domingo, 13 de julio de 2014

Deseo de chocolate. Care Santos

El virus de la lectura, o para decirlo de forma más amable el gusanillo, se inocula de padres a hijos, sin embargo estos también son capaces de transmitirnos su pasión por un género, un autor, o un libro en concreto... Care Santos fue una de las autoras fetiche de mi hijo mayor hace unos años, cuando tenía entre diez y once años, cetro que compartía con Laura Gallego. Tanta era la pasión que sentía por los libros de esta autora y tan poca la mía por el género en el que se moví,  la literatura juvenil que abrace con gusto Habitaciones cerradas, a esta le siguió El aire que respiras, sin embargo a pesar de llegar con muchas ganas a casa han dormido el sueño de los justos en las estanterías, a la espera del momento adecuado para zambullirme en sus tramas.

A pesar de eso cuando vi que había ganado el Premio Ramón Llull, volví a lanzarme a incorporar el libro a una lista de pendientes de lectura que ya empieza a ser preocupante. Esta vez quizás mi pasión por el chocolate, o porque el libro tenía un grosor asequible, no lo he dejado reposar demasiado. A ello se ha sumado que comencé a leer la historia en catalán, me gusta acercarme a las lecturas en su lengua original, pero pronto vi que no iba a disfrutarla porque se me hacía cuesta arriba el idioma. No leo con soltura en catalán y si veo que las primera páginas no me atrapan suelo dejar el libro de lado.  Sin embargo, me di cuenta que el problema de este libro no es que no me atrapara, si no que no llegaba a aprehender lo que leía, por eso dejé mi ejemplar en catalán y fui en pos de uno en castellano, seguro que me he perdido matices, porque los sentimientos se transmiten mejor en la lengua materna del escritor, pero no fui capaz.

El libro me ha gustado, pero no todas las partes me han atrapado por igual, aunque para ser sincera me ha parecido original la forma en que la autora ha construido la trama, el hilo constructor una chocolatera de porcelana, y las protagonistas sus tres dueñas. A ello como cada parte se desarrolla en una época distinta, también es distinta la forma de narrar, y si la trama no te engancha por igual, si lo consigue el estilo. Pero como siempre me voy por las ramas, me adelanto y os dejo con la miel en los labios...

La autor@:

Hace meses que por falta de tiempo la información sobre los autores se limitaba a la que la editorial ofrecía
en las solapas. Quizás la que sobre Care Santos se facilita no sea extensa para una autora de su calibre, una mujer que en literatura juvenil es y ha sido un referente y con sus novelas para adultos no se ha quedado atrás. Pero ahora a la falta de tiempo se le une que no tengo ADSL más que unas horas cada dos o tres días, así que este apartado seguirá sin más información que la que podéis encontrar en el libro en cuestión.

Care Santos nació en Mataró en 1970, ha publicado ocho novelas, seis libros de relatos y numerosos libros para jóvenes, campo en el que es una de las autoras más leídas de nuestro país. Entre sus títulos destacan Los que rugen, La muerte de Venus, con la que resultó finalista del Premio Primavera en 2007, Habitaciones cerradas y El aire que respiras. Su obra ha sido traducida a dieciocho idiomas. Deseo de chocolate ha sido galardonada con el Premio Ramon Llull 2014.

Si necesitais más información la podréis encontrar en su twitter, y en sus páginas web

@CareSantos
www.caresantos.com
www.silencioeslodemas.blogspot.com.es

Argumento:

Tres mujeres, tres siglos y la misma chocolatera de exquisita porcelana blanca:

Sara: propietaria de un apellido que en Barcelona es sinónimo de chocolate, se enorgullece de dar continuidad a la tradición heredada de sus padres.

Aurora: hija de una sirvienta de una familia burguesa del siglo XIX, para quien el chocolate es un producto prohibido.

Mariana: esposa del fabricante de chocolate más famoso del siglo XVIII, abastecedor de la corte francesa e inventor de una maquina prodigiosa.

A través de la pasión por el chocolate, Care Santos traza un apasionante viaje en el tiempo en el que recorreremos más de tres siglos de historia, desde su llegada a Europa hasta la sofisticación de nuestros días.

Vibrante y adictiva, esta maravillosa novela es un exquisito placer para los sentidos.

