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lunes, 24 de abril de 2023

Un bien relativo. Teresa Cardona


Por fin vuelvo, pero solo mi constancia y mi organización dirán si de seguido o solo es un espejismo. La verdad es que no tengo mucho tiempo para leer. Atrás quedaron las épocas en las que llevaba varios libros al mismo tiempo y era capaz de leer al mes cinco y seis novelas. Hoy si termino una me siento afortunada. A las muchas responsabilidades familiares y laborales se une que ando con una concentración pésima, y así es difícil hacer una lectura atenta y sobre todo procesar lo leído.

Por todos estos motivos aunque sigo leyendo, me cuesta plasmar mis impresiones tanto en el blog como en las redes sociales en las que me estoy prodigando poco y tengo la intención de volver día sí y día también. Un nuevo formato ha llegado a mi vida, el audiolibro, así aprovecho los ratos en los que limpio, plancho, camino, o simplemente mis ojos están tan cansados que mejor les brindo un ratito de relax, pero no todas las novelas se pueden disfrutar en este formato y por lo tanto el libro físico y electrónico sigue en mi vida, el primero gana por goleada y me está provocando un serio problema de espacio.

Un bien relativo llegó a mis manos a través de Babelio, no conocía a la autora, pero la editorial me gusta y publica buenas novelas, así que no me lo pensé dos veces y me lancé de cabeza, ni siquiera pensé en mi poca concentración que hace que empiece novelas y no pase del primer capitulo o las arrastre meses.

Os adelanto que me ha gustado bastante, pero se que no era el momento de sumergirme en una novela de este calado, necesito libros más ligeros, que aguanten bien que durante una semana no se vuelva a sus páginas. Y este es un libro para leer con mucha calma, para disfrutar de la prosa de la autora y de los personajes que dibuja con esmero, y para perderte y bucear en las reflexiones que la lectura provoca, porque entre el blanco y el negro hay una gran gama de grises, y de la misma forma el bien y el mal no son absolutos, si no relativos, depende de la situación, del contexto y de la mochila que arrastren sus protagonistas.

La autora:

Teresa Cardona, escritora española nacida en Madrid en 1973, ha publicado novela negra en Francia bajo el seudónimo Éric Todenne, tras el que también se esconde Eric Damien. Vive a caballo entre España y Alemania.

En francés y a cuatro manos Cardona ha publicado los títulos Un travail à finir Terres brûlées, ambas obras protagonizadas por el teniente Andreani, un policía amante de la música clásica y el jazz.

Bajo su verdadero nombre la autora publicó en España en 2022 Los dos lados, una historia cuya protagonista, Karen Blecker, es una teniente que acaba de llegar al país tras pasar gran parte de su carrera profesional trabajando para la Europol. 

Sinopsis:

Justo cuando la teniente Karen Blecker se pregunta de nuevo si los inviernos serán siempre así de fríos y monocordes en el cuartel de San Lorenzo de El Escorial, el guardia Suarez notifica la llamada de tres paseantes: ha aparecido un cuerpo en el camino de La Horizontal. Una muerte en un pueblo es en todo momento un hecho reseñable, y más aún si es una monja que no pertenece a ninguna de las congregaciones de la zona.

Con la ayuda del reticente brigada Cano, Blecker comenzará a ahondar en el pasado de sor Lucía, una mujer enérgica que deció su vida a la creación y desarrollo de una moderna planta hospitalaria. Siguiendo los perfiles de otras mujeres vinculadas por diversos motivos a la religiosa, la pareja se verá inmersa en una oscura investigación que los conducirá desde las zonas más acomodadas hasta los barrios más periféricos del Madrid de los años ochenta _tan opuestos como intimamente ligados entre sí_, obligándolos a la vez a revisar sus propias convicciones, a cuestionarse si en realidad no existe falla en la monolítica rotundidad del bien ¿Y si, en ocasiones, también este pudiera ser relativo?

Mis impresiones:

Es la primera novela que leo de la autora aunque tiene otra en el mercado que al menos en el espacio temporal se desarrolla después. No se si me acercaré a ella a pesar de que me ha gustado el estilo  reposado, con descripciones detalladas y diálogos muy interesantes a través de los cuales se nos invita a la reflexión y se compone un fresco muy detallado de los años 80 en España. Un retrato muy alejado de la Movida madrileña, del brillo, música y en muchas ocasiones drogas.

Teresa Cardona toca temas de un calado muy profundo, temas que en ciertos sectores de la población pueden levantar ampollas, sin embargo lo hace de forma muy elegante. Entre el negro y el blanco hay una inmensidad de gamas de grises, y es en esas gamas donde pretende la autora que nos situemos, nada es bueno ni malo per se, dependerá del contexto, del bien que se haya producido, o del daño que se haya provocado. A la hora de juzgar los legos no siempre la ley tiene la razón, aunque se haya producido un delito. ¿Existe el bien relativo?, después de leer esta novela y de los dilemas éticos y morales que me han suscitado diría que sí, que existe. Así como me atrevería a decir que existe el mal menor.

La autora se vale de dos líneas temporales, la primera se desarrolla en 2015 y comienza con la aparición del cadáver de una monja en el camino de las embarazadas en San Lorenzo. Una muerte sin explicación en un pueblo siempre es un acontecimiento, tanto para los vecinos, como para los investigadores. La autora nos presenta unos protagonista un tanto peculiares. Karen Becler recala en el pequeño pueblo después de décadas en Europol, es hermética, le gusta España pero le siguen sorprendiendo algunas de sus costumbres, es un animal herido en huida no sabemos muy bien de que. El brigada Cano por su parte, también esconde su verdadera esencia, le gustaría sincerarse con su compañera con la que vemos que va tejiendo una relación de complicidad, pero pesan demasiado los prejuicios y la institución en la que ambos sirven, la Benemérita. Cardona presenta una institución menos rancia de la que muchos somos capaces de ver.

La segunda línea temporal se sitúa en Madrid, en los años 80. Las protagonistas indiscutibles son Inmaculada y Conchita, una madre y una hija que se desviven por llevar un jornal a casa y cuidar de cuatro niños, uno de ellos dependiente, e intentar que el padre que siempre llega borracho y no aporta dinero al sustento de la familia no muela a palos a ninguno de sus integrantes. La vida de las dos mujeres no es fácil, todo el mundo ve lo que pasa, pero todos miran hacia otro lado, e incluso cuando ella toma la determinación de dejarlo intentan convencerla para que aguante un poco más, que la gente cambia. La autora teje un fresco impresionante de la vida en Carabanchel en contraposición con la del barrio Salamanca donde trabaja por horas Inmaculada y a veces le sustituye Conchita.

Pero no enfrenta a la clase alta con la trabajadora, entre ellos hay una relación de respeto, sin embargo, no deja de ser clasista y la empatía brilla por su ausencia. Teresa dibuja con mimo unas secundarias de lujo, Maite de Beaumonte, Adela Arsuaga, y sus hijas Mariola y Pilar, y mi favorita Mar Calderón, esa mujer que tuvo que enfrentarse a la realidad de que los ideales no pagan facturas ni dan de comer. No puedo decir que no he empatizado con los personajes, los he entendido, me he puesto en sus zapatos y salvo la actitud de Mariola que me ha sacado de quicio en muchas ocasiones, me he visto aplaudiendo sus actitudes y reprobando otras. Los personajes importantes son femeninos, pero los masculinos son imprescindibles para el peso de la trama y el discurrir de las acciones.

Sobre las dos tramas sobrevuela la figura de Sor Lucia, una monja dominica, que dirige a las enfermeras de la clínica cual señorita de cortijo, que tiene unos métodos de dudosa moralidad y ética, pero siempre al servicio del bien. Sor Lucia es amada y envidiada a partes iguales. Me ha suscitado una montaña rusa de emociones, me he visto posicionada algunas veces a su lado y otras en las antípodas. Es ese personaje controvertido sin ella buscarlo porque su sensación es la de estar haciendo el bien, aunque el medio utilizado para ello no sea del todo legal, o más bien se encuentre fuera de la ley. El resultado de su gestión una clínica de maternidad puntera en cuanto a tecnología y cuidados. Y clientes contentos y agradecidos  la mayor parte de las veces.

El avance de la investigación lleva a la teniente Blecker a cambiar el planteamiento de esta, y en lugar de preguntarse ¿Quién querría matar a una monja? pasa a preguntarse ¿Qué hizo la monja para que alguien quisiera matarla? ¿Qué motivo se esconde tras su muerte? La lectura es muy interesante porque el lector a través de la segunda línea temporal tiene información de la que carecen los investigadores hasta que ambas tramas en cierta manera confluyen, y aún así el lector sigue teniendo más información. 

