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jueves, 21 de octubre de 2021

La Ilustrísima. Marta Prieto

La Ilustrísima llegó a mis manos por pura casualidad, muy recomendada, con una pasión desmedida y en un momento en que mi tiempo de ocio cotiza a un precio desorbitado. Y siendo la tónica de los últimos años, cada vez me cuesta más encontrar tiempo para disfrutar de este vicio, que no se si será sano, pero ocupa espacio en mis estanterías y hace que se me lleven los demonios cuando algo me apetece mucho.

En septiembre conocí a Mercedes Castro, asistí a la presentación de Pastores del mal, de Félix García Hernán, y me cautivó su espontaneidad, su alegría, su simpatía y don de gentes, pero sobre todo su pasión por la literatura en general y por los autores que edita en particular.

En el transcurso de una conversación en la que me sentí como si nos conociéramos de años insistió tanto en que había que leerla sí o sí, que no tuve ninguna duda de que la leería más pronto que tarde. Además tenía como trasfondo un hecho real, posiblemente con muchas licencias porque para ello era ficción, pero me apetecía adentrarme en ella. Y por si fuera poco, venía avalada por el sello Alrevés, y eso  cualquier lector, de novela negra, sabe que es una garantía.

No es fácil sacar tiempo, cuando ya lo arañas del sueño para estudiar, pero un poquito más no se nota mas que en las bolsas de debajo de los ojos, y más de una noche me han quitado el libro de encima de la cara, porque Morfeo me ha abrazado tan fuerte que no he podido soltarlo a tiempo y apagar la luz de la mesita. Y mira que es complicado en una novela de esta índole que te empuja a la reflexión y te coloca delante de un espejo que a veces incomoda.

Marta Prieto ha conseguido que siga las andanzas de todos y cada uno de sus personajes, porque ninguno de ellos es plano, ninguno de ellos te resulta indiferente, unos te atraen, otros te repelen, y a otros los compadeces. En su recorrido por la crónica política y social de una ciudad de provincias, que bien podría ser la que trabajo, he podido recordar los tejemanejes de los políticos, la lucha de egos, las traiciones y las palmaditas en la espalda que durante unos años  viví como algo habitual en mi día a día, y lo había olvidado. La administración pública no era la misma, pero semejante.

La autora:

Marta Prieto nació y vive en León, donde se licenció en Derecho. Ávida lectora desde la infancia,
ejerció la abogacía y trabajó en la Administración Pública. Actualmente se dedica por entero a su verdadera vocación, la literatura. Lleva años escribiendo, contando historias que no han salido del cajón y de las que solo ha disfrutado su circulo más cercano. Ya trabaja en un nuevo libro a la vez que revisa antiguos textos por si tuvieran cabida en el mercado editorial. Hasta ahora el cuento y los relatos delirantes han sido su campo de trabajo. La ilustrísima es su primera novela.

La podéis encontrar en 

Instagram: @marta.prieto10


Sinopsis:

El 12 de mayo de 2014 la ciudad se estremeció: el cadáver de la presidenta de la Diputación yacía sobre la pasarela que cruzaba todos los lunes de camino a la sede de su partido.

De inmediato, una sábana de rumores y especulaciones cubrió su cadáver. ¿Cuál, de sus muchos enemigos, podría tener más motivos para asesinarla? La Ilustrísima era una mujer odiada y temida. Polémica, ambiciosa, sin pelos en la lengua, acaparadora de cargos, obsesionada por conocer los secretos de toda y la ciudad y perseguida por la prensa, que comenzaba a husmear en sus amaños y componendas.

El morbo correrá desbocado por las calles lluviosas de una ciudad con ojos y veneno en cada esquina, en cada ventana, descubriendo una trama de odio, celos enfermizos y secretos tejida durante años. Un relato coral, apasionante e irónico que nos habla de corrupción, de poder y de como se acepta, o no, cuando quien lo ostenta es una mujer.

La Ilustrísima es una una novela apabullante, descarnada y certera. Marta Prieto, con una prosa casi naturalista, ha urdido un relato social por momentos hilarante, otros brutal, que es también el relato de una ciudad de provincias en la que parece, solo parece, que nunca pasa nada.

Mis impresiones:

La Ilustrísima me ha devuelto a mi juventud por varios motivos, primero porque al estar estar basado en un un hecho real, ficcionado, te impulsa a buscar información sobre él, y ello sin darme cuenta me llevó a mis tiempos de universitaria, en los que no existía internet, y había que echar mano de hemeroteca, esos santuarios llenos de periódicos, polvo, y en los que con pericia y mucha memoria podías encontrar casi todo lo que buscaras con la inestimable ayuda de la persona encargada de custodiarla.

Que fácil  y cómodo es tenerlo todo en un clic, y que un enlace te lleve a otro. Sigo constatando después de tantos años que la lengua no tiene hueso, que los políticos subestiman el poder de la palabra dicha y publicada, que  en un momento dado se les puede volver en su contra. Durante algún tiempo trabajé en una administración pública, y muchas de las triquiñuelas que la autora nos desvela aquí de la clase política las pude vivir en primera persona, una época que creía olvidada y que volvió con toda la fuerza del mundo. Oposiciones amañadas, o hechas a medida, puestos creados ex profeso, contratos adjudicados de forma dudosa, obras sin sentido. Puñales que vuelan en público y en privado, personal que se ve en medio de las rencillas de los grupos políticos o incluso entre miembros de un mismo partido.

No siendo nada nuevo para mi, que solo he tenido que volver atrás en el tiempo, eso si, mas de veinte años, hay momentos en que la prosa de la autora me ha sorprendido, y el dejà vu, se ha convertido en un momento de reflexión, en una mirada hacia dentro y hacia el pasado, es como si en lugar de estar sentada en el salón de casa, con el libro sobre el regazo, me encontrara en una cafetería compartiendo un café o algo mas fuerte con la autora, y ambas nos estuviéramos haciendo confidencias. Porque la prosa de Marta es muy natural, sencilla en su complejidad, con una fina ironía y en ocasiones salpicada con fino sarcasmo. Esos toques de humor que tan bien maneja la autora sirven para diluir tanto veneno como destilan algunos personajes, la maldad de otros y para condimentar la bondad de otros que se ven arrastrados por la vorágine que unos y otros siembran en sus vidas.

En mis tiempos de estudiante me hubiera gustado encontrarme una crónica político social tan bien aderezada como la que he encontrado en La Ilustrísima, me he tenido que recordar muchas veces que posiblemente haya más de ficción que de realidad, pero bien podría pasar por una novela costumbrista, porque no siendo el fiel reflejo de lo que pasó, si lo es de una realidad con la que nos hemos topado durante años y que llegamos a normalizar, yo la primera, aunque lo veía muy injusto, pero a fuerza de verlo a diario, ya deja de doler, deja de provocarte ningún sentimiento, ni de rechazo ni de agrado.

Además de su brillante forma de narrar, los capítulos cortos y titulados a modo de resumen de lo que podemos encontrar en ellos, y que personaje va a ser el protagonista, ayudan a darle agilidad a la trama.  Desde el principio sabemos el desenlace, la Presidenta de la Diputación ha sido asesinada, pero una mujer tan controvertida y odiada, tenía  muchos enemigos, y estos muchos motivos para deshacerse de ella, por lo que lo importante de esta novela no es el qué, sino el quién y sobre todo el porqué. Y eso es lo que capítulo a capítulo hace magistralmente Marta Prieto, con la ayuda de unos personajes que en ocasiones traspasan el papel, se hacen de carne y hueso, los zarandearías, les dirías cuatro cositas bien dichas, hay algunos a los que intentarías quitarles al venda y a otros la prepotencia.

Pero en su conjunto en esta novela coral, todos y cada uno de ellos tiene su importancia, hasta el protagonista encubierto, que para mi es la ordenanza, que va ganando peso poco a poco, y siempre en un segundo plano, y al menos a mi me ha descolocado muchísimas veces, y hasta que no he llegado al final no he sido capaz de colocar todas las piezas del puzle con respecto a ella. Soy consciente de que esta novela me ha llegado en un momento en que no la he podido saborear como me hubiera gustado, con más tiempo y sobre todo con la cabeza más despejada y centrada habría sido capaz de disfrutarla mucho más y aprehender muchas de las cosas que seguramente se me habrán escapado.

Casi todos los pecados capitales tienen cabida en esta novela, pero si cuatro están presentes claramente son la avaricia, la soberbia, la ira  y la envidia. La dos primeras encarnadas por la señora Presidenta de la Diputación, que en ocasiones me ha parecido odiosa y en otras me he dicho ole ella, sentimientos encontrados que han durado toda la lectura. La envidia y la ira en las figuras de Encarna y Helena, dos personajes que me han montado en una montaña rusa de sentimientos que al final han resultado ser negativos totalmente, no he logrado empatizar con ninguna de las dos, ni sentir lástima de la situación vivida. Porque cada uno ha de ser consecuente con sus actos por activa o por pasiva.

Encarna es un personaje digno de estudio, lo que me ha hecho pensar esta señora no está en los escritos, me ha hecho plantearme mi papel de madre, de como he educado a mis hijos. Siempre he pensado que nuestros hijos no son una proyección de nuestros sueños y anhelos irrealizados, tienen los suyos propios, tienen que caer, equivocarse, levantarse y continuar. Pero Helena con una madre sobreprotectora no sabía valerse por si  misma, y Encarna proyectaba en su hija todo lo que ella no pudo hacer. Dos personajes llenos de frustraciones que podemos encontrar en nuestro círculo, probablemente, pero visto con toda la crudeza que ciertos comportamientos pueden provocar.