Mis impresiones:

Care Santos me ha sorprendido con una historia que comienza por el final para llegar al principio, nuestra gran protagonista es una chocolatera de porcelana blanca, que ha conocido mejores días, y que comienza a vivir una segunda oportunidad tras un fortuito accidente, sin embargo lo importante es como terminó en manos de Sara Rovira, y que significaba para ella ese objeto y sin comerlo ni beberlo la historia que buscaba Sara es la que acaba conociendo el lector, pero para ello tendrá que esperar a la tercera parte del libro.

Estilo:

La novela comienza en lo que podríamos llamar un falso prologo, y digo que es falso porque en realidad lo que nos narra es la muerte y resurrección de la chocolatera. A partir de este momento y conocido el objeto en cuestión y su final la autora nos relata su historia que corre paralela a la historia del Cacao y su manipulación y a la historia de Barcelona donde el chocolate es muy apreciado y se le da distintos usos.

Para ello divide la trama en tres partes o lo que ella llama actos cuyos titulos son bastante representativos de lo que vamos a encontrar en su interior y al mismo tiempo relacionados de un modo u otro con el chocolate.

Primer acto: Guindilla, jengibre y lavanda, tres ingredientes que uno de los personajes de la primera parte utiliza para crear unos bombones, que simbolizan la amistad entre tres personas a cada cual más distinta, unidas en un triángulo amoroso de lealtades y traiciones.

Segundo acto: Cacao, azúcar y canela, de nuevo los tres ingredientes que la protagonista de esta parte utiliza para hacer un chocolate espeso que tomaba primero la mujer a la que servía y más tarde ella y su marido a media tarde.

Tercer acto: Pimienta, clavo y achicoria, si los ingredientes del primer acto me parecen un poco atrevidos para un chocolate, los del tercero todavía me parecen más inviables sobre todo porque últimamente en pastelería se usa mucho la pimienta rosa, pero la achicoria no se si se me ocurriría darle uso alguno.

Sin embargo reconozco que pocas veces tres palabras han resumido mejor lo que se puede encontrar entre las líneas de un libro, o un acto en este caso.

Cada acto es una historia diferente con uno  o más hilos en común, la chocolatera de porcelana blanca en la que solo caben tres tacitas, el chocolate y su evolución a través de los siglos, ligado ello a la historia de Barcelona desde la actualidad hasta el s. XV, XVI, saltando de Barcelona a Francia, concretamente a Versalles.

Estos saltos en el tiempo los aprovecha la autora para cambiar el estilo en la narración desde el actual en el primer acto, en el que podemos prácticamente reconocernos de la mano de tres jóvenes que sueñan con hacer del chocolate su medio de vida, Sara desea mejorar la tradición pero mantenerse en su línea, mejorar lo ya bueno, Oriol desea innovar, darle un toque atrevido, y el tercer vértice del triángulo lo forma un catedrático de química, Max, que en el arte de manipular el chocolate es nulo pero su estructura la controla mejor que ninguno. La historia de esta amistad a tres bandas, es también la historia del chocolate en la actualidad . 

Y quién vertebra esta historia es la chocolatera que Sara  compró la primera noche en que los tres salieron a tomar copas tras el curso de Chocolate en el que participaban. Una historia de amor, amistad, lealtad y traiciones con un hilo conductor el amor por Barcelona y el chocolate.

De esta narrativa fresca y actual, saltamos a 1899, a una Barcelona de clases acomodadas, en la que el Liceo era el alma y el pulmón de la ciudad, en la que la alta burguesía tenía un papel predominante, a una sociedad clasista en la que unos tenían mucho y otros tenían que contentarse con servirlos y ganar un jornal que les permitieran vivir. Care Santos le resta frescura a la narración para acomodarla a la época, la historia está contada por uno de los personajes que ni siquiera es principal, sino meramente accesorio. 

Dos familias los Sampons chocolateros y los Turull, inventor de máquinas, unen en matrimonio a sus hijos y comienzan negocios para mejorar y facilitar la fabricación de Chocolate. Una historia unida a la de El Liceo de Barcelona, al amor por la música, la opera y el glamour, contada por el marido de la mujer que sirvió a la niña de los Turull, una mujer que cumplió el papel para el que fue criada. A veces me pregunto si Aurora tiene problemas de memoria porque el doctor Vulpi bastante mayor que ella recurre al recuerda, toda la historia esta narrada como si él se la contara a ella o esa es la impresión que me ha dado a mí porque la interpela en bastantes ocasiones.