Quizás por ese motivo el final sea un poco o un mucho abierto, en un principio pensé que podría haber una segunda parte, pero se trata de una serie con casos conclusivos, por lo que le corresponde al lector y al dilema moral que le plantea la autora dilucidar que sucedió aquel día en el camino de las embarazadas.

La novela trata temas actuales algunos, y otros que aún sobrevuelan de vez en cuando sobre nuestras cabezas, saca a la palestra organizaciones religiosas, los malos tratos en el ámbito familiar, otros ya superados como el divorcio, y el papel de la mujer en el ámbito laboral. La historia no hay que juzgarla con los ojos del presente, si no con los del contexto en los que se narran, pero me ha quedado el regusto amargo de la injusticia cometida con muchas Conchitas, mujeres inteligentes a las que la vida no les dio la oportunidad de demostrar su valía, cuyo lugar se quedó en el domicilio al cuidado de enfermos, sin posibilidad de casarse y tener su propia familia. La realidad de Conchita es la de muchas mujeres de los años ochenta y anteriores, se ha avanzado mucho desde entonces, pero no tanto como se debería.

Te gustará si te gusta la novela negra sin grandes giros, sin ritmos imposibles y sin una acción constante. La autora le da más peso a la critica social que a la investigación. Utiliza para ellos un lenguaje sencillo y a la vez cuidado, y le da un gran peso a los diálogos para que vayamos componiendo el fresco de la época y también para que la investigación no se nos haga tediosa. A mi parecer es una historia que merece ser leída con atención, en un ambiente relajado, para centrarnos en las reflexiones que nos propone la autora a través de la teniente Blecker, pero también a través de Inmaculada y Conchita.

Una autora a tener en cuenta, pero antes de acometer la lectura de Los dos lados me gustaría salir de esa apatía lectora, de ese bloqueo que hace que las lecturas se eternicen en mis manos, porque sin concentración no se puede disfrutar de la pasión de leer.

Conclusión:

Un bien relativo, nos plantea un dilema ético y moral de una manera magistral. A través de personajes potentes y bien perfilados la autora nos va planteando que nada es bueno o es malo per se, si no por las consecuencias que desencadena. 

A través de una prosa sencilla pero muy cuidada y de unos diálogos inteligentes compone dos tramas temporales sobre las que sobrevuela un personaje omnisciente Sor Lucia y hechos que en un momento dado conmocionaron a la sociedad española, sin añadirle ni un ápice de amarillismo o sensacionalismo, desde el respeto.

En sus páginas no vas a encontrar una historia vertiginosa, si no más bien lo contrario una trama cocinada a fuego lento, como la vida misma.

miércoles, 22 de junio de 2022

Será nuestro secreto. Empàr Fernández


Hay autores con los que sientes un flechazo tan descomunal que te apetece leer cuanto han escrito. Eso me pasó hace años ya, con Empar Fernández y le he ido siguiendo la pista, y leyendo casi todas sus novelas sean del género que sean.

Empar Fernández transmite como pocos autores sentimientos destructivos, esos que anidan dentro del ser humano capaces de aniquilarlos como persona, de destruirlos física y sicológicamente y les da esa sensación de realidad que traspasa el papel y se agarran a nuestra alma dejando una desazón impresionante durante toda la lectura.

Sabía que podía encontrar en Será nuestro secreto, porque ya había leído la trilogía de la culpa y aún así me ha envuelto en un ambiente irrespirable por momentos. Una realidad en la que todos y cada uno de los personajes escondían en su armario tantos cadáveres, tantos secretos, tantas sombras que no sabías hacía donde te podía llevar la autora. Como siempre ir de su mano hasta el desenlace ha sido un placer agridulce porque lo narrado en esta historia araña el alma, no sales indemne de su lectura.

Cuando el tiempo escasea, hay que saber apostar por buenas lecturas, ir a lo seguro, y en Al revés yo he encontrado esa editorial a la que acudir en momentos críticos. Mención a parte merecen las recomendaciones de la editora Mercedes Castro, he leído algunas novelas por recomendación suya, y voy a seguir haciéndolo en la medida de lo posible.

Últimamente me gusta adentrarme en las lecturas sabiendo lo menos posible sobre ellas, por ese motivo no leo las sinopsis, en algunas cuentan demasiado y te estropean giros y otros subterfugios que pueda utilizar el autor. Si eres de los que la sinopsis te ayudan a decidir si adentrarte en una historia piérdete entre sus líneas, si no salta ese epígrafe.

¿Quieres saber más sobre esta novela? ¿Me acompañas?


La Autor@:

Empar Fernández es profesora de secundaria y autora de novelas que abordan la historia europea contemporánea (Hotel Lutecia, Irina, La epidemia de la primavera), de obras de divulgación histórica de carácter local, de ensayos humorísticos y de numerosas novelas de genero negro escritas en solitario o a cuatro manos junto a Pablo Bonell.
Cabe destacar las novelas negras escritas en solitario: Sin causa aparente, La mujer que no bajó del avión, La última llamada y Maldita verdad (premios Tenerife Noir, Cubelles Noir y finalista del premio Hammet).
Recientemente ha publicado Som uns pringats, novela juvenil incluida también en el género delictivo.
Será nuestro secreto es la primera novela protagonizada por el veterano inspector de los Mossos d' Esquadra Mauricio Tedesco.

La podéis encontrar en:

Instagramm: @emparf1914

Twitter: @EmparFdez

Facebook: Empar Fernández

Sinopsis:

Noa, una tímida adolescente de catorce años, desparece tras una función escolar en el exclusivo colegio privado Saint Michael's School, al que acuden los hijos de los miembros más destacados de la alta burguesía barcelonesa como el empresario, y padre de Noa, Víctor Renom.
Cuando se hace evidente que Noa, una chica singular, empeñada en no contrariar a sus padres, no ha huido de casa, el subinspector Mauricio Tedesco pasa a encargarse del caso. Con su flema, sus silencios y desencanto, se sumergirá en esta trama que se irá enredando cuando comience a hacer preguntas y a descubrir todos los secretos que se esconden tras la apariencia, brillante e impoluta, de unas vidas expuestas al lujo y a la despreocupación, pero que también ocultan envidias, desamores e, incluso, la frustración de los deseos incumplidos.
Con una prosa directa, limpísima, siempre elegante y en ocasiones inusitadamente incisiva y poética, Empar Fernández desentraña, con el escalpelo de una mirada asombrosamente  observadora, la maraña de anhelos, ambiciones y hambre de poder que mueve a unos personajes a los que retrata, si embargo con una gran dosis de verdad, no exenta, por momentos, de delicadeza, ternura y hasta compasión.
Es esa mezcla de  desencanto y verismo, de realidad incisiva y, sin embargo, ausencia de rencor lo que hace de esta novela coral, al amparo de una trama criminal adictiva, una crónica asombrosamente ágil y certera de una élite atrapada en los demonios de la propia decadencia.


Mis impresiones:

Será nuestro secreto es una novela coral con personajes bien dibujados sicológicamente, profundos, reales, verosímiles, por sus páginas desfilan envidias, amores, desamores, hambre de poder, rencores y secretos, muchos secretos que condicionaron el pasado, el presente y determinaran el futuro de muchos de los personajes, pero sobre todo un sentimiento destructivo, anquilosante, demoledor, el miedo, que adquiere tal consistencia que se puede cortar, se puede palpar, se mete entre los pliegues y los poros de la piel creando una sensación en ocasiones molesta, paralizante.

Las desgracias unen o separan, la culpa es una costra difícil de arrancar. La sensación de desamparo que produce, el aislamiento, la desazón, ese dejarte arrastrar por la pena va destruyendo a unos padres que se comportan como dos islotes separados por kilómetros de distancia pero a la vez formando parte de un todo. Dos personas incapaces de procurarse consuelo, de apoyarse mutuamente. Un secreto que propicia un aislamiento mayor y entorpece la investigación de la policía y en medio de esta tormenta perfecta un niño que no entiende muy bien la situación, pero sabe que algo tan grave está pasando que mejor se mantiene al margen del deterioro físico y mental de sus padres.

