en sus vidas y descubrir que cualquier persona sometida a presión y temiendo por su vida es capaz de transformarse y luchar.


Por si no he sido lo suficientemente convincente os dejo el booktrailer de esta  novela que me parece muy acertado



miércoles, 31 de octubre de 2018

Los crímenes de Mitford. Jessica Felowes

#SoyYincanera está resultando una experiencia de lo más edificante, me ayuda a acercarme a libros que me hubieran pasado desapercibidos entre la gran cantidad de títulos que se publican cada mes y eso cuando tu tiempo es tan escaso que para leer se lo tienes que robar al sueño, es muy de agradecer. Quizás por esa escasez que menciono este no era el mejor momento para leer lo que yo vengo en llamar una novela costumbrista que se recrea en la ambientación y en la descripción de los personajes, porque le siguen al menos seis entregas más y bien es sabido que la primera de la saga es la más lenta y descriptiva de todas.

Me costó mucho avanzar, meterme en la novela, disfrutar de los paisajes que nos va desgranando Jessica con tanta habilidad que parece que estés allí mismo, sin embargo cuando la parte descriptiva dio paso al desenlace de la trama, la historia voló entre mis dedos, y pude disfrutar mucho más de la lectura, que he reconocido no era el mejor momento para abordarla porque suelo disfrutar y mucho con este tipo de novelas.

Como las novelas hay que valorarlas en su conjunto, os aconsejo que busquéis un buen momento para sumergiros en ella y así la simbiosis con la historia será completa y la disfrutaréis desde la primera línea. Y también que empecéis investigando un poco sobre las hermanas Mitford, yo lo hice al final, cuando al terminar la novela me picó mucho más la curiosidad y encontré un articulo que arroja mucha luz sobre lo que fueron, si te apetece consultarlo pincha aquí, te aseguro que no tiene desperdicio.

La Autora:

Jessica Fellowes es conocida por ser la autora de las cinco novelas oficiales de Downton Abbey, gracias a las cuales se ha consolidado como autora de best seller de The New York Times y del Sundey Times con más de un millón de lectores. Como conferenciante ha asistido a numerosos eventos tanto en Inglaterra como en Estados Unidos; también ha hecho varias apariciones en radio y en televisión. Vive en Londres y en Osfordshire con su familia.

La puedes encontrar en: 

www.jessucafellowes.com

@jessicafellowes


Sinopsis:

Estamos en 1919, y Louisa Cannon sueña con escapar de su vida de pobreza en Londres, y sobre todo, de su peligroso y opresivo tío.

La única salvación para Louisa es una posición dentro de la casa de los Mitford en Asthall Manor, en el campo de Oxfordshire. Allí se convertirá en niñera, acompañante y confidente de las hermanas Mitford, especialmente de Nancy, de dieciséis años, una chica joven y mordaz, fantasiosa e imaginativa.

Sin embargo, una enfermera de nombre Florence Nightingale Shore será asesinada en un tren a plena luz del día, y Louisa y Nancy se encontrarán envueltas en los crímenes de un asesino que hará cualquier cosa para ocultar su secreto.

Mis impresiones:

Jessica Fellowes parte de varios hechos reales y de unos personajes que existieron para crear una novela de ficción histórica, o una un libro de historia ficcionada, para la elección de los términos cada lector es muy libre y puede aplicar el que más le guste. Cierto es que la autora se permite ciertas licencias como bien explica al final del libro.

Ambienta la trama en 1919, un periodo entreguerras, con muchas carencias, mucha pobreza y escasez de hombres, son los años previos a los felices 20 que ya comienzan a vislumbrarse y se sirve de una de las familias aristocráticas más peculiares de la época, los Mitford, con su seis hijas y un sólo varón.
Parece ser que las mujeres Mitford que ya apuntan maneras en esta novela fueron toda una institución en la época, rebeldes, lenguaraces y transgresoras.


Y la tercera pata para crear la trama es otro hecho real, el asesinato de Florence Nightingale Shore en un tren a plena luz del día, un caso nunca resuelto, y que nos tendrá en vilo durante toda la narración, porque es una de las licencias que se toma la autora y que le da ritmo al último cuarto de novela.

En este libro la Mitford que tiene más protagonismo es Nancy, una jovencita de dieciséis años, caprichosa, decidida, manipuladora, mordaz, fantasiosa, ya se vislumbra en ella a la escritora famosa que llegó a ser, sin embargo, no se puede decir que sea la protagonista sino un personaje secundario de lujo muy necesario para la trama. Porque a mi entender la protagonista de esta novela es Louisa Cannon.

Y ello me va a dar pie para hablar de los personajes, podríamos decir que nos encontramos ante una novela coral, con muchos personajes y todos dibujados de forma bastante completa, y aquellos que quedan más difuminados es porque son meramente accesorios y posiblemente no vayan a tener cabida en próximas entregas. Como podréis comprender no voy a hablar de todos y cada uno de ellos, pero sí de los que me parecen más importantes

Louisa Cannon: es una joven humilde, huérfana de padre e hija de una lavandera, su vida se convierte en un infierno tras la muerte del cabeza del familia y la llegada a casa de su tío Stephen, un hombre sin escrúpulos que no duda en utilizarla para cometer pequeños delitos. Cuando las cosas pintan feas para Louisa, esta busca la forma de alejarse de él y su salvación será el empleo de niñera en Asthall Manor. A pesar de ser consciente de su posición en más de una ocasión no medirá bien las consecuencias de algunos de sus actos o alguna de sus palabras. Louisa es uno de los personajes que  más evoluciona en la historia y a la que más cariño se le llega a coger.

Nancy Mitford: La primera de seis hermanas, con las que tiene rivalidades, una rebelde que pone en más de un aprieto a la pobre Louisa a la que convierte en confidente y en carabina para sus propósitos tengan o no el beneplácito de sus padres. Nancy se nos va a presentar como una joven de su tiempo a pesar de que la nobleza por aquellos años estaba en decadencia y el dinero no fluía a raudales. Se muestra caprichosa, testaruda y tremendamente inteligente, audaz, perspicaz, unas cualidades que no le abandonarían al madurar.

Stephen Cannon: Posiblemente el personaje más odioso de este libro y eso que apenas tiene protagonismo, pero es como una sombra alargada que acecha en todo momento a Louisa y que condiciona su forma de actuar. Jugador y bebedor, utiliza a su sobrina para pagar las deudas de juego, lo que empezó siendo perqueños hurtos, se convirtió en algo que Louisa no podía consentir y huir se convirtió en la única vía posible para no terminar vendiendo su cuerpo cada vez que su tio incurriera en una deuda.

Guy Sullivan: policía ferroviario, un joven con problemas en la vista que le impidieron ir a la guerra y que se minusvalora a sí mismo por ese motivo. Cuando asesinan a Florence Shore en el tren ve en la resolución del caso una forma de ascenso, un trampolín para llegar a la Policía Metropolitana. Su camino se cruza por casualidad con el de Louisa Cannon y queda prendado de la joven a la que ayuda económicamente cuando se zafa de su tío y no tiene forma de pagar el billete de tren para acudir a la entrevista de trabajo.  El Guy apocado se va despertando y tomando la iniciativa conforme avanza la investigación y va a tener como aliadas a Louisa y a Nancy.

Roland Lucknor: Un soldado que compartió batallón con Lord Redesdale, el padre de Nancy, la presencia de este personaje es muy significativa e importante para la resolución de la trama y también para el planteamiento. Por casualidad conoce a Nancy, le hace creer que tiene algún interés en ella, cuando quien en realidad le interesa es su padre. No llega a ser un personaje del todo limpio, oculta muchos secretos, sin embargo, al final la autora lo redime.

Florence Shore: es una enfermera de guerra, que al licenciarse decide jubilarse y vivir con sus ahorros en una casita en la playa, sin embargo, nunca llegará a cumplir su sueños porque su vida se trunca en el tren que la llevaba a visitar a una amiga. Florence se nos presenta por aquellos que la recuerdan como una buena profesional, vocacional, muy volcada en su trabajo, una mujer que gracias a una herencia no necesitaba ponerse en peligro. La conoceremos por lo que los demás cuentan de ella y también por las cartas que escribió estando en el hospital de campaña.

No son todos los que son, pero si los que yo quiero y puedo resaltar sin destripar nada y sin condicionar la lectura de aquel que decida acercarse al libro al leer esta reseña.

Si los personajes están trazados de forma concienzuda y con mimo por la autora, no lo es menos la ambientación. Y es que a través de esta historia somos conscientes de las diferencias sociales y económicas de la clase trabajadora y la nobleza, a pesar de que la escasez afectaba a todos, siempre han habido clases y estatus. Y en esta novela son muy palpables tanto en la casa de Asthall Manor como en Londres donde vive Louisa antes de encontrar trabajo de niñera.

