sábado, 22 de noviembre de 2014

Repaso a los retos del 2014

Llevo una semana de estrés total, tengo un horario de trabajo que no me facilita la escritura y además llego a casa molida, tanto que a veces me duermo con el libro en la mano, eso el día que cogerlo no es posible porque mis ojos se rebelan como ayer.

Ahora mismo debería estar escribiendo una reseña de las muchas que tengo pendientes pero sinceramente no tengo el cuerpo para más esfuerzos, no puedo con mi alma, las neuronas se han puesto en huelga y yo no me siento capaz de luchar contra ellas. He mirado el calendario y me puesto a revisar mis retos y he pensado ¡¡¡porque no compartirlos!!!!

Estoy bastante contenta, como siga con esta racha reseñadora el único que vuelve a correr peligro es el que yo misma he convocado, los demás están superados y algunos incluso con nota, otros por debajo de las expectativas que yo misma me había marcado, pero no ha sido un mal año.

Reto 12 meses, 12 libros, el año pasado no pude conseguirlo creo que reseñe solo 5, este año lo llevo mejor, pero tengo reseñas por escribir todavía y un par de libros por leer. ocho libros reseñados y 10 leídos. La verdad es que no termina de pintar bien por el poco tiempo que saco ultimamente par reseñar, el trabajo manda

Reto 25 españoles, conseguido, he reseñado 33, tengo la reseña medio escrita de otro y unos cuantos en la recámara esperando ser reseñados.

Autores eternamente pendientes, conseguido, me pareció una buena idea, hay autores que siempre quiero leer y que por una razón u otra no les llega nunca el día. Al principio fui comedida y plantee solamente dos, pero uno de ellos ya lo había leído con anterioridad, así que tuve que hacer modificaciones, al final he leído por primera vez 5 autores que han salido de mi lista de pendientes y os aseguro que me quedan unos cuantos más, así que si el año que viene se convoca vuelvo a repetir

Cruce de caminos negro y criminal, conseguido, el año pasado se me dio bastante bien, a pesar de que dejé muchos libros por reseñar por falta de tiempo, este año se presentaba igual, el reto termina este mes así que creo que solo podre reseñar un libro más, el que tengo la reseña medio perfilada y que también entra para mi reto. De momento he reseñado 18 libros que se pueden convertir en 19, si logro arañar segundos y microsegundos. Estoy contenta porque pensaba que se me iba a hacer cuesta arriba, por el tema de las puntuaciones, además he elegido los libros como mucho tino porque casi todos tienen muy buenas puntuaciones.

Desafío libros musicales, conseguido, la nota sol se me resistió hasta este mes, pero mira por donde de un tiro maté dos pájaros.

Reto 1 Guerra Mundial, Reto 1914, conseguido, en el año del centenario de un hecho histórico que cambio la vida de todo el mundo no podía más que sumarme al homenaje, me había propuesto leer un libro y al final han sido tres, así que no puedo estar más contenta con el resultado.

Además he participado en 4 meses temáticos y alguna lectura simultanea, como la de La tristeza del samurai de Víctor del Árbol y La sombra de John Katzenbach.

La verdad es que ahora solo me queda luchar por un reto y aunque difícil por el poco tiempo disponible para el blog, lo voy a intentar, de momento ya he mejorado con respecto al año pasado


Y vosotros ¿Cómo los lleváis?

martes, 11 de noviembre de 2014

Gafas de sol para días de lluvia. Mamen Sanchez

Hace tiempo que quiero estrenarme con esta autora, pero por unas cosas o por otras siempre la iba dejando. Pero como bien dice el refrán a la fuerza ahorcan, y dando un vistazo a los retos que tengo este año entre manos, que son menos de los que pensaba, me di cuenta que el desafío libros musicales, estaba incompleto, me faltaba la nota sol, miré todos los libros que andan por casa y no encontré ninguno que se acoplara, comenzaba una ardua tarea bibliotecaria.
 
Con esa idea en mente empecé a pasarme por los pasillos de la Biblioteca y me cruce con este libro Gafas de sol para días de lluvia, en un principio no me atraía, pero pensando en el reto me lo llevé a casa. Cuando comencé a leerlo me pareció demasiado fantasioso, una de las protagonistas vive instalada perpetuamente en una nube de sueños difíciles de alcanzar, la otra enfadada con el mundo... pero seguí leyendo a ver que me deparaba el discurrir de la historia.
 
He de reconocer que el libro finalmente me ha gustado bastante y me ha servido para mi propósito final terminar el reto de las notas musicales y sacar a un autor más de mi lista de eternos pendientes, ¿No está mal eh?
 
La autor@:

Mamen Sanchez nació en Madrid en 1971, es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Ha realizado cursos de doctorado en Historia y Literatura en las Universidades de Londres, Oxford y Paris. En el momento de la publicación de esta novela era directora adjunta de la revista ¡Hola! y codirectora de ¡Hola! México. Esta casada y tiene cinco hijos. Gafas de sol para días de lluvia es su opera prima, inicialmente publicada por la editorial El andén, y reeditada por la editorial Espasa, que ha publicado otras novelas suyas


Sinopsis:


Lina es capaz de ver lo negro blanco y llevar gafas de sol en los días de lluvia. Perseguida por un asunto turbio, huye de su país natal y encuentra trabajo en el servicio de limpieza del hotel Ritz de Madrid. Carol es la única heredera de un a de las familias más poderosas de Manhattan. Aunque vive rodeada de lujos y diversiones no logra ser feliz. Cuando el azar las reuna ante un enigmático cuadro, nacerá en ellas una amistad que habrá de cambiar sus vidas para siempre.


Una cenicienta moderna...
 
Nos encontramos con una historia que en sí es una metáfora que esconde otras. La autora ha pretendido darle otra visión al cuento de la cenicienta, el hada madrina es una peruana, inmigrante, que a pesar de sus problemas económicos mira la vida con optimismo y le enseña a su antagonista a vivir de otra forma.
 
Nuestra cenicienta se llama Carol, es la heredera de una de las familias más ricas de Manhattan, sin embargo si alguna vez el dinero no hizo la felicidad nos encontramos ante uno de los casos más flagrantes. Y es que toda esa fortuna lleva aparejada un control férreo por parte de la abuela materna y renunciar a lo que ella no cree oportuno, además desde niña está marcada por la muerte de su madre.