De la segunda propietaria Aurora, pasamos a la tercera parte que en realidad es el principio, ese que tanto investigó Sara, la mujer que la mandó fabricar, perteniciente a la corte de Versalles. En esta parte vuelve a cambiar el registro para acomodarlo a la época. El lenguaje se hace más recargado, la narración se acomoda al lenguaje escrito, al diario que un secretario escribe para la hija del rey de Francia, Madame Adelaide. A través de ese diario conocemos el Gremio de Chocolateros, como funcionaba, como se estructuraba y como se las gastaban. Paseamos por una Barcelona muy distinta de la que conocemos. Conocemos la historia de Mariana, una mujer que con todas la aptitudes para ser chocolatera le es negado por la sociedad en la que vive, y que debe abandonar.


Tres historias que podrían conformar tres novelas diferentes y que la autora consigue aunar en un mismo libro a través del hilo conductor del chocolate y un objeto que va sufriendo desperfectos con el paso del tiempo, una chocolatera de porcelana blanca salida de la fabrica de Sevres en Versalles, como regalo de Mme Adelaide a  Fernández, el mejor maestro chocolatero de Barcelona.

Personajes:

Nos encontramos ante una novela coral, cada parte tiene sus personajes principales y los accesorios, todos ellos bien dibujados, con matices, por insignificantes que creamos que puedan ser. 

De la primera parte si alguien me merece respeto y una compresión absoluta es Max, un hombre que ama a su mujer y perdona lo imperdonable, aún así es capaz de encarar con su amigo una cuestión que lleva coleando desde el momento en que se conocen. Para mí el final de ese primer acto es magistral y desde luego reivindica a Max como personaje. A pesar de que los tres vértices del triángulo tienen sus virtudes y sus defectos me quedo con el catedrático al que en un principio llegué a menospreciar, me dio una gran lección de humanidad y de humildad.

En la segunda parte los personajes se multiplican, tenemos una sociedad burguesa que tiende a la fiesta y al despilfarro, a la participación en actos sociales. Esta parte a pesar de ser interesante se me ha hecho en ocasiones un tanto pesada. Quizás porque aunque estoy familiarizada con los compositores clásicos, no lo estoy tanto con las operas, género que no es santo de mi devoción.

Me gustaría resaltar a dos mujeres y a un hombre:

Hortensia: la matriarca del clan Turull, una mujer capaz de darse por entero a la hija de una criada, salvarle la vida, y proporcionarle un futuro sin salir de su clase social, siempre en la sombra, sin querer nada a cambio, una mujer que termina sufriendo lo indecible con el comportamiento de su hija biológica.

Aurora: Al servicio de la niña de los Turull es su confidente y amiga, y sigue con ella después de casada. Cuando esta desaparece vuelve al servicio de Dña Hortensia y más tarde al del Dr Volpi. Es una mujer que conoce su lugar en la sociedad, que le cuesta salir de él, pero que lo consigue. Se convierte en la segunda dueña de la chocolatera por un error, y al final consigue devolverla a casa de los Sampons, de donde nunca debería haber salido.

Dr. Volpi: Un hombre tremendamente interesante, es el narrador de este segundo acto y sin embargo aparece en él bastante avanzado. Desde el primer momento me llegó al alma, y me conquistó de la misma manera que logro que Aurora aceptara su propuesta de matrimonio.

No menos numerosos son los personajes en la tercera parte, sin embargo yo solo voy a destacar uno, porque me gustan los personajes femeninos fuertes, que vencen las pruebas que le pone la vida, que son capaces de renacer una y más veces de las cenizas. Y ese personaje es Mariana.

Mariana es una mujer hecha a si misma, desde su nacimiento ha recibido golpes de la vida, sin embargo ha sabido ir sorteándolos unas veces sola y otras con la ayuda del padre Fideo. La conocemos luchando por llevar adelante sola el negocio de su marido que es maestro chocolatero y tropezando con las envidias del Gremio. Una historia de superación, que merece ser leída.