Jessica Fellowes retrata muy bien la sociedad de la época, el encorsetamiento de las clases pudientes, su relación con los sirvientes, el empobrecimiento que también les afectaba y que intentaban tapar a toda costa. La autora retrata de forma minuciosa el día a día en la casa de los Mitford, la relación que tenían con sus hijos y con los criados. El cariño que le tenían los niños a sus niñeras superior al que podían sentir por sus padres con los que ni siquiera compartían mesa todos los días.

Los bailes de sociedad recién terminada la guerra, la importancia de encontrar marido cuando la población masculina estaba diezmada por el conflicto bélico y muchos arrastraban problemas físicos o psíquicos. La pobreza de la clase trabajadora que luchaba por sobrevivir día día, y que buscaba prosperar.

Nos encontramos ante una novela de misterio  en la que lo importante es el crimen y la investigación para su resolución en la que se verán enredadas por distintos motivos Nancy y Louisa. Se trata de una historia de corte clásico, más pausada que las actuales, pero más ágil que las de antaño,  en la que una pista lleva a otra y en la que durante largos periodos de tiempo incluso se estanca. Puede ser una investigación al estilo de las novelas de Agatha Christie, en la que la sucesión de pistas lleva hasta el asesino y no siempre resulta ser quien habíamos pensado en un principio.

Conclusión:

Jessica Fellowes nos presenta una trama narrada en tercera persona, de forma sencilla, ágil y con multitud de diálogos, una novela de corte costumbrista en la que la resolución de un asesinato involucra a una señorita de la aristocracia, su niñera y un policía ferroviario. Entre los tres compondrán una estampa muy verosímil de la época y harán las delicias de los amantes de las novelas de misterio clásicas.

lunes, 22 de octubre de 2018

Tres mil noches con Marga. Pedro Ramos

He tardado más en volver de lo que esperaba, una vez terminadas las oposiciones había pospuesto tantas cosas, había parado de tal forma mi vida, que no era capaz de volver a poner en marcha toda la maquinaria, ni la lectora ni de la de mi día a día. Si a ello le juntamos que en el trabajo estamos bajo mínimos y que arrastro un cansancio que no es ni medio normal, el blog ocupaba el último escalafón de mis prioridades, sobre todo porque me notaba tan oxidada que me veía incapaz de plasmar mis impresiones en un post medio decente.

Tampoco es que haya leído demasiado, me cuesta mucho encontrar un rato para perderme entre las páginas de una lectura y dejarme enredar en la historia, en pocas palabras disfrutar de ellas, y cuando me pasa eso prefiero darme un tiempo porque si no temo no ser justa con las opiniones que vierta, por aquello de no eres tú, si no yo.

Algún día tenía que volver y #SoyYincanera me ha puesto las pilas, y aquí vengo a hablar de una novela en la que me costó entrar, cogerle el ritmo, entender a la protagonista y me fue ganando página a página, línea a línea, grieta en la coraza de Marga tras grieta. Una novela con una mujer muy potente a través de la cual Pedro Ramos nos sumerge en los años más convulsos de la historia de España, años de miedos y de luchas, que él sabe explicarnos de una forma magistral a través del devenir de una familia los Durán-Garcia.

El autor:

Pedro Ramos nació en Madrid en 1973, es escritor y profesor de escritura creativa, miembro de la European Association of Creative Writting Programmes, ha colaborado con los talleres Clara Obligado y Fuentaja en Madrid y dirigió la escuela Polisemias en A Coruña. Es autor de las novelas El coleccionista de besos (Edebé, 2018) La playa de los cristales (Edebé, 2017), Todo es mentira (Trifolium, 2014), Masculino singular (Edaf, 2006) y del libro de poemas Enelpaisdelosmeritos (Noroeste, 2010). También ha escrito guiones, una serie para smartphones y una obra de teatro, además de haber codirigido un documental y realizado varios espectáculos multidisciplinares. Actualmente reside en Málaga.


Sinopsis:

Marga es una joven bióloga gallega, brillante en su profesión, que hace seis años, que trabaja como investigadora en Alaska. Desde entonces nunca ha vuelto a Galicia para visitar a su familia, y el vinculo con sus orígenes se reduce a las pocas llamadas telefónicas con su madre.

Pero en su última conversación recibirá la noticia de la enfermedad de su padre y, a pesar del miedo a enfrentarse a los fantasmas de su pasado, decidirá regresar de inmediato. El reencuentro familiar abrirá inevitablemente heridas mal curadas, y  Marga se debatirá entre contar aquello que la hizo alejarse de todos sin dar más explicaciones o mantenerlo en secreto, y seguir viviendo en un extraño equilibrio entre el sentimiento de culpa y la responsabilidad de amparar a los suyos.

Una novela cautivadora que nos sumergirá en la vida de Marga, sus veranos de juventud y el primer amor, y reconstruirá con la complicidad del lector los años en que una familia tuvo que bregar con el cambio de mentalidad de un país que paso de la transición a la democracia.

Mis impresiones:

Tres mil noches con Marga es una novela que te cautiva línea a línea, conforme vas conociendo a esa mujer asocial que parece que solo vive para trabajar, que lucha por superarse, que quiere hacerlo todo por si misma, como si tuviera que demostrarse algo a diario. Es difícil empatizar con la M. del primer capitulo, que no se toma ni un respiro en vísperas de Navidad y no hay que ser ningún lince para saber que esconde algún trauma o algún secreto.

El frío de Alaska combina a la perfección con la frialdad de su carácter, o por lo menos con el que nos muestra al principio. El único vinculo que sigue manteniendo con su familia es a través de su madre, pero incluso ese mínimo contacto parece molestarle. Todo te lleva a preguntarte una y otra vez que le ha podido pasar a esa mujer para mantener las distancias incluso por teléfono. Hasta que una de esas llamadas telefónicas rompe su paz interior, su equilibrio emocional, su padre está muy enfermo y su madre le pide que vaya a pasar las navidades con ellos.

M. decide emprender el viaje sola, necesita cerrar heridas, explicar porque se fue y porque está manteniendo las distancias, necesita soltar todo lo que lleva dentro, pero teme que con sus revelaciones la familia se rompa, causar más dolor que tranquilidad pueda proporcionarle.

Y aquí en ese viaje emocional que comienza M. y en la estructura del libro el autor consigue atraparnos, porque vamos a conocer a esa mujer hecha así misma en tres periodos de su vida, cuando es una adolescente de 15 años en 1986, cuando se doctora en Madrid y vuelve al pueblo de sus padres para preparar la boda de su hermano Carlos en 1997 y la Navidad de 2005 cuando vuelve a casa de nuevo para ajustar cuentas con su pasado y poder cerrar una etapa dolorosa.

A través de esta original estructura conoceremos a Margarita una adolescente de 15 años que pasa los veranos en el pueblo de su abuela. Esta parte se ambienta en Galicia, y la elección del lugar no es nada baladí, el autor pretende con ello poner de manifiesto una de las mayores lacras que sufrió nuestro país en los años 80. Y es que Marga tiene una fuerte personalidad, es rebelde, y comienza a coquetear con el alcohol, las drogas y los chicos. El ambiente en casa es fuertemente patriarcal, su padre hace gala de un machismo exacerbado, el único delito de Margarita haber nacido mujer, si hubiera sido un varón hubiera tenido una gran relación con su padre puesto que son dos figuras muy semejantes, separadas por generaciones y nunca mejor dicho por el genero.

Ese verano marcara un punto de inflexión en la familia Durán-García, y en el distanciamiento cada vez mayor de Margarita con su padre. Y es que por algo esos capítulos se llaman Heroína y ahí Pedro Ramos juega con la polisemia de la palabra, por un lado se refiere a la mayor lacra que se vivió en aquellos años, que se llevó por delante a una gran cantidad de jóvenes y destrozó familias enteras, y por otro lado menciona la rebeldía de Margarita.

El carácter de Marga le lleva a estudiar Biología, a trasladarse a Madrid, y a mantenerse a si misma con trabajos en la hostelería, podríamos pensar que por orgullo, pero no es lo único, su padre no está de acuerdo con su elección, ni con que se haya ido tan lejos. Y eso nos lleva a ese segundo periodo, con una Marga recién doctorada hum laude, a la ceremonia solo acude su madre, con la que nunca pierde el contacto, a pesar de que la relación entre ellas no es todo lo estrecha que se podría esperar entre una madre y una hija.