Gracias a Lina, Carol empieza a ver la vida de otra forma, y al mismo tiempo la peruana empieza a conocer los placeres de la riqueza, y su fantasiosa mente mezcla realidad y ficción en los cuentos que a través del teléfono le hace llegar a su hija, y que también usa en sus conversaciones con Carol y con Emmerson y ahí es cuando a mi me ha recordado a otro cuento...


Pedro y el lobo...


Supongo que todos conoceréis el cuento, en el que un niño se divierte a costa de sus vecinos gritando que viene el lobo... tantas veces repite la operación y tantas veces se sienten los vecinos burlados que cuando realmente el lobo ataca a las ovejas no acuden en su auxilio.

A Lina le pasa lo mismo, está tan acostumbrada a inventar, a maquillar su vida, para hacerla de color de rosa que cuando realmente le acecha el peligro nadie la cree y tiene que buscar ella la salida a sus problemas, traicionar lo que más valoraba y dedicarse a vivir un cuento hecho a su medida.
 
Mamen Sánchez en esta novela toca el problema de muchos inmigrantes, que tienen que abandonar su tierra huyendo de algún peligro, no sólo de la miseria, atrás dejan sus familias confiando que estén a salvo, pero no siempre es así, a veces pagan justos por pecadores y eso es lo que le pasa a Lina, lo que trastoca su vida en Madrid, y lo que le lleva a tomar decisiones limite que termina afectando a todo lo que hasta en ese momento quería.


Las metáforas:


Mamen Sánchez utiliza un lenguaje casi poético, plagado de sueños de grandeza los de Lina que maquilla un presente de privaciones, soledad y preocupación y a la vez Carol se convierte en una metáfora, que huele a mar, su pelo son olas, su cama un lecho de arena, y todo ello por un cuadro que recrea una niña en una roca junto al mar. Una niña que les hace sentir la sal, la brisa del mar, la finura de la arena, y ese aroma inconfundible que todos los que estamos cerca de él reconocemos, incluso el ruido que hace el mar en su ir y venir.

En ocasiones me ha parecido que la autora ha abusado demasiado de este recurso, al principio descoloca, incluso piensas que puede estar emparentado con el realismo mágico, luego te das cuenta que no, que es una forma bonita de expresarlo, y al final cuando la habitación 112 del Ritz se convierte en un reducto del Caribe piensas que lo poco gusta y lo mucho cansa.


Cuando el dinero no logra la felicidad


Carol lo tiene todo y precisamente por eso le falta lo más importante, la libertad para decidir, para amar a quien ella quiera, para vivir donde ella desee, para hacer lo que le venga en gana, su vida transcurre en hoteles de lujo, casi siempre sola, sin embargo su abuela está informada de todos sus movimientos y cuando alguno se sale de la vereda lo enmienda.

Recala en el Ritz de Madrid huyendo del de París, arrastrada por su abuela que no considera oportuna su amistad, o puede que algo más con un pintor que no tiene su nivel social ni económico, sin embargo con lo que no cuenta su abuela es con que su corazón ha quedado tocado, sus ganas de vivir minimizadas y con tanta exigencia ha perdido el norte, que será justo lo que recuperará junto a Lina, y ese optimismo exarcebado.


La que todo lo tiene, nada valora, el dinero le sirve para malvivir, para dejar que la vida discurra, para pagarse costosos trajes, tratamientos de salud, pero no para que vele por ella, así es como conoce a Lina.


Lina llega a Madrid huyendo de su Perú natal por un asunto turbio que amenaza su vida, atrás deja marido e hija, por el marido no lo siente, pero si por su princesa. Su trabajo como camarera del Ritz le aporta la válvula de escape para que cada día sea una fiesta, una vida distinta que ella inventa para salir del tedio y la monotonía. Todas las habitaciones tienen su aquel pero la 112 es su preferida.


Una mañana sus caminos se cruzan, Carol ha llegado a su límite, y Lina convertida en su enfermera le enseña a ver el vaso medio lleno, y a recuperar el gusto por la vida, la forma en que lo consigue sinceramente es de lo más ingeniosa, esa mujer era toda recursos.


Conclusión:


Gafas de sol para días de lluvia es una novela optimista, que pone de relieve por un lado el problema de los inmigrantes en España, y por otro los problemas con los que lidian los que tienen demasiado dinero y un apellido que defender.

Una prima opera muy conseguida en la que se abusa de las metáforas, con gran sabor a mar, aunque este solo aparezca en un cuadro, que logra contagiar optimismo. Una gran lección para aquellos que deciden que al sol hay que mirarle de frente y siempre existen gafas de sol para un día de lluvia.
 
Si te apetece leerla Espasa la reeditó en 2011, después del éxito de El agua del Limonero, se que volveré a leer a esta autora, no se todavía cual de sus novelas pero seguro que le sigo la pista.

Retos

25 españoles

Eternos pendientes

Desafio Libros musicales: Sol

viernes, 7 de noviembre de 2014

Peaje de libertad. Elisa Beni

La que hoy me ocupa es otra de mis lecturas veraniegas, una que duró poco entre mis manos. Hay títulos y portadas que son verlas y quererlas, eso fue lo que me pasó a mi con este libro, verlo fue quererlo y a los pocos días ya lo tenía en casa.

Hace tiempo era lectora de thrillers judiciales, casi todos escritos por John Grissam pero un buen día una de sus novelas se me atragantó de tal forma que la arrastré durante seis largos meses, por aquella época libro que empezaba, libro que sí o sí terminaba, de aquella lectura extraje dos conclusiones, que el mundo no se acaba por no terminar una novela si no te gusta, que hay demasiados pendientes como para perder el tiempo y se terminó mi idilio con el americano del que no me han quedado ganas de leer más thrillers.

Esa racha se terminó con los premios de Novela de Abogados de Martinez Roca, volví entonces a recuperar el gusto por el género, por eso Peaje de Libertad se presentaba como una perita en dulce, a su autora no la conocía demasiado pero si lo suficiente para saber que era una entendida en la materia y el tema podría dar mucho de sí, así que en cuanto pude le hice un hueco.

La autor@:
Elisa Beni tras licenciarse en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra y cursar el
Máster en Seguridad y de Defensa por la UNED, se especializó en comunicación política y judicial.

Fue directora de comunicación del Tribunal Superior de Justicia de Madrid y ha participado en programas como El gran debate (Tele 5), Las mañanas de Cuatro, Al rojo vivo (La Sexta) y El debate (CNN+).

