lunes, 18 de agosto de 2014

El principe. Salva Rubio

Me he llevado una grata sorpresa con este libro, he de confesar que no he visto la serie aunque oía hablar de ella a mis compañeras de trabajo, si todas mujeres, sin embargo, no hablaban más que de sus protagonistas masculinos, Fran, Morey, Faruq, siendo este último quien se llevaba más suspiros y alabanzas, hasta el punto de llegar a creer que él era El Príncipe.

Pero nada más lejos de la realidad, El Príncipe es un barrio de Ceuta, uno de esos que podríamos decir que raya la marginalidad, en el que la mayor parte de la población es de origen marroquí, en el que las mezquitas dictan doctrina, en el que hay que luchar día tras día contra la tragedia, la droga y también contra el reclutamiento de los yihadistas.

Dicho así la novela promete, y mucho y he de decir que a  mí no me ha defraudado, a pesar de esos tintes rosas que ya se perciben en la portada, no es una novela romántica, va mucho más allá y sabe equilibrar la balanza entre lo dramático y lo romántico, no es un camino de rosas el que recorren los protagonistas, más bien diría yo que es de espinas... Tienen que luchar contra la diferencia cultural, racial y sobre todo religiosa.

Aunque empiece la casa por el tejado, cosa a la que soy bastante propensa últimamente, os recomiendo su lectura, seguro que alguna de las subtramas os atrapa, a mí personalmente el tema me apasiona, siempre he intentado entender porque una persona es capaz de sacrificar su vida, de inmolarse por algo que a mí me parece tan poco atractivo como las vírgenes del paraíso, ¿será porque soy mujer y heterosexual?

El autor:

Conocí al autor a través de un mail cuando me ofreció su anterior novela, Zingara: buscando a James Morrison, una novela que me sorprendió aunque no reseñé en su día y que posiblemente relea para hacerlo. Cuando se puso en contacto conmigo para ofrecerme El Príncipe, le di un vistazo a los enlaces que me mandó y caí rendida a los pies de la novela, le agradezco de corazón que siguiera pensando en mi blog...

Salva Rubio, Madrid 1978 es guionista, escritor y algunas cosas más. Finalista del premio SGAE Julio Alejandro, ha ganado diversos galardones de guión. El corto Checkout, escrito y codirigido por él, fue preseleccionado a los Premios Goya 2010. Es analista de proyectos cinematográficos y máster de Guión de Cine y Televisión por la UC3M. Actualmente trabaja como guionista en varias películas para diferentes productoras españolas, entre ellas el largometraje de animación Deep. Como guionista de novela gráfica trabaja en varios proyectos para el mercado franco-belga como el titulado El fotógrafo de Mauthausen.  Como novelista ha publicado Zíngara: buscando a Jim Morrison para Suma de Letras y actualmente trabaja en su tercera novela, Perdida en la Movida. A ratos pinta, dibuja y compone.

Le gusta charlar con sus lectores en @RubioSalva. También lo podéis encontrar en su web
www.salvarubio.info

Argumento:


El agente del CNI Javier Morey recibe la misión de infiltrarse como inspector en la comisaria de el barrio ceutí del Príncipe para investigar la posible colaboración de policías corruptos locales con terroristas de la yihad islámica. Allí se verá obligado a enfrentarse a trabajar con el subinspector Fran Peyón, el principal sospechoso, un hombre que reina en la zona con unos métodos poco ortodoxos, protegiendo a delincuentes y tratando de esconder su pasado trágico.

Pero en el Príncipe Morey también encontrara el amor y su destino se unirá al de Fátima, una maestra local que se debatirá entre el respeto a las tradiciones de su familia, su matrimonio concertado, su hermano Faruq y la entrega a un amor prohibido que le ofrece la posibilidad de ser libre.

El Príncipe es la novela de la exitosa serie de Telecinco protagonizada por José Coronado, Alex González, Hiba Abouk y Ruben Cortada avalada por una audiencia de 5.200.000 espectadores.
El Príncipe no solo existe en la ficción. Es una barriada de la periferia de Ceuta, uno de los lugares más peligrosos de Europa donde conviven cristianos y musulmanes

Mis impresiones:


Cada uno tiene sus manías lectoras y a mí me gusta saber que impulsó al autor a escribir una novela, de donde nace la idea, lo que yo llamo las bambalinas de una historia, y en este caso la respuesta me vino en el prólogo, de mano del guionista de la serie Aitor Gabilondo, si buena es la trama, las dudas que a él le asaltaron, los malabarismos que tuvo que hacer para desarrollar el tema y no meterse en aguas pantanosas que pudieran herir susceptibilidades, no lo es menos, así que os recomiendo no saltároslo, deporte muy común entre los lectores, al menos con los clásicos es un hito.

Hasta que no leí este libro no conocía el barrio ceutí del Principe, no tan distinto a muchos otros que podemos encontrar en cualquier  ciudad española, o quizás si porque la convivencia entre dos culturas, dos religiones es quizás precaria y se sostiene en equilibrio en un fino alambre. Esta misma realidad es la que fascinó al guionista, y quizás también a Salva Rubio, al que se le encomendó que escribiera esta novela una vez el guión estuvo terminado.

Nos pide Aitor Gabilondo que olvidemos a los actores que están detrás de la serie, que cerremos los ojos y que seamos capaces de imaginarlos, tal y como él lo hizo, reconozco que no fui capaz, yo no he visto la serie y no me debería haber resultado complicado, sin embargo, la portada de la novela ya nos desvela los rostros de dos de los protagonistas, de Morey y de Fátima y la contraportada de los otros dos, Fran y Faruq. Y en el interior del libro encontraremos fotografías a todo color de los actores, así que sin querer les puse la cara de la serie, y  me pude imaginar a aquellos que por ser secundarios no se fotografiaron.

Nos encontramos ante una novela difícil de clasificar, donde hay tensión, corrupción policial, terrorismo islámico, crímenes y un romance con todas las dificultades que se puedan encontrar una mujer musulmana que debe respeto a su padre y a su hermano y un hombre no sé si puede calificar de cristiano, pero desde luego no musulmán, el dilema moral con el que se encuentra la mujer es tremendo, las convenciones sociales y las tradiciones contra las que tiene que luchar él no le van a la zaga y en medio de tanto dolor, esas notas de color rosa proporcionan un balón de oxigeno para rebajar el drama que se vive en el barrio, en la comisaria, y en la vida de la mayoría de los protagonistas, porque todos ellos tienen cicatrices profundas que no cierran, fantasmas ocultos dentro del armario que en algún momento afloran, algunas veces incluso noquean al lector.

Los personajes:

El trabajo que ha hecho el autor es encomiable, porque los ha dotado de vida, de sentimientos de una sicología distinta y rica en matices, tanto a los principales como a los secundarios, no es complicado imaginarlos, empatizar con ellos o todo lo contrario, el autor termina por conseguir lo que se propone. Si hubiera que quedarse con uno solo, ese sin duda alguna sería Fran, creo que es el personaje con más matices, reconozco que al principio le cogí manía, me parecía más chulo que un ocho y lo juzgué por las apariencias, y consiguieron engañarme y Fran salió mal parado de mi juicio.

Pero no me gustaría quedarme con uno solo ni tampoco ceñirme a los cuatro que se consideran principales, así que intentaré ser breve, concisa, pero haré una lista un poco más extensa en la que van a abundar los personajes masculinos, porque femenino con fuerza solo he encontrado uno digno de destacar.

Comenzaré por el que a mí me ha llamado más la atención:

Fran Peyon: subinspector de policía de la comisaría del Príncipe, un hombre que conoce su trabajo, que está bajo sospecha de corrupción, un hombre que daría la vida por sus subordinados y hace todo lo posible por no verlos en peligro, pero tampoco le tiembla la mano cuando tiene que pasar esa fina línea que separa lo legal de lo ilegal. Es un personaje que va de menos a más, que coge importancia conforme avanza la trama, y nos descubre un alma atormentada, y una moral si no intachable, bastante honesta, a pesar de los métodos poco ortodoxos de los que hace gala.

Javier Morey: Agente del CNI infiltrado en la comisaría del Príncipe, con un doble objetivo desenmascarar la corrupción policial y descubrir al jefe de una célula yihadista que está reclutando jóvenes en el barrio, lo que no contaba Javier era  encontrar a la mujer de su vida, que esta fuera musulmana, la hermana de uno de los capos del barrio. Poco a poco lo veremos transformarse, desmoronarse sus convicciones, estar dispuesto a abandonarlo todo por amor y vivir como un fugitivo.

Faruq: El jefe de una de las bandas que se disputan el control del narcotráfico del barrio, la tranquilidad  en este depende de las rencillas de las dos bandas rivales. Faruq es además el hermano de Fátima, y está en el punto de mira de la policía. Es un hombre atractivo, de unos penetrantes ojos verdes, conocedor de su atractivo, la cabeza visible de su familia ante la debilidad y la enfermedad de su padre, en una casa en la que predominan las mujeres Faruq impone su ley y una mezcla de respeto y temor.

Quilez: Compañero de Fran, su mano derecha, un hombre que esconde en su armario muchos fantasmas y secretos, quizás mi descubrimiento, porque lo veía como un pelele, como un hombre sin nada de carisma, ni de personalidad.

Khaled: El prometido de Fátima, todo un partido, un hombre de mundo, en apariencia moderno, sin embargo esconde un as en la manga que puede sorprender a propios y a extraños, un personaje a descubrir y quizás de todos el que está dibujado con menos precisión, el más difuminado.

Fátima: Una mujer moderna, trabaja para dar un futuro a los niños marginados como educadora, el ansia por encontrar a su hermano, Abdú le lleva a colaborar con la policía a pesar de que su familia no lo ve con buenos ojos. No contaba con enamorarse de Javier Morey y libra una dura batalla entre el deber,  el honor de su familia y su felicidad. De todos los personajes es el que más sufre, el que más contradicciones tiene que superar, el que más arriesga. Una mujer de armas tomar...