Ya había comentado al principio que no todos los actos me han atrapado por igual, el primero lo hizo por actual, y el último por ser verdaderamente interesante, a pesar de que el lenguaje es un poco artificioso, como podríamos esperar de un francés que escribe a la Corte y que imita a un escritor de comedias, la trama que se despliega ante el lector es tremendamente adictiva porque tiene todos los ingredientes para gustar, hay un misterio en torno a uno de los personajes, otro que se convierte en detective aficionado a la par que en salvador de una dama en apuros, y una historia atractiva, la de Mariana.

Ya habréis adivinado pues que el acto  que menos me ha atrapado y que menos me ha gustado ha sido el segundo. No es que la historia de los Turull y los Sampons no merezca la pena, si no que se me ha ralentizado demasiado, quizás la culpa la haya tenido la opera a la que no soy  nada aficionada.

Ya solo me queda recomendaros esta novela, seguro que te atrapará alguna de sus partes, si no todas, ya tengo preparado Habitaciones cerradas, me gustaría leerlo este verano, aunque el mes de julio me esta resultando muy complicado, mi horario de trabajo es un poco difícil para compaginarlo con el blog, aún así lo voy a intentar.

PD: no tengo ADSL a mi disposición, apenas consigo tener unas horas libres al día y no encuebtro la forma de publicar, aunque voy redactando las reseñas en borradores en word. Del mismo modo os leo por el móvil, pero no puedo comentar. Me iré asomando por vuestros blogs aunque no deje rastro...


Feliz verano!!

lunes, 9 de junio de 2014

Perdida en...

Hacía tiempo que no os presentaba mis lecturas, he seguido leyendo, sin embargo el tiempo empieza a ser un problema, se me acumulan las reseñas por escribir, y si leo no actualizo, y si actualizo no puedo pasearme por vuestros blogs... Creo que no soy la única bloguera que anda a la greña con Kronos, arañando minutos, segundos y microsegundos para poder llevar el blog en condiciones, sin conseguirlo la mayoría de las veces.

Esta es una de las secciones que se han resentido pero no la única, y es que aunque la rodilla no está bien del todo he vuelto a trabajar, y la verdad es que se nota tanto en el ritmo lector como en el escritor. El primero sigo llevándolo más o menos bien, porque aprovecho cualquier tiempo muerto, pero durante la jornada laboral no tengo acceso a internet, por lo que no puedo adelantar las reseñas, ni leer o comentar vuestros blogs. Poco a poco intentaré ponerme otra vez al día con las lecturas las actualizaciones blogueras.

Sigo sin ser fiel a una sola novela, desde hace un tiempo la lista de pendientes crece tan peligrosamente que he decidido llevar dos historias al mismo tiempo, de esa manera cuando una se me estanca le doy oportunidad a la otra. En la realidad una es mi lectura de viaje y la otra la de casa, aunque ahora me desplazo al trabajo en coche y estoy bastante lejos, pero almorzar sola tiene sus ventajas y sus inconvenientes, y yo he decidido aprovechar las primeras y minimizar las segundas, y un libro es una compañía excelente, además de matar dos pájaros de un tiro.

Mi libro viajero, el que me acompaña todos los días al trabajo y algún ratillo en casa, es de una autora con la que no me he estrenado a pesar de tener en la estantería varias novelas suyas, y la verdad es que me da vergüenza admitirlo, pero no siempre consigo dar salida a libros que entraron en casa con una ilusión tremenda. Estoy hablando de:



Titulo: Deseo de Chocolate

Autora: Care Santos

Editorial: Planeta

Nº Páginas: 421




Así comienza...


Dieciséis pedazos de porcelana blanca de formas y tamaños diferentes y un tubo de cola " de la que todo lo pega". Max se entrega al juego, nada divertido, de hacer que encajen como quien arma un rompecabezas. Son más de las tres y medía de la madrugada y debería estar durmiendo_ tiene que levantarse dentro de cuatro horas_, pero le ha prometido a Sara que lo haría y no quiere faltar a su palabra.