Marga sabe que pasar todo un mes en le pueblo ayudando a preparar la boda de su hermano, no es  una buena idea, pero en ningún momento imaginará cuanto. Se reencuentra con su pasado, con los primos que le quedan, con los amigos de la adolescencia a los que lleva años sin ver y su vida se revuelve por dentro. Los choques con su padre son frecuentes, la relación con sus hermanos al principio es un poco fría, es como si ya se hubieran acostumbrado un poco a estar sin ella.

Pedro Ramos aprovecha esta vuelta de Marga a su pueblo y ese desasosiego y desubicación de la joven doctora para sumergirnos en otro de los episodios más dolorosos de la nuestra historia. ETA está en su punto álgido, por aquellos días se produce la liberación de Ortega Lara, pero también el secuestro y asesinato de Miguel Ángel Blanco, el país entero se paralizó aquellos días para despertar al horror de una ejecución anunciada. Esa aberración marcó un antes un después en la sociedad, nació el espíritu de Ermua, la ciudadanía perdió el miedo a gritar y se rebeló contra el yugo de los terroristas. Este episodio me estremeció, me devolvió toda la rabia que sentí en el momento en que supe de la muerte del concejal, me trasladó al salón de mi casa aquella tarde, expectante ante algo que sonaba a una muerte anunciada y sin embargo hasta el final mantuve una esperanza tan vana como inútil.

Esta nueva visita al pueblo de su padre, marca un nuevo punto de inflexión en Marga, no seré yo quien os cuente que pasó, tendréis que leer el libro, adentraros en la lectura y tirar del hilo, para ir descubriendo poco a poco el secreto de Marga y como este puede hacer explotar la convivencia familiar.

El nuevo revés que sufre sin que su padre sea capaz de atajar el desastre aleja a Marga de nuevo de su familia al día siguiente de la boda de su hermano y sin despedirse de nadie más que de su padre. Acepta una plaza de investigadora en la Universidad de Alaska y allí sin intención de volver nunca vive su vida con las llamadas esporádicas de su madre que le informa de los acontecimientos familiares.

Y ello nos devuelve a la actualidad a una M. que hace las maletas y decide enfrentarse en solitario a su pasado, que pretende cerrar heridas, y que encuentra a su vuelta el rechazo de su hermana menor, y la indiferencia del resto de la familia. Sólo Ana, su madre,  parece feliz con su vuelta. M. no puede evitar sentirse como una intrusa, y se da cuenta de que si desvela su secreto sólo puede causar más dolor. Decide volver cuanto antes a Alaska, sin soltar lastre y sin volver a despedirse de nadie. Como la primera vez su padre es el único testigo de su marcha, quizás intuye que no volverá a verla nunca y decide acompañarla a la estación.

 M. no es capaz de soltar lastre, y hundir más a su familia, pero si que deja que su padre entrevea parte de su secreto, y si vosotros queréis descubrirlo tendréis que adentraros en las páginas de esta historia, que tan bien refleja el paso de la transición a la Democracia. Un fiel fotograma de los años 80, 90 y primeros años del siglo XXI a través de una mirada serena y de las vivencias de una mujer que cambia de nombre a cada revés que le da la vida, Margarita, Marga, M. tres nombres para un mismo personaje, tan real que se sale del papel, que cobra vida y se queda con el lector mucho tiempo después de haber leído la última línea.

Pedro Ramos logra sin apenas florituras y con una narración no lineal meternos en la vida de Marga y su familia, que podría ser la de muchas otras mujeres en aquella época, una sociedad patriarcal marcada por las decisiones del cabeza de familia. El retrato que de Miguel ofrece el autor no me es desconocido, pero por momentos me ha hecho identificarme de tal forma con Margarita que se que yo también hubiera seguido su camino, aunque algunas de las decisiones que toma no pueda compartirlas.

Conclusión:

No me queda más recomendaros encarecidamente su lectura, seguro que disfrutaréis con con el trasfondo histórico, seguro que comprendáis o no a Marga seréis capaces de empatizar con ella en algún momento. Tres mil noches con Marga es un fiel reflejo de la historia reciente de España contada de forma amena y sin ningún morbo que seguro que disfrutaréis tanto como yo.

miércoles, 29 de agosto de 2018

Todos los veranos del mundo. Mónica Gutierrez

Quizás este verano esté siendo menos verano que cualquier otro, nunca me ha gustado estudiar con calor, me cuesta concentrarme y me apetece hacer cualquier cosa antes que sumergirme en un temario que ocupa gran parte de mis 24 horas, porque como decía un compañero, vivimos para la empresa que trabajamos, pasamos allí ocho horas, y el resto lo dedicamos a un temario que es más de lo mismo, mientras las horas de luz se van disipando y cada vez los días son más cortos y también se va acercando la hora del examen y de nuestra liberación.

Porque sí, así siento yo este año las oposiciones, quizás porque estoy cansada, quizás porque ha hecho más calor de lo normal, quizás por los horarios imposibles de trabajo, o quizás porque los amigos de lo ajeno me han complicado un poco la vida, sea como sea, necesito que pase septiembre, con el resultado que sea, pero que pase.

Quizás por eso el libro de Mónica ha sido como un jarro de agua fresca, necesitaba una lectura amable, una historia que me hiciera olvidar por unos escasos momentos, porque mi tiempo brilla por su ausencia, estos meses que se están alargando en demasía. En pocas palabras, necesitaba volar, soñar, olvidar... y todo ello lo he conseguido gracias a Todos los veranos del mundo y lo mejor de todo dedicando muy poco tiempo a la lectura, sobre todo menos del que yo hubiera deseado.

Muchos pensaréis como podía estudiar después de comer, es que no lo hacía, no lo hago, trabajo de tardes, así que las horas que siempre he empleado para leer estaba atendiendo al público y sin oportunidad de hablar de lecturas, ni de libros, y no será porque no pasan lectores por mi puesto, si no porque todos vivimos con una rápidez inusitada que nos impide disfrutar de los pequeños placeres de la vida, hacemos lo que se supone que debemos hacer por encima de lo que nos apetecería hacer en cualquier momento.

Quizás por ello el libro de Mónica me ha hecho reflexionar, me ha dado alas para volar, me ha hecho sonreír y sobre todo ha añadido más historias a mi ya de por si larga lista de pendientes de lectura, que aumenta de forma exponencial a mi tiempo de ocio. No se si alguna vez leeré todo lo que quiero, pero si se que ahora tengo un puerto seguro al que acudir cuando necesite un remanso de paz, un baño de realidad cotidiana,  que me sacudan un poco con amabilidad, y por suerte tengo cuatro novelas pendientes, y alguna hay por el lector.

La autora:

Mónica Gutiérrez nació y vive en Barcelona. Es licenciada en Periodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona y en Historia por la Universidad de Barcelona. Apasionada lectora, escribe novela, relatos y poesía. En la actualidad compagina la escritura de ficción con la docencia y suele charlar de literatura con buenos amigos en su blog. Debutó en el mundo de la publicación con Cuéntame una noctalia, y las buenas críticas de Hotel a ninguna parte, su segunda novela, han mantenido a la autora durante más de un año en la lista de los más vendidos de Amazón. El noviembre de Kate (2016) fue su primera novela con Roca Editorial.

Sinopsis:

Helena no sabe como sobreviven las familias cuando coinciden todos sus miembros adultos bajo el mismo techo, pero está a punto de averiguarlo. Decidida a casarse en Serralles, el pueblo de todos los veranos de su infancia, regresa a la casa de sus padres para preparar la boda y reencontrarse con sus hermanos y sobrinos. La pequeña localidad al pie de los Pirineos ha permanecido casi inmutable en el tiempo, con sus amables habitantes y sus gratos recuerdos. Un lugar sin sorpresas, hasta que Helena tropieza con Marc, un buen amigo al que había perdido la vista durante muchos años, y la vida deja de ser tan tranquila en el pueblo. Quizá sea el momento de refugiarse en la nueva librería con un té y galletas, o acostumbrarse a los excéntricos alumnos de su madre y a las terribles ausencias. Quizá sea el tiempo de respuestas, de cambios y vendimia. Tiempo de dejar atrás todo lastre y aprender al fin a salir volando.

Mis impresiones:

Todos los veranos del mundo es una historia agradable, con aires de nostalgia, un toque de romanticismo, un canto a la vida, al disfrute de las pequeñas cosas, a la valentía de vivir la vida y de enfrentar los cambios necesarios para conseguir pequeñas parcelas de felicidad. Es un canto a la amistad, a la fraternidad, a las relaciones humanas y sobre todo familiares. Es una dosis de realidad capaz de provocar un tsunami emocional con el simple aleteo de una mariposa.