Hay muchos más personajes que han llamado mi atención, pero casi todos esconden ases en la manga y tengo miedo de decir algo inapropiado, haceros sospechar y quitarle emoción y tensión a la lectura, mejor ir descubriéndolos poco a poco, eso si no se si la serie se ha acabado o tiene otra temporada, si es así no se si deberíais encarar la lectura puesto que se resuelve la desaparición de Abdú y le resta intriga a la serie.

Nos encontramos ante una lectura fresca, ligera, con una prosa sencilla, en la que abundan los diálogos, en la que están marcados todos los cambios de de escenario, narrada en presente y en tercera persona, por un narrador omnisciente que controla todos los ángulos. Una novela que va de menos a más, en la que la tensión va creciendo, a la par que la intriga y el suspense. Se nota que el autor es guionista profesional porque nos encontramos ante un libro muy visual, que desfila ante los ojos del lector, no podemos decir que sea un page turner, pero engancha, una vez la comienzas no la puedes dejar, necesitas saber que va a pasar con Fran, con Javier y Fátima, donde está realmente Abdú, que esconde el jóven, que hay detrás de Khaled, quién es el topo de la comisaría.

Sin duda detrás de la novela y de la serie hay un trabajo arduo de investigación, de documentación, para trazar un perfil de la sociedad y del barrio lo más fidedigno posible, que no levante ampollas entre la comunidad musulmana. No es fácil encarar el tema de los fanatismos, y quizás es más difícil todavía cuando se encara el islámico, con su llamada a la Guerra Santa, lograr un equilibrio era primordial, no demonizar a los musulmanes por el mero hecho de serlo un reto, y lo logran a través de Fátima y de alguna manera también a través de sus padres y del propio Faruq.


No puedo decir que me haya quedado claro porque los jovenes deciden abandonar su familia, renunciar a lo que conoce hasta ese momento, para prepararse  y autoinmolarse en nombre de Alá. Quizás porque quién lo ha escrito tampoco por más que lo haya investigado le ha quedado claro, quizás porque hay que vivirlo en primera persona para entenderlo, tampoco entiendo porque siempre eligen a jóvenes cuyas voluntades son más vulnerables, porque todos aquellos que se dedican a captarlos no tienen el valor para dar su vida por ideales tan altos. Supongo que por más libros que lea sobre el tema, nunca llegaré a comprenderlo, solo doy gracias de no vivir en una sociedad así, porque tengo dos hijos, carne de cañón en un barrio así y no hubiera podido vivir en paz, pensando en que momento podrían desaparecer.

Ya he comentado que es una novela muy  visual, me ha gustado perderme por las calles del Príncipe, por sus acantilados, pasear por sus avenidas, mezclarme con su gente, con sus costumbres, podríamos decir que es un personaje más, uno con una personalidad propia, que a veces se desangra y otras consigue la paz en sus calles y en medio de todos la policía intentando hacer malabarismos para mantener una paz precaria, una lucha de bandas que siempre termina con muertos, en uno o en ambos bandos, la venganza es el pan de cada día, al igual que la corrupción y la lucha por la supremacía.

Conclusión:

El Príncipe me ha sorprendido y me ha gustado a partes iguales, es una novela ligera, que encara un tema complicado y de difícil solución, el radicalismo islámico, para rebajar tensiones un romance en el que nada es fácil y el sufrimiento se impone la más de la veces a la pasión.

Una novela con unos personajes muy bien perfilados, con matices y dobleces que es imposible que no sorprendan al lector, incluso cuando este sea capaz de atar cabos y de imaginar cosas antes de que le sean desveladas. Una historia apta para disfrutar al borde una piscina, a la orilla de la playa, en cualquier lugar con sombra, con la intriga y la tensión bien dosificada hasta el final. Un final que sin duda supone un broche de oro para la novela, y sin embargo es lo suficientemente abierto para que el lector pueda sacar sus propias conclusiones, no creo que pueda haber segunda parte, pero tampoco sería nada descabellado, sin duda da para más la trama, se ha cerrado un capitulo pero sigue sin descabezarse una organización terrorista.

Te recomiendo la novela te atraiga o no el tema islámico, seguro que encuentras algún hilo que te atrapa, incluso si eres una romántica empedernida, y si te asusta el tono pastel, no temas porque el azúcar no te va a subir a niveles desorbitados, además no está metido con calzador y eso se agradece.

Retos:

Cruce de caminos: negro y criminal

25 españoles

viernes, 8 de agosto de 2014

El caso del bar Balto


No es la primera novela que leo de la editorial Funambulista y me sigue llamando la atención el formato de sus libros, más pequeño de lo habitual, con tapas en mate en color azul o amarillo, una pequeña fotografía y un titulo casi siempre poco habitual. Pero quizás lo que más me sigue sorprendiendo es la calidad de las encuadernaciones, en una letra aceptable y unos márgenes generosos, que para nada perjudican la vista.

El tamaño y la longitud lo hacían ideal para los  traslados laborales en transporte público, y además la novela se encuadraba dentro de mi género favorito, la novela negra. Tantas excelencias reunía que todavía no entiendo porque ha estado en mi estantería dos largos años.

Reconozco que también me llamó la atención  su autora, a la que yo no conocía, ni había oído nombrar a pesar de haber conseguido premios con sus novelas anteriores. Una vez terminado  el libro puedo reconocer que me ha sorprendido tanto el contenido como el continente. Me he encontrado con un soplo de aire fresco dentro del género, con un análisis profundo del mundo marginal, con que la víctima disponía de información que jamás podría ser conocida por los investigadores y además se convierte en narrador activo.

Una novela narrada las más de las veces en primera persona por protagonistas distintos que aportan una heterogeneidad a veces caótica y al mismo tiempo tremendamente ordenada. No me contradigo no creáis, me costó entender la forma en la que la autora nos expone la trama, su fina ironía se mantiene hasta el final, y después de marear la perdiz durante toda la historia, le da al lector un golpe que lo noquea, un final que como poco sorprende y deja al desnudo la naturaleza perversa de la víctima, la inocencia de un niño con retraso mental y el coraje de una madre. Todo un retrato social de los bajos fondos, en los que la autora es una verdadera especialista.


La autora:

Faïza Guène nació en Paris en 1985, de padres argelinos que emigraron a Francia. De pequeña ya contaba historias a sus compañeros a cambio de caramelos. Más tarde, en el instituto, participo en cursos de lectura y escritura. Durante años asistió a un taller de guiones en el centro cultural del barrio. Ha escrito diversos guiones y ha  realizado cortos y  mediometrajes. Mañana será otro día, su primera novela, que fue un best-seller mundial traducido a 27 idiomas, la catapultó a los platós de televisión y estudios de radio en 2004, pero Faïza Guène no ha desistido de su espontaneidad ni de su afán por dar "otra imagen" de la vida de los barrios franceses donde viven las clases menos favorecidas. En 2006 publicó Sueños para marginados, con mucho éxito también. Ha dirigido diversos cortometrajes: La zonzonniére, en 1999, RTT i Rummeurs, en 2002, Rien que des mots, en 2004. En 2002 realizó un documental titulado Memoires du 17 octobre 61. En 2008 apareció El caso del Bar Balto traducida también a muchas lenguas y que ha supuesto su consagración literaria.


Argumento:

En una población de mala muerte de Francia, el Balto (el bar-quiosco-estanco del pueblo) es el punto de encuentro de toda una serie de personajes maltratados por la vida, pero cada cual a su manera. Joël Morvier, el amo del Balto, aparece apuñalado una mañana en el bar, pero no se puede decir que sea una tragedia para nadie, vistas las taras que acumulaba: racista, avaro, concuspisciente con las clientas...Igual que el lector del libro, el policía encargado de resolver el asesinato se va percatando de que la mayoria de los clientes del Balto tenían buenas razones para haber matado un tipo tan poco recomendable. Uno por uno todos ellos van desfilando para dar su propia versión de los hechos.

Con finura sicológica y humor negro a raudales, Faïza Guène se mete en la piel de cada uno de los personajes, recrea polifónicamente el lenguaje de cada uno de ellos al tiempo que nos brinda una radiografía de la Francia más profunda... y real.

Como afirma Marianne Payot, critica l'Express: "Es un análisis finísimo, de ritmo sostenido: rara vez alguien habrá pintado la Francia de "abajo" con tanto acierto como jovialidad".


La novela y yo:


A pesar de ser un género que frecuento, que me gusta y proporciona ratos de autentico placer lector reconozco que esta novela me chocó, me costó cogerle el hilo, un crimen, un protagonista que nos cuenta su propia muerte como podría estar contándonos una película o radiando un partido de futbol. Original, sí por supuesto, porque es la primera vez que me encuentro a una víctima dándonos su visión del hecho, incluso juraría que disfrutando del hecho de estar desangrándose, sintiendo una pizca de orgullo por saberse en la prensa al día siguiente, e incluso de la impresión que podría dar la simple visión de la escena en cuanto la descubrieran  los clientes del bar. El personaje no se gana las simpatías del lector en cuando habla en primera persona, pero tampoco cuando lo hacen el resto de personajes, sin duda era una joyita digna de poner a buen recaudo, por ello ninguno siente la muerte del dueño del bar y todos ellos se transforman en sospechosos.

Todos los capítulos están narrados en primera persona, pero por un narrador distinto, cada uno de los personajes incluso la víctima se presentan al lector, y nos dejan ver que sus relaciones no siempre son cordiales, sin embargo son muy verosimiles porque todo no son mieles entre amigos, vecinos, clientes... cada personaje tiene su propio modo de hablar, y la autora es capaz de ponerse en la piel de cada uno de ellos y crear registros distintos adaptados a la edad de cada personaje y su condición social, todos ellos de extracto bajo, pero generacionalmente a años luz.

Un mismo hecho lo vemos desde distintos puntos de vista, se trata de una comunidad pequeña, en la que todos se conocen y todos interactúan entre sí, el punto de encuentro el Bar Balto, así que por momento podemos darnos cuenta de cuan distintamente perciben cada uno de ellos el mismo suceso, sin embargo todos coinciden en lo mismo, la víctima merecía morir y la población no se ha perdido nada con su muerte.

