Mostrando entradas con la etiqueta Ediciones B. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ediciones B. Mostrar todas las entradas

lunes, 19 de octubre de 2020

El nombre de Dios. José Zoilo Hernández

 Me gusta la novela histórica pero pocas veces me adentro en un periodo tan lejano de nuestro pasado, suelo quedarme en la Edad Media, en sus coletazos finales y de ahí en adelante dadme lo que queráis que todo es bienvenido. Hay periodos que nunca me han atraído, otros de los que directamente huyo porque en mi época de estudiante me los hicieron odiar. Que importante es un buen profesor en escuelas e institutos, que primordial que sepan hacer de esta asignatura algo apasionante, porque conocer nuestra historia es lo que nos impide repetir muchas barbaridades ya pasadas, y si miramos a nuestros días vemos que muchos episodios podrían volverse a repetir.

Al autor lo conocí en el VIII Certamen Internacional de Novela Histórica Ciudad de Ubeda. En su haber contaba con una trilogía, Las cenizas de Hispania y en la presentación quedé prendada de su forma de contar el pasado, de la pasión que escondían sus palabras, de la manera en la que había logrado escribir tres libros de los que sólo he leído a fecha de hoy uno, El alano.

Tras la presentación una delegación de #SoyYincanera tuvimos la suerte de compartir mesa en la cena con José Zoilo Hernández y su mujer, Esther Morera, e intercambiar inquietudes y curiosidades que nos quedaron pendientes tras el acto al que acabamos de asistir. A pesar de todas las reticencias que ese periodo me provoca decidí embarcarme en la lectura de El alano, y terminé por querer poner un Attax en mi vida, y a pesar de pretender seguirle por los confines de la convulsa Hispania, otros libros se cruzaron en mi camino y mi reencuentro con Attax sigue pendiente.

Cuando vi que publicaba de nuevo no dudé en volver a la España Visigoda, sumergirme de nuevo en sus letras ha resultado un placer inmenso a pesar del poco tiempo del que dispongo. Sus descripciones  casi mágicas te transportan al campo de batalla, en ocasiones he sido capaz de oler el miedo, la sangre y la miseria. En mis oídos resonaban los aceros al entrechocar, los gritos de los que perdían la vida en el fango.

Nadie narra con más maestría las batallas y nadie las desprovee de su brillo y glamour como el tinerfeño, la realidad desnuda se impone y el lector es capaz de sentirse en medio del fragor en toda su dimensión, al menos yo si he sido capaz de bajar hasta los infiernos con los personajes.

El autor:

José Zolilo Hernández nació en Tenerife en 1977, es un biólogo de profesión que trabaja en el ámbito
de la agricultura y el desarrollo rural. Aunque su labor profesional ha discurrido por el campo de las ciencias, es un auténtico apasionado de la Historia desde muy temprana edad. 

Su primera novela El alano, fue galardonada con el I Premio de Novela Histórica de Pozuelo de Alarcón y alabada por la crítica y los lectores. con ella inició la trilogía épica "Las cenizas de Hispania", una apasionante recreación de la Hispania tardorromana que continuó con Niebla y acero,  y concluyó con El dux del fin del mundo. Esta trilogía lo ha consagrado como una de las nuevas voces más importantes del panorama de la novela histórica nacional.

Lo podéis encontrar en 

www.josezoilohdez.com

Twitter: @josezoilohdez


Sinopsis:

¿Puede una reliquia legendaria salvar el reino en sus horas más oscuras?

Cuenta la leyenda que El rey Salomón mandó construir un objeto en el que dejaría escrito todo el conocimiento del mundo; una mesa plagada de oro y joyas capaz de colmar con su poder la ambición de quién la poseyera.

Año 711 d.C. las tropas musulmanas desembarcan por primera vez en el sur de la península Ibérica con un afán imparable de conquista que hasta el momento no ha conocido rival. Sorprendido mientras luchaba en el norte de su territorio, el rey visigodo Roderico debe partir para defender la provincia más meridional de un reino que se enfrenta ahora a demasiados enemigos.

A la vez que los ejércitos se preparan para la lucha y las viejas rencillas comienzan a aflorar entre los nobles godos, un religioso escoltado por una pequeña partida se dirige hacia el campo de batalla portando una reliquia que podría cambiar el curso de la contienda. Es el momento de comprobar si su poder sagrado será suficiente para hacerse con la victoria, o sí, por el contrario, terminará convirtiéndose en la perdición del reino.

Tras la trilogía de "Las cenizas de Hispania"; José Zoilo despliega el apasionante escenario bélico de la batalla de Guadalete, uno de los episodios cruciales de la historia de España.

Impresiones:

Las novelas también entran por los ojos, cuando en nuestro país se publican tantas novedades en un mes el departamento de marketing de cualquier editorial tiene claro que ha de atraer a sus potenciales lectores. Nos encontramos ante una novela en tapa dura, sobrecubierta y cartoné. La ilustración de la portada ya es suficiente para que cualquier amante de la novela histórica épica se lance a por ella. Pero si no es algo que te atraiga, haber leído o escuchado al autor es motivo suficiente para no dejarla escapar.

Si como yo no eres amante del género épico voy a intentar convencerte con algunas pinceladas de la necesidad de leer a José Zoilo, un autor que narra las batallas como pocos, me atrevería a decir como nadie, al menos como nadie de los que yo haya tenido el placer de leer. Un autor que no te ahorra detalles, que te dibuja el campo de batalla desprovisto de toda fantasía con la cruda realidad del miedo, el sudor y los fluidos que por allí campan. Una realidad en la que el acero, y los escudos quedan desnudos de toda gloria, porque aún incluso resultando vencedores son muchos los que quedan en el campo de batalla, las heridas que se arrastran y esa victoria se sabe poco duradera.

El autor ha realizado un gran trabajo de documentación que ha sabido integrar a la perfección en la novela para que esta resulte amena y el lector se quede pegado a sus páginas. En la parte interior de las tapas de cartón encontramos el mapa de la Reino Visigodo del s. VIII, esencial para poder seguir el recorrido de nuestros personajes, las visicitudes por las que pasan y poder centrar la trama, porque nos encontramos una geografía muy distinta a la que conocemos en nuestros días.

Si ello no es suficiente en la parte final del libro encontramos un glosario de topónimos, uno de términos y otro de  personajes, que nos ayudaran a situarnos en todo momento en la lectura, aunque sinceramente, yo solo le di un vistazo al mapa los dos primeros días de la lectura y luego ya no me hizo falta.

No suelo empezar por el final, pero en esta ocasión me gustaría hacerlo. Cuando termina esta historia, el autor se permite escribirnos una nota histórica, los que hemos estudiado en mayor o en menor medida historia sabemos que no todo está bien documentado, y que podemos encontrar distintas versiones de un mismo hecho, algunas de ellas contradictorias. El  s.VIII de nuestra era es un periodo convulso y oscuro, con muchos sucesos sin documentar o tan documentados que según la fuente que consultemos podemos llegar a una u otra conclusión.

El autor aprovecha esta nota histórica para decirnos porque ha optado por una u otra versión, unas veces era porque la trama así lo necesitaba y otras porque a él es la que más le convencía tras sus muchas horas de documentación. Nos encontramos ante una ficción histórica, pero no por ello el autor ha descuidado los detalles, y nos ha situado al finalizar la lectura en las fuentes consultadas y las que ha elegido, porque de otra forma la historia narrada hubiera podido ser otra. Aunque yo haya empezado esta opinión  por el final no recomiendo leer la nota histórica antes de empezar la lectura porque puede contener algún destripe.

Nos encontramos ante una novela coral, con una gran profusión de personajes, la mayoría de ellos masculinos, aunque alguna mujer también tiene su protagonismo en esta trama. Multitud de personajes, etnias y religiones. Y José Zoilo ha sabido dotarlos a todos y a cada uno de ellos de una personalidad llena de matices, todos ellos por poco recorrido o importancia que tenga esta dibujado con mimo, por una mano experta, algunos de ellos se salen del papel, lo traspasan y lo llenan todo, hay ocasiones que los notas a tu lado, o tú al lado de ellos. Pocos autores logran que sea capaz de meterme en los zapatos de sus personajes y Zoilo lo ha conseguido incluso con aquellos más odiosos.

Porque sí, hay personajes reales y ficticios, hay personajes cuya bondad es excesiva y otros cuya maldad traspasa cualquier ética, los hay ambiciosos, egocéntricos, algunos llevados al borde de la locura por lo que hoy podríamos llamar fanatismo. En todas partes podemos encontrar personajes que nos atraigan o nos repelan, y el autor logra eso con su prosa, con la forma en la que hace actuar a cada uno de ellos, con los diálogos. Tanto los musulmanes, como los hispanos, vascones... todos ellos tienen una forma de actuar distinta. Los claroscuros de todos ellos para mi fueron un reto.