Juega un papel importante la ciudad en la que suceden los hechos, una capital de provincia, una ciudad pequeña, tan distinta de una gran ciudad, en la que sus vecinos se conocen en mayor o menor medida, en la que los rumores y las malas lenguas corren como la espuma, una ciudad en la que parece que no sucede nunca nada, pero solo lo parece, porque esta viva como todas las ciudades, solo que no le concedemos la importancia y relevancia que realmente tienen. La autora no hace un recorrido por la ciudad, no podemos conocerla a través de su historia, pero si como es la gente que la habita, su forma de ser y estar, a grandes rasgos, y luego más detenidamente a través de los personajes escogidos, que estoy segura que no es baladí, como tampoco lo son las circunstancias personales que los rodean y las relaciones que tejen entre ellos. Pero al final sus gentes son como las de cualquier parte del mundo. Ciudades pequeñas con mucho encanto.

Al leer la novela me sorprendió que no pusiera el enfoque en la resolución del crimen, en la investigación policial, si no en las causas, en que  llevo a unas personas aparentemente normales, sin rasgos sicópatas a tomarse la justicia por su mano, y a disponer de la vida de otra persona. En mi cabeza resonaba una frase leída en infinidad de ocasiones, cualquier persona llevada al limite de su resistencia es capaz de matar. La maldad desfila por las páginas de esta novela, en contraposición a la bondad de unos pocos y escogidos personajes que por momentos se pueden tildar de cualquier otra cosa ofensiva.

Marta Prieto da el Do de pecho con una novela valiente, atrevida, que pone el dedo en la llaga, porque nuestra sociedad actual no es tan distinta de la antaño. En el mundo de la política sigue habiendo corruptelas y corrupción en mayúsculas, sigue habiendo amaño de oposiciones, plazas creadas a medida y la relación entre los políticos sigue siendo una pantomima de puñales volando en público y palmaditas en la espalda en privado. Sigue habiendo abusos de poder y no sólo en las esferas públicas, sigue habiendo personas personas manipuladoras, y personas excesivamente manipulables.

La maldad no es solamente palpable en la novela negra, y la realidad en algunas ocasiones sorprende superando en crueldad y en morbosidad, a la ficción más macabra. Por ese motivo, este retrato social y político es de imprescindible lectura, para constatar que poco hemos cambiado en estos años y cuánto nos queda por avanzar, para reflexionar sobre el tipo de sociedad en el que vivimos, que nosotros heredamos de nuestros padres y abuelos, y nuestros hijos y nietos heredaran de nosotros. Para llegar a la conclusión de que el mal se esconde en cualquier rincón, solo necesita el resorte necesario para salir a la luz.

Conclusión:

Sin ser una novela negra al uso, porque no se centra en la investigación del crimen, si no en porqué se produce, quién lo perpetra y que motivos subyacen detrás, es una historia que puede apasionar a cualquier amante del género. Una novela que te pasea por la maldad humana con toques de fina ironía, con unos personajes soberbios, bien dibujados y posiblemente identificables. 

No puedo mas que recomendarte la lectura de La ilustrísima y desear que la disfrutes tanto o más que yo, que no descarto releerla en circunstancias más propicias, quizás sea deformación profesional, la periodista que llevo dentro esta dormida, pero no finiquitada. 

Para ser una primera novela Marta Prieto ha puesto el listón muy alto, que espero sepa mantener en próximas publicaciones, porque de ser así ya tiene una lectora dispuesta a leer hasta su lista de la compra.

jueves, 16 de abril de 2020

Cava dos fosas. Félix García Hernan

Quienes soléis frecuentar este blog sabéis lo mucho que disfruto una novela negra, que me gusta descubrir autores nuevos, arriesgarme con títulos, tramas, personajes, y que de vez en cuando encuentro un balón de oxigeno, joyas a las que le voy siguiendo los pasos.

Entre esas joyas que un día descubrí se encuentra la editorial Alrevés. Si quieres una buena novela negra puedes perderte en su catalogo y seguro que encuentras alguna que te seduce. Es sinónimo de un trabajo hecho a conciencia tanto en maquetación como en corrección, y en la elección de textos que no siempre son comerciales.

A pesar de tener más novelas en el mercado, no conocía a Félix, así que la lectura de este libro ha supuesto todo un descubrimiento, un lienzo en blanco para poder ir dando forma mediante las impresiones lectoras a un cuadro de sensaciones. No siempre es posible disfrutar de este tipo de experiencia, bien porque conoces al autor y ya sabes que tipo de prosa, personajes y tramas utiliza, bien porque has leído muchas reseñas, has visto en las redes sociales impresiones,  que ya le han conferido pinceladas al lienzo, no son las tuyas, pero ahí están condicionando tu experiencia.

Esta vez he podido disfrutar de una prosa directa, concisa, si me apuras aséptica sin concesiones ni florituras. Mazazo, tras mazazo Félix nos lleva a través de dos tramas de la mano hasta un final que necesitamos, que deseamos que llegue para desembarazarnos de la angustia que tenemos como fiel compañera durante toda la lectura. Ni siquiera la trama ambientada en los años ochenta nos libra de esa sensación de opresión, de desengaño, de ansiedad.

Una novela que avanza con personajes bien trazados, el autor nos obliga a mirar fotograma a fotograma, presente y pasado de unos perdedores, unos más que otros, de personajes de carne y hueso que tienen sus tribulaciones, no son héroes ni pretenden serlo, son seres como cualquiera de nosotros, los lectores, con nuestras complejidades, claroscuros y aristas.

Pero como siempre me adelanto, y un cuadro se conforma de pinceladas, unas más gruesas, otras más livianas, las menos, y como cada lector es un mundo su bagaje es distinto, cada cuadro es completamente genuino, como lo es cada experiencia lectora. ¿Me acompañas en la mía? 

El autor:

Félix García Hernán nació en Madrid en 1955. Cursó Derecho en la Universidad Nacional de Educación a Distancia, pero es, por vocación, hostelero. Desde sus inicios como botones, todavía adolescente, ha recorrido todos los peldaños de su profesión hasta llegar a dirigir en Madrid establecimientos tan emblemáticos como el hotel Urban, el Villa Real o el Only You.

Desde la infancia es un lector compulsivo y amante de la música clásica y del cine. Además de Cava dos fosas (Al revés 2020) y Pastores del mal, que verá la luz proximamente en esta misma editorial, ha escrito las novelas Tras el telón, un thriller ambientado en el mundo de la ópera; Delfines de plata, que dentro de una trama de novela negra se sumerge en el particular microcosmo de los hoteles de lujo y El limite oscuro, donde dibuja el descarnado fresco de uno de los mayores males que asolan nuestra sociedad actual: la corrupción.

Sinopsis:

Javier Gallardo, a sus cincuenta y cinco años, es uno de los comisarios de policía más respetados y brillantes del país. Sin embargo, desencantado, decide aislarse un tiempo en la Vall de Boí  y replantearse su futuro en el cuerpo. Pero mientras disfruta de ese retiro tendrá que enfrentarse a un oscura y reaccionaria forma del mal con la que se encaró recién salido de la academia y marcó su carrera y su corazón para siempre.

Porque los inicios de Gallardo en el cuerpo,  en una sociedad frágil que afrontaba sin ninguna garantía su transición hacia la democracia , no fueron fáciles y pronto aprendió que el enemigo a veces está infiltrado dentro de la propia policía. Treinta años después, sus adversarios, que ya creía sepultados, volverán con más ímpetu que nunca para saldar cuentas pendientes en un plan maquiavélico que no dejara indemne a sus seres más queridos.

Con una tensión dramática digna de los mejores autores del género y una prosa directa y contundente, Félix García no da tregua al lector hasta la última palabra y lo  sumerge en un viaje sin concesiones por las más oscuras trincheras de los poderes fácticos, para descubrir que treinta años no son suficientes para enterrar todos los demonios del pasado.

Impresiones:

La venganza es un plato que se sirve frío, y que necesita de mucho tiempo para fraguarse y retroalimentarse, envenena a quien emprende el viaje porque generalmente no sale todo tal y como se prevé, pero en ese camino también se lleva por delante parte de la ecuación que se pretende despejar que tampoco sale idemne.

Puede parecer muy criptico, pero creedme si os digo que es una novela que merece la pena ir descubriendo paso a paso, conforme se avanza en la lectura, ir viviendo todas las sensaciones que te va despertando, sufrir al lado de los personajes, porque el autor nos hace participes de lo que experimentan y es difícil no meterse en sus zapatos, hay momentos en que la mente te juega malas pasadas y te mete en la piel de Javier y parece una centrifugadora, o un ordenador calibrando las miles de posibilidades de reacción.

Cava dos fosas es una novela negra, policíaca, desarrollada en dos tiempos verbales, uno se ambienta en el presente, y el otro, del que derivan los polvos que hoy enlodan a nuestros personajes nos traslada a los años ochenta, con una Transición frágil que empieza a dar sus pasos y  la movida madrileña. 

Es precisamente en los años ochenta, en los que yo era una niña, y por lo tanto no tengo recuerdos nítidos, en los que me he sentido más cómoda a pesar de que se me revolvía el estómago con los poderes fácticos que desde la sombra luchaban para que nada cambiara demasiado en esa España que luchaba porque la Democracia triunfara y hubiera una apertura. Félix nos mete en la época de la mano de tres policías jóvenes con ganas de cambiar el mundo, que tropiezan con aquellos que pretenden que todo siga igual. Una lucha sin cuartel en la que tienen mucho que perder y de la que no salen idemnes, y marcará quienes serán en un futuro.

"Y en España siempre habrá héroes anónimos que se preocupen por mantener las enseñanzas que recibimos durante cuarenta años."

Félix García Hernán sabe como atrapar al lector, a pesar del comienzo sosegado y algo bucólico de la novela, va desenredando la madeja desde un retiro para aclarar ideas, hasta una situación un poco macabra en la que se verá inmerso nuestro personaje, que lo obligará a hacer un repaso a su vida y a sus muchos aciertos policiales para descubrir quién está detrás moviendo los hilos.