Sabemos que ha habido un asesinato porque el autor nos lo cuenta en el primer capítulo con una pizca de orgullo. Una vez conocemos a todos y cada uno de ellos, y creedme que podemos hacer una radiografía bastante buena de ellos sicológicamente hablando, nos encontramos un artículo de la prensa, exponiendo los hechos, unos que el lector conoce de primera mano y que la policía descubre más tarde.
De nuevo toma la palabra la víctima, para explicarnos el momento estrella de su muerte, aquel en el que los parroquianos descubren el cuerpo sin vida del que fuera el dueño del bar, es desconcertante la forma en la que nos presenta el hecho, como mínimo el lector se pregunta si realmente la víctima no tenía algún trastorno mental. Acto seguido todos y cada uno de ellos vuelven a  tomar la palabra, como si contestaran a un interrogatorio policial, al que le faltan las preguntas... y dan su visión de los hechos, explican sus coartadas y vamos conociéndoles con mayor profundidad, y al mismo tiempo vemos como se ven entre ellos, porque en el relato de uno van apareciendo otros personajes. El lector se da cuenta de que todos se guardan un as en la manga que no se lo cuentan todo a la policía y supongo que por ende esta también se da cuenta.

Una vez terminada la ronda, aparece una nueva noticia del caso, y se produce de nuevo una toma de palabra de los personajes, aunque esta vez no la encabeza la víctima, puesto que ella es quién tiene toda la información y cierra la novela. El orden en el que se presentan los personajes y hacen sus distintas apariciones es aleatorio y no se repite nunca, excepto la victima que toma dos veces la palabra en primer lugar para luego cerrar la novela.

En esta última ronda somos conscientes de que la policía ha hecho algún avance en la investigación, porque algunos personajes como Yéva está absolutamente indignada, y contesta de malas maneras, aunque en ningún momento ha colaborado de buen grado, cada personaje saca el as que ha escondido en la manga y que en la mayoría de las ocasiones no es más relevante en la investigación que descartarlo como sospechoso, así uno a uno van cayendo todos menos uno... Una vez descubierto, la autora nos da el golpe de gracia para en lugar de redimir a la víctima hacerla más odiosa a los ojos del lector, no hay perdón, porque una persona de su calado no lo merece.

Aunque en ocasiones pueda parecer un poco repetitiva, y no voy a negar que no lo sea, entre todos crean un buen mosaico de un barrio marginal, en el que se respeta ya no tan solo la idiosincracia de este, si no su forma de hablar, de expresarse y de comportarse, el trabajo de la autora en este campo ha sido titánico, su forma de narrar fresca y su manera de estructurar la trama cuanto menos original para involucrar al lector en la investigación, o más bien en la unión de piezas.

Los personajes en sí son piezas únicas, irrepetibles y representantes de distintas etnias, y generaciones sociales. Resaltaría la labor que ha realizado Faïza con Yeznig, un chico con retraso mental que no controla los tiempos, su forma de expresarse es caótica, su mente la de un niño a pesar de la edad que tiene. La ternura con que trata la figura de este personaje otorgándole la dignidad que merece es encomiable, y posiblemente el mayor logro que le he visto a esta historia.


Conclusión:


Recomendar esta novela es un tanto difícil, a mi me ha gustado, me ha parecido innovadora,  fresca y distinta, un soplo de aire fresco dentro de un género en el que suelen abundar los clichés y esta autora se libera de todos y cada uno de ellos. Sin embargo creo que es una historia que tiene su público, en la que el asesinato es solo una excusa para realizar una radiografía social de las clases menos favorecidas.

La autora encuadra la acción en una localidad inventada, cuyo nombre esconde una gran ironía ya en sí mismo, porque es un juego de palabras, y en este pueblo cada cual sobrevive a su manera, todos y cada uno de ellos son perdedores, gente a la que la vida ha golpeado y que tratan de vivir de la forma más digna posible.

Y solo por ello y por descubrir el enorme trabajo realizado por la autora para dotar de voz propia y al mismo tiempo congruente a todos y cada uno de los personajes, merece la pena acercarse a esta novela, también para descubrir que la ironía bien utilizada es un arma más en manos de un escritor para dar a conocer una realidad que como poco los gobiernos pretenden esconder. El humor es la mejor forma de destapar aquello que permanece escondido por comodidad de unos y por conveniencia de otros.

Y esta misma realidad la podemos encontrar en cualquier zona marginal de España, estoy segura, no es necesario trasladarnos a Francia para encontrar culturas que se dan de bruces, jóvenes que fracasan en sus estudios y tienen problemas de violencia, con las drogas y tontean con chicas populares que se disputa medio barrio...


Retos:

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Cruce de caminos: negro y criminal

miércoles, 30 de julio de 2014

La piel dorada. Carla Montero


A pesar de ser su tercera novela, me estreno con esta autora, y he de reconocer que ha sido un buen bautismo de fuego. La novela me sedujo por varias razones, quizás la más importante es la ciudad en la que se ambienta, Viena y la época que ha elegido la autora, finales del s.XIX y principios del XX, una época de tremendos cambios sociales, económicos, políticos y culturales... que se ven reflejados en la trama de forma amena, y no quiero olvidar el género en el que la han encuadrado, la novela negra. Quién me conoce y es asiduo al blog, conoce mi pasión por lo negro y criminal, a pesar de que mis lecturas últimamente se encuadren en otras vertientes y sean más bien pocas las reseñas que se pueden encontrar del género, en mi descargo diré que tengo muchos libros pendientes de opinión y que pertenecen a él.

He disfrutado tanto con este libro que ya puebla mi estantería La tabla esmeralda que en su día descarté por unas cuantas opiniones negativas que encontré por la red. La ocasión la pintaban calva y no pude resistir la tentación de llevármela a casa, además a buen precio porque fue fruto de un intercambio literario que organizó la concejalía de cultura de mi localidad. Espero encontrar pronto un hueco para sumergirme en sus páginas porque el periodo histórico también es muy de mi gusto.

La autor@:

Nadie como el autor para hablar de sí mismo,  en la solapa de esta novela Carla Montero toma la palabra
y he considerado que merece la pena conservar sus impresiones.
Carla Montero (Madrid 1973) Comencé mi carrera literaria con la novela Una dama en juego (Plaza & Janés, 2010; DeBolsillo, 2012), que obtuvo el Premio Circulo de Lectores de Novela el año 2009. Después me adentré en el mundo del expolio nazi de obras de arte con la novela La Tabla Esmeralda (Plaza & Janés, 2012; DeBolsillo, 2013), una historia que ha conquistado a miles de lectores en España y ha sido traducida a varios idiomas.

Mi tercera novela, La piel dorada, nació frente a un cuadro en el Museo del Prado y ante la mirada llena de secretos de una modela desde el lienzo.

Con esta historia he querido explorar una figura tan desconocida como fascinante, la de la modelo de arte: ¿Quién era?, ¿por qué posaba desnuda?, ¿por qué vivía al límite de la moralidad de su época?, ¿cuáles eran sus sueños? Escribirla ha sido un viaje maravilloso: emocionante, revelador y aleccionador. Ahora estoy deseando compartir con mis lectores esas sensaciones a través de la historia de Inés, una mujer muy especial.

Puedes seguir a la autora en:

www.carlamontero.com

www.facebook.com/Carla.Montero.Oficial

@CarlaMonteroM


Mis impresiones:

Me gustaría empezar entonando el mea culpa, puesto que hace mucho tiempo que leí esta novela, sin embargo me ha costado mucho encontrar el modo de encarar la reseña, la he tenido a medias durante más de un mes y ante la imposibilidad de encontrar luz al final del túnel he decido abordarla de nuevo, desde otro punto de vista. No se si os ha pasado alguna vez que una opinión se resiste a pesar de que el libro os ha dejado un buen sabor de boca, pero yo había llegado a un punto en que no era capaz de expresar mi opinión sobre la trama, ni sobre los personajes.

Confieso que me costó un poco entrar en la historia, que tuve que volver atrás dos veces para encontrarle sentido a lo que leía, al final he elaborado mi propia teoría, no se si será o no acertada, pero solo desde ella podía entender lo que leía, pero como siempre me adelanto y comienzo la casa por el tejado.

Ambientación:

Quizás sea el mayor acierto de esta novela, el periodo histórico en el que se desarrolla y la ciudad elegida, Viena. Nos encontramos a finales del s.XIX, principios del XX, en la capital de un Imperio, el Austrohúngaro en plena decadencia, en el que la nobleza lucha por no perder sus privilegios a manos de una clase media alta que comienza a controlar, el desarrollo de la sociedad, la economía, la política, la información y la cultura.

La autora ha realizado una espectacular labor de documentación que tiene su reflejo en la novela, sin que llegue a cansar, aburrir o ralentizar la trama. Ha sabido encontrar el equilibrio entre acción y documentación. Para que fuera todo más verosímil ha dado cabida a grandes personajes de la época como Klimmt, Mosser y Sigmund Freud, aunque no son los únicos.

Uno de sus aciertos a mi modo de ver es convertir a Viena en un personaje más de la novela, nos hace bascular entre la opulencia de las clases altas, sus fiestas y despilfarros, y la pobreza más extrema, la de aquellos que por no tener, no tienen ni un techo para guarecerse, o carecen de comida para alimentar a sus hijos. Y el nexo de unión entre ambos mundos es Inés, una mujer tan misteriosa como fascinante, a la que conoceremos a través de la mirada del resto de los personajes porque muy pocas veces toma la palabra para hablar de sí misma.

No resulta difícil pasear por los fastuosos salones, o en calesa de la mano de Carla Montero, como tampoco es complicado descender a los infiernos vestida con ropa de gala, y pasearte por los barrios más pobres, en los que los desheredados malviven sin lo más básico. Sin duda nos encontramos ante una novela de contrastes, yo diría que de fuertes contrastes que no solo se manifiestan en la ambientación, también en la estructura.