Actualmente colabora en Mas vale tarde y La Sexta noche (La Sexta), Julia en la onda (Onda cero), y Más claro que el agua (13TV), Sin ir más lejos (ETB) y De buena Ley (T5). Ha sido también columnista de La Razón y Tiempo y actualmente lo es en eldiario.es

La podéis seguir en twitter: @elisabeni

Argumento:

Transgresora y ultrasofisticada, la juez Gabriela Aldama es una rara avis en los juzgados de Plaza de Castilla. Procedente de una acaudalada familia madrileña, Gabriela destaca entre sus colegas por su independencia y por hacer las cosas a su manera, precisamente las mismas razones que le han convertido en uno de los miembros más inclasificables y envidiados de la clase judicial.

Siempre en el punto de mira y permanentemente  criticada, la juez se enfrenta a uno de los casos más complicados de su carrera: el asesinato de una pareja de desconocidos. Durante la investigación, Gaby tendrá que exponerse hasta el limite... y no solo profesionalmente...

Una trama de mucha actualidad: La corrupción política


Al hilo de las noticias que saltan todos los días y que nos tienen un poco ya asqueados y acostumbrados, esta novela viene a poner de manifiesto los entresijos de los hilos que mueven la corrupción y que afecta a políticos, empresarios e incluso jueces, esto último de momento solo en la ficción, pero demos tiempo al tiempo.

La novela se vale de dos tramas, la investigación del asesinato de dos desconocidos que han aparecido en un descampado de Las Barranquillas y que pista a pista van desentrañando el inspector Lozano y la juez Aldama. Y la segunda trama parte de la tardanza en admisión a procedimiento de una demanda judicial contra la construcción de un macrocentro comercial, con intereses empresariales y políticos muy elevados, de nuevo la juez Aldama, ayudada por su amigo el Juez Barredo arriesga algo más que su carrera profesional por defender su independencia.

Estas dos tramas que en un principio parece que nada tienen en común, en un momento dado convergerán y todas las piezas encajaran como si de los engranajes de un enorme reloj suizo se tratara.

Las dos me han parecido interesantes, cada una de ellas refleja el funcionamiento del sistema judicial español del que la autora es una gran conocedora, cosa que agradece el lector. Elisa Beni mezcla realidad y ficción en su primer libro  de ficción y ha puesto el listón muy alto. Sin embargo, puede que la trama de corrupción política, empresarial y judicial por todo lo que estemos viviendo llame la atención, aunque como ya he dicho espero se mantenga en el campo de la política y no pase al terreno jurídico aunque supongo que a veces es más que necesaria esta complicidad para que algunos proyectos vean la luz.

¡Ojalá hubieran más jueces como Aldama!


Con ello no quiero decir que el personaje de Gabriela me haya convencido al cien por cien, decía la autora en las entrevistas que ella quería poner de manifiesto la libertad de la juez, y ello la limitaba a la hora de crear el personaje, de ahí que Aldama se rica de cuna, y el dinero no coaccione su libertad, esa licencia puedo entenderla.

Pero de verdad era necesario para poner de manifiesto la libertad de la juez que esta sea una mujer cañón, guapa, escultural, altísima, y con gusto para vestir y combinar la ropa. Porque me concederán ustedes que riqueza y gusto en el vestir no siempre van de la mano. Creo que la autora hace demasiado hincapié en el físico de Gabriela, y para mi gusto no es necesario.

Gabriela levanta ampollas en el judicatura no por su físico si no por como dirige su Juzgado, por como se manifiesta, y porque es una piedra para los intereses de algún Magistrado y eso aunque fuera un cardo borriquero sería exactamente igual, eso sí no llevaría a la mitad de las togas masculinas de cabeza, y ni falta que hace.

Me ha gustado esa inquebrantable fe en la Justicia de la Juez, ese defender la ley a toda costa incluso cuando la vida corre peligro, y como humana que es una, flaquear sí, pensar en pagar ese peaje de libertad, pero al final mantenerse integra. Más jueces, abogados, fiscales, miembros de la judicatura en general debería haber como ella, porque otro gallo nos cantaría y tendríamos más fe en el sistema judicial.

Me lo he pasado como una enana con los entresijos del sistema judicial español, con las zancadillas entre jueces, con sus celos y sus rencillas, que al menos son muy verosímiles. A ello puede que contribuya el lenguaje que utiliza la autora, que no huye de los tecnicismos propios del oficio, que nos mete de lleno en el trabajo de la juez y de su secretario. 

Pero que no cunda el pánico entre los profanos en la materia, yo no soy abogada y mucho menos juez, soy periodista pero nunca me especialice en noticias judiciales, quizá porque poco futuro tenía aquí donde vivo, y a pesar de todo he seguido bien la novela, no me ha hecho falta buscar ningún termino y no se me ha quedado ningún concepto a medio entender. A pesar de los tecnicismos el lenguaje que usa Elisa Beni es ágil, dinámico, yo he disfrutado con esas partes más técnicas, como lo hago con una buena descripción de una autopsia y no soy médico forense.

Y me ratifico en que más jueces como Aldama harían falta para echarle narices al asunto, para enfrentarse a los intereses económicos creados por unos pocos, porque a la vista de las últimas noticias que nos llegan, la justicia no es igual para todos, hay ciudadanos de primera, y hasta de cuarta, y el corrupto al final sigue quedando impune.

Ser mujer significa trabajar el doble para no pagar ese peaje de libertad...


Aldama no es el único personaje femenino fuerte de esta novela, aunque si que es el único presente. Si nos olvidamos de la trama de corruptela y retomamos el asesinato, hablamos de unos cadáveres desconocidos, un hombre y una mujer de distinta condición social. Me gusta la forma como se llega a esas conclusiones, nada les identifica y ninguna pista marca el camino.

Nadie ha denunciado su desaparición, van indocumentados, y su pista se pierde en un descampado marginal, foco de drogadicción, las barranquillas. El modo en que de la nada van creando pistas, y poco a poco van dando con la identidad de los desconocidos me ha parecido magistral, la forma de involucrarse de la juez Aldama en un caso que podría quedar fuera de su competencia me ha dejado a veces sin respiración.

Pero lo que más me ha llegado es la historia que hay detrás de la mujer asesinada, una mujer valiente, que desafía todas los convencionalismos de su país y al final paga con su vida la ansiada libertad que a penas ha disfrutado.