Mónica Gutiérrez me ha sorprendido con su prosa, con su frescura al narrar, con sus diálogos, algunos de los cuales no tienen precio, con una historia tan cotidiana en la que los protagonistas bien podríamos ser nosotros o gente a la que conozcamos, cualquiera podríamos ser Helena, Silvia, o incluso el soñador Xavier, o Marc Saugrés y que lector no ha soñado con montar una librería en la que poder hablar horas y horas de libros en torno a una bebida caliente.

Con sus descripciones me ha transportado al jardín de la casa familiar de Helena, que buen refugio sería para mis tardes de verano con un libro en la mano, incluso para esas noches en las que apetece sofá, una manta ligera por aquello del fresco nocturno y un buen libro, y el aroma de las flores, incluso he sido capaz de oler ese jazmín que a Helena le molestaba tanto y que por la noche es especialmente aromático.

Todos los veranos del mundo me ha transportado a los estíos de mi infancia, yo los pasaba en un pequeño pueblo de interior, con amigos a muchos de los cuales con los años les he perdido la pista, también dejé de ir hace mucho tiempo, aunque allí continúa el apartamento y mis hermanas van de vez en cuando. Reconozco que cuando voy me invade la calma, que desconecto, pero a pesar de que no son demasiados quilómetros los que me separan, como a Helena me cuesta volver, a ella le pesan las ausencias, yo no soy capaz de saber porque.

Tiene a bien Mónica no presentarnos a una familia idílica, si no a una normal, con sus defectos y sus virtudes, con sus celos, sus envidias, una familia como la tuya o la mía, en la que los silencios en ocasiones se malinterpretan. Me reconozco en la madre de Helena, yo no soy mucho de exteriorizar mis sentimientos, la he comprendido, me he mimetizado con ella, a pesar que yo si soy de dar abrazos, porque con ellos transmito todo lo que mis palabras callan, o por lo menos soy de darlos a mi gente más próxima, tampoco voy invadiendo el espacio de personas que no conozco y que no se si los van a desear. 

En todas las familias todos los miembros no están cortados por el mismo patrón sin embargo, todos somos capaces de encontrar lugares de encuentro, abiertos a las confidencias, o a las gratas conversaciones, los diálogos entre los hermanos me han parecido una delicia, quería quedarme anclada en esos momentos, charlar con ellos, arrebujarme entre los tres junto a esa chimenea y poder ser cómplice yo también.

Y es que tendemos a callarnos muchas cosas cuando las penas compartidas son más llevaderas, por ello he valorado tanto esos pequeños momentos llenos de confidencia en los que se abre el alma y son capaces de desnudarla sacando a la luz sus miedos y verdades, asumiendo en muchas ocasiones sus culpas como Xavier ante una separación que el mismo ha provocado con sus silencios y ausencias. Y si hay un personaje que me ha provocado sentimientos dispares ese ha sido Silvia, tan libre, tan lenguaraz, tan con la verdad como espada, ha tenido a quién recordarme, pero al mismo tiempo se que personas así de auténticas cada vez quedan menos, porque la gente no quiere ser golpeada con la verdad, prefiere vivir en su ignorancia o en el mundo que se han creado muy a medida de una realidad inventada y del que no están dispuestos a salir.

Anna la sobrina de Helena encarna la ternura, la madurez, la inocencia, esa niña de doce años me ha llegado al alma, ha sido capaz de sacudir a su tía, de conseguir lo que sus hermanos y su madre no han logrado ni que se plantee, la pureza de ese personaje es bestial, tiene las apariciones justas, en los momentos adecuados, intentado buscar complicidad con una persona que no es tan distinta a ella, y de soltar verdades capaces de remover a nuestra protagonista como no lo consigue su hermana Silvia, las dos conversaciones así más serias entre tía y sobrina son para enmarcar, para releer, para quedarse a vivir en ellas. Quizás exagere, pero es mi opinión.

He confesado ya que es la primera novela de autora y que no será la última así que encontrarme esa librería ha sido toda una sorpresa, en un pueblo pequeño no suele haberlas, y que además no tenga lo más comercial ya es de por sí raro, pero que su librero esté más interesado en conversar de literatura y tomar un te con bollos que de vender libros, ya lo convierte en un rara avís. Me he enamorado de la Biblioteca voladora, no tanto de su propietario Jhonathan Strenge, aunque al final le cogí cariño. Ese guiño de Mónica al placer de conversar de libros, a la LITERATURA, sí en mayúsculas, ese repaso por grandes obras literarias y autores, ese recuerdo a Alicia en el País de las Maravillas, me ha robado el corazón.

Si un personaje me hizo soñar ese fue Marc Saugrés, el eterno Peter Pan empeñado en que su Wendy aprenda a volar, un soñador con los pies en el suelo, el que vuelve del revés el mundo cuadriculado de Helena, el que le hace replantearse si es esa vida la que realmente desea, o quiere aprender a volar. Marc es ese bohemio que un día coge las riendas de su vida, se estampa y pretende recoger sus pedacitos para empezar de nuevo, resurgir de sus cenizas cual ave fénix, aunque cada vez nota que le quedan menos fuerzas y menos ilusiones.

Esta novela tiene un final previsible, lo estamos esperando casi desde el principio, yo juraría que incluso estamos deseándolo tal es el poder de Mónica al narrar, si hay un personaje que no he soportado es a Jofre, al juez Dredd. Me ha parecido un ser frío, inhumano, calculador y no he encontrado redención posible en toda la historia, ni siquiera cuando las tornas se vuelven en su contra, ni en ese momento sentí empatía con él, con su forma de vida, con lo que representa.

Cada personaje de esta novela encarna un valor Xavier el romanticismo, Silvia la libertad, la madre de ambos la superación, el huésped despistado el humor, Marc Saugrés el tesón, Helena la sensibilidad, la pequeña Anna la madurez, Miquel la inocencia, el vikingo nórdico la solidaridad, y todos y cada uno de ellos aportan un granito de arena para hacer de esta novela una agradable lectura que no desearías que acabara nunca.

Conclusión:

Mónica Gutiérrez nos cuenta de forma sencilla, situaciones más o menos cotidianas, nos ofrece una visión optimista de la vida y de la búsqueda de la felicidad en las pequeñas cosas que nos rodean o en los momentos compartidos con personas que queremos.

Nos ofrece un par de alas para volar, para soñar, para sentir que cualquiera es capaz de aprender a volar como Peter Pan, solo tiene que olvidar los miedos a los cambios, y ser capaz de afrontarlos con valentía y para ello cualquier estación del año es buena, pero ese final de verano en Serralles es perfecto, serás capaz de apreciar los sonidos de la pequeña población, la espesura del silencio, y el olor de las flores del jardín.

Te ruborizarás con Helena y Silvia, te emocionarás con Xavier, Anna y nuestra protagonista, querrás ser Wendy para conquistar a Marc Saugrés y tener pocos recursos para que el viquingo nórdico te trate con amabilidad. Sobre todo desearás tener una masia en el Pirineo y allí reunir a tus hermanos porque la complicidad en torno al fuego me ha dado mucha envidia.

No soy muy de etiquetas, y he descubierto que este tipo de novelas pertenece al género feel-good, solo sé que Mónica ha llegado para quedarse en mi estantería y que reservaré  sus libros para esos momentos en que los necesito como agua de mayo.

martes, 14 de agosto de 2018

ARDERAS EN LA TORMENTA. JOHN VERDON

Confirmado, soy un desastre con patas, y es que comenzar por la sexta de una serie cuando en la estantería esperan las primeras entregas no se puede calificar de otra forma, en mi descargo diré que cuando mi tiempo de ocio no cotizaba en bolsa la novela siempre estaba en préstamo, y cuando empezó a estar más libre aumentaron exponencialmente las novelas pendientes de leer y disminuyeron de forma considerable mis ratos lectores, en consecuencia las cinco novelas anteriores esperan el sueño de los justos en la estantería y he venido a conocer a Verdon y a su detective en la última entrega.

Después de terminarla y de casi sufrir un colapso por ese final que me dejó en estado de shock estoy deseando que pasen las oposiciones para poder dedicar parte de mi tiempo a liberar pendientes de la estantería, me he dado cuenta de que hay mucho y bueno entre sus baldas y le daré prioridad a la saga Gurney, porque parece ser que este que he leído no es el mejor de la serie y a mi me ha ganado como lectora.

El autor:

John Verdon trabajó en varias agencias publicitarias en Manhattan como director creativo hasta que, como su protagonista, se trasladó a vivir al norte del Estado de Nueva York en un entorno rural. Sé lo que estás pensando fue su primera novela, un éxito mundial. En 2011, Roca Editorial publica No abras los ojos, que también fue un éxito de crítica y ventas, a la que seguieron Deja en paz al diablo, No confíes en Peter Pan y Controlaré tus sueños. Su serie que protagoniza el carismático detective retirado David Gurney, es ya un referente del género negro y criminal.

