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miércoles, 27 de julio de 2011

Perlas literarias con Domingo Villar

Hacía tiempo que tenía olvidada esta sección y no es porque no tenga miles de fragmentos apuntados en libretas, si no porque se me amontonaban y siguen haciéndolo las reseñas y muchas otras ideas que tengo en la cabeza, sin embargo la escasez de tiempo se impone, y recuperar esta sección es lo que me ha parecido más sencillo para publicar hoy aunque sea tarde.


Este fragmento no tiene nada en especial desde el punto de vista literario, pero me hizo pasar tan buen rato, que todavía recuerdo este libro con mucho cariño y este fragmento en especial todavía me arranca carcajadas, lastima que no copiara como sucedieron las cosas en verdad y me quedara solo con este trozo.


Dos cosas, ¿Está contigo el animal de tu ayudante?_ el comisario Soto, al otro lado de la línea, no parecía de muy buen humor.

_Sí contestó Leo secamente.

_ ¿Sabes lo que hizo ayer por la noche? Caldas prefería que fuese el comisario quien se lo contara.

_ ¿ Ayer por la noche?

_ Leo, si lo sabes no te hagas el tonto_ordenó_ No estoy para monsergas.

_ Ni idea comisario.

_ Pues anduvo de cacería.

_ ¿De qué?_ preguntó Caldas, como si no hubiera entendido.

De cacería repitió. Tu ayudante entró en un bar de gays del Arenal, se coloco en posturas insinuantes para provocarles y pateo al primero que se le acercó. Por lo visto debió de darle coces hasta hacerse daño en un pie, porque después se descalzó y, zapato en mano, continuó estampándole el tacón en la nariz. Parece que el muy maniaco amenazaba al resto de la clientela del bar con su pistola para impedir que se le acercaran y poder así rematar la faena a conciencia.

Como siempre que se trataba de Estévez. recapacitó Caldas, había algo de verdad y otro tanto de novela.


Me ha costado Dios y ayuda copiarlo, y no he dejado de reírme en todo el rato, espero vosotros paséis también un rato divertido y os recomiendo esta novela negra, aunque por este fragmento no lo parezca, pertenece a la novela Ojos de agua de Domingo Villar. He leído las dos novelas que ha publicado y se ha ganado una lectora incondicional, espero que vosotros también lo conozcáis.

lunes, 23 de agosto de 2010

Como en un espejo (I)

" Nunca leo sin antes estar segura de que me hallo en posición estable. Conservo esta costumbre desde que tenía siete años, cuando, sentada sobre un muro alto leyendo Los niños del agua, tan cautivada me tenía la descripción de la vida submarina que inconscientemente relaje los músculos. En lugar de flotar en el agua que con tanta nitidez me rodeaba en mi imaginación, caí de bruces al suelo y perdí el conocimiento. Todavía se me nota la cicatriz debajo del flequillo. Leer puede ser peligroso" ( El cuento número trece. Diane Setterfield)
Siendo también una niña aunque puede que un poco mayor, yo también comprobé lo peligroso que puede ser leer. Me tenían como un bicho raro, porque me sumergía en libros grosísimos en lugar de jugar con muñecas. Veraneaba en un pequeño pueblo de montaña y mi residencia se encontraba en una urbanización un tanto alejada del pueblecito, ello limitaba las relaciones que podíamos tener y la única niña/o que leía en aquel lugar y tiempo era yo. Hoy desde la lejanía y la madurez puedo comprender a mis amigos, pero en aquel entonces me escondía para leer. Mi lugar favorito era una piedra en una vertiente de la montaña, se encontraba en precario equilibrio pero nunca pensé que algún día se me pudiera llevar ladera abajo. No recuerdo en este momento que estaba leyendo, ni que me tenía tan sumergida para no darme cuenta de que la piedra comenzaba a moverse y me arrastraba, me vi rodando montaña abajo sin soltar mi libro, y cuando terminó mi aventura estaba completamente arañada por las zarzas que encontré en el camino y con las rodillas y los codos ensangrentados. Aquella experiencia me enseñó que cada uno es como es, y no es necesario esconderse siempre que no se esté haciendo una mala acción. Las heridas eran tantas y tan grandes que me tuvieron todo el mes sin entrar en la piscina, y aproveche ese tiempo para leer a mis anchas sentada en un sofá y por las tardes mientras mis amigas jugaban a muñecas yo cogía un asiento seguro y leía no lejos de donde ellas representaban una vida imaginada.
Cuando leí ese fragmento me vi rodando montaña abajo e intentando frenarme con los codos y las rodillas, fue como si de pronto saltara ante mis ojos un fragmento de mi vida. Por suerte yo no perdí el conocimiento, me costo horrores volver a subir la ladera sin ayuda y completamente ensangrentada y asiendo el libro como si me fuera la vida en ello. A pesar de las heridas no me quedaron cicatrices.
¿Vosotros también habéis constatado los peligroso que puede ser leer?. ¿Te animas a compartir tu experiencia?
PD. Puede que tarde en pasarme, esta entrada estaba programada y si puedo dejare alguna más el jueves pasado comenzaron las fiestas patronales en mi pueblo y no se si tendré tiempo de asomarme a esta ventana.

miércoles, 23 de junio de 2010

El arte de meter el dedo en la llaga y ahondar en la herida

Este bimestre en Bibliolandia se propuso como libro Mil soles esplendidos, a pesar de ser una de las personas que vote por él no he tenido tiempo de leerlo, llevo leído como un cuarto de libro y puedo decir que Khaled Hosseini ha conseguido enamorarme con su prosa y con su historia. Me gustan los libros de denuncia social, y aquellos que me permiten aprender cosas a la par que evadirme con su trama. Considero que Mil soles espléndidos cumple ambos requisitos, sabía de la situación de las mujeres afganas por documentales que me pusieron la piel de gallina y me demostraron cuan afortunada era por ser mujer en Occidente, lejos de la férreas normas que marca el integrismo islámico, que coloca a la mujer en el ultimo escalón, sometida a su marido, hermanos e hijos. La historia de Mariam ha logrado conmoverme hasta lo más profundo de mi ser y a pesar del poco tiempo del que dispongo acompaña cada minuto libre de mi vida.