La estructura:

Ya he reconocido que me costó entrar en la trama, y la culpa no la tiene la historia en sí, si no la forma en que está narrada.Comienza la novela con un prólogo del detective Jack Sehlackman en el que nos habla de su adolescencia, de los crímenes de Whitechapel, o quizás os suene más Jack el destripador y de cómo los juegos de su temprana juventud se tornaron en una cruda realidad, una investigación que no avanzaba y un asesino en serie que tenía predilección por las mujeres bellas, modelos de arte, y que sospechosamente frecuentaban la compañía de Hugo von Ebenthal. Sin embargo ya nos advierte que no vamos a encontrar una historia de crímenes porque no fue nunca un gran detective, que su pretensión es contarnos la historia de Ines.


Y ahí es cuando comienzan a no encajar las piezas... porque Karl pretende contarnos una historia y el primer capítulo está narrado en tercera persona y en tiempo presente, por un narrador juraría que omnisciente puesto que conocemos los hechos desde distintos puntos de vista. La autora fecha los capítulos, incluso dentro de uno mismo encontramos distintas fechas. El desconcierto llega cuando en el segundo capitulo, desaparecen las fechas para encontrar un escueto Unos meses después, el presente se transforma en pasado y la tercera persona en  primera, el tono se vuelve más intimista y el narrador deja de ser omnisciente para cederle la palabra al detective Sehlakman.

Ahora es cuando toca explicar mi teoria, las dos lineas temporales, tienen que ver una con el tiempo real en el que suceden los hechos, y la otra más lenta, meses después de la resolución de los asesinatos, con un Sehlackman volviendo al pasado quizás para justificar algunos de sus actos. Por eso una se desarrolla en un tiempo definido y la otra no lo necesita, porque que más das que esa mirada retrospectiva se realice dos meses después que cuatro, o seis. Hasta que llegué a esa conclusión  me costó seguir el hilo de los acontecimientos me parecía que la autora repetía de forma desordenada los hechos.

A lo largo de 16 capítulos que van de menos a más la autora nos relata la historia de una mujer Inés, modelo de arte y a la vez dueña de la Maison des mannequins donde forma y da soporte a mujeres bellas que no tienen otra forma de ganarse la vida. Los crímenes que empiezan a ser cada vez más seguidos tienen que ver en cierta medida con ella, porque todas las victimas pertenecen a su escuela, o están relacionadas con ella, y a la vez todas frecuentan el circulo de amistades de Hugo von Ebenthal. No es de extrañar que ambos se conviertan en los principales sospechosos.

Conforme avanza la novela la acción gana terreno, los capítulos se hacen más cortos introduciendo al lector en una vorágine lectora, porque necesita saber quien es el asesino, y cuales son sus motivos, reconozco que no fui capaz de adivinarlo y que aunque una vez cerrada la trama todo tiene sentido, no habría puesto mis ojos jamás en ese personaje.

Llama la atención lo distintas que son las investigaciones ahora y en el pasado, a pesar de que la autora hace que su investigador siga las pautas de Hans Gross a quien se le conoce por ser el padre de la criminalistica moderna. No se si se ha cometido algún error de ambientación puesto que no estoy muy puesta en el tema, pero a mi me ha parecido verosímil.

Los personajes:

Son muchos y todos ellos tienen ejundia, aún aquellos que aparecen más difuminados, pocos son los que tienen voz propia en esta historia y sin embargo están bien trazados. Me he llevado una muy grata sorpresa sin embargo voy a resaltar unos pocos, los que quizás tienen más peso.

En la trama narrada en presente:

Ines: Bella, misteriosa, y muy humanitaria. Inés es de esas mujeres que fascinan a simple viste y que levantan multiples envidias, de esas mujeres que uno solo ve su fachada y se pierde un interior muy rico en matices. A Inés no le gusta hablar de si misma, se resta importancia y lucha porque la mujer por pobre que sea ejerza su trabajo con dignidad, sin tener que recurrir a la prostitución. Descubrirla ha sido toda una aventura y solo por ello merece leer la novela.

Hugo von Ebenthal: Un personaje desestabilizado, en ocasiones odioso y en otras tremendamente tierno, marcado en su juventud por un hecho que va arrastrando y que le llevó al exilio, vuelve a Viena por la enfermedad de su padre para encontrarse con que el pasado no muere y que muy a su pesar vuelve con fuerza y lo coloca de nuevo en el centro de una investigación policial. Hugo nos depara sorpresas agradables y nos ayuda a entender su forma de ser y los temores y angustias que lo azotan.

Kornelia von Zeska: posiblemente el personaje más extravagante de esta historia, una mujer enamorada del arte que por su condición femenina se ve abocada a crear su propia escuela, y a que no se le reconozca su merito. Sus gustos y su forma de ser la convierten en el ojo de huracán de la sociedad de la época, tía de Hugo von Ebenthal será su principal defensora.

Aldous Lupus: Artista y mecenas de Inés, en realidad su pareja, aunque un poco peculiar. Es un personaje que tiene un peso especifico, aunque para mi se le ha dado más importancia de la que debería.

En la trama narrada en pasado el personaje por excelencia es:

Karl Sehlackman: Amigo de la infancia de Hugo, ve como de nuevo se encuentra en el centro de las sospechas por asesinato, es un hombre tremendamente complejo, que eligió una profesión para la que reconoce que no está hecho, que se ve inmerso en una investigación que no avanza y enamorado de una mujer que nunca le va a corresponder. Es un personaje lleno de matices con el que no es dificil empatizar a pesar de que yo hubiera actuado en ciertos momentos de forma diferente a la suya.

Poco más que decir de los personajes, una breves pinceladas para ubicarlos pero merece la pena ir paso a paso y descubrirlos a través de la lectura de esta fascinante novela.

La modelo femenino de arte:

Dice Carla Montero que esta novela nace ante la visión de un cuadro, su modelo una mujer de mirada enigmática que le llevó a hacerse preguntas sobre porque una mujer elige esa profesión.

A principios del siglo XX, ser modelo de arte era equiparable a ejercer la prostitución, de hecho así las consideraban, ¿y si tan baja era la estima que tenían de estas mujeres, que les empujaba a dedicarse a este mundo? La respuesta es muy sencilla, la necesidad, toda aquella mujer que no estaba respaldada por un hombre, fuera este marido, hermano o padre, se veía obligada a trabajar para poder mantenerse. Aquellas que eran dotadas de belleza, podían dedicarse a ser modelos de arte, no tenían porque acostarse con los pintores, solo mostrar su cuerpo desnudo y el sueldo que se cobraba era suficiente para sobrevivir y el trabajo tampoco era demasiado cansado.

La autora a través de Inés y las respuestas que esta le ofrece al detective Karl Sehlackman, nos ofrece una visión muy completa de porque una mujer escoge ese camino y que es lo que ella pretende al crear la Maison des Mannequins, sacarlas de la calle, darles un oficio más digno y sobre todo menos expuesto a enfermedades. Y esta visión se completa a través de las reflexiones y confidencias de otra modelo Sophia y personaje que me enterneció.

Creo que más que los crímenes en sí es lo que más me ha gustado de la novela, esa visión del mundo del arte, del desmadre de los artistas y de los círculos en los que se movían, la realidad de esas mujeres que no siempre ejercían ese trabajo por placer, si no más bien por necesidad, una necesidad que las colocaba en el centro de mira de la ciudad, siempre señaladas con el dedo.

Conclusión:

Si habéis llegado hasta aquí sabréis que esta novela me ha gustado, y en ocasiones incluso fascinado, que una vez superado el escollo de ese cambio de tiempo y de narrador que me desconcertaba la disfruté como una niña. Tanto las investigaciones tan distintas a las que podemos ver hoy en novelas y series televisivas, como la narración de los hechos, incluyendo ese romance que surge entre Inés y Hugo von Ebenthal, porque hay grandes amores fuera de la novela romántica.

La autora ha sabido llevar la intriga bien dosificada, le ha imprimido ritmo a la novela conforme avanzaban los capitulos, ha ido dando giros y contragiros hasta llegar a la resolución de los crímenes y por lo tanto al momento de desvelarnos el asesino, y poco a poco todo va encajando.

Sólo le pondría un pero a esta historia y  no lo he mencionado hasta ahora, y es que en los capitulos en presente de momento el asesino toma la palabra, podemos entrever que se trata de alguién con la mente muy enferma, están escritos en cursva, pero a mi modo de ver rompen en ritmo de la narración y no aportan a penas información que no conozcamos ya de otra forma. No me ha gustado nada esa forma de meter con calzador los pensamientos del asesino, me han desconcertado más que otra cosa y tampoco daban pistas de quien pudiera ser, cualquiera de los dos sospechos podría tener ese tipo de reflexiones o salidas de tono.

A pesar de ello ganan los pros y es una novela que os recomiendo encarecidamente, seguro que encontraréis en la trama algo que os llame la atención, y si no os daréis un paseo por la Viena de principios de siglo XX , muy completo, que incluye las zonas de opulencia y también las más degradadas social y económicamente.

Retos:

Cruce de caminos: negra y criminal

25 españoles

domingo, 13 de julio de 2014

Deseo de chocolate. Care Santos

El virus de la lectura, o para decirlo de forma más amable el gusanillo, se inocula de padres a hijos, sin embargo estos también son capaces de transmitirnos su pasión por un género, un autor, o un libro en concreto... Care Santos fue una de las autoras fetiche de mi hijo mayor hace unos años, cuando tenía entre diez y once años, cetro que compartía con Laura Gallego. Tanta era la pasión que sentía por los libros de esta autora y tan poca la mía por el género en el que se moví,  la literatura juvenil que abrace con gusto Habitaciones cerradas, a esta le siguió El aire que respiras, sin embargo a pesar de llegar con muchas ganas a casa han dormido el sueño de los justos en las estanterías, a la espera del momento adecuado para zambullirme en sus tramas.

A pesar de eso cuando vi que había ganado el Premio Ramón Llull, volví a lanzarme a incorporar el libro a una lista de pendientes de lectura que ya empieza a ser preocupante. Esta vez quizás mi pasión por el chocolate, o porque el libro tenía un grosor asequible, no lo he dejado reposar demasiado. A ello se ha sumado que comencé a leer la historia en catalán, me gusta acercarme a las lecturas en su lengua original, pero pronto vi que no iba a disfrutarla porque se me hacía cuesta arriba el idioma. No leo con soltura en catalán y si veo que las primera páginas no me atrapan suelo dejar el libro de lado.  Sin embargo, me di cuenta que el problema de este libro no es que no me atrapara, si no que no llegaba a aprehender lo que leía, por eso dejé mi ejemplar en catalán y fui en pos de uno en castellano, seguro que me he perdido matices, porque los sentimientos se transmiten mejor en la lengua materna del escritor, pero no fui capaz.