Lo podéis encontrar en las redes en:

Twitter: @JohnVerdonSpain
Facebook: JohnVerdonSpainOficial

La Sinopsis:

La tensión ha ido en aumento en White River. El inminente primer aniversario de la muerte de un motorista negro por el disparo de una policía local inquieta a una población económicamente deprimida y racialmente polarizada, enfrentada por discursos incendiarios, manifestaciones airadas y casos de incendios y saqueos.

La situación en White River se vuelve realmente tensa cuando se producen más muertes en lo que parece ser una escalada de venganzas. Sin embargo, cuando Gurney se pregunta por la verdadera naturaleza de todo este baño de sangre y se centra en aspectos peculiariares de cada uno de los homicidios, el fiscal del distrito le ordena desvincularse de la investigación.

Obsesionado con los indicios que no corroboran la versión oficial de los hechos, Gurney decide actuar por su cuenta.

Mis impresiones:


Verdon ha supuesto para mí un gran descubrimiento, un autor inteligente con una prosa sencilla y ágil que atrapa al autor en su trama aunque esta al principio avance más lenta de lo aconsejado, aunque quizás debería haber dicho un doble descubrimiento, porque pocas veces un personaje tan sólido y evolucionado como Dave Gurney ha conseguido atraparme en su red de esa forma tan incondicional, hasta el punto de que si no tuviera por delante sesiones maratonianas de estudio y trabajo ya tendría encima de la mesita de noche sus cinco novelas anteriores, pero tendrá que esperar a octubre como mínimo.

En #SoyYincanera elegimos las lecturas con mimo, buscamos disfrutar comentando las lecturas, provocando un debate, resaltando aquellas frases que nos impactan, los personajes que nos atraen o los que nos repelen. En Arderás en la Tormenta hay de todo como en botica, pero sobre todo, hay un trabajo inmenso detrás, tanto en la creación de la trama, como en la de los personajes, algunos ya viejos conocidos de los lectores. Sin duda Verdon es un gran escritor, es capaz de denunciar problemas sociales americanos sin meter el dedo en la llaga de ninguna esfera de poder, aunque lo que pone de manifiesto en este libro no deja bien parado a ningún político y si me apuras tampoco a la mayoría de los policías, y medios de comunicación.

Mientras iba leyendo no podía quitarme de la cabeza esa sensación de dejà vu, no es lo que estáis pensando, no me refiero a que la trama me parecía copiada de otra novela, si no a que situaciones muy parecidas las había visto ya en algún telediario, más de una vez hemos visto la violencia de la que hace gala la policía contra la población negra. Incluso recuerdo un joven negro abatido porque supuestamente llevaba una pistola que no apareció junto al cuerpo. Me recuerdo reflexionando como no hay más motines por esa causa que desde fuera se me antoja muy grave.

Y precisamente eso es lo que plantea Arderás en la Tormenta, un motín o altercados provocados por una población negra empobrecida a propósito del primer aniversario de la muerte de un joven negro presuntamente inocente a manos de un policia. Nos encontramos con una ciudad al borde del colapso, con saqueos, incendios, y un rosario de muertes que siembran el desconcierto y el desorden público, y sobre todo el temor en las calles de White River. La profunda brecha entre la población blanca y la negra parece agrandarse por momentos y hacerse cada vez más insalvable. El odio aflora y se adueña de la situación.

Es bien conocido que hay dos sentimientos que mueven el mundo, el amor en sentido positivo, y el odio en el negativo, y en esta novela encontramos ambos, pero uno de ellos se va adueñando de la trama y la va empozoñando, va urdiendo un maquiavelico plan tan perfecto como sospechoso a ojos de un investigador avezado al que medrar políticamente le importa bien poco y no se conforma con las hipótesis de la línea oficial a las que le encuentra muchos cabos sueltos y mucho de conveniencia.

Verdon nos presenta una trama que va de menos a más, con un Dave Gurney que necesita de retos para ejercitar su cerebro, que no puede simplemente disfrutar de la naturaleza en la que se ha recluido, y por eso trabaja en una excavación en su propiedad y busca respuestas para cada hallazgo que hace. La situación que vive White River obliga al fiscal del distrito, Kline Sheridan a solicitar su ayuda, pero Gurney no se fía de sus intenciones, son viejos conocidos y no ve claro al fiscal, la balanza se inclina hacia el lado de la cooperación cuando recibe la visita de la viuda del policía abatido por un francotirador cuando hacía labores de control en una manifestación de la UDN.

Es conocido que detrás de todo gran hombre se esconde una mujer excepcional, en este caso, ella es Madeleine la esposa de Gurney, a la que el trabajo de este no termina de gustarle, la que lo intenta desalentar cada vez que se necesita su cooperación y que en esta ocasión lo impulsa a que acepte por empatía con la viuda del policía abatido. Gurney duda de la versión oficial desde el minuto cero, todo parece demasiado fácil, soplos muy oportunos, piezas que no encajan, y sobre todo una prisa mayúscula por parte de las autoridades en dar por buena una línea de investigación en la que todo parece encajar a la perfección sin tener en cuenta esas pequeñas estridencias que cada vez hacen más ruido, y cada vez molestan mas a Dave incapaz de dar por buena cualquier cosa.

Es ese ruido el que obliga a Gurney a pedir el consejo de un ex compañero de trabajo, tan ácido como agudo y sagaz. Hardwick es sin duda un personaje redondo, un contrapunto perfecto para Gurney, siempre dispuesto a echar una mano, incluso cuando las propuestas le parecen absurdas e incluso peligrosas. Es el pilar en el que se apoya Gurney cuando se encuentra en un callejón sin salida, quien le ayuda a ordenar las ideas, y le ofrece en ocasiones un punto de vista que a él se le ha escapado, sin duda un buen tandem, que a mi me ha hecho disfrutar como una enana.

La situación en White River se hace insostenible cuando los cadáveres se multiplican, cuando parece todo ser fruto de venganzas interraciales, en las que siempre hay algo que no encaja, ¿porque iba la UDN a asesinar a los únicos policías que simpatizaban con su causa e investigaban los abusos policiales contra la población negra? También en el asesinato de los activistas de la UDN parece haber cabos sueltos que nadie quiere ver. Cuando la investigación parece encaminada y hay sospechosos estos aparecen muertos, y Gurney se encuentra en otro callejón sin salida, pero milagrosamente no así el jefe de policía Dell Beckert, siempre parece contar con un informador que le endereza la investigación.

Aunque podría parecer que la novela trata de poner de manifiesto las profundas desigualdades entre la población negra y blanca en la tierra de las oportunidades, ese no es el tema principal, sino uno accesorio del que se vale el autor para denunciar la manipulación de los medios de comunicación en las campañas políticas. El poder de quien los controla para manipular por ende a los espectadores y futuros votantes, de ahí que Sheridan, Beckert, el alcalde y Cloutz todos cargos electos no atendieran tanto a los cabos sueltos de las endebles pruebas de las que disponían en aras a una pronta resolución del caso que les proporcionara votos en las elecciones próximas.

En America los medios de comunicación  son privados, en manos de magnates que apoyan a uno u otro candidato político en este caso es claramente visible la manipulación de la que hacen gala la televisión , con preguntas pactadas para un candidato y maliciosas para otro. Con la utilización de un presentador estrella para cantar las bondades del candidato apoyado por el dueño de la cadena y magnificar los defectos del oponente. El amarillismo del que hace gala la televisión americana es puesto en solfa por Verdon, incluso me ha parecido que lo ridiculiza y es que como periodista nunca he entendido porque los profesionales de la información se prestan a ese juego manipulador, a ese sensacionalismo barato que pretende mover los instintos primarios de las personas, sin dejarlas pensar, obligarlas a actuar en caliente.

Verdon va avanzando en la investigación con pasos lentos, seguros y con el único apoyo de Hardwick y Madeleine, se guía por corazonadas, por el instinto del sabueso que a pesar del retiro nunca ha dejado de ser, cada vez que una pieza encaja, se desencajan dos o tres, haciendo que se plantee varias hipótesis, giro tras giro el autor atrapa al lector en su red, hace que las páginas vayan fluyendo cada vez más rápidas hasta un desenlace vertiginoso y redondo, un final que deja al lector con la boca abierta, perplejo por no haber sabido ver todas las pistas que desde el primer momento anidaban en esos flecos que tanto chirriaban a Gurney y que no sabía como interpretar.