A pesar de la dureza del tema que trata, sin ningún pudor, sin miedo a represalias, para mi lo más chocante es que este libro este escrito con una sensibilidad exquisita siendo su autor un hombre, posiblemente muy afortunado por ser hijo de un diplomático y una profesora, quizás sea eso lo que le ha proporcionado una mente abierta, y por lo que se puede leer contraria al fanatismo islámico. Actualmente vive en Estados Unidos, pero no es ningún seguro de vida si los integristas pretenden silenciar su denuncia, su brazo ajusticiador es muy largo.



Por lo reveladores que son de la situación de muchas mujeres en los países islámicos he seleccionado unos textos que me gustaría compartir con vosotros.



"El propio padre de Nana, un humilde carnicero de la aldea cercana de Gul Daman, renegó de ella. Deshonrado, recogió sus pertenencias, se subió a un autobús con dirección a Irán y nunca más volvió a saberse de él.



_A veces_dijo Nana una mañana temprano, mientras daba de comer a las gallinas en la puerta del kolba_, desearía que mi padre hubiera tenido agallas para coger uno de sus cuchillos y hacer lo que le exigía el honor. Tal vez habría sido mejor para mí. _Arrojó otro puñado de semillas al gallinero, hizo una pausa y miró a Mariam_. Y quizá también para ti. Te habría ahorrado el dolor de saber lo que eres. Pero mi padre era cobarde. No tenía dil; le faltaba valor.


Tampoco Yalil tenía dil, añadió Nana, para hacer lo que exigía el honor. Para enfrentarse a su familia, a sus esposas y parientes políticos y aceptar la responsabilidad de sus actos. A puerta cerrada, se llegó rápidamente a un acuerdo para guardar las apariencias. Al día siguiente Yalil, la había obligado a recoger sus escasas pertenencias de las habitaciones de los criados, donde ella vivía, y la había echado de su casa."



Esta que reproduzco a continuación me ha gustado especialmente, porque la madre de Mariam parece tener claro que en todo el mundo hay mujeres que sufren, parece creer que en todas partes es así que la supremacía del hombre se impone sobre la mujer. Que esta en todas partes es el ultimo eslabón de la creación. Y aunque fuera un poco desencaminada en todas partes dicen la personas mayores cuecen habas, el maltrato no es exclusivo de los países islámicos lo podemos encontrar al lado de casa y dentro de nuestra misma familia sin saberlo, me parece un símil muy bello el que se ha logrado.



"Recordó que Nana le había dicho en una ocasión que cada copo de nieve era el suspiro de una mujer a la que habían ofendido en algún lugar del mundo. Que todos los suspiros subían al cielo, formaban nubes y luego se deshacían en trocitos diminutos que caían silenciosamente sobre las personas.


"Para recordar cuánto sufren las mujeres como nosotras_había dicho_. Con cuánta resignación soportamos todo lo que nos toca sufrir.""



Este realmente me ha parecido de una crueldad indiscutible, a pesar de que no lo puedo reproducir entero, sin embargo creo que capta muy bien la desazón que sentía esta joven frente a su marido.



"No era fácil tolerar que le hablara así ni soportar su desprecio, sus insultos, que la ridiculizara y pasara por su lado como si no fuera más que un gato doméstico. Pero al cabo de cuatro años de matrimonio, Mariam sabía perfectamente lo mucho que podía soportar una mujer cuando tenía miedo. Y ella lo tenía. Vivía con el temor a los cambiantes estados de ánimo de su marido, su temperamento imprevisible, su insistencia en llevar las conversaciones más triviales al terreno de la confrontación, que en ocasiones se resolvía mediante puñetazos, bofetadas y patadas. Luego a veces trataba de enmendarse con abyectas disculpas y otras no.


En los cuatro años transcurridos desde el día de los baños, se habían producido seis ciclos más de nuevas esperanzas que luego acababan en una pérdida, y cada embarazo malogrado, cada viaje al médico había sido más devastador para Mariam que el anterior. Después de cada nueva decepción, Rashid se volvía más distante y resentido. Ahora nada de lo que hacía su mujer lo complacía. Ella limpiaba la casa, tenía siempre preparadas sus camisas, le cocinaba sus platos predilectos. En una desastrosa ocasión, incluso compró maquillaje y se lo puso para él. Pero cuando Rashid volvió a casa, le echó una mirada e hizo tal mueca de repugnancia que Mariam se fue corriendo al cuarto de baño y se lavó, mezclando las lágrimas de vergüenza con el agua jabonosa, el carmín y el
rímel.