Hay personajes que se van a quedar conmigo durante mucho tiempo como Witerico un guerrero gigante con alma dulce, leal a su señor y a sus amigos, simple en su forma de vivir. O Ademar el comes de Astigi, cuya bondad solo empañada por el odio cerval a su medio hermano he admirado. También se va a quedar mucho tiempo en mi corazón la pelirroja Elvia una mujer desarraigada de todas partes  que se sentía perdida en las ciudades. 

Y entre ellos un lugar especial para Hermigio, ese joven pastor que soñaba con ser guerrero, que no quería que sus días transcurrieran pastoreando ovejas, y cuyo sueño se hizo realidad cuando pasó una comitiva que se dirigía al campo de batalla con una misión un tanto fantasiosa.

Todos los personajes, sobre todo los que más tiempo permanecen a nuestro lado evolucionan, todos crecen, y nosotros somos testigos de su crecimiento o de su deterioro. Para mi el personaje que más evoluciona es Hermigio, quizás porque solo tenía 15 años cuando lo conocemos y lo acompañamos durante muchos años. Y si de deterioro se trata quizás el máximo exponente es Bonifacio que casi roza la locura y llega a ser poco creíble para los hombres que le tienen que ayudar a completar su misión. Pero si un personaje me ha impactado ese ha sido Ragnarico, quizás porque con él se hace justicia poética, el verdugo ajusticiado, aunque para comprender esto habrás de leer la novela. Meterse en la piel de Ragnarico es muy complicado, pero si lo consigues llegas a compadecer el demonio en que se ha convertido.

Y si especial importancia tienen los personajes en esta novela, también los escenarios en los que transcurre la acción, porque nuestros personajes están casi siempre en movimiento en un largo peregrinar de años con alguna temporada asentados en el mismo sitio. Quizás lo que más me impactó fue el saqueo al que fue sometido la aldea de Elvia y lo que allí sucedió como exponente máximo de la maldad humana, la lujuria y el narcicismo, egocentrismo puro y duro. El mal por el mal sin medir consecuencias. Pero también Roma, quizás por he estado allí y me cuesta imaginar la decadencia que describe el autor, contrastada con la opulencia de la ciudad de los curas.

Y si ya nos metemos en la sociopolítica de la época ese tira y afloja del poder religioso y el nobiliario, esos máximos exponentes de la vida pública que decidían sobre el devenir y que había que convencer en muchas ocasiones para actuar, está tan bien reflejado que en ocasiones me indignaba, me hubiera gustado entrar y decirles un par de cositas a esos seres estirados que temían arriesgar sus posiciones y posesiones, pero no a sus hombres y muchas veces reaccionaban tarde.

Pero sin temor a repetirme y aunque todo es apasionante en esta trama que tan bien ha urdido José Zoilo, lo mejor de todo son sus narraciones de las batallas, el antes, el durante y el después. A mi me parece que es tan visual la novela que bien podría llevarse a la pequeña pantalla, a lo mejor con muy poco esfuerzo, y por que no soñar a lo grande, a la gran pantalla,  cuanto me gustaría si ello no supusiera cargarse una estupenda novela.

Y sobrevolando todo ello una reliquia, pretendida por musulmanes e hispanos, un motivo para matar y para luchar, unos por conseguirla y otros para salvaguardarla, ¿qué hay detrás de la leyenda del poder infinito que otorga el poseerla? Parece que la ambición humana, el afán por tener el poder absoluto y poder imponer tu voluntad.

José Zoilo logra armar un gigantesco puzzle, en el que todas las piezas encajan con precisión y consigue dejar todos los cabos atados, todas las tramas y subtramas cerradas. Desconozco si la novela es autoconclusiva o tiene una continuación, si algún personaje tendrá su propia novela o si por el contrario todos encuentran su final en este libro, hacia donde dirigirá sus pasos el autor en la próxima novela, solo sé que estoy deseando volver a leer algo suyo y por suerte tengo dos novelas en la recamara.

No se si habré conseguido convencerte para iniciar un viaje al siglo VIII, seguro que disfrutas la experiencia, eso sí ponte cómodo y no vayas con prisas porque todo adquiere otra dimensión en esa época de nuestra historia.

Conclusión:

Una historia muy recomendable, en la que hay espacio para lo épico, para el romance, para la vida socio-política. Un buen escaparate de una época muy poco trillada en la ficción y que a mi en la pluma de José Zoilo me ha regalado horas de disfrute literario.

Una novela coral que te hará empatizar con unos personajes y odiar a otros, en los que al final de tantos años de recorrido todo quedará bien saldado, todos los cabos atados, cualquier afrenta restañada. Amor, desamor, odio, venganza ingredientes que podrás encontrar bien cocinados y condimentados en la narración de la decadencia del Reino visigodo.

¿Se puede pedir algo más? Pues sí que te mantenga pegado a sus páginas y que te interese el devenir de sus personajes y eso lo consigue con creces el autor.

¿Te animas a viajar en el tiempo y en el espacio desde el sillón de tu salón? Te aseguro que no te arrepentirás










lunes, 22 de julio de 2019

Los señores del humo. Claudio Cerdan

Claudio Cerdán lleva años como maestro indiscutible de la novela negra, lugar que ha peleado novela a novela ganándose el respeto de escritores del género, críticos y lectores por igual. Sin embargo, llevo los últimos años en una vorágine de estudio, trabajo y cursos de promoción profesional que reducen mi tiempo de ocio a la mínima esencia, por lo que mi lista de deseables es mucho más larga que la de leídos, en casa se acumulan todas esas novelas que un día compré con mucho entusiasmo y que todavía no he podido sacar de la estantería.

Entre las que me hacen ojitos cada vez que tengo que elegir nueva lectura, hay alguna de Claudio Cerdán, por ello decidí aprovechar la oportunidad que me brindaba #SoyYincanera, leer la última novela del autor y la sinopsis prometía, los autores de novela negra la recomendaban y ya solo faltaba que no me desmoronara ante el grosor del ejemplar, inversamente proporcional a mi tiempo lector.

Y sí, ya se que estamos en verano, y que el calor invita a quedarse en casa leyendo, pero mi turno de trabajo es de tarde y la mañana da para pocas alegrías en forma de palabras e historias. Los fines de semana al final se hacen cortos para tanto disfrute pendiente y las novelas se amontonan en las estanterías sin leer año tras año.

Pero volvamos a la novela que nos ocupa, tras el impacto del tamaño de la novela, llegó otro peor, la contundencia, Claudio Cerdán viene a hacer una denuncia social y no le tiembla el pulso, no busca ser políticamente correcto, más bien parece un bisturí, aséptico, hurgando en nuestras miserias para provocarnos, para que la lectura por momentos deje de ser cómoda y nos obligue a reflexionar.

Una obra de ficción que es dolorosamente creíble, en la que hasta los pasajes más exagerados son verosímiles, en la que sus personajes principales son llevados una y otra vez al límite y no siempre saldrán bien parados y eso para disfrute del lector que se siente montado en una montaña rusa en la que no hay ningún descanso hasta que llega el punto final y la historia termina dejándolo un poco huérfano y en mi caso desnortada, como a los propios personajes, porque ninguno sale indemne del caso, y afirmaría que tampoco lo hace el lector.

El Autor:

CLAUDIO CERDÁN (Yecla, 1981), es un escritor de novela negra español. Con su primera obra, El país de los ciegos, ganó en 2012 el Premio Novelpol a la Mejor Novela Negra del año. Con ese libro (relanzado en edición digital por Arroba Books en 2014) fue además finalista del XIII Premio Lengua de Trapo y del Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón. Un año después vio la luz un nuevo título, Cien años de perdón (Versátil Ediciones, 2013), un thriller que quedó finalista de los Premios LeeMisterio.com 2013 como Mejor Novela y en el II Premio de Novela Pata Negra que otorga la Universidad de Salamanca. Además fue recomendado por El País como una de las mejores novelas negras de 2013. Le siguió Un mundo peor (Versátil Ediciones, 2014), una nueva incursión en el género policíaco que ganó el I Premio Ciudad de Santa Cruz a la Mejor Novela Negra de 2014. Además, fue finalista del II Premio Valencia Negra y del III Premio Pata Negra. A continuación publicó La revolución secreta (Alrevés Editorial, 2014), una mezcla de novela histórica, detectivesca y de terror ambientada en los últimos años de la Revolución Rusa, editada también en Sudamérica. Después llegó Sangre fría (Dolmen Editorial, 2015) una historia de criminales y supervivencia no exenta de humor. A continuación apareció El club de los mejores (Ediciones B, septiembre de 2016), publicada en varios países simultáneamente. Firmada bajo el seudónimo de Arthur Gunn, se trata de una adictiva novela de intriga que ya ha sido comparada con Mystic River de Dennis Lehane y El cuerpo, de Stephen King. En 2017 publicó La última palabra de Juan Elías (Ediciones B, 2017), continuación de la exitosa serie de televisión Sé quién eres, emitida por Mediaset, HBO, BBC4 y vendida a media docena de países. La acogida de este libro fue tan entusiasta que llegó a situarse entre los más vendidos de Amazon, Fnac, Corte Inglés y Casa del Libro.
   
