jueves, 3 de junio de 2010

En clave de sol (1ª parte)






El mar siempre ha sido una constante en mi vida, desde niña me he sentido atraída por esa inmensa masa de agua que ejerce en mi un efecto beneficioso. Cuando algo me preocupa o simplemente estoy mas enfadada de lo normal, mis pasos indefectiblemente se dirigen al mar, me siento cerca de la orilla y miro fijamente ese azul unas veces índigo, otras como el cielo claro, y otras tan transparente que dudas de lo que estas viendo. Mi ánimo se apacigua al tiempo que el mar parece mimetizarse con animo alterado que yo traía al llegar. Una vez la paz alcanza mi cuerpo me levanto trastabillando, porque el efecto beneficioso que imprime en mi carácter esta reñido con el daño que le hace a mi presión arterial, si soy hipotensa.



Reconozco que tengo virtudes pero también muchos defectos entre ellos se encuentra el encerrarme cuando algo me sobrepasa en lo que yo he venido en llamar la espiral del silencio, que poco a poco me va a alejando de la vida social, me ensimisma y la verdad es que si no la consigo dominar puede durar años, cada vez se domarla mejor, aún así la soledad que en esos momentos es amiga y compañera teje su trampa para que no consigas poner fin a esa espiral que te atenaza.



No es extraño que con estas premisas me subyugara este fragmento que rescato de El Compositor de tormentas, una novela que me apasionó sobre manera.


El primer día de travesía Matthieu se dio cuenta de algo que le supuso una verdadera revelación: el sonido del mar igualaba al silencio. Por muy estruendoso que pudiera llegar a ser incitaba a pensar, a sentir, a crear. A cada momento el agua se arqueaba como para embestir, y a veces culminaba el ataque que se deshacía en siseos de espuma, mientras que otras se tranquilizaba y volvía a fundirse en la masa inmensa en cuyo interior todo eran murmullos de algas y miradas de peces que se acercaban al barco con enérgicas sacudidas de la cola.

El mar era silencio. Matthieu pellizcaba un par de cuerdas del violín y respiraba hondo. Tenía la sensación de que para componer una nueva pieza, le bastaba con estirar el brazo y alcanzar las notas que ya estaban allí, esperándole desde el soplo divino al principio de los tiempos, aquel que llegó cargado de toda la música pasada y futura.






La música, la belleza creada con los silencios, en todos los archivos sonoros es incalculable como la pasión que destila esta novela por el mar, la armonía musical, y la composición. Para un iniciado como yo es una delicia para los sentidos, para cualquier profano en la materia un texto precioso, plagado de artificios literarios dignos de tener en cuenta. En fin ya conocéis mi opinión al respecto

21 comentarios:

Melancolía "La Dama de tus Pensamientos" dijo...

Hola cielo, hacía tiempo que no pasaba por aqui, como tu dices, hay momentos en los que una se refugia en la soledad, y eso he estado haciendo de algún modo.
Como siempre, admiro tu pasión por la lectura, y tu modo de expresarte. Un besito enorme.
Muakssssss

Isi dijo...

Qué suerte que puedes ir a darte un paseo por la playa siempre que lo necesites!
A mí lo de las espirales del silencio, como tú las llamas, no me asustan demasiado, porque bueno, viviendo sola, te imaginarás que la soledad en sí no me parece algo malo, pero hay personas que no podrían...
En fin, feliz viernes!

Bookworm dijo...

Yo disfruto mucho de los momentos en que estoy sola. He aprendido a hacerlo y los valoro muchísimo. Sé que hay personas que necesitan estar siempre rodeadas de otros pero a mí me encanta pasar tiempo sola. Como tú en alguna ocasión me he marchado hasta la playa, sentado en la arena y dejado que el mar me relajara. Recuerdo un día que estaba especialmente triste y me marché andando hasta una playa. Me senté, me puse a llorar y al rato se me acercó el perro de un chico que estaba paseando por allí. Se tumbó a mi lado y puso su cabeza en mis piernas. Chica fue la bomba, entre el mar y la ternura de aquel animal se me fueron los males.

Me gusta el mar, me gusta como huele y como suena en invierno y me gusta saber que lo tengo a menos de cinco minutos de la puerta de casa. El mar es una de las cosas que primero echo de menos cuando nos vamos de viaje a una ciudad del interior.

Hace unos años venía a veranear por aquí una familia madrileña y un día en la playa la jovenzuela de la familia empezó a decirnos a mí y a mis amigas todo lo que tenía en Madrid y nosotros aquí no.
"A ver qué teneis aquí que yo no tenga en Madrid" Hija nos salió del alma "Tenemos el mar" La verdad es que se quedó tiesa, porque precisamente es de lo que más disfrutaban cuando venían. Así que antes de abrir la boca mejor pensar primero.

