viernes, 31 de octubre de 2014

La sombra. John Katzenbach

Este es uno de los muchos libros que me han acompañado este verano, en el que ya os he dicho que mi marcha lectora ha sido regular, no como a mi me hubiera gustado, ya que reservo estas fechas para leer los libros de más de setecientas páginas que andan por casa, pero no puedo quejarme. Suelo ser un poco errática y caótica al elegir mis lecturas, sin embargo los retos a los que estoy apuntada me hacen ser un poco más selectiva.

Necesitaba un libro que pudiera incluir en varios retos, por aquello de matar varios pájaros de un tiro, así que me puse a pensar y escogí a John Katzenbach, por casa andaban tres libros que tienen una media de 4 años cogiendo polvo, escogí al autor para el reto autores eternamente pendientes, entraba dentro de mi reto 12 meses, 12 libros y podría incluirlo en cruce de caminos negro y criminal con un poco de suerte. Al final me echaron una manita, en la red se convoco una lectura simultanea, sorry no recuerdo que blog fue, cómo sabéis no tengo twitter pero no podía dejar pasar la oportunidad y de los tres libros que habitaban mi biblioteca elegí La sombra.

El libro me resultó durisimo de leer, no se si me pilló en una época en la que estaba sensible o es que después de tantos años leyendo sobre el holocausto judío aún hay acciones y temas que me pueden sorprender y doler, puede también que sea merito del autor que sepa meterme el miedo en cuerpo como pocos y sepa hacerme empatizar con los personajes de tal forma que los sienta tan cercanos que incluso llegué a fundirme con ellos. El motivo lo desconozco pero la lectura dejó huella, tanta que me tocó intercalar un libro de los que yo denomino blancos, de esos que te prometen puro entretenimiento sin pedirle más a cambio.

El autor:
John Katzenbach es escritor y periodista. Ha trabajado como cronista de tribunales para The Miami Herald y Miami News y ha sido colaborador en otras publicaciones periódicas como The New York Times, The Washington Post y The Philadelphia Enquirer. Ha publicado más de diez  novelas dos de las cuales, Al calor del verano y La sombra, han sido candidatas a los prestigiosos premios Edgar, que concede la American Mistery Writers Association. También es autor de los best sellers El psicoanalista, The traveler (Retrato en sangre) y Just Cause (Traducida como Juicio Final). Varias de sus novelas han sido adaptadas al cine con gran éxito.

Argumento:

En el Berlin de 1943 pocos vieron su cara. Nunca nadie supo su nombre. Entre susurros era conocido como Der Schattenman, la Sombra, un despiadado delator judío que colaboraba con la Gestapo.

Miami, finales del s, XX. La vida del detective retirado Simon Winter da un giro repentino cuando  recibe la visita de una vecina aterrorizada. La anciana cree haber visto aun fantasma del pasado: la Sombra. Cuando a la mañana siguiente aparece estrangulada, Winter es el único que sospecha la terrible verdad: un escurridizo asesino  está exterminando a los supervivientes del Holocausto que viven en Miami.

Mis impresiones:

Angustiosa, ese es el adjetivo con que definiría esta historia, y es que desde el primer momento el desasosiego se me metió en el cuerpo, había momentos en que la lectura dejaba de ser un placer y mi ánimo andaba por los suelos y es que sentía el peligro bien cerca, la tensión se  cortaba con cuchillo.

Aunque es una de sus primeras novelas y quizás no sea la mejor, se que no será lo último que leeré del autor, por comprobar si es capaz de meterme de nuevo en la historia que me cuenta, si los personajes vuelven a interactuar conmigo de la misma forma.

Puede que el punto de partida no sea original, el pasado que vuelve para rendir cuentas, en este caso el pasado se remonta al Berlin de la Segunda Guerra Mundial, un personaje que nadie conoce, que solo han visto unos pocos durante unos segundos, sin embargo era temido por los judíos. Los delatores fueron detenidos cuando terminó la guerra, nadie se explica como después de cincuenta años empiezan a aparecer asesinados supervivientes del holocausto y todos parecen haber visto a La sombra, el más cruel y despiadado de todos ellos.

El trasfondo histórico, o la intrahistoria

Siempre he sostenido que en casi todas las novelas se aprende algo, y me gustan las que sitúan su intrahistoria en la II Guerra Mundial, y el holocausto judío. El ser humano tiene un fuerte sentido de la supervivencia, así que cuando se siente amenazado suele usar todos los medios a su alcance para evitar lo desconocido. Si Hitler fue capaz de encontrar las madrigueras de muchos de ellos es porque evidentemente alguien los delataba y lo más duro de digerir es que sea alguien de tu propia comunidad el que te venda.

Las presiones y el miedo a morir sacan del hombre lo peor de si mismo, así que si para salvar la vida había que delatar a familiares y amigos, había que no tenía ningún reparo en hacerlo, se les llamó los cazadores y tuvieron un papel muy importante en el exterminio que ideó el Führer en su camino a la instauración de la supremacía aria.

La vida de esos cazadores tenía sentido mientras eran útiles, después como iba Hitler a olvidar que ellos mismos eran judíos, muchos desaparecieron y otros fueron juzgados al final de la II Guerra Mundial, pero siempre hay alguno astuto que consigue esfumarse y parece ser el caso de nuestra sombra, alguien a quien todos temen, del que solo conocen su mirada, y su crueldad.

Nos encontramos ante una novela irregular que comienza fuerte, con un intento de suicidio frustrado por una mujer asustada que teme por su vida. Cuando a la mañana siguiente aparece asesinada en su cama Simón, policía de homicidios retirado, decide investigar, salir de la monotonía que se ha convertido su vida. Lo que me sorprende es que la policía teniendo el caso cerrado decida dar crédito y pábulo a las declaraciones de un anciano que suenan inverosímiles.

Personajes:

El principal acierto de esta novela para mí son sus personajes, y la forma en que Katzenbach los dibuja dotándolos de una sicología compleja y gran cantidad de matices. Casi todos los personajes pertenecen a minorías con lo que tienen que luchar contra las desigualdades sociales, Sophie es judía, Walter el jefe de homicidios es afroamericano y Espy Martinez la fiscal es hispana. Todos y cada uno de ellos arrastran un pasado que los ha marcado y ha condicionado su vida.

En el caso de Sophie es una superviviente del Holocausto que se ha negado a hablar con su hijo y su marido de sus vivencias en la Alemania de Hitler, de sus sufrimientos, sin embargo cuando muere su hijo nos hace participe de los miedos de su madre que han condicionado su vida, sin explicaciones, como si de supersticiones se trataran. La fuerza que irradia este personaje es impresionante, consigue meterte el miedo y el desasosiego en el cuerpo, el mismo que ella siente desde el momento en que se cruza con una mirada acerada y entiende que después de tantos años la ha encontrado y esta vez terminará con ella.

Walter es un niño pobre afroamericano, durante toda su vida ayudado por su madre ha luchado por vencer el destino que la sociedad y la vida le tenía reservado, a fuerza de perseverancia y mucho sacrificio, ha logrado salir de la marginalidad, ha encontrado un trabajo que le llena, sin embargo no es capaz de olvidar las penalidades. El mismo a través de monólogos nos hace participe, nos explica como ha llegado a ser Jefe de policía, quizás este momento en que la acción se ralentiza muchisimo es el que menos me ha gustado, porque me ha llegado a sacar fuera de la trama en más de una ocasión, porque me daba la sensación que me metían la historia con calzador, nada tenía que ver con la investigación que estaban llevando a cabo.