Nunca mires atrás (Menoscuarto Ediciones, febrero de 2018)  es la cuarta entrega de la detective Sonia Ruiz, serie iniciada por Lorenzo Silva y Andreu Martín entre otros reconocidos autores.


Con anterioridad, Cerdán había publicado dos títulos de género fantástico (El Dios de los Mutilados y Cicatrices), y en 2012 publicó en Francia La casa de chocolate, una inquietante novela aún inédita en español.
Como escritor de novela negra ha participado en varias antologías. Además, ha escrito guiones, dirigido cortometrajes y dibujado cómics, entre otras actividades.
Sus libros se han publicado en España, Argentina, México y Francia, entre otros países. En la actualidad reside en Suecia.

Sinopsis:

Claudio Cerdán nos conduce a través de una historia turbia, oscura y fascinante, en la que todo empieza a cobrar un significado distinto cuando, tras el impacto de las primeras páginas, un asesino en serie empieza a decapitar a sus víctimas por las calles de Madrid.


En una ciudad corrupta e inmisericorde, tres vidas perdidas chocan en su caza al asesino. Paco Faura, policía retirado que trabaja como detective sin licencia, sospecha que todo podría estar relacionado con un caso que no pudo esclarecer treinta años atrás. Mientras tanto, CJ -un antiguo mercenario- piensa que el culpable es un viejo compañero de armas. Y Aldo, un proxeneta que tuvo que huir de México cuando los narcos pusieron precio a su cabeza, perderá la cordura al creer que el pasado vuelve para vengarse.

Mis Impresiones:

Me gusta la novela negra, y eso no es ningún secreto para los asiduos a este blog, porque si bien no es lo único que leo, también es cierto no los reseño todos por falta de tiempo y la mayoría de las opiniones versan sobre este género. Pero también es cierto que por ese motivo, por haberme perdido entre tantas historias una es capaz de ver cuando tiene ante sí una novela interesante, cuando llega un soplo de aire fresco tan necesario para airear a autores y lectores por igual. Y hago esta afirmación sin haberme perdido en ninguna otra obra del autor, al que tengo por contundente, implacable, certero.

Lo primero que llama la atención en esta novela es su tamaño, más de quinientas páginas, y teniendo en cuenta que en este mundo en ocasiones prima cuantas novelas lees y reseñas, embarcarte en una lectura de estas dimensiones asusta y no poquito, en mi caso porque la novela se eterniza en mis manos y te da la sensación que un año más no vas a poder leer todo lo que quieres. Pero cuando comienzas a leer y te golpea con esas frases tan duras, empieza a darte un poco igual el tiempo que vas a estar con la novela, solo deseas que no termine, y al mismo tiempo estas ansiosa por saber hacia donde te va a llevar la historia y cual va a ser el desenlace hacia tanta locura contagiosa, que amenaza la propia cordura del lector, que no sabe muy bien si buscar un psicólogo o un psiquiatra, si es el más cuerdo entre los locos o el más loco entre los cuerdos. 



 Claudio Cerdán ambienta su novela en Madrid, en los años de mayor auge de la crisis económica, cuando la ciudad busca convertirse de nuevo en  sede de los juegos olímpicos con aquel discurso de su alcaldesa que nos quitó la respiración a más de uno, y que todavía corre por ahí alguna frase como mofa. Una época en la que todos los días saltaba a la prensa algún caso de corrupción política, en la  que los españoles fuimos perdiendo poco a poco la confianza en unos señores que parecía que hacían la leyes a medida de los que a golpe de talonario podían engrosar sus fortunas particulares, y todo ello quedaba tan lejos del interés del ciudadano que sonroja.

En ese escenario, muy bien dibujado por cierto, tanto que en ocasiones te dan ganas de gritar, los que tenemos ya algunos años recordamos que en Alcorcón se proyectó un ambicioso Eurovegas que venía a traer prosperidad a nuestro país, a crear un montón de puestos de trabajo, turismo y un sinfín más de bondades, obviando que todo ello era de segunda o tercera categoría y que seguramente traería más miseria que riqueza, porque la primera se repartiría en muchas manos y la segunda quedaría concentrada en unas pocas.


Los entramados de la corrupción quedan al descubierto y nadie parece indemne al poder de Don Dinero que es quién gobierna la vida de los personajes de esta novela. Desde el principio el dueño de Eurovegas y su hijo me han dado nauseas, cada uno por una causa distinta, el padre por lo manipulador, corrupto y amoral, el hijo por lo débil, casquivano, incompetente, vividor, tantos y tantos adjetivos peyorativos. Pero soy consciente que la culpa de que me caiga tan mal la tiene CJ y su visión del vástago Levi.

El autor ha demostrado además de ser ambicioso, tener muchas tablas en el oficio, solo así podía crear tres personajes tan dispares, tan interesantes, hasta el punto que cada uno de ellos podría haber protagonizado su propia historia. Aún así decide colocarlos a todos ellos en una misma novela y tan antagonistas son entre sí que el reto es hacerlos confluir, que no choquen entre ellos y se difuminen unos a otros.

Lo primero no lo consigue, los personajes chocan entre ellos, crean conflictos, se dan de bruces con una realidad que no les es favorable, pero si consigue que cada uno de ellos tenga interés por si mismo, que ninguno quede eclipsado por el otro, que el lector no sepa muy bien cual le resulta más interesante

Las frases más descarnadas de Cerdán te ponen los pelos de punta, la visión que tienen de España los Levi duele, e imagino que como el autor vive en el extranjero parte de esa forma de ver nuestro país la habrá recopilado del exterior. Los españoles somos duros con nuestra piel de toro, pero nos duele que ciertas cosas se pongan en boca de foráneos, algo así como la vapuleo porque es mía, pero solo yo puedo hacerlo. Me he visto asintiendo tantas veces, enfadándome tantas otras, sonriendo las más, porque a pesar de la dureza que destila esta novela, también la atraviesa una fina ironía, que si pones los cinco sentidos en lo que lees te levanta más de una sonrisa, algunas de reconocimiento.

Creo que el mayor acierto de esta novela está en sus tres personajes principales, tres personas que nada tienen en común y a las que un hecho unirá, cada cual para exorcitar sus fantasmas personales, crearan un trío un tanto dispar que en ocasiones nos desesperara, porque todos tienen más sombras que luces, todos obedecen al poder de Don Dinero y desde el primero al último son seres de moralidad muy dudosa a los que al menos yo cogí mucho cariño y terminé redimiéndolos.


Paco Faura, es el único autóctono, un policía al que un inoportuno infarto retiró del servicio activo, y se gana la vida como detective privado sin licencia, otro  más en la literatura, y así se encarga Claudio Cerdán de hacérnoslo ver en una multitud de guiños metaliterarios. Nuestro protagonista necesita el dinero para limpiar su conciencia, para procurarle los mejores cuidados a una esposa en coma a la que no tiene el valor de visitar, mientras investiga quién ha sido el culpable de tal atrocidad. Para ello no duda en estar en nómina de un político corrupto e investigar como fastidiar la vida de más de una persona, aunque se da cuenta de que sus días como investigador privado tienen fecha de caducidad, porque el corazón no parece querer seguirle el ritmo. La aparición de un cráneo en el solar donde se va a edificar Eurovegas levanta sus sospechas y lo conecta con un caso no resolvió en su carrera profesional.


Aldo Vargas: Mejicano, llega a España huyendo del cartel de Sinaloa que ha puesto precio a su cabeza por la pérdida de un cargamento de droga. A su llegada a nuestro país delinque, y pasa una buena temporada en el trullo donde coincide con un mafioso ruso, que a su salida lo contrata como proxeneta. Pero Aldo comete un error, compra un ordenador y trasteando por la red encuentra algo que le afecta a su cordura y lo convierte en un yonqui que pierde la noción del tiempo, del espacio y sobre todo la conciencia de lo que es real y de lo que es ficticio. Y no es el único error que comete, creyéndose enamorado se enfrenta a su jefe, y se fuga con la mujer a la que cree amar. Por segunda vez se convierte en fugitivo. La decapitación de su novia lo enloquece hasta el punto de llegar a creer que el pasado vuelve para ajustarle las cuentas, y se convierte en una bomba de relojería que en cualquier momento puede estallar.