Ahora temía el momento en que Rashid volvía a casa por la tarde. Temía el ruido de la llave en la cerradura, el chirrido de la puerta; eran sonidos que aceleraban su corazón. Desde la cama, oía el repiqueteo de sus zapatos, el sonido amortiguado de sus pies después de descalzarse. Hacia inventario de sus actos con el oído: las patas de la silla al arrastrar sobre el suelo, el crujido quejumbroso del asiento de mimbre cuando se sentaba, el tintineo de la cuchara contra el plato, el susurro de las hojas del periódico, el ruido al sorber el agua. Y con el corazón desbocado, Mariam se preguntaba qué excusa tendría esa noche su marido para saltar sobre ella. Siempre había algo, alguna nimiedad que lo enfurecía, porque, por más que se esforzara en complacerlo, por más que se sometiera a sus deseos y exigencias, no bastaba. No podía devolverle a su hijo. Lo había defraudado en lo esencial_ siete veces nada menos_ y ya no era más que una carga para él. Lo notaba por el modo en que la miraba, cuando la miraba. Era una carga para su marido."





A buen seguro que seguiré rescatando fragmentos de esta novela, tan cruel como hermosa, Mariam se quedará en mi corazón durante mucho tiempo, a pesar de que sé que no es más que un botón en una mercería.

jueves, 10 de junio de 2010

En clave de sol (final)


Hoy escribo mi entrada número cien en este blog, desde que empecé en Internet serán unas pocas o muchas más la verdad es que no lo tengo nada controlado. Nunca pensé llegar a este número tan simbólico en tan poco tiempo, y tiene una explicación hasta hace unos meses llevaba tres blogs que actualizaba a diario, es decir, cada día uno, las ideas y el tiempo se me diluían, y pensé que poco a poco lo iría abandonando todo. Por motivos personales deje en stand by los otros dos blogs el verano pasado, hace pues casi un añito, y no es que no quiera volver a escribir, es que no encuentro el momento de sentarme a hacerlo. Este después de mucho meditar decidí seguir llevándolo como buenamente pudiera, y fue un acierto, me costo mucho en un principio pero ahora al ser hijo único va sobre ruedas, de vez en cuando se estanca como estos días en que no encontraba el momento de sentarme a escribir, y se me han acumulado tres reseñas, así que poco a poco intentare volver a la normalidad, si es que eso puede ser.


En mi otro blog luces del alba soltaba un poco lastre de lo que me iba pasando siempre en clave optimista, siempre he pensado que un libro te llega más que otro por tus experiencias, y es por eso que un libro que a ti te ha entusiasmado puede parecer a otro mediocre, queramos o no soltamos todo nuestro bagaje mientras leemos. Para nadie es una sorpresa a estas alturas si digo que El compositor de tormentas puede que sea hasta el momento el mejor libro que he leído este año... y como todo en la vida tiene un porque.


Cuando conocí a mi marido la música entró en mi vida, hasta ese momento lo que solía escuchar era un poco de música pop, dejándome llevar un poco por el gusto de mis amigos porque la verdad es que no era nada a lo que yo le diera importancia. De la mano de esa persona que comparte mi día a día fui conociendo instrumentos, melodías y silencios que me subyugaron, fui capaz de tener mis propios autores, la música que escuchaba y sigo escuchando pasó a ser instrumental, a poder ser posible sin nada de voz, sólo la melodía llevándome por un sinfín de mundos mágicos.


En ese ambiente se gestó mi hijo, ya siendo un simple garbanzo en mi vientre se reveló como un ser muy inquieto que me iba a plantear batalla, mi barriga cuando el niño empezó a ser tangible parecía en mar en pleno oleaje, donde iba era la estrella aquel pazón móvil, no era una situación que me divertía en aquel momento, aunque hoy recuerdo las miles de anécdotas con una sonrisa en la boca. La música amansaba a la fiera y en cuanto lo descubrí por casualidad mientras mi marido ensayaba para un concierto, decidí tener mis ratitos de tranquilidad porque mi barriga tenía vida propia excepto cuando sonaba la música o yo dormía, menos mal que en ese momento el cansancio también vencía a ese ser que crecía en mi vientre.


Cuando nació las cosas no cambiaron mucho, la música seguía siendo lo único que podía calmarlo, una variedad increíble de ella que hizo que mi hijo con tres años ya tuviera preferencias en sus compositores, no entendía el muy truhán que en escuela pusieran Fitipaldi, léase Vivaldi, cuando a el le gustaba mucho más Bach. Tenía a su profesora enamorada, porque decía que era un pequeño genio, muy holgazán, pero muy inteligente. Desde ese momento mi vida se convirtió en un continuo salir de casa cada vez que sonaba una banda de música, mi hijo me hacía perseguirlos por todas las calles, nada de quedarse quieto para verlos pasar, yo tenía que seguirlos a todas partes. Hoy el es músico ya de pleno derecho y sigue la música a todas partes, su mp3 contiene música clásica mayormente, mezclada con algún éxito del momento muy seleccionado....


Cuando leí este fragmento del compositor de tormentas me recordó tanto a mi pequeño músico, que lo rescaté y quiero compartirlo en esta entrada que por lo que significa es para mí muy especial. No suelo hablar de mi, ni de mi familia, pero creo que si en algún momento podía desnudar un poco más mi alma si cabe, de lo que lo hago con lo que escribo, este era el adecuado. Espero os guste tanto como a mí.