El libro me ha gustado, pero no todas las partes me han atrapado por igual, aunque para ser sincera me ha parecido original la forma en que la autora ha construido la trama, el hilo constructor una chocolatera de porcelana, y las protagonistas sus tres dueñas. A ello como cada parte se desarrolla en una época distinta, también es distinta la forma de narrar, y si la trama no te engancha por igual, si lo consigue el estilo. Pero como siempre me voy por las ramas, me adelanto y os dejo con la miel en los labios...

La autor@:

Hace meses que por falta de tiempo la información sobre los autores se limitaba a la que la editorial ofrecía
en las solapas. Quizás la que sobre Care Santos se facilita no sea extensa para una autora de su calibre, una mujer que en literatura juvenil es y ha sido un referente y con sus novelas para adultos no se ha quedado atrás. Pero ahora a la falta de tiempo se le une que no tengo ADSL más que unas horas cada dos o tres días, así que este apartado seguirá sin más información que la que podéis encontrar en el libro en cuestión.

Care Santos nació en Mataró en 1970, ha publicado ocho novelas, seis libros de relatos y numerosos libros para jóvenes, campo en el que es una de las autoras más leídas de nuestro país. Entre sus títulos destacan Los que rugen, La muerte de Venus, con la que resultó finalista del Premio Primavera en 2007, Habitaciones cerradas y El aire que respiras. Su obra ha sido traducida a dieciocho idiomas. Deseo de chocolate ha sido galardonada con el Premio Ramon Llull 2014.

Si necesitais más información la podréis encontrar en su twitter, y en sus páginas web

@CareSantos
www.caresantos.com
www.silencioeslodemas.blogspot.com.es

Argumento:

Tres mujeres, tres siglos y la misma chocolatera de exquisita porcelana blanca:

Sara: propietaria de un apellido que en Barcelona es sinónimo de chocolate, se enorgullece de dar continuidad a la tradición heredada de sus padres.

Aurora: hija de una sirvienta de una familia burguesa del siglo XIX, para quien el chocolate es un producto prohibido.

Mariana: esposa del fabricante de chocolate más famoso del siglo XVIII, abastecedor de la corte francesa e inventor de una maquina prodigiosa.

A través de la pasión por el chocolate, Care Santos traza un apasionante viaje en el tiempo en el que recorreremos más de tres siglos de historia, desde su llegada a Europa hasta la sofisticación de nuestros días.

Vibrante y adictiva, esta maravillosa novela es un exquisito placer para los sentidos.

Mis impresiones:

Care Santos me ha sorprendido con una historia que comienza por el final para llegar al principio, nuestra gran protagonista es una chocolatera de porcelana blanca, que ha conocido mejores días, y que comienza a vivir una segunda oportunidad tras un fortuito accidente, sin embargo lo importante es como terminó en manos de Sara Rovira, y que significaba para ella ese objeto y sin comerlo ni beberlo la historia que buscaba Sara es la que acaba conociendo el lector, pero para ello tendrá que esperar a la tercera parte del libro.

Estilo:

La novela comienza en lo que podríamos llamar un falso prologo, y digo que es falso porque en realidad lo que nos narra es la muerte y resurrección de la chocolatera. A partir de este momento y conocido el objeto en cuestión y su final la autora nos relata su historia que corre paralela a la historia del Cacao y su manipulación y a la historia de Barcelona donde el chocolate es muy apreciado y se le da distintos usos.

Para ello divide la trama en tres partes o lo que ella llama actos cuyos titulos son bastante representativos de lo que vamos a encontrar en su interior y al mismo tiempo relacionados de un modo u otro con el chocolate.

Primer acto: Guindilla, jengibre y lavanda, tres ingredientes que uno de los personajes de la primera parte utiliza para crear unos bombones, que simbolizan la amistad entre tres personas a cada cual más distinta, unidas en un triángulo amoroso de lealtades y traiciones.

Segundo acto: Cacao, azúcar y canela, de nuevo los tres ingredientes que la protagonista de esta parte utiliza para hacer un chocolate espeso que tomaba primero la mujer a la que servía y más tarde ella y su marido a media tarde.

Tercer acto: Pimienta, clavo y achicoria, si los ingredientes del primer acto me parecen un poco atrevidos para un chocolate, los del tercero todavía me parecen más inviables sobre todo porque últimamente en pastelería se usa mucho la pimienta rosa, pero la achicoria no se si se me ocurriría darle uso alguno.

Sin embargo reconozco que pocas veces tres palabras han resumido mejor lo que se puede encontrar entre las líneas de un libro, o un acto en este caso.

Cada acto es una historia diferente con uno  o más hilos en común, la chocolatera de porcelana blanca en la que solo caben tres tacitas, el chocolate y su evolución a través de los siglos, ligado ello a la historia de Barcelona desde la actualidad hasta el s. XV, XVI, saltando de Barcelona a Francia, concretamente a Versalles.

Estos saltos en el tiempo los aprovecha la autora para cambiar el estilo en la narración desde el actual en el primer acto, en el que podemos prácticamente reconocernos de la mano de tres jóvenes que sueñan con hacer del chocolate su medio de vida, Sara desea mejorar la tradición pero mantenerse en su línea, mejorar lo ya bueno, Oriol desea innovar, darle un toque atrevido, y el tercer vértice del triángulo lo forma un catedrático de química, Max, que en el arte de manipular el chocolate es nulo pero su estructura la controla mejor que ninguno. La historia de esta amistad a tres bandas, es también la historia del chocolate en la actualidad . 

Y quién vertebra esta historia es la chocolatera que Sara  compró la primera noche en que los tres salieron a tomar copas tras el curso de Chocolate en el que participaban. Una historia de amor, amistad, lealtad y traiciones con un hilo conductor el amor por Barcelona y el chocolate.

De esta narrativa fresca y actual, saltamos a 1899, a una Barcelona de clases acomodadas, en la que el Liceo era el alma y el pulmón de la ciudad, en la que la alta burguesía tenía un papel predominante, a una sociedad clasista en la que unos tenían mucho y otros tenían que contentarse con servirlos y ganar un jornal que les permitieran vivir. Care Santos le resta frescura a la narración para acomodarla a la época, la historia está contada por uno de los personajes que ni siquiera es principal, sino meramente accesorio. 

Dos familias los Sampons chocolateros y los Turull, inventor de máquinas, unen en matrimonio a sus hijos y comienzan negocios para mejorar y facilitar la fabricación de Chocolate. Una historia unida a la de El Liceo de Barcelona, al amor por la música, la opera y el glamour, contada por el marido de la mujer que sirvió a la niña de los Turull, una mujer que cumplió el papel para el que fue criada. A veces me pregunto si Aurora tiene problemas de memoria porque el doctor Vulpi bastante mayor que ella recurre al recuerda, toda la historia esta narrada como si él se la contara a ella o esa es la impresión que me ha dado a mí porque la interpela en bastantes ocasiones.

De la segunda propietaria Aurora, pasamos a la tercera parte que en realidad es el principio, ese que tanto investigó Sara, la mujer que la mandó fabricar, perteniciente a la corte de Versalles. En esta parte vuelve a cambiar el registro para acomodarlo a la época. El lenguaje se hace más recargado, la narración se acomoda al lenguaje escrito, al diario que un secretario escribe para la hija del rey de Francia, Madame Adelaide. A través de ese diario conocemos el Gremio de Chocolateros, como funcionaba, como se estructuraba y como se las gastaban. Paseamos por una Barcelona muy distinta de la que conocemos. Conocemos la historia de Mariana, una mujer que con todas la aptitudes para ser chocolatera le es negado por la sociedad en la que vive, y que debe abandonar.


Tres historias que podrían conformar tres novelas diferentes y que la autora consigue aunar en un mismo libro a través del hilo conductor del chocolate y un objeto que va sufriendo desperfectos con el paso del tiempo, una chocolatera de porcelana blanca salida de la fabrica de Sevres en Versalles, como regalo de Mme Adelaide a  Fernández, el mejor maestro chocolatero de Barcelona.

Personajes:

Nos encontramos ante una novela coral, cada parte tiene sus personajes principales y los accesorios, todos ellos bien dibujados, con matices, por insignificantes que creamos que puedan ser. 

De la primera parte si alguien me merece respeto y una compresión absoluta es Max, un hombre que ama a su mujer y perdona lo imperdonable, aún así es capaz de encarar con su amigo una cuestión que lleva coleando desde el momento en que se conocen. Para mí el final de ese primer acto es magistral y desde luego reivindica a Max como personaje. A pesar de que los tres vértices del triángulo tienen sus virtudes y sus defectos me quedo con el catedrático al que en un principio llegué a menospreciar, me dio una gran lección de humanidad y de humildad.

En la segunda parte los personajes se multiplican, tenemos una sociedad burguesa que tiende a la fiesta y al despilfarro, a la participación en actos sociales. Esta parte a pesar de ser interesante se me ha hecho en ocasiones un tanto pesada. Quizás porque aunque estoy familiarizada con los compositores clásicos, no lo estoy tanto con las operas, género que no es santo de mi devoción.

Me gustaría resaltar a dos mujeres y a un hombre:

Hortensia: la matriarca del clan Turull, una mujer capaz de darse por entero a la hija de una criada, salvarle la vida, y proporcionarle un futuro sin salir de su clase social, siempre en la sombra, sin querer nada a cambio, una mujer que termina sufriendo lo indecible con el comportamiento de su hija biológica.

Aurora: Al servicio de la niña de los Turull es su confidente y amiga, y sigue con ella después de casada. Cuando esta desaparece vuelve al servicio de Dña Hortensia y más tarde al del Dr Volpi. Es una mujer que conoce su lugar en la sociedad, que le cuesta salir de él, pero que lo consigue. Se convierte en la segunda dueña de la chocolatera por un error, y al final consigue devolverla a casa de los Sampons, de donde nunca debería haber salido.