CJ: Ex marine, fue capturado en Afganistan y torturado durante días, semanas y meses, siempre con la espada de Damocles pendiendo de su cuello. Fue rescatado y tras un reseteado en manos de un terapeuta se convierte en un mercenario a las órdenes de Harrelson Levi quien lo contrata en Macao para la seguridad de sus casinos. Americano de origen dominicano es trasladado a España por sus conocimientos del idioma y allí se reencuentra con el pasado, con un compañero de secuestro, solo que el secreto que ambos guardan nos puede poner el vello de punta. Cuando Madrid comienza a sembrarse de cuerpos sin cabeza, cree saber quien esta detrás de esos asesinatos y comienza a buscar a un fantasma. Pero la tierra parece habérselo tragado.


Esos asesinatos en serie son el punto de confluencia de estos tres protagonistas, cada uno con sus fantasmas en el armario, cada uno con las sombras que oscurecen sus vidas. Cada uno con su interés particular por resolver el caso y juega las cartas de una forma que no siempre beneficia al otro, de ahí que ellos choquen, que se produzcan conflictos, que en todo momento en la novela esté pasando algo.


Otro acierto a mi modo de ver es que al autor no buscar ser políticamente correcto cada personaje se expresa como lo haría en su día a día, la novela está llena de diálogos que le otorgan una gran agilidad, a través de su forma de hablar podemos descubrir mucho más de ellos que con cientos de descripciones y además de una forma más amena.


El estilo del autor es cortante, directo, exento de florituras, no le hacen ninguna falta para lo que quiere contar. Los capítulos son cortos, dando al lector la sensación de querer más, mucho más, y se lo va concediendo capítulo a capítulo, avance a avance. Y todo eso sin eclipsar a ninguno de sus personajes estrella, a los que unas veces amas y otras aborreces, a los que unas veces comprendes y otras no eres capaz.


Si me tuviera que quedar con un personaje este sería sin ningún tipo de duda CJ con su moralidad victoriana, con unos principios muy suyos que no siempre logras entender, y con los que unas veces estás de acuerdo y otras completamente en contra. El no querer someterse a quién le paga y mantener esos principios intactos no le va a hacer ningún bien y al lector nos deja en estado de shock, porque no esperas eso, y sobre todo no lo deseas, aunque entiendes que es un broche de lo más adecuado, que el autor no lo ha podido bordar mejor, quién tienta a su suerte termina encontrándola.


Además del tema de la corrupción, hay otro tema en la novela que viene de la mano de la Mafia rusa y como no de Aldo, o podríamos decir dos, que van íntimamente ligados. La prostitución, la mayoría en manos de mafiosos rusos, como se mueve, como se trata a las chicas, el miedo que estas tienen, como las drogas son su único consuelo para no ser conscientes de su situación. Y la lacra del juego no le va a la zaga, esa la podemos ver en Macao donde la corrupción de sus autoridades no es menor que en España, pero claro esa es otra historia que igual Claudio Cerdán tiene a bien contárnosla en otro momento, o igual no.

Si algo salta a la vista, aunque esté más que bien escondido, es el ingente trabajo de documentación y hemeroteca que ha realizado el autor, una labor tan bien mimetizada en la historia que puede pasarnos desapercibida, sobre todo a los hemos vivido la época y hemos tirado de memoria. Me gusta el estilo del autor, me gusta la historia que ha contado, me he enamorado de unos personajes que son unos cabrones con pintas a los que es mejor tener lejos. Me ha enfadado la excesiva suerte de Aldo, parece tener un ángel que vela porque siga cometiendo maldades, con la cabeza ida, y sin tener conciencia del bien y del mal, o a veces teniendo demasiada conciencia de ello y no importándole quien cargue con las consecuencias de sus actos.

A pesar de lo mucho que me ha gustado la novela, de lo mucho que hay escondido entre sus líneas, no se si es una novela para todos los públicos, para los lectores de novela negra tengo claro que los va a hacer fibrilar, para los que no gusten del género o tengan el estomago delicado le van a encontrar más defectos que virtudes.

Conclusión:

Claudio Cerdán se ha marcado una novela espectacular, en la que ha sido capaz de crear tres personajes de infarto que han sido capaces de brillar durante toda la historia con luz propia, a la vez de chocar entre sí tantas veces que han creado conflictos que han tenido que solucionar en pos de un beneficio común, encontrar al asesino que esta sembrando el pánico en las calles de Madrid.

Los temas que toca la novela como denuncia social son todos muy candentes y me atrevería a decir que de rabiosa actualidad, porque si bien hoy no se proyecta un macrocasino en España las salas de juego están inundando nuestros pueblos y ciudades, con unas leyes muy laxas que los beneficia y perjudica a aquel que desesperado lo ve como una solución a sus problemas, creándose uno mayor. La trata de blanca en manos de la mafia rusa, resucita cada cierto tiempo, no es un tema zanjado ni mucho menos. La corrupción política es ya un tema asiduo de los informativos, parece que ahora suenan con menos fuerza, pero escándalos ha habido y seguirá seguramente habiendo en un futuro, porque todo el mundo tiene su precio y poderoso caballero es Don Dinero.

Te recomiendo esta novela si eres amante del género negro, seguro que la disfrutas, no lo tengo tan claro si no es muy de tu gusto  novela negra, porque está lo es y mucho, te remueve la conciencia, te pone en ocasiones el vello de punta y amenaza con volar tu cordura línea a línea, párrafo a párrafo.

Claudio Cerdán es un autor a tener en cuenta en el panorama del noir, le deseo mucho éxito con esta novela y prometo sumergirme en alguna otra en cuento vaya despejando los pendientes más urgentes.

jueves, 13 de junio de 2019

Madera de savia azul. Jose Luis Gil Soto

Con Madera de savia azul he podido constatar lo importante que es la sección en la que la editorial encuadra un libro, supongo que no soy la única lectora que huye de algunos géneros porque no hay manera humana de que me lleguen, siempre tengo un pero, y si soy sincera si no creo en dragones, seres mitológicos, gnomos, hadas, difícilmente la culpa la tiene la novela en cuestión, más bien está en mis gustos y en mi bagaje.

Y todo esto os lo cuento porque ya tenía descartado este libro cuando Ana Kayena llegó con la noticia de una simultánea en #SoyYincanera y yo por activa y por pasiva quería bajarme de ella por el bien de la novela. No es difícil intuir que si el género no me gusta difícilmente la experiencia podría resultar placentera y  por ende mi opinión resultaría poco válida a lectores que seguro disfrutan de él.

Como no es lista la madrileña ni na, empezó a leerlo antes de darme la noticia, llevaba más de cien páginas y no había visto el corte fantástico por ningún lado y con la confianza que dan los años trabajando codo con codo me aseguró de que disfrutaría como una enana porque estaba más cerca de la ficción histórica de lo que me pudiera imaginar.

Vencí mis reticencias y me lancé a la aventura de una nueva lectura simultánea con el temor todavía en el cuerpo, y hoy tras haber disfrutado cada una de sus páginas, y si me apuras cada una de sus líneas no me arrepiento de haber cambiado de opinión, de haberme sumergido en ese viaje épico y haber acompañado al pueblo de Ariok en ese éxodo a la tierra prometida.

Si como a mí no te gustan las novelas fantásticas, no temas abordar Madera de savia azul, porque si bien la trama sucede en un reino inventado por el autor, y adoran a diversas deidades, el resto de la historia es perfectamente verosímil, ha salido de la mente del autor, pero  hubiera podido pasar. Para mi nos encontramos más ante una novela épica, de aventuras o ficción histórica que de fantasía.

Una vez puntalizado esto, me meto en harina que no se si seré capaz de hacerle justicia a lo que yo considero UN NOVELON y no precisamente por el número de sus páginas que bien podría serlo, que sin anestesia son más de seiscientas, así que cuidadín con las contracturas si eres de las que sólo lee un libro y no lo compaginas con ninguno más porque el bolso puede convertirse en un arma de destrucción masiva, tanto para quien ose apropiarse de él como para tus hombros y caderas.


El autor:

José Luis Gil Soto nace en Badajoz en 1972, es ingeniero agrónomo, estudiante de Humanidades y novelista. Autor de numerosos guiones literarios y publicitarios, es autor de las novelas La traición del rey (2008), La colina de las piedras blancas (2010) y la dama de Saigon (2014). Aficionado a la historia, estas obras recrean episodios del pasado de España.