Uno por uno va tomando los fragmentos y les busca un posible compañero. Cuantos más encuentra, menos posibilidades de error quedan sobre la mesa. Impregna los cantos con el pegamento y los hace coincidir, presionando un poco para que el fluido pegajoso haga lo que debe. Satisfecho, observa el resultado. En algunos casos consigue que la cicatriz sea casi invisible. En otros  es más difícil, sobre todo si el corte no ha sido tan limpio y se ha deshecho en pequeñas esquirlas. A pesar de todo, poco a poco Max reconstruye lo que parecía perdido para siempre. Vale la pena caerse de sueño después de una velada tan larga como la de hoy. Sara se llevará una buena sorpresa cuando entre en la cocina por la mañana y vea que se ha tomado la molestia.

No dice mucho este párrafo pero os aseguro que está introduciendo la historia... de momento  me está gustando mucho la novela, y aunque llevo más bien poco creo me voy enamorando poco a poco de la historia.

En casa me aguarda otra novela, diferente. Suelo escoger bien lo que me ofrecen, sin embargo no supe decir que no, quizás porque a pesar de no haber visto la serie, me llamaba la atención. Y creí que al no tener ninguna referencia anterior a la trama podría dar una visión distinta a la de aquellos que si se han sumergido en ella. Os hablo de:



Título: El príncipe

Autor: Salva Rubio

Editorial: Suma de Letras

nº Páginas: 478



Así comienza...



El móvil del cadáver comienza a sonar. Fran parpardea, despierta de su ensoñación, retira la vista del horizonte. Pero ni el ni ninguno de los otros dicen nada, por el momento. Fran entorna su mirada más allá del sucio parabrisas del coche patrulla, hacia la amplía, magnífica y difusa perspectiva del estrecho de Gibraltar que el todavía distante amanecer comienza a perfilar para él. Tantos años en Ceuta, piensa, y todavía no puede evitar que ese largo instante le atrape la mirada, le fascine, subyugue e hipnotice como la primera vez que llegó allí como policía novato.

"La frontera", cavila Fran, como pensó entonces. El móvil sigue sonando, insistente, irritante, recordándoles a los tres ocupantes del coche patrulla lo que acaban de hacer Y lo que se disponen a acometer.

No os puedo decir nada de esta historia porque en realidad la comenzaré esta noche, ayer terminé La piel dorada de Carla Montero de quien os hablaré en breve y hoy me sumergiré en esta historia que he de reconocer que comienza bastante fuerte..


jueves, 5 de junio de 2014

La noche soñada. Màxim Huerta


Que lejos queda ya El susurro de la caracola, novela del mismo autor, que un buen día cogí de la biblioteca enamorada de su titulo, y que por poco descarto cuando descubrí quién era su autor, suerte que ya llevaba leído más de la mitad del libro y este me había atrapado poco a poco, y decidí vencer mis prejuicios. Cada día doy gracias a que fuera capaz de hacerlo, porque este autor se ha convertido en uno de los de cabecera, cuando saca una novela me tiro de cabeza a por ella, sin comprobar si la piscina tiene agua, o si por el contrario está vacía. De momento no me ha decepcionado, cierto es que su primera novela, Que sea la última vez... que se reeditó a raíz del éxito de El susurro de la caracola, era algo más floja, o el género no iba conmigo, que todo puede ser.

Cuando se falló el Premio Primavera, y vi que Màxim era el galardonado supe que tenía que leerla sí o sí. Así que no dudé hacerme con un ejemplar, por unas razones u otras el libro ha tardado un poquito en llegar a mis manos, encima lo hizo en un momento difícil de saturación de lecturas, de bajón emocional a cuenta de una rodilla que no termina de restablecerse, y acumulación en el ámbito laboral, que  me deja pocas horas de esparcimiento que en ocasiones no puedo aprovechar.

Una vez disfrutada, tengo que reconocer que esta lectura está más en la órbita de El susurro de la caracola, que en la de Una tienda en París, una novela con oscuros secretos que desvelar, muy emotiva, en la que nada parece lo que es y que cuando ya crees que has dado en el clavo y has descubierto lo que esconde te encuentras con una sorpresa en mayúsculas, lástima que esta se produzca casi al final y sin tiempo para digerirla por parte del lector, además el autor tampoco da demasiadas explicaciones...

Es difícil contar el argumento de un libro que toca tantos palos, intentaré sin descubrir nada tocar todos y cada uno de ellos, en una novela que contra todo pronostico tiene un marcado acento femenino por más que quién la narra sea un niño,y treinta años más tarde el hombre en que se ha convertido. Pero no adelanto más conclusiones, salvo que os la recomiendo encarecidamente porque seguramente removerá muchas cosas en vuestro interior.