Y eso lo consigue con capítulos más bien cortos, en los que  se van alternando esos dos tiempos verbales, pasado y presente confluyen para ir creando una trama compleja, con una estructura sencilla y un ritmo en ocasiones endiablado, para ofrecernos a continuación un balón de oxigeno en forma de recuerdos. El autor elige esa forma de presentarnos a unos personajes muy de carne y hueso, muy veraces, con los que el lector puede empatizar o incluso rechazar, pero sobre todo son cercanos, no son perfectos, si no que tienen sus zonas de luz y de sombra, personajes que se equivocan, cuyas actuaciones tienen consecuencias, que aman, que ríen, que lloran, se frustran y celebran sus triunfos. Tal cual como en la vida misma y ese es el gran acierto de esta novela, porque sus personajes tienen el suficiente carisma para sostener toda la trama tanto en el pasado como en el presente.

Hay dos personajes en cada uno de los tiempos que me han enamorado, me han subyugado y no me importaría volver a encontrar en un futuro. En la trama de los ochenta dejadme que muestre debilidad por Carmen Nuñez-Quiroga, una mujer luchadora, reivindicativa, adelantada a su época porque nuestra democracia estaba todavía en pañales y aún así su posición en la policía era muy importante. Su origen en una familia acomodada y afín al Régimen, no le impidió desarrollar sus propias ideas, y luchar por ellas poniendo en peligro su integridad física y arriesgando su carrera en el cuerpo.

En el presente el personaje que  me ha robado el corazón ha sido Raúl Olaya, inspector jefe que ha crecido al auspicio de dos de nuestros personajes principales, ambos comisarios. El tiempo pasado a su lado le sirvió para aprender su forma de actuar y ello le ayudará a investigar la desaparición de sus dos colegas, porque las casualidades no existen y cuando se suma un tercer factor queda al descubierto que hay que actuar con rápidez. Me ha gustado su forma de razonar, su aplomo, las salidas ingeniosas cuando la investigación entra en vía muerta. Me gustaría encontrarme más efectivos como él dentro del cuerpo el mundo sería mucho más justo.

"Raúl sabe que va a haber un antes y un después en la vida desde el día de hoy. Siente que la alegre y optimista juventud en la que ha estado cómodamente instalado hasta ahora lo ha abandonado para siempre."

Pero en toda novela negra hay un villano, sin él no existiría la trama, en esta el personaje es de lo más siniestro, para encontrar su humanidad hay que escarbar muchísimo y aún así la mancilla con el odio y rencor que supura cada vez que sale a escena. El autor no redime a Diego López de Arbeloa y el lector tampoco puede hacerlo, al menos yo fui incapaz, no pude en la trama del pasado y menos en la del presente.

Toda la novela en el presente se nos plantea como una partida de ajedrez, en la que solo una parte puede mover las fichas, conoce todas las jugadas, las realiza a su antojo y espera reacciones para ejecutar el próximo movimiento, que rara vez coincide con el que tiene pensado, por aquello de que el ser humano es imprevisible y anticipar comportamientos no significa que vayan a producirse. Quizás por ese motivo en momentos puntuales la cordura de Diego también es puesta al límite para forzar la reacción que había previsto en Javier. En el pasado en esa misma partida de ajedrez cada bando mueve las fichas, unas veces ayudados y otras en solitario, y el final desde luego no queda en tablas y afecta por igual a ambos jugadores y les marcará de forma irremediable.

"Se esta jugando una partida desquiciante de ajedrez en la que le impiden mover las piezas, ya que su contrincante las mueve por él. Sólo queda la quimera de que Diego cometa un error y se dé jaque mate a sí mismo."

La novela es muy visual, con un ritmo muy marcado gracias a unos diálogos muy inteligentes y bien pensados. No será complicado llevarla al cine porque nuestro autor es un gran cinefilo y la novela va avanzando fotograma a fotograma y no podemos resistirnos, necesitamos avanzar, ya sea para llegar a la parte ochentera o para saber en que termina ese viaje de venganza emprendido treinta años después. 

Me gusta la forma en la que el autor ha sabido plasmar los cambios que ha experimentado la sociedad en estos treinta años, es como un juego de espejos del que participa el lector, a pesar de no tener recuerdos muy nítidos de esa época. Aunque en ocasiones te das cuenta de que a pesar de todo lo avanzado no hemos cambiado demasiado, que la vida sigue igual, hoy los poderes fácticos son otros, pero también se mueven para perpetuar su orden. Y las mujeres y el colectivo LGTBI tienen más derechos reconocidos, pero lejos de haber terminado su lucha.

Si algo queda claro con esta historia es que el pasado siempre nos espera agazapados a la vuelta de la esquina, que por tiempo que pase la venganza nunca saldrá como teníamos previsto, ni es un buen viaje si antes de emprenderlo no cavas dos fosas


 Conclusión:

Cava dos fosas es una novela que no puedes perderte si te gusta el género negro, pero no es una novela para pusilanimes, la trama te oprime, te angustia y aún así necesitas avanzar, necesitas saber. Y página a página se nos va desgranando el porque de esa venganza tan atroz, y que perdió por el camino cada uno de los implicados en esta macabra historia.

Pienso seguirle la pista al autor, porque su prosa es directa, contundente, aseptica, no necesita las florituras porque con sus personajes es capaz de sostener toda la trama y no hace falta alardear de recursos.

Félix espero que nos reencontremos en Pastores del mal.

miércoles, 15 de enero de 2020

El show de las marionetas. M. W. Craven.

Cuando Babelio me ofreció postular por El show de las marionetas, no me lo pensé dos veces. Los que  sois asiduos a este blog sabéis lo que me gusta el thriller, la novela negra, los detectives atípicos, las novelas con muertos en los que hay que resolver quién, y sobre todo porqué... y a golpe de sinopsis esta novela lo tenía todo. Aposté y el resultado de esa apuesta ha resultado ganadora, ha superado mis expectativas y en un futuro quiero seguir las andanzas de Poe y Tilly. Quiero volver a la agreste Cumbria, o igual Craven prefiere cambiar de escenario, yo seguiré apostando por sus personajes y sus tramas.

Cómo habréis adivinado la novela llegó a mi casa, antes de su publicación, en una edición no venal, me tuvo completamente abducida, buscaba cada segundo libre para viajar a Cumbria con sus círculos de piedra, para reunirme con Poe, Tilly y Flynn para seguir investigando, me  vi buscando sospechosos, llevando una línea paralela a la de ellos, haciendo mis propias cábalas, errando un sospechoso tras otros, disfrutando a cada giro, recibiendo el mazazo en el giro final que no esperaba para nada.

De una investigación no se sale indemne, de una novela negra de este tipo tampoco, llevo una rachita de encadenar libros que remueven, que duelen, que me hacen reflexionar y cambiar puntos de vista, que ponen de manifiesto atrocidades que pensaba que ocurrían muy de vez en cuando. Realidades incomodas que se quedan conmigo mucho después de haber cerrado la última página.

Pero me voy por las ramas, y es hora de meterse en harina, de picar vuestro gusanillo para que os adentréis en esta historia y conozcáis a sus personajes, y la maldad que campa a sus anchas por las páginas de esta novela. Estáis dispuestos a plantearos quien es victima y quien verdugo?

El autor:

M.W. Craven nació en Carlisle pero creció en Newcastle, donde se unió al
ejercito con tan sólo dieciséis años. Pasó los siguientes diez años viajando por el mundo. En 1995 estudió Trabajo social especializado en criminología. Ahora se dedica en exclusiva a la escritura. Actualmente está casado y vive en Carlisle con su esposa.

El show de las marionetas, ganadora del premio Gold Dagger a la mejor novela de 2019, es la primera entrega de la serie protagonizada por Washington Poe.

Sinopsis:

Un asesino en serie está quemando vivas a sus víctimas. No deja ningún tipo de pistas en las escenas del crimen y la policía ha perdido todas las esperanzas de encontrarlo. Cuando su nombre aparece en los restos carbonizados de la tercera víctima, Washington Poe, un detective suspendido de empleo y caído en desgracia, recibe la llamada para hacerse cargo de la investigación, un caso del que no quiere formar parte. De mala gana acepta, al igual que su nueva compañera Tilly Bradshaw, una brillante pero poco social analista. Pronto la pareja descubre una pista que solo él podria ver. El peligroso asesino tiene un plan y, por algún motivo, Poe forma parte de él. Mientras el numero de víctimas sigue aumentando, Poe descubre que sabe mucho más acerca del caso de lo que jamás se habría imaginado. Y en un final aterrador que echará por tierra todo lo que creía saber sobre sí mismo, Poe comprenderá que hay cosas mucho peores que ser quemado con vida.

Mis impresiones:


El show de las marionetas tiene uno de los comienzos más impactantes que recuerdo, un brutal asesinato que parece que esconde un ritual. Lo tiene todo para enganchar al lector y mantenerlo pegado a la trama, porque a ese principio que te deja con ganas de más hemos de sumarle los giros constantes que al menos a mi me dejaban con la boca abierta, sin aliento, con más preguntas que respuestas, aunque estas no tardaban en llegar, a veces unas páginas más adelante, en otras ocasiones llegaban en el siguiente giro, el autor no deja tregua al lector de mente analítica, al que no le gusta que se lo den todo mascado.

Por si eso no fuera poco no nos ofrece los clásicos personajes que podemos encontrar en cualquier novela de este tipo, Poe al que podríamos considerar el protagonista rompe con los arquetipos del género, no es un bebedor aunque si que tiene una parte oscura en su pasado, pero ello tampoco lo convierte en un ser arisco. Más bien nos encontramos con una persona políticamente incorrecta, que sigue una pista más allá de los límites que establecen las ordenes de un superior. Que actúa aún sabiendo que ha cruzado una línea roja, y no rehuye las consecuencias de sus actos. Un inspector mediocre pero un sargento con un olfato muy fino, capaz de llegar donde otros no ven indicios, quizás por ello se ve involucrado contra su voluntad en un caso que hubiera rechazado. La personalidad de Poe es muy compleja, tenerlo de compañero no debe ser fácil por lo imprevisible que es, sin embargo esta siempre atento a las necesidades de sus compañeros de investigación, intentando no perjudicarlos en sus salidas de escena.