Pero merece la pena que vosotros paso a paso sigáis la investigación y lleguéis hasta la historia de una desconocida que termina sus días de la forma menos agradable posible.


Otros personajes:


Y si el personaje femenino principal es Gabriela, a su alrededor todo un elenco de personajes masculinos marcan el contrapunto.

Ismael Barredo: Amigo de Gabriela desde la universidad, un juez tan integro como ella, pero que le gusta poco estar en el foco del conflicto, a pesar de todo cuando Gaby se lanza en plancha el la secunda.

Lozano: inspector de policía asignado al caso de los cadáveres desconocidos, se siente atraído por la juez y pone de su parte todo lo posible para que el caso avance y poder de esa manera poner al corriente a su señoría.

Bernardo Vergara: Juez de un juzgado de provincias, colabora con Aldama cuando las investigaciones la sacan de su jurisprudencia. Un hombre mayor que muestra tanta integridad como la propia Gabriela, porque no nos engañemos, no todas las manzanas están podridas en el cesto.

Roberto Maseda: Abogado defensor de los afectados por la construcción del macrocentro, todas sus actuaciones no son impecables, como tampoco son las de Gaby y Barredo.

No son todos los que son, pero si todos los que a mi me parecen importantes sin desvelar nada de la trama, y es que es un libro para descubrir, para saborear y para empaparte de como funciona la Justicia en España si eres neófita en el tema, como lo soy yo.

Y después que...


La autora cierra los casos pero deja un final para mi gusto muy abierto, un final que puede permitir soñar con una continuación, o quizás solo sea consecuencia de la poca seguridad de la juez en el terreno que pisa, puesto que Aldama tan segura de si misma profesionalmente no pisa con igual fuerza en el campo de las relaciones sociales y amorosas.

La novela me ha convencido tanto que si es un recurso para dejar la puerta abierta a mas andanzas de esta peculiar juez, bienvenida sea, porque me he convertido en una incondicional de esta mujer, aunque le rogaría a la autora que no nos restriegue tanto la condición social de Gabriela ni su físico de infarto, que con una sola vez nos basta.

Conclusión:

Nos encontramos ante un thriller judicial con tintes negros, ágil, dinámico, que no obvia los tecnicismos propios de la profesión y que realiza una radiografía de la vida judicial de España. Una novela con una protagonista fuerte, que no se arredra ante nada, que pone los puntos sobre las ies tanto en su vida personal como en la profesional. Y otra omnisciente que pone de manifiesto la lucha de muchas mujeres en el mundo por ganarse esa cuota de libertad que puede costarles incluso la vida.

Merece la pena embarcarse en esta historia, al menos yo hasta que la realidad me despertó de un mazazo con todo lo que nos está cayendo encima, pensé que otra Justicia era posible con más jueces como Aldama.


Retos:

25 españoles

cruce de caminos negro y criminal

miércoles, 5 de noviembre de 2014

El sueño del depredador. Oscar Bribian

Soy lectora de novela negra desde que era  adolescente, comencé por autores extranjeros, primero americanos e ingleses, luego llegaron los nórdicos y algún español, a raíz de tener el blog, comencé a descubrir que en la madre patria también se escribían buenas novelas, la mayoría ambientadas en Madrid o en Barcelona.

Pero también eso está cambiando y los autores ambientan sus novelas en aquellas ciudades que conocen, por las que han paseado, o en las que viven, y ello dota a las historias de descripciones magnificas. Óscar Bribián ambienta su novela en Zaragoza, en sus calles, con su climatología y con las particularidades de los maños.

Una no puede leer todo lo que le ofrecen, ni todo lo que se le mete entre ceja y ceja, necesitaría varias vidas para hacerlo, sin embargo, El sueño del depredador me sedujo desde el primer momento, a pesar de que tenía ingredientes que bien podrían haber ahuyentado mi curiosidad, los que me leéis con asiduidad sabéis que hay géneros que no toco, como es el terror, y la fantasía, sin embargo encontrar una novela pura es muy complicado, y con la mezcla de géneros uno tiene que poner una balanza y estudiar si le compensa. Desde el primer momento tuve claro que podía gustarme y no me equivoqué.

El autor:

Óscar Bribián, nació en Huesca en 1979 y reside en Zaragoza. Tras culminar dos títulos
universitarios decidió ingresar en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad. Desde entonces aprovecha sus experiencias y contactos laborales como policía para retratar en sus novelas situaciones y personajes perfectamente verosímiles que conserva en su retina.

Ha sido ganador de diversos certámenes literarios, Premio Heraldo (2011 y 2013), el Castillo de San Fernando (2013), el Liter (2008). Dirigió la revista literaria Oxigen (2002-2006) y ha participado en varias antologías como Insomnia (2012) o España criminal (2012)

Ha publicado el libro de relatos Mentes Perversas (2009) y la novela Raazbal (2010), así como el guión de premiado comic En el zulo (2012)

Puedes seguirlo en twitter: @oscarbribian


Argumento:

¿Qué tienen en común los poemas de Baudelarie, Silvia Plath o Leonard Cohen con los ahorcamientos para alcanzar el climax durante la asfixia autoerótica?

En un control rutinario en la carretera de entrada a Zaragoza, la Policía detiene un vehículo sospechoso. En su interior encuentran varios cerdos muertos y diversos instrumentos para desollarlos, algo extraño, pero no especialmente preocupante... si no fuera porque en la boca de uno de los animales aparece un dedo humano.

Laura Beltrán, la nueva subinspectora de la Brigada Provincial de Homicidios, y su superior, Santiago Herrera, un veterano inspector, se verán envueltos en un abanico de asesinatos que combinan el sadismo y los enigmas de la psicopatía con las inquietudes propias del comportamiento humano.

Mis impresiones:

El sueño del depredador tiene un principio contundente, que arrolla, un inicio de los que sacuden al lector de su letargo y los pone en tensión, y esta se mantiene durante toda la historia mediante giros y mazazos que noquean al imprudente que en el intermezzo osa relajarse.

Nos encontramos ante una novela negra que bebe de otros géneros, el fantástico con la figura de Cthulhu, y el de terror con menciones a Lovecraft y poesías un tanto oscuras de Silvia Plath, Leonard Cohen y Baudelarie que sinceramente no son muy de mi gusto, pero que dentro de esta novela tienen un sentido que la dota incluso de originalidad, al menos desde mi punto de vista.