Dr. Volpi: Un hombre tremendamente interesante, es el narrador de este segundo acto y sin embargo aparece en él bastante avanzado. Desde el primer momento me llegó al alma, y me conquistó de la misma manera que logro que Aurora aceptara su propuesta de matrimonio.

No menos numerosos son los personajes en la tercera parte, sin embargo yo solo voy a destacar uno, porque me gustan los personajes femeninos fuertes, que vencen las pruebas que le pone la vida, que son capaces de renacer una y más veces de las cenizas. Y ese personaje es Mariana.

Mariana es una mujer hecha a si misma, desde su nacimiento ha recibido golpes de la vida, sin embargo ha sabido ir sorteándolos unas veces sola y otras con la ayuda del padre Fideo. La conocemos luchando por llevar adelante sola el negocio de su marido que es maestro chocolatero y tropezando con las envidias del Gremio. Una historia de superación, que merece ser leída.

Ya había comentado al principio que no todos los actos me han atrapado por igual, el primero lo hizo por actual, y el último por ser verdaderamente interesante, a pesar de que el lenguaje es un poco artificioso, como podríamos esperar de un francés que escribe a la Corte y que imita a un escritor de comedias, la trama que se despliega ante el lector es tremendamente adictiva porque tiene todos los ingredientes para gustar, hay un misterio en torno a uno de los personajes, otro que se convierte en detective aficionado a la par que en salvador de una dama en apuros, y una historia atractiva, la de Mariana.

Ya habréis adivinado pues que el acto  que menos me ha atrapado y que menos me ha gustado ha sido el segundo. No es que la historia de los Turull y los Sampons no merezca la pena, si no que se me ha ralentizado demasiado, quizás la culpa la haya tenido la opera a la que no soy  nada aficionada.

Ya solo me queda recomendaros esta novela, seguro que te atrapará alguna de sus partes, si no todas, ya tengo preparado Habitaciones cerradas, me gustaría leerlo este verano, aunque el mes de julio me esta resultando muy complicado, mi horario de trabajo es un poco difícil para compaginarlo con el blog, aún así lo voy a intentar.

PD: no tengo ADSL a mi disposición, apenas consigo tener unas horas libres al día y no encuebtro la forma de publicar, aunque voy redactando las reseñas en borradores en word. Del mismo modo os leo por el móvil, pero no puedo comentar. Me iré asomando por vuestros blogs aunque no deje rastro...

Retos

25   españoles

Feliz verano!!

lunes, 9 de junio de 2014

Perdida en...

Hacía tiempo que no os presentaba mis lecturas, he seguido leyendo, sin embargo el tiempo empieza a ser un problema, se me acumulan las reseñas por escribir, y si leo no actualizo, y si actualizo no puedo pasearme por vuestros blogs... Creo que no soy la única bloguera que anda a la greña con Kronos, arañando minutos, segundos y microsegundos para poder llevar el blog en condiciones, sin conseguirlo la mayoría de las veces.

Esta es una de las secciones que se han resentido pero no la única, y es que aunque la rodilla no está bien del todo he vuelto a trabajar, y la verdad es que se nota tanto en el ritmo lector como en el escritor. El primero sigo llevándolo más o menos bien, porque aprovecho cualquier tiempo muerto, pero durante la jornada laboral no tengo acceso a internet, por lo que no puedo adelantar las reseñas, ni leer o comentar vuestros blogs. Poco a poco intentaré ponerme otra vez al día con las lecturas las actualizaciones blogueras.

Sigo sin ser fiel a una sola novela, desde hace un tiempo la lista de pendientes crece tan peligrosamente que he decidido llevar dos historias al mismo tiempo, de esa manera cuando una se me estanca le doy oportunidad a la otra. En la realidad una es mi lectura de viaje y la otra la de casa, aunque ahora me desplazo al trabajo en coche y estoy bastante lejos, pero almorzar sola tiene sus ventajas y sus inconvenientes, y yo he decidido aprovechar las primeras y minimizar las segundas, y un libro es una compañía excelente, además de matar dos pájaros de un tiro.

Mi libro viajero, el que me acompaña todos los días al trabajo y algún ratillo en casa, es de una autora con la que no me he estrenado a pesar de tener en la estantería varias novelas suyas, y la verdad es que me da vergüenza admitirlo, pero no siempre consigo dar salida a libros que entraron en casa con una ilusión tremenda. Estoy hablando de:



Titulo: Deseo de Chocolate

Autora: Care Santos

Editorial: Planeta

Nº Páginas: 421




Así comienza...


Dieciséis pedazos de porcelana blanca de formas y tamaños diferentes y un tubo de cola " de la que todo lo pega". Max se entrega al juego, nada divertido, de hacer que encajen como quien arma un rompecabezas. Son más de las tres y medía de la madrugada y debería estar durmiendo_ tiene que levantarse dentro de cuatro horas_, pero le ha prometido a Sara que lo haría y no quiere faltar a su palabra.

Uno por uno va tomando los fragmentos y les busca un posible compañero. Cuantos más encuentra, menos posibilidades de error quedan sobre la mesa. Impregna los cantos con el pegamento y los hace coincidir, presionando un poco para que el fluido pegajoso haga lo que debe. Satisfecho, observa el resultado. En algunos casos consigue que la cicatriz sea casi invisible. En otros  es más difícil, sobre todo si el corte no ha sido tan limpio y se ha deshecho en pequeñas esquirlas. A pesar de todo, poco a poco Max reconstruye lo que parecía perdido para siempre. Vale la pena caerse de sueño después de una velada tan larga como la de hoy. Sara se llevará una buena sorpresa cuando entre en la cocina por la mañana y vea que se ha tomado la molestia.

No dice mucho este párrafo pero os aseguro que está introduciendo la historia... de momento  me está gustando mucho la novela, y aunque llevo más bien poco creo me voy enamorando poco a poco de la historia.

En casa me aguarda otra novela, diferente. Suelo escoger bien lo que me ofrecen, sin embargo no supe decir que no, quizás porque a pesar de no haber visto la serie, me llamaba la atención. Y creí que al no tener ninguna referencia anterior a la trama podría dar una visión distinta a la de aquellos que si se han sumergido en ella. Os hablo de:



Título: El príncipe

Autor: Salva Rubio

Editorial: Suma de Letras

nº Páginas: 478



Así comienza...



El móvil del cadáver comienza a sonar. Fran parpardea, despierta de su ensoñación, retira la vista del horizonte. Pero ni el ni ninguno de los otros dicen nada, por el momento. Fran entorna su mirada más allá del sucio parabrisas del coche patrulla, hacia la amplía, magnífica y difusa perspectiva del estrecho de Gibraltar que el todavía distante amanecer comienza a perfilar para él. Tantos años en Ceuta, piensa, y todavía no puede evitar que ese largo instante le atrape la mirada, le fascine, subyugue e hipnotice como la primera vez que llegó allí como policía novato.

"La frontera", cavila Fran, como pensó entonces. El móvil sigue sonando, insistente, irritante, recordándoles a los tres ocupantes del coche patrulla lo que acaban de hacer Y lo que se disponen a acometer.

No os puedo decir nada de esta historia porque en realidad la comenzaré esta noche, ayer terminé La piel dorada de Carla Montero de quien os hablaré en breve y hoy me sumergiré en esta historia que he de reconocer que comienza bastante fuerte..


jueves, 5 de junio de 2014

La noche soñada. Màxim Huerta


Que lejos queda ya El susurro de la caracola, novela del mismo autor, que un buen día cogí de la biblioteca enamorada de su titulo, y que por poco descarto cuando descubrí quién era su autor, suerte que ya llevaba leído más de la mitad del libro y este me había atrapado poco a poco, y decidí vencer mis prejuicios. Cada día doy gracias a que fuera capaz de hacerlo, porque este autor se ha convertido en uno de los de cabecera, cuando saca una novela me tiro de cabeza a por ella, sin comprobar si la piscina tiene agua, o si por el contrario está vacía. De momento no me ha decepcionado, cierto es que su primera novela, Que sea la última vez... que se reeditó a raíz del éxito de El susurro de la caracola, era algo más floja, o el género no iba conmigo, que todo puede ser.

Cuando se falló el Premio Primavera, y vi que Màxim era el galardonado supe que tenía que leerla sí o sí. Así que no dudé hacerme con un ejemplar, por unas razones u otras el libro ha tardado un poquito en llegar a mis manos, encima lo hizo en un momento difícil de saturación de lecturas, de bajón emocional a cuenta de una rodilla que no termina de restablecerse, y acumulación en el ámbito laboral, que  me deja pocas horas de esparcimiento que en ocasiones no puedo aprovechar.

Una vez disfrutada, tengo que reconocer que esta lectura está más en la órbita de El susurro de la caracola, que en la de Una tienda en París, una novela con oscuros secretos que desvelar, muy emotiva, en la que nada parece lo que es y que cuando ya crees que has dado en el clavo y has descubierto lo que esconde te encuentras con una sorpresa en mayúsculas, lástima que esta se produzca casi al final y sin tiempo para digerirla por parte del lector, además el autor tampoco da demasiadas explicaciones...

Es difícil contar el argumento de un libro que toca tantos palos, intentaré sin descubrir nada tocar todos y cada uno de ellos, en una novela que contra todo pronostico tiene un marcado acento femenino por más que quién la narra sea un niño,y treinta años más tarde el hombre en que se ha convertido. Pero no adelanto más conclusiones, salvo que os la recomiendo encarecidamente porque seguramente removerá muchas cosas en vuestro interior.

El autor:

Màxim Huerta Hernández nació en Utiel, Valencia en 1971 y es periodista. Tras licenciarse en Ciencias
de la Información por la Universidad CEU San Pablo de Valencia inicia su trayectoria profesional en radio y medios escritos de su tierra natal. Su salto a la televisión se produce en 1997, en Canal 9.