Espy es hispana, una mujer atormentada por los remordimientos y la culpa, que no puede olvidar la muerte de su hermano, que convive con unos padres que desde aquel día mueren un poquito más y la tienen vigilada, cada paso que da lo hace para expiar unas culpas que el lector no acaba de entender, al menos yo no lo logré, su historia si no me parece tan forzada si me lo ha parecido esa química que nace entre ambos a pesar de todo tenerlo en contra.

La novela va de menos a más, creciendo la tensión a la par que la investigación avanza y se estrecha el cerco sobre el culpable, la valentía que muestra una de las judías al no querer esconderse más es impresionante después de haber sufrido tanto. Al mismo tiempo recuerdo con verdadero cariño el momento en el que el hijo de la vecina de Simón le dice que su madre nunca ha contado nada de su pasado, sin embargo todas las decisiones y todas las acciones que han regido su vida desde niño han estado influenciadas por esas vivencias que le han marcado para siempre.

Es de agradecer que el autor no se saque ningún as de la manga, que el final sea natural y para nada forzado, puede que la novela no sea del todo redonda, pero es más que digna. Katzenbach no se ha valido de las florituras para crear el ambiente de tensión y miedo de las víctimas, se ha valido de un lenguaje sencillo, ágil en el que ha combinado monólogos y diálogos, con unos personajes bien dibujados, unos más que otros, con una sicología compleja y muchos matices. Narrada en tercera persona por un narrador omnisciente se nos ofrece la trama desde todos los puntos de vista posibles.

Por primera vez siento que gracias a la lectura simultánea he comenzado la casa por los cimientos, porque mi intención era leer El sicoanalista, la que es considerada la mejor obra del autor y posiblemente esta me hubiera parecido poco madura de haberla abordado después de su obra cumbre.

Conclusión:

La sombra es un thriller de manual, con todos los tópicos y arquetipos, a los que John Katzembach ha sabido darle un giro de tuerca, dotándola de unos personajes bien dibujados y con carisma que dan vida a la historia, mantienen la tensión y el suspense, y la hacen diferente a todos los clichés que podamos haber visto hasta el momento.

Es una lectura para abordar en cualquier momento con el telón de fondo del Holocausto judío en el que no se profundiza pero que a mi modo de vez actúa como reclamo lector. A mi, a pesar de tenerme enganchada a su páginas me hizo falta un respiro, leer algo más optimista y desvincularme un poco de los personajes que me traspasaban su miedo, su angustia y desasosiego.

No es su libro más conocido, es anterior a este y seguro que menos maduro, pero merece la pena perderse entre sus líneas.


Retos

12 meses, 12 libros

Eternos pendientes

Cruce de caminos negro y criminal


miércoles, 29 de octubre de 2014

Como en un espejo...





Ay esos bolsos grandes que además de fastidiarnos los hombros y las cervicales se convierten en un pozo sin fondo cuando suena el móvil. Encontrarlo se convierte en una odisea y terminas haciendo lo que nuestra protagonista, pero es que a mi me vuelven loca los bolsos grandes, esos en los que cabe casi cualquier cosa y que después hay que haber desayunado, comido o merendado dos veces para levantarlo.

Seguro que a las mujeres os suena este pasaje y los hombres os habréis desesperado en más de una ocasión con vuestras mujeres, amigas, novias, o hermanas cuando rebuscaban desesperadamente sin dar con el dichoso movil, con las llaves o con lo que necesiten en ese momento.

El fragmento esta sacado de Tardes de Chocolate en el Ritz

Pero sonó el móvil

Desafortunadamente, lo había metido en el bolso de cualquier manera, como quien lanza un guijarro al agua o un papel a la papelera. Suelo llevar bolsos enormes, de tal tamaño y envergadura que llenarían de envidía a la mismisima Mary Poppins; pesan como un mal matrimonio y a la larga te destrozan el hombro, pero en ellos cabe casi de todo, incluyendo el ordenador. La única pega que tienen es que , cuando necesitas encontrar algo con urgencia, resulta misión imposible.


El telefono porfiaba. Los de las mesas próximas nos observaban sin disimulo. Marta permanecía flemática; yo me azoré. A toda prisa, empecé a desocupar el bolso. Primero el Mac, guardado en su correspondiente funda, después, el cargador; luego dos libros y un cuaderno Moleskine; las gafas de sol, las de leer, un peine el colorete, las cosas que no quieres que se vean... Cuando saqué la bolsa con los zapatos de repuesto (siempre llevo zapato plano para patear Madrid), en las profundidades, divisé el maldito móvil.  (Pág 42).

Mi bolso no es tan grande, jajaja no suelo llevar el Mac, más que nada porque mi portatil es enorme, el calzado de repuesto también suelo prescindir de él, pero todo lo demás puedes encontrarlo en mi bolso, y ahora que voy rehabilitación se puede encontrar también un pantalon corto, y las almohadillas del tens, a mi no me duele a la larga el hombro, si no a la corta, y el movil siempre suele estar debajo de aquello que no quiero que se vea, en mi caso eran tampax y compresas, así que les habilite un neceser para no tener que sulfurarme más de la cuenta cuando me tocaba operación desalojo.

Supongo que a más de una os ha pasado algo similar...

viernes, 24 de octubre de 2014

Tardes de chocolate en el Ritz. Reyes Calderon

Me confieso adicta al chocolate, aunque ultimamente me estoy controlando bastante, ¿porque todo lo que está bueno engorda tanto? Ya os podéis imaginar que un titulo así captara mi atención de inmediato, ya lo hizo en su momento cuando se publicó, pero con tanto pendiente por leer lo dejé pasar. Sin embargo y a pesar de tener orden de alejamiento de bibliotecas, de  vez en cuando he de visitarla para buscar los libros obligatorios de mi  hijo mayor.

Se me ocurrió pasar por la sección de adultos y allí en la estantería de destacados estaba, muy bien acompañado por cierto, pero si ya el chocolate había llamado mi atención el subtitulo terminó por convencerme, Dos mujeres en busca de la felicidad. Y desoyendo a mi particular Pepito Grillo que me repetía sin cesar que tenía muchos libros en casa en espera de ser leídos, me lo llevé en el bolso, iba a convertirse en mi lectura viajera no en vano disponía de todo un mes para devolverlo a la biblioteca.

Pronto me dí cuenta de que el libro no era lo que yo había esperado, que tampoco se muy bien que esperaba, supongo que algo más en la línea de Deseo de Chocolate de Care Santos, una novela cuya trama versara sobre el cacao, su elaboración, sus posibilidades, sin embargo el titulo no es más que una excusa, y el chocolate tiene poca presencia en este libro que supongo que es el más intimista y personal de la autora sin desnudar demasiado su intimidad, al menos no la de su familia, a la que protege celosamente.

Os adelanto que el libro me ha gustado a pesar de no ir por los derroteros que yo había imaginado, me ha hecho reír, entristecerme y sobre todo reflexionar y eso siempre es bienvenido, al final la felicidad no son más que pequeños instantes en los que uno experimenta un subidón.

La autor@:
Reyes Calderón es escritora y profesora. Doctora en economía y Filosofía, es decana de la Universidad de
Navarra, donde, además imparte clase. Ha escrito varios libros de ficción. Público y critica aplaudieron su saga protagonizada por la juez Lola MacHor, compuesta por los exitosos Los crímenes del número primo, El expediente Canaima, El último paciente del doctor Wilson o La venganza del asesino par. Con el jurado número 10 se alzó con el premio Abogados de Novela. Tardes de chocolate en el Ritz es, sin duda, su libro más personal.

Argumento:

Reyes Calderón nos ofrece en Tardes de Chocolate en el Ritz un relato lleno de chocolatinas tentadoras, fracasos de chocolate negro, risas de trufa, profundas conversaciones sobre el amor, la amistad, la familia y el valor del trabajo tan deliciosas como el chocolate más auténtico.