Quién mejor conoce el mundo de la investigación, del crimen y sus entresijos es la Policía y se nota que el autor es parte de este mundo, porque se limita a ponernos delante los hechos para que seamos nosotros los que los veamos. Se agradece que sus personajes sean cercanos, personas de carne y hueso que van creciendo con el desarrollo de la historia. No nos encontramos con héroes que luchan contra el crimen, nos encontramos seres humanos cuyas profesiones inciden en su vida de forma negativa, con una vida personal que se ve arrollada por el trabajo y que los condena al fracaso sentimental, aunque no todos pasan por esa experiencia depende mucho de la persona que uno tenga a su lado.

Tanto Santiago Herrera, como Laura Beltrán son personajes heridos, uno por un matrimonio fracasado que le impide ver a su hijo con la frecuencia que desearía, Laura tiene un pasado lleno de vejaciones que desea olvidar y relaciones que no han llegado a cuajar, fruto de una de esas relaciones tiene un hijo por el que luchar.

Pero no todos los personajes salen bien parados, al menos yo no he podido soportar a Quique, no se si el autor ha querido hacer un poco de critica social, Enrique no es el mejor policía del grupo, no tiene escrúpulos y tampoco le gusta especialmente el trabajo, casi es un novato recién salido de la Academia, pero con unos padrinos de postín que lo han situado en la élite del Cuerpo sin despeinarse. Más chulo que un ocho, actúa con la certeza de que tiene las espaldas cubiertas, sin miedo a ser expedientado o cesado. Y a mi ese tipo de personas me caen más bien gordas, creo que uno ha de ganarse el puesto.

Nos encontramos con dos tramas paralelas, por un lado tenemos la investigación policial de un asesino en serie que gusta de la poesía gótica y que deja como pistas poemas a modo de leit motiv. Y por otro tenemos la historia de Ismael, un niño especial, con graves problemas de integración social, que sufre en su casa maltrato físico y psicológico que él intenta mitigar sumiéndose en un mundo de fantasía y literatura. De ahí su afición a la lectura, y a recitar fragmentos de poesías o de libros, hecho que no sería preocupante si los libros fueran aptos para su edad.

El personaje de Ismael va de menos a más, crece conforme avanza la trama, y nos va metiendo el miedo en el cuerpo, intentamos entenderlo y ni siquiera las palizas que madre e hijo sufren a manos del alcoholizado padre nos ayuda a comprender esa maldad que va poseyéndolo y que vuelca en todo aquel que le lleva la contraria. Para mi es el personaje más complejo de la historia, el que más juego da tanto al autor como al lector y el único que realmente logra una reacción en el último. Y con ello no quiero decir que el resto de personajes no estén trabajados, que lo están, presentan matices muy interesantes, claroscuros.

Que tienen en común ambas tramas en principio al hijo de Laura que va al mismo colegio que Ismael y se siente fascinado por ese niño mayor que es malo, que maltrata a los animales y siempre está recitando poemas que hablan de muerte, mutilaciones y miedo.

En un momento dado ambas tramas convergen y la novela gana en tensión, se reaviva, de ahí que si alguien se había dormido o relajado reciba un mazazo y quede noqueado. El autor cierra la historia con justicia poética, y sinceramente me ha impactado el final, no podía ser otro, un broche de oro que cierra una buena historia.

Y todo ello con un lenguaje ágil, sencillo que no abusa de tecnicismos y un buen uso de la tensión el autor nos mantiene pegados a las páginas del libro, y nos deja huérfanos cuando escribe la palabra fin

Conclusión:

Si eres lector de género negro no te puedes perder esta novela, por lo humano de sus personajes, por la historia que cuenta, por las psicopatías que nos muestra, por la investigación que no gusta de las pautas americanas y usa las que nos son propias.

Se puede hacer buena novela negra y se puede descentralizar la ambientación y no por ello perderá un ápice de interés, la clave está en unos personajes cercanos, en una investigación que abuse de procedimientos que no comprendemos y que no somos capaces de vislumbrar en nuestro país, y en una historia que atrape al lector.

El sueño del depredador cuenta con todos esos ingredientes y la novela es sobresaliente. ¿Te animas a leerla?

viernes, 31 de octubre de 2014

La sombra. John Katzenbach

Este es uno de los muchos libros que me han acompañado este verano, en el que ya os he dicho que mi marcha lectora ha sido regular, no como a mi me hubiera gustado, ya que reservo estas fechas para leer los libros de más de setecientas páginas que andan por casa, pero no puedo quejarme. Suelo ser un poco errática y caótica al elegir mis lecturas, sin embargo los retos a los que estoy apuntada me hacen ser un poco más selectiva.

Necesitaba un libro que pudiera incluir en varios retos, por aquello de matar varios pájaros de un tiro, así que me puse a pensar y escogí a John Katzenbach, por casa andaban tres libros que tienen una media de 4 años cogiendo polvo, escogí al autor para el reto autores eternamente pendientes, entraba dentro de mi reto 12 meses, 12 libros y podría incluirlo en cruce de caminos negro y criminal con un poco de suerte. Al final me echaron una manita, en la red se convoco una lectura simultanea, sorry no recuerdo que blog fue, cómo sabéis no tengo twitter pero no podía dejar pasar la oportunidad y de los tres libros que habitaban mi biblioteca elegí La sombra.

El libro me resultó durisimo de leer, no se si me pilló en una época en la que estaba sensible o es que después de tantos años leyendo sobre el holocausto judío aún hay acciones y temas que me pueden sorprender y doler, puede también que sea merito del autor que sepa meterme el miedo en cuerpo como pocos y sepa hacerme empatizar con los personajes de tal forma que los sienta tan cercanos que incluso llegué a fundirme con ellos. El motivo lo desconozco pero la lectura dejó huella, tanta que me tocó intercalar un libro de los que yo denomino blancos, de esos que te prometen puro entretenimiento sin pedirle más a cambio.

El autor:
John Katzenbach es escritor y periodista. Ha trabajado como cronista de tribunales para The Miami Herald y Miami News y ha sido colaborador en otras publicaciones periódicas como The New York Times, The Washington Post y The Philadelphia Enquirer. Ha publicado más de diez  novelas dos de las cuales, Al calor del verano y La sombra, han sido candidatas a los prestigiosos premios Edgar, que concede la American Mistery Writers Association. También es autor de los best sellers El psicoanalista, The traveler (Retrato en sangre) y Just Cause (Traducida como Juicio Final). Varias de sus novelas han sido adaptadas al cine con gran éxito.

