viernes, 24 de octubre de 2014

Tardes de chocolate en el Ritz. Reyes Calderon

Me confieso adicta al chocolate, aunque ultimamente me estoy controlando bastante, ¿porque todo lo que está bueno engorda tanto? Ya os podéis imaginar que un titulo así captara mi atención de inmediato, ya lo hizo en su momento cuando se publicó, pero con tanto pendiente por leer lo dejé pasar. Sin embargo y a pesar de tener orden de alejamiento de bibliotecas, de  vez en cuando he de visitarla para buscar los libros obligatorios de mi  hijo mayor.

Se me ocurrió pasar por la sección de adultos y allí en la estantería de destacados estaba, muy bien acompañado por cierto, pero si ya el chocolate había llamado mi atención el subtitulo terminó por convencerme, Dos mujeres en busca de la felicidad. Y desoyendo a mi particular Pepito Grillo que me repetía sin cesar que tenía muchos libros en casa en espera de ser leídos, me lo llevé en el bolso, iba a convertirse en mi lectura viajera no en vano disponía de todo un mes para devolverlo a la biblioteca.

Pronto me dí cuenta de que el libro no era lo que yo había esperado, que tampoco se muy bien que esperaba, supongo que algo más en la línea de Deseo de Chocolate de Care Santos, una novela cuya trama versara sobre el cacao, su elaboración, sus posibilidades, sin embargo el titulo no es más que una excusa, y el chocolate tiene poca presencia en este libro que supongo que es el más intimista y personal de la autora sin desnudar demasiado su intimidad, al menos no la de su familia, a la que protege celosamente.

Os adelanto que el libro me ha gustado a pesar de no ir por los derroteros que yo había imaginado, me ha hecho reír, entristecerme y sobre todo reflexionar y eso siempre es bienvenido, al final la felicidad no son más que pequeños instantes en los que uno experimenta un subidón.

La autor@:
Reyes Calderón es escritora y profesora. Doctora en economía y Filosofía, es decana de la Universidad de
Navarra, donde, además imparte clase. Ha escrito varios libros de ficción. Público y critica aplaudieron su saga protagonizada por la juez Lola MacHor, compuesta por los exitosos Los crímenes del número primo, El expediente Canaima, El último paciente del doctor Wilson o La venganza del asesino par. Con el jurado número 10 se alzó con el premio Abogados de Novela. Tardes de chocolate en el Ritz es, sin duda, su libro más personal.

Argumento:

Reyes Calderón nos ofrece en Tardes de Chocolate en el Ritz un relato lleno de chocolatinas tentadoras, fracasos de chocolate negro, risas de trufa, profundas conversaciones sobre el amor, la amistad, la familia y el valor del trabajo tan deliciosas como el chocolate más auténtico.

La noche en que se conocieron en la recepción de una embajada, nada hacía presagiar que Marta y Reyes acabarían siendo amigas. Excéntrica, adicta al lujo, con varios fracasos amorosos a sus espaldas y un marido recién estrenado, Marta no parecía tener nada en común con Reyes, una mujer volcada en su profesión y su familia. Pero el destino las unió y, contra todo pronóstico, comenzaron  a reunirse el tercer jueves de cada mes en el Ritz. Entre animadas charlas y reconfortantes tazas de chocolate, sus vidas terminaron entremezclándose. Porque, sin saberlo, las dos andaban en busca de la misma felicidad.

Mis impresiones:

Es complicado catalogar este libro, si bien lo miramos no podemos decir que sea una novela, pero tampoco es un ensayo, lo que si está claro es que el encargo que le hizo la editorial era un libro de no ficción, sin embargo solo el personaje de Reyes es real y reconocible y la autora nos lo deja bien claro al final del libro.

Cuando uno se encuentra con un cometido de esa índole lo primero es decidir sobre que escribir, y lo primero que a uno le viene a la mente es lo cotidiano, escribir sobre cosas que pueden pasarle al común de los mortales y así buscar con el lector ese punto de complicidad. Sin embargo pronto descubrimos que hay parcelas de la vida de la autora que ella no está dispuesta a compartir, como puede ser el día a día de su pareja o de su familia, aunque nombre a su marido y a sus hijos.

Así aparece en escena Marta, la antítesis de Reyes, a veces cuesta creer que dos personas tan distintas puedan forjar una bonita relación de amistad, pero como las meigas, haberlas haylas. Reyes es una mujer bastante conservadora en muchos aspectos y muy progresista en otros, Marta es una mujer que va de progresista y en el fondo es más conservadora de lo que piensa. A cada una les interesan unos temas y tienen unas prioridades en la vida, pero siempre encuentran ese punto de equilibrio.

Reyes se nos presenta como una mujer casada desde hace treinta años con el mismo, madre de 9 hijos, trabajadora dentro y fuera del hogar, una mujer de su tiempo, con sus viajes de trabajo compaginados con la cocina, los deberes de los niños, y las menudencias de pareja. Sus inquietudes su trabajo, sus hijos, sus libros...

Marta sin embargo es una mujer bastante frívola, casada por amor o por interés, poco importa, vive la vida como si fuera el último día, gasta a manos llenas, en ocasiones por molestar a su poco atento marido, sus principales intereses la moda y las compras.

A pesar de estar tan presente el chocolate en el título, no es precisamente eso lo que ambas mujeres consumen en el Ritz, preocupadas por la figura, Reyes porque después de nueve partos su cuerpo no es precisamente esbelto, Marta porque depende de tener un cuerpo diez para seguir encandilando a su marido, un empresario mayor que le da manga ancha con la visa oro.

Sin embargo como la vida no siempre nos da una buena mano y en ocasiones las cartas nos son aviesas, es en ese momento donde el chocolate gana protagonismo, ya se sabe que con cacao las penas son más llevaderas y los remordimientos más recalcitrantes.

En este libro Reyes nos ofrece bonitas reflexiones sobre el amor, la fidelidad, la amistad, la familia, el trabajo remunerado o no, y la importancia de sentirse útil, también le concede espacio a la economía, tema del que es conocedora. Nos hace reír, porque las ocurrencias de Marta son únicas y nos hace llorar porque la vida también da palos.

Parece que el libro se va escribiendo a la vez que lo vamos leyendo y es que la autora nos va contando como va a abordar la escritura, porque va a hacer caso o no de las recomendaciones de Marta, que es lo que espera de sus lectores para ir poco a poco centrándose más en esas reflexiones que tanto me han hecho pensar y que han hecho que más de una vez estuviera a punto de pasarme la estación de tren.

Lo que  más me llamó la atención desde el principio es que al principio de cada capitulo alineado a la derecha un texto en cursiva posiblemente extraído de otros autores encabezaba y a la vez resumía lo que podíamos encontrar más o menos en él. Reyes nos hace participes de la elaboración del libro, exhorta el al lector en alguna ocasión, utiliza un lenguaje intimista, y no rehuye las explicaciones económicas, filosóficas o de cualquier índole que aparezcan en el transcurso de este largo monologo, salpicado de ingeniosos diálogos. A pesar de no ser una novela se lee como tal y tiene su mismo ritmo, e incluso un poco de intriga, aunque sea mínima.

Finalmente si algo destaca en el conjunto de esta lectura es el optimismo que irradia, no todos los días nos levantamos con el pie derecho, no todos los días nos sonríe la suerte o la vida, sin embargo la autora se empeña en ver el vaso medio lleno, y yo me atrevería a decir que a veces incluso casi lleno y esa forma de entender y ver la vida es la que intenta contagiarnos a través de la la historia de estas dos mujeres tan distintas entre sí que se atraen. Reír y llorar forman parte de nuestro día a día pero puestos a elegir mejor minimizar los problemas, buscar soluciones mientras el chocolate nos proporciona ese pequeño momento de felicidad ansiado.

Conclusión:

Os recomiendo la lectura de este libro por el optimismo que irradia, porque se lee como una novela aunque no lo sea, porque las reflexiones nos obligaran a plantearnos temas que tocamos frecuentemente.

Cualquier autor deja una parte de sí mismo en todos sus libros, creo que Reyes en este nos ha regalado su forma de ver la vida, preservando lo más importante para ella su intimidad y su familia, eso no está en venta, y sinceramente se lo agradezco si busco notas de sociedad o periodismo rosa me acerco a las revistas que es su cometido.

Ahhhhhhhh y procura leer cuando tengas el estomago lleno, porque la autora y su amiga tocan poco el chocolate, pero seguro que tu te atiborras si eres adicta a él.