La noche en que se conocieron en la recepción de una embajada, nada hacía presagiar que Marta y Reyes acabarían siendo amigas. Excéntrica, adicta al lujo, con varios fracasos amorosos a sus espaldas y un marido recién estrenado, Marta no parecía tener nada en común con Reyes, una mujer volcada en su profesión y su familia. Pero el destino las unió y, contra todo pronóstico, comenzaron  a reunirse el tercer jueves de cada mes en el Ritz. Entre animadas charlas y reconfortantes tazas de chocolate, sus vidas terminaron entremezclándose. Porque, sin saberlo, las dos andaban en busca de la misma felicidad.

Mis impresiones:

Es complicado catalogar este libro, si bien lo miramos no podemos decir que sea una novela, pero tampoco es un ensayo, lo que si está claro es que el encargo que le hizo la editorial era un libro de no ficción, sin embargo solo el personaje de Reyes es real y reconocible y la autora nos lo deja bien claro al final del libro.

Cuando uno se encuentra con un cometido de esa índole lo primero es decidir sobre que escribir, y lo primero que a uno le viene a la mente es lo cotidiano, escribir sobre cosas que pueden pasarle al común de los mortales y así buscar con el lector ese punto de complicidad. Sin embargo pronto descubrimos que hay parcelas de la vida de la autora que ella no está dispuesta a compartir, como puede ser el día a día de su pareja o de su familia, aunque nombre a su marido y a sus hijos.

Así aparece en escena Marta, la antítesis de Reyes, a veces cuesta creer que dos personas tan distintas puedan forjar una bonita relación de amistad, pero como las meigas, haberlas haylas. Reyes es una mujer bastante conservadora en muchos aspectos y muy progresista en otros, Marta es una mujer que va de progresista y en el fondo es más conservadora de lo que piensa. A cada una les interesan unos temas y tienen unas prioridades en la vida, pero siempre encuentran ese punto de equilibrio.

Reyes se nos presenta como una mujer casada desde hace treinta años con el mismo, madre de 9 hijos, trabajadora dentro y fuera del hogar, una mujer de su tiempo, con sus viajes de trabajo compaginados con la cocina, los deberes de los niños, y las menudencias de pareja. Sus inquietudes su trabajo, sus hijos, sus libros...

Marta sin embargo es una mujer bastante frívola, casada por amor o por interés, poco importa, vive la vida como si fuera el último día, gasta a manos llenas, en ocasiones por molestar a su poco atento marido, sus principales intereses la moda y las compras.

A pesar de estar tan presente el chocolate en el título, no es precisamente eso lo que ambas mujeres consumen en el Ritz, preocupadas por la figura, Reyes porque después de nueve partos su cuerpo no es precisamente esbelto, Marta porque depende de tener un cuerpo diez para seguir encandilando a su marido, un empresario mayor que le da manga ancha con la visa oro.

Sin embargo como la vida no siempre nos da una buena mano y en ocasiones las cartas nos son aviesas, es en ese momento donde el chocolate gana protagonismo, ya se sabe que con cacao las penas son más llevaderas y los remordimientos más recalcitrantes.

En este libro Reyes nos ofrece bonitas reflexiones sobre el amor, la fidelidad, la amistad, la familia, el trabajo remunerado o no, y la importancia de sentirse útil, también le concede espacio a la economía, tema del que es conocedora. Nos hace reír, porque las ocurrencias de Marta son únicas y nos hace llorar porque la vida también da palos.

Parece que el libro se va escribiendo a la vez que lo vamos leyendo y es que la autora nos va contando como va a abordar la escritura, porque va a hacer caso o no de las recomendaciones de Marta, que es lo que espera de sus lectores para ir poco a poco centrándose más en esas reflexiones que tanto me han hecho pensar y que han hecho que más de una vez estuviera a punto de pasarme la estación de tren.

Lo que  más me llamó la atención desde el principio es que al principio de cada capitulo alineado a la derecha un texto en cursiva posiblemente extraído de otros autores encabezaba y a la vez resumía lo que podíamos encontrar más o menos en él. Reyes nos hace participes de la elaboración del libro, exhorta el al lector en alguna ocasión, utiliza un lenguaje intimista, y no rehuye las explicaciones económicas, filosóficas o de cualquier índole que aparezcan en el transcurso de este largo monologo, salpicado de ingeniosos diálogos. A pesar de no ser una novela se lee como tal y tiene su mismo ritmo, e incluso un poco de intriga, aunque sea mínima.

Finalmente si algo destaca en el conjunto de esta lectura es el optimismo que irradia, no todos los días nos levantamos con el pie derecho, no todos los días nos sonríe la suerte o la vida, sin embargo la autora se empeña en ver el vaso medio lleno, y yo me atrevería a decir que a veces incluso casi lleno y esa forma de entender y ver la vida es la que intenta contagiarnos a través de la la historia de estas dos mujeres tan distintas entre sí que se atraen. Reír y llorar forman parte de nuestro día a día pero puestos a elegir mejor minimizar los problemas, buscar soluciones mientras el chocolate nos proporciona ese pequeño momento de felicidad ansiado.

Conclusión:

Os recomiendo la lectura de este libro por el optimismo que irradia, porque se lee como una novela aunque no lo sea, porque las reflexiones nos obligaran a plantearnos temas que tocamos frecuentemente.

Cualquier autor deja una parte de sí mismo en todos sus libros, creo que Reyes en este nos ha regalado su forma de ver la vida, preservando lo más importante para ella su intimidad y su familia, eso no está en venta, y sinceramente se lo agradezco si busco notas de sociedad o periodismo rosa me acerco a las revistas que es su cometido.

Ahhhhhhhh y procura leer cuando tengas el estomago lleno, porque la autora y su amiga tocan poco el chocolate, pero seguro que tu te atiborras si eres adicta a él.


Retos

25 españoles

lunes, 20 de octubre de 2014

La Hermandad. Marcos Chicot

Parece que últimamente tengo predilección por empezar la casa por el tejado, y cuando digo últimamente no me refiero a hace un mes, ni dos, ni siquiera medio año, llevo ya al menos un par de años de caótico fluir de lecturas. Y digo esto porque conocí a Marcos Chicot a través del mail que me mandó para promocionar un libro solidario escrito a varias manos, cuyo objetivo era captar fondos para Asociaciones de Síndrome de Down, con ilustraciones de muchachos aquejados por esta discapacidad. A pesar de no hacer publicidad de novedades, libros... me pareció una iniciativa tan bonita, tan cuidada y hecha con tanto mimo y cariño que me dejé llevar y rompí una de mis normas.

A raíz de aquello intercambiamos correos y Marcos me ofreció El asesinato de Pitágoras, pero por una serie de circunstancias la novela tardó tanto en llegar que me encontraba yo embarcada en otros proyectos, en un trabajo esporádico que  me absorbe muchas horas, en la recuperación de una lesión de rodilla que a día de hoy continua y sigo dedicándole horas a conseguir recuperarla lo máximo posible y en sacar adelante proyectos en la Asociación de Padres del colegio de mi hijo pequeño. 

Con ese panorama mi tiempo para leer se redujo bastante, a la par que el tiempo para escribir y visitar blogs. El asesinato de Pitágoras no es un libro ligero de peso y mis hernias cervicales aconsejaban no sacarlo de casa, y era precisamente donde menos tiempo tenía para dedicarlo a la lectura, el sueño me vencía irremediablemente. Este verano he estado trabajando muchísimo, lejos de mi pueblo y me desplazaba en coche, así que mis dos o tres horas después de comer dedicadas a mi mayor placer desaparecieron, en Julio porque trabajé en horario vespertino, en agosto porque llegaba sobre las cuatro de la tarde y abochornada.