Argumento:

En el Berlin de 1943 pocos vieron su cara. Nunca nadie supo su nombre. Entre susurros era conocido como Der Schattenman, la Sombra, un despiadado delator judío que colaboraba con la Gestapo.

Miami, finales del s, XX. La vida del detective retirado Simon Winter da un giro repentino cuando  recibe la visita de una vecina aterrorizada. La anciana cree haber visto aun fantasma del pasado: la Sombra. Cuando a la mañana siguiente aparece estrangulada, Winter es el único que sospecha la terrible verdad: un escurridizo asesino  está exterminando a los supervivientes del Holocausto que viven en Miami.

Mis impresiones:

Angustiosa, ese es el adjetivo con que definiría esta historia, y es que desde el primer momento el desasosiego se me metió en el cuerpo, había momentos en que la lectura dejaba de ser un placer y mi ánimo andaba por los suelos y es que sentía el peligro bien cerca, la tensión se  cortaba con cuchillo.

Aunque es una de sus primeras novelas y quizás no sea la mejor, se que no será lo último que leeré del autor, por comprobar si es capaz de meterme de nuevo en la historia que me cuenta, si los personajes vuelven a interactuar conmigo de la misma forma.

Puede que el punto de partida no sea original, el pasado que vuelve para rendir cuentas, en este caso el pasado se remonta al Berlin de la Segunda Guerra Mundial, un personaje que nadie conoce, que solo han visto unos pocos durante unos segundos, sin embargo era temido por los judíos. Los delatores fueron detenidos cuando terminó la guerra, nadie se explica como después de cincuenta años empiezan a aparecer asesinados supervivientes del holocausto y todos parecen haber visto a La sombra, el más cruel y despiadado de todos ellos.

El trasfondo histórico, o la intrahistoria

Siempre he sostenido que en casi todas las novelas se aprende algo, y me gustan las que sitúan su intrahistoria en la II Guerra Mundial, y el holocausto judío. El ser humano tiene un fuerte sentido de la supervivencia, así que cuando se siente amenazado suele usar todos los medios a su alcance para evitar lo desconocido. Si Hitler fue capaz de encontrar las madrigueras de muchos de ellos es porque evidentemente alguien los delataba y lo más duro de digerir es que sea alguien de tu propia comunidad el que te venda.

Las presiones y el miedo a morir sacan del hombre lo peor de si mismo, así que si para salvar la vida había que delatar a familiares y amigos, había que no tenía ningún reparo en hacerlo, se les llamó los cazadores y tuvieron un papel muy importante en el exterminio que ideó el Führer en su camino a la instauración de la supremacía aria.

La vida de esos cazadores tenía sentido mientras eran útiles, después como iba Hitler a olvidar que ellos mismos eran judíos, muchos desaparecieron y otros fueron juzgados al final de la II Guerra Mundial, pero siempre hay alguno astuto que consigue esfumarse y parece ser el caso de nuestra sombra, alguien a quien todos temen, del que solo conocen su mirada, y su crueldad.

Nos encontramos ante una novela irregular que comienza fuerte, con un intento de suicidio frustrado por una mujer asustada que teme por su vida. Cuando a la mañana siguiente aparece asesinada en su cama Simón, policía de homicidios retirado, decide investigar, salir de la monotonía que se ha convertido su vida. Lo que me sorprende es que la policía teniendo el caso cerrado decida dar crédito y pábulo a las declaraciones de un anciano que suenan inverosímiles.

Personajes:

El principal acierto de esta novela para mí son sus personajes, y la forma en que Katzenbach los dibuja dotándolos de una sicología compleja y gran cantidad de matices. Casi todos los personajes pertenecen a minorías con lo que tienen que luchar contra las desigualdades sociales, Sophie es judía, Walter el jefe de homicidios es afroamericano y Espy Martinez la fiscal es hispana. Todos y cada uno de ellos arrastran un pasado que los ha marcado y ha condicionado su vida.

En el caso de Sophie es una superviviente del Holocausto que se ha negado a hablar con su hijo y su marido de sus vivencias en la Alemania de Hitler, de sus sufrimientos, sin embargo cuando muere su hijo nos hace participe de los miedos de su madre que han condicionado su vida, sin explicaciones, como si de supersticiones se trataran. La fuerza que irradia este personaje es impresionante, consigue meterte el miedo y el desasosiego en el cuerpo, el mismo que ella siente desde el momento en que se cruza con una mirada acerada y entiende que después de tantos años la ha encontrado y esta vez terminará con ella.

Walter es un niño pobre afroamericano, durante toda su vida ayudado por su madre ha luchado por vencer el destino que la sociedad y la vida le tenía reservado, a fuerza de perseverancia y mucho sacrificio, ha logrado salir de la marginalidad, ha encontrado un trabajo que le llena, sin embargo no es capaz de olvidar las penalidades. El mismo a través de monólogos nos hace participe, nos explica como ha llegado a ser Jefe de policía, quizás este momento en que la acción se ralentiza muchisimo es el que menos me ha gustado, porque me ha llegado a sacar fuera de la trama en más de una ocasión, porque me daba la sensación que me metían la historia con calzador, nada tenía que ver con la investigación que estaban llevando a cabo.

Espy es hispana, una mujer atormentada por los remordimientos y la culpa, que no puede olvidar la muerte de su hermano, que convive con unos padres que desde aquel día mueren un poquito más y la tienen vigilada, cada paso que da lo hace para expiar unas culpas que el lector no acaba de entender, al menos yo no lo logré, su historia si no me parece tan forzada si me lo ha parecido esa química que nace entre ambos a pesar de todo tenerlo en contra.

La novela va de menos a más, creciendo la tensión a la par que la investigación avanza y se estrecha el cerco sobre el culpable, la valentía que muestra una de las judías al no querer esconderse más es impresionante después de haber sufrido tanto. Al mismo tiempo recuerdo con verdadero cariño el momento en el que el hijo de la vecina de Simón le dice que su madre nunca ha contado nada de su pasado, sin embargo todas las decisiones y todas las acciones que han regido su vida desde niño han estado influenciadas por esas vivencias que le han marcado para siempre.

