
Desde hace tiempo oigo en la puerta de la escuela todo tipo de comentarios, a cada cual más desafortunado. Por lo visto tengo como hijo una especie de bicho raro... pero como puede ser que tu hijo se lea tantos libros?, pero como puede con un libro tan gordo?, se puede saber como consigues que lea tanto?, de donde ha sacado ese niño la habilidad de leerse al mes un par de libros y de esas dimensiones?. A ver wapa como puede ser que tu hijo se lea el libro que le ha mandado la maestra para vacaciones en media hora, y mi hijo en quince dias no haya sido capaz de terminarlo?.
Preguntas de esa indole y otras mucho más maliciosas he tenido que escuchar durante años a la puerta del colegio, al mismo tiempo que la madre maldecia a la maestra, porque si no tenía bastantes problemas para que hiciera el niño, o la niña los deberes, ahora le caia la cruz de que leyera un libro. Así que angustiadas pedían la receta mágica para que su retoños leyeran tanto como el mio. Y yo pensaba Dios mio receta mágica, pero la hay?, hay una receta para conseguir que un niño lea?.
Asi que despues de darle muchas vueltas a la cuestion, termine concluyendo que no se si existen recetas mágicas, si es cuestión de genetica, de herencias o de repetición de hábitos de los mayores, lo que si se es porque camino se llega a que un niño aborrezca la lectura, y esa ruta me la han desvelado las madres de los compañeros de mis hijos.
Y es que es en los primeros años, cuando empiezan a leer, cuando hay que empezar a hacer un lector, porque soy de las que sostienen que puede que el lector nazca, pero son caracteristicas dormidas dentro de sí que alguien tiene que despertar, por lo tanto el lector se hace... y comienza a modelarse en los primeros años de vida, con libros en los que predominan las ilustraciones, los colores vivos, las tapas gruesas, las diferentes texturas, y poco a poco cuando los niños empiezan con la lecto-escritura hay que perder tiempo con ellos, elegir libros adecuados, no estar siempre recriminandoles los errores, y alabarles los aciertos. Cuando comiencen a hacer sus elecciones en bibliotecas y librerias, no hay que menospreciarlas, porque muchos adultos lectores tambien empezaron a leer con comics, o con libros de fácil lectura. Lo que no se puede pretender es que un niño si en su casa no hay libros, ni hábito lector coja un libro espontáneamente, ni que cuando empieza acierte con sus elecciones, o lea como un adulto.
Hay una temática y un género adecuado para cada edad. No se puede pretender que un niño de cinco años lea la Iliada, hay que ver porque tipo de libro se decanta el pequeño, y si el libro es inadecuado para su edad, hay que ofrecerle otras alternativas, pero sin imponer lecturas, adecuando los libros a sus gustos, necesidades y aptitudes. Hay que tener en cuenta aspectos como la extensión, la temática y el lenguaje que se emplea, antes de proponer una lectura, a pesar de que cada dia más hay adaptaciones para niños de clásicos. Lo que a uno puede gustarle a otro le puede parecer un rollo insoportable. Y al final un niño se convertirá en lector si encuentra libros que le apasionen y le atrapen. Si una novela o relato le aburre puede dejarlo y comenzar otro nuevo, hay miles. Pero si un padre a la primera de cambio le recrimina al niño el que deje el libro con el dinero que cuesta... pues dificilmente el menor tendrá inclinación hacia la lectura.
A veces los padres exigimos a los niños más de lo que estos están dispuestos a dar, y ahí debo reconocer que meti yo la pata, desde hace muchos años, incluso antes de empezar con los blogs, resumia todos los libros que leia, y hacia reseñas en papel, mucho más concisas que las actuales, y pense que ya que mi hijo leía tanto pues podía aprovechar para perfeccionar el arte de resumir. Pero ahí si me encontre con un muro firme, mi hijo se negaba a semejante ejercicio de erudiccion y me dijo si tengo que hacer eso, no leo mamá. Me puse a reflexionar y conclui que si a mi me hubieran obligado a hacerlo posiblemente hubiera aborrecido la lectura. Así que leer es un entretenimiento como cualquier otro, sin ataduras, sin obligaciones, hay que leer por placer, de la misma forma que juegan a la consola, o al futbol con sus amigos.
Si los padres comparten lecturas con sus hijos, se interesan por lo que leen en el colegio, les leen desde pequeños, les hablan de libros, de personajes, dejan que les cuenten que les ha parecido un cuento, o un pequeño librito, además de fomentar los lazos entre ellos, estan ayudando a que su hijo vea la lectura no como algo impuesto, si no como una opción más, nunca hay que interrogar negativamente a un niño, hay que mirar siempre la parte positiva. Y sobre todo nunca hay que hacer comparaciones odiosas... "Si leyeras más, sacarias mejores notas." Mira a tu amigo... lo aprueba todo, porque lee mucho, no como tú" Con esas dos simples frases hemos conseguido que el niño aborrezca la lectura y como no a su amigo. El buen lector lee por puro placer individual, por evasión, por ansia de conocimiento personal, no para tener mejor rendimiento escolar.
Y ya por ultimo y no por ello menos importante, la estrella de los argumentos que esgrimen los padresen la puerta de cualquier cole, la lectura como castigo.... Es decir imponen la lectura como salvaconducto para poder hacer algo que realmente les apetezca. " Si no acabas la novela, no veras la television" "Ya esta bien de jugar a la consola y ponte a leer" "Si quieres conectarte a internet, primero tendras que leerte un par de capitulos" Ordenes ideales para que un niño deteste la lectura. Hay que conseguir que esta sea para el niño una alternativa de ocio, no un sustituto odioso.
Hay que tener en cuenta que nadie se hace lector de la noche al día, que hay un largo camino que recorrer, en los que la sutileza a la hora de elegir titulos, la gracia para incitar a la lectura y sobre todo el no obligar a hacer algo que no les apetece, ayudan a que sea más llevadero. Los hábitos de los padres tambien ayudan a hacer un lector, no se puede pretender tener un gran lector si no ve a los padres leer, o estos no les leen, ni ocupan parte de sus tiempo en inculcarles el amor por los libros. Puede que con una buena estrategia se logre transmitir la mágia que encierra la lectura