Ahora con Madera de savia azul, deja a un lado el género histórico para ofrecernos una novela en la que cada lector encontrará personajes, dilemas y conflictos con los que conectará profundamente. Una gran historia como las de antes, de la que no querrás salir nunca y cuyo emocionante final dejará una huella imborrable en tu memoria.

Puedes encontrar al autor en:

Twitter @glgilsoto

Facebook e Instagram: @joseluisgilsoto



Sinopsis:

El destino de un niño.

Erik tiene apenas cuatro años cuando pierde a su madre en el gran terremoto que destruye Waliria, la capital de Ariok. Su padre, el carpintero Bertrand de Lis, y Astrid, la humilde viuda de un herrero, no pueden imaginar que la catástrofe no solo cambiará sus vidas para siempre, sino que, sin quererlo, les hará dueños de secretos que nunca hubieran querido tener que guardar.


El viaje hacia un reino de leyenda.


Tras el desastre, y alentado por una profecía, el rey decide emprender con su pueblo un peligroso viaje hasta tierras del sur. Una gran caravana se pone en marcha. La esperanza, el miedo y la ambición viajan con ellos.


La búsqueda de un padre.


A Bertrand solo le queda su hijo, y su única preocupación es cuidarle, pero un hecho inesperado cambia el rumbo de sus vidas. Así, quien era solo un hombre bueno y sencillo, se convertirá en protagonista de una aventura épica, impulsada por el profundo amor a su hijo y su deseo de volver a reunirse con él.

Una gran novela, llena de emociones y aventura, que nos traslada hasta un mundo medieval legendario para mostrarnos las grandes pasiones que, desde el principio de los tiempos, mueven al ser humano.

Mis impresiones:


Madera de savia azul comienza creando intriga, en una estancia forrada en madera del suelo al techo, una vieja aya se dispone a contarle a la princesa una historia, pero no una cualquiera si no su propia historia, la que lleva muchos años guardando y que la ha corroído porque sus hombros no estaban preparados para tanta responsabilidad en el peor momento de su vida.

Así en el tono reposado de una mujer cansada que ve como la vida se le escurre de las manos y no quiere llevarse con ella la esencia de quién es la persona llamada a reinar en Ariok, comienza una relato que nos llevará desde Waliria a los Grandes Lagos. Un éxodo no exento de peligros, aventuras, y como no desventuras que hará las delicias del lector de cualquier género, que a pesar de su grosor irá avanzando unas veces lentamente y otras con más rapidez, porque el autor sabe dosificar la intriga, maneja el arte del diálogo y del monólogo, y ha sabido crear unos personajes que de tan reales se salen del papel y se convierten en carne y hueso para quedarse con el lector mucho tiempo después de haber cerrado la última página.

Lo que relata el aya a la princesa está narrado en primera persona, después la voz pasa a la tercera persona del singular y un narrador omnisciente nos cuenta una aventura mucho más amplia en la que el pueblo de Ariok es el protagonista absoluto, pero dentro de este gran pueblo existen unos secundarios de lujo que van a ser los que nos van a montar en una montaña rusa, en las que unas veces reiremos y otras las más nos angustiaremos, porque yo no soy llorona, pero seguramente a alguien le pueda provocar el llanto y otras nos enfadaremos con la situación, con los personajes, con el destino en general. Una novela que desde luego no dejará indiferente al lector, en la que el autor está hábil con los giros, y en la que en todo momento pasa algo.

Toda aventura suele comenzar con un desastre de la entidad y magnitud que sea, pero por regla general hoy y siempre el ser humano suele ser acomodaticio, así que para lanzarse al vacío y sin red como el pueblo de Ariok algo tiene que destruir su bienestar. En este caso es un terremoto que asola la capital del reino, termina con parte de su población y obliga a su rey a tomar una decisión, reconstruir la antigua Waliria, o ir en pos de una leyenda como prometió un día a su difunto padre.

Magmalión, el rey de los arokies es una persona responsable, cabal, que sopesa bien los pros y los contras, sabe que van en busca de algo que ni siquiera saben si existe, aunque él fervientemente cree que sí, pero sobre todo no saben bien donde está, a que peligros se van a enfrentar, aunque sí tiene claro que no todos van a llegar, y también que no pueden permanecer en la ciudad porque bajo los escombros hay muchos cadáveres y las ratas campan a sus anchas.

Los súbditos con el alma algún encogida por el dolor de la pérdida de sus seres queridos, se ven ante una disyuntiva difícil de asimilar, seguir a su rey en busca de una tierra fértil, o quedarse a morir en aquella explanada porque entrar a la ciudad y sobrevivir en ella no es una opción. Entre estos arokies se encuentran Bertrand de Lis y Astrid, el primero ha perdido a su mujer, Lizet y ha logrado salvar al pequeño Erik que pierde el habla, la segunda ha perdido a su marido y a su hija.

Ambos iniciaran el viaje en diferentes grupos, vigilándose por el rabillo del ojo, procurando cuidar entre ellos, hasta un momento en que el camino se dificulta y Bertrand pierde al resto de la expedición de vista, pero al mismo tiempo a su hijo. A partir de este momento el papel de Erik se hace mucho más importante en la novela, pero me vas a permitir que te recomiende internarte en la historia para descubrir porque.

La novela está ambientada en la Edad Media, las comunicaciones en aquella época eran lentas, las travesías arduas, este aspecto queda muy bien reflejado en el libro, igual que la vida en la Corte, la división en gremios y la importancia de estos en una gran ciudad. Bertrand es maestro carpintero, de ahí la importancia de la madera en la historia y en el mismo título, de ahí la importancia que cobrará la estancia en la que se encuentran el aya y la princesa, de ahí que mi me apeteciera visitar ese palacio y en especial la habitación del monarca. Mi mente que en ocasiones se desboca pudo incluso visualizar parte de esa decoración, imaginar las casas que construía sin tener ni la mas remota idea de construcción.

José Luis Gil Soto consigue que la novela pase en ocasiones ante tus ojos como si de fotogramas se tratara, y las situaciones que pasa el pueblo no son precisamente un camino de rosas, más bien podríamos decir que atraviesan caminos de espinas y que estas no parecen tener fin. El autor es minucioso en sus descripciones, y no le ahorra al lector escenas escabrosas y hay algunas que a fe reconozco que me enrabietaron, cabrearon y un sin fin de adjetivos que no quiero pronunciar y casi todas esas escenas iban unidas al villano de esta novela, porque haberlo haylo, y el lector lo odia desde su primera aparición, pero no solo a él, también al instigador de tanta maldad, su padre, porque al proyectar su larga sombra sobre él lo convierte en más malvado de lo que por naturaleza es.

Habréis podido imaginar que nos encontramos ante una novela coral, en la que la mayoría de los personajes están bien dibujados, con matices, tanto física como psicológicamente, aunque lo segundo predomina, ningún personaje por poco peso que tenga resulta gris o plano, y al lector no le resulta indiferente, le puede gustar más o menos, le puede inspirar ternura, odio, pero resultarle indiferente pocos. Entre ellos destacan, Bertrand, Astrid, Erik, Elisheva, la princesa Shebaszka, Barthazar, Gabiok, la Gran Aya, Dragan, Willem...

Muchos y muy variados y aún así quien se adentra en sus páginas no tiene la sensación de perderse y de necesitar un árbol genealógico para situarse y eso es lo sorprendente de esta novela, que va avanzando y al tiempo que unos personajes se quedan por el camino aparecen otros, y en un momento dado, cuando Bertrand se separa de la caravana, nos encontramos con dos historias paralelas, la del pueblo de Ariok en busca de ese lugar de leyenda para asentar su capital, y la lucha de Bertrand por encontrar a su hijo y aún así en todo momento sabemos de quien se habla sin necesidad de fichas, ni apuntes.

En Madera de savia azul José Luis Gil Soto aborda temas que son tan antiguos como el mismo mundo y la vida, el amor en todas sus variantes, el dolor ante la pérdida de seres queridos, la envidia, la ambición, la maldad, las intrigas en la Corte, el poder, el todo vale para conseguirlo, los sacrificios en pos de un bien común, el instinto de supervivencia, la venganza... Y si algo nos queda claro es que la felicidad es efímera, que hay que vivir el día a día porque no sabemos que ocurrirá mañana, si vamos a seguir teniendo a la persona que amamos al lado, si la estabilidad de la que disfrutamos va durar o no.

Al tiempo que aborda un oficio fascinante de la mano de Bertrand de Lis, el trabajo con la madera, tanto en la elaboración de pequeños y grandes muebles, como en empresas más laboriosas como la construcción de casas, o en la decoración. De la mano de Bertrand recorreremos todo el camino lo veremos crecer como maestro carpintero, lo veremos posponer una y otra vez la búsqueda de su hijo que es el motor principal de su existencia, con él sufriremos y reiremos, experimentaremos la crudeza de la vida del bosque, la maldad que se gastan algunos, el salvajismo de los nómadas, las reglas que rigen en ese mundo olvidado de la civilización, la jerarquía de un jefe...