Retos

25 españoles

lunes, 20 de octubre de 2014

La Hermandad. Marcos Chicot

Parece que últimamente tengo predilección por empezar la casa por el tejado, y cuando digo últimamente no me refiero a hace un mes, ni dos, ni siquiera medio año, llevo ya al menos un par de años de caótico fluir de lecturas. Y digo esto porque conocí a Marcos Chicot a través del mail que me mandó para promocionar un libro solidario escrito a varias manos, cuyo objetivo era captar fondos para Asociaciones de Síndrome de Down, con ilustraciones de muchachos aquejados por esta discapacidad. A pesar de no hacer publicidad de novedades, libros... me pareció una iniciativa tan bonita, tan cuidada y hecha con tanto mimo y cariño que me dejé llevar y rompí una de mis normas.

A raíz de aquello intercambiamos correos y Marcos me ofreció El asesinato de Pitágoras, pero por una serie de circunstancias la novela tardó tanto en llegar que me encontraba yo embarcada en otros proyectos, en un trabajo esporádico que  me absorbe muchas horas, en la recuperación de una lesión de rodilla que a día de hoy continua y sigo dedicándole horas a conseguir recuperarla lo máximo posible y en sacar adelante proyectos en la Asociación de Padres del colegio de mi hijo pequeño. 

Con ese panorama mi tiempo para leer se redujo bastante, a la par que el tiempo para escribir y visitar blogs. El asesinato de Pitágoras no es un libro ligero de peso y mis hernias cervicales aconsejaban no sacarlo de casa, y era precisamente donde menos tiempo tenía para dedicarlo a la lectura, el sueño me vencía irremediablemente. Este verano he estado trabajando muchísimo, lejos de mi pueblo y me desplazaba en coche, así que mis dos o tres horas después de comer dedicadas a mi mayor placer desaparecieron, en Julio porque trabajé en horario vespertino, en agosto porque llegaba sobre las cuatro de la tarde y abochornada.

Sin embargo, cuando Marcos me anunció la salida de su nueva novela y me ofreció la posibilidad de reseñarla no me supe, ni quise negarme, acepté encantada y ni siquiera pensé que pudiera ser una continuación de la primera. Cuando llegó a casa todavía no se había puesto a la venta en librerías y me propuse abandonar todo lo que tenía entre manos y dedicarme en exclusiva a La Hermandad. La terminé al día siguiente de su publicación, pero de nuevo el trabajo llamó a mi puerta y no he podido escribir antes mis impresiones.

Os adelanto que Marcos me ha convencido con su prosa, que no haber leído El asesinato de Pitágoras no ha sido un obstáculo para no disfrutar de La Hermandad, quizás la desventaja que le veo es que si no dejo pasar un tiempo hay muchos elementos de suspense que me han sido desvelados y le pueden restar interés a la primera novela del autor. En todo caso al final del libro Marcos ha tenido la gentileza de adelantarnos unos capítulos de su nueva novela Regreso a la muerte que cierra la trama que comienza con El asesinato de Pitágoras, y os puedo asegurar que es tan adictiva como esta que me ocupa, que tiene previsto su lanzamiento si no recuerdo mal  el primer trimestre del 2015, y me gustaría haber leído el génesis de esta digamos trilogía, a pesar de que cada libro es autoconclusivo, no es necesario leer el anterior para que la historia te atrape, y en ningún momento tienes la sensación de que te falten datos, tal es la maestría del autor para ponernos en situación sin dar nada por conocido.

Como podréis intuir la novela me ha proporcionado tardes de verdadero placer lector, en las que la historia antigua, las nuevas tecnologías, el estudio de la mente y el mal en su máxima expresión se han dado la mano, se han combinado a la perfección para dar lugar a una trama absorbente, adictiva, bien estructurada e hilada en la que no queda ningún fleco suelto.

El autor: 

Llama la atención los pocos datos que proporciona la editorial sobre el autor, y esos mismos me web.
propongo compartir con vosotros, si queréis acercaros más a él hacedlo a través de su página

Marcos Chicot nació en Madrid en 1971. Es psicólogo clínico y economista. Ha ganado el Premio de Novela Francisco Umbral, así como el Premio Rotary Internacional de Novela. También ha sido finalista del Premio Max Aub, el Juan Carlos Forner, el Ciudad de Badajoz y el Premio Planeta.

Ha publicado en Duomo El asesinato de Pitágoras (2013), un éxito de ventas en España; traducido a varios idiomas. Esta casado y tiene dos hijos: Lucía (2009) y Daniel.

El autor está muy sensibilizado con las personas discapacitadas, palabra que no me gusta nada, puesto que su hija padece Síndrome de Down, por ese motivo esta muy involucrado en las iniciativas de integración social de este colectivo, en la recogida de fondos para las Asociaciones que luchan por hacer su vida más fácil y placentera. Marcos dona un 10% de los beneficios que obtiene por la venta de sus libros a ONGs de ayuda a personas con discapacidad, de ahí el agradecimiento hacia sus lectores, porque sin ellos no sería posible.

Argumento:

España, siglo XXI: Irina, Daniel y Elena desarrollan proyectos punteros que exploran las capacidades y los límites del cerebro y los ordenadores. Cuando se conocen a través de Mensa, la mayor organización de superdotados del mundo, descubrirán que nada es lo que parece, y que ellos son las piezas decisivas de una guerra que comenzó hace 2500 años.

Cartago, siglo VI a C.: Ariadna, la hija del filósofo Pitágoras, recibe junto a su esposo Akenón un pergamino con una noticia que encarna la peor de sus pesadillas. El terrible mensaje incluye un pentáculo invertido, el símbolo abominable que representa todo lo opuesto a las elevadas enseñanzas de su padre. De inmediato se desata una vertiginosa espiral asesina tras la que se adivina una mente poderosa y despiadada.

En ambas épocas, los protagonistas intentarán descubrir la identidad de su enemigo antes de que acabe con todos ellos... pero se encontraran con respuestas para las que no están preparados.

Una trama impactante. Una hermandad milenaria. Una lucha que determinará el destino de la Humanidad

Mis impresiones:

Siempre me han gustado las novelas de sectas y hermandades secretas, si bien hubo un tiempo en que aparecían como setas y la verdad es que llegaron a aburrirme. Las dejé de lado y sólo de vez en cuando me sumerjo en ellas, suelen estar muy bien seleccionadas y cumplirse mis expectativas.

A Marcos Chicot narrativamente hablando no lo conocía, su novela esperaba en mi estantería, pero cosechó tan buenas criticas que supe que iba a encandilarme... y la verdad es que acerté de lleno, y aunque mi tiempo para leer era mínimo duró poco entre mis manos, una semana, todo un record si tenemos en cuenta que estábamos en fiestas patronales y a penas paraba por casa.

La Hermandad es una novela bien narrada, bien documentada y con unos personajes complejos bien perfilados tanto desde el punto de vista físico como desde el sicológico. Cada uno de ellos es rico en matices, están sometidos a presiones extremas y sus reacciones son tremendamente humanas, hasta el punto de poder empatizar con ellos fácilmente.

Tanto el Cartago antiguo donde Ariadna y Akenón viven las peripecias que dan  origen a esta lucha milenaria, como el Madrid actual están descritos con maestría, con todos los datos que el lector necesita conocer para situarse y sin paja que le despiste. Ambas historias se van alternando en la novela sin que ninguna de ellas reste intriga, ni importancia a la otra, el destino de los cartagineses de adopción va parejo al de Elena y Daniel nuestros protagonistas en el siglo XXI.

Reconozco que mi conocimiento de la historia de Cartago es nulo, ni siquiera recuerdo leves brochazos con lo que esta novela ha hecho mis delicias, me ha lanzado a investigar más sobre el periodo, la forma de organizarse tanto social, como política, y economicamente, y cuando una historia me lanza a estas practicas es que me ha ganado desde la primera página.

Nos encontramos ante un thriller trepidante made in Spain, en la que la acción comienza ya en las primeras páginas y va in crescendo, el autor consigue mantener la atención del lector recurriendo a giros en la argumentación que casi siempre nos pillan de sorpresa y también con otro recurso que últimamente va tomando adeptos y que si no recuerdo mal se llama Cliffhanger, y que consiste en cortar la narración en el punto álgido, en este caso si se encontraba en Cartago la acción se traslada a Madrid o viceversa, de esa manera se consigue mantener la tensión en el lector hasta que la trama vuelve donde se ha cortado.

Marcos Chicot tiene un estilo correcto, ágil, en el que combina a la perfección ficción y realidad, no huye de las descripciones pero tampoco abusa de ellas, el lector se sume en una vorágine que va pasando páginas sin que sea capaz de cerrar el libro salvo por fuerza mayor. Si la historia del pasado atrapa la del presente a veces aterra. La sociedad que retrata Marcos es la que nosotros vivimos, la sociedad de la globalización, en la que funcionamos a golpe de tecnología y es precisamente esta la que nos hace vulnerables, la que nos expone a miradas indiscretas, la que por un uso inadecuado nos deja a merced de mentes perversas, y privilegiadas.