"Estaba escrito que la música regiría la vida de Mattieu, incluso antes de su nacimiento. Durante sus nueve meses de gestación tuvo fortuna de escuchar, desde el vientre de su madre, como el organista Marc-Antoine Charpentier, uno de los compositores más importantes de la historia de Francia iba extrayendo del teclado sus mejores obras"

....

"Desde el día que nació, Mattieu demostró una atracción enfermiza por todo aquello que estuviera relacionado con la música. Chillaba hasta que su madre le dolían los oídos para que le aupase a la ventana cuando pasaba por la calle algún flautista ambulante, y era capaz de llorar durante horas hasta lograr que alguien le llevase a ver ensayar a su tío. Parecía arrancar sonido a todo aquello que llegaba a sus manos: tan pronto hacía ulular los vasos rozando el borde con la yema de su pequeño dedo índice, como se pasaba horas golpeando la mesa con una cuchara siguiendo el ritmo de alguna pieza que había escuchado una sola vez y su mente repetía de forma obsesiva"

...

"Algún día te enseñaré como se debe amar a la música para recibir el mismo amor de ella._ le prometió"


Son miles las anécdotas que me ha regalado mi hijo mayor con respecto a la música, algunas muy divertidas, otras las recuerdo con un cansancio infinito en las piernas, quizás las protagonizadas en el colegio son las que recuerdo con mayor cariño y se que todavía le quedan por regalarme muchas más porque la música sigue amansando a la fiera y dotándola de una dulzura especial durante esos instantes, sólo que ahora el interprete es él y yo su más ferviente admiradora.

jueves, 3 de junio de 2010

En clave de sol (1ª parte)






El mar siempre ha sido una constante en mi vida, desde niña me he sentido atraída por esa inmensa masa de agua que ejerce en mi un efecto beneficioso. Cuando algo me preocupa o simplemente estoy mas enfadada de lo normal, mis pasos indefectiblemente se dirigen al mar, me siento cerca de la orilla y miro fijamente ese azul unas veces índigo, otras como el cielo claro, y otras tan transparente que dudas de lo que estas viendo. Mi ánimo se apacigua al tiempo que el mar parece mimetizarse con animo alterado que yo traía al llegar. Una vez la paz alcanza mi cuerpo me levanto trastabillando, porque el efecto beneficioso que imprime en mi carácter esta reñido con el daño que le hace a mi presión arterial, si soy hipotensa.



Reconozco que tengo virtudes pero también muchos defectos entre ellos se encuentra el encerrarme cuando algo me sobrepasa en lo que yo he venido en llamar la espiral del silencio, que poco a poco me va a alejando de la vida social, me ensimisma y la verdad es que si no la consigo dominar puede durar años, cada vez se domarla mejor, aún así la soledad que en esos momentos es amiga y compañera teje su trampa para que no consigas poner fin a esa espiral que te atenaza.



No es extraño que con estas premisas me subyugara este fragmento que rescato de El Compositor de tormentas, una novela que me apasionó sobre manera.


El primer día de travesía Matthieu se dio cuenta de algo que le supuso una verdadera revelación: el sonido del mar igualaba al silencio. Por muy estruendoso que pudiera llegar a ser incitaba a pensar, a sentir, a crear. A cada momento el agua se arqueaba como para embestir, y a veces culminaba el ataque que se deshacía en siseos de espuma, mientras que otras se tranquilizaba y volvía a fundirse en la masa inmensa en cuyo interior todo eran murmullos de algas y miradas de peces que se acercaban al barco con enérgicas sacudidas de la cola.

El mar era silencio. Matthieu pellizcaba un par de cuerdas del violín y respiraba hondo. Tenía la sensación de que para componer una nueva pieza, le bastaba con estirar el brazo y alcanzar las notas que ya estaban allí, esperándole desde el soplo divino al principio de los tiempos, aquel que llegó cargado de toda la música pasada y futura.






La música, la belleza creada con los silencios, en todos los archivos sonoros es incalculable como la pasión que destila esta novela por el mar, la armonía musical, y la composición. Para un iniciado como yo es una delicia para los sentidos, para cualquier profano en la materia un texto precioso, plagado de artificios literarios dignos de tener en cuenta. En fin ya conocéis mi opinión al respecto

martes, 20 de abril de 2010

Alrededor de la lectura


Estamos a pocos días del día internacional del libro, en Cataluña se celebra de una forma a mi entender muy bonita. Coincide con el día de San Jordi y el hombre regala a la mujer una rosa y la mujer al hombre un libro… en mi caso como podréis entender los años que mi marido paso en Barcelona, era impensable que le regalara un libro, de la misma forma que no tenía mucho sentido que yo le regalara una rosa. No obstante y sólo durante los años que pasó allí trabajando mi marido a la postre mi novio, me regalo un libro en cada celebración. Para mi aquello fue un placer inmenso porque conocía la escasa pasión por llamarlo de alguna forma que en aquella época mi futuro marido sentía por los libros.

Estaba esperando una buena ocasión para compartir estos fragmentos que rescate del libro La bailarina y el ingles que reseñé hace unos días y creo que no hay mejor ocasión que esta...


" La lectura es la gimnasia del cerebro. El faro que alumbra el camino hasta el puerto de la razón. Un libro es, ante todo, una brújula que evita que nos desorientemos en el vasto territorio de la vida", repetía mi padre una y otra vez a todo el que se prestaba a escucharle. Tal vez el único inconveniente que podía atribuírseles a aquellos libros era que habían convertido a mi progenitor en un filósofo, digámoslo así, de andar por casa, demasiado proclive a categorizar. Ayudaran o no a preservar la lucidez, leer me servía para imponerme una rutina. Abrir uno de los libros de mi padre era como levantar una empalizada que me protegía de los peligros que acechaban en Jay. Entonces el fragor de la selva no parecía tan amenazante, ni la presencia del tigre o de la cobra tan amenazadora.


