miércoles, 2 de enero de 2019

Presentacion de No es tiempo de peros

Días de mucho, vísperas de ná, así reza el refrán que últimamente parece haberse convertido en el leit motiv de mi vida, organizarse es más que nunca una necesidad y no consigo un encaje de bolillos perfecto, o una partida de tetris ganadora. Seguro que os preguntareis a que viene esta diatriba, y es que si mis luchas con el tiempo vienen ya de lejos, parece que se han recrudecido en los últimos tiempos y diciembre fue el culmen, la batalla final.

No preguntéis quien resultó vencedor en esa lucha, porque esta demostrado que Kronos no pierde ni a las chapas, y yo fui la única perjudicada, tuve que dejar muchas cosas por el camino y postergar demasiadas otras, y ahora por más que intento que la maquinaria del reloj funcione, este deja de ser uno suizo de precisión.

Y aquí me tenéis, escribiendo sobre una presentación que tuvo lugar el día 15 de diciembre, en la que no tomé ninguna nota como viene siendo costumbre en mí. De la que me vienen fogonazos como si fuera ayer, a pesar de que el día fue de lo más completito, porque como no podía ser de otra forma todos los planetas se alinearon para que coincidiera con la comida de empresa.

El resto lo podríais imaginar, pero como seguro que vuestra imaginación va mucho más allá de la realidad, os daré unas pinceladas para poneros en situación.

El día comenzó pronto, con el aperitivo de rigor, a pesar de que tenía la presentación decidí ir en tren, por aquello de las copitas que van y vienen y que llegado una determinada dejas de contar, no era cuestión de comenzar a restar puntos, y que volara el carnet de conducir.

Por la ley de Murphy si algo puede salir mal, seguro que sale peor que mal, así que llegué tarde al punto de encuentro, y las compañeras con las que había quedado ya habían ahuecado el ala. Como todo no podía ser malo, me encontré con otras, y ante la imposibilidad material de localizar a las primeras decidimos tomarlo por nuestra cuenta, venga para acá la primera cervecita del día... que largo se va a hacer madre...

Aligeremos que no llegamos a la presentación vivas.

La comida transcurrió entre risas, copas de vino y por supuesto comida, como siempre demasiada, y en buena compañía bien sabido es que no se miden raciones, de ningún tipo. No quedábamos en el restaurante más que un grupo heterogéneo y envalentonado de jóvenes, coged esto con pinzas, que trasladamos la diversión a otra parte distribuidos en grupos más pequeños.

Sopese los pros y los contras y me marché con el que más  cerca iba a parar de Argot, donde en dos horas iba a tener lugar la presentación. Craso error, me vi metida en una sala pequeña, con multitud de gente y un Ximo Bayo trasnochado, cuando me llego el primer cubata de la tarde, que decidí desde el minuto uno que iba a ser el último y además me sobraba. ¿Pero como hacer el feo a tu jefe?, seguro que Marcial me hubiera contestado No es tiempo de peros... 

Me salvó la vida una compañera con la que compartí gin tónic y salida por las bravas de aquel ruidoso sitio.

Dios mio, toca poner los píes en polvorosa, falta un cuarto de hora para la presentación y yo con estos pelos y sin localizar a las chicas del club de lectura. El wasap salvó el último tema, enseguida supe que estaban en la librería, la chapa y pintura iba a ser otra cosa, ni siquiera sabía que pinta llevaba, pero iba a tener que dar igual.

Suelo ser de normal dicharachera, sin embargo, parece que esa tarde todo el mundo me notaba más de lo habitual y juro y perjuro que puede que llevara una copita de más, claro el gin tonic de marras, pero era capaz de llevar una conversación y una presentación, menos mal que no presentaba yo...

Ahora sí, nos ponemos serios, que comienza No es tiempo de peros. 

Al llegar a Argot, saludé a David y luego a Pere, no había tiempo para más, en breve iban a comenzar a charlar sobre una novela que llevaba mucho tiempo esperando y a la que aún no le había podido hincar el ojo, y no por falta de ganas, otra vez Kronos es el único culpable de tan tamaña desfachatez.

Pere comenzó diciendo que pretendía hablar poco, que quería que todo el protagonismo se lo llevara David, pero no lo consiguió, y el acto se convirtió en un diálogo entre dos autores de novela negra, o mejor dicho entre un lector y el autor de la novela.




Cómo me gustan ese tipo de presentaciones, amenas, sencillas en las que fluye la camaradería, en la que se nota que ambos se conocen, han tomado más de un café juntos, y se interesan por los pormenores de una historia, aquello prometía y mucho. 

Constató Pere Cervantes lo que cualquier lector atento de David podrá constatar, y es que desde su primera novela publicada ha ido creciendo como escritor, de la primera a la segundo se nota un salto mortal sin red, y por lo que contaba Pere, en esta le añadía más peligro. Me quemaba el libro en las manos, las ganas de empezarlo eran brutales, y todavía iba a tener que esperar un tiempo.

Por fín he podido empezarlo y comprobar como la prosa de David sigue creciendo de forma imparable, que ha ganado enteros y que seguro que cotiza en bolsa al alza.

El peso de la presentación lo llevaron los personajes, Marcial Lisón, y sobre todo Zoe Ochoa, que nos sorprendió en Inspector Solo, y por lo que contaban David y Pere iba a dejar al lector boquiabierto. Comentaba el cartaginés que ha escrito una trilogía por incompetencia, que cuando comenzó a escribir ya sabía como iba a empezar y terminar la novela, pero necesitaba tantas páginas que supo que no iba a encontrar ni quién se lo publicara ni quién se atreviera a leerlo. De ahí que decidiera montar la trama en tres libros.