Hay momentos en los que he pensado que simplemente se trataba de una ficción, que no podía darse en la realidad, después mi mente a volado a los hackers, personas capaces de entrar en nuestro ordenador por más cortafuegos que coloquemos, por más entendidos de la materia que seamos, y no es mi caso. El autor ha logrado ponerme los pelos de punta y de erizarme el vello ante las posibilidades que plantea.

Soy una apasionada de la psicología, nada es más fascinante que la mente humana, desde tiempos remotos se fantasea con la posibilidad de descifrar el funcionamiento del cerebro y potenciar el saber, el conocimiento... Hay muchas formas de potenciarlo y sin embargo ninguna de ella cien por cien efectiva. El estudio de Elena me ha fascinado, el proyecto de Daniel me ha aterrado por la posibilidad de que pueda ser usado para fines poco éticos.

Sin duda alguna Marcos ha tocado mi fibra sensible ha combinado dos temas de máxima actualidad, al tiempo que para mi al menos de máximo interés, si ya la novela ha conseguido inquietarme su carta a los lectores en la que nos explica el proceso de elaboración del libro, que hay de ficción y realidad en él, llega a abrumar, y solo espero que no desencadene una sicosis, aunque no está de más tomar precauciones.

La hermandad tiene un final tan impactante como abierto, un final dramático digno de cualquier película que se precie, en el que no se sabe muy bien quien ha ganado la batalla si el mal o el  bien, si la lucha que los protagonistas mantienen consigo mismos los va a destruir o va conseguir salvarlos. Sin duda el autor está preparando el terreno para su próxima novela en la que continua la lucha contra el mal que se desveló en el Asesinato de Pitágoras, en la que Elena y Daniel tienen un papel importante y seguro que otros personajes entran en acción, por ello nos ofrece los primeros capítulos de Regreso a la muerte... y a mi me ha apetecido continuar leyendo, pero habrá que esperar hasta primeros de 2015 para tener ese placer.

Conclusión:

Si me habéis seguido hasta aquí sabréis que os recomiendo encarecidamente su lectura, si habéis leído El asesinato de Pitágoras no os podéis perder esta, si no lo habéis leído y lo tenéis en la estantería o tenéis previsto leerlo hacedlo siguiendo el orden establecido, no hagáis como yo que creo que gran parte de la tensión e intriga de la primera novela me la he cargado con la lectura de esta.

Cómo ya os he dicho las novelas de este autor son autoconclusivas, por lo que si quieres pasar de leer su primera novela no te sentirás en ningún momento perdido, y si hace tiempo que la has leído no necesitas refrescarla el autor te va guiando, no da nada por conocido, incluye flashback constantemente que nos situan en El asesinato de Pitágoras.

Si te apetece sumergirte en una historia de hermandades secretas que luchan por erradicar el mal que pretende conquistar el mundo para postrarlo a sus pies no te puedes perder La Hermandad, con sus carismáticos personajes y la inclusión del conocimiento de la mente y las tecnologías propias de nuestro globalizado mundo seguro que te atrapa, te seduce, te pone los pelos como escarpias y las páginas vuelan en tus manos. Es un thriller tan adictivo como trepidante, bien documentado y narrado.

¿Se le puede pedir algo más? Yo creo que no.

PD: Aunque ya lo he  mencionado en el apartado del autor creo que merece la pena mencionarlo de nuevo, el autor dona un  10% de lo que obtiene de la venta de sus libros a ONGs de ayuda para personas con discapacidad, creo que es una razón a tener en cuenta a la hora de optar por comprar sus libros.

Retos:

25 españoles
cruce de caminos negra y criminal




sábado, 11 de octubre de 2014

39 cafés y un desayuno. Lidia Herbada

Voy a ver si cojo carrerilla, si termino de perfilar borradores, o los rehago completamente como este, y es que el dejar las cosas olvidadas en una carpeta hace que las introducciones se queden desfasadas. Poco a poco os iré acercando mis lecturas veraniegas, y las más recientes, iré alternando por aquello de no perder impresiones frescas en pos de otras que ya tengo que refrescar mediante notas. 

Siempre he defendido que cada libro tiene su tiempo y su lugar, los que os paseáis por aquí sabéis que no suelo frecuentar en demasía el chick-lit, que es un género que no me acaba de llegar y con el que intento ser justa a pesar de todo. Me encontraba sumergida entre las páginas de un libro que me hacía jirones el alma, y necesitaba intercalar una lectura que actuara como balón de oxigeno, y pensé que este sería una buena opción, puesto que se adivinaba humor entre sus páginas. No es la primera vez que recurro a esta técnica cuando un libro consigue arañarme el alma, pero suelo recurrir a novela erótica, esta vez decidí jugarmela, la curiosidad pudo conmigo, y con mis prejuicios y decidí descubrir el porqué del éxito de ventas de este libro en Amazón, que ha supuesto que Espasa apostara por él.

No puedo decir que me haya entusiasmado la trama, ni que me hayan encajado todas las piezas, sin embargo cumplió su función, entretenerme y curarme los arañazos y jirones. Para mi la autora explora un territorio literariamente novedoso, las páginas de contactos, un espacio para mi desconocido porque tengo pareja desde muy joven, y nunca he recurrido a estas páginas, aunque sí amigos que están bastante contentos con el resultado.

Si algo me ha sorprendido es el optimismo que irradia la protagonista a pesar de todo, y que por ende transmite al lector y sobre todo el final me ha parecido verosímil, porque mientras leía pensaba que me lo iba a meter con calzador y eso ya hubiera sido el colmo del despropósito, si te gusta el género disfrutarás con Amelie, Martina y sus citas on line.

La Autor@:

Lidia Herbada nació en Madrid. Licenciada en Periodismo por la Universidad San Pablo CEU,
comenzó su carrera profesional en la Agencia EFE. Posteriormente ha trabajado como responsable de comunicación en una empresa punto com. Su carrera siempre ha estado encaminada hacia el mundo del arte, la fotografía, la publicidad y las nuevas tecnologías. Algunos de sus relatos han sido publicados en revistas, blogs culturales y talleres de escritores, y ha sido finalista en varios premios con sus novelas, Dame un mes soltera, Festival Eñe; Sinfonía de silencios, Premio Ateneo de Valladolid.

Argumento:

¿Que sucede cuando el amor llama a todas las puertas menos a la tuya?

Martina es una chica treintañera sin suerte en la búsqueda del amor perfecto hasta que su hermana decide tomar cartas en el asunto. Pero estamos en el siglo XXI y el amor ya no está en el aire, está en la red. Para encontrarlo, sólo hay que armarse de una buena dosis de paciencia, unas gotas de chispa y un ordenador con los megas suficientes para que no se quede colgado en el momento cumbre.

Cuando el mundo virtual se convierte en realidad, Martina pensará que sus citas son como los cafés: a veces cargados, otras espesos, cortados o descafeinados. ¿Encontrará el café perfecto, el que se sirve con un delicioso croissant y zumo de naranja?

Mis Impresiones

Ya he reconocido que no es un género con el que me sienta identificada, ni con el que disfrute en exceso, además me ha costado empatizar con la situación porque es completamente ajena a mí, ni siquiera la ha vivido gente de mi entorno más cercano, por lo que me sonaba a chino. Nunca fue una prioridad para mi encontrar pareja a pesar de que llegó recién estrenada la veintena y llevamos juntos veintidos años, quizás por ello me llamaba la atención como podía la autora enfocar la historia, sin mitificar este tipo de páginas y sin demonizarlas y la verdad es que pienso que ha salido bastante airosa y ha sabido retratar a la flora y fauna que se mueve por la red, ya que no son exclusivos de estas webs.

Una celestina del s. XXI

Amelie es una chica extravertida, que ve como su introvertida hermana no encuentra su pareja perfecta y mediada la treintena cada día se encierra más en si misma. Se marca como objetivo encontrar al hombre de su vida, para ello le crea un perfil en una página de  contactos y actúa como filtro de sus citas.

A través de los perfiles la autora nos va presentando a los distintos prototipos de hombres que uno puede encontrar en la red, desde el que pone una foto ajena, el prepotente, el directo, el que embelesa y vende humo, el que busca una esclava... La sonrisa aflora a los labios en más de una ocasión aunque la protagonista no lo pasa precisamente bien, pero siempre intenta ver el lado positivo.

Sin embargo la aventura no sale como Amelie la había imaginado, encontrar pareja a Martina es un poco complicado y al final esta termina asociando sus distintas citas a los distintos tipos de café y estos se le acaban atragantando, y al lector termina por resultarle un recurso repetitivo, al menos a mi me lo pareció.