Sin embargo, cuando Marcos me anunció la salida de su nueva novela y me ofreció la posibilidad de reseñarla no me supe, ni quise negarme, acepté encantada y ni siquiera pensé que pudiera ser una continuación de la primera. Cuando llegó a casa todavía no se había puesto a la venta en librerías y me propuse abandonar todo lo que tenía entre manos y dedicarme en exclusiva a La Hermandad. La terminé al día siguiente de su publicación, pero de nuevo el trabajo llamó a mi puerta y no he podido escribir antes mis impresiones.

Os adelanto que Marcos me ha convencido con su prosa, que no haber leído El asesinato de Pitágoras no ha sido un obstáculo para no disfrutar de La Hermandad, quizás la desventaja que le veo es que si no dejo pasar un tiempo hay muchos elementos de suspense que me han sido desvelados y le pueden restar interés a la primera novela del autor. En todo caso al final del libro Marcos ha tenido la gentileza de adelantarnos unos capítulos de su nueva novela Regreso a la muerte que cierra la trama que comienza con El asesinato de Pitágoras, y os puedo asegurar que es tan adictiva como esta que me ocupa, que tiene previsto su lanzamiento si no recuerdo mal  el primer trimestre del 2015, y me gustaría haber leído el génesis de esta digamos trilogía, a pesar de que cada libro es autoconclusivo, no es necesario leer el anterior para que la historia te atrape, y en ningún momento tienes la sensación de que te falten datos, tal es la maestría del autor para ponernos en situación sin dar nada por conocido.

Como podréis intuir la novela me ha proporcionado tardes de verdadero placer lector, en las que la historia antigua, las nuevas tecnologías, el estudio de la mente y el mal en su máxima expresión se han dado la mano, se han combinado a la perfección para dar lugar a una trama absorbente, adictiva, bien estructurada e hilada en la que no queda ningún fleco suelto.

El autor: 

Llama la atención los pocos datos que proporciona la editorial sobre el autor, y esos mismos me web.
propongo compartir con vosotros, si queréis acercaros más a él hacedlo a través de su página

Marcos Chicot nació en Madrid en 1971. Es psicólogo clínico y economista. Ha ganado el Premio de Novela Francisco Umbral, así como el Premio Rotary Internacional de Novela. También ha sido finalista del Premio Max Aub, el Juan Carlos Forner, el Ciudad de Badajoz y el Premio Planeta.

Ha publicado en Duomo El asesinato de Pitágoras (2013), un éxito de ventas en España; traducido a varios idiomas. Esta casado y tiene dos hijos: Lucía (2009) y Daniel.

El autor está muy sensibilizado con las personas discapacitadas, palabra que no me gusta nada, puesto que su hija padece Síndrome de Down, por ese motivo esta muy involucrado en las iniciativas de integración social de este colectivo, en la recogida de fondos para las Asociaciones que luchan por hacer su vida más fácil y placentera. Marcos dona un 10% de los beneficios que obtiene por la venta de sus libros a ONGs de ayuda a personas con discapacidad, de ahí el agradecimiento hacia sus lectores, porque sin ellos no sería posible.

Argumento:

España, siglo XXI: Irina, Daniel y Elena desarrollan proyectos punteros que exploran las capacidades y los límites del cerebro y los ordenadores. Cuando se conocen a través de Mensa, la mayor organización de superdotados del mundo, descubrirán que nada es lo que parece, y que ellos son las piezas decisivas de una guerra que comenzó hace 2500 años.

Cartago, siglo VI a C.: Ariadna, la hija del filósofo Pitágoras, recibe junto a su esposo Akenón un pergamino con una noticia que encarna la peor de sus pesadillas. El terrible mensaje incluye un pentáculo invertido, el símbolo abominable que representa todo lo opuesto a las elevadas enseñanzas de su padre. De inmediato se desata una vertiginosa espiral asesina tras la que se adivina una mente poderosa y despiadada.

En ambas épocas, los protagonistas intentarán descubrir la identidad de su enemigo antes de que acabe con todos ellos... pero se encontraran con respuestas para las que no están preparados.

Una trama impactante. Una hermandad milenaria. Una lucha que determinará el destino de la Humanidad

Mis impresiones:

Siempre me han gustado las novelas de sectas y hermandades secretas, si bien hubo un tiempo en que aparecían como setas y la verdad es que llegaron a aburrirme. Las dejé de lado y sólo de vez en cuando me sumerjo en ellas, suelen estar muy bien seleccionadas y cumplirse mis expectativas.

A Marcos Chicot narrativamente hablando no lo conocía, su novela esperaba en mi estantería, pero cosechó tan buenas criticas que supe que iba a encandilarme... y la verdad es que acerté de lleno, y aunque mi tiempo para leer era mínimo duró poco entre mis manos, una semana, todo un record si tenemos en cuenta que estábamos en fiestas patronales y a penas paraba por casa.

La Hermandad es una novela bien narrada, bien documentada y con unos personajes complejos bien perfilados tanto desde el punto de vista físico como desde el sicológico. Cada uno de ellos es rico en matices, están sometidos a presiones extremas y sus reacciones son tremendamente humanas, hasta el punto de poder empatizar con ellos fácilmente.

Tanto el Cartago antiguo donde Ariadna y Akenón viven las peripecias que dan  origen a esta lucha milenaria, como el Madrid actual están descritos con maestría, con todos los datos que el lector necesita conocer para situarse y sin paja que le despiste. Ambas historias se van alternando en la novela sin que ninguna de ellas reste intriga, ni importancia a la otra, el destino de los cartagineses de adopción va parejo al de Elena y Daniel nuestros protagonistas en el siglo XXI.

Reconozco que mi conocimiento de la historia de Cartago es nulo, ni siquiera recuerdo leves brochazos con lo que esta novela ha hecho mis delicias, me ha lanzado a investigar más sobre el periodo, la forma de organizarse tanto social, como política, y economicamente, y cuando una historia me lanza a estas practicas es que me ha ganado desde la primera página.

Nos encontramos ante un thriller trepidante made in Spain, en la que la acción comienza ya en las primeras páginas y va in crescendo, el autor consigue mantener la atención del lector recurriendo a giros en la argumentación que casi siempre nos pillan de sorpresa y también con otro recurso que últimamente va tomando adeptos y que si no recuerdo mal se llama Cliffhanger, y que consiste en cortar la narración en el punto álgido, en este caso si se encontraba en Cartago la acción se traslada a Madrid o viceversa, de esa manera se consigue mantener la tensión en el lector hasta que la trama vuelve donde se ha cortado.

Marcos Chicot tiene un estilo correcto, ágil, en el que combina a la perfección ficción y realidad, no huye de las descripciones pero tampoco abusa de ellas, el lector se sume en una vorágine que va pasando páginas sin que sea capaz de cerrar el libro salvo por fuerza mayor. Si la historia del pasado atrapa la del presente a veces aterra. La sociedad que retrata Marcos es la que nosotros vivimos, la sociedad de la globalización, en la que funcionamos a golpe de tecnología y es precisamente esta la que nos hace vulnerables, la que nos expone a miradas indiscretas, la que por un uso inadecuado nos deja a merced de mentes perversas, y privilegiadas.

Hay momentos en los que he pensado que simplemente se trataba de una ficción, que no podía darse en la realidad, después mi mente a volado a los hackers, personas capaces de entrar en nuestro ordenador por más cortafuegos que coloquemos, por más entendidos de la materia que seamos, y no es mi caso. El autor ha logrado ponerme los pelos de punta y de erizarme el vello ante las posibilidades que plantea.