Pero Empar no se conforma en retratar minuciosamente a la familia Renom, lo hace también con el personal del colegio y el alumnado, con los policías encargados de la investigación, cada uno de ellos tiene sus filias, sus fobias, su carácter, una forma de ser y de comportarse que no te resultara como lector indiferente, con unos conectaras y con otros no podrás hacerlo en absoluto. También entre los investigadores planea una especie de sombra negra, cada uno arrastra un pasado, un motor de vida, cada uno de ellos esconde algo de si mismo que vamos descubriendo conforme avanza la investigación.

Esta es una novela que se cocina a fuego lento, a la que le cuesta arrancar y en cada página se respira la angustia, la desesperación, los reproches, parece que no vamos a ninguna parte, que la investigación no avanza, solo lo hace el deterioro de los personajes. La autora nos va filtrando la información de forma pausada, creando expectación, para en un momento dado soltarte un sopapo que te hace despertar de golpe, ponerte alerta, jurar en arameo, buscar respuesta a las miles de preguntas que te asaltan. Te deja el alma hecha jirones y vagando en busca de una verdad que uno de los personajes intuye, y el lector parece tener un poco más clara, pero solo lo parece.

A partir de ese primer giro, la sensación del lector es que todo se precipita, y sin embargo sigue su curso, con la misma rapidez o lentitud que antes, porque en realidad es una mera percepción, parece haber pasado una eternidad y solo lo han hecho unos pocos días. Empar Fernández te sigue arañando el alma, sigue dosificando una información que tienes completa demasiado tarde, cuando comprendes que no vas a poder parar el devenir de los acontecimientos, pero ni tu ni nadie. Porque hay motores muy potentes capaces de mover montañas y convertirnos en lo que no somos. Motores que nos impulsan a tomar decisiones drásticas, así son el amor y el odio, dos caras de una misma moneda, tan lejos y a la vez tan cerca que los separa una fina línea. El poder destructivo de ambos es infinito y no somos capaces de darnos cuenta hasta que es demasiado tarde.

La realidad de los colegios de élite, las miserias de esos estudiantes pudientes, con oropel y los mismos problemas o incluso peores de los que tiene cualquier estudiante menos afortunado, la presión de la alumna e hija perfecta tras la que se esconde un miedo irracional, lejos de las únicas personas que lo pueden disipar. Cada lector puede bucear en una parte del libro pero en su conjunto, tanto si buceas en el colegio, en la comisaria o en la familia Renom, el resultado es brillante, es una novela bien hilvanada, con unos ingredientes bien escogidos, con un componente sicológico brutal, con una denuncia social subyacente impresionante y unos investigadores que espero hayan llegado para quedarse porque aunque entre ellos habitan las antípodas como equipo lo bordan.

Con la precisión de un cirujano, una prosa aséptica y alguna concesión a lo poético, pero sin subterfugios y florituras innecesarias la historia que nos cuenta Empar Fernández es de las que todos pensamos que no nos puede alcanzar, que esas cosas solo le pasan a los demás y sin embargo la realidad es tan tozuda que se empeña en demostrarnos que un error puede ocasionar que cualquier desgracia se pueda cebar con nosotros, que no son aleatorias si no bien estudiadas.

No quiero desvelaros más, solo que estas pocas pinceladas os lleven a adentraros en una historia que duele, que en algunos momentos asfixia, que te envuelve en una telaraña de sentimientos difíciles de gestionar. Y sin embargo, si bien lo analizamos es un reflejo de la sociedad en la que vivimos, con su hipocresía, con sus virtudes publicas y vicios ocultos cual moral victoriana. Lo que se calla, lo que se oculta no ha sucedido, craso error, con silencio no se puede tapar nada, porque siempre hay alguien dispuesto a tirar de la manta.

¿Te animas a leerlo? ¿Te has sumergido ya entre sus páginas? ¿Te ha gustado tanto como a mí? Venga no seáis timidos y compartid vuestras impresiones conmigo.


Conclusión:

Si has llegado hasta aquí, si he conseguido picar tu curiosidad con lo poco que he contado, no me queda más que recomendarte  Será nuestro secreto, como lector el secreto que desencadena todo lo descubrirás en el momento adecuado y te quedarás o no tan sorprendido como yo, porque el titulo en si para mí también es un juego.

Le auguro larga vida a Mauricio Tedesco y a su equipo, no me gustaría vérmelas con David, pero aún así ya estoy esperando su siguiente investigación, que espero no tarde demasiado en llegar.

Quiero aprovechar para felicitar a Al revés por el tino que tiene al elegir las obras de su catálogo, para mi es siempre una apuesta segura.

jueves, 21 de octubre de 2021

La Ilustrísima. Marta Prieto

La Ilustrísima llegó a mis manos por pura casualidad, muy recomendada, con una pasión desmedida y en un momento en que mi tiempo de ocio cotiza a un precio desorbitado. Y siendo la tónica de los últimos años, cada vez me cuesta más encontrar tiempo para disfrutar de este vicio, que no se si será sano, pero ocupa espacio en mis estanterías y hace que se me lleven los demonios cuando algo me apetece mucho.

En septiembre conocí a Mercedes Castro, asistí a la presentación de Pastores del mal, de Félix García Hernán, y me cautivó su espontaneidad, su alegría, su simpatía y don de gentes, pero sobre todo su pasión por la literatura en general y por los autores que edita en particular.

En el transcurso de una conversación en la que me sentí como si nos conociéramos de años insistió tanto en que había que leerla sí o sí, que no tuve ninguna duda de que la leería más pronto que tarde. Además tenía como trasfondo un hecho real, posiblemente con muchas licencias porque para ello era ficción, pero me apetecía adentrarme en ella. Y por si fuera poco, venía avalada por el sello Alrevés, y eso  cualquier lector, de novela negra, sabe que es una garantía.

No es fácil sacar tiempo, cuando ya lo arañas del sueño para estudiar, pero un poquito más no se nota mas que en las bolsas de debajo de los ojos, y más de una noche me han quitado el libro de encima de la cara, porque Morfeo me ha abrazado tan fuerte que no he podido soltarlo a tiempo y apagar la luz de la mesita. Y mira que es complicado en una novela de esta índole que te empuja a la reflexión y te coloca delante de un espejo que a veces incomoda.

Marta Prieto ha conseguido que siga las andanzas de todos y cada uno de sus personajes, porque ninguno de ellos es plano, ninguno de ellos te resulta indiferente, unos te atraen, otros te repelen, y a otros los compadeces. En su recorrido por la crónica política y social de una ciudad de provincias, que bien podría ser la que trabajo, he podido recordar los tejemanejes de los políticos, la lucha de egos, las traiciones y las palmaditas en la espalda que durante unos años  viví como algo habitual en mi día a día, y lo había olvidado. La administración pública no era la misma, pero semejante.

La autora:

Marta Prieto nació y vive en León, donde se licenció en Derecho. Ávida lectora desde la infancia,
ejerció la abogacía y trabajó en la Administración Pública. Actualmente se dedica por entero a su verdadera vocación, la literatura. Lleva años escribiendo, contando historias que no han salido del cajón y de las que solo ha disfrutado su circulo más cercano. Ya trabaja en un nuevo libro a la vez que revisa antiguos textos por si tuvieran cabida en el mercado editorial. Hasta ahora el cuento y los relatos delirantes han sido su campo de trabajo. La ilustrísima es su primera novela.

La podéis encontrar en 

Instagram: @marta.prieto10


Sinopsis:

El 12 de mayo de 2014 la ciudad se estremeció: el cadáver de la presidenta de la Diputación yacía sobre la pasarela que cruzaba todos los lunes de camino a la sede de su partido.

De inmediato, una sábana de rumores y especulaciones cubrió su cadáver. ¿Cuál, de sus muchos enemigos, podría tener más motivos para asesinarla? La Ilustrísima era una mujer odiada y temida. Polémica, ambiciosa, sin pelos en la lengua, acaparadora de cargos, obsesionada por conocer los secretos de toda y la ciudad y perseguida por la prensa, que comenzaba a husmear en sus amaños y componendas.

El morbo correrá desbocado por las calles lluviosas de una ciudad con ojos y veneno en cada esquina, en cada ventana, descubriendo una trama de odio, celos enfermizos y secretos tejida durante años. Un relato coral, apasionante e irónico que nos habla de corrupción, de poder y de como se acepta, o no, cuando quien lo ostenta es una mujer.

La Ilustrísima es una una novela apabullante, descarnada y certera. Marta Prieto, con una prosa casi naturalista, ha urdido un relato social por momentos hilarante, otros brutal, que es también el relato de una ciudad de provincias en la que parece, solo parece, que nunca pasa nada.