Amelie es directa, sabe lo que busca su hermana y prepara el camino a la presunta pareja, aún así las situaciones que viven ambas en ocasiones están forzadas, y ojo se que la realidad a veces supera la ficción y en este campo como en otros seguro que también se da.

De esta novela lo que me ha sorprendido es la narradora, esta nos habla en primera persona nos cuenta sus peripecias para encontrar la media naranja de su hermana mayor, sin embargo la protagonista es precisamente esta última y llama la atención que Amelie conozca tanto de las citas, de las emociones, de las frustraciones que esos cafés le dejan. Incluso cuando no  media el filtro me parece que esta demasiado informada y eso no ha dejado de chirriarme durante toda la lectura.

Creo que Lidia en su apuesta ha arriesgado un poco, la forma de narrar puede ser original, sin embargo hay momentos que parece que la narradora se calce la piel de la protagonista. Otra cosa que ha llamado mi atención es la personalidad de Martina, una mujer podríamos llamar madura y no por la edad que tiene, segura de si misma y del terreno que pisa, que tiene muy claro sus prioridades en la vida, con la cabeza me atrevería a decir bien amueblada, y sin embargo se transforma en un pelele, en un personaje sin voluntad propia, capaz de sufrir engaños, abandonos, de tolerar mentiras en su propia cara, no voy a decir que no existan personas así, a las que el amor las desarme de tal forma que dejen de tener claro cual es su lugar en el mundo y sus prioridades, pero eso puede ocurrirte una vez, con una persona especial, pero varias y en  pocos meses no lo veo yo muy claro.

A pesar de todo como retrato de la situación y de la forma de salir de ella, me ha parecido perfecta, porque el mal de amores no lo cura nadie mejor que las amigas y sus locas ideas, y si algo tiene Martina a su alrededor es un grupo alocado y demoledor que le levanta el animo cada vez que decae, que ayudan a la celestina a buscar ese prototipo de príncipe azul, que tampoco es que sea demasiado exigente, pero escasean porque cada uno va a lo que va.


Conclusión:

Aunque a mi no me ha terminado de llegar y me han chirriado algunos aspectos, reconozco que quizás le he pedido más a esta novela de lo que me pretendía dar, es un género que no me termina de gustar, pero pienso que esta novela tiene mucho potencial y seguro que en manos más adecuadas se le saca más provecho.

Me ha gustado la fina ironía de la autora, su humor, y ese toque optimista que destila la historia, una lectura perfecta entre novelas más densas. Una narración fresca y actual, tan cercana que parece que estés en una reunión de amigas.

jueves, 9 de octubre de 2014

Cómo en un espejo...



Retomo en esta sección que no tiene periodicidad fija, que tan solo ve la luz cuando alguna cita me ha hecho empatizar tanto con  ella que me veo reflejada, pero hace tanto tiempo que no la actualizo que debéis pensar que los libros no me llegan, y todo lo contrario, ahí tengo las citas arrinconadas y ahora he decidido que ha llegado su momento.

Para uno desnudar el alma tiene que encontrar el momento de hacerlo, con esta sección es lo que hago, regalaros pedacitos de mí, pero ese tipo de regalos también comporta dar armas para aquellos que no te quieren bien, así que los dosifico y algunos no ven nunca la luz.

Este me ha llamado la atención poderosamente y además se que muchos bibliofilos lo compartirán, ya me contaréis si no.

En los años que estaba sola, invitaba a la felicidad a visitarme. Me gustaba prepararme una bandeja con un té y algo rico para picar. Lo comía despacio, ponía música y me sentaba en el sofá a leer. Si por azar un buen libro caía en mis manos _ uno de esos en los que el autor te agarra del cogote, te mete en el bolsillo de su chaqueta y te arrastra a sentir lo que él siente, a vivir lo que él vive_,el bienestar me invadía como una brisita de esas cálidas y suaves que va adormeciéndote entre algodones.

"La felicidad existe... La felicidad existe..."

Repetía la frase como si hubiera encontrado la clave de una caja fuerte que contenía el tesoro. No podía olvidarla. Saborear la felicidad... Degustarla... Empaparte de ese simple y mágico sentimiento en el que la vida se pone en orden y la armonía te arropa. (Donde quiera que estés. Elena Moreno. Pág 208)

Cierto es que leo a cualquier hora, pero cuando me dejan sola en casa lo disfruto como una enana y si ese libro me atrapa en sus redes, me sacude los sentimientos y los monta en una montaña rusa, la felicidad es más que completa, y suelo sentarme con algo para picar y para beber, unas veces té, otras café con leche, otras un refresco, dependiendo de la estación del año y de la lectura que tengo entre manos. Y dejo las horas discurrir y la serenidad me invade y me coloca en paz con el mundo...

¿Cuantos de vosotros os sentís identificados con este fragmento?


lunes, 6 de octubre de 2014

Un millón de gotas. Víctor del Árbol

Este  ha sido un año de descubrimientos, de autores que han dejado de engrosar la lista de pendientes, no siempre basta con tener el libro o las ganas suficientes de encarar una lectura, a veces se ha de dar la coyuntura que te de ese empujón. Lógicamente no me refiero a esta novela que  salió hace relativamente poco al mercado, si no al autor, desde hacía años quería leer La tristeza del samurai, todo en ella me intrigaba, sin embargo nunca encontraba el momento de difrutarla, como os comenté en la reseña que hice de la novela la ocasión se pintó calva de la mano de una lectura simultánea que organizó Laky.

Como muchos sabréis no tengo twitter, a pesar de todo decidí agarrarme a esa tabla para sacar de mi lista de pendientes una novela que me hacía ojitos desde hacía tiempo. Fue entonces cuando descubrí a un autor que me sorprendió por la fuerza de su prosa, fue capaz de mover todas mis fibras sensibles, de ocasionarme dolor a través de la narración, un escritor que sabía remover los sentimientos, que me hacía reflexionar, y supe que no sería lo último que leería de él.

De hecho busqué Respirar por la herida, pero en mi biblioteca no tenían la edición de Alrevés y la letra del libro de bolsillo es demasiado pequeña y por prescripción médica debo alejarme de ella, pero se que llegarán tiempos mejores y al final me haré con un ejemplar de la novela. Mientras, salió al mercado Un millón de gotas y decidí que tenía que ser mía, no quería que me hicieran los dientes largos con las opiniones, no quería leerla cuando el boom la colocara en un pedestal y luego le exigiera tanto que terminara defraudándome. 

Sin embargo, con tanta lectura por casa y con el verano tan complicado que he tenido, ha pasado unos meses en la estantería hasta que he podido dedicarle el tiempo que yo quería, que necesitaba... Leí este verano una entrevista en la que Víctor decía que se valía del género negro, pero que no pensaba que sus novelas fueran únicamente eso, que el pretendía arañar el alma del lector, herir sus sentimientos, provocarlos. Después de terminar Un millón de gotas, puedo decir que ha logrado arañarme el corazón y el alma, hacerlos jirones que ondearan al viento, que me ha desarmado por completo.

En ocasiones la lectura dolía tanto, los pasajes que narraba eran tan duros que necesitaba un balón de oxigeno, una novela optimista, blanca, que me permitiera respirar, que me quitara el pesar del alma, que me permitiera leer sin pensar, por simple placer y entretenimiento. En otros ha servido para engrosar mis conocimientos históricos porque la trama transcurre en dos tiempos, los años 30 y 50 en Rusia y principios del siglo XXI, durante este tiempo conocemos la dictadura de Stalin, sus planes quinquenales, sus confinamientos en gulags, de la mano de Elías, también los campos de Argeles donde estuvieron muchos republicanos españoles que huían de la Península tras el avance de las tropas nacionales, pasando por el frente Ruso en la II Guerra Mundial, y no menos importantes las luchas intestinas en España antes y después de la Guerra Civil, el autor no nos ahorra algunos detalles de gran dureza, nos ofrece textos que nos harán reflexionar, porque cualquier persona sometida a grandes presiones puede sacar lo peor de si misma.

Durante la lectura de esta novela la frase que más veces me vino a la cabeza es El hombre es un lobo para el hombre, y es que el rencor y el odio de dos de los personajes no solo les destruye a ellos, si no a todos los que están a su alrededor, y alcanza a generaciones que nada conocen, que ningún mal han hecho, devorando a su paso a las personas más cercanas a ellos.

Sin duda una gran novela, que conjuga perfectamente pasado y presente, historia mundial y como no española, amor y odio, generosidad y egoísmo, dureza y un rayo de optimismo. Una historia que te hará sentir, pensar y pasar páginas porque hay momentos en que necesitas conocer y otros en los que necesitas respirar, y esa sensación la he tenido con muy pocos libros.