Y es que mostrar el cambio brutal que sufre Zoe, necesitaba de un recorrido y sobre todo de ciertas vivencias. Cómo bien dice David, necesitaba humanizar a Marcial, a la par que Zoe se deshumanizaba, como si de un cruce de personalidades se tratara. Cada vez necesitaba más leer ese libro, cada vez tenía más preguntas.

Ese diálogo a dos, se abrió al público, en el que había caras conocidas, pero otras no, otro punto a favor de la novela y de su autor, Inspector Solo caló entre lectores.

Una lectora que empezó por su última novela, envidia modo on porque ahora tenía posibilidad de leer las anteriores, comentó que no había necesitado leer las anteriores para disfrutar esta, pero que notaba que le faltaba información, y tanta alma de cántaro pensé yo...

David le contestó que había concebido las dos novelas publicadas con Versátil para que se pudieran leer independientes, de ahí las contextualizaciones de Inspector Solo, y el prólogo de No es tiempo de peros que sitúan al lector. Pero si se quiere notar la evolución de los personajes, si se quiere aprehender la esencia hay que leer las tres y hay que hacerlo en el orden que toca.

A lo que comenté que sin leer la última novela, creía que al menos era indispensable haberse adentrado en Inspector Solo para no perderse, y ahí David me corrigió. Él considera que es más importante haber leído Muertes de sobremesa, por que se rescatan personajes que aparecieron en esta, y que no tuvieron ningún protagonismo en Inspector Solo y que es imposible contextualizar al cien por cien.


Despúes de leer el prólogo de No es tiempo de peros, entiendo porque David le da daba más importancia Muertes de sobremesa, esa página y media resume y condensa la trama de Inspector Solo de forma brutal y sitúa al lector en la acción de forma que leer Inspector Solo sea recomendable, pero no una necesidad imperiosa.

En las pocas páginas que llevo leídas de No es tiempo de peros ya he encontrado personajes de la primera novela que yo personalmente eché de menos en la segunda.

De forma acertada, una lectora y bloguera comentó que había notado que la ciudad de Cartagena iba ganando protagonismo novela a novela, hasta convertirse en esta en un personaje más, que le gustaba que David mostrara el amor por su ciudad, pero que también aprovechara para criticar y denunciar que se hacía mal en ella, que tenía de feo.

A lo que David comentó que Cartagena como cualquier ciudad tiene su parte turística, y también barriadas que quedan en la oscuridad, por las que no se perdería ningún visitante. Y eso es lo que él pretende denunciar, porque para ello la novela negra se presta a la denuncia social, es lo positivo de ella, y al lector no hay que enseñarle sólo lo bonito de una ciudad, si no la realidad.

Como no podía ser de otra forma siendo que había sido capaz de crear el PERSONAJE, si uno soberbio, sin fisuras, uno capaz de sostener por el mismo cualquier trama, Marcial Lisón,  ese personaje con el que quisieran dar todos los autores, y que cuando alguno da con él lo exprime hasta cotas que aburren, Pere preguntó que iba a pasar después de esta novela, si David iba a continuar con él, o si se cerraba una etapa para abrir otra.

Fans y admiradoras de Lison, de momento este va a dormir el sueño de los justos, perooooooo, si en algún momento David siente la necesidad de despertarlo ya tiene pensado como hacerlo y como no, lo acompañará Zoe Ochoa y situará la trama años después del final de No es tiempo de peros...

Estos dos saben como hacer que  me muera de ganas por leer la novela y habrá de esperar, eso lo tengo clarísimo.

Como no podía ser de otra forma Zoe ganó protagonismo porque si Marcial fue un personaje potente desde la primera novela, esta fue ganando en potencia, y en interés a la par que Lisón perdía fuelle, lo que con una personalidad tan fuerte a penas era visible.

Constataban David y Pere que la Zoe que íbamos a encontrar en esta historia no tenía nada que ver con la de Muertes de sobremesa y a fe que tenían más razón que un santo, aunque no se si decir que me gusta demasiado el cambio operado, el rencor nunca fue buen compañero de vida.

Terminó la velada, con la firma de ejemplares, yo guardé el mio hasta el Club de Lectura de Cosas&Musas, hasta haber podido disfrutar de la novela, y poder preguntar en condiciones, no solo conjeturas. Se formó una cola larga y las musas nos fuimos en busca de otras aventuras, porque no esperaríais que terminara ahí mi día, que he dicho que fue completito...



La opción era irme en tren a casa, o unirme al tardeo con mis compis de club de lectura, y decidí lo segundo, que manera de meterme en berenjenales, si es que lo mio es de traca, el tardeo se transformó en nocheo, en una cena de tapeo y un té de Navidad que se alargó hasta la media noche y solo en ese momento se decidió alzar el campamento y volver a casa.

He de confesar que la adrenalina hacía mucho que me había abandonado, que regué mi tapeo con coca cola y se me cerraban los ojos, pero ya no había opción de volver a casa en tren, y aguanté como una campeona incluso el té, pero con las pilas a medio gas.

Espero haber espoleado lo suficiente vuestra curiosidad para lanzaros de lleno a la lectura de este libro, yo lo empecé ayer, llevo muy poquito, pero la prosa de David me tiene enamorada, me he reencontrado con Marcial y la peor versión de Zoe, y ha sido un placer volver a encontrar a Sola, espero que la galga no sufra mucho en esta entrega.

Si aún os falta algún regalo de reyes, acertareis con toda la trilogía, y con este en particular, y eso que no he leído más  que dos o tres capítulos...