De la mano de Astrid conoceremos la vida en la Corte, sus intrigas, los personajes nobles aunque no en acciones, viviremos con ella la zozobra de no saberse segura, de ser depositaria de un secreto demasiado pesado para sus endebles hombros. El caprichoso destino la pondrá  un sinfín de ocasiones en una disyuntiva que ella tendrá que resolver de la forma que más convenga al reino, aunque con ello dañe a las personas que más quiere.

Si he admirado a Bertrand desde el principio, con Astrid he mantenido una lucha interna en la que no siempre salía bien parada, el autor ha sido diestro a la hora de manejar las emociones del lector que en un momento dado coinciden con las de la misma princesa. Al menos yo he sido capaz de comprenderla, y sinceramente creo que hubiera actuado igual que ella, era demasiado lo que estaba en juego, pero hay que dar tiempo a la narración, a que el autor vaya descubriendo sus cartas, que son muchas y muy variadas.

No puedo más que recomendar esta lectura que estoy convencida hará las delicias de cualquier lector, tenga la edad que tenga, y frecuente el género que frecuente. José Luis Gil Soto tiene oficio, sabe escribir, y sobre todo sabe narrar, sabe contar una historia con maestría de manera que atrape al lector y termine olvidando que tiene entre sus manos un libro de más de seiscientas páginas, y solo pretenda conocer y descubrir en que termina esa gran aventura que empieza el pueblo de Ariok.

Soy consciente de que me dejo muchas cosas en el tintero, unas porque quiero que las descubras tú, de la misma forma que las he descubierto yo, otras por incapacidad para hacer honor a esta historia, pero espero que al menos a partir de mis letras te animes a darle una oportunidad a este libro, porque estoy segura de que no te vas a arrepentir.

Conclusión:

A riesgo de repetirme, Madera de savia azul será mi libro revelación de 2019, una novela que no hubiera elegido por estar encuadrada por la editorial en el género fantástico y que me ha procurado muchas horas de buena lectura.

UN NOVELÓN, que cuenta con unos ingredientes atractivos y con un cocinero de excepción que sabe cocinar la historia a fuego lento, como las abuelas preparaban los pucheros, dejando que soltaran toda su esencia. Así es esta historia, una narración cuidada, lenta, que avanza al ritmo que las comunicaciones en la época en la que se ambienta, y el resultado es una historia bella, como la prosa del autor y los personajes que con gran tino ha sabido crear.

Si como a mí no te gusta la novela fantástica, no descartes por ese motivo Madera de savia azul, porque te vas a encontrar con una amalgama de géneros y lo único que tiene de fantasía es el lugar en el que transcurre, que ha salido de la mente del autor, todo lo demás bien podría haber pasado, es muy verosímil, y te vas a encontrar historias de amor, de desamor, traiciones, la lucha del hombre contra la naturaleza, intrigas en la  Corte, celos, maldad, engaños, venganzas ...

¿Se puede pedir algo más?  Sí tiempo para disfrutar de este tipo de historias y autores valientes que se atrevan a escribirlas.








martes, 22 de enero de 2019

El taller de libros prohibidos. Olalla Garcia

Cuando me propusieron leer esta novela un escalofrío recorrió todo mi cuerpo. Me apasiona la novela histórica, siempre he dicho que soy lectora de historias de largo recorrido, lo que yo suelo llamar tochos. La historia de España y la Mundial Contemporánea fueron mi pasión durante mi época de estudiante, sin embargo, hace tanto que me peleo a diario con el dios del tiempo, con ese tirano que me despoja del ocio y del placer de leer, que tenía el género más que abandonado.

Así que cuando Eva del blog Historia en mis libros vino con la recomendación, y supe que íbamos a hacer una lectura simultánea me tembló todo el cuerpo y tuve miedo de no estar a la altura. Las páginas volaron en mis manos, teniendo en cuenta cuando lo leímos y el poco tiempo del que disponía me duró  más bien poco en las manos. Y ahora no vayáis a pensar que lo liquidé en dos tardes, que eso hace tanto tiempo que no lo consigo que pienso que quien lo hace es extraterrestre como poco, o ha hecho un pacto con Kronos del que yo no tengo noticia porque estaría dispuesta a vender mi alma hasta el mismísimo diablo si con ello pudiera dedicarme más tiempo al placer de disfrutar una buena historia.

Pero como todo no podía ser perfecto, pinché y lo hice a la hora de presentaros mis impresiones, si estas líneas que estáis leyendo ahora y que todas mis compañeras hace semanas que se explayaron y la culpa la tuvo un resfriado del que todavía me estoy recuperando, de una tos molesta que me impide concentrarme y atar dos frases con sentido y la novela no merecía pasar sin pena ni gloria por este blog. 

Más de dos semanas yendo del trabajo a la cama y de la cama al trabajo me han dado un conato de mejoría que he querido aprovechar, por aquello de que el tiempo es traicionero y que el frío realmente acaba de llegar y parece ser que para instalarse.

La autora:

Olalla García nació en Madrid en 1973, estudió Historia en la Universidad de Alcalá, para la que
actualmente trabaja como profesora de literatura. Ha publicado con gran éxito cinco novelas: Ardashir, rey de Persia (2005), Las puertas de seda (2007), El jardín de Hipatia (2009), Rito de paso ( Ediciones B, 2014) y en Tierra de nadie (2016). También ha traducido al castellano numerosas obras de autores clásicos y modernos. Desde hace diez años colabora estrechamente con diversas editoriales como escritora, traductora y lectora.

Sinopsis:

Alcalá de Henares, 1572. La joven librera Inés Rámirez acaba de quedar viuda y ha de ponerse al frente del negocio familiar. Pronto descubre que su esposo poseía la clave de acceso al único ejemplar de un libro prohibido, cuya desaparición había sido ordenada por el poder político y la Iglesia muchos siglos atrás.

Con la colaboración de Pierre Arbús, un oficial de imprenta francés, inicia la investigación. Tendrá que tratar con personajes de todo tipo: maestros impresores, eruditos, delincuentes, nobles de alta cuna... Y todo bajo la sombra  omnipresente de la Inquisición, que vela por controlar el pensamiento y la palabra y la estricta censura de Felipe II.

Novela de intriga histórica. El taller de libros prohibidos nos transporta a la época en que  imprimir libros, venderlos y leerlos podía ser una actividad sumamente peligrosa.

Impresiones:

Quiero empezar esta opinión con una recomendación, nos encontramos ante una novela con una gran profusión de personajes, tantos que, aunque no sea mi caso, el lector puede llegar a perderse en algún momento, por ello es muy útil tener presente que al final del libro hay una Dramatis Personae a la que podremos acudir cada vez que un personaje se nos desdibuje para centrarnos de nuevo en la trama. Y como es una novela que se encuadra muy bien tanto en el periodo histórico que narra como en  el lenguaje de la época, como en un trabajo que para un lector corriente no es conocido encontraremos también un glosario a fin de poder conocer el significado de algunos vocablos sin tener que acudir a mr google, que posiblemente no siempre nos de la acepción mas adecuada para 1572.

Y ahora sí, entramos en materia...

La autora tiene el acierto de encuadrar esta historia en Alcalá de Henares, una ciudad con una gran trayectoria Universitaria, seis años después si no me equivoco de que el Cardenal Cisneros fundara la Universidad Complutense. En una villa en la que campan los estudiantes y eruditos los oficios ligados al mundo del libro tienen una gran importancia, así como el férreo control que ejercían sobre ellos tanto la Inquisición como el rey Felipe II.

No en vano nos encontramos en un periodo convulso en que el protestantismo está en auge en otros países de Europa y los eruditos se dejan querer, ese soplo de libertad que viene de fuera es muy goloso para las mentes abiertas de quienes se dedican al mundo del libro, impresores, encuadernadores, universitarios, profesores.

El férreo control de los libros ejercidos por orden del rey le ocasiona muchos quebraderos de cabeza a un sector en el que cada uno lucha por sus intereses, en el que el foráneo siempre es el  sospechoso y ojo que al hablar de foráneo o extranjero no solo me estoy refiriendo a alguien de fuera que hable un idioma diferente, basta con pensar en la división en reinos de España en aquella época para colegir que un navarro era un extranjero porque no era castellano, ni era capaz de pensar ni sentir como ellos por más tiempo que llevara viviendo allí, porque sus vivencias eran distintas.