El autor:

Víctor del Árbol (Barcelona 1968) exseminarista, mosso d'esquadra i escritor, estudió historia antes de trabajar para el cuerpo de Mossos d'esquadra de la Generalitat de Catalunya.

Inició su andadura literaria siendo muy niño, leyendo en la biblioteca del barrio barcelonés de Guineueta, donde pasaba todas las tardes acompañado de sus cinco hermanos, hasta que su madre les recogía al salir de trabajar.

Dice el mismo autor "Decidí que quería ser escritor cuando gané un concurso de redacción con catorce años en el seminario y me regalaron el libro "Réquiem por un campesino español", de Ramón J.Sender". Cuatro años más tarde abandonó su vida de seminarista porque se enamoró.


En 1992 ingresó en el cuerpo de los mossos, del que ha sido miembro hasta 2012, "porque yo siempre quise formar parte de la realidad y, entrar en la policía en aquella época me servía para ayudar a la gente desde dentro y, además, formaba parte de un proyecto democrático y con una identidad muy romántica"

Colaboró dos años como locutor y colaborador en el programa radiofónico de realidad social «Catalunya sense barreres» (Radio Estel, ONCE). Como escritor fue finalista del Premio Fernando Lara en 2008 con El abismo de los sueños (no publicada) y ganó el Premio Tiflos de Novela en 2006 con El peso de los muertos. En 2011 publicó La tristeza del samurai (Editorial Alrevés), que ha sido un éxito nacional e internacional. Traducida a una decena de idiomas y best seller en Francia, cuenta con el reconocimiento de la crítica y de numerosos premios. Entre ellos, Le Prix du polar Européen 2012 a la mejor novela negra europea que otorga la prestigiosa publicación francesa Le Point en el festival de Novela Negra de Lyon, le Prix Quercy Noir y el Premio Tormo Negro.

En 2013 publicó Respirar por la herida (editorial Alrevés), finalista den el Festival Internacional de Cine Negro de Beaune 2014 a la mejor novela Extranjera. Un millón de gotas (Destino) es su última novela.

Argumento:


Gonzalo Gil es un abogado metido en una vida que le resulta ajena, en una carrera malograda que trata de esquivar la constante manipulación de su omnipresente suegro, un personaje poderoso de sombra muy alargada. Pero algo va a sacudir esa monotonía.

 Tras años sin saber de ella, Gonzalo recibe la noticia de que su hermana Laura se ha suicidado en dramáticas circunstancias. Su muerte obliga a Gonzalo  a tensar hasta límites insospechados el frágil hilo que  sostiene el equilibrio de su vida como padre y esposo. Al involucrarse decididamente en la investigación de los pasos que han llevado a su hermana al suicidio, descubrirá que Laura es sospechosa de haber torturado y asesinado a un mafioso ruso que tiempo atrás secuestro y mató a su hijo pequeño.

Pero lo que parece una venganza es solo el principio de un tortuoso camino que va a arrastrar a Gonzalo a espacios inéditos de su propio pasado y del de su familia que tal vez hubiera preferido no afrontar. Tendrá que adentrarse en la fascinante historia de su padre, Elias Gil, el gran heróe de la resistencia contra el fascismo, el joven ingeniero asturiano que viajó a la URSS comprometido con los ideales de la revolución, que fue delatado, detenido y confinado en la pavorosa isla de Názino, y que se convirtió en personaje clave, admirado y temido, de los años más oscuros de nuestro país.

Una gran historia de ideales traicionados, de vidas zarandeadas por un destino implacable, una visceral y profunda historia de amor perdurable y de venganza postergada, un intenso thriller literario que recorre sin dar respiro la historia europea.


Mis impresiones:


Comentaba al principio que este es un libro que pone el corazón en un puño, que revela las miserias humanas, la capacidad de amar del ser humano y las de odiar, el tremendo instinto de supervivencia de la raza humana, los limites a los que puede llegar, la línea tan fina entre la cordura y la locura, entre la bondad y la maldad. Muchos son los temas que esconde esta historia, y todos se podrían resumir en una frase El hombre es un lobo para el hombre, el bienestar de cada uno y su supervivencia esta por encima de los demás.


El hombre un lobo para el hombre.


Han pasado años desde que Hobbes hizo popular esta frase, y puede que en este contexto tenga más significado que en ningún otro. Elías e Igor Stern son dos caras de una misma moneda. El primero la inocencia encarnada en un ingeniero que es convocado a la Unión Soviética para ayudar con sus conocimientos en el proyecto que llevan entre manos. Sin embargo, pronto descubre que nada es tan ideal como se le ha hecho creer, delatado por sus compañeros termina en un gulag siberiano de  gran dureza, Názino. Tras esa experiencia no vuelve a ser el mismo, en ese confinamiento no solo dejó parte de su integridad física, también la moral, sus ideales y terminará perdiendo la dignidad como hombre. Sin duda esa experiencia marcará su vida y por ende la de sus descendientes.

Igor Stern es soviético, un niño pobre que ha crecido en la calle, acostumbrado a sobrevivir a cualquier precio, un malhechor que evita la pena de muerte a cambio de un viaje a Názino, pero en billete de primera clase si se me permite la licencia, mientras que Elías lo hace como prisionero, Stern lo hace como verdugo.

Sus caminos se cruzan en esta experiencia y nacerá una historia de odios y admiración que se prologará en el tiempo, recorrerá la geografía europea, y destruirá a todos los personajes de esta novela. Ambos no son más que lobos, que no dudan en matar, extorsionar, engañar y traicionar para salvar la vida, los negocios o lo que que defiendan en cada momento.

La lucha de ambos dejarán muchos muertos por el camino, la integridad física y la dignidad de ambos hombres, generaran odios y resquemores que salpicarán a seres inocentes, porque el monstruo en que se convierten arrasa y pudre cuanto tocan.

Si tuviera que resaltar algo de esta novela es la complejidad ya no solo de la trama si no la de los personajes, todos y cada uno de ellos tienen luces y sombras que conforman su personalidad y que lejos de justificar sus acciones las humanizan, las dotan de tanta verosimilitud que los convierten en carne y hueso capaces de traspasar el papel. Es difícil poder empatizar con alguno de ellos, son seres heridos, tremendamente crueles en unos momentos y tiernos en otros, sin embargo si que he podido comprenderlos y evitar juzgarlos, porque es muy fácil desde fuera hacer juicios de valor.

Tanto los personajes del pasado como los del presente están perfilados con mucho mimo, sobretodo psicológicamente, el autor solo resalta el aspecto físico cuando es necesario para la narración, y eso es algo que se agradece, Víctor huye de los estereotipos en sus personajes tipo, sin embargo se pueden establecer similitudes entre las dos novelas que he leído, tanto los personajes de La Tristeza del Samurai como los de Un millón de gotas, están atormentados por un aspecto del pasado, están llevados al límite y se han convertido en una caricatura malvada de sí mismos, en ambas estos personajes son amados al límite por otro, justificados y protegidos. Las acciones que cometen no son justificables, sin embargo el autor nos lleva de la mano por los hechos que si bien no los justifican, si los explican. En ambas los errores de los padres los terminan pagando los hijos, y en esta Víctor da un paso más al incluir una generación posterior.

Si hubiera que quedarse con uno solo, sin duda elegiría a Elías Gil, la complejidad de su personalidad es impresionante, los matices de los que los dota el autor se ramifican y bifurcan de tal forma que te da la sensación de que nunca vas a terminar conociéndolo, y eso es lo que sucede, Elías es un misterio incluso para su mujer, sus reacciones sorprenden, sus explosiones son temidas, sin embargo es capaz de despertar amor en su hijo de cinco años que solo ve la parte positiva de su padre.

Ese hijo no es otro que Gonzalo Gil, el protagonista de la historia presente, un hombre anodino y gris, que lucha contra gigantes con pies de barro, anulado por su suegro que extiende sobre él su sombra alargada y poderosa, ninguneado por su mujer acostumbrada a una vida de lujos que el no es capaz de costear, ignorado por su hijo mayor que cada vez se aleja más de él, y reverenciado por su hija pequeña que ve en él a un héroe. Sin embargo Gonzalo es el prototipo del antihéroe, un perdedor que un buen día despierta, decide afrontar un caso que le viene grande y pone en peligro la integridad de su familia, y la suya propia al revolver un pasado que desconocía o había decidido olvidar. Ese viaje lo hará madurar, y despertar, romper lazos y mirar a su familia como lo que realmente es, algo ajeno a él.