Quien no ha sentido la lectura como medio de evasión hacia los problemas que le acucian, quien no ha sentido alguna vez que le hace levantar un muro entre el día a día que normalmente nos es hostil y no nos gusta y esa realidad ficticia que nos traslada por unos instantes a otro tipo de mundo y otro tipo de preocupaciones.... De todas maneras creo que el categorizar, seamos o no filósofos de andar por casa es un vicio del que pecamos muchos de los que nos dedicamos al noble arte de la lectura... y ya no digo si encima nos dedicamos a escribir...


Me llamo la atención la definición que Emilio Calderón, licenciado en historia, da de esa disciplina a la que ha dedicado y dedica su vida, porque ante todo y en esta novela se nota, es historiador.


... esa ciencia inexacta que se empeña en medir las acciones colectivas e individuales de pueblos y hombres...


Rescate también un proverbio hindú que me resulto de gran belleza


Un libro abierto es un sabio que habla; cerrado, un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido un corazón que llora.


Y no podía tener más razón, porque me duele el alma cuando veo un libro descuidado, roto, y me siento impelida a repararlo lo mejor que puedo, aunque a veces el resultado no es como me gustaría.


En la India en la época en que esta ambientada la novela y supongo que hoy no sera muy diferente para algunos sectores de la población, dividido en castas, la mujer no tenia derecho a la educación, no iba a la escuela, no leía, no escribía... nuestra bailarina es una mujer cultivada, una mujer que por su condición de devadasí tuvo acceso a la cultura, lo mismo que la condenó a ser una extraña en su tierra natal, una adelantada a su tiempo... al final en la carta que le escribe al superintendente Masters dice


....leer me hizo ser consciente de mi propia existencia y nadie que adquiera ese don vuelve a ser la misma persona...


Hay que entender esa frase dentro del contexto de su tiempo histórico aún así dice verdades como templo, en las culturas que se les niega el acceso a la mujer a la educación, lo hacen para someterlas, para que no sean capaces de ser conscientes de su existencia, para negarles armas con las que luchar contra sus verdugos...


Espero que estos fragmentos os gusten tanto como me gustaron a mi cuando los leí...

domingo, 11 de abril de 2010

La llave de la felicidad

Tras unos días de vacaciones en el sur de España y de poco leer, porque caía rendida en la cama, he retomado y finiquitado mi lectura de La bailarina y el ingles, pero esta no es la reseña del libro, que todavía estoy reposando y seguramente reseñaré en breve, tan sólo adelanto que después de las criticas que la novela tenía en la red, había bajado mucho las expectativas que tenía cuando la saque de la biblioteca, conocía sus puntos flacos y al ser consciente de ellos puedo asegurar que el resultado que he encontrado me ha gustado bastante, el resto lo descubriréis a su debido tiempo.

Estaba sentada cómodamente en el sofá de casa, en un relajado kit kat de lectura cuando me encontré con este cuento hindú, que viene a reflejar para mí el porque el hombre no es capaz de encontrar la felicidad. Los que me leen desde el principio de mi andadura por internet, que la verdad son pocos, saben que yo siempre he dicho que la solución a nuestros problemas y la posibilidad para ser feliz, esta dentro de nosotros mismos, sólo tenemos que ser valientes y realizar un viaje al interior de nosotros mismos.


Dios se sentía solo y quería compañía. Un día, pues, decidió crear a unos seres para este fin. Sin embargo, las criaturas encontraron pronto la llave de la felicidad y, con ella en la mano, se fundieron con la divinidad.

Dios se quedó triste, pues volvía a estar solo. Reflexionó, y pensó que había llegado el momento de crear al hombre. El problema que tenía era que temía que los hombres pudieran hallar también la llave de la felicidad, hallar el camino hacía El, con lo que volvería a encontrarse solo. Se preguntó entonces donde podría ocultar la llave de la felicidad para que los seres humanos no dieran con ella. Desde luego debería tratarse de un lugar recóndito. Primero pensó en esconderla en el fondo del mar; luego, en una caverna de los Himalayas; por último, en los confines del universo. Pero no se sintió satisfecho, pues pensó que, más tarde o más temprano, el hombre terminaría descendiendo a lo más abisal del océano, descubriendo las grutas de las montañas más altas de la Tierra, y explorando los vastos espacios siderales. ¿Dónde ocultar entonces la llave?, volvió a preguntarse. Pasó la noche en vela tratando de encontrar la respuesta a esta pregunta, y cuando el sol comenzaba a disipar la bruma matutina, se le ocurrió de súbito el único lugar donde el hombre no buscaría la llave de la felicidad: dentro de sí mismo.

Creó el ser humano y, en su interior, muy cerca del corazón, depositó la llave de la felicidad

miércoles, 31 de marzo de 2010

Ahí le han dado!!!