Mis impresiones:

La Ilustrísima me ha devuelto a mi juventud por varios motivos, primero porque al estar estar basado en un un hecho real, ficcionado, te impulsa a buscar información sobre él, y ello sin darme cuenta me llevó a mis tiempos de universitaria, en los que no existía internet, y había que echar mano de hemeroteca, esos santuarios llenos de periódicos, polvo, y en los que con pericia y mucha memoria podías encontrar casi todo lo que buscaras con la inestimable ayuda de la persona encargada de custodiarla.

Que fácil  y cómodo es tenerlo todo en un clic, y que un enlace te lleve a otro. Sigo constatando después de tantos años que la lengua no tiene hueso, que los políticos subestiman el poder de la palabra dicha y publicada, que  en un momento dado se les puede volver en su contra. Durante algún tiempo trabajé en una administración pública, y muchas de las triquiñuelas que la autora nos desvela aquí de la clase política las pude vivir en primera persona, una época que creía olvidada y que volvió con toda la fuerza del mundo. Oposiciones amañadas, o hechas a medida, puestos creados ex profeso, contratos adjudicados de forma dudosa, obras sin sentido. Puñales que vuelan en público y en privado, personal que se ve en medio de las rencillas de los grupos políticos o incluso entre miembros de un mismo partido.

No siendo nada nuevo para mi, que solo he tenido que volver atrás en el tiempo, eso si, mas de veinte años, hay momentos en que la prosa de la autora me ha sorprendido, y el dejà vu, se ha convertido en un momento de reflexión, en una mirada hacia dentro y hacia el pasado, es como si en lugar de estar sentada en el salón de casa, con el libro sobre el regazo, me encontrara en una cafetería compartiendo un café o algo mas fuerte con la autora, y ambas nos estuviéramos haciendo confidencias. Porque la prosa de Marta es muy natural, sencilla en su complejidad, con una fina ironía y en ocasiones salpicada con fino sarcasmo. Esos toques de humor que tan bien maneja la autora sirven para diluir tanto veneno como destilan algunos personajes, la maldad de otros y para condimentar la bondad de otros que se ven arrastrados por la vorágine que unos y otros siembran en sus vidas.

En mis tiempos de estudiante me hubiera gustado encontrarme una crónica político social tan bien aderezada como la que he encontrado en La Ilustrísima, me he tenido que recordar muchas veces que posiblemente haya más de ficción que de realidad, pero bien podría pasar por una novela costumbrista, porque no siendo el fiel reflejo de lo que pasó, si lo es de una realidad con la que nos hemos topado durante años y que llegamos a normalizar, yo la primera, aunque lo veía muy injusto, pero a fuerza de verlo a diario, ya deja de doler, deja de provocarte ningún sentimiento, ni de rechazo ni de agrado.

Además de su brillante forma de narrar, los capítulos cortos y titulados a modo de resumen de lo que podemos encontrar en ellos, y que personaje va a ser el protagonista, ayudan a darle agilidad a la trama.  Desde el principio sabemos el desenlace, la Presidenta de la Diputación ha sido asesinada, pero una mujer tan controvertida y odiada, tenía  muchos enemigos, y estos muchos motivos para deshacerse de ella, por lo que lo importante de esta novela no es el qué, sino el quién y sobre todo el porqué. Y eso es lo que capítulo a capítulo hace magistralmente Marta Prieto, con la ayuda de unos personajes que en ocasiones traspasan el papel, se hacen de carne y hueso, los zarandearías, les dirías cuatro cositas bien dichas, hay algunos a los que intentarías quitarles al venda y a otros la prepotencia.

Pero en su conjunto en esta novela coral, todos y cada uno de ellos tiene su importancia, hasta el protagonista encubierto, que para mi es la ordenanza, que va ganando peso poco a poco, y siempre en un segundo plano, y al menos a mi me ha descolocado muchísimas veces, y hasta que no he llegado al final no he sido capaz de colocar todas las piezas del puzle con respecto a ella. Soy consciente de que esta novela me ha llegado en un momento en que no la he podido saborear como me hubiera gustado, con más tiempo y sobre todo con la cabeza más despejada y centrada habría sido capaz de disfrutarla mucho más y aprehender muchas de las cosas que seguramente se me habrán escapado.

Casi todos los pecados capitales tienen cabida en esta novela, pero si cuatro están presentes claramente son la avaricia, la soberbia, la ira  y la envidia. La dos primeras encarnadas por la señora Presidenta de la Diputación, que en ocasiones me ha parecido odiosa y en otras me he dicho ole ella, sentimientos encontrados que han durado toda la lectura. La envidia y la ira en las figuras de Encarna y Helena, dos personajes que me han montado en una montaña rusa de sentimientos que al final han resultado ser negativos totalmente, no he logrado empatizar con ninguna de las dos, ni sentir lástima de la situación vivida. Porque cada uno ha de ser consecuente con sus actos por activa o por pasiva.

Encarna es un personaje digno de estudio, lo que me ha hecho pensar esta señora no está en los escritos, me ha hecho plantearme mi papel de madre, de como he educado a mis hijos. Siempre he pensado que nuestros hijos no son una proyección de nuestros sueños y anhelos irrealizados, tienen los suyos propios, tienen que caer, equivocarse, levantarse y continuar. Pero Helena con una madre sobreprotectora no sabía valerse por si  misma, y Encarna proyectaba en su hija todo lo que ella no pudo hacer. Dos personajes llenos de frustraciones que podemos encontrar en nuestro círculo, probablemente, pero visto con toda la crudeza que ciertos comportamientos pueden provocar.

Juega un papel importante la ciudad en la que suceden los hechos, una capital de provincia, una ciudad pequeña, tan distinta de una gran ciudad, en la que sus vecinos se conocen en mayor o menor medida, en la que los rumores y las malas lenguas corren como la espuma, una ciudad en la que parece que no sucede nunca nada, pero solo lo parece, porque esta viva como todas las ciudades, solo que no le concedemos la importancia y relevancia que realmente tienen. La autora no hace un recorrido por la ciudad, no podemos conocerla a través de su historia, pero si como es la gente que la habita, su forma de ser y estar, a grandes rasgos, y luego más detenidamente a través de los personajes escogidos, que estoy segura que no es baladí, como tampoco lo son las circunstancias personales que los rodean y las relaciones que tejen entre ellos. Pero al final sus gentes son como las de cualquier parte del mundo. Ciudades pequeñas con mucho encanto.

Al leer la novela me sorprendió que no pusiera el enfoque en la resolución del crimen, en la investigación policial, si no en las causas, en que  llevo a unas personas aparentemente normales, sin rasgos sicópatas a tomarse la justicia por su mano, y a disponer de la vida de otra persona. En mi cabeza resonaba una frase leída en infinidad de ocasiones, cualquier persona llevada al limite de su resistencia es capaz de matar. La maldad desfila por las páginas de esta novela, en contraposición a la bondad de unos pocos y escogidos personajes que por momentos se pueden tildar de cualquier otra cosa ofensiva.

Marta Prieto da el Do de pecho con una novela valiente, atrevida, que pone el dedo en la llaga, porque nuestra sociedad actual no es tan distinta de la antaño. En el mundo de la política sigue habiendo corruptelas y corrupción en mayúsculas, sigue habiendo amaño de oposiciones, plazas creadas a medida y la relación entre los políticos sigue siendo una pantomima de puñales volando en público y palmaditas en la espalda en privado. Sigue habiendo abusos de poder y no sólo en las esferas públicas, sigue habiendo personas personas manipuladoras, y personas excesivamente manipulables.

La maldad no es solamente palpable en la novela negra, y la realidad en algunas ocasiones sorprende superando en crueldad y en morbosidad, a la ficción más macabra. Por ese motivo, este retrato social y político es de imprescindible lectura, para constatar que poco hemos cambiado en estos años y cuánto nos queda por avanzar, para reflexionar sobre el tipo de sociedad en el que vivimos, que nosotros heredamos de nuestros padres y abuelos, y nuestros hijos y nietos heredaran de nosotros. Para llegar a la conclusión de que el mal se esconde en cualquier rincón, solo necesita el resorte necesario para salir a la luz.

Conclusión:

Sin ser una novela negra al uso, porque no se centra en la investigación del crimen, si no en porqué se produce, quién lo perpetra y que motivos subyacen detrás, es una historia que puede apasionar a cualquier amante del género. Una novela que te pasea por la maldad humana con toques de fina ironía, con unos personajes soberbios, bien dibujados y posiblemente identificables. 

No puedo mas que recomendarte la lectura de La ilustrísima y desear que la disfrutes tanto o más que yo, que no descarto releerla en circunstancias más propicias, quizás sea deformación profesional, la periodista que llevo dentro esta dormida, pero no finiquitada. 