Uno de los puntos fuertes de esta novela es la ambientación histórica, hay momentos en los que puedes sentir el olor de la tinta y el papel, e incluso el sudor de los oficiales que allí se afanan con las prensas, pasear por las calles mal iluminadas de la ciudad después del toque de queda con el corazón desbocado, incluso es fácil marcarte un farol con Inés o con Pierre aunque tiembles por dentro como una hoja mecida por el viento.

El trabajo de documentación que hay detrás de esta novela da como resultado una historia sensorial, capaz de meterte por completo en 1572, con sus comidas típicas, el desmán de las sirvientas, el control férreo de la moral por parte de las damas de compañía. La relación entre hombres y mujeres y el dominio del género masculino en todos los campos que Inés se niega a aceptar tras su viudedat que le otorga un vendaval de libertad que no está dispuesta a perder a pesar del que dirán.

Posiblemente ese haya sido mi talón de Aquiles, el papel de la mujer en el s. XVI. La autora es fiel a la época y por ese motivo nos presenta a mujeres dóciles, mujeres sin cultura porque para cuidar de la casa, del marido y de los hijos no hace falta saber leer ni escribir. Por contraposición, el padre de Inés y María quiso que aprendieran a leer, quizás por ello estas dos mujeres son unas adelantadas a su tiempo. Inés negándose a vender el negocio, o a casarse con otro hombre para que lo regente, conforme al uso de la época. Se propone llevar ella misma el negocio, aunque ello le granjea todo tipo de obstáculos, y críticas, incluso hace tambalearse su honor.

María su hermana, es una mujer jovial, contestona, imprudente y terriblemente lenguaraz, es la que más anima a Inés a salir a pesar de que la tradición se lo prohibe, quiere que deje atrás esa habitación lúgubre, pretende que viva porque no es más que una niña. Y para cortarle las alas ya está su madre y la dama de compañia de esta que vigilan su honra con lupa.

Por otro lado nos encontramos con un monarca muy religioso que decide que libros se pueden leer y utilizar en el rito religioso y cuales forman parte de la lista de libros prohibidos. Acaba de tener lugar un Concilio y sin previo aviso impresores, encuadernadores y libreros han visto sus negocios invadidos por representantes del rey que les han requisado parte de sus fondos, en una época en que un hecho de esa magnitud podría suponer la ruina, el cierre de un negocio.

Esto en cuanto al parte costumbrista de la novela, pero la contraportada reza que nos encontramos ante un trhiller, permitidme que discrepe, porque el tiempo en que se desarrolla no es corto, pero tampoco el ritmo es rápido, ni siquiera regular. Yo diría que nos encontramos ante una novela de misterio o suspense histórico, posiblemente se adecue más a la novela que tenemos entre manos, ya que hay momento en que la acción se ralentiza mucho.

Inés no ha tenido un matrimonio fácil, su marido no fue una persona cariñosa, ni contaba con ella para nada, su muerte supone por un lado un respiro, por otro el descubrimiento de que no fue trigo limpio y lo viene a descubrir de la peor forma posible, con la visita de un personaje siniestro que le reclama una encomienda que pactó con el maestro Lozano. El miedo lleva a Inés a afirmar que encontrara el modo de cumplir con el trato. No sabía la muchacha en que jardín se metía, ni cuanto ingenio iba a tener que derrochar. Descubrir que su marido tenía con ella más secretos de los que presumía no fue un golpe tan fuerte como llegar a la conclusión de que lo escondía era tan perjudicial para él como lo podía ser para ella.

Y ahí es donde comienza una carrera contra reloj para descifrar los papeles encriptados que descubre escondidos en la despensa, y también cuando de forma providencial aparece en su vida un tirador francés, Pierre Arbús, que trabaja en el negocio de su cuñada. Ambos irán tirando de la madeja hasta descubrir la ubicación del libro que buscaba el personaje siniestro. Sin saber muy bien los peligros que pueden correr en el intento, ya que parece ser que ese libro ha ido dejando un reguero de muertos a su paso.

Es justo en ese momento cuando la tensión crece, cuando la acción pasa a ser más rápida sin llegar a ser vertiginosa, cuando el lector tiene el corazón en un puño y no entiende muchas de las reacciones de los personajes, porque cuando ya crees que sabes lo que va a pasar viene la autora y le da un giro que te deja desarmada y con los todas las hipótesis por los suelos.

Personajes reales y ficticios se dan la mano para construir una historia bien tramada, bien ambientada y con un elenco protagonista y secundario bien definido, personajes complejos, con más sombras que luces que nos darán más de un quebradero de cabeza, porque no todo es oro lo que reluce en ellos, todos tiene parcelas que esconder.

Olalla Garcia utiliza el lenguaje de la época,  es una forma más de meter al lector en la trama, para mí no ha sido un obstáculo pero reconozco que no es una lectura tan fácil como otras del género, exige un poco de atención y alguna visita al glosario de las últimas páginas. Por contra utiliza un estilo sencillo, en el que hay mucho diálogo, en el que el humor tiene un papel importante que ayuda al lector a diluir aquellos pasajes que se le podrían hacer más pesados. María Ramírez y Matilde forma un tándem difícil del superar, María porque es lenguaraz, respondona y no calla ni debajo del agua. La doméstica porque magnifica cualquier cosa y defiende a su Julianico a capa y espada.

Un narrador omnisciente ira guiando al lector por las diferente capas de esta novela que está dividida en tres partes y que va avanzando en ritmo y suspense. Mención aparte merece el final que para mí cierra todos los flecos que ha ido abriendo a lo largo de sus páginas y lo hace con un broche de oro que le otorga a Inés ese valor que en la época se le negaba a una mujer. Y es que la inteligencia, el temple y la intuición son méritos que no solo adornan al género masculino. Hay féminas audaces que saben jugar ases en la manga e ir de farol, sabiendo que se juegan el todo o nada.

Conclusión:

Si has llegado hasta aquí, habrás intuido que la novela ha hecho mis delicias, que me ha llevado a preguntarme porque leo novela histórica tan de tanto en tanto. He disfrutado viajando hasta Alcala de Henares en 1572, he recorrido las calles desiertas y oscuras, he sentido el miedo en el cuerpo, he acompañado a Inés en sus pesquisas, la he regañado cuando ha tomado decisiones que no compartía, me he reído con Matilde y con María Ramírez, me he indignado con Pierre Arbús y lo he redimido después, me ha enternecido Albertillo, he odiado a Antonio Lozano, me ha hecho temblar Alma Negra.

Detrás de esta novela se adivina un trabajo de documentación e investigación titánico, un trabajo que la autora ha sabido verter de forma natural en el trascurso de la novela, y que en ningún momento importuna al lector con datos innecesarios, al menos a mí me ha gustado aprender aspectos de la edición que no me había encontrado hasta este momento.

Con El taller de libros prohibidos he disfrutado del estilo de la autora y del marco histórico en el que lo ambienta, y no puedo más que recomendarte su lectura, siempre teniendo en cuenta que lo que tienes en la mano no es un thriller, que hay partes muy lentas para situarte en el trabajo de impresor y encuadernador, y porque aunque sea ficción cuando uno se encuentra en un callejón sin salida encontrar las pistas que te ayuden a desencallar no es rápido ni sencillo

lunes, 26 de diciembre de 2016

El método 15/33. Shanon Kirk

Hay portadas que no sabes muy bien porqué te atraen irremisiblemente, como si de un potente imán se tratara, si esa portada va acompañada de frases gancho contundentes que te noquean, el resultado es, verlo es quererlo, y no parar hasta conseguirlo. A mediados de junio Ediciones B empezó la promoción de este libro, y desde el primer momento supe que caería en mis manos, lo que no esperaba es que llegara a mis manos antes de su publicación, y que todos las fuerzas del universo se confabularan para que lo terminara después de la misma y cuando la blogosfera ya andaba bastante inundada de opiniones no unánimes. Eso unido a mi escaso tiempo me hizo posponer mi reseña, reflexionar mis impresiones, porque me había dejado sentimientos muy encontrados y temía ser injusta con la novela.

La novela es original, muy original, puesto que pasa de la posición de una victima algo distinta a lo habitual, que acaba por convertirse en verdugo por su mente prodigiosa y muy retorcida. Nuestra protagonista Lisa es una sociópata no diagnosticada, una mujer fuera de serie con nervios de acero y emociones controladas en exceso, madura para sus dieciséis años y tremendamente manipuladora, una gran conocedora de la mente humana, con un cerebro científico, analítico, que le lleva a no dar puntada sin hilo, a atesorar todo aquello que le pueda ser útil en una hipotética huida, es el verdadero puntal sobre el que se vertebra esta novela.