Pero Poe no esta sólo en este enredo, le acompaña Tilly Bradshaw, a la que podríamos considerar una secundaria de lujo, pero me niego a ello, porque tiene madera de protagonista. Nos encontramos ante un ratón de oficina, una mujer con una inteligencia por encima del 200, muy aguda, con una mente analítica espectacular que deja mudo al lector, pero con escasas habilidades sociales, carente de humor, sin un ápice de empatia al principio de la novela, motivos por los que es el blanco de las bromas de sus compañeros, y atrae como un imán a los abusones. A lo largo de la lectura de la novela me he planteado muchas veces si Tilly padece Asperger, todo indica que sí, pero la evolución del personaje es tan brutal, tan tremenda, que no se si eso encaja en el síndrome en cuestión. Sería un puntazo que se mencionara si es Asperger porque podría ser de ayuda para muchas personas que lo padecen, y los visibilizaría.

La pareja de investigadores nos darán horas de buena lectura, nos harán pensar, nos involucrarán en sus teorías y volverán loca a la inspectora Flynn, que sabe que tiene a sus dos mejores bazas investigando, aún no sabe como se van a llevar entre ellos, sin embargo su trabajo en equipo es sensacional.

No son todos los personajes pero si todos los que yo te voy a presentar a riesgo de descubrirte algo que mejor lo hagas a su debido tiempo, para mayor disfrute de la lectura. Aunque parezca raro si me tuviera que quedar con un personaje ese sería Tilly, esa desmañada muchacha que crece a pasos agigantados e inseguros fuera de la protección familiar me ha despertado ternura, la he visto crecer, madurar, afrontar situaciones que nunca hubiera imaginado. Y pone de relieve valores que hoy están en desuso como la lealtad y la amistad. 

Si algo tienen las novelas de este corte es que son previsibles, a mi esta no me lo ha parecido, me ha roto los esquemas a cada giro que da la trama y hay un buen número de ellos, quizás las personalidades de los protagonistas también han ayudado a esa imprevisibilidad, dentro de sus características al menos Poe actúa como se esperaba, Tilly menos porque rompe sus reglas tantas veces que no sabemos como va a actuar, aunque sigue un patron. Pero si hay algo que los caracteriza es que siguen los dictados de sus corazonadas, ¿hay algo más imprevisible que eso?.

Merece mención especial Cumbria, casi se podría decir que es un personaje más de la novela, uno muy importante con todos los círculos de piedra que hace servir el asesino como firma, es meticuloso, no deja rastro en la escena del crimen, pocas son sus firmas y se repite el patrón a cada asesinato. Sin embargo, no pienso desvelaros que es común a cada asesinato porque descubrirlo causa desasosiego, y quiero que sintáis en vuestras carnes lo que sentí yo. Porque el autor no se regodea, pero tampoco le escatima al lector ninguna imagen, por dura que sea. Y reconozco que más de una me ha roto el corazón, situaciones que revuelven el estomago quizás más que las atrocidades del asesino. También es importante Cumbria por ese clima tan duro, ese territorio tan basto y penas habitado, casi se puede entender a Poe, solo por el sitio en que se ha criado, un lugar donde todos se conocen porque la concentración humana es más bien escasa.

En esta novela se denuncian muchos hechos que están demasiado presente en nuestros días, hechos que a fuerza de verlos en los informativos ya no generan en nosotros el estupor que deberían generar, sin embargo en la literatura le dan una vuelta, los presentan con toda su crueldad y al menos a mi me remueven, hasta el punto de no tener muy claro de parte de quién estaba, ¿víctimas y verdugo son la cara y la cruz de la misma moneda? ¿o realmente ambos son victimas y verdugos a la vez? Menudo dilema ¿verdad? 

Y ya solo me queda hablaros del final, pero no temáis, no voy a contaros nada, porque es una gozada llegar a él sin intuir el golpe que vas a recibir, de esta novela el protagonista sale muy tocado, pero también el lector, con las mismas dudas que Poe, apoyándolo en ese final que yo no esperaba, porque quizás no quise ver más allá de quién es Poe, porque es un final muy acorde a las características del personaje, redondo, un broche de oro que ya vislumbra que detrás llegan otras aventuras de este personaje peculiar, que espero siga teniendo de compañera de investigación a Tilly porque todavía le queda mucho para dar.

Conclusión:

Si te gustan las novelas adictivas no puedes dejar pasar El show de las marionetas, cuando cierras el libro te das cuenta de que el titulo le viene como anillo al dedo. Si te gusta que te sorprendan, que te rompan los esquemas, te gusta encontrarte con personajes fuertes, con personalidades complejas, esta es tu novela.

Poe y Tilly no te dejaran indiferente, seguro que el resto de personajes tampoco, no hay ninguno insulso, todos despertaran una emoción en ti, una filia o una fobia. Página a página mientras avanza la investigación seguro que cambiarás de idea mil veces. Igual te planteas como yo si no se tendrían merecido el castigo recibido.

El autor no se regodea en las crueldades pero tampoco las evita, no se saca ningún as de la manga, todo está a la vista, y la novela es como una gran puzle que se resuelve en el momento encaja la última pieza. Pero ¿encaja realmente? Eso lo habrás de descubrir adentrándote en las páginas de esta magnífica novela.

lunes, 22 de julio de 2019

Los señores del humo. Claudio Cerdan

Claudio Cerdán lleva años como maestro indiscutible de la novela negra, lugar que ha peleado novela a novela ganándose el respeto de escritores del género, críticos y lectores por igual. Sin embargo, llevo los últimos años en una vorágine de estudio, trabajo y cursos de promoción profesional que reducen mi tiempo de ocio a la mínima esencia, por lo que mi lista de deseables es mucho más larga que la de leídos, en casa se acumulan todas esas novelas que un día compré con mucho entusiasmo y que todavía no he podido sacar de la estantería.

Entre las que me hacen ojitos cada vez que tengo que elegir nueva lectura, hay alguna de Claudio Cerdán, por ello decidí aprovechar la oportunidad que me brindaba #SoyYincanera, leer la última novela del autor y la sinopsis prometía, los autores de novela negra la recomendaban y ya solo faltaba que no me desmoronara ante el grosor del ejemplar, inversamente proporcional a mi tiempo lector.

Y sí, ya se que estamos en verano, y que el calor invita a quedarse en casa leyendo, pero mi turno de trabajo es de tarde y la mañana da para pocas alegrías en forma de palabras e historias. Los fines de semana al final se hacen cortos para tanto disfrute pendiente y las novelas se amontonan en las estanterías sin leer año tras año.

Pero volvamos a la novela que nos ocupa, tras el impacto del tamaño de la novela, llegó otro peor, la contundencia, Claudio Cerdán viene a hacer una denuncia social y no le tiembla el pulso, no busca ser políticamente correcto, más bien parece un bisturí, aséptico, hurgando en nuestras miserias para provocarnos, para que la lectura por momentos deje de ser cómoda y nos obligue a reflexionar.

Una obra de ficción que es dolorosamente creíble, en la que hasta los pasajes más exagerados son verosímiles, en la que sus personajes principales son llevados una y otra vez al límite y no siempre saldrán bien parados y eso para disfrute del lector que se siente montado en una montaña rusa en la que no hay ningún descanso hasta que llega el punto final y la historia termina dejándolo un poco huérfano y en mi caso desnortada, como a los propios personajes, porque ninguno sale indemne del caso, y afirmaría que tampoco lo hace el lector.

El Autor:

CLAUDIO CERDÁN (Yecla, 1981), es un escritor de novela negra español. Con su primera obra, El país de los ciegos, ganó en 2012 el Premio Novelpol a la Mejor Novela Negra del año. Con ese libro (relanzado en edición digital por Arroba Books en 2014) fue además finalista del XIII Premio Lengua de Trapo y del Silverio Cañada de la Semana Negra de Gijón. Un año después vio la luz un nuevo título, Cien años de perdón (Versátil Ediciones, 2013), un thriller que quedó finalista de los Premios LeeMisterio.com 2013 como Mejor Novela y en el II Premio de Novela Pata Negra que otorga la Universidad de Salamanca. Además fue recomendado por El País como una de las mejores novelas negras de 2013. Le siguió Un mundo peor (Versátil Ediciones, 2014), una nueva incursión en el género policíaco que ganó el I Premio Ciudad de Santa Cruz a la Mejor Novela Negra de 2014. Además, fue finalista del II Premio Valencia Negra y del III Premio Pata Negra. A continuación publicó La revolución secreta (Alrevés Editorial, 2014), una mezcla de novela histórica, detectivesca y de terror ambientada en los últimos años de la Revolución Rusa, editada también en Sudamérica. Después llegó Sangre fría (Dolmen Editorial, 2015) una historia de criminales y supervivencia no exenta de humor. A continuación apareció El club de los mejores (Ediciones B, septiembre de 2016), publicada en varios países simultáneamente. Firmada bajo el seudónimo de Arthur Gunn, se trata de una adictiva novela de intriga que ya ha sido comparada con Mystic River de Dennis Lehane y El cuerpo, de Stephen King. En 2017 publicó La última palabra de Juan Elías (Ediciones B, 2017), continuación de la exitosa serie de televisión Sé quién eres, emitida por Mediaset, HBO, BBC4 y vendida a media docena de países. La acogida de este libro fue tan entusiasta que llegó a situarse entre los más vendidos de Amazon, Fnac, Corte Inglés y Casa del Libro.
   
Nunca mires atrás (Menoscuarto Ediciones, febrero de 2018)  es la cuarta entrega de la detective Sonia Ruiz, serie iniciada por Lorenzo Silva y Andreu Martín entre otros reconocidos autores.


Con anterioridad, Cerdán había publicado dos títulos de género fantástico (El Dios de los Mutilados y Cicatrices), y en 2012 publicó en Francia La casa de chocolate, una inquietante novela aún inédita en español.
Como escritor de novela negra ha participado en varias antologías. Además, ha escrito guiones, dirigido cortometrajes y dibujado cómics, entre otras actividades.
Sus libros se han publicado en España, Argentina, México y Francia, entre otros países. En la actualidad reside en Suecia.