Nos encontramos ante un mago de la narración, un autor que cuenta historias verosímiles, que urde tramas atractivas, que te hace avanzar hacia finales de infarto que no se saca de la manga, si no que han sobrevolado la trama durante toda la historia. Verdon hace gala de una contextualización precisa, si se leen los anteriores mucho mejor, de esos estoy más que segura, pero habiendo empezado por el sexto no he tenido la sensación como en otras series de que me perdía información, de que me faltaban herramientas para tener una visión de conjunto completa.

Conclusión:

Si eres amante de la novela negra y criminal no puedes dejar de leer a John Verdon, si como yo no has leído los anteriores, contextualiza tan bien que no tendrás las sensación de que te falta información para acabar de captar el mensaje que te quiere transmitir con la trama.

Esta va de menos a más atrapando al lector en su tela de araña, Gurney consigue que el lector vea a través de sus ojos al resto de personajes y lo hace participe de sus dudas, de sus desazones. Sin duda es una serie a tener en cuenta, por suerte me esperan en la estantería sus cinco novelas anteriores y en cuanto pueda les daré una oportunidad

jueves, 9 de agosto de 2018

LOS DIOSES DE LA CULPA. MICHAEL CONNELLY

Hay títulos tan contundentes, tan sonoros que en cuanto los visualizas o los oyes no hay forma humana de quitártelos de la cabeza, y este que hoy me ocupa es uno de ellos. Se convirtió en un run run, en un ruido ensordecedor que me hacía pensar a todas horas que escondería un titulo tan prometedor y una vez acabada, puedo decir que esconde una muy buena novela que ha conseguido reconciliarme con el trhiller legal americano, y eso ya es mucho decir.

A pesar de sus más de cuatrocientas páginas, la trama se escurre entre los dedos del lector como si fuera arena, la acción no decae en ningún momento, cosa que se agradece y siempre algún giro mantiene el libro pegado a los dedos a pesar de que se descubre bien pronto qué esconde ese titulo porque lo desvela al comienzo el propio abogado.

Pero comencemos por el principio, que como siempre me voy por las ramas.

El autor:
Michael Connelly, nació en Philadelphia en 1956 y es uno de los escritores con más éxito del mundo. Es autor de una treintena de novelas, muchas de las cuales han ocupado el numero 1 en la prestigiosa lista del New York Times. Sus libros entre los que se incluye la serie Harry Bosch y la del "Abogado del Lincoln", han vendido más de sesenta millones de ejemplares en todo el mundo han sido traducidos a treinta y nueve idiomas y el propio Connelly ha sido galardonado con algunos de los premios más prestigiosos del mundo de literatura negra. Antiguo periodista también premiado por sus reportajes, Connelly es productor ejecutivo de la serie Harry Bosch, protagonizada por Titus Welliver. Reside habitualmente en  California y Florida.


La sinopsis:

El abogado del Lincoln se juega su reputación en su caso más arriesgado

Michael Haller, el Abogado del Lincoln, recibe un mensaje de texto que llama su atención: "Llámame cuanto antes: 187". 187: el código policial correspondiente al asesinato. Para un abogado, este tipo de casos son más arriesgados, pero traen cheques más jugosos, y eso siempre significa que Haller tiene que dar el máximo.

Cuando Mickey descubre que la victima había sido una antigua cliente, una prostituta a la que creía haber rescatado y reconducido, sabe que está en deuda con el caso. Pronto descubre que ella había vuelto a Los Angeles y a su antigua vida. Y que, lejos de salvarla, podría haber sido Mickey quien la puso en peligro.

Acechado por los fantasmas de su pasado, Haller tiene que trabajar hasta la extenuación y aplicar todo su talento aun caso que podría traerle la redención total o probar su culpa definitiva.

Mis impresiones:

A mi modo de ver Connelly juega desde el propio titulo con un sentimiento demoledor, La Culpa, y es que desde que consiguiera la libertad de un cliente que terminó atropellando y matando a una madre y a su hija, Haller no ha tenido tregua, cada noche le asalta ese terrible remordimiento, no ayuda que su propia hija le retirara la palabra, día tras día los fantasmas le visitan y le abocan irremisiblemente a la bebida, que no es que sea el camino más recto para lograr reconciliarse con la adolescente.

A eso le podemos añadir un negocio que va un poco a trancas y barrancas, buscando siempre clientes en los juzgados para poder ir tirando, de ahí que cuando llega un caso jugoso, no sea capaz de rechazarlo aunque lo aboque al infierno de un pasado que abrirá más de una herida que pensaba cerrada, y añada a ese peso que ya arrastra un poco más, al sospechar que lejos de salvar a la víctima la puso en una situación comprometida que le ha terminado costando la vida.

Connelly rescata esa máxima de que el pasado siempre termina llamando a la puerta, una jugada un poco sucia culmina con un narcotraficante en la cárcel y con su clienta en libertad, ¿pero ha orquestado él esa jugada o ha sido solo un peón en ella?. Cuando el caso toca tan de cerca lo sensato es echarse a un lado, evitar que el tsunami te arrastre, sin embargo, Haller se sumerge de lleno en él tras hablar con quién lo ha contratado y evidenciar muestras de inocencia en él. Además cree que se lo debe a Gloria.

El autor retrata con maestría el sistema judicial americano, que tan bien conocía por las series, películas y por otros thrillers judiciales, nos mete directamente en la sala, nos hace participar de ese circo que a veces se representa en una sesión, nos presenta a los "dioses de la culpa", el jurado, ellos tienen en sus manos el veredicto, ellos condenan o absuelven, aunque en última instancia es el juez quién dicta sentencia.

Si Haller es un personaje redondo, se rodea de un elenco de secundarios que poco tienen que envidiarle, el abogado es un tipo peculiar al que no le gusta verse encerrado en un despacho, trabaja desde su propio Lincoln en los desplazamientos y lo tiene equipado con todo aquello que pueda necesitar, se comunica con su equipo por teléfono y se reúne una vez al día cuando tienen un caso importante en un loft alquilado. No es precisamente la imagen de los grandes bufetes que solemos ver en las grandes series americanas, eso es lo que hace único a Haller y a mi modo de ver lo que le hace conectar tan bien con el lector.

Al mismo tiempo uno tiene la impresión de no estar ante el típico abogado engreído y pagado de sí mismo que suelen mostrarnos otros libros, películas o series, si no que nos muestra a una persona abatida, perseguida por sus fantasmas, por sus problemas económicos en el ámbito de los negocios, con un poso de oscuridad que le impide ser feliz, bastante dado a resolver los problemas a golpe de botella, y eso nos evoca la típica y tópica imagen del detective americano, solo que Haller tiene a una persona que investiga por él.

En algunas ocasiones da la impresión de que Haller necesita que alguien le conecte con el mundo y con el caso que lleva entre manos y ese papel lo hace a la perfección Legal, un amigo de su padre, un anciano recluido en una institución que intenta burlar las normas establecidas, como buen abogado las conoce y busca la forma de transgredirlas. Las conversaciones de Mickey y Legal no tienen desperdicio, son ácidas, el anciano no tiene pelos en la lengua, le enfrenta a sus errores, tanto en el campo legal como en el personal, y tiene un peculiar sentido del humor que me hizo sonreír en más de una ocasión. Es como un Pepito Grillo, la voz de la conciencia machacona y a veces impertinente.

Connelly conoce bien el mundo en el que mueve sus tramas y nos sumerge en él de una forma sencilla sin utilizar palabras grandilocuentes, explicando aquello que se le pueda escapar al lector de forma que pase casi desapercibido, me gusta su estilo, me gusta su forma de narrar y me gustan sobre todo las tramas que elige a pesar de no ser un autor que suela leer demasiado, pero reconozco que es una apuesta segura.

En Los Dioses de la Culpa mezcla el tema de la prostitución, el narcotráfico y la corrupción policial, quedan patentes los peligros que  conlleva acercarte demasiado a la verdad, los daños colaterales son cuantiosos, dolorosos y añaden más peso a esa mochila llamada culpa. El miedo hace que los testigos no teman cometer perjurio en el estrado, también pone de manifiesto pequeñas triquiñuelas para darle la vuelta a un veredicto que se prevee en contra, todo ello bordeando la ley, casi traspasando esa fina línea entre lo legal y lo ilegal, que nos da una imagen de Haller no demasiado halagüeña para luego limpiarla con una buena dosis de humanidad.

Conclusión:

Connelly ha orquestado un buen libro, en el que mezcla la prostitución de lujo, las drogas y sus cárteles, la corrupción policial, nos muestra los bastidores del sistema judicial americano, las triquiñuelas de los reyes de la droga, como se las gastan cuando uno molesta, también nos muestra transgresiones del sistema policial. y todo ello nos lleva a un thriller apasionante en el que siempre pasa algo, en el que el autor sabe en que momento la historia comienza a perder el interés del lector y le imprime un giro que lo atrape de nuevo.