Para ser una primera novela Marta Prieto ha puesto el listón muy alto, que espero sepa mantener en próximas publicaciones, porque de ser así ya tiene una lectora dispuesta a leer hasta su lista de la compra.

sábado, 24 de abril de 2021

El buen padre. Santiago Diaz

 

Cuando al cerrar la última página de un libro sientes la necesidad de soltar todos los tacos del mundo mundial, porque el autor ha conseguido despertar esos instintos asesinos que intuyo que todos llevamos dentro y que no afloran  porque no se da la circunstancia oportuna, es que estás ante una gran novela, ante una impactante, que se quedará mucho tiempo en tu mente.

Es la primera novela que leo de Santiago Diaz, pero ya aviso que no será la última, hace ya una semana que terminé la lectura y todavía me tiene impactada la forma en que jugó conmigo a lo largo de toda la trama, como me fue envolviendo en su tela de araña para de golpe y sin anestesia darme de bruces con una realidad que posiblemente haya estado ahí en todo momento, pero que el juego de trileros nos supo ocultar, al menos a mí, hasta el final. Y no contento con un golpe de gracia, y porque no hay uno sin dos, deja preparado el camino para una posible serie y, si soy sincera, nada me gustaría más.

Quizá esté ante la novela negra que más ha llamado mi atención  este 2021, me ha seducido el juego de luces y sombras, la personalidad de los personajes, el rol de cada uno de ellos, la visibilización de un trastorno que sufren muchas personas y que es tan cargante para quien convive día a día con él, como para quien lo sufre en tercera persona.

Santiago Diaz se ha marcado un novelón y me ha dejado con ganas de leer Talión, que ya está en mi lector electrónico esperando un rato para disfrutarla.

El autor:

Santiago Diaz nació en Madrid en 1971. Es guionista de cine y de televisión con veinticinco años de
carrera y cerca de seiscientos guiones escritos. Su primera novela Talión, ganó el premio Morella Negra 2019 y el Premio Benjamin de Tudela 2019, ha sido traducida a varios idiomas y esta siendo adaptada como serie de televisión. Su segunda novela inicia una serie protagonizada por la inspectora Indira Ramos, y sus derechos de traducción se han vendido al extranjero antes de su publicación.


Sinopsis:

Después de recibir una llamada de alarma, la policía encuentra en un chalé de una urbanización madrileña a un hombre manchado de sangre y un cuchillo con sus huellas junto al cadáver de su mujer.

Un año más tarde, un anciano se entrega a la policía afirmando ser el secuestrador de tres personas desaparecidas: el abogado defensor de su hijo, la jueza que le condenó y una joven estudiante que testificó en su contra en el juicio. Convencido de que los tres fueron sobornados, el hombre asegurara que morirá uno cada semana hasta que detengan al verdadero asesino de su nuera y su hijo sea liberado.

La inspectora Indira Ramos, de una ética inquebrantable como su fobia a los microbios, solo tiene tres semanas para resolver el caso antes de que "el buen padre" lleve a cabo  su macabro plan.


Mi opinión:

Nos encontramos ante una novela negra con un marcado ritmo de thriller, una historia compleja, perfectamente documentada en la que las cuatro historias van encajando entre sí sin dejar ningún cabo suelto, manteniendo al lector en todo momento en vilo, obligándole a tejer miles de hipótesis, algunas confirmadas y otras completamente erróneas, dosificando la tensión hasta la última página, noqueando al lector, o al menos conmigo si lo hizo.

Se nota el oficio en este escritor, es capaz de tener una visión periférica que provoca que el gran puzle o rompecabezas de esta historia tan bien pergueñada como hilvanada desemboque en un final impactante, a la altura de toda la trama, sus  pocas más de cuatrocientas páginas vuelan con avidez y te dejan con ganas de más, de mucho más. Una novela muy visual que se desarrolla ante tus ojos línea a línea, supongo que el haber visto en el pasado muchas series también ayuda, el tener una imaginación desbocada también hará lo propio.

La historia nos ofrece una soplo de aire fresco dentro del género por dos motivos, por el planteamiento que solo una persona con gran habilidad y talento puede llevar a buen termino y  por los personajes que crea. Además tratándose de la primera de la serie no carga las tintas sobre los personajes principales que supongo que irá desarrollando entrega a entrega, dándole dinamismo a la narración, que va de menos a más. Santiago Diaz es directo, no le ahorra al lector la crudeza de los hechos que relata, los ambiente donde los ambiente, llama a las cosas por su nombre e inserta unas pequeñas dosis de humor que ayudan a relajar la tensión, como pequeñas burbujas de oxigeno.

Nos encontramos con una trama principal, la reapertura de un caso de asesinato y la investigación de unos hechos probados con anterioridad, quizás la novedad es que Homicidios trabaja contrarreloj, para salvar la vida de tres personas secuestradas, y ahí entran en juego las tres subtramas restantes. El autor sigue en todas ellas una patrón semejante, juega con el tiempo para situar a los personajes y que el lector entienda porque se convierten en la diana de ese padre que ya no tiene nada que perder y si mucho que ganar. Juega con la analepsis o flashback de forma que nos enreda en ese juego de trileros que tan bien domina. Utiliza en todas ellas la figura de un narrador omnisciente, un narrador que conoce todos los puntos de vista pero no opina sobre ellos, haciendo que el lector tenga más datos que el equipo investigador, que vaya siempre un paso por delante, que su cabeza piense en posibles tesis a las que unas veces llega también la policía y otras se diluyen antes. 

Sin embargo en la trama de la investigación, priman los diálogos, hasta el punto de que a algunos personajes y algunas situaciones las llegamos a conocer por la brillantez de algunos de ellos. Esto junto a los capítulos más bien cortos provoca que el lector encadene un capítulo tras otro deseoso de llegar al desenlace y saber si van a conseguir o no salvar a las víctimas.

Todo ello lo consigue con un estilo directo, un lengua sencillo y cuidado, alejado de las florituras y dando más prioridad a la acción que a la descripción, desarrollando apenas unos personajes y cargando las tintas sobre otros, en algunos momentos me sentí un poco juez con la lectura de esta novela. No es una novela en la que la descripción de los lugares en los que transcurre la acción juegue un papel importante, solo en necesario para situar la historia. Eso hace que desde las primeras páginas la novela se lea con gran fluidez y atrape al lector en una tela de araña de la que es difícil escapar hasta recibir el mazazo final, y aún una vez recibido no cesan ahí las sorpresas.

El otro pilar importante en esta historia son los personajes, Santiago Diaz huye de los clichés del género para su detective. Indira Ramos es una inspectora muy peculiar, recta, insobornable y de una ética intachable a pesar de las antipatías que eso provoca. Padece un TOC que lleva de cabeza tanto a ella, como a su equipo, y precisamente a través de algunas de sus manías el autor introduce pequeños destellos de humor para destensar el ambiente que por momentos se va cargando y provocando incomodidad. La inspectora nos dará buenos momentos en un futuro por lo especial de su carácter que ella intenta dominar, en muchas ocasiones sin conseguirlo, pero también por ese pequeño golpe de gracia que espera al lector al final de la novela, que me dejó con la boca abierta y ganas de atacar la segunda de la serie que espero que ya esté en marcha.

Pero si con alguien he tenido sentimientos encontrados ese ha sido Iván Moreno, el subinspector tiene enfilada a su jefa por haber denunciado a su amigo, mentor y en cierta manera salvador, y provoca situaciones cómicas para el lector y muy incomodas para Indira. La antipatía entre ellos es grande y no pierden momento para demostrárselo mutuamente. Pero la investigación que llevan a cabo los coloca en situaciones límites en las que incluso la vida está en peligro y dejan atrás sus diferencias. Este guaperas porque así lo imagino yo, con pantalones rotos, pelo revuelto y barba de pocos días me ha tenido el corazón dividido casi hasta el final de la novela en que como siempre suele pasar no todo es blanco o negro si no que entre ambos colores hay una gran gama de grises a tener en cuenta.

Del resto del equipo destacataría a Jimeno, ese genio que podría haberse dedicado a cualquier cosa y que decide enrolarse en la policía, donde su carácter desordenado y despistado no le ayuda a granjearse el respeto de sus superiores, relegándolo a tareas administrativas que no siempre son tenidas en cuenta. Me gustaría que en un futuro este personaje diera más juego, creo que puede hacerlo.