Soy una apasionada de la psicología, nada es más fascinante que la mente humana, desde tiempos remotos se fantasea con la posibilidad de descifrar el funcionamiento del cerebro y potenciar el saber, el conocimiento... Hay muchas formas de potenciarlo y sin embargo ninguna de ella cien por cien efectiva. El estudio de Elena me ha fascinado, el proyecto de Daniel me ha aterrado por la posibilidad de que pueda ser usado para fines poco éticos.

Sin duda alguna Marcos ha tocado mi fibra sensible ha combinado dos temas de máxima actualidad, al tiempo que para mi al menos de máximo interés, si ya la novela ha conseguido inquietarme su carta a los lectores en la que nos explica el proceso de elaboración del libro, que hay de ficción y realidad en él, llega a abrumar, y solo espero que no desencadene una sicosis, aunque no está de más tomar precauciones.

La hermandad tiene un final tan impactante como abierto, un final dramático digno de cualquier película que se precie, en el que no se sabe muy bien quien ha ganado la batalla si el mal o el  bien, si la lucha que los protagonistas mantienen consigo mismos los va a destruir o va conseguir salvarlos. Sin duda el autor está preparando el terreno para su próxima novela en la que continua la lucha contra el mal que se desveló en el Asesinato de Pitágoras, en la que Elena y Daniel tienen un papel importante y seguro que otros personajes entran en acción, por ello nos ofrece los primeros capítulos de Regreso a la muerte... y a mi me ha apetecido continuar leyendo, pero habrá que esperar hasta primeros de 2015 para tener ese placer.

Conclusión:

Si me habéis seguido hasta aquí sabréis que os recomiendo encarecidamente su lectura, si habéis leído El asesinato de Pitágoras no os podéis perder esta, si no lo habéis leído y lo tenéis en la estantería o tenéis previsto leerlo hacedlo siguiendo el orden establecido, no hagáis como yo que creo que gran parte de la tensión e intriga de la primera novela me la he cargado con la lectura de esta.

Cómo ya os he dicho las novelas de este autor son autoconclusivas, por lo que si quieres pasar de leer su primera novela no te sentirás en ningún momento perdido, y si hace tiempo que la has leído no necesitas refrescarla el autor te va guiando, no da nada por conocido, incluye flashback constantemente que nos situan en El asesinato de Pitágoras.

Si te apetece sumergirte en una historia de hermandades secretas que luchan por erradicar el mal que pretende conquistar el mundo para postrarlo a sus pies no te puedes perder La Hermandad, con sus carismáticos personajes y la inclusión del conocimiento de la mente y las tecnologías propias de nuestro globalizado mundo seguro que te atrapa, te seduce, te pone los pelos como escarpias y las páginas vuelan en tus manos. Es un thriller tan adictivo como trepidante, bien documentado y narrado.

¿Se le puede pedir algo más? Yo creo que no.

PD: Aunque ya lo he  mencionado en el apartado del autor creo que merece la pena mencionarlo de nuevo, el autor dona un  10% de lo que obtiene de la venta de sus libros a ONGs de ayuda para personas con discapacidad, creo que es una razón a tener en cuenta a la hora de optar por comprar sus libros.

Retos:

25 españoles
cruce de caminos negra y criminal




sábado, 11 de octubre de 2014

39 cafés y un desayuno. Lidia Herbada

Voy a ver si cojo carrerilla, si termino de perfilar borradores, o los rehago completamente como este, y es que el dejar las cosas olvidadas en una carpeta hace que las introducciones se queden desfasadas. Poco a poco os iré acercando mis lecturas veraniegas, y las más recientes, iré alternando por aquello de no perder impresiones frescas en pos de otras que ya tengo que refrescar mediante notas. 

Siempre he defendido que cada libro tiene su tiempo y su lugar, los que os paseáis por aquí sabéis que no suelo frecuentar en demasía el chick-lit, que es un género que no me acaba de llegar y con el que intento ser justa a pesar de todo. Me encontraba sumergida entre las páginas de un libro que me hacía jirones el alma, y necesitaba intercalar una lectura que actuara como balón de oxigeno, y pensé que este sería una buena opción, puesto que se adivinaba humor entre sus páginas. No es la primera vez que recurro a esta técnica cuando un libro consigue arañarme el alma, pero suelo recurrir a novela erótica, esta vez decidí jugarmela, la curiosidad pudo conmigo, y con mis prejuicios y decidí descubrir el porqué del éxito de ventas de este libro en Amazón, que ha supuesto que Espasa apostara por él.

No puedo decir que me haya entusiasmado la trama, ni que me hayan encajado todas las piezas, sin embargo cumplió su función, entretenerme y curarme los arañazos y jirones. Para mi la autora explora un territorio literariamente novedoso, las páginas de contactos, un espacio para mi desconocido porque tengo pareja desde muy joven, y nunca he recurrido a estas páginas, aunque sí amigos que están bastante contentos con el resultado.

Si algo me ha sorprendido es el optimismo que irradia la protagonista a pesar de todo, y que por ende transmite al lector y sobre todo el final me ha parecido verosímil, porque mientras leía pensaba que me lo iba a meter con calzador y eso ya hubiera sido el colmo del despropósito, si te gusta el género disfrutarás con Amelie, Martina y sus citas on line.

La Autor@:

Lidia Herbada nació en Madrid. Licenciada en Periodismo por la Universidad San Pablo CEU,
comenzó su carrera profesional en la Agencia EFE. Posteriormente ha trabajado como responsable de comunicación en una empresa punto com. Su carrera siempre ha estado encaminada hacia el mundo del arte, la fotografía, la publicidad y las nuevas tecnologías. Algunos de sus relatos han sido publicados en revistas, blogs culturales y talleres de escritores, y ha sido finalista en varios premios con sus novelas, Dame un mes soltera, Festival Eñe; Sinfonía de silencios, Premio Ateneo de Valladolid.

Argumento:

¿Que sucede cuando el amor llama a todas las puertas menos a la tuya?

Martina es una chica treintañera sin suerte en la búsqueda del amor perfecto hasta que su hermana decide tomar cartas en el asunto. Pero estamos en el siglo XXI y el amor ya no está en el aire, está en la red. Para encontrarlo, sólo hay que armarse de una buena dosis de paciencia, unas gotas de chispa y un ordenador con los megas suficientes para que no se quede colgado en el momento cumbre.

Cuando el mundo virtual se convierte en realidad, Martina pensará que sus citas son como los cafés: a veces cargados, otras espesos, cortados o descafeinados. ¿Encontrará el café perfecto, el que se sirve con un delicioso croissant y zumo de naranja?

Mis Impresiones

Ya he reconocido que no es un género con el que me sienta identificada, ni con el que disfrute en exceso, además me ha costado empatizar con la situación porque es completamente ajena a mí, ni siquiera la ha vivido gente de mi entorno más cercano, por lo que me sonaba a chino. Nunca fue una prioridad para mi encontrar pareja a pesar de que llegó recién estrenada la veintena y llevamos juntos veintidos años, quizás por ello me llamaba la atención como podía la autora enfocar la historia, sin mitificar este tipo de páginas y sin demonizarlas y la verdad es que pienso que ha salido bastante airosa y ha sabido retratar a la flora y fauna que se mueve por la red, ya que no son exclusivos de estas webs.

Una celestina del s. XXI

Amelie es una chica extravertida, que ve como su introvertida hermana no encuentra su pareja perfecta y mediada la treintena cada día se encierra más en si misma. Se marca como objetivo encontrar al hombre de su vida, para ello le crea un perfil en una página de  contactos y actúa como filtro de sus citas.