Sinopsis:

Claudio Cerdán nos conduce a través de una historia turbia, oscura y fascinante, en la que todo empieza a cobrar un significado distinto cuando, tras el impacto de las primeras páginas, un asesino en serie empieza a decapitar a sus víctimas por las calles de Madrid.


En una ciudad corrupta e inmisericorde, tres vidas perdidas chocan en su caza al asesino. Paco Faura, policía retirado que trabaja como detective sin licencia, sospecha que todo podría estar relacionado con un caso que no pudo esclarecer treinta años atrás. Mientras tanto, CJ -un antiguo mercenario- piensa que el culpable es un viejo compañero de armas. Y Aldo, un proxeneta que tuvo que huir de México cuando los narcos pusieron precio a su cabeza, perderá la cordura al creer que el pasado vuelve para vengarse.

Mis Impresiones:

Me gusta la novela negra, y eso no es ningún secreto para los asiduos a este blog, porque si bien no es lo único que leo, también es cierto no los reseño todos por falta de tiempo y la mayoría de las opiniones versan sobre este género. Pero también es cierto que por ese motivo, por haberme perdido entre tantas historias una es capaz de ver cuando tiene ante sí una novela interesante, cuando llega un soplo de aire fresco tan necesario para airear a autores y lectores por igual. Y hago esta afirmación sin haberme perdido en ninguna otra obra del autor, al que tengo por contundente, implacable, certero.

Lo primero que llama la atención en esta novela es su tamaño, más de quinientas páginas, y teniendo en cuenta que en este mundo en ocasiones prima cuantas novelas lees y reseñas, embarcarte en una lectura de estas dimensiones asusta y no poquito, en mi caso porque la novela se eterniza en mis manos y te da la sensación que un año más no vas a poder leer todo lo que quieres. Pero cuando comienzas a leer y te golpea con esas frases tan duras, empieza a darte un poco igual el tiempo que vas a estar con la novela, solo deseas que no termine, y al mismo tiempo estas ansiosa por saber hacia donde te va a llevar la historia y cual va a ser el desenlace hacia tanta locura contagiosa, que amenaza la propia cordura del lector, que no sabe muy bien si buscar un psicólogo o un psiquiatra, si es el más cuerdo entre los locos o el más loco entre los cuerdos. 



 Claudio Cerdán ambienta su novela en Madrid, en los años de mayor auge de la crisis económica, cuando la ciudad busca convertirse de nuevo en  sede de los juegos olímpicos con aquel discurso de su alcaldesa que nos quitó la respiración a más de uno, y que todavía corre por ahí alguna frase como mofa. Una época en la que todos los días saltaba a la prensa algún caso de corrupción política, en la  que los españoles fuimos perdiendo poco a poco la confianza en unos señores que parecía que hacían la leyes a medida de los que a golpe de talonario podían engrosar sus fortunas particulares, y todo ello quedaba tan lejos del interés del ciudadano que sonroja.

En ese escenario, muy bien dibujado por cierto, tanto que en ocasiones te dan ganas de gritar, los que tenemos ya algunos años recordamos que en Alcorcón se proyectó un ambicioso Eurovegas que venía a traer prosperidad a nuestro país, a crear un montón de puestos de trabajo, turismo y un sinfín más de bondades, obviando que todo ello era de segunda o tercera categoría y que seguramente traería más miseria que riqueza, porque la primera se repartiría en muchas manos y la segunda quedaría concentrada en unas pocas.


Los entramados de la corrupción quedan al descubierto y nadie parece indemne al poder de Don Dinero que es quién gobierna la vida de los personajes de esta novela. Desde el principio el dueño de Eurovegas y su hijo me han dado nauseas, cada uno por una causa distinta, el padre por lo manipulador, corrupto y amoral, el hijo por lo débil, casquivano, incompetente, vividor, tantos y tantos adjetivos peyorativos. Pero soy consciente que la culpa de que me caiga tan mal la tiene CJ y su visión del vástago Levi.

El autor ha demostrado además de ser ambicioso, tener muchas tablas en el oficio, solo así podía crear tres personajes tan dispares, tan interesantes, hasta el punto que cada uno de ellos podría haber protagonizado su propia historia. Aún así decide colocarlos a todos ellos en una misma novela y tan antagonistas son entre sí que el reto es hacerlos confluir, que no choquen entre ellos y se difuminen unos a otros.

Lo primero no lo consigue, los personajes chocan entre ellos, crean conflictos, se dan de bruces con una realidad que no les es favorable, pero si consigue que cada uno de ellos tenga interés por si mismo, que ninguno quede eclipsado por el otro, que el lector no sepa muy bien cual le resulta más interesante

Las frases más descarnadas de Cerdán te ponen los pelos de punta, la visión que tienen de España los Levi duele, e imagino que como el autor vive en el extranjero parte de esa forma de ver nuestro país la habrá recopilado del exterior. Los españoles somos duros con nuestra piel de toro, pero nos duele que ciertas cosas se pongan en boca de foráneos, algo así como la vapuleo porque es mía, pero solo yo puedo hacerlo. Me he visto asintiendo tantas veces, enfadándome tantas otras, sonriendo las más, porque a pesar de la dureza que destila esta novela, también la atraviesa una fina ironía, que si pones los cinco sentidos en lo que lees te levanta más de una sonrisa, algunas de reconocimiento.

Creo que el mayor acierto de esta novela está en sus tres personajes principales, tres personas que nada tienen en común y a las que un hecho unirá, cada cual para exorcitar sus fantasmas personales, crearan un trío un tanto dispar que en ocasiones nos desesperara, porque todos tienen más sombras que luces, todos obedecen al poder de Don Dinero y desde el primero al último son seres de moralidad muy dudosa a los que al menos yo cogí mucho cariño y terminé redimiéndolos.


Paco Faura, es el único autóctono, un policía al que un inoportuno infarto retiró del servicio activo, y se gana la vida como detective privado sin licencia, otro  más en la literatura, y así se encarga Claudio Cerdán de hacérnoslo ver en una multitud de guiños metaliterarios. Nuestro protagonista necesita el dinero para limpiar su conciencia, para procurarle los mejores cuidados a una esposa en coma a la que no tiene el valor de visitar, mientras investiga quién ha sido el culpable de tal atrocidad. Para ello no duda en estar en nómina de un político corrupto e investigar como fastidiar la vida de más de una persona, aunque se da cuenta de que sus días como investigador privado tienen fecha de caducidad, porque el corazón no parece querer seguirle el ritmo. La aparición de un cráneo en el solar donde se va a edificar Eurovegas levanta sus sospechas y lo conecta con un caso no resolvió en su carrera profesional.


Aldo Vargas: Mejicano, llega a España huyendo del cartel de Sinaloa que ha puesto precio a su cabeza por la pérdida de un cargamento de droga. A su llegada a nuestro país delinque, y pasa una buena temporada en el trullo donde coincide con un mafioso ruso, que a su salida lo contrata como proxeneta. Pero Aldo comete un error, compra un ordenador y trasteando por la red encuentra algo que le afecta a su cordura y lo convierte en un yonqui que pierde la noción del tiempo, del espacio y sobre todo la conciencia de lo que es real y de lo que es ficticio. Y no es el único error que comete, creyéndose enamorado se enfrenta a su jefe, y se fuga con la mujer a la que cree amar. Por segunda vez se convierte en fugitivo. La decapitación de su novia lo enloquece hasta el punto de llegar a creer que el pasado vuelve para ajustarle las cuentas, y se convierte en una bomba de relojería que en cualquier momento puede estallar.


CJ: Ex marine, fue capturado en Afganistan y torturado durante días, semanas y meses, siempre con la espada de Damocles pendiendo de su cuello. Fue rescatado y tras un reseteado en manos de un terapeuta se convierte en un mercenario a las órdenes de Harrelson Levi quien lo contrata en Macao para la seguridad de sus casinos. Americano de origen dominicano es trasladado a España por sus conocimientos del idioma y allí se reencuentra con el pasado, con un compañero de secuestro, solo que el secreto que ambos guardan nos puede poner el vello de punta. Cuando Madrid comienza a sembrarse de cuerpos sin cabeza, cree saber quien esta detrás de esos asesinatos y comienza a buscar a un fantasma. Pero la tierra parece habérselo tragado.


Esos asesinatos en serie son el punto de confluencia de estos tres protagonistas, cada uno con sus fantasmas en el armario, cada uno con las sombras que oscurecen sus vidas. Cada uno con su interés particular por resolver el caso y juega las cartas de una forma que no siempre beneficia al otro, de ahí que ellos choquen, que se produzcan conflictos, que en todo momento en la novela esté pasando algo.


Otro acierto a mi modo de ver es que al autor no buscar ser políticamente correcto cada personaje se expresa como lo haría en su día a día, la novela está llena de diálogos que le otorgan una gran agilidad, a través de su forma de hablar podemos descubrir mucho más de ellos que con cientos de descripciones y además de una forma más amena.


El estilo del autor es cortante, directo, exento de florituras, no le hacen ninguna falta para lo que quiere contar. Los capítulos son cortos, dando al lector la sensación de querer más, mucho más, y se lo va concediendo capítulo a capítulo, avance a avance. Y todo eso sin eclipsar a ninguno de sus personajes estrella, a los que unas veces amas y otras aborreces, a los que unas veces comprendes y otras no eres capaz.


Si me tuviera que quedar con un personaje este sería sin ningún tipo de duda CJ con su moralidad victoriana, con unos principios muy suyos que no siempre logras entender, y con los que unas veces estás de acuerdo y otras completamente en contra. El no querer someterse a quién le paga y mantener esos principios intactos no le va a hacer ningún bien y al lector nos deja en estado de shock, porque no esperas eso, y sobre todo no lo deseas, aunque entiendes que es un broche de lo más adecuado, que el autor no lo ha podido bordar mejor, quién tienta a su suerte termina encontrándola.