Eso fue lo que pensé cuando leí La noche del tamarindo, un post que en un principio no tuvo muchos comentarios pero que yo recuerdo con cariño, porque la novela me hizo pensar muchisimo, eso de crear una ficción para poner sobre el tapete los males de la sociedad actual, me pareció muy original. Hoy me propongo rescatar uno de los fragmentos que aisle, y descontextualice de la novela porque me pareció que refleja al ser humano a la perfección.
La belleza es, entre las cualidades excelsas del ser humano, la única que puede apreciarse con los ojos. Las demás pueden sentirse, pueden emocionar y sublimarse, se pueden reconocer... Pero sólo la belleza aparece ante nuestros ojos con la fidelidad de un árbol, de un atardecer o de una llanura de corales en el fondo del mar. El ser humano puede poseer el don de la bondad, y los demás lo valoran; o un pensamiento puede constituir la verdad, y se acepta; alguien ser inteligente y cabe apreciarlo. La bondad, la verdad, la sabiduría, la maldad, la virtud, la simpatía, la laboriosidad, la eficacia son cualidades por todos reconocidas. Se comprenden, se aceptan, se valoran. Pero sólo la belleza deja de apreciarse con los sentidos, sea el oído, la vista o el tacto... La belleza: todos los dioses permitieron crearla para rodearse de ella. Y los mortales, cegados por su esplendor, la persiguen y la idolatran igual que que a un dios eterno. Sólo el corazón perverso no se deleita con ella, si no que la aborrece porque resalta aún más su maldad; el corazón enfermo tampoco repara en ella, porque pierde su valor frente a la necesidad de recobrar la salud, lo único que importa; y el corazón herido por el desamor la desprecia, porque ha dejado de poseerla y su dueño será otro. Pero el corazón noble conoce que la vida existe para ser alimentada con bocados de belleza, aquellos que se plasman en un cuadro, se componen en una melodía, se escriben sobre papel o se descubren, ingenuamente, en la Naturaleza, que la diseña porque no sabe hacerlo de otro modo.
Al igual que en la Naturaleza nace espontáneamente la hermosura, imitada por el ser humano desde los principios de la civilización, la belleza es buscada allá donde se encuentra y requerida para poseerla, aunque sea de forma tan efímera como que dura la observación de un cuadro, la interpretación de una melodía, la lectura de un poema, o la visión de un ser humano hermoso. Los griegos la esculpieron, los romanos la cincelaron, los árabes la veneraron y los románticos se quitaron la vida por ella. La belleza puede verse y mostrarse es la cualidad humana que se presenta ante los ojos sin avisar y entonces el corazón sabe que ha quedado preso. No hay sublimación intelectual más elevada que la veneración de la belleza. Por ella cabe matar; y morir.
La belleza cuyo canon es muy cambiante se representa en las bellas artes, y su ideal es imitado hasta la saciedad por ciertos sectores de la sociedad más proclives a ellos, supongo que hay una edad para cada cosa y que hay personas que miran más las modas porque no es otra cosa que otras, sea como sea, este es uno de los fragmentos de este libro que me han hecho reflexionar, los demás los entresaque en la reseña de la novela en cuestión y tampoco tienen desperdicio.
Hay pocos libros que me hayan dejado poso después de su lectura, y este es uno de ellos, disfrute con su lectura, pase por todos los estadios posibles, desde la indignación, la tristeza, la ternura, la alegría, de todo un poco durante sus páginas y mi cabeza en constante ebullición de pensamientos

lunes, 8 de marzo de 2010

De verdad nos ven asi...?


Llegó la hora, desde el pasado 1 de marzo en Valencia, y desde el viernes pasado en Castellón, el exceso de decibelios rasga el cielo al mediodía, el humo y el olor a pólvora invade el recinto acotado para las "mascletás". No puedo negar que me gustan mucho, que soy poco amante de ruido pero que hago una honrosa excepción con los fuegos de artificio que llevó muy arraigados en mí. Quizás sea por ello que me impactó tanto la cita que recuperé de un libro que tuvo muy pocos comentaristas, Asesinato en el Palacio de las Artes, pero cuya fina ironía me atrapó entre sus páginas, en las que encontré diversión y evasión si bien no pasará a los anales de la literatura, pero creo que tampoco era la intención de sus autores.


Como el valenciano es comerciante rico, no hay nada que más le satisfaga que lo incontable. El hecho de que las cosas dejen de representar dinero, que su derroche se practique entre todos sin que nadie pueda sustraerse, se convierte en un fuente inagotable de satisfacción. Por eso sus diversiones civiles consisten en la explosión de petardos a tal velocidad que ni siquiera un sabio podría determinar su número; o echar a perder quintales de tomates para manchar la ropa de los paseantes; o como en la Batalla de Flores, tirando toneladas de ellas con la pretensión de convertirlas en proyectiles poéticos mientras se pasean en carroza.


Y yo me pregunto de verdad desde fuera nos ven así?, nos conocen solo por nuestras fiestas, como pueden ser las fallas y la Magdalena, con su explosión de cohetes, o por la tomatina de Buñol, o por el Fib de Benicasim... a eso se reduce el conocimiento que por ahí se tiene. Una cosa si se manifiesta en las fiestas de Castellón que en este momento celebran su día grande de fiesta, la fiesta se desarrolla para todos, y todo el que acude disfruta de ellas, se vuelcan en la calle castellonenses y foráneos disfrutando por igual de todos los actos, cada rincón de la ciudad se inunda de música, representaciones teatrales, animaciones para niños y como no el mesón de la tapa y la cerveza y el mesón del vino, separados por muchos quilómetros, pero al mismo tiempo accesibles.