Comienza a trabajar en Telecinco en 1999. Fue uno de los rostros de los Informativos Telecinco, formando parte del equipo que cubrió acontecimientos como la Guerra de Irak y la de Afganistan. En 2005 da un giro a su carrera profesional y se incorpora al equipo de presentadores de El programa de Ana Rosa. Es miembro de la Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión.

 Ha publicado las novelas Que sea la última vez..., El susurro de la caracola y Una tienda en París, uno de los grandes éxitos de narrativa del 2013.

Puedes conocer más del autor en

www.màximhuerta.com

@maximhuerta

www.facebook.com/Maximhuerta


Sinopsis:

En la víspera de San Juan de 1980, los habitantes de Calabella, en la Costa Brava, esperan a la mítica Ava Gadner, que va a inaugurar el cine del verano del pueblo. Todo el mundo está pendiente de la actriz, salvo Justo, el benjamín de la peculiar familia Brightman. Es el día más mágico del año, el muchacho ha decidido que , en vez de pedir un deseo, va a hacer todo lo que esté en su mano por cambiar el destino de los suyos.

La noche soñada es una historia sobre la búsqueda de la felicidad. De la mano de Màxim Huerta el lector descubrirá que el viaje más arriesgado es el que se emprende hacia el amor, tantas veces doloroso e imposible, pero con el nunca deberíamos dejar de soñar.

Mi opinión:

Nos encontramos ante una novela de emociones, que al contrario de lo que podríamos pensar está vista desde un marcado prisma femenino, al no ser el protagonista absoluto Justo, si no más bien un secundario muy necesario porque es el quién nos cuenta la historia en primera persona, al principio es la voz de un niño de doce años que ve que en su casa reina la opresión, que su madre no es feliz y el miedo paraliza a esa familia compuesta por doce mujeres y dos hombres.

Siempre he resaltado la facilidad con la que Màxim suele colarse en un mundo de mujeres, como es capaz de meterse en su piel y de transmitirnos emociones sin que se note que tras la pluma se encuentra un hombre, ahora me ha sorprendido dando voz a un niño, uno un tanto especial porque Justo no es como los chicos de su edad, es un niño con un sentido de la responsabilidad muy marcado, es un chico soñador, muy volcado en su madre y en una de sus tías, un chico inteligente, al que no le gusta la escuela y que espera como agua de mayo las notas que su madre le deja sobre la cama cada noche.

Ese niño un día decide cambiar el destino de su familia, en búsqueda de una felicidad que les es negada, y a costa de querer ser feliz no actúa como moralmente se espera, sin embargo el lector tomará partido claramente por él, otra cosa son las consecuencias que tiene esa decisión tomada que le acompañarán toda la vida como una losa, a pesar de haber sido muy feliz en su infancia esta le rehuirá en la juventud y si no aprende la lección en la madurez.

He comentado que se trata de una novela que toca muchos palos y me gustaría daros unas pinceladas sin descubrir demasiado.

Temas:

El amor: quizás este sea el tema más importante, pero el amor en su sentido más amplio, y sobre todo el materno filial, alfa y omega de esta historia. Entre Teo y su hijo hay una gran complicidad y un deseo de proteger al niño de la realidad que se vive en casa, no solo a Justo, también a Liz, sin embargo Teodora no cuenta con la perspicacia del menor, o quizás porque si cuenta con ella y sabe lo que sufre comienza una forma de comunicarse con él basada en notas que deja cada noche en su cama o en su mesita de noche, en ellas le escribe lo mucho que lo quiere aunque en su día a día no sepa expresarlo.

El fraterno: por la relación de complicidad entre las nueve hermanas de Teodora que comparten casa con la familia Brightman. Mujeres muy excéntricas, que se hablan en privado de usted y en publico se tutean.  Y la relación que mantienen Justo y Liz que va evolucionando a lo largo de la novela desde la indiferencia hasta la complicidad.

El de pareja: prefiero llamarlo así y no pasional o romántico porque todo amor real tiene una cara y una cruz. Y eso lo sabe bien Teodora, sin embargo la cruz se expone de forma tan sutil que no pasa desapercibida al lector, pero no se regodea en los aspectos más crudos del tema, y supongo que a estas alturas sin nombrarla ya imagináis cual es la cruz. Thomas y Teodora forman una pareja de apariencias que su marido ya no se molesta en esconder en privado, a pesar de obligarla a mentir día si y día también.

La vida le va a dar otra oportunidad para amar y ser feliz, de la mano de un músico italiano, pero esta historia os corresponde descubrirla a vosotros

Pero no es la única que vamos a encontrar aunque algunas son tan secretas que solo las vamos a conocer al final de la novela y no os las voy a desvelar yo aquí.

Además de ese amor de pareja podemos encontrar enamoramientos juveniles o adolescentes, el que siente Justo por su vecina Sofía, y el de Liz por un chico tosco y rural del pueblo, Ramón

Y si algo sobrevuela esta novela es el amor a la vida, a la lectura, a la fotografía, al cine y a la música, y cada uno de estos amores los encarna un personaje. Y no podía faltar el amor al mar, y es que este está muy presente en lo que yo llamaría la primera parte de la novela, la que está narrada por el Justo de 12 años y después encontramos ligeros guiños.

La felicidad: Entendida esta como ausencia del yugo opresor, de la libertad para poder volar, para hacer lo que uno crea más conveniente sin temor, sin miedo a las consecuencias que pueda tener. Sin embargo la búsqueda de esta felicidad no se hace de la forma más correcta, porque el fin jamás justifica los medios.

El cine: Este tema me ha llamado poderosamente la atención, por un lado está la excusa Ava Gadner y su visita a Calabella, y a partir de ese señuelo se nos habla de la actriz, de sus amores, de su  imponente físico, de sus películas. Y también se toca el tema a través de Liz y su afición la revista Fotogramas de donde recorta los artículos que le interesan.

La lectura: Me gustan los libros que hablan de libros. Teodora es una gran lectora, le sirve de evasión, para soñar y escapar de la realidad, tiene un libro recurrente Fiesta en París de Heminway, sin embargo son más los que se nombran, supongo que en ella plasma Màxim su amor por la lectura porque nos regala frases dignas de ser compartidas.

La música: tanto clásica, como jazz, pero más la primera para ser sinceros. A través de Francesco y de Sofia descubrimos un mundo de compositores, de instrumentos, de partituras, de estilos musicales y de notas. La excentricidad de ambos no tiene limite, la pasión por la música tampoco, el amor que destilan sus palabras para una conocedora amateur de la música no tienen precio.

La fotografía: Justo descubre unos fondos de ciudades que usaba su abuelo, fotógrafo, para trabajar, en ese momento decidió que sería de mayor, y que no usaría fondos, el viajaría, recorrería mundo. Esa faceta queda más patente en la parte narrada por el Justo adulto, y a mi modo de ver es tremendamente apasionante, igual es porque la fotografía me atrae mucho, porque me gustaría haber viajado tanto como Justo, haber sabido volar, pero no es compatible con la vida familiar y yo elegí esto último.

El amor por la vida: Visitación la hermana mayor de Teodora es una mujer excéntrica, que disfruta de cada instante cantando canciones, viviendo la vida entre dulces, y amores que esconde entre letras que unas veces reproduce y otras inventa. Su vida transcurre en la cocina entre harina, azúcar, y anís, siempre entonando un bolero, y escondiendo en él consejos de amor dirigidos a su sobrino, siempre aconseja ser feliz, aunque muchos la tomen como loca, ella simplemente disfruta de la vida.

La culpa: Actuar en contra de lo establecido siempre comporta remordimientos, aunque la vida de toda la familia cambia y la felicidad llama a la puerta, Justo no puede olvidar su secreto y lo carga a la espalda como si de una mochila se tratara, pero no es el único.

Entre líneas hay escondidos otros temas, sin embargo no los voy a hacer patentes para no fastidiar la lectura a quien la tenga prevista o pendiente.

Personajes:

No se puede decir que estemos ante una novela coral, aunque los hay y muchos, sin embargo no todos están desarrollados de igual forma, de algunos simplemente se ofrecen pinceladas y eso me lleva a no considerarla una novela coral.

Sin duda el personaje más desarrollado es Justo, el narrador de esta historia, se nos ofrece una visión bastante completa del personaje, comienza la historia cuando tiene 12 años y decide cambiar la suerte de su familia, hasta el capitulo 27 nos muestra de una manera u otra su infancia y adolescencia, a partir de ese momento el relevo lo toma el Justo adulto con flash back , y seguiremos conociéndolo, a través de lo que él nos cuenta, y también de lo que piensan los demás de él, su hermana, su tía Visitación, su madre, Francesco e incluso Sofia.

A Justo se le conoce como el hijo del irlandés, es rubio, con unos ojos azules inmensos, mal estudiante, muy sensible, se define como cobarde sin embargo no le tiembla la mano cuando toma una decisión, se cree incapacitado para amar y convierte su vida en una continua huida hacía adelante, que le facilita su trabajo como fotógrafo free lance de una revista de viajes.

Liz: Es la hermana de Justo, una chica en ocasiones adorable y otras las más odiosa, tiene un carácter difícil y siguiendo la estala de su padre se dedica a machacar a su madre hasta que entre ellas nace la complicidad. Me ha costado mucho empatizar con este personaje, pero al final he logrado al menos entenderla.

Teodora: Yo diría que junto a Visitación es la protagonista encubierta de esta novela. Teo como la llaman sus hermanas y conocidos, es una mujer hermosa que tuvo la mala suerte de enamorarse de príncipe que se transformó en ogro. El amor que siente por su hijo es tan grande y lo ve tan acomplejado que se dedica a curar sus heridas, a darle fortaleza y a mostrarle lo que no puede expresar en persona a través de unas notas que su hijo terminará coleccionando.

Visitación: De las nueve hermanas de Teodora, es la que más fuerza tiene en la novela y la que a mi me ha llegado más profundamente. La mayor de todas intenta llenar de música y alegría una familia que no tiene mucho que celebrar. Todos creen que está loca, pero ella se dedica a ser feliz. Mordaz, inteligente, y con mucho sentido del humor es un personaje que no dejará indiferente a ningún lector.