Michael Connelly es un maestro del género negro legal, lo conoce a la perfección y no abruma al lector con sus conocimientos, los desliza en la trama, los hace fluir de forma que quien se acerca a sus novelas se sumerge en la historia con naturalidad, sin esa sensación de que le faltan armas para comprenderla. Ayuda al éxito del libro la visualidad, mientras uno lee tiene la sensación de estar siguiendo un guión, los fotogramas se deslizan por delante de los ojos, eso o he visto yo demasiadas series judiciales, porque he sido capaz de imaginar cada escena a la perfección.

Sin duda es un buen libro, para los amantes de los thrillers, una buena apuesta de cara al verano, pero si ya tienes cubiertas tus lecturas vacacionales, también lo es para el invierno, una lectura atemporal que no necesita de haber leído las anteriores entregas más que para evidenciar la evolución de Mickey Haller como personaje.

sábado, 21 de julio de 2018

Mujeres Errantes. Pilar Sanchez Vicente

Mujeres errantes es una de esas novelas que te atrapa, que te lleva de la mano por la historia que cuenta, que unas veces te puede parecer previsible, pero otras te impacta, es una novela que aglutina tantos temas que alguno te tiene que tocar la vena sensible, alguno por fuerza te tiene que atraer, y si eso no sucediera la prosa de la autora es suficiente reclamo para mantenerte pegada a sus páginas.

Mujeres errantes es una historia de mujeres, pero juraría que no para mujeres, o no debería ser solo para ellas, porque de sus páginas se puede aprender mucho. Mujeres fuertes, luchadoras, capaces de sobrevivir a la miseria, a la guerra, a la escasez, al desamor, a los malos tratos. Mujeres con un fuerte sentido de la responsabilidad, con una acidez inusual, mujeres de vuelta de todo y con una historia interesante a sus espaldas. 

Mujeres errantes es el retrato en vivo de una época de la mano de dos mujeres sobre todo, una octogenaria y una joven escritora abocada a la autodestrucción por una baja autoestima. Pasado y presente se dan la mano a través de esos dos personajes femeninos, y de un personaje masculino, el padre Guillermo, un misionero afincado en Nicaragua, que a través de la correspondencia que mantenía con Julia nos cuenta la situación del país, la lucha de las guerrillas sandinistas y su relación con Gaspar García Lavinia, misionero y guerrillero. La extrema pobreza y la corrupción del gobierno del país se retratan a través de esas misivas que nunca fueron contestadas.

Mujeres errantes es un batiburrillo de temas bien cocinados, bien hilados que mantiene al lector pegado a sus páginas, pendientes de los secretos que se esconden tras la identidad de Greta, pero también es un paseo por la España, y más concretamente por la Asturias de la época de los años 20 hasta nuestros días, con el atractivo de la lenguaraz Julia, apodada la Chata, que nos ofrece una mirada completa desde la niñez hasta la madurez de su vida, plagada de sabores y sinsabores, de miedos, de mucho trabajo y penurias, una vida marcada por el amor y el desamor, por la lucha por la supervivencia que obligaba a las mujeres a emigrar para tener una mejor vida. Una huida hacía adelante que termina constituyendo un canto a la esperanza.

La Autora:

Pilar Sanchez Vicente nació en Gijon en 1961 en el seno de una familia numerosa e ilustrada. De
espíritu libertario, salió a la calle durante la Transición, queriendo cambiar el mundo y sobre todo el papel que la mujer tenía en la sociedad. Sigue intentándolo desde su trinchera. Su primer cuento data de 1973, y visto con el tiempo, constituye toda una declaración de intenciones.

Es documentalista y escritora. Licenciada en Geografía e Historia, trabaja como jefa del Servicio de Publicaciones, Archivos Administrativos y Documentación del Gobierno del Principado de Asturias. Es Presidenta de la Asociación Profesional de Especialistas en Información (APEI). Fue guionista y presentadora de varios programas en TVE-Asturias y el canal Internaciónal de TVE. Entre sus obras destacan: Breve Historia de Asturias (Ayalga, 1986, VTP 2006), Comadres (KRK 2001) y Gontrodo la Hija de la Luna (KRK 2005)

Puedes saber más sobre la autora en http://pilarsanchezvicente.es/

Sinopsis:

Últimamente tengo la impresión de que las sinopsis revelan demasiado, que dan demasiadas pistas sobre los derroteros de la historia y en ocasiones desvelan información que el lector no debería conocer de antemano. Será por mi manía de llegar a una novela lo menos influenciada posible, será que me me apasiona descubrir matices por mi cuenta, pero hace tiempo que decidí no leerlas antes de afrontar una lectura, si no después y en ocasiones acierto bastante. Esta es una de las veces en que he acertado, así que os dejo unas breves pinceladas, puesto que si queréis saber más y no seguir mi consejo podéis acudir a la página de la editorial.

Una escritora autodestructiva, una pescadera ambulante y una emigrante sin escrúpulos. Tres mujeres unidas por un hilo común: la huida hacia delante. Sin miedo. Sin rumbo. Sin freno.

Mis impresiones:

Pilar Sanchez Vicente ha realizado un gran trabajo de documentación para cimentar una novela sólida y atractiva con unos personajes que llegan para quedarse en el corazón del lector, incluso mucho tiempo después de haber cerrado la última página. Lejos de abrumar al lector con datos y más datos ha sido capaz de dosificarlos a través de la voz de tres mujeres en los papeles principales y un hombre en el de secundario de lujo. El éxito de esta novela radica en tres puntos fuertes, sus personajes, carismáticos, fuertes...; los temas que trata, muchos y variados, con una sensibilidad exquisita, sin caer en el amarillismo ni en el morbo, con un dominio abrumador en ocasiones que llega a doler, y el último punto la estructura de la novela y la prosa de la autora, una verdadera delicia.

Y sobre los que yo considero los puntos fuertes de esta historia voy a construir esta opinión.

Los personajes:

Aunque he apuntado al principio que la historia la cuentan dos mujeres fuertes y con vidas muy similares, en realidad son tres, salvo que una va perdiendo peso conforme avanza la novela para volver a recuperarlo en un momento de dado, de ahí que apuntara solo dos.

Eloína: Es la emigrante sin escrúpulos de esta novela, una mujer insatisfecha con la vida que le ha tocado vivir, hija de una vendedora de pescado ambulante, desde su más tierna infancia aborrece ese mundo y se propone salir de él. Tampoco Genara, su madre, lo quiere para ella y a pesar de la escasez le procura una educación que le permita salir del barrio y conseguir una vida mejor que la de ella, pero pocos son los llamados a conseguirlo. Eloína ve en la emigración esa oportunidad, y no la desaprovecha. Su tabla de salvación, su hija Greta, un braguetazo orquestado que da sus frutos, pero no se si la felicidad, porque la vida de Eloína por varios motivos no es un camino de rosas, aunque consigue no volver a Cimavilla y afincarse en un paradisíaco enclave suizo, Zermmatt, donde regenta una exclusiva tienda de souvenirs, Matterhorn Paradise, que le da para mantenerse holgadamente y sacar a golpe de talonario a su hija de más de un atolladero.

Después de distanciarse de su hija, la recupera los últimos días de su vida y acuciada por una culpa que la habrá devorado durante años, le confiesa la mentira sobre la que ha asentado su vida en Suiza, y ese secreto desencadena en Greta un terremoto interior y la búsqueda de su identidad en medio de una gran tormenta emocional y con el equilibrio mental pendiente de un hilo.

Greta: Para mí es el personaje de los excesos, nunca fue una niña fácil, no hizo que Eloína tuviera una existencia pacífica, supongo que para una niña no es fácil asimilar ciertos comportamientos, y los secretos tienden a enrarecer las relaciones. Tan inteligente como inadaptada socialmente, Greta tiene que luchar a lo largo de su vida contra los aires de grandeza de su madre que ella no consigue hacer suyos, ella es feliz en la tienda, clasificando en el almacén cachivaches, sin grandes pretensiones, sin embargo, es enviada a un internado de señoritas ricas, donde es la oveja negra, su inteligencia y su falta de fortuna la convierten en el centro de las burlas y los insultos. Ahí comienza el camino de lucha de Greta, primero para conseguir dejar el internado, después para traladarse a Visp a estudiar, más tarde para irse a Londres, y en cada paso que da el pozo en el que se hunde es más profundo, hasta que Londres se convierte en la ciénaga de la que no puede salir y que casi termina con su vida. La revelación de la que creía su madre la sume en un primer momento en la desesperación y después le da fuerzas para emprender el camino más importante, la búsqueda de su identidad. Par< ello recurre a su profesión, escritora, y se inventa un encargo de la multinacional suiza donde trabajaron las emigrantes españolas.