Las fiestas de mi provincia me han servido de excusa para compartir con vosotros este texto que a mi me hizo reflexionar y plantearme muchas preguntas

domingo, 28 de febrero de 2010

Pequeñas joyas de La mujer del viajero en el tiempo

Es irónico, en realidad. Los placeres que más nos gustan son los caseros: la comodidad de la butaca, la excitación sedante de la vida doméstica. Lo único que deseo es disfrutar de los placeres sencillos: leer una novela de misterio en la cama, el olor de la melena rojizo dorada de Clare, mojada y limpia, recibir una postal de un amigo que está de vacaciones, disfrutar con la visión de la nata que se deshace en el café, la suavidad de la piel bajo los pechos de Clare o la simetría de las bolsas de la compra dispuestas sobre el mármol de la cocina, esperando que las vacíen. Me encanta deambular sin rumbo fijo entre las estanterías de la biblioteca, cuando los jefes ya se han ido a casa, rozando los lomos de los libros. Estas son las cosas que me aguijonean de añoranza cuando me veo alejadas de ellas por culpa de los caprichos del tiempo.
No puedo estar más de acuerdo con Henry, no valoramos las cosas cotidianas, aquellas que nos producen un placer seguro y duradero, porque las disponemos a diario, en el momento en que por razones ajenas a nosotros dejamos de disfrutarlas las añoramos. A mi los placeres que mas me gustan si son los caseros, un buen libro, en el sofá o en la cama, de cualquier genero pero si es de misterio superior, mi pareja, mis amigos y las pequeñas e ínfimas cosas de cada día que se tornan grandes e importantes cuando empiezan a faltarnos. Durante unos meses trabaje de sustituta en un biblioteca y cuando me encontraba sola era feliz deambulando por las estanterías, acariciando los lomos de los libros, cogiendo uno al azar y disfrutando con su perfume, con fragmentos escogidos al azar...
Por otro lado me ha sorprendido la definición que hace Clare de una biblioteca y la quiero compartir con vosotros
La biblioteca me inspira la misma sensación que la mañana de Navidad, como si se tratara de una enorme caja llena de preciosos libros

jueves, 11 de febrero de 2010

Perlas de identidad.

Pero solo eran uno o dos segundos: la llamaba y oía su voz muy adentro del piso, tras la puerta cerrada del cuarto de baño, o era simplemente que estaba tan distraida en su estudio, o tan ensimismada en un libro o una transmisión de Radio Clásica que no había oído la llave. Escuchaba primero el ruido de sus tacones, la veía luego venir desde le fondo del pasillo y tenía la sensación de que Blanca volvía de un sitio muy lejano, de un sótano o una cripta de secretos cuya existencia él no conocía y donde nunca le estaría permitido acompañarla. Sentía lo mismo las pocas veces que la llamaba a media mañana desde el trabajo: sonaban las primeras señales y Mario ya se sobresaltaba temiendo que ella no estuviera; escuchaba su voz y era la voz de alguien que esta sólo, perdido en pensamientos o habitaciones de los que nadie más tiene noticia. Pero es que Blanca tenía una capacidad admirable para sumergirse en sí misma, para desaparecer del todo del mundo exterior mientras leía un libro, escuchaba una música o veía una película. Era una concentración absoluta, en la que Mario había aprendido a no inferirse, la prueba de una sensibilidad que le maravillaba y al mismo tiempo le hacía sentirse romo en comparación, íntimamente desertado, algunas veces, cuando hubiera querido preguntarle o contarle algo a Blanca y sabía que no valía la pena el esfuerzo, no porque ella no le hiciera caso, sino porque literalmente no estaba, estaba ida, como se decía antiguamente, en el sentido más exacto de la palabra, ida de una realidad que con tanta frecuencia le provocaba aburrimiento o disgusto.
Este fragmento pertenece a En ausencia de Blanca, como dije en la reseña me sentía identificada en algunos aspectos con la protagonista, y he aquí en los que más me siento identificada, yo también soy capaz de abstraerme absolutamente cuando estoy leyendo, tanto que puede terminar el mundo a mi alrededor y yo no ser consciente de ello, puede sonar el teléfono y el timbre y no provoca en mi reacción alguna. Mis hijos y mi marido han aprendido a respetar mi tiempo de lectura, quizás porque les pase como a Mario que no les merezca la pena decirme nada, porque simplemente no estoy.
En ocasiones cuando las cosas me sobrepasan mucho tejo como mundos paralelos en los que me refugio, donde nadie tiene cabida, yo a ello le suelo llamar la espiral del silencio, son episodios en los que me refugio en mi misma como forma de no ser consciente de una realidad que me provoca angustia que me sobrepasa en demasía llegando a provocarme cuadros de miedo. Otra forma de llamarlo es la soledad acompañada, pienso que Blanca sufría de ella

jueves, 12 de noviembre de 2009

Perlas de la literatura nipona. Murakami como protagonista

Tras mucho deliberar decidí comenzar esta sección con Murakami. Tanto había leído sobre el autor en otros blog que decidí leer algo sobre el autor nipón que más vende en Europa, e incluso en los Estados Unidos. La ocasión me la brindo en bandeja Bibliolandia, al elegir como autor de los meses de septiembre y octubre a este japonés cosmopolita. Después de mucho pelear, conseguí en la biblioteca municipal Tokio Blues, y no puedo decir si me gustó o no lo hizo, sólo que me costó muchísimo engancharme a ese libro pero cuando lo hice no podía parar de leer.

A pesar de no ser uno de los libros que más me han gustado he entresacado unas cuantas líneas que me llegaron muy adentro.