No voy a hablar de los tres secuestrados, pero si que a través de ellos el autor pone de relieve alguna de las lacras de esta sociedad, la corrupción de las altas esferas tanto políticas, judiciales como empresariales, el blanqueo de dinero, la actuación de las mafias tanto fuera como dentro de la cárcel, sin dejarse a ninguna de las grandes como la N'drangueta, las mafias del este, y las sudamericanas, sus parcelas de poder y sus métodos de actuación. La adicción al juego, la prostitución de alto standing, o lujo, la adicción a las drogas y su cara oculta, la vida de aquellos que para sobrevivir al hambre se avienen a mercadear con ella. Temas que están tan bien tratados que van calando en el lector a través de esas tres subtramas y también un poco de la principal. Santiago Diaz realiza una labor encomiable de denuncia social con personajes solventes e historias de gran calado.

A pesar de la crudeza con la que el autor aborda los temas, considero que esta es una novela para todos lo públicos en la que podemos encontrar pequeñas dosis de humor encapsuladas, una tensión que va in crescendo de la forma más natural posible, varias historias de amor que se entrecruzan, un juego de luces y sombras que al menos a mi me sedujo y la constatación de no todo es como aparenta ser.

A pesar de que podría verter ríos de tinta sobre esta novela, prefiero que te acerques a ella y la descubras por ti mismo, que te dejes seducir por este complejo entramado que solo un autor solvente puede llevar a buen termino. Descubrir al Indira Ramos y su equipo ha supuesto un soplo de aire fresco para mi y me gustaría que llegases a ellos como lo hice yo, casi envidio que los puedas conocer porque ese placer no lo volveré a sentir yo.

Conclusión:

Santiago Díaz ha creado una gran novela, es la firme constatación de que con unos buenos mimbres se puede tejer un buen cesto. En la novela no es oro todo lo que reluce, el autor juega con el lector, y con los personajes llevándolos al límite. Nos proporciona un juego de espejos y de luces y sombras que cualquier lector de novela negra disfrutará.

La crudeza de esta novela, se ve mitigada en parte por esas pequeñas vetas de humor que van salpicando toda la trama principal y que está ausente en todo momento en las subtramas. El complejo entramado que teje el autor y que encaja poco a poco a medida que avanza la historia, nos irá enredando en las tesis que iremos construyendo alrededor de Ramón y Gonzalo de los que he preferido no hablar para no restaros el factor sorpresa.

Una novela en la que la acción prima sobre la descripción, los diálogos brillantes de la acción principal nos sitúa escenarios y personajes, y la tensión va en aumento hasta las últimas líneas.

No me queda más que recomendártela. ¡¡ No te la pierdas!!




Esta reseña participa en la Yincana Criminal 2021

Made in Spain. La acción transcurre en Madrid o Barcelona



jueves, 16 de abril de 2020

Cava dos fosas. Félix García Hernan

Quienes soléis frecuentar este blog sabéis lo mucho que disfruto una novela negra, que me gusta descubrir autores nuevos, arriesgarme con títulos, tramas, personajes, y que de vez en cuando encuentro un balón de oxigeno, joyas a las que le voy siguiendo los pasos.

Entre esas joyas que un día descubrí se encuentra la editorial Alrevés. Si quieres una buena novela negra puedes perderte en su catalogo y seguro que encuentras alguna que te seduce. Es sinónimo de un trabajo hecho a conciencia tanto en maquetación como en corrección, y en la elección de textos que no siempre son comerciales.

A pesar de tener más novelas en el mercado, no conocía a Félix, así que la lectura de este libro ha supuesto todo un descubrimiento, un lienzo en blanco para poder ir dando forma mediante las impresiones lectoras a un cuadro de sensaciones. No siempre es posible disfrutar de este tipo de experiencia, bien porque conoces al autor y ya sabes que tipo de prosa, personajes y tramas utiliza, bien porque has leído muchas reseñas, has visto en las redes sociales impresiones,  que ya le han conferido pinceladas al lienzo, no son las tuyas, pero ahí están condicionando tu experiencia.

Esta vez he podido disfrutar de una prosa directa, concisa, si me apuras aséptica sin concesiones ni florituras. Mazazo, tras mazazo Félix nos lleva a través de dos tramas de la mano hasta un final que necesitamos, que deseamos que llegue para desembarazarnos de la angustia que tenemos como fiel compañera durante toda la lectura. Ni siquiera la trama ambientada en los años ochenta nos libra de esa sensación de opresión, de desengaño, de ansiedad.

Una novela que avanza con personajes bien trazados, el autor nos obliga a mirar fotograma a fotograma, presente y pasado de unos perdedores, unos más que otros, de personajes de carne y hueso que tienen sus tribulaciones, no son héroes ni pretenden serlo, son seres como cualquiera de nosotros, los lectores, con nuestras complejidades, claroscuros y aristas.

Pero como siempre me adelanto, y un cuadro se conforma de pinceladas, unas más gruesas, otras más livianas, las menos, y como cada lector es un mundo su bagaje es distinto, cada cuadro es completamente genuino, como lo es cada experiencia lectora. ¿Me acompañas en la mía? 

El autor:

Félix García Hernán nació en Madrid en 1955. Cursó Derecho en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, pero es, por vocación, hostelero. Desde sus inicios como botones, todavía adolescente, ha recorrido todos los peldaños de su profesión hasta llegar a dirigir en Madrid establecimientos tan emblemáticos como el hotel Urban, el Villa Real o el Only You.

Desde la infancia es un lector compulsivo y amante de la música clásica y del cine. Además de Cava dos fosas (Al revés 2020) y Pastores del mal, que verá la luz proximamente en esta misma editorial, ha escrito las novelas Tras el telón, un thriller ambientado en el mundo de la ópera; Delfines de plata, que dentro de una trama de novela negra se sumerge en el particular microcosmo de los hoteles de lujo y El limite oscuro, donde dibuja el descarnado fresco de uno de los mayores males que asolan nuestra sociedad actual: la corrupción.

Sinopsis:

Javier Gallardo, a sus cincuenta y cinco años, es uno de los comisarios de policía más respetados y brillantes del país. Sin embargo, desencantado, decide aislarse un tiempo en la Vall de Boí  y replantearse su futuro en el cuerpo. Pero mientras disfruta de ese retiro tendrá que enfrentarse a un oscura y reaccionaria forma del mal con la que se encaró recién salido de la academia y marcó su carrera y su corazón para siempre.

Porque los inicios de Gallardo en el cuerpo,  en una sociedad frágil que afrontaba sin ninguna garantía su transición hacia la democracia , no fueron fáciles y pronto aprendió que el enemigo a veces está infiltrado dentro de la propia policía. Treinta años después, sus adversarios, que ya creía sepultados, volverán con más ímpetu que nunca para saldar cuentas pendientes en un plan maquiavélico que no dejara indemne a sus seres más queridos.

Con una tensión dramática digna de los mejores autores del género y una prosa directa y contundente, Félix García no da tregua al lector hasta la última palabra y lo  sumerge en un viaje sin concesiones por las más oscuras trincheras de los poderes fácticos, para descubrir que treinta años no son suficientes para enterrar todos los demonios del pasado.

Impresiones:

La venganza es un plato que se sirve frío, y que necesita de mucho tiempo para fraguarse y retroalimentarse, envenena a quien emprende el viaje porque generalmente no sale todo tal y como se prevé, pero en ese camino también se lleva por delante parte de la ecuación que se pretende despejar que tampoco sale idemne.

Puede parecer muy criptico, pero creedme si os digo que es una novela que merece la pena ir descubriendo paso a paso, conforme se avanza en la lectura, ir viviendo todas las sensaciones que te va despertando, sufrir al lado de los personajes, porque el autor nos hace participes de lo que experimentan y es difícil no meterse en sus zapatos, hay momentos en que la mente te juega malas pasadas y te mete en la piel de Javier y parece una centrifugadora, o un ordenador calibrando las miles de posibilidades de reacción.

Cava dos fosas es una novela negra, policíaca, desarrollada en dos tiempos verbales, uno se ambienta en el presente, y el otro, del que derivan los polvos que hoy enlodan a nuestros personajes nos traslada a los años ochenta, con una Transición frágil que empieza a dar sus pasos y  la movida madrileña. 

Es precisamente en los años ochenta, en los que yo era una niña, y por lo tanto no tengo recuerdos nítidos, en los que me he sentido más cómoda a pesar de que se me revolvía el estómago con los poderes fácticos que desde la sombra luchaban para que nada cambiara demasiado en esa España que luchaba porque la Democracia triunfara y hubiera una apertura. Félix nos mete en la época de la mano de tres policías jóvenes con ganas de cambiar el mundo, que tropiezan con aquellos que pretenden que todo siga igual. Una lucha sin cuartel en la que tienen mucho que perder y de la que no salen idemnes, y marcará quienes serán en un futuro.