Es de agradecer que el autor no se saque ningún as de la manga, que el final sea natural y para nada forzado, puede que la novela no sea del todo redonda, pero es más que digna. Katzenbach no se ha valido de las florituras para crear el ambiente de tensión y miedo de las víctimas, se ha valido de un lenguaje sencillo, ágil en el que ha combinado monólogos y diálogos, con unos personajes bien dibujados, unos más que otros, con una sicología compleja y muchos matices. Narrada en tercera persona por un narrador omnisciente se nos ofrece la trama desde todos los puntos de vista posibles.

Por primera vez siento que gracias a la lectura simultánea he comenzado la casa por los cimientos, porque mi intención era leer El sicoanalista, la que es considerada la mejor obra del autor y posiblemente esta me hubiera parecido poco madura de haberla abordado después de su obra cumbre.

Conclusión:

La sombra es un thriller de manual, con todos los tópicos y arquetipos, a los que John Katzembach ha sabido darle un giro de tuerca, dotándola de unos personajes bien dibujados y con carisma que dan vida a la historia, mantienen la tensión y el suspense, y la hacen diferente a todos los clichés que podamos haber visto hasta el momento.

Es una lectura para abordar en cualquier momento con el telón de fondo del Holocausto judío en el que no se profundiza pero que a mi modo de vez actúa como reclamo lector. A mi, a pesar de tenerme enganchada a su páginas me hizo falta un respiro, leer algo más optimista y desvincularme un poco de los personajes que me traspasaban su miedo, su angustia y desasosiego.

No es su libro más conocido, es anterior a este y seguro que menos maduro, pero merece la pena perderse entre sus líneas.


Retos

12 meses, 12 libros

Eternos pendientes

Cruce de caminos negro y criminal


miércoles, 29 de octubre de 2014

Como en un espejo...





Ay esos bolsos grandes que además de fastidiarnos los hombros y las cervicales se convierten en un pozo sin fondo cuando suena el móvil. Encontrarlo se convierte en una odisea y terminas haciendo lo que nuestra protagonista, pero es que a mi me vuelven loca los bolsos grandes, esos en los que cabe casi cualquier cosa y que después hay que haber desayunado, comido o merendado dos veces para levantarlo.

Seguro que a las mujeres os suena este pasaje y los hombres os habréis desesperado en más de una ocasión con vuestras mujeres, amigas, novias, o hermanas cuando rebuscaban desesperadamente sin dar con el dichoso movil, con las llaves o con lo que necesiten en ese momento.

El fragmento esta sacado de Tardes de Chocolate en el Ritz

Pero sonó el móvil

Desafortunadamente, lo había metido en el bolso de cualquier manera, como quien lanza un guijarro al agua o un papel a la papelera. Suelo llevar bolsos enormes, de tal tamaño y envergadura que llenarían de envidía a la mismisima Mary Poppins; pesan como un mal matrimonio y a la larga te destrozan el hombro, pero en ellos cabe casi de todo, incluyendo el ordenador. La única pega que tienen es que , cuando necesitas encontrar algo con urgencia, resulta misión imposible.


El telefono porfiaba. Los de las mesas próximas nos observaban sin disimulo. Marta permanecía flemática; yo me azoré. A toda prisa, empecé a desocupar el bolso. Primero el Mac, guardado en su correspondiente funda, después, el cargador; luego dos libros y un cuaderno Moleskine; las gafas de sol, las de leer, un peine el colorete, las cosas que no quieres que se vean... Cuando saqué la bolsa con los zapatos de repuesto (siempre llevo zapato plano para patear Madrid), en las profundidades, divisé el maldito móvil.  (Pág 42).

Mi bolso no es tan grande, jajaja no suelo llevar el Mac, más que nada porque mi portatil es enorme, el calzado de repuesto también suelo prescindir de él, pero todo lo demás puedes encontrarlo en mi bolso, y ahora que voy rehabilitación se puede encontrar también un pantalon corto, y las almohadillas del tens, a mi no me duele a la larga el hombro, si no a la corta, y el movil siempre suele estar debajo de aquello que no quiero que se vea, en mi caso eran tampax y compresas, así que les habilite un neceser para no tener que sulfurarme más de la cuenta cuando me tocaba operación desalojo.

Supongo que a más de una os ha pasado algo similar...

viernes, 24 de octubre de 2014

Tardes de chocolate en el Ritz. Reyes Calderon

Me confieso adicta al chocolate, aunque ultimamente me estoy controlando bastante, ¿porque todo lo que está bueno engorda tanto? Ya os podéis imaginar que un titulo así captara mi atención de inmediato, ya lo hizo en su momento cuando se publicó, pero con tanto pendiente por leer lo dejé pasar. Sin embargo y a pesar de tener orden de alejamiento de bibliotecas, de  vez en cuando he de visitarla para buscar los libros obligatorios de mi  hijo mayor.

Se me ocurrió pasar por la sección de adultos y allí en la estantería de destacados estaba, muy bien acompañado por cierto, pero si ya el chocolate había llamado mi atención el subtitulo terminó por convencerme, Dos mujeres en busca de la felicidad. Y desoyendo a mi particular Pepito Grillo que me repetía sin cesar que tenía muchos libros en casa en espera de ser leídos, me lo llevé en el bolso, iba a convertirse en mi lectura viajera no en vano disponía de todo un mes para devolverlo a la biblioteca.

Pronto me dí cuenta de que el libro no era lo que yo había esperado, que tampoco se muy bien que esperaba, supongo que algo más en la línea de Deseo de Chocolate de Care Santos, una novela cuya trama versara sobre el cacao, su elaboración, sus posibilidades, sin embargo el titulo no es más que una excusa, y el chocolate tiene poca presencia en este libro que supongo que es el más intimista y personal de la autora sin desnudar demasiado su intimidad, al menos no la de su familia, a la que protege celosamente.

Os adelanto que el libro me ha gustado a pesar de no ir por los derroteros que yo había imaginado, me ha hecho reír, entristecerme y sobre todo reflexionar y eso siempre es bienvenido, al final la felicidad no son más que pequeños instantes en los que uno experimenta un subidón.

La autor@:
Reyes Calderón es escritora y profesora. Doctora en economía y Filosofía, es decana de la Universidad de
Navarra, donde, además imparte clase. Ha escrito varios libros de ficción. Público y critica aplaudieron su saga protagonizada por la juez Lola MacHor, compuesta por los exitosos Los crímenes del número primo, El expediente Canaima, El último paciente del doctor Wilson o La venganza del asesino par. Con el jurado número 10 se alzó con el premio Abogados de Novela. Tardes de chocolate en el Ritz es, sin duda, su libro más personal.