Además del tema de la corrupción, hay otro tema en la novela que viene de la mano de la Mafia rusa y como no de Aldo, o podríamos decir dos, que van íntimamente ligados. La prostitución, la mayoría en manos de mafiosos rusos, como se mueve, como se trata a las chicas, el miedo que estas tienen, como las drogas son su único consuelo para no ser conscientes de su situación. Y la lacra del juego no le va a la zaga, esa la podemos ver en Macao donde la corrupción de sus autoridades no es menor que en España, pero claro esa es otra historia que igual Claudio Cerdán tiene a bien contárnosla en otro momento, o igual no.

Si algo salta a la vista, aunque esté más que bien escondido, es el ingente trabajo de documentación y hemeroteca que ha realizado el autor, una labor tan bien mimetizada en la historia que puede pasarnos desapercibida, sobre todo a los hemos vivido la época y hemos tirado de memoria. Me gusta el estilo del autor, me gusta la historia que ha contado, me he enamorado de unos personajes que son unos cabrones con pintas a los que es mejor tener lejos. Me ha enfadado la excesiva suerte de Aldo, parece tener un ángel que vela porque siga cometiendo maldades, con la cabeza ida, y sin tener conciencia del bien y del mal, o a veces teniendo demasiada conciencia de ello y no importándole quien cargue con las consecuencias de sus actos.

A pesar de lo mucho que me ha gustado la novela, de lo mucho que hay escondido entre sus líneas, no se si es una novela para todos los públicos, para los lectores de novela negra tengo claro que los va a hacer fibrilar, para los que no gusten del género o tengan el estomago delicado le van a encontrar más defectos que virtudes.

Conclusión:

Claudio Cerdán se ha marcado una novela espectacular, en la que ha sido capaz de crear tres personajes de infarto que han sido capaces de brillar durante toda la historia con luz propia, a la vez de chocar entre sí tantas veces que han creado conflictos que han tenido que solucionar en pos de un beneficio común, encontrar al asesino que esta sembrando el pánico en las calles de Madrid.

Los temas que toca la novela como denuncia social son todos muy candentes y me atrevería a decir que de rabiosa actualidad, porque si bien hoy no se proyecta un macrocasino en España las salas de juego están inundando nuestros pueblos y ciudades, con unas leyes muy laxas que los beneficia y perjudica a aquel que desesperado lo ve como una solución a sus problemas, creándose uno mayor. La trata de blanca en manos de la mafia rusa, resucita cada cierto tiempo, no es un tema zanjado ni mucho menos. La corrupción política es ya un tema asiduo de los informativos, parece que ahora suenan con menos fuerza, pero escándalos ha habido y seguirá seguramente habiendo en un futuro, porque todo el mundo tiene su precio y poderoso caballero es Don Dinero.

Te recomiendo esta novela si eres amante del género negro, seguro que la disfrutas, no lo tengo tan claro si no es muy de tu gusto  novela negra, porque está lo es y mucho, te remueve la conciencia, te pone en ocasiones el vello de punta y amenaza con volar tu cordura línea a línea, párrafo a párrafo.

Claudio Cerdán es un autor a tener en cuenta en el panorama del noir, le deseo mucho éxito con esta novela y prometo sumergirme en alguna otra en cuento vaya despejando los pendientes más urgentes.

miércoles, 10 de abril de 2019

Los miércoles salvajes. Susana Hernandez

Conocí a Susana Hernández con Contra las cuerdas, y por recomendación de Ana Kayena, más que una recomendación fue un lo tienes que leer sí o sí, verás que bien escribe. Tuve la suerte que me tocó en una de sus iniciativas, aunque ahora no recuerdo si en el Amigo Invisible bloguero o en el San Jordi Bloguero. Tanto da, que da lo mismo, porque lo leí y me enamoró la serie Vazquez y Santana, el estilo de la autora, y ese no tener pelos en la lengua hasta el punto de querer leer más, pero Curvas peligrosas era harto difícil de encontrar y cuando llegó al mercado Cuentas Pendientes yo ya andaba inmersa en la vorágine opositora que ha durado más que las pilas Duracell, y que me temo que ha finalizado solo por unos meses o algún año, porque voy a tener que seguir opositando si quiero progresar en el mercado laboral. No temáis que este es independiente, no es necesario haber leído la serie que  menciono

Cuando llegó a mis manos Los Miércoles salvajes creía que sabía lo que me iba a encontrar, pero tengo que reconocer que no. La Susana Hernández que he encontrado es mucho más madura en cuanto a su prosa, a sus tramas, a sus personajes, el salto ha sido más que cualitativo, y me ha noqueado página a página, personaje a personaje, me ha hecho replantearme muchas creencias y hacerme tantas preguntas que me ha removido como jamás pensé que pudiera hacerlo una novela.

Y consiguió todo eso en en poco más de doscientas páginas porque la novela es corta, concisa y afilada como el acero, es contundente, va al grano sin perderse por el camino, sin irse por las ramas, y dejando al lector con el cuerpo roto, el alma hecha jirones y con miles de preguntas bailándole en la mente.

Inocente de mí me las prometía yo muy felices, pocas páginas, unos margenes generosos y una letra grande, un gran placer para cualquier lector encontrar una edición tan limpia y cuidada, pero cada línea, cada capitulo, cada personaje te va arañando el alma, te va dejando huérfano, sobre todo ella, María la portuguesa, que PERSONAJAZO, que grandisima h... de su madre, no creo que la olvide en años, no me dió tregua, no me dejó cerrar la boca, cuanto mal campa a sus anchas por el mundo, cuanto dolor es capaz de causar una persona que lleva el odio por bandera y la avaricia por señera.

Yo en mi tónica, siempre queriendo decir un montón de cosas al mismo tiempo, siempre adelantándome, siempre tan caótica, creo que eso ya me es tan propio como el nombre, o el color de mis ojos.

La autora:

Susana Hernández, nació en Barcelona, ha estudiado Imagen y Sonido, Integración Social, Investigación Privada y Psicología. Ha colaborado en diversos medios de comunicación ejerciendo como crítico musical, redactora de deportes, y locutora de radio. Ha publicado las novelas: La casa roja, La puta que leía a Kerouac, Curvas peligrosas, Contra las cuerdas, Cuentas pendientes (ganadora del premio a la mejor novela negra en el Festival Cubelles Noir 2016), Males decisions (Premio Cubelles Noir a la mejor novela negra en catalán 2018) y la reina del punk. Ha participado en las antologías: Elles també maten, Fundido en negro, Diez negritos, nuevas voces del genero negro, Obscena, Lecciones de asesinos expertos, Hnegra y Barcelona, viatge a la perifèria criminal. Es autora de diversas piezas de teatro breve. En su haber cuenta con diversos premios de relato, novela y poesía. Imparte talleres literarios desde 2011.

Sinopsis:

Samantha y Hugo, amigos desde la infancia en las duras calles de Ciudad Meridiana, en el extrarradio barcelonés, trabajan juntos en la agencia de seguridad propiedad de Hugo. Sam necesita dinero, mucho más del que gana como escolta privada, para procurarle un tratamiento a su novio que padece una grave lesión medular desde hace doce años. 

Su amigo y jefe el propone un trabajo ilegal muy bien pagado que los arrastrará a ambos al oscuro mundo del tráfico de medicamentos en una espiral de violencia y traiciones. "Los miércoles salvajes nos lleva desde las chabolas de Accra, en Ghana, donde Sirhan y Lewa luchan por conseguir medicinas que traten la diabetes tipo 1 que aqueja a su madre, a los entresijos del tráfico de ilegal de medicinas comandado por  María y Joao, dos hermanos portugueses, y al frío y hermético universo de la industria farmacéutica.

Mis impresiones:

Los miércoles salvajes comienza fuerte, muy fuerte diría yo, con un personaje de tomo y lomo, una mujer de carácter muy fuerte, fría como el hielo y cruel como pocas que puedas conocer, María, la portuguesa como la del fado, pero creo que ahí terminan las similitudes entre ellas. Entra en escena el tráfico de medicamentos, un lucrativo negocio que regentan María y su hermano Joao, este último un chulo con infulas que no convence ni a su propia hermana. Y somos conscientes por primera vez de como se las gasta la portuguesa y te tiemblan las manos y la rabia te retrepa las entrañas al imaginarte ese laboratorio en llamas con todo el personal dentro. A grandes males, grandes remedios, María lo tiene muy claro, pero Joao no es tan fuerte, y en su interior crece un odio mal disimulado hacía su hermana que le obliga a hacer cosas que él no cree necesarias.

La trama se va dibujando ante nuestros ojos, pero esta ecuación necesita más variables, y para ello vamos a conocer a Sam y a Hugo, ambos se conocen desde niños, crecieron en un barrio marginal de Barcelona, Ciudad Meridiana, ambos eran carne de cañón y supieron vencer sus destinos, escapar del barrio y ganarse la vida decentemente, o eso era lo que parecía hasta el momento. Y es que Hugo quiere afianzar el futuro de sus hijos y Sam se siente culpable de que su novio esté en una silla de ruedas por una paliza y necesita mucho dinero para probar nuevas terapias que le hagan la vida un poco más humana, menos dependiente, lleva doce años viviendo y trabajando para procurarle cuidados.

La avaricia y la necesidad no les dejara ver a ambos lo peligroso del encargo ilegal en el que se están metiendo hasta que es demasiado tarde para dar marcha atrás, y su vida se convierte en un infierno y en una carrera contrarreloj para salvar la vida. Además de una lucha feroz entre lo que hay que hacer porque se han comprometido y lo que moralmente desean hacer porque es lo correcto.