Un beso guapa

Carmina dijo...

Chicas no es la soledad lo que me asusta porque disfruto enormemente de ella, me gustan mis ratitos a solas, es la soledad acompañada la que me duele, el estar sola a pesar de tener al lado un monton de gente, es muy dificil de explicar, y he estado tanto tiempo sumida en ella que ahora no la quiero ni en pintura, pero sigo teniendo espirales que le vamos a hacer.

Carmina dijo...

Melancolía te he echado muchisimo de menos chiquilla, pero se que eres muy parecida a mi, y que cuando pretendes disfrutar de tu soledad nadie te puede arrancar de ella, pero me gustaria que volvieras a la brecha,nadie como tu expresa ciertos sentimientos, descubrir tu espacio fue para mi una revelacion, cuando descubri que no podías leer alucine porque escribir lo haces de lujo, eres un crack.
Muchos besos y esperare a que vuelvas

Carmina dijo...

Isi la tengo a partir de mañana a medio minuto de mi casa, la foto que ves es la del mar en pleno mes de noviembre, ese pedazo de mar que me pertenece por estar cerquita de mi casa. El vivir sola no es una espiral de silencio, es el estar acompañada y vivir dentro de ti completamente, sin dejar que nada te llegue... casi como ser autista. Yo si puedo vivir sola, pero me asusta cuando me aislo

Carmina dijo...

Uys imaginate Mertxe con tres leones en casa si yo he aprendido a valorar mis ratitos a solas, ni te cuento, valen como el oro, pero ya habras podido ver que no me referia a eso. En cuanto al mar es increible el efecto que me provoca, lo adoro sin tenerlo cerca no podría vivir, en invierno conduzco para llegar a el, en verano lo tengo a medio minuto de casa y el atardecer rodeada de mar me gusta mucho, desde la terraza lo veo al levantarme... en fin muchacha que manera de poner el dedo en la llaga, con que en Madrid no tienen playa ehm... es que ya les vale. Y ahora es cuando me chula me da el tiron de orejas ya veras. Por cierto a mi tambien me gusta como huele, y su infinidad de colores, el rumor y lo que te cuenta, me apasiona pasear por la playa cuando la mar esta revuelta, me da una paz increible y me revela miles de sonidos diferentes... en fin una apasionada del mar, seguro que no me podría ir a vivir lejos de el

sonia dijo...

Carmina no sabes hasta que punto te entiendo, yo tendía a hacer eso no hace mucho y poco a poco estoy aprendiendo a no encerrarme cuando algo me sobrepasa...pero pasito a pasito.
Respecto al mar, que envidia, no sabeis la suerte que teneis viviendo junto al mar, yo es algo que añoro tanto, Mertxe que idiota la chica aquella lo siento pero es cierto, a mí, que me toca Madrid de cerca(aunque ahora vivo en el campo..vamos que emigré) no se le puede comparar a ningún sitio con mar, yo estoy seguro que me jubilaré en algún sitio así chicas, me relaja, hace que aflore todo que lo eche fuera, me hace reflexionar y por último me deja totalmente en paz.
Un besazo

Tuchula dijo...

Siempre siempre he envidiado las ciudidades con playa, Me considero una persona urbana, muy urbana...pero el mar a mi me da paz, no me canso de mirarlo y le echo tanto de menos ainssss.
Deseo que nunca mas te sientas sola rodeada de gente pues es lo peor que le puede pasar a un ser humano con sentimientos... que triste sentirse solo y que angustia da uffff se me pone la piel de gallina de pensar.
Buen finde corazon y date un paseito por la playa por todos/as los que no podemos.
Millones de bsos.

R. dijo...

Como donde vivo queda cerca a la línea ecuatorial, generalmente disfrutamos de iguales horas de luz y de oscuridad, y si a esto le sumamos que nuestras costas están bañadas por el océano Pacífico, hay ocasos que son espectaculares con el rumor de las olas como música de fondo. Esas son mis horas favoritas de ir a la playa para contemplar el mar, no cuando está atestado de veraneantes.

Tu post me ha hecho recordar un poema que en primaria nos hicieron memorizar y recién con el paso de los años, y la experiencia vivida, uno empieza a comprender. Se titula Tristitia, y es del vate peruano Abraham Valdelomar. Sólo copio 2 estrofas:

Dábame el mar la nota de su melancolía,
el cielo la serena quietud de su belleza,
los besos de mi madre una dulce alegría
y la muerte del sol una vaga tristeza.

En la mañana azul, al despertar, sentía
el canto de las olas como una melodía
y luego el soplo denso, perfumado del mar,


Ánimo y saludos,
R.