Entre los personajes femeninos he admirado a Esperanza, para ser sincera al principio no la entendía, como había podido plegarse de esa manera a Elías como podía seguir guardando así su memoria con todo lo que sabía, sin embargo después entendí a esa muchacha que se enamoró de un  despojo de hombre, que lo siguió a España, que pasó miserias y calamidades como refugiada y que amo al héroe de Názino, al que murió en la helada estepa Siberiana devorado por las culpas.

Sin embargo Lola la mujer de Gonzalo me ha dejado fría, muy fría, no he sabido empatizar con ella, tampoco comprenderla, no he entendido los sacrificios que le imponía a su marido a costa de una materialidad que ella parecía no disfrutar tampoco, la complejidad de Lola no he sabido disfrutarla, quizás porque las personas como ella no suelen entrar en mis círculos sociales.

No son los únicos personajes y para ser sincera no debería obviar a Anna Ajmatova, otra superviviente que en su interior alberga tanto odio que nos sorprenderá en cada línea, en cada pasaje que protagonice. Pero creo que merece la pena descubrirlos a medida que se avanza en la lectura, ir pasito a pasito, para disfrutar de la red que va tejiendo Víctor entorno al lector, y una vez te atrapa no puedes apartarte de la trama hasta que esta no concluye.

Otra de las virtudes del autor es la capacidad de desarrollar dos hilos conductores de gran interés, llevarlos de forma paralela y que ambos mantengan la misma expectación. Es comprensible que en algunas ocasiones pueda atraernos más la historia de Gonzalo y en otras la de Elías, pero una no eclipsa a la otra y a pesar de ir desarrollándose en forma de zig zag a medida que Gonzalo se adentra en la investigación del suicidio de su hermana, al final todos los hilos quedan cerrados, todas las preguntas encuentran su respuesta, y como la maquinaria de una gran reloj suizo todas las piezas encajan a la perfección, creando una historia redonda, mucho más madura que La tristeza del samurai, más redonda, a pesar del sabor agridulce que nos deja el final.

Y es que uno piensa que Dios aprieta pero no ahoga, sin embargo no es este el caso, el autor no da respiro a los personajes en ningún momento, los somete a todo tipo de presiones, y cuando piensas que ya toca un descanso, que por fin verán un rayito de luz, nos asesta de nuevo golpes, nos mantiene en vilo hasta la última línea. Sin duda un escritor a tener en cuenta, paso a paso ha sabido encontrar su lugar en el panorama literario, desde las pequeñas editoriales a una grande, con historias siempre profundas, con un gran conocimiento de mente humana que plasma en sus personajes, dotadas de una gran humanidad, porque solo el ser humano es capaz de ser tan imperfecto y destilar tanta maldad como la que se respira en esta historia.

La mafia Rusa:

He reconocido en varias ocasiones, que esta novela me ha hecho sufrir, cuando uno se adentra en las barbaridades cometidas en la guerra relatadas de una forma tan vivida, es imposible que los sentimientos no afloren, sin embargo el presente tampoco se queda cojo, y las acciones de la mafia rusa, la pederastia, el asesinato del hijo de Laura, la maldad de las venganzas, también han contribuido con su granito de arena.

Ser madre me ha hecho sufrir en el alma cada vejación infligida a Siaka, nunca he podido entender esas mentes enfermas que sienten deseo por el cuerpo de un niño, que no tienen ningún reparo en destrozarles la vida. Si ello además te lo adornan como una practica habitual aunque no se detalle no he podido evitar que por mi mente desfilaran las informaciones que suelen darse en los telediarios, las miles de páginas pornográficas que pululan por la red.

Las secuelas que arrastran estos niños en su madurez, pude comprender a Laura y esa lucha contra un gigante que terminó devorándola, pude comprender a Siaka y esa determinación para que se llegara al final y pude comprender la lucha de Gonzalo, sus dudas. Sin embargo dejé de entender otras muchas cosas, que darían para un debate, pero que no tienen cabida en esta reseña por no restar intriga a quien no se haya adentrado todavía en esta magnifica novela.

Conclusión:

Un millón de gotas, es la novela más madura de Vector del Árbol, no se si la más ambiciosa porque seguro que tendrá nuevos retos en la recámara, nuevas historias que algún día verán la luz y que seguro que leeré.

De momento prepárate para que sacuda tus sentimientos, para que el alma se te parta en un millón de trozos, para sumergirte en una lección de historia tan cruel como verdadera, para disfrutar de la profundidad de sus personajes, de una trama bien hilada en la que al final encajan todas las piezas, sin flecos y para un ligero regusto agridulce...

Una novela magistral narrada en dos tiempos y que viaja por la geografía europea, que no deja de lado los años más oscuros de la historia de nuestro país ni obvia una realidad actual, las actividades de la mafia rusa, todo ello usando sin duda sus conocimientos como Mosso de esquadrada. El libro destila una gran tarea de documentación expuesta de forma atractiva para el lector.

Sin duda mucho más que una novela negra, o un thriller, una historia en la que los personajes tienen un lugar más importante que la propia trama, que a mi modo de ver esta a su servicio.

Ahora te toca decidir a ti, si te merece la pena adentrarte en esta novela que seguro que no te dejará indiferente y cumplirá todas tus expectativas por altas que sean.


Retos

25 españoles

Eternos pendientes

Cruce de caminos: Negro y criminal

sábado, 4 de octubre de 2014

Perdida en...



Comienza otro mes y yo sigo sin encontrar tiempo para el blog, a la cruenta lucha que mantengo con Kronos se une el síndrome de la página en blanco, me temo que me han abandonado las musas, se acumulan las reseñas por escribir y los borradores por perfilar. Por la noche me asaltan las ideas, si me levanto me desvelo y ya no duermo, si no lo hago una reseña perfecta se echa a perder, pero ultimamente dejo que la noche siga su curso, dormir es más que necesario. Al día siguiente recuerdo retazos que no me sirven para redactar algo presentable.

Así que mientras las musas vuelven, y la página en blanco deja de ser una amenaza, he decidido presentaros mis lecturas. Preguntaba el otro día Pilar Muñoz en Facebook, si leíamos más de un libro a la vez. Reconozco que es un vicio, pero siempre llevo varios entre manos, ahora mismo tres.Uno para mis desplazamientos, el que leo durante el día y otro para las noches. 

Aunque parezca absurdo hay lecturas que no aguantan bien las noches, a mi me gusta leer en la cama, antes de dormir, y si el libro es muy reflexivo, o tiene muchas metáforas me vence el sueño a la tercera página, así que suelo coger libros que enganchen, que no permitan que mis párpados se den por vencidos, al menos antes de que haya pasado media hora. Ya veis que no soy muy exigente...

Voy a comenzar por mi lectura viajera que es la que me acompaña desde hace más tiempo. En ocasiones el libro que una lee en casa tiene tantas páginas que es desaconsejable llevarlo en el bolso, este mes aunque no trabajo cojo el transporte público dos días a la semana y yo no lo concibo sin un libro. En ese momento mi lectura  de sillón era Un millón de gotas, en un viaje a la biblioteca para buscar los libros obligatorios de Bachiller me crucé con uno que me apetecía muchisimo, y a pesar de que la pila de los pendientes de leer crece de forma alarmante no pude ni quise resistirme a la tentación, y es que para una amante del chocolate el titulo era una tentación.

Os hablo de Tardes de chocolate en el Ritz. Dos soñadoras en busca de la felicidad. Llevo leída más o menos la mitad y aunque no es lo que yo esperaba, la verdad es que me está sorprendiendo.
Titulo: Tardes de chocolate en el Ritz

Subtitulo: Dos soñadoras en busca de la felicidad

Autor@: Reyes Calderón

Editorial: Planeta

Nº Páginas: 269


Así comienza...

Sobre mis rodillas descansa, desafiante, una espectacular tableta de chocolate suizo, con alto contenido en cacao, que acabo de comprar en el duty free de Barajas. A mis hijos les encanta: la excusa perfecta. La escudriño de reojo, sin atreverme a tocarla. He desayunado a las cinco y he tentado una insulsa ensalada al mediodía, durante un almuerzo de trabajo. Viajo en el último vuelo a Pamplona, el de las once de la noche, y lo cierto es que estoy muerta de hambre. Sin embargo, dudo: si abro el envase, no me detendré en una sola onza y luego me arrepentiré.

El comienzo sin duda alguna encajaba en lo que yo esperaba de la novela, pero luego tomó vericuetos distintos que igual me están gustando, ya os contaré cuando lo termine.

Mi lectura de sillón no es un libro especialmente gordo, podría perfectamente acompañarme en las salidas, sin embargo, requiere leerlo con atención, disfrutar de cada linea, de cada reflexión, así que pensé que el transporte público y las salas de esperas no son el mejor lugar para disfrutarlo.