A pesar de todo lo que he comentado hasta el momento la novela no termina de ser redonda, la campaña de marketing llevada a cabo por la editorial hizo que mis expectativas estuvieran altas, muy altas, rozando las nubes y cuando eso sucede me gusta tener tiempo para bajarlas, para acomodarlas, al disponer de un ejemplar promocional no considere oportuno aplazar su lectura, no se muy bien que esperaba, pero lo que si se es que me encontré con una novela contada años después de que sucedieran los hechos, con prácticamente un único enclave, la habitación en la que estaba recluida la chica, y tal como para ella le debió resultar esa rutina del paso de los días que estuvo secuestrada, a mi me llegó a aburrir tanta repetición, tanta enumeración de recursos, tanta rutina, y aún así la novela se pegó a mis manos y se negó a soltarme hasta que leí la última línea dejándome con más preguntas que respuestas.

La autora:

Shannon Kirk es abogada y profesora de Derecho. Asistió a las Universidades de West Virginia y St
John, se graduó en la facultad de Derecho de Suffolk y ejerció como letrada en Chicago antes de trasladarse a Massachussets. Ha sido nominada en tres ocasiones por la Faulkner Society para la William Faulkner-William Wisdom Creative Writting Competition. Vive en Massachussets con su marido, físico de profesión y su hijo.

El método 15/33 es su primera novela y ha ganado el Premio National Indie Excellence a la mejor novela de suspense de 2015. Se han vendido los derechos de traducción a 19 países y Next Wednesday Productions ha adquirido los derechos cinematográficos.

Sinopsis:

Imaginad a una chica de dieciséis años, embarazada, vulnerable, a quien acaban de arrancar de la tranquilidad de su hogar para arrojarla dentro de una furgoneta destartalada. Raptada...Sola...Aterrorizada.
Ahora, olvidaos de ella.

Imaginad en cambio a una prodigiosa manipuladora de dieciséis años que, desde los primeros instantes de su secuestro, se centra, con tanta serenidad como determinación, en dos cosas: salvar al niño que lleva en su seno y vengarse.

Metódica y calculadora, pone a punto un plan organizado de manera casi científica en el que nada está librado al azar. 
Su férrea voluntad y su ingenio serán sus mejores armas contra la brutalidad de sus raptores, y lo único que le falta por hacer es esperar el momento ideal para lanzar su ataque.

Mis impresiones:

Hace mucho tiempo que escribí las primeras líneas de esta opinión que por falta de tiempo deje en la carpeta de borradores, quería poner en orden mis ideas, y creo que lo he conseguido. A mi la novela no me pareció tan redonda como a otros lectores y no porque no me pareciera original, que eso no se lo puedo negar, si no porque me costó creerme a la protagonista, se que no todo el mundo está preparado para encontrarse a una mujer como Lisa, a mi incluso me aterraría convivir a diario con ella, sin embargo si me encuentro en una situación comprometida me gustaría tenerla a mi lado.

Voy a intentar ser lo menos caótica posible, nos encontramos ante una trama cuyo desenlace creemos que conocemos, al menos en parte así es, pero es que eso no es lo importante en esta historia, por eso la autora no tiene inconveniente en presentarnos a nuestra protagonista muchos años después, ni que sea ella quién narre aquellos días de cautiverio de una forma tan detallada como si lo estuviera viviendo en ese mismo momento. Si el lector piensa que la novela ha perdido su interés no puede estar más equivocado.

Sin embargo, yo lo perdí, pensé que utilizar la primera persona para relatar un cautiverio vivido cuando se es una adolescente y encima se está embarazada, no era la mejor forma de abordar una novela. No podía estar más equivocada, y  menos mal que seguí leyendo, no haciendo caso de ese primer impulso que me pedía a gritos que abandonara su lectura.

El principal pilar de esta historia es Lisa, una joven de dieciséis años, muy  madura para su edad, con un coeficiente intelectual muy elevado, una mente analítica y científica a la que somete cuestiones tan poco racionales como el amor, unos nervios de acero y control sobre sus emociones fuera de lo normal, capaz de apagar los sentimientos que puedan bloquear su mente ante situaciones difíciles. Lisa es todo aquello que no esperaríamos encontrar en una familia formada por una abogada agresiva que siempre está de viaje y que no da ningún caso por perdido y un padre ex marine dedicado a la física del que ha heredado su pasión por la ciencia.

Dos cosas llaman la atención en ese ambiente familiar, primero que Lisa sepa defenderse tan bien, y sepa encarar la adversidad de esa forma tan admirable y segundo que sus padres no fueran capaces de darse cuenta del embarazo de la hija hasta bien avanzada la gestación, y más aún que su única reacción sea la decepción por no haber confiado en ellos. La única medio normal la abuela, para mí la única humana de toda esta historia y a penas se la vislumbra.

Con estos antecedentes no es difícil entender que cuando Lisa es secuestrada, metida en una furgoneta, amordazada y asegurada a un sillón mediante cinta americana la mente de la chica comenzara a maquinar una venganza y la forma de escapar de sus captores. Por desgracia pronto se da cuenta de que no es un secuestro normal, y que su carcelero no es un hombre excesivamente inteligente y ahí llega la parte que a mi llegó a aburrirme. La forma que tiene Lisa de no desmoronarse, de seguir adelante y buscar un modo de salir de allí y además vengarse es mantener su mente en constante funcionamiento matemático, hacer acopio de todo cuanto está a su alcance por insignificante que parezca, todo se convierte en un recurso que podrá utilizar en su plan de fuga. Todos los días son iguales en esa habitación, día tras día Lisa repite la misma rutina para aprovechar cualquier descuido de su captor, y día tras día nos enumera cada nuevo recurso que le ponen a su alcance sin mencionar muy bien que puede hacer con él.

Paralelamente nos encontramos otra trama, también contada en pasado y en primera persona por el agente del FBI Roger Liu, un policía que tiene un don especial, una visión fuera de lo convencional que junto con su compañera Lola dotada de un gran olfato forman un grupo fuera de lo común, que se enfrenta al secuestro de jóvenes embarazadas. No conseguí que me atrapará esa parte de la narración, hubo momentos sobre todo en los frecuentes flash backs de Roger en los que perdía todo interés, yo desconectaba de la lectura, no entiendo todavía que aportaba eso a la trama, para mi sobraba, hasta el punto de querer volver de nuevo a esa habitación, a esa mente analítica a esa sucesión de días todos iguales.

Lo bueno llega con la vuelta de tuerca que la autora introduce hacía mitad de libro o un poco más que cambia el rumbo de la acción, a mi me dio oxigeno, pegó el  libro a mis manos y ya sólo necesitaba saber si la autora iba a ser capaz de dar con un final digno que borrase las dudas que todavía albergaba. Confieso que el final para mí estuvo a la altura, muy trabajado, sin introducir elementos innecesarios y usando el mismo recurso que durante toda la historia la mente y la frialdad de Lisa, que en muy pocas ocasiones nos deja ver su humanidad, ni siquiera en las constantes reflexiones.

La autora utiliza un lenguaje directo, a veces duro sobre todo cuando pone voz a los secuestradores, dosifica el suspense y también la acción que en algunos momentos vuela y otros simplemente parece que se estanca que no pasa nada. Sin embargo, si hemos dicho que Lisa no da puntada sin hilo, tampoco lo hace la autora todo nos va llevando hacía ese desenlace final, sin que el lector sea capaz de sospecharlo si quiera, cualquier nueva aparición tiene su porque, y aún así se deja flecos sin cerrar, de ahí que haya terminado con más preguntas que respuestas, porque estas martillean mi mente de forma machacona.

Es difícil enfrentarse a la lectura de una novela tan reseñada sin que se pierda parte de la sorpresa, pero también es harto complicado reseñarla cuando no quieres desvelar nada  que pueda comprometer a un futuro lector. Por eso creo que este es el mejor momento para terminar esta opinión, si quieres saber como consiguió Lisa salir del embrollo en el que  la metieron y si consiguió o no venganza tendrás que adentrarte en las páginas de este thriller sicológico que a nadie ha dejado indiferente, aunque no a todos ha gustado por igual.

Conclusión:

Nos encontramos ante una novela original, tanto en su planteamiento como en su forma de contarlo, nada sucede tal y como esperaríamos, comenzando por las reacciones de su protagonista, y siguiendo por la forma en que se desarrolla toda la trama. Un final a la altura la salva de esas pequeñas lagunas y desconexiones que he tenido a lo largo de su lectura.

A pesar de todo es una novela que se lee sola, que se pega a las manos y que avanza muy rápido, un page turner en toda regla, y un soplo de aire fresco para la novela de suspense, negra, policíaca y con todas las etiquetas que le queráis poner, a las que no soy  nada aficionada. Ahhh y una autora a seguir de cerca, si ha sido capaz de esto con su Opera Prima que nos deparara el futuro...