Argumento:

Reyes Calderón nos ofrece en Tardes de Chocolate en el Ritz un relato lleno de chocolatinas tentadoras, fracasos de chocolate negro, risas de trufa, profundas conversaciones sobre el amor, la amistad, la familia y el valor del trabajo tan deliciosas como el chocolate más auténtico.

La noche en que se conocieron en la recepción de una embajada, nada hacía presagiar que Marta y Reyes acabarían siendo amigas. Excéntrica, adicta al lujo, con varios fracasos amorosos a sus espaldas y un marido recién estrenado, Marta no parecía tener nada en común con Reyes, una mujer volcada en su profesión y su familia. Pero el destino las unió y, contra todo pronóstico, comenzaron  a reunirse el tercer jueves de cada mes en el Ritz. Entre animadas charlas y reconfortantes tazas de chocolate, sus vidas terminaron entremezclándose. Porque, sin saberlo, las dos andaban en busca de la misma felicidad.

Mis impresiones:

Es complicado catalogar este libro, si bien lo miramos no podemos decir que sea una novela, pero tampoco es un ensayo, lo que si está claro es que el encargo que le hizo la editorial era un libro de no ficción, sin embargo solo el personaje de Reyes es real y reconocible y la autora nos lo deja bien claro al final del libro.

Cuando uno se encuentra con un cometido de esa índole lo primero es decidir sobre que escribir, y lo primero que a uno le viene a la mente es lo cotidiano, escribir sobre cosas que pueden pasarle al común de los mortales y así buscar con el lector ese punto de complicidad. Sin embargo pronto descubrimos que hay parcelas de la vida de la autora que ella no está dispuesta a compartir, como puede ser el día a día de su pareja o de su familia, aunque nombre a su marido y a sus hijos.

Así aparece en escena Marta, la antítesis de Reyes, a veces cuesta creer que dos personas tan distintas puedan forjar una bonita relación de amistad, pero como las meigas, haberlas haylas. Reyes es una mujer bastante conservadora en muchos aspectos y muy progresista en otros, Marta es una mujer que va de progresista y en el fondo es más conservadora de lo que piensa. A cada una les interesan unos temas y tienen unas prioridades en la vida, pero siempre encuentran ese punto de equilibrio.

Reyes se nos presenta como una mujer casada desde hace treinta años con el mismo, madre de 9 hijos, trabajadora dentro y fuera del hogar, una mujer de su tiempo, con sus viajes de trabajo compaginados con la cocina, los deberes de los niños, y las menudencias de pareja. Sus inquietudes su trabajo, sus hijos, sus libros...

Marta sin embargo es una mujer bastante frívola, casada por amor o por interés, poco importa, vive la vida como si fuera el último día, gasta a manos llenas, en ocasiones por molestar a su poco atento marido, sus principales intereses la moda y las compras.

A pesar de estar tan presente el chocolate en el título, no es precisamente eso lo que ambas mujeres consumen en el Ritz, preocupadas por la figura, Reyes porque después de nueve partos su cuerpo no es precisamente esbelto, Marta porque depende de tener un cuerpo diez para seguir encandilando a su marido, un empresario mayor que le da manga ancha con la visa oro.

Sin embargo como la vida no siempre nos da una buena mano y en ocasiones las cartas nos son aviesas, es en ese momento donde el chocolate gana protagonismo, ya se sabe que con cacao las penas son más llevaderas y los remordimientos más recalcitrantes.

En este libro Reyes nos ofrece bonitas reflexiones sobre el amor, la fidelidad, la amistad, la familia, el trabajo remunerado o no, y la importancia de sentirse útil, también le concede espacio a la economía, tema del que es conocedora. Nos hace reír, porque las ocurrencias de Marta son únicas y nos hace llorar porque la vida también da palos.

Parece que el libro se va escribiendo a la vez que lo vamos leyendo y es que la autora nos va contando como va a abordar la escritura, porque va a hacer caso o no de las recomendaciones de Marta, que es lo que espera de sus lectores para ir poco a poco centrándose más en esas reflexiones que tanto me han hecho pensar y que han hecho que más de una vez estuviera a punto de pasarme la estación de tren.

Lo que  más me llamó la atención desde el principio es que al principio de cada capitulo alineado a la derecha un texto en cursiva posiblemente extraído de otros autores encabezaba y a la vez resumía lo que podíamos encontrar más o menos en él. Reyes nos hace participes de la elaboración del libro, exhorta el al lector en alguna ocasión, utiliza un lenguaje intimista, y no rehuye las explicaciones económicas, filosóficas o de cualquier índole que aparezcan en el transcurso de este largo monologo, salpicado de ingeniosos diálogos. A pesar de no ser una novela se lee como tal y tiene su mismo ritmo, e incluso un poco de intriga, aunque sea mínima.

Finalmente si algo destaca en el conjunto de esta lectura es el optimismo que irradia, no todos los días nos levantamos con el pie derecho, no todos los días nos sonríe la suerte o la vida, sin embargo la autora se empeña en ver el vaso medio lleno, y yo me atrevería a decir que a veces incluso casi lleno y esa forma de entender y ver la vida es la que intenta contagiarnos a través de la la historia de estas dos mujeres tan distintas entre sí que se atraen. Reír y llorar forman parte de nuestro día a día pero puestos a elegir mejor minimizar los problemas, buscar soluciones mientras el chocolate nos proporciona ese pequeño momento de felicidad ansiado.

Conclusión:

Os recomiendo la lectura de este libro por el optimismo que irradia, porque se lee como una novela aunque no lo sea, porque las reflexiones nos obligaran a plantearnos temas que tocamos frecuentemente.

Cualquier autor deja una parte de sí mismo en todos sus libros, creo que Reyes en este nos ha regalado su forma de ver la vida, preservando lo más importante para ella su intimidad y su familia, eso no está en venta, y sinceramente se lo agradezco si busco notas de sociedad o periodismo rosa me acerco a las revistas que es su cometido.

Ahhhhhhhh y procura leer cuando tengas el estomago lleno, porque la autora y su amiga tocan poco el chocolate, pero seguro que tu te atiborras si eres adicta a él.


Retos

25 españoles