Titulo: El guardia, el poeta y el prisionero

Autor: Lee Jung-Myung

Editorial: Grijalbo

Nº Páginas: 313


Así comienza...

Quizá la vida no tenga sentido. En cambio la muerte adquiere claridad, no para demostrar que se ha producido, sino por el bien de quienes sobreviven. Esta lección,  que aprendí el invierno pasado, me convirtió en quien soy ahora. La guerra me había azotado como una tormenta de arena. De algún modo, a la vez que me gastaba,  que me erosionaba, yo crecía  poco a poco. Si bien uno se alegra de madurar, porque el cuerpo se fortalece y se acumula experiencia, para llegar hasta aquí yo perdí mucho. Ya no puedo ser el de antes, cuando no era consciente de la crueldad del mundo, de la maldad que convive con nosotros ni de la fuerza que pueden llegar a tener las palabras escritas.

Puedo decir que esta novela la estoy saboreando poco a poco, que me cuesta avanzar porque me pierdo en las reflexiones y me lleva tiempo desenredarme de ellas, el planteamiento me seduce pero por la noche me deja exhausta, de ahí mi tercera lectura.


Título: El sueño del depredador

Autor: Oscar Bribián

Editorial: Off Versatil

Nº Páginas: 234


Así comienza...

A Ismael le gustaba retorcer cosas mientras recitaba con un hilo de voz historias prohibidas.  
El tedio de las asignaturas del último curso de Primaria le hacia sumergirse en marismas donde reinaba la soledad. En ellas habitaban roedores que terminaban por ahogarse en el limo, y  mosquitos imaginarios que le picaban y hacían que se pellizcase una y otra vez hasta que sus antebrazos enrojecían.

El comienzo no dice mucho, sin embargo cuando avanzas te engancha de tal forma que no puedes soltarla, aunque con lo miedica que soy creo que no he elegido bien mi lectura nocturna


Próximas reseñas:

Un millón de gotas





sábado, 6 de septiembre de 2014

Ashford Park. Lauren Willig

Este es uno de los libros que llegó a mi casa con mucha ilusión y que por unas cosas y otras ha tardado en ser leído, y una vez acabado, como suele pasarme, me pregunto porque ha dormido durante tanto tiempo en las estanterías. Andaba a la caza de un libro para el reto 12 meses, 12 libros, que este año llevo mucho mejor y mis ojos se posaron de nuevo en  él, creo que lo que definitivamente consiguió que me interesará fue la velada promesa de incluirlo en dos retos, aunque creo que finalmente no podrá ser, porque tan sólo hace un mención muy velada a la primera guerra mundial.

Aunque me ha gustado el libro, es de esos que creo que le han faltado páginas, la historia abarca casi un siglo entre el presente y el pasado y hay hechos que se dejan muy en el aire, siendo el lector quien tiene que rellenar lagunas con su imaginación, por lo que si ya suelo mantener que dos lectores no leen un mismo libro, en este las probabilidades se multiplican hasta el infinito, porque cada uno puede tejer la hipótesi o hipótesis que más se adecuen a sus intereses, o a su bagaje cultural.

La autora realiza un trabajo de ambientación magistral uniendo tres continentes que entre sí tienen poco en común, la vieja Europa, (Londres), África (Kenia) y América (Nueva York), al mismo tiempo realiza un recorrido histórico en el que tiene cabida la primera guerra mundial, la segunda... Retrata las encorsetadas relaciones sociales de la Inglaterra de principios del siglo XX, y el papel de la mujer en estos años, poco más que floreros...

La autor@:

A pesar de su larga trayectoria como escritora de best sellers históricos, Lauren Willig no era conocida en Ashford Park. La autora ha escrito once novelas que han sido traducidas a doce lenguas y  cuenta con varios premios, entre ellos el prestigioso RITA.
nuestro país hasta que la editorial Espasa apostó por

Tras graduarse en Yale, cursó un máster en Historia Inglesa en Harvard mientras escribía las novelas de la serie El clavel carmesí. Reside en Nueva York y se dedica por entero a la escritura.

Argumento:

Clementine Evans siempre ha admirado a su abuela Addie: disfrutó de un matrimonio perfecto, tuvo tres hijos y una carrera profesional de éxito en una época en la que pocas mujeres la tenían. Pero cuando la familia ser reune para celebrar el noventa y nueve cumpleaños de la abuela, un pariente la desconcierta con insinuaciones acerca de un secreto de familia largo tiempo sepultado que afecta directamente a Addie y podría cambiarlo todo...

Cuando sus padres mueren, Addie de tan sólo seis años, se traslada a Ashford Park, la gran mansión inglesa de sus aristócratas tíos. Allí crece, en el apogeo de una sociedad eduardiana, pero en realidad siempre siente que no pertenece a ese lugar. Su hermosa prima Bea se convierte en su amiga y aliada. Pronto una guerra cambia la faz de Europa de una forma irrevocable, afectando también a Addie y a Bea, y a todos los que están a su alrededor, en particular al fascinante y atractivo joven que está empezando a salir con Addie ¿Qué sucede cuando aparece finalmente algo que no se puede compartir?

Lauren Willig teje una red de de deseo, poder y pérdidas que nos lleva desde los cerrados círculos de la sociedad británica hasta los rascacielos de Manhattan y las arenosas colinas rojizas de Kenia, y desde la Primera Guerra Mundial hasta el mundo de hoy.

Una soberbia ambientación:

No se puede negar que la autora maneja como pocos los escenarios, dotándolos de tal realismo que no nos es difícil imaginarnos como parte de la infancia de Bea y Addie, en esa casa aristocrática donde el protocolo ganaba espacio a la naturalidad y la espontaneidad, donde los niños vivían confinados en la habitación de los juegos al cuidado de una niñera casi las  veinticuatro horas del día. Lauren Willig retrata la época eduardiana en sus costumbres, en su vestimenta, en las frías relaciones entre hombre y mujer, no tan extrañas en los matrimonios de conveniencia, y también entre los padres y sus hijos, como si darles cariño pudiera malograr sus perspectivas de futuro.

Las fiestas y las presentaciones en sociedad se nos muestran de forma fidedigna, también la pena que sentían por aquellos que contraviniendo los deseos de la familia se casaban por amor sin tener en cuenta la posición social de marido... Y después estaba Addie, siempre a la sombra de Bea, ilusionándose con lo que nunca sería para ella porque su tía no la veía más que como una pariente pobre a la que había que soportar.

Si la época eduardiana es interesante no lo es menos el retrato que hace de Kenia, de sus polvorientos caminos, de su sobria confortabilidad, de sus deficiencias en servicios médicos, higiénicos, en sus escasas posibilidades de diversión, no es extraño que Bea se ahogara en ese ambiente. Pasear por los cafetales, ir de safari, volar en avión... todo ello es posible a través de la pluma de la autora.

 Quizás la visión que tenemos de la Nueva York cosmopolita sea la más pobre, a pesar de todo con Clementine podemos pasear por el parque y ver el paisaje desde la ventana de la casa de la abuela o bien desde su apartamento. Lo mismo sucede con el Londres de la actualidad, que la autora representa con unas finas pinceladas que nada de interés a la historia en este plano aporta.

Una historia en zig zag...
La autora no sigue un planteamiento lineal en esta novela, contra todo pronóstico la historia comienza en
1926, con el viaje que Addie hace a Kenia para reunirse con Bea y su marido después de cinco años de incomunicación. La belleza de las descripciones de la autora hace que empaticemos con  Addie de forma inmediata. Quizás lo que pretende con el prólogo es situarnos en una historia poco convencional que nos va a obligar a dar continuos cambios del presente al pasado, sin embargo están tan bien enlazados que el lector no se pierde en ningún momento.

La historia de una familia tiene zonas de luces y sombras, secretos nunca desvelados y otros conocidos a medias, grandes amores y también grandes desilusiones, traiciones y fidelidades encubiertas y todo ello es fácil de encontrar en Asford Park.

El libro cuenta con un prólogo que comienza con el viaje de Addie a Kenia, y dos partes, la primera se titula Ashford Park, y la segunda Kenia. Ello da la medida de los escenarios que podremos encontrar, y el tercero, el de la actualidad se entremezcla en ambas partes.

La primera parte comienza con el cumpleaños de Addie, pocos llegan a los 99 años, idolatrada por su  nieta, querida por su hija mayor y denostada por la pequeña, Addie es una mujer compleja que guarda un secreto durante 70 años, quizás la que peor encaja la revelación es Clemen. Para conseguir que no nos perdamos cada vez que cambia de escenario la autora nos sitúa en la ciudad y en la época, también el cambio de escenarios nos ayuda, puesto que viajar a principios del s. XX en Gran Bretaña tiene su aquel.