El autor:

Màxim Huerta Hernández nació en Utiel, Valencia en 1971 y es periodista. Tras licenciarse en Ciencias
de la Información por la Universidad CEU San Pablo de Valencia inicia su trayectoria profesional en radio y medios escritos de su tierra natal. Su salto a la televisión se produce en 1997, en Canal 9.

Comienza a trabajar en Telecinco en 1999. Fue uno de los rostros de los Informativos Telecinco, formando parte del equipo que cubrió acontecimientos como la Guerra de Irak y la de Afganistan. En 2005 da un giro a su carrera profesional y se incorpora al equipo de presentadores de El programa de Ana Rosa. Es miembro de la Academia de las Ciencias y las Artes de la Televisión.

 Ha publicado las novelas Que sea la última vez..., El susurro de la caracola y Una tienda en París, uno de los grandes éxitos de narrativa del 2013.

Puedes conocer más del autor en

www.màximhuerta.com

@maximhuerta

www.facebook.com/Maximhuerta


Sinopsis:

En la víspera de San Juan de 1980, los habitantes de Calabella, en la Costa Brava, esperan a la mítica Ava Gadner, que va a inaugurar el cine del verano del pueblo. Todo el mundo está pendiente de la actriz, salvo Justo, el benjamín de la peculiar familia Brightman. Es el día más mágico del año, el muchacho ha decidido que , en vez de pedir un deseo, va a hacer todo lo que esté en su mano por cambiar el destino de los suyos.

La noche soñada es una historia sobre la búsqueda de la felicidad. De la mano de Màxim Huerta el lector descubrirá que el viaje más arriesgado es el que se emprende hacia el amor, tantas veces doloroso e imposible, pero con el nunca deberíamos dejar de soñar.

Mi opinión:

Nos encontramos ante una novela de emociones, que al contrario de lo que podríamos pensar está vista desde un marcado prisma femenino, al no ser el protagonista absoluto Justo, si no más bien un secundario muy necesario porque es el quién nos cuenta la historia en primera persona, al principio es la voz de un niño de doce años que ve que en su casa reina la opresión, que su madre no es feliz y el miedo paraliza a esa familia compuesta por doce mujeres y dos hombres.

Siempre he resaltado la facilidad con la que Màxim suele colarse en un mundo de mujeres, como es capaz de meterse en su piel y de transmitirnos emociones sin que se note que tras la pluma se encuentra un hombre, ahora me ha sorprendido dando voz a un niño, uno un tanto especial porque Justo no es como los chicos de su edad, es un niño con un sentido de la responsabilidad muy marcado, es un chico soñador, muy volcado en su madre y en una de sus tías, un chico inteligente, al que no le gusta la escuela y que espera como agua de mayo las notas que su madre le deja sobre la cama cada noche.

Ese niño un día decide cambiar el destino de su familia, en búsqueda de una felicidad que les es negada, y a costa de querer ser feliz no actúa como moralmente se espera, sin embargo el lector tomará partido claramente por él, otra cosa son las consecuencias que tiene esa decisión tomada que le acompañarán toda la vida como una losa, a pesar de haber sido muy feliz en su infancia esta le rehuirá en la juventud y si no aprende la lección en la madurez.

He comentado que se trata de una novela que toca muchos palos y me gustaría daros unas pinceladas sin descubrir demasiado.

Temas:

El amor: quizás este sea el tema más importante, pero el amor en su sentido más amplio, y sobre todo el materno filial, alfa y omega de esta historia. Entre Teo y su hijo hay una gran complicidad y un deseo de proteger al niño de la realidad que se vive en casa, no solo a Justo, también a Liz, sin embargo Teodora no cuenta con la perspicacia del menor, o quizás porque si cuenta con ella y sabe lo que sufre comienza una forma de comunicarse con él basada en notas que deja cada noche en su cama o en su mesita de noche, en ellas le escribe lo mucho que lo quiere aunque en su día a día no sepa expresarlo.

El fraterno: por la relación de complicidad entre las nueve hermanas de Teodora que comparten casa con la familia Brightman. Mujeres muy excéntricas, que se hablan en privado de usted y en publico