Ese encargo le procura a Sam lo que tanta falta le hace, una desahogo sexual; un día a la semana se convierte en tigresa, en una depredadora, en busca de sentirse viva, amada, plena, hace tanto tiempo que lo perdió, pero ese peón de ajedrez le va a complicar la partida y a acentuar el dilema que la está volviendo loca desde que aceptó el maldito encargo. Ella no quiere sacrificar la pieza y esa carrera se complica muchísimo

Y como no podría ser de otra forma, nos falta otra variable más, porque si el tráfico de medicamentos ilegales es tan lucrativo es porque hay un mercado potencial muy amplio, y este lo encontramos en África y aquí vamos a conocer a Sirhan y a Lewa, dos muchachos huérfanos de padre que tienen que conseguir medicinas para su madre que padece diabetes de tipo 1. Unos medicamentos de precios muy altos para unos niños que apenas sobreviven de lo que pesca Sirhan. A lo que renuncian unos y otros para conseguir esas medicinas duele en el alma, porque siempre hay desgraciado que se aprovecha de las necesidades ajenas. A lo que recurren y las consecuencias que tiene hace que te plantees tantas cosas, que jures en arameo, que se despierten tus instintos asesinos y que al mismo tiempo el miedo te hiele el corazón porque sabes quién anda detrás de ello y no olvidas como se las gasta.

El plato fuerte de esta novela es la Denuncia Social férrea, descarnada a la industria farmacéutica, a esas patentes que encarecen las medicinas y las hacen inaccesibles para un sector muy importante de la población. Y como esa misma industria lucha porque esas patentes sigan siendo lucrativas, que no se extingan para que puedan hacer genéricos que los abaraten. Y al hilo de esto a su alrededor se sostiene todo un imperio de tráfico de medicamentos, un negocio más lucrativo que la droga, y menos peligroso, más clandestino si cabe, más oscuro y que posiblemente cause incluso más muertes.

A Susana Hernández no le tiembla el pulso, no necesita adjetivos de más, ni florituras, es aséptica, nos presenta la verdad pura y dura, sin anestesia, sin embellecerla porque no hay motivo para ello, llama a las cosas por su nombre, nos muestra a los personajes en su estado puro, con sus filias, sus fobias, sus manías, sus miedos. Nos presenta personajes muy bien dibujados, con muchas sombras y pocos claros, personajes que en ocasiones se salen del papel, que te hacen temblar con solo la mención de su nombre, sonreír o maldecir, y esa gracia la tienen muy pocos autores sin derramar litros de tinta.

Me ha sorprendido la estructura de la novela, Susana Hernández ha sido crítica musical, las canciones están muy presentes en la vida de Sam, incluso pensaba que su novio era músico. Nos encontramos con una novela dividida en tres partes, con nombres muy sonoros y al mismo tiempo cada parte se divide en tracks, pistas, incluso tiene su Cara B y un Bonus Track al final.

En esta novela se entremezcla el amor, la pasión, la ambición, la traición y la venganza, bajos instintos donde los haya, algunos incluso malos consejeros, Susana Hernández nos enseña que no podemos fiarnos ni de nuestra sombra, porque agazapada en los que más queremos puede encontrarse la traición, aquello que nos llevará a la muerte o a la ruina.

Y una vez puestos de manifiesto los temas, que se denuncia y que los personajes son un plato muy importante en esta novela me gustaría hablaros de ella, más bien me gustaría que ella os hablara de si misma. María, la portuguesa es un personaje que no deja indiferente, el lector no puede concebir tanta maldad y frialdad en un cuerpo tan pequeño.

La vida de María nunca fue fácil, a pesar del dinero y la posición privilegiada de sus familia. La cojera fruto de una enfermedad infantil la recluyó durante años en un mundo propio, alejado de las burlas crueles de los otros niños. María, no podía correr, ni saltar, ni bailar, ni ir de excursión. Era el bicho raro de la clase, del barrio. Pasaba las tardes mirando por la ventana como los otros niños del vecindario jugaban alegremente, organizaban fiestas y se bañaban en la playa. Excluida de la vida que le tocaba, muy pronto decidió que el mundo no la merecía y que algún día haría pagar las afrentas a todos aquellos que le faltaban al respeto. La soledad y el aislamiento moldearon un carácter desconfiado, irascible y vengativo. Pasó los años de estudio y la adolescencia pegada a sus libros y a su padre al que acompañaba a todas partes, silenciosa y atenta. Al cobijo paterno, María creció con dos obsesiones paralelas y hermanadas, acumular dinero y el poder que restituyera su orgullo maltrecho.

Este fragmento me ha ayudado a entender el carácter de María, pero ni aún así he podido empatizar con ella, la autora no la redime, y el lector tampoco logrará hacerlo, y la razón se encuentra al final de la novela. Un final redondo, un broche de oro para una novela que te sacude y duele, y que como no podía ser de otra forma te deja un regusto amargo. Pero habrás de descubrir por ti mismo el porque de todas estas afirmaciones.

Conclusiones:

Susana Hernández ha dado un salto cualitativo con esta novela, se le nota una mayor madurez en la construcción de las tramas, en el dibujo de los personajes. Nos encontramos ante una novela en la que la denuncia social es muy importante y en el ojo del huracán, la industria farmacéutica sus tretas para ganar más dinero, para mantener las patentes. Y en órbita alrededor de ella el negocio que montan aquellos que no tienen ninguna moral ni apego por la vida de los más necesitados, los traficantes de medicamentos que tienden sus redes en los países más pobres, con menos recursos y a la población más desfavorecida.

La autora es directa, concisa, no utiliza más palabras de las necesarias y no las adorna con adjetivos que nada aportan, es dura como el tema que tiene entre manos. Y a ritmo de thriller resuelve el entuerto en el que se han metido dos jóvenes que estaban condenados a malvivir y lograron romper las cadenas y huir de la vida que les esperaba, pero la ambición y la necesidad impiden hacer caso a esas señales que nos advierten de que no crucemos cierta línea o no aceptemos un negocio.

Conocer a María, la portuguesa te cambiará la vida, pero también conocer a Sam, Hugo, Asier, Isaac, Joao o Felipe, cada uno a su manera te hará sentir, te montara en una noria de la que no saldrás indemne.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Un refugio para Clara. Marta Estrada

Cada día me gusta más la colección Ancora y Delfín de Destino, no ha habido titulo que me haya decepcionado, y ya se ha convertido en una apuesta segura dentro de mis lecturas. Cuando vi esta novela no se muy bien que me atrajo de ella, la portada es preciosa sí, pero tampoco nada llamativa, la sinopsis no revela muy a las claras por donde puede ir la novela, sin embargo, ya podía yo entrever que en ella la superación sería un baza muy importante, lo que no supe adivinar es quienes serían los protagonistas de esta historia de superación, yo apunté hacía una niña de siete años que ve como su vida cambia a raíz de un accidente y sin embargo erré el tiro...

La novela ha durado en mis manos a penas dos días, el frío y la lluvia me confinaron en casa el fin de semana, si a ello añadimos que mis chicos estaban celebrando la fiesta de la patrona de los músicos, ante mí se abrieron muchisimas horas y la televisión no me suele distraer. Sin darme cuenta las hojas iban pasando, la historia se iba desgranando con sus altibajos y los ojos iban acusando el cansancio, mire de reojo el reloj y saltaron todas mis alarmas, le estaba robando horas al sueño y al día siguiente lo iba a pagar bien caro. A regañadientes cerré el libro y decidí terminar las escasas páginas que me separaban del final el domingo, ¡Y vaya si lo hice!

He disfrutado mucho de esta novela que me ha tocado la fibra sensible en más de una ocasión, me ha hecho entristecerme, dudar, reír y soñar  que con esfuerzo todo es posible. Las minusvalías no siempre son insuperables, pero el tesón de la persona y el ambiente que tiene alrededor es muy importante. Este libro sin duda ha supuesto para mi una lección y supongo que para muchos más lectores, además de adentrarme en un universo que aunque no me es del todo desconocido, tampoco conocía en su profundidad.

La autor@:

Marta Estrada nace en Esplugues de Llobregat en 1967,  invidente desde los 11 años por un
desprendimiento de retina, ante si se abrió un mundo completamente distinto, el de la literatura, obligada a pasar muchas temporadas en el hospital su padre empezó a leerle para hacerle más llevadera la convalecencia, y poco a poco despertó en ella la pasión por escribir. Sus primeros relatos los escribió con tan solo 12 años.

Al llegar a la edad adulta, compaginar su trabajo en la ONCE, con el cuidado de su familia, le fue complicando la dedicación a la escritura, esta novela es  fruto de muchos años de trabajo, y del empuje de un amigo periodista que le animó a continuar, a partir de ese momento dotó de contenido la historia, y en año y  medio la tuvo terminada. De momento no tiene previsto dedicarse a la literatura de forma profesional, prefiere escribir sin la presiona de tener que poner un plato en la mesa, pero tres proyectos le van rondando la cabeza, a saber cual de todos terminará convertido en novela.

Argumento:

Tras escribir tres veces la sinopsis y darme cuenta de que desvelo demasiado, he optado por transcribir la que ofrece la editorial, revela mucho menos que yo, y al menos a mi me hizo morder el cebo y pasar un buen rato sumergida entre las líneas de esta novela de superación personal, de dolor y mucha esperanza.

Una tarde de lluvia, Clara pierde el control del coche que conducía provocando un accidente que dejará a Belén, su hija de siete años, parapléjica. Las horas en vilo en el hospital, los días en coma, los meses de rehabilitación intentando que la vida de la pequeña consiga algo de normalidad, le revelan a Clara que puede sacar fuerza no sabe de dónde para afrontar la tragedia, pero a la vez, la van sumiendo en un estado de agotamiento y culpa que su ex marido, absolutamente insensible a su dolor, aviva y alimenta.

Unos días de excursión del colegio de Belén le permiten finalmente tomarse un respiro y Clara emprende un viaje a un lugar del Pirineo donde encontrar un poco de paz. Pero una tormenta de nieve la hace tomar el rumbo equivocado y la obligará a refugiarse en la cabaña de hombre arisco y taciturno, Éric, quien a pesar de ofrecerle su ayuda resulta molesto con su presencia. Ese tiempo en la cabaña, aislados del mundo, serán días de confesiones mutuas, de pequeñas y grandes complicidades entre dos seres heridos pero con una férrea voluntad de vivir.

Y también serán días de grandes descubrimientos, de los cuerpos y de los corazones, y de la revelación de que no existe nada más erótico que el amor.