A través de los perfiles la autora nos va presentando a los distintos prototipos de hombres que uno puede encontrar en la red, desde el que pone una foto ajena, el prepotente, el directo, el que embelesa y vende humo, el que busca una esclava... La sonrisa aflora a los labios en más de una ocasión aunque la protagonista no lo pasa precisamente bien, pero siempre intenta ver el lado positivo.

Sin embargo la aventura no sale como Amelie la había imaginado, encontrar pareja a Martina es un poco complicado y al final esta termina asociando sus distintas citas a los distintos tipos de café y estos se le acaban atragantando, y al lector termina por resultarle un recurso repetitivo, al menos a mi me lo pareció.

Amelie es directa, sabe lo que busca su hermana y prepara el camino a la presunta pareja, aún así las situaciones que viven ambas en ocasiones están forzadas, y ojo se que la realidad a veces supera la ficción y en este campo como en otros seguro que también se da.

De esta novela lo que me ha sorprendido es la narradora, esta nos habla en primera persona nos cuenta sus peripecias para encontrar la media naranja de su hermana mayor, sin embargo la protagonista es precisamente esta última y llama la atención que Amelie conozca tanto de las citas, de las emociones, de las frustraciones que esos cafés le dejan. Incluso cuando no  media el filtro me parece que esta demasiado informada y eso no ha dejado de chirriarme durante toda la lectura.

Creo que Lidia en su apuesta ha arriesgado un poco, la forma de narrar puede ser original, sin embargo hay momentos que parece que la narradora se calce la piel de la protagonista. Otra cosa que ha llamado mi atención es la personalidad de Martina, una mujer podríamos llamar madura y no por la edad que tiene, segura de si misma y del terreno que pisa, que tiene muy claro sus prioridades en la vida, con la cabeza me atrevería a decir bien amueblada, y sin embargo se transforma en un pelele, en un personaje sin voluntad propia, capaz de sufrir engaños, abandonos, de tolerar mentiras en su propia cara, no voy a decir que no existan personas así, a las que el amor las desarme de tal forma que dejen de tener claro cual es su lugar en el mundo y sus prioridades, pero eso puede ocurrirte una vez, con una persona especial, pero varias y en  pocos meses no lo veo yo muy claro.

A pesar de todo como retrato de la situación y de la forma de salir de ella, me ha parecido perfecta, porque el mal de amores no lo cura nadie mejor que las amigas y sus locas ideas, y si algo tiene Martina a su alrededor es un grupo alocado y demoledor que le levanta el animo cada vez que decae, que ayudan a la celestina a buscar ese prototipo de príncipe azul, que tampoco es que sea demasiado exigente, pero escasean porque cada uno va a lo que va.


Conclusión:

Aunque a mi no me ha terminado de llegar y me han chirriado algunos aspectos, reconozco que quizás le he pedido más a esta novela de lo que me pretendía dar, es un género que no me termina de gustar, pero pienso que esta novela tiene mucho potencial y seguro que en manos más adecuadas se le saca más provecho.

Me ha gustado la fina ironía de la autora, su humor, y ese toque optimista que destila la historia, una lectura perfecta entre novelas más densas. Una narración fresca y actual, tan cercana que parece que estés en una reunión de amigas.

jueves, 9 de octubre de 2014

Cómo en un espejo...



Retomo en esta sección que no tiene periodicidad fija, que tan solo ve la luz cuando alguna cita me ha hecho empatizar tanto con  ella que me veo reflejada, pero hace tanto tiempo que no la actualizo que debéis pensar que los libros no me llegan, y todo lo contrario, ahí tengo las citas arrinconadas y ahora he decidido que ha llegado su momento.

Para uno desnudar el alma tiene que encontrar el momento de hacerlo, con esta sección es lo que hago, regalaros pedacitos de mí, pero ese tipo de regalos también comporta dar armas para aquellos que no te quieren bien, así que los dosifico y algunos no ven nunca la luz.

Este me ha llamado la atención poderosamente y además se que muchos bibliofilos lo compartirán, ya me contaréis si no.

En los años que estaba sola, invitaba a la felicidad a visitarme. Me gustaba prepararme una bandeja con un té y algo rico para picar. Lo comía despacio, ponía música y me sentaba en el sofá a leer. Si por azar un buen libro caía en mis manos _ uno de esos en los que el autor te agarra del cogote, te mete en el bolsillo de su chaqueta y te arrastra a sentir lo que él siente, a vivir lo que él vive_,el bienestar me invadía como una brisita de esas cálidas y suaves que va adormeciéndote entre algodones.

"La felicidad existe... La felicidad existe..."

Repetía la frase como si hubiera encontrado la clave de una caja fuerte que contenía el tesoro. No podía olvidarla. Saborear la felicidad... Degustarla... Empaparte de ese simple y mágico sentimiento en el que la vida se pone en orden y la armonía te arropa. (Donde quiera que estés. Elena Moreno. Pág 208)

Cierto es que leo a cualquier hora, pero cuando me dejan sola en casa lo disfruto como una enana y si ese libro me atrapa en sus redes, me sacude los sentimientos y los monta en una montaña rusa, la felicidad es más que completa, y suelo sentarme con algo para picar y para beber, unas veces té, otras café con leche, otras un refresco, dependiendo de la estación del año y de la lectura que tengo entre manos. Y dejo las horas discurrir y la serenidad me invade y me coloca en paz con el mundo...

¿Cuantos de vosotros os sentís identificados con este fragmento?


lunes, 6 de octubre de 2014

Un millón de gotas. Víctor del Árbol

Este  ha sido un año de descubrimientos, de autores que han dejado de engrosar la lista de pendientes, no siempre basta con tener el libro o las ganas suficientes de encarar una lectura, a veces se ha de dar la coyuntura que te de ese empujón. Lógicamente no me refiero a esta novela que  salió hace relativamente poco al mercado, si no al autor, desde hacía años quería leer La tristeza del samurai, todo en ella me intrigaba, sin embargo nunca encontraba el momento de difrutarla, como os comenté en la reseña que hice de la novela la ocasión se pintó calva de la mano de una lectura simultánea que organizó Laky.

Como muchos sabréis no tengo twitter, a pesar de todo decidí agarrarme a esa tabla para sacar de mi lista de pendientes una novela que me hacía ojitos desde hacía tiempo. Fue entonces cuando descubrí a un autor que me sorprendió por la fuerza de su prosa, fue capaz de mover todas mis fibras sensibles, de ocasionarme dolor a través de la narración, un escritor que sabía remover los sentimientos, que me hacía reflexionar, y supe que no sería lo último que leería de él.

De hecho busqué Respirar por la herida, pero en mi biblioteca no tenían la edición de Alrevés y la letra del libro de bolsillo es demasiado pequeña y por prescripción médica debo alejarme de ella, pero se que llegarán tiempos mejores y al final me haré con un ejemplar de la novela. Mientras, salió al mercado Un millón de gotas y decidí que tenía que ser mía, no quería que me hicieran los dientes largos con las opiniones, no quería leerla cuando el boom la colocara en un pedestal y luego le exigiera tanto que terminara defraudándome. 

Sin embargo, con tanta lectura por casa y con el verano tan complicado que he tenido, ha pasado unos meses en la estantería hasta que he podido dedicarle el tiempo que yo quería, que necesitaba... Leí este verano una entrevista en la que Víctor decía que se valía del género negro, pero que no pensaba que sus novelas fueran únicamente eso, que el pretendía arañar el alma del lector, herir sus sentimientos, provocarlos. Después de terminar Un millón de gotas, puedo decir que ha logrado arañarme el corazón y el alma, hacerlos jirones que ondearan al viento, que me ha desarmado por completo.