Thomas: El irlandés, personaje odioso donde lo haya, no aparece mucho en la novela, pero lo suficiente para que se gane la antipatía del lector. En todo cambio de príncipe a ogro hay un culpable, y en este caso me temo que es el alcohol. Las perrerías que inflige a su familia son de antología, pero la parte más dura se la lleva su mujer y en segundo lugar su hijo, del que se ha propuesto hacer un hombre porque entre tanta mujer teme que sea un blando.

Francesco: Un italiano que recala en Calabella, vecino de Teo en la cal donde viven desde que su vida cambiara. También arrastra un amor que ha terminado y se ha volcado en su única hija Sofía. La música es su vida, algo excéntrico aporta la parte más tierna y a la vez la más alocada. Francesco simplemente es único, a mi no me importaría tener uno en mi vida, aunque en cierta medida lo tengo.

Sofía: Algo mayor que Justo, es la hija adolescente de Francesco, tiene una sensibilidad especial para la música y se pliega a los deseos de su padre, aunque a escondidas los transgrede un poco. Su vida mejorará con la llegada a Calabella, entablará amistad con Justo y su hermana de los que se hará amiga.

Y estos son todos los personajes que yo destacaría, sobre todo porque son los que están dibujados con más esmero, a algunas de las hermanas de Teo solo se las nombra, por lo que no llegamos a conocerlas en ocasiones solo algún aspecto físico, como la gordura de María Montaña, otras algún aspecto de su personalidad como la ingenuidad de Maravillas...

Ambientación:

La novela transcurre en un principio en un pueblo fruto de la imaginación del autor Calabella, es la típica localidad a orillas del mar Mediterráneo con las características de la Costa Brava. Para ser sinceros poco conocemos de ella, la casa de las hermanas, la plaza, el bar del pueblo y el frontón y luego el camino rural que lleva a la finca que perteneció a los abuelos maternos de Justo y donde se instala los tres huyendo de la compasión del resto de habitantes y buscando un poco de intimidad.

El idílico paisaje que nos describe Màxim, con ese mar de fondo, ese acantilado, y la paz que se respira te llega al alma. Al menos a mí que soy una enamorada del mar, del sosiego y la paz que desprende hasta en los días en que anda agitado, de los reflejos de la luna en las tranquilas aguas que en ocasiones actúan de lienzo. Sinceramente me ha enamorado el pueblo que ha inventado, la forma en que lo ha descrito, la energía de este enclave casi rural donde todos se conocen y los vecinos actúan como juez y parte.

El tiempo en que transcurre es más o menos reciente, 1980, y el autor ha tomado como excusa una fiesta que en Cataluña tiene arraigo y tradición, me consta que también en algunos pueblos de la Comunidad Valenciana también pero desconozco si con la misma intensidad. La víspera de San Juan en toda Cataluña, sobre todo en los pueblos costeros, o puede que solo allí es posible encontrar verbenas, una fiesta para compartir, para conocer a gente y porque no para coger alguna que otra borrachera. Un día muy adecuado para poner en marcha un plan. Además es tradición hacer hogueras en la playa, en algunos sitios bañarse a media noche y pedir deseos. Justo decide que el ese año no va a pedir ningún deseo, va a hacer realidad los de su familia.

Aunque el autor toma como excusa la visita de Ava Gadner al pueblo, se puede ver como la población se prepara para pasar las fiestas, con la nevera a rebosar de comida cocinada que solo tendrá que ser calentada, las charangas en las calles amenizando la fiesta, las hogueras en la playa, la gente engalanada, la visita a la iglesia...

En 1982-1983, la familia cambia de país sin embargo eso solo lo conoceremos superficialmente, sin embargo el 75 cumpleaños de Teo la reune con su hijo en Roma, y ahí si que pasearemos de la mano de Màxim por alguno de los enclaves más turísticos. Y de la mano de Justo y sus fotografías de edificios, conoceremos algunos lugares emblemáticos de otros países, pero de forma superficial para mi gusto, si se hubiera recreado no me hubiera importado en absoluto, porque soy una enamorada de sus descripciones y de su forma de escribir.

La estructura:

Nos encontramos ante un libro con una encuadernación exquisita, tapas duras, con cubierta y solapas, y lo que llama la atención es que al quitar estas, no encontramos un color neutro para la portada si no que está reproducida a todo color y con brillo la misma que en la cubierta. Una portada que enamora a la vista, y que en cierta medida resume lo que vamos a encontrar en su interior, aunque sinceramente me parece que ese niño difícilmente puede tener doce años. Volar fue siempre el sueño de Justo, viajar, conocer mundo, sin darse cuenta estaba huyendo, una metáfora de su vida, siempre una huida hacía adelante que le pasa factura en el ámbito amoroso y le otorga el éxito en el laboral.

La novela se divide en treinta y ocho capítulos de longitud media, cuyos títulos son bastante reveladores y nos muestran un resumen de lo que vamos a encontrar en ellos, o esconden la clave de la narración. Como he comentado en varias ocasiones a lo largo de esta reseña se narra en dos tiempos verbales por un mismo narrador que cambia sorpresivamente de edad para que podamos comprender la magnitud de las consecuencias de su forma de actuar.

En los cinco primeros capítulos Màxim nos pone en situación, nos presenta a Justo y a su familia, nos va mostrando el infierno en el que viven, las ganas del muchacho de darle la vuelta a la situación, la gota que colma el vaso y el plan que traza y que por momentos se ve incapacitado para llevarlo a cabo y otras se crece y piensa que no hay vuelta atrás.

A partir del capitulo 6 cambia el tiempo verbal y del presente Justo comienza a relatar en pasado, todavía se impone el niño de doce años que ha cambiado el destino de la familia y es en el capitulo ocho cuando un Justo ya maduro comienza a imponerse, se encuentra en Roma para asistir al 75 cumpleaños de su madre, y tiene un regalo muy especial, confesarle que pasó treinta años atrás, comienza entonces a mezclarse a veces dentro del mismo capitulo, las menos y en ocasiones en capítulos alternos, aunque podemos encontrar incluso dos dedicados al pasado, presente y pasado, la voz del niño y la del adulto, en ocasiones podemos ver el mismo hecho tal y como sucedió y como se conserva en sus recuerdos. Empatizar con Justo no es nada complicado, entendemos porque hizo lo que hizo, sin embargo cuesta más entender que le pasa ahora, ¿porque sigue siendo un negado para el amor cuando entonces no lo era?. Nos muestra ligeras pinceladas de lo que le aterra, ser una copia de su padre, sin embargo seguramente no es solo eso... entre líneas el autor nos deja entrever algunos motivos, pero de forma vaga.

El capitulo 33 sin entender muy bien porque, nos relata la vida de Sofia en Londres, imagino que la excusa se encuentra en que Francesco y Justo hablan de ella, aún así a mi parece metido con calzador porque nada se nos cuenta de Liz salvo que ha vuelto a Calabella. Si hay algún motivo en especial para este capitulo la verdad es que yo no he logrado entenderlo, como no sea el guiño al pasado de los corazones de tiza que casi me hicieron dudar de la paternidad del hijo de Sofia, por ello no le veo sentido.

Puede que el capitulo 37 sea la clave de esta novela, sin embargo a mi se me ha hecho corto, me hubiera gustado conocer como reacciona Justo ante la revelación que se le hace y que en cierta manera le libera de algunos fantasmas de su pasado, sin embargo no es así, algo se ha removido dentro de él, lo demuestra el ultimo capítulo sin embargo este también me ha resultado corto, o me ha faltado algún epilogo. Aún así la novela me ha parecido muy interesante.

En ningún momento nos perdemos a pesar de esos capítulos alternos porque al principio de cada uno nos pone la fecha en la que transcurre, en los que acaecen en Roma incluso la hora, porque toda la acción transcurre un 14 de febrero, día que cumple años Teodora. No me ha parecido una estructura compleja, pero seguro que  la hora de escribir no resulto fácil hacer encajar todas las fechas.

Màxim hace gala de una pluma bella, sin demasiados artificios literarios, sin embargo recurre a la metáfora en muchas ocasiones, en boca de Visi sobre todo para explicarle a su sobrino los entresijos del amor. Nos regala reflexiones envueltas en frases bellas que no pueden hacer más que cautivar al lector, sobre todo a aquellos que nos gusta coleccionarlas.

Conclusión:

La noche soñada es una novela que no te dejará indiferente, entrar en el mundo de Màxim y su forma de narrar no siempre es fácil, recuerdo lo mucho que me costó hacerlo en El susurro de la caracola porque como no dispones desde el primer momento de las claves, hasta que las piezas encajan uno se puede perder. Esta es la cuarta novela que leo  del autor, así que secretos tiene pocos ya para mí y me ha enganchado desde el minuto 1.

Es verdad que en ocasiones puede resultar repetitiva, porque nos informa de que hay un plan, se nos dice que lo han puesto en marcha, conocemos el resultado del plan, pero hasta muchos capítulos después no se nos informa del como y para ponernos en situación nos lo vuelve a relatar todo o casi todo como si los primeros seis capítulos no existieran, a mi no me ha molestado, pero puede que algún lector si se pueda sentir molesto. Y eso es solo un ejemplo porque pasa lo mismo con otros hechos que narra

Si le tengo que sacar algún pero, se lo pondría al desenlace porque me he quedado con ganas de saber más, aunque reconozco que las revelaciones cuestan de digerir, me han faltado reacciones de Justo, y el ligero guiño del último capitulo podría servirme pero si no eres hábil para leer entre líneas se escapan muchas cosas. De hecho lo he leído cuatro veces y cada una de ellas he entrevisto cosas distintas.

No es una novela 10, pero si que está muy cerca de serlo, a mi me ha gustado mucho, pero reconozco que soy una fan del escritor. Un premio más que merecido, al menos en esta ocasión no me he preguntado que ha valorado el jurado...

Ahora te toca a ti decidir si te apetece adentrarte en el mundo de Justo y no temas no es una novela para mujeres, aunque el AMOR este muy presente en ella, no es romántica ni por asomo, aunque puedas encontrar sentimientos profundos en ella. Y muchas frases que coleccionar