Impresiones:

Que no os asuste la palabra erótico de la contraportada, porque no es ese el género en el que se circunscribe, y además bien leída la frase da la medida de lo que hasta ahora se ha estado catalogando como novela erótica. Con ello no vamos a negar que no haya sexo, pero como en cualquier novela de antes de estallar el boom.

Si tengo que describir con una sola palabra esta novela, sin duda alguna utilizaría SUPERACIÓN, si en mayúsculas, porque, sobre todo eso, es lo que vamos a encontrar  entre sus páginas, y una visión optimista a pesar del dolor que se desprenden de sus páginas de las adversidades, todas ellas superables si al lado cuentas con la persona adecuada.

Poco conocía yo de esta novela antes de sumergirme entre sus páginas y fui poco a poco descubriendo los ases que la autora se iba guardando en la manga, y os aseguro que para mí ha sido una delicia y sobre todo una sorpresa.

Paralela a la superación encontramos el tema de las minusvalías, aunque ello es accesorio, simplemente porque la trama reclamaba profundidad, y lo trata desde el conocimiento, desde los muchos obstáculos que seguro que como invidente se ha encontrado por el camino, pero huye de lo conocido, y se documenta sobre otras dos minusvalías que trata con respeto, pero nunca con conmiseración, habla desde el conocimiento, aunque no desde la experiencia y es algo que agradezco profundamente.

Sin embargo como bien apunta Clara, no solo se trata de aquellas personas que sufren deficiencias fisicas o síquicas, están aquellos disminuidos sociales, aquellos que oyendo con claridad, solo oyen lo que les conviene y hacen oídos sordos a todo los demás, aquellos que no respetan las rampas y ponen obstáculos insalvables tanto para parapléjicos, como para invidentes, y en la órbita de todo ello, una critica social, la ley de accesibilidad y yo me atrevería a decir que de dependencia que al no estar desarrolladas se convierten en papel mojado, dejando de nuevo a los más "débiles", en desventaja. Y como habréis visto he puesto débiles entre comillas, porque estas personas sacan fuerzas de donde los demás no podemos, desarrollan sentidos que los llamados capacitados ni sabemos que existen y nos dan en ocasiones una lección de humildad que bien tendríamos que aprender.

Comenta la autora que su intención no era hacer una novela en la que las minusvalías fueran las protagonistas, y doy fe de que lo consigue, están ahí flotando, pero de forma positiva, con un rayito de luz o esperanza que es impresionante, porque son ante todo personas, y como tal hay que tratarlas.

Personajes

En esta historia de superación, dos son los personajes que destacan y uno el que ofrece mayor luz, y a ellos les voy a dedicar unas ligeras pinceladas porque deseo que descubráis la historia poco a poco.

Clara: Segura de sí misma, y emprendedora, tiene la mala suerte de casarse con un hombre cínico que se dedica a minar su confianza y su autoestima. Tras la separación se ve obligada a seguir tratando con él por el bien de su hija y cada vez ejerce una influencia más negativa sobre su síquico, y todo ello se agrava en el momento en que Clara pierde el control de su coche condenando a su hija a una silla de ruedas.
A partir de ese momento, se convierte en una mujer insegura a la que su ex marido manipula a su antojo, a parte de no ayudarle a soportar las cargas de trabajo que le imponen el nuevo estado de su hija.

Eric: Quizá el personaje más profundo, el que está mejor plasmado, el que emana más humanidad, y rezuma más dolor. Y ello tiene que ver con unos fantasmas o sombras que arrastra desde el pasado, que lo han convertido en un hombre arisco y taciturno que se aisla socialmente. Las reflexiones de Éric no tienen precio, aunque nos será complicado comprenderlo hasta que no nos revele que le hace sufrir de ese modo.

Con este personaje es con el que más he empatizado, conozco el mundo de la sordera,  y con él he aprendido cosas que algún día quizás me puedan ser útiles para asesorar a personas que como él se ven confinadas a un mundo de silencios, y sin embargo personas tan intuitivas, y humanas. Es el personaje que más avanza, el que más cambia a lo largo de la narración y el que más arriesga.

Bélen: Una niña  como tantas otras, charlatana, mimosa y un tanto vaga... una niña que vive en un hogar desestructurado y que prefiere estar con su madre, que con su padre, quizás por eso la tarde del accidente desplegó toda su locuacidad y toda la artilleria para no quedarse con él, sin tener en cuenta de que la lluvia convertía la conducción en un hecho peligroso, y quizás también por ello contra todo pronostico se desato el cinturón de seguridad momentos antes de que su madre perdiera el control del coche.

A pesar de estar en una silla de ruedas, Belén nos da una lección de optimismo difícil de desdeñar, no ha perdido la alegría y pretende hacer lo mismo que los demás, solo lamenta no poder bailar, porque como bien dice ella correr y caminar lo hace aunque de otra forma. Parece más afectada Clara por el estado de la niña que ella. Y la explicación quizás más lógica la ofrece Éric, quien también se encontró con una discapacidad sobrevenida.

Y aunque hay muchos más personajes, me quedo con estos tres, ellos serán los que más sensaciones nos causaran, unas veces lograremos empatizar con ellos y otras no tanto, salvo en el caso de la niña que siempre nos enternecerá. Creo que es una novela para ser disfrutada y paladeada, para sumergirnos en un mundo que a la mayoría de los lectores le vendrá de nuevo, para conocer realidades que poco tienen que ver con las que tenemos y para mirar con otros ojos a todas aquellas personas que padecen una discapacidad.

Pero sobre todo para aprender que cualquier adversidad tiene que ser enfrentada, y que con algún apoyo al lado puede ser superada, para darnos cuenta de que hemos de respetar las rampas, y no hemos de prejuzgar a las personas por las apariencias sensoriales, porque podemos equivocarnos. Una novela que destila una gran humanidad y sensibilidad, un ejemplo de superación ante los problemas que la vida nos va colocando delante. Porque en esta partida de póquer no siempre les llegan buenas manos a los protagonistas.

Escenarios
 No voy a negar su importancia en la novela, porque si no se da la coyuntura necesaria, nada hubiera podido desarrollarse de esa forma, los acontecimientos se hubieran sucedido seguramente en otro orden y entre los protagonistas no se hubiera dado tanto intimismo, nada como la soledad que los arrastra para que el acercamiento haya sido posible.

 La novela se desarrolla casi toda en los Pirineos, en una cabaña aislada y con una nevada impresionante. Por ese motivo la desolación y la soledad se convierten en protagonistas de la novela, encubiertas eso sí, presentes en los ánimos de los dos personajes principales, que se ven obligados a silencios prolongados, al desconocimiento de sus propias realidades, y el viento, la blancura de la nieve y el fuego del hogar que los reconforta, se convierten en claves en el devenir de la trama.
Pero también podremos pasear por un pueblo rural navarro, y conocer el carácter de sus gentes, el poco tacto que destilan, reflejo del que muchos de nosotros también destilamos, lo que pasa que en una ciudad pasa mucho más desapercibido, las personas van  mucho más lo suyo.
Y como colofón la gran ciudad, y no una cualquiera, Barcelona, ciudad apabullante donde las hayan y  más para una persona acostumbrada a la soledad, a la tranquilidad y no digo al silencio porque no procede. Sin duda alguna todo un mundo a descubrir al alcance de la mano.

Curiosidades

Ya he  comentado que el mundo de las personas con escasa audición o carente de ella no  me es desconocido, me gusta estar al día y si no he aprendido la lengua de signos es porque pocas veces he tenido contacto con sordo mudos y aún así he sabido vencer los obstáculos.

Reconozco que aunque no se hacer volar mis manos, y en el futuro me gustaría aprender, ellos se hacen entender porque aunque sus cuerdas vocales no emitan voz, vocalizan, tan solo tienes que ser capaz de leer sus labios, y os aseguro que es muy útil.

Cuando leía la novela me extraño no ver en la casa de Eric ninguna de las señales luminosas que suelen utilizar las personas con sordera, suelen  ser luces rojas en lugares estrategicos de la casa, que avisan de cuando suena el timbre, el teléfono...   Pero no por ello Éric estaba incomunicado, hubiera sido un error que la autora no podía cometer teniendo ella misma una discapacidad.

Ante mi se abría todo un mundo nuevo el de los perros señal, y ha hecho mis delicias, os puedo asegurar que aunque no lo he puesto en el apartado de personajes o protagonistas, el perro lo es por derecho propio, destila humanidad, y un cariño  impresionante, al mismo tiempo es la forma con la que su amo se comunica con los elementos sonoros, es el perro quién les lleva a ellos.

Tan solo voy a apuntar este hecho porque el propio Éric lo explica muy bien en la novela y vale la pena sumergirse entre sus páginas, avanzar poco a poco y descubrir el mundo que se abre para una personas con discapacidad auditiva y las personas de su entorno.

Sólo me queda añadir lo real y humano que me ha parecido el personaje de Éric, con el que no siempre seremos capaces de empatizar porque no vivimos una situación  como la suya, a mi me ha costado menos porque muchas de sus reacciones no me eran desconocidas, y las he podido encajar aunque con un mohín de labios...

Conclusión

En un refugio para Clara vas a encontrar una novela de amor, del amor más puro y comprometido, a la par que una novela de superación, en la que dos personas que arrastran heridas del pasado, van a aprender a respetarse, a dialogar y a utilizar los silencios en la conversación. Es una novela de confidencias, de mucho dolor y adversidad, que les hace resurgir de sus sombras y darnos un rayito de esperanza, porque todo se puede superar con la persona adecuada a tu lado.

Quizás a través de esta novela podamos aprender a ver las discapacidades de otra forma y cambiar las miradas de conmiseración por otras de admiración, las que merecen todas aquellas personas que a pesar de no tener todos sus sentidos son capaces de seguir adelante, superarse a si mismas y darnos una lección de humanidad, y humildad que bien nos vendría a todos aprender, así seguro que no pondríamos más obstáculos en su camino de los que ya de por si tienen en su día a día.

Tan solo me queda desearos una feliz lectura a todos los que decidáis adentraros en el mundo de Clara y Éric


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