Lo que más me ha sorprendido son los cambios temporales, cada parte a su vez esta dividida en capítulos y cada uno de estos se desarrolla en un tiempo distinto, el final de un capitulo enlaza con el siguiente, dándole continuidad y coherencia, y uniendo de esta forma pasado y presente, los recuerdos de la abuela Addie, las investigaciones de Clemen o las revelaciones de Ana i Marjorie.

Se que es complicado de explicar pero un ejemplo vale más que mil palabras:

No está bien, Clem. _ Y después_: Creo que deberías volver a casa (Pág 187)

Londres, 1920

Lo único que quería Addie era volver a casa (Pág 188)

A veces  entre un capitulo y otro no se producen saltos temporales, pero igualmente la unión entre ellos es sutil

¿Es mio? (Pág 236)

Londres, 1921

No seas abominable_ espeto Bea
Addie apenas la oyó. Las unicas palabras que el imporban eran las de Frederik. 
"¿ Es mío? (Pág 237)

Y otras los saltos temporales se producen en el mismo capitulo sin ese enlace temático

Pág 244 la historia se desarrolla en Londres en 1921, para seguir en Nueva York en 1999.

La segunda parte, desarrolla el prólogo, ese viaje a Kenia que Addie imaginaba de otra forma, en la que llevaba sueños y en el que descubrió que nunca podría volver a su anterior vida.

La historia más interesante a mi modo de ver es la que se desarrolla en el pasado, de Addie en el presente a penas queda nada, una mujer que se va apagando poco a poco, una hija entregada que la defiende y otra desairada que la ataca y pretende destruir cualquier respeto que pudiera sentirse por ella.

Ashford Park desarrolla la infancia de Addie y Bea, su adolescencia, como la Gran Guerra truncó su puesta de largo y las secuelas que tuvo en los jóvenes a los que conocieron. Los errores que ambas cometieron, y el final  de una bonita historia de amistad, o eso pensaba yo... En Kenia una Addie adulta se enfrenta a su mayor fantasma, un amor no correspondido o eso pensaba ella, a una vida diferente a la de Londres, más acorde a su forma de ser que a la de su prima, una tragedia que cambia la vida de los personajes, y una certeza que la llevara a investigar años después...

El nexo entre pasado y presente es Clem, la hija de Marjorie, y la nieta de Addie, una muchacha a la que prácticamente ha criado, a la que ha intentado modelar, y que no pasa por el mejor momento de su vida personal y profesional, y en medio de la debacle descubre un secreto guardado durante 70 años que somueve los pilares de su existencia.

Con ganas de más...

Casi cien años de la vida de una persona, no se pueden ventilar en 430 páginas. Cómo he dicho al principio hay novelas a las que le sobran páginas y a esta perfectamente le faltan unas doscientas más. Muchos sucesos quedan en el aire y la autora jamás cierra la historia, un buen día Bea desaparece, ¿se nos da una versión pero es esa la real? Sabemos que el caso se cerró en falso...  

En el presente nos encontramos con un imperio dirigido por Addie, pero nunca sabemos como llegó hasta el puesto que ostenta, en una época en la que las mujeres no tenían el acceso al éxito de forma fácil, Addie es una mujer extraordinaria pero alguna explicación nos merecíamos los lectores y no las someras pinceladas que la autora tiene a bien ofrecernos.

El periodo histórico en el que se desarrolla abarca las  dos guerras mundiales y por ambas se pasa de forma somera, solo mencionándolas, con poco calado y seguro que dado la importancia que tuvieron somovieron los cimientos de la sociedad tal y como estaban establecidos, quizá esto es más patente en la Primera Guerra Mundial.

A veces menos es más, pero otras veces menos es menos, y en esta ocasión se echa en falta una mayor profundización en ciertos episodios de la vida de las protagonistas, por temor a los spoilers lo dejo aquí.

Personajes con carisma:

Lauren Willing hace una buena labor en este campo, todos los personajes están bien dibujados, en ocasiones incluso los secundarios o aquellos que son omniscientes como los padres de Addie, de todos ellos el lector puede hacerse una idea. Muchos son los que circulan por esta novela pero me voy a quedar con unos cuantos

Addie: Tanto de niña, como de mujer es un personaje carismático que evoluciona a la par que la historia. Criada de forma humilde su vida cambia cuando sus padres mueren atropellados y se hace cargo de ella sus aristocráticos tíos. Su llegada a Ashford Park se ve  dulcificada por la presencia de su prima Bea que la acogerá bajo su protección. Addie se convertirá en su sombra, casi no tendrá derecho a pensar ni a actuar. La entrada en la edad adulta de ambas supone un primer punto de fricción, Bea contrae matrimonio y Addie se convierte en su dama de compañía, sin embargo esta la tiene como un objeto de su propiedad impidiéndole tener vida propia. Con la huida de Bea la vida de Addie da un vuelco se libera del yugo de su tía y comienza a hacerse autónoma y fuerte, a sembrar la mujer que es en la ancianidad y que tanto he admirado hasta el final.

Bea: Hija de los Gillecote, tan hermosa como caprichosa y malcriada, una mujer posesiva que no sabía retener a las personas a su lado, quizás la más fiel de todas fue Addie. Su vida va hacia la deriva desde el principio. No le guardo mucha simpatía al personaje, no he logrado entenderla, ni empatizar con ella.

Marcus: El aristocrático marido de Bea, el que se lleva el Trofeo de la temporada de bailes para darse cuenta del error cometido. A pesar de todo su comportamiento aunque propio de la época es censurable, dicen que en el error uno encuentra la penitencia, y Bea jamás salió de su pensamiento.

Frederick: Desde el primer momento es un personaje al que se le coge simpatía sin embargo las secuelas de la Primera Guerra Mundial lo convierten  en alguien hosco, desagradable y le llevan a cometer un gran error que pagará caro... Exiliado en Kenia monta un negocio cafetero y no logra ser feliz hasta la llegada de Addie, un fatal accidente allana el camino hacia la felicidad y en el presente su imagen se desdibuja tanto como la de Bea

Marjorie: Madre de Clem, hija de Frederick y Addie, al menos eso es lo es que piensa la propia Clem, defiende a Addie de cualquier ataque de Ana, guarda en la memoria todo lo que le debe a esta mujer que no es poco. Lucha porque su hija tenga una formación, y consigue verla bien situada.

Ana: Un personaje poco amable siempre a la greña con su hermana Marjorie, intentado desacreditar a Addie...

Clem: La nieta de Addie y la gran protagonista de la historia presente. Abogada con un éxito laboral que se tambalea y un desastre en las relaciones amorosas, tiene a sus abuelos de referente y por ello quizás se siente más desgraciada. Ciertas revelaciones unidas a un bache sentimental y laboral llevaran su vida al límite y se preguntará en más de una ocasión quién es.

John: Hijastro de Ana, anda a la greña con Clem por un asunto del pasado que el lector terminará descubriendo. Tiene a Addie por su abuela aunque nada tiene que ver con ella. Historiador conoce parte de la historia de la abuela y ayudará a Clem a recomponer el puzzle de su vida.

No son todos, pero aquí cierro yo mi lista, para mi son los principales, puede que alguno de ellos sea incluso un secundario de lujo al que yo le haya dado más importancia de la que tiene.

Conclusión:

Si me has seguido hasta aquí, verás que esta novela no es redonda por los flecos que deja sueltos, para mi son  demasiados y se hubieran podido solucionar con unas páginas más, sin embargo en conjunto es una buena historia, engancha, sitúa bien al lector tanto temporal como geográficamente y logra mantener su interés a lo largo de sus páginas, y ello ya es todo un logro cuando la novela no tiene un desarrollo lineal.

Los personajes están bien dibujados y perfilados, la autora no deja nada al azar a unos nos los presenta físicamente y a otros psicológicamente y si resulta de interés para el desarrollo de la trama nos los presenta en ambas vertientes, dándoles unos matices muy ricos, aunque estos personajes son los mínimos, yo diría que como mucho cuatro personajes están tratados de esa forma y al final se puede establecer un paralelismo entre ellos, pero lo dejo ahí...

Ahora depende de ti dejarte seducir por la Inglaterra eduardiana, por la polvorienta África y por la cosmopolita Nueva York...


Retos

12 meses, 12 libros

Reto 1914

Reto 1ª Guerra Mundial

PD: Al final lo he incluido en los retos de conmemoración de la 1ª Guerra Mundial porque aunque no la trata en profundidad si que se pueden ver los efectos que tuvo la guerra en las clases altas y en las mentes de los soldados que participaron en ella