Carmina dijo...

Sonia en el fondo creo que nos parecemos demasiado, cuesta mucho aprender a no encerrarse en una misma, pero tu lo has dicho pasito a pasito, sin prisas y escalando poco a poco, en cuanto al mar si tenemos suerte de tenerlo cerca, yo no soy muy urbanita, me agobian las aglomeraciones de gente, sin embargo otras ventajas de las grandes urbes las adoro, pero me quedo con Valencia o Barcelona a orillas del mar mediterraneo que me vio nacer. Eys cuando te jubiles vente cerca de mi vale, asi compartimos lecturas en directo.
besotes preciosa

Carmina dijo...

Ains mi chula, no te vayas a preocupar, estoy bien, ya sabes como el cava, las burbujas van hacía arriba, solo que a veces me cuesta más verlo, asi que ya sabes si no quieres que te esconda cositas no te preocupes vale... En cuanto a las ciudades con Mar te veo en Canarias, porque tu Churri el mediterraneo como que no, asi que, jooooooooo si algun día decides divorciarte te vienes para aca vale... jo jo jo que mala por dios, va de coña ehm

Carmina dijo...

ay R, cuanta razon tienes en lo del mar atestado de veraneantes o turistas o como les quieras llamar, yo aprovecho este mes de junio que son escasos y no lo colonizan todo, adoro las puestas y soy un poco vaga para madrugar, porque supongo que adoraria de igual forma los amaneceres.
Gracias por compartir tu trocito de poema, no te puedes imaginar lo mucho que me ha gustado

sonia dijo...

yo igual Carmina, incluso un las pequeñas provincias me encantan, odio los sitios llenos de gente, de hecho me provocan ansiedad muchas veces así que imaginate lo que me gusta Madrid ;-(, eso sí es cierto que también me he acostumbrado a muchas cositas buenas por aquí, pero que otras ciudades grandes como las que nombras también lo tienen...
Hecho! cuando me jubile al Mediterraneo, cerca de tí ;-) te aviso!
Besotes muy muy gordos

p.d. cuando tenga alguna fotillo de la boda si quieres te envío así me pones cara...jeje

Carmina dijo...

eys sonia siiiiiiiiiiii te vienes para el mediterraneo que ilusion, aunque nos falte mucho para jubilarnos, si es que lo hacemos algun dia jajaja, oye a lo otro tambien si, no me atrevia a pedirtela de verdad pero me encantaría ver lo guapa que estabas. besos gordisimos preciosa

Luisa dijo...

Yo soy otra enamorada del mar, y no tengo la suerte de tenerlo a 5 minutos de casa. Pero no me quejo, que en poco más de una hora en coche puedo disfrutarlo.
A mí el mar me relaja, y me encanta dejar volar mi mente mientras lo contemplo, del mismo modo que adoro leer un libro con su sonido de fondo, o dar un paseo sintiendo la arena bajo mis pies.
Disfruta del mar y muchos besos.

Susana dijo...

Hola Carmina!

Tengo un poema que empieza:

"Como puedo querer tanto a esta tierra
dura y seca,
si mi cuna fueron las olas mediterráneas ..."

vivir lejos del mediterráneo me mata, y es algo que se me hace soportable porque soy capaz de amar siempre la tierra que piso, me fundo con ella y con sus gentes, y sobre todo me siento parte de ella.

Como soy bastante habladora y extrovertida, he tenido que encontrar una actividad que me sirva para estar conmigo a solas, la natación.

La necesidad de soledad en precisa en las personas reflexivas; pero la sensación de soledad estando rodeada de personas, de gentes cercanas que te quieren ..., esa creo que es la soledad más dolorosa, esa soledad con la que sueña el poeta para poder escribir sus versos más profundos y emotivos.

Un fuerte abrazo!

M. dijo...

Precioso. Me encanta también el mar, aunque no puedo acudir a él tan a menudo como quisiera. Vivir en el interior es lo que tiene, pero siempre que voy de vacaciones, el atardecer frente a él es un lujo al alcance de cualquiera.

Chaoo!!

Tuchula dijo...

Vale...no me preocupo. Eso si, no dejes de contar conmigo.
Bsos.

bibliobulimica dijo...

¡que bonito fragmento! y con la introducción tuya de lo que para tí significa el mar y cuando buscas estar cerca de él pude disfrutarlo mucho más ¡muchas gracias Carmina!

A mi el mar me queda a tres horas de casa y a mi charro negro le encanta. Como tú, puede quedarse horas viendo el mar. A mi la verdad me gusta más el bosque (ese lo tengo a una hora)
un beso,
Ale.

libro dijo...

guaaa!! me ha encantado espero que os guste el mio