"Y en España siempre habrá héroes anónimos que se preocupen por mantener las enseñanzas que recibimos durante cuarenta años."

Félix García Hernán sabe como atrapar al lector, a pesar del comienzo sosegado y algo bucólico de la novela, va desenredando la madeja desde un retiro para aclarar ideas, hasta una situación un poco macabra en la que se verá inmerso nuestro personaje, que lo obligará a hacer un repaso a su vida y a sus muchos aciertos policiales para descubrir quién está detrás moviendo los hilos.

Y eso lo consigue con capítulos más bien cortos, en los que  se van alternando esos dos tiempos verbales, pasado y presente confluyen para ir creando una trama compleja, con una estructura sencilla y un ritmo en ocasiones endiablado, para ofrecernos a continuación un balón de oxigeno en forma de recuerdos. El autor elige esa forma de presentarnos a unos personajes muy de carne y hueso, muy veraces, con los que el lector puede empatizar o incluso rechazar, pero sobre todo son cercanos, no son perfectos, si no que tienen sus zonas de luz y de sombra, personajes que se equivocan, cuyas actuaciones tienen consecuencias, que aman, que ríen, que lloran, se frustran y celebran sus triunfos. Tal cual como en la vida misma y ese es el gran acierto de esta novela, porque sus personajes tienen el suficiente carisma para sostener toda la trama tanto en el pasado como en el presente.

Hay dos personajes en cada uno de los tiempos que me han enamorado, me han subyugado y no me importaría volver a encontrar en un futuro. En la trama de los ochenta dejadme que muestre debilidad por Carmen Nuñez-Quiroga, una mujer luchadora, reivindicativa, adelantada a su época porque nuestra democracia estaba todavía en pañales y aún así su posición en la policía era muy importante. Su origen en una familia acomodada y afín al Régimen, no le impidió desarrollar sus propias ideas, y luchar por ellas poniendo en peligro su integridad física y arriesgando su carrera en el cuerpo.

En el presente el personaje que  me ha robado el corazón ha sido Raúl Olaya, inspector jefe que ha crecido al auspicio de dos de nuestros personajes principales, ambos comisarios. El tiempo pasado a su lado le sirvió para aprender su forma de actuar y ello le ayudará a investigar la desaparición de sus dos colegas, porque las casualidades no existen y cuando se suma un tercer factor queda al descubierto que hay que actuar con rápidez. Me ha gustado su forma de razonar, su aplomo, las salidas ingeniosas cuando la investigación entra en vía muerta. Me gustaría encontrarme más efectivos como él dentro del cuerpo el mundo sería mucho más justo.

"Raúl sabe que va a haber un antes y un después en la vida desde el día de hoy. Siente que la alegre y optimista juventud en la que ha estado cómodamente instalado hasta ahora lo ha abandonado para siempre."

Pero en toda novela negra hay un villano, sin él no existiría la trama, en esta el personaje es de lo más siniestro, para encontrar su humanidad hay que escarbar muchísimo y aún así la mancilla con el odio y rencor que supura cada vez que sale a escena. El autor no redime a Diego López de Arbeloa y el lector tampoco puede hacerlo, al menos yo fui incapaz, no pude en la trama del pasado y menos en la del presente.

Toda la novela en el presente se nos plantea como una partida de ajedrez, en la que solo una parte puede mover las fichas, conoce todas las jugadas, las realiza a su antojo y espera reacciones para ejecutar el próximo movimiento, que rara vez coincide con el que tiene pensado, por aquello de que el ser humano es imprevisible y anticipar comportamientos no significa que vayan a producirse. Quizás por ese motivo en momentos puntuales la cordura de Diego también es puesta al límite para forzar la reacción que había previsto en Javier. En el pasado en esa misma partida de ajedrez cada bando mueve las fichas, unas veces ayudados y otras en solitario, y el final desde luego no queda en tablas y afecta por igual a ambos jugadores y les marcará de forma irremediable.

"Se esta jugando una partida desquiciante de ajedrez en la que le impiden mover las piezas, ya que su contrincante las mueve por él. Sólo queda la quimera de que Diego cometa un error y se dé jaque mate a sí mismo."

La novela es muy visual, con un ritmo muy marcado gracias a unos diálogos muy inteligentes y bien pensados. No será complicado llevarla al cine porque nuestro autor es un gran cinefilo y la novela va avanzando fotograma a fotograma y no podemos resistirnos, necesitamos avanzar, ya sea para llegar a la parte ochentera o para saber en que termina ese viaje de venganza emprendido treinta años después. 

Me gusta la forma en la que el autor ha sabido plasmar los cambios que ha experimentado la sociedad en estos treinta años, es como un juego de espejos del que participa el lector, a pesar de no tener recuerdos muy nítidos de esa época. Aunque en ocasiones te das cuenta de que a pesar de todo lo avanzado no hemos cambiado demasiado, que la vida sigue igual, hoy los poderes fácticos son otros, pero también se mueven para perpetuar su orden. Y las mujeres y el colectivo LGTBI tienen más derechos reconocidos, pero lejos de haber terminado su lucha.

Si algo queda claro con esta historia es que el pasado siempre nos espera agazapados a la vuelta de la esquina, que por tiempo que pase la venganza nunca saldrá como teníamos previsto, ni es un buen viaje si antes de emprenderlo no cavas dos fosas


 Conclusión:

Cava dos fosas es una novela que no puedes perderte si te gusta el género negro, pero no es una novela para pusilanimes, la trama te oprime, te angustia y aún así necesitas avanzar, necesitas saber. Y página a página se nos va desgranando el porque de esa venganza tan atroz, y que perdió por el camino cada uno de los implicados en esta macabra historia.

Pienso seguirle la pista al autor, porque su prosa es directa, contundente, aseptica, no necesita las florituras porque con sus personajes es capaz de sostener toda la trama y no hace falta alardear de recursos.

Félix espero que nos reencontremos en Pastores del mal.

martes, 24 de marzo de 2020

Un asesino en tu sombra. Ana Lena Rivera.

Contrariamente a lo que pudiera haber esperado el confinamiento al que nos ha obligado el covid-19 no ha supuesto para mí mayor tiempo de lectura, primero porque la formación on line sigue sus tiempos, que para algo se ha de hacer desde casa, segundo porque no logro concentrarme, ni para leer ni para escribir, ya me gustaría que fuera de otra forma, pero las cosas son como son.
Voy a intentar de todas formas dejaros mis impresiones de una novela que para mi es la confirmación de que Ana Lena Rivera y su personaje Gracia San Sebastián han llegado para quedarse. Y es que esta segunda novela de la serie es más madura, más negra, mucho más negra que la primera entrega y deja al descubierto el oficio de la autora a la hora de narrar, de crear personajes potentes, de mantener la intriga de la trama y subtramas hasta el final, al menos yo intuí en una de las tramas donde podía estar el quid, pero en la otra me tuvo bastante pez.
Durante la pasada Feria de Madrid, un grupo de la iniciativa #SoyYincanera, mantuvimos con la autora un encuentro en d picnic un local cercano al Retiro, en el que pudimos cambiar impresiones sobre Lo que callan los muertos, novela que habíamos leído con anterioridad y comentado en twitter.
La cercanía de Ana Lena, su gran sonrisa a pesar de ir de aquí para allá, y la conversación centrada en gran medida sobre un personaje que nos enamoró a todas las lectoras, Adela, hizo que el tiempo volara, y cuando nos dimos cuenta habían pasado dos horas, sino más y a la autora la reclamaban en otra parte. Quedamos emplazadas a repetir la experiencia cuando volviera a publicar.
Y Ana ha cumplido, una delegación de Yincaneras de Madrid pudo compartir con ella un desayuno asturiano un poco tardío en las oficinas de Maeva, y departir sobre Un asesino en tu sombra. Me hubiera gustado asistir, pero las obligaciones laborales y los quilómetros de distancia que no son baladís lo hicieron inviable. Pero espero coincidir de nuevo con ella e intercambiar pareceres, es una conversadora amable y muy accesible.

La autora:

Ana Lena Rivera nació en Oviedo en 1972. Estudió Derecho y  Administración de Empresas en ICADE, en Madrid. Después de veinte años como directiva en una gran multinacional, cambió los negocios por su gran pasión, la escritura, coincidiendo con el nacimiento de su hijo, Alejandro. Junto a él nació también Gracia San Sebastián, la protagonista de su serie de intriga.