En ocasiones la lectura dolía tanto, los pasajes que narraba eran tan duros que necesitaba un balón de oxigeno, una novela optimista, blanca, que me permitiera respirar, que me quitara el pesar del alma, que me permitiera leer sin pensar, por simple placer y entretenimiento. En otros ha servido para engrosar mis conocimientos históricos porque la trama transcurre en dos tiempos, los años 30 y 50 en Rusia y principios del siglo XXI, durante este tiempo conocemos la dictadura de Stalin, sus planes quinquenales, sus confinamientos en gulags, de la mano de Elías, también los campos de Argeles donde estuvieron muchos republicanos españoles que huían de la Península tras el avance de las tropas nacionales, pasando por el frente Ruso en la II Guerra Mundial, y no menos importantes las luchas intestinas en España antes y después de la Guerra Civil, el autor no nos ahorra algunos detalles de gran dureza, nos ofrece textos que nos harán reflexionar, porque cualquier persona sometida a grandes presiones puede sacar lo peor de si misma.

Durante la lectura de esta novela la frase que más veces me vino a la cabeza es El hombre es un lobo para el hombre, y es que el rencor y el odio de dos de los personajes no solo les destruye a ellos, si no a todos los que están a su alrededor, y alcanza a generaciones que nada conocen, que ningún mal han hecho, devorando a su paso a las personas más cercanas a ellos.

Sin duda una gran novela, que conjuga perfectamente pasado y presente, historia mundial y como no española, amor y odio, generosidad y egoísmo, dureza y un rayo de optimismo. Una historia que te hará sentir, pensar y pasar páginas porque hay momentos en que necesitas conocer y otros en los que necesitas respirar, y esa sensación la he tenido con muy pocos libros.

El autor:

Víctor del Árbol (Barcelona 1968) exseminarista, mosso d'esquadra i escritor, estudió historia antes de trabajar para el cuerpo de Mossos d'esquadra de la Generalitat de Catalunya.

Inició su andadura literaria siendo muy niño, leyendo en la biblioteca del barrio barcelonés de Guineueta, donde pasaba todas las tardes acompañado de sus cinco hermanos, hasta que su madre les recogía al salir de trabajar.

Dice el mismo autor "Decidí que quería ser escritor cuando gané un concurso de redacción con catorce años en el seminario y me regalaron el libro "Réquiem por un campesino español", de Ramón J.Sender". Cuatro años más tarde abandonó su vida de seminarista porque se enamoró.


En 1992 ingresó en el cuerpo de los mossos, del que ha sido miembro hasta 2012, "porque yo siempre quise formar parte de la realidad y, entrar en la policía en aquella época me servía para ayudar a la gente desde dentro y, además, formaba parte de un proyecto democrático y con una identidad muy romántica"

Colaboró dos años como locutor y colaborador en el programa radiofónico de realidad social «Catalunya sense barreres» (Radio Estel, ONCE). Como escritor fue finalista del Premio Fernando Lara en 2008 con El abismo de los sueños (no publicada) y ganó el Premio Tiflos de Novela en 2006 con El peso de los muertos. En 2011 publicó La tristeza del samurai (Editorial Alrevés), que ha sido un éxito nacional e internacional. Traducida a una decena de idiomas y best seller en Francia, cuenta con el reconocimiento de la crítica y de numerosos premios. Entre ellos, Le Prix du polar Européen 2012 a la mejor novela negra europea que otorga la prestigiosa publicación francesa Le Point en el festival de Novela Negra de Lyon, le Prix Quercy Noir y el Premio Tormo Negro.

En 2013 publicó Respirar por la herida (editorial Alrevés), finalista den el Festival Internacional de Cine Negro de Beaune 2014 a la mejor novela Extranjera. Un millón de gotas (Destino) es su última novela.

Argumento:


Gonzalo Gil es un abogado metido en una vida que le resulta ajena, en una carrera malograda que trata de esquivar la constante manipulación de su omnipresente suegro, un personaje poderoso de sombra muy alargada. Pero algo va a sacudir esa monotonía.

 Tras años sin saber de ella, Gonzalo recibe la noticia de que su hermana Laura se ha suicidado en dramáticas circunstancias. Su muerte obliga a Gonzalo  a tensar hasta límites insospechados el frágil hilo que  sostiene el equilibrio de su vida como padre y esposo. Al involucrarse decididamente en la investigación de los pasos que han llevado a su hermana al suicidio, descubrirá que Laura es sospechosa de haber torturado y asesinado a un mafioso ruso que tiempo atrás secuestro y mató a su hijo pequeño.

Pero lo que parece una venganza es solo el principio de un tortuoso camino que va a arrastrar a Gonzalo a espacios inéditos de su propio pasado y del de su familia que tal vez hubiera preferido no afrontar. Tendrá que adentrarse en la fascinante historia de su padre, Elias Gil, el gran heróe de la resistencia contra el fascismo, el joven ingeniero asturiano que viajó a la URSS comprometido con los ideales de la revolución, que fue delatado, detenido y confinado en la pavorosa isla de Názino, y que se convirtió en personaje clave, admirado y temido, de los años más oscuros de nuestro país.

Una gran historia de ideales traicionados, de vidas zarandeadas por un destino implacable, una visceral y profunda historia de amor perdurable y de venganza postergada, un intenso thriller literario que recorre sin dar respiro la historia europea.


Mis impresiones:


Comentaba al principio que este es un libro que pone el corazón en un puño, que revela las miserias humanas, la capacidad de amar del ser humano y las de odiar, el tremendo instinto de supervivencia de la raza humana, los limites a los que puede llegar, la línea tan fina entre la cordura y la locura, entre la bondad y la maldad. Muchos son los temas que esconde esta historia, y todos se podrían resumir en una frase El hombre es un lobo para el hombre, el bienestar de cada uno y su supervivencia esta por encima de los demás.


El hombre un lobo para el hombre.


Han pasado años desde que Hobbes hizo popular esta frase, y puede que en este contexto tenga más significado que en ningún otro. Elías e Igor Stern son dos caras de una misma moneda. El primero la inocencia encarnada en un ingeniero que es convocado a la Unión Soviética para ayudar con sus conocimientos en el proyecto que llevan entre manos. Sin embargo, pronto descubre que nada es tan ideal como se le ha hecho creer, delatado por sus compañeros termina en un gulag siberiano de  gran dureza, Názino. Tras esa experiencia no vuelve a ser el mismo, en ese confinamiento no solo dejó parte de su integridad física, también la moral, sus ideales y terminará perdiendo la dignidad como hombre. Sin duda esa experiencia marcará su vida y por ende la de sus descendientes.

Igor Stern es soviético, un niño pobre que ha crecido en la calle, acostumbrado a sobrevivir a cualquier precio, un malhechor que evita la pena de muerte a cambio de un viaje a Názino, pero en billete de primera clase si se me permite la licencia, mientras que Elías lo hace como prisionero, Stern lo hace como verdugo.

Sus caminos se cruzan en esta experiencia y nacerá una historia de odios y admiración que se prologará en el tiempo, recorrerá la geografía europea, y destruirá a todos los personajes de esta novela. Ambos no son más que lobos, que no dudan en matar, extorsionar, engañar y traicionar para salvar la vida, los negocios o lo que que defiendan en cada momento.

La lucha de ambos dejarán muchos muertos por el camino, la integridad física y la dignidad de ambos hombres, generaran odios y resquemores que salpicarán a seres inocentes, porque el monstruo en que se convierten arrasa y pudre cuanto tocan.

Si tuviera que resaltar algo de esta novela es la complejidad ya no solo de la trama si no la de los personajes, todos y cada uno de ellos tienen luces y sombras que conforman su personalidad y que lejos de justificar sus acciones las humanizan, las dotan de tanta verosimilitud que los convierten en carne y hueso capaces de traspasar el papel. Es difícil poder empatizar con alguno de ellos, son seres heridos, tremendamente crueles en unos momentos y tiernos en otros, sin embargo si que he podido comprenderlos y evitar juzgarlos, porque es muy fácil desde fuera hacer juicios de valor.