La Chata: Julia, la chata de Cimavilla, es una octogenaria lenguaraz, con un humor ácido y un genio de mil demonios, que ha vivido una vida dura e intensa. Amiga intima de Genera con quien no se hablaba en los últimos años, es quien desgrana a golpe de recuerdos la vida de las tres mujeres antes de emigrar a Suiza en los 60 para trabajar en la Nestlé. A través de Julia descubrimos la vida en ese barrio pesquero de Gijón, a mí es la parte que más me ha atrapado, quizás por el carácter de la morronguera y la pasión que le ponía al contar un día a día lleno de privaciones y malos tratos, y dotarlos al mismo tiempo de la naturalidad de la época en la que se vivía. Al contrario de Genera, Julia no quería emigrar, lo hace para alimentar a su hijo y  enviarle dinero a su madre Nievines, personaje secundario que me ha enamorado. A pesar de la época en la que vive, La Chata es una mujer que se conduce a su manera, es madre soltera, tiene la habilidad para enamorarse de quien no debe, vivir su sexualidad plenamente e ir a casarse con el hombre menos adecuado. Y además la existencia es más llevadera con un culin de sidrina y unas fabes.

Y no me quiero dejar en el tintero el personaje secundario por excelencia El padre Guillermo: huérfano desde su más tierna infancia, con una inteligencia y una sensibilidad fuera de serie sabe labrarse un porvenir, aprende a leer, a escribir, se hace indispensable para los frailes y toma los hábitos cuando es adulto, y ya no se yo si es por vocación o por conveniencia que todo puede ser. Le une una gran amistad a Julia desde niños, amistad que cultiva incluso en la distancia, es una mano amiga en los reveses de la vida, siempre atento a las necesidades de La Chata y de su familia. La vida lo lleva a la Isla de Ometepe en Nicaragua, y a pesar de que Julia no sabe ni leer ni escribir todos los años le escribe una carta en la que desgrana la realidad del país en el que reside, misivas que han hecho mis delicias, las esperaba como agua de mayo. La humanidad de este personaje se ha quedado conmigo después de cerrar la última página del libro y también muchas sospechas que no puedo compartir sin fastidiar futuras lecturas.

Los temas:

Muchos y muy variados son los que toca esta novela y van unidos a los enclaves en los que se desarrolla la acción en cada momento. El principal podría ser la emigración, en los años 60 y según a que países esta era femenina, ellas eran la avanzadilla y al año se podían llevar a sus maridos e hijos, la escasez en España, el estraperlo y el hambre abocaban a muchas madres de familia a salir de casa en busca de dinero para alimentar a su prole, y otros como Eloína veían la oportunidad para alejarse de una vida que no querían.

Emigrar no es fácil y a través de Eloína y Greta y sus vivencias podemos constatar la realidad que viven muchos de los que llegan a nuestro país. Ambas eran Spanierin, que dicho con la entonación despectiva era un insulto, precisamente así se llama la primera novela de Greta y en ella con parte de sus vivencias cuenta la vida de una emigrante española. Y es que en aquellos años las españolas hacían el trabajo que ninguna suiza, alemana o francesa quería hacer, eran el escalafón más bajo. La inteligencia de Eloína le permitió revertir esa situación, pero no dejó de ser una extranjera en la tierra que la acogió, mejor o peor vista, pero una emigrante. Y Greta no era más que una intrusa para sus compañeras de internado, de ahí que las burlas, y el acoso escolar fueran moneda de cambio corriente.

A través de la rebeldía de Greta conocemos el movimiento 2 de Junio, las adicciones a las drogas, el sexo desenfrenado, la anulación de la voluntad y la perdida de la cordura. En esa huida hacía adelante Greta se va sumiendo en un mundo cada vez más peligroso, primero se une sin saberlo a un grupo rebelde, en el vive su primer amor, sus primeros contactos con la droga, su primera salida de Suiza y la llegada a la Alemania del muro de Berlin. Son años de lucha reivindicativa, de canciones, de vida casi casi en comuna. El final de esa relación la lleva a tomar la decisión de marcharse a Londres a estudiar carrera. Un error que le costara la libertad durante años, si es que por entendemos por ella la conciencia de los actos realizados. Una relación tóxica la sume en una espiral de fantasías sexuales y drogadicción que a punto está de costarle la vida. Ingresos en centros de desintoxicación y vuelta a caer en las drogas contados con una maestría y un realismo que abruma. Me ha costado entender a Greta, una mujer tan inteligente, con altas capacidades y tropezando una y otra vez con la misma piedra...

El tema que a mi más me ha atraído es el que tiene como protagonista a La Chata, ese recorrido por la historia de Gijon y más concretamente de Cimavilla, la vida de esas vendedoras ambulantes, un trabajo extinguido, esa dependencia del alcohol para sobrellevar una vida difícil y llena de privaciones trabajando de sol a sol, víctima de los malos tratos, porque la pobreza si se suma a la lacra del alcoholismo es una bomba de relojería. Ese recorrido desde la niñez hasta la vida adulta me ha conmovido, ese trabajo infantil tan necesario para llegar a fin de mes, esos juegos de niños no tan inocentes como pudiera parecer. Julia disponía del desparpajo necesario en su profesión, de agilidad mental con los números y de la simpatía necesaria para caer bien. La época que más me ha impactado la de la Guerra Civil en la que La Chata era poco más que una niña, sus recuerdos por momentos me dolían, otros me levantaban una sonrisa. Me ha hecho pensar que a veces no sé de que nos quejamos ahora, quizás la historia esté para demostrarnos que hay épocas peores y que de todas se ha salido y mejorado.

Y por si no había bastantes temas, el padre Guillermo nos cuenta la revolución sandinista en Nicaragua que enlaza con la estancia de Greta en Alemania, ya que asistieron a un acto reivindicativo. El tono de las misivas tan lleno de desazón, contando sin cortapisas la corrupción del gobierno de Somoza, la poca ayuda internacional que llegaba a los verdaderamente necesitados, son de una belleza inusual y están situados estratégicamente en la historia, para mi constituían un balón de oxigeno, una forma de descansar de tanto exceso, los cometidos por Greta o los cometidos por La Chata, tanto monta, monta tanto, tal para cual ambas.

El estilo de la autora y estructura de la narración:

Pilar Sanchez Vicente consigue dosificar la información, ir descubriéndonos poco a poco y sin prisas la historia, sabe darle realismo y gravedad a los pasajes que lo requieren y sabe también utilizar el humor como forma de distendir sin sacar al lector de la historia, sin cortarle la concentración, pero ofreciéndole un respiro, y es que Julia ya está de vuelta de todo, es muy mayor, solo quiere salir de la residencia en la que su hijo la ha confinado y donde las monjas le mantienen un régimen estricto, un espíritu libre como el de La Chata allí se ahoga, languidece. Precisamente el uso del playu en boca de Julia le da una vivacidad a la narración impresionante y me he sorprendido sonriendo en más de una ocasión.

La autora sabe manejar la narración, utiliza un vocabulario rico en matices, culto unas veces y otras más relajado contextualizando con el personaje que habla y con la situación que narra. Con un estilo sencillo y nada recargado el lector se sumerge en las tramas y subtramas de esta novela, historias independientes que confluyen en una misma historia, sabiamente hilvanada, un hilo invisible termina por unirlas todas.

La autora le regala a cada personaje su parcela, su ratito de gloria, intercala las historias para crear en el lector esa necesidad de saber, incluso las misivas están colocadas de forma estratégica. Me parece un acierto de la autora la forma de ordenar los capítulos y el darle esa voz principal a La Chata.

Conclusión:

Me dejo muchas cosas en el tintero, tan solo he conseguido sobrevolar la historia, lo suficiente para crearos la necesidad de adentraros en una novela ambiciosa, soberbia, con personajes magistrales y que toca temas tan universales como la traición, el amor, el desamor, los malos tratos, las relaciones tóxicas, el sexo desenfranado o el acoso escolar entre otros.

Una novela que nos hace viajar en el tiempo, pero también en espacio, de Cimavilla a Suiza, de ahí a Berlin, de allí a Londres, y porque no a Santorini en Grecia, de vuelta a Zermat y de allí a Cimavilla de nuevo, pero como no podía ser el final de viaje esperaba Ometepe...

No se si estará entre las novelas más vendidas de este año, pero si que estará entre mis mejores lecturas y a partir de ahora no le perderé la pista a esta autora.