Soy de ese tipo de personas que no acaba de comprender las cosas hasta que las pone por escrito.

Yo tengo que reconocer que si escribo es para poder digerir, o entender cosas que no puedo de otra forma, como si al plasmarlo en papel o en la pantalla me desligara de la cuestión que me preocupa y fuera capaz de verla desde fuera, como si de otra persona se tratara y puedo ser más objetiva a la hora de encontrar una solución. Creo que fue esta temprana frase la que me obligo a seguir leyendo y sufriendo una prosa que no me llamaba la atención.

Sólo aspirando la fragancia de un libro, tocando sus páginas, me sentía feliz.

Cuando voy a una librería y me pierdo entre sus pasillos y estanterías, me gusta cogerlos en las manos y acercar la nariz a sus páginas, aspirar el aroma que desprenden, sentir su tacto, y si la felicidad se puede cuantificar y medir puede que sea uno de los momentos en los que más feliz me siento, y me seguía enganchando con perlas por el estilo.

Si leyera lo mismo que los demás acabaría pensando como ellos. ¡El mundo está lleno de mediocres! A la gente que vale la pena le daría vergüenza hacer lo que hacen esos.

Durante mucho tiempo he tenido que oír mira que eres rarita eh… total porque disfrutaba con la lectura cuando para otros era un suplicio y porque leía sobre todo novela negra. Me convertí por vocación en una rara avis, que se negaba a leer lo mismo que los demás para ser aceptada por ellos. No creo que todos los que leen lo mismo sean mediocres esto es una frase de Nagasawa algo elitista y que veía en la literatura una forma de diferenciarse de los demás, pero me gusta diferenciar entre aquellos libros que la gente lee por convicción y que acaban por convertirse en best sellers por ser un éxito de ventas y aquellos que ya nacen como best sellers debido a una buena campaña de marqueting y que muchas veces dejan mucho que desear.

Esta otra frase para mi tiene mucho significado pero me es difícil de explicar así que la dejo para que cada cual la interprete a su manera.

Mientras avanzaba a paso ligero guiando a los demás su corazón se debatía en soledad en el fondo de un sombrío cenagal.

Puede que no fuera esta la mejor obra para comenzar esta sección, ya que estas frases escuetas las entresaque para el gadget, pero para dotar de ligereza esta primera entrada preferí frases cortas y llenas de significado.

viernes, 6 de noviembre de 2009

Se lanza una nueva sección


Cuando leo me gusta apuntar en una libreta aquellas frases que me han impactado, bien por su belleza literaria, bien por el significado que puedan tener, o bien por cuanto llego a identificarme con ellas. El resultado, un cuaderno lleno de citas, algunas tan largas que no tienen cabida en el gadget de pequeñas joyas rescatadas que cree para tal efecto. Ello me ha llevado a pensar en una solución, y al final después de madurar mucho la idea he decidido lanzar una nueva sección a la que titulare perlas de la literatura.


En ella intentare introducir todos aquellos fragmentos que por un motivo u otro hayan tocado mi sensibilidad de lectora, algunos en realidad son áridos, otros bellos, emotivos. Pero cada cual tiene un significado en sí, al menos para mi. En algunas ocasiones explicare que me ha hecho seleccionar el pasaje, en otras lo colocare desnudo frente a vuestras miradas, posiblemente cada uno pueda darle una interpretación diferente. Por que soy de las que sostiene que hay tantos libros como lectores, tantas interpretaciones como ávidos ojos se posan en sus lineas.


Suele decir una amiga que en la sombra lee todas o casi todas mis reseñas, y sólo deja constancia esporádicamente, que cuando lee lo que he escrito sobre un libro, se plantea si habrá leído una novela diferente, que no es capaz de encontrar los mismos matices que yo, que algunas cosas sigue sin verlas incluso cuando relee el libro, y es que como yo le he dicho siempre cada cual interpreta un libro cuya trama esta abierta a su manera, con el bagaje cultural que lleva a cuestas y la experiencia propia, con aquello que ha elegido en la vida y lo que ha obviado, y que para ello esta este mundo de los blogs, para enriquecernos mutuamente con las aportaciones que cada uno hace.


Quizás cuando leo le de demasiadas vueltas a las cosas, le quiera buscar más significados de los que realmente el autor ha expresado en la obra. Quizás y sólo quizás sea una reminiscencia de aquellos trabajos que me hacían hacer en el colegio, donde le buscaban cien pies a todo, y a fuerza de buscarlos durante tantos años, al final los encuentro hasta donde no existen.


En estos últimos tiempos se comentaba en los blogs que estábamos muy dispares, que novelas que a algunos bloggers no les habían gustado, otros recomendaban vivamente, esto me reafirmó en mi teoría, y a mi me gusta encontrarme con ese tipo de opiniones, me gusta leer a gente que argumenta una opinión contraria a la mía, o que difiera en alguno de los apuntes que expongo, porque ello permite abrir si se presta una línea de debate, y al final cada cual elige si leer o no el libro que se recomienda o se reseña.


Por todo ello esta nueva sección que acometeré en breve me llena de entusiasmo y ya que cada vez mi tiempo para leer es más escaso, me permitirá no tener el blog parado durante demasiado tiempo. Espero que sea de vuestro agrado y que sigáis comentando con absoluta libertad, tanto de forma positiva como negativa, porque al fin y al cabo nadie posee la verdad absoluta y de vuestras aportaciones yo también aprendo