Su primera novela, Lo que callan los muertos, fue galardonada con el Premio Torrente Ballester.

Podéis encontrarla en:

www.analenarivera.com
Twitter @AnaRiveraMuniz
Instagram @analenarivera

Sinopsis:

La desaparición de una mujer involucrará a Gracia San Sebastián, la investigadora más original de Asturias, en un crimen particularmente perverso

Gracia San Sebastián, investigadora de fraudes financieros, se ve envuelta en la desaparición de Imelda, una joven psicóloga a la que encuentran muerta pocos días después en las vías del tren. El marido, artificiero de la Guardia Civil y principal sospechoso, le pide ayuda para descubrir al asesino de su mujer.

Junto a su amigo Rafa Miralles, comisario de la policía de Oviedo, Gracia empezará una investigación que la llevará a la caza de un asesino por varias capitales europeas.

Al mismo tiempo, la vida de Gracia se desmorona. La relación con Jorge, su marido, pasa por un mal momento, y su reputación como investigadora está en entredicho tras acusar a un funcionario con esclerosis múltiple de fingir su enfermedad para competir en la modalidad más extrema del triatlón, el Ironman. Gracia, convencida de que algo no encaja en la historia del funcionario, intenta reparar su error.

También en esta ocasión, contará con el apoyo de las mujeres más importantes de su vida, su madre, su hermana Bárbara y su amiga Sarah.

Mis impresiones:

Como he adelantado en la introducción esta es la segunda entrega de la serie Gracia San Sebastián, Ana Lena escribe historias autoconclusivas, por ese motivo podría leerse cada libro por separado, sin embargo, el gran atractivo de esta serie reside en los personajes y estos la mayoría se arrastran de un libro a otro, y van evolucionando por lo que creo que siendo una serie tan joven, y con tan solo dos entregas merece la pena empezar por el primero, para hacerte una idea de su personaje más sublime, Adela, que en este libro tiene un papel mucho más reducido. Pero no tan solo de la matriarca, si no también de Bárbara, esa hermana tan fría, metódica y distante, o de Sarah esa amiga que todos quisiéramos tener, o de Geni que justo en esta entrega tiene un papel más importante, o de Rafa, el amigo comisario y al mismo tiempo marido de la chismes, o de Jorge, el marido perfecto de Gracia.

Estos personajes que se mantienen libro a libro en la trama de investigación financiera y alguno que otro en la criminal, son el gran pilar sobre el que se asienta la narración, personajes potentes, carismáticos, con muchos matices sicológicos, pero sobre todo personajes cotidianos, que cualquier lector puede reconocer y encontrar en su entorno, personajes de carne y hueso. Quizás ese sea su principal mérito que los percibimos reales, cercanos, creíbles y por ese motivo empatizamos con ellos, o les cogemos tirria, unas veces entendemos sus reacciones, otras los zarandeariamos, no nos dejan indiferentes en ningún momento.

El toque de humor, como siempre lo pone doña Adela, la incombustible madre de Gracia, que igual te acuna al nieto, que te hace unas casadielles para un sospechoso, que cocina de sobra por si las hijas se presentan a comer, como que divaga sobre la investigación en curso, o levanta el teléfono para que Gracia ponga remedio a alguna de las injusticias que azotan a su familia. He echado de menos ese papel tan protagonista que tuvo que en Lo que callan los muertos, pero sinceramente le robaba mucho protagonismo a Gracia, que en esta entrega ha recuperado un poco, al mismo tiempo que su vida navega en lo personal y en lo profesional hacia la deriva.

En lo profesional porque la seguridad social pierde un juicio al acusar a un enfermo de fingir esclerosis múltiple para poder dedicarse a preparar la prueba más extrema del triatlon, el ironman y la persona que se presenta en el juzgado no parece capaz de andar ni dos pasos, ni tiene la musculatura de un atleta. Su reputación está en entredicho y quién la ha contratado para investigar no se lo pone nada fácil culpándola de todo el fracaso.

A pesar de todo Gracia no se achanta, sabe que la explicación está en algún lado y replantea de nuevo toda su investigación, revisa todas las pruebas en un tenso tira y afloja con la persona que se juega también la reputación al mismo tiempo que ella. Y de esta forma avistamos otra de las marcas de la casa la investigación lenta, con callejones sin salidas, investigaciones como las que llevaríamos a cabo nosotros, lógicas, sin ningún conejo escondido en la chistera. Una investigación más pausada, preguntando a los posibles implicados,  sin sobresaltos, más allá de las lógicas vueltas atrás.

Como nuestra protagonista no gana para sobresaltos, en medio de esa zozobra profesional recibe una llamada angustiada de su hermana en la que le pide que investigue la desaparición de la hermana de Teo, Imelda. Gracia no sabe negarse y a pesar de sus recelos porque no es una investigadora criminal lo suyo son los fraudes, decide investigar sin ningún compromiso.

Podriamos encuadrar las novelas de Ana Lena dentro del costumbrismo, o del realismo, aunque la anterior más que esta que ya adquiere ritmo de thriller, pero un thriller con sabor clásico. En esta entrega además deja de ambientar solo en Oviedo, para hacerlo también en Gijón en  Copenhague y Zurich. En todas las ambientaciones es un placer seguir a Gracia en su búsqueda de la verdad aún sabiendo que el precio a pagar puede ser muy alto, sobre todo en el caso del fraude a la seguridad social.

Las mujeres de su entorno le proporcionaran la vía de escape cuando se atasca y la investigación parece no avanzar, de esa forma la autora evita los subterfugios, y los ases en la manga. Me encanta seguir el día a día de Gracia, sus diálogos con su amiga Sarah no tienen precio. Y los que mantiene con su madre son bocatto di cardinale. Adela vuelve loca a nuestra investigadora pero también le da la vida, un soplo de optimismo en medio del naufragio de su vida. Una mujer con la sabiduria de la vida por bandera tratando que su hija sufra lo menos posible.

Las dos tramas están muy bien hiladas, cada una con su protagonismo, la lectura va fluyendo de forma dinámica porque en todo momento está pasando algo, cuando una investigación se atasca la otra cobra vida y se acelera, hilvanándose con el desastre  que se cierne sobre su vida personal, de la que en ocasiones parece que huya y en otras que corra al encuentro.

Asistiremos al nacimiento de una nueva Gracia San Sebastián no se si mejor o peor, pero al menos una distinta, renacida, y deseo seguir viendo como evoluciona, y aquí me tenéis a la espera de la nueva novela, pero creo que me adelanto, todavía no he terminado de comentaros las bondades de esta entrega.

Ana Lena utiliza un lenguaje sencillo, cargado de diálogos cotidianos y lugares comunes, capítulos cortos, unos narrados en primera persona por Gracia San Sebastián, otros los menos en tercera persona por un narrador omnisciente, de esa forma le da agilidad y una visión más amplia.

El protagonismo que adquiere Geni en algunos momentos de esta historia a mi modo de ver le da un balón de oxigeno, nos hace verla con nuevos ojos, un revulsivo necesario para que Gracia también abra los ojos y aprenda a valorarla en su justa medida.

En un momento dado he dicho que esta novela es más negra que la anterior y lo es por la trama de la desaparición de Imelda y su posterior asesinato, hay escenas un poco duras por lo visuales de las descripciones, pero la autora no se recrea en el morbo, más bien lo hace en el quién y en los motivos que esconde y al menos a mí me sorprendió muchísimo la resolución.

Una novela muy recomendable, me atrevería a decir que narrativamente mejor que la primera, más compleja en cuanto a la elaboración de las tramas, posiblemente con menos frescura por la menor presencia de Adela en la trama y en la resolución de los casos. Un paseo por el Oviedo natal de la autora, por su gastronomía y por sus emblemáticas tascas. Con ganas de perderme en la ciudad, en sus cuestas, en sus bares, y de probar alguna de sus delicias gastrónomicas.

Conclusiones:

Una novela muy recomendable, te aconsejaría empezar la serie desde el principio aunque no es absolutamente necesario, disfrutarás de Oviedo, de su gastronomía, de sus costumbres, de una narración sencilla, una estructura compleja con dos tramas y alguna que otra subrama, una negra y una de fraudes económicos, muy creíble con la picaresca tan española.

Me gustaría animaros a conocer a Gracia y a las mujeres de su entorno, seguro que Adela te causará la misma adicción que a mi.