Tanto los personajes del pasado como los del presente están perfilados con mucho mimo, sobretodo psicológicamente, el autor solo resalta el aspecto físico cuando es necesario para la narración, y eso es algo que se agradece, Víctor huye de los estereotipos en sus personajes tipo, sin embargo se pueden establecer similitudes entre las dos novelas que he leído, tanto los personajes de La Tristeza del Samurai como los de Un millón de gotas, están atormentados por un aspecto del pasado, están llevados al límite y se han convertido en una caricatura malvada de sí mismos, en ambas estos personajes son amados al límite por otro, justificados y protegidos. Las acciones que cometen no son justificables, sin embargo el autor nos lleva de la mano por los hechos que si bien no los justifican, si los explican. En ambas los errores de los padres los terminan pagando los hijos, y en esta Víctor da un paso más al incluir una generación posterior.

Si hubiera que quedarse con uno solo, sin duda elegiría a Elías Gil, la complejidad de su personalidad es impresionante, los matices de los que los dota el autor se ramifican y bifurcan de tal forma que te da la sensación de que nunca vas a terminar conociéndolo, y eso es lo que sucede, Elías es un misterio incluso para su mujer, sus reacciones sorprenden, sus explosiones son temidas, sin embargo es capaz de despertar amor en su hijo de cinco años que solo ve la parte positiva de su padre.

Ese hijo no es otro que Gonzalo Gil, el protagonista de la historia presente, un hombre anodino y gris, que lucha contra gigantes con pies de barro, anulado por su suegro que extiende sobre él su sombra alargada y poderosa, ninguneado por su mujer acostumbrada a una vida de lujos que el no es capaz de costear, ignorado por su hijo mayor que cada vez se aleja más de él, y reverenciado por su hija pequeña que ve en él a un héroe. Sin embargo Gonzalo es el prototipo del antihéroe, un perdedor que un buen día despierta, decide afrontar un caso que le viene grande y pone en peligro la integridad de su familia, y la suya propia al revolver un pasado que desconocía o había decidido olvidar. Ese viaje lo hará madurar, y despertar, romper lazos y mirar a su familia como lo que realmente es, algo ajeno a él.

Entre los personajes femeninos he admirado a Esperanza, para ser sincera al principio no la entendía, como había podido plegarse de esa manera a Elías como podía seguir guardando así su memoria con todo lo que sabía, sin embargo después entendí a esa muchacha que se enamoró de un  despojo de hombre, que lo siguió a España, que pasó miserias y calamidades como refugiada y que amo al héroe de Názino, al que murió en la helada estepa Siberiana devorado por las culpas.

Sin embargo Lola la mujer de Gonzalo me ha dejado fría, muy fría, no he sabido empatizar con ella, tampoco comprenderla, no he entendido los sacrificios que le imponía a su marido a costa de una materialidad que ella parecía no disfrutar tampoco, la complejidad de Lola no he sabido disfrutarla, quizás porque las personas como ella no suelen entrar en mis círculos sociales.

No son los únicos personajes y para ser sincera no debería obviar a Anna Ajmatova, otra superviviente que en su interior alberga tanto odio que nos sorprenderá en cada línea, en cada pasaje que protagonice. Pero creo que merece la pena descubrirlos a medida que se avanza en la lectura, ir pasito a pasito, para disfrutar de la red que va tejiendo Víctor entorno al lector, y una vez te atrapa no puedes apartarte de la trama hasta que esta no concluye.

Otra de las virtudes del autor es la capacidad de desarrollar dos hilos conductores de gran interés, llevarlos de forma paralela y que ambos mantengan la misma expectación. Es comprensible que en algunas ocasiones pueda atraernos más la historia de Gonzalo y en otras la de Elías, pero una no eclipsa a la otra y a pesar de ir desarrollándose en forma de zig zag a medida que Gonzalo se adentra en la investigación del suicidio de su hermana, al final todos los hilos quedan cerrados, todas las preguntas encuentran su respuesta, y como la maquinaria de una gran reloj suizo todas las piezas encajan a la perfección, creando una historia redonda, mucho más madura que La tristeza del samurai, más redonda, a pesar del sabor agridulce que nos deja el final.

Y es que uno piensa que Dios aprieta pero no ahoga, sin embargo no es este el caso, el autor no da respiro a los personajes en ningún momento, los somete a todo tipo de presiones, y cuando piensas que ya toca un descanso, que por fin verán un rayito de luz, nos asesta de nuevo golpes, nos mantiene en vilo hasta la última línea. Sin duda un escritor a tener en cuenta, paso a paso ha sabido encontrar su lugar en el panorama literario, desde las pequeñas editoriales a una grande, con historias siempre profundas, con un gran conocimiento de mente humana que plasma en sus personajes, dotadas de una gran humanidad, porque solo el ser humano es capaz de ser tan imperfecto y destilar tanta maldad como la que se respira en esta historia.

La mafia Rusa:

He reconocido en varias ocasiones, que esta novela me ha hecho sufrir, cuando uno se adentra en las barbaridades cometidas en la guerra relatadas de una forma tan vivida, es imposible que los sentimientos no afloren, sin embargo el presente tampoco se queda cojo, y las acciones de la mafia rusa, la pederastia, el asesinato del hijo de Laura, la maldad de las venganzas, también han contribuido con su granito de arena.

Ser madre me ha hecho sufrir en el alma cada vejación infligida a Siaka, nunca he podido entender esas mentes enfermas que sienten deseo por el cuerpo de un niño, que no tienen ningún reparo en destrozarles la vida. Si ello además te lo adornan como una practica habitual aunque no se detalle no he podido evitar que por mi mente desfilaran las informaciones que suelen darse en los telediarios, las miles de páginas pornográficas que pululan por la red.

Las secuelas que arrastran estos niños en su madurez, pude comprender a Laura y esa lucha contra un gigante que terminó devorándola, pude comprender a Siaka y esa determinación para que se llegara al final y pude comprender la lucha de Gonzalo, sus dudas. Sin embargo dejé de entender otras muchas cosas, que darían para un debate, pero que no tienen cabida en esta reseña por no restar intriga a quien no se haya adentrado todavía en esta magnifica novela.

Conclusión:

Un millón de gotas, es la novela más madura de Vector del Árbol, no se si la más ambiciosa porque seguro que tendrá nuevos retos en la recámara, nuevas historias que algún día verán la luz y que seguro que leeré.

De momento prepárate para que sacuda tus sentimientos, para que el alma se te parta en un millón de trozos, para sumergirte en una lección de historia tan cruel como verdadera, para disfrutar de la profundidad de sus personajes, de una trama bien hilada en la que al final encajan todas las piezas, sin flecos y para un ligero regusto agridulce...

Una novela magistral narrada en dos tiempos y que viaja por la geografía europea, que no deja de lado los años más oscuros de la historia de nuestro país ni obvia una realidad actual, las actividades de la mafia rusa, todo ello usando sin duda sus conocimientos como Mosso de esquadrada. El libro destila una gran tarea de documentación expuesta de forma atractiva para el lector.

Sin duda mucho más que una novela negra, o un thriller, una historia en la que los personajes tienen un lugar más importante que la propia trama, que a mi modo de ver esta a su servicio.

Ahora te toca decidir a ti, si te merece la pena adentrarte en esta novela que seguro que no te dejará indiferente y cumplirá todas tus expectativas por altas que sean.


Retos

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Cruce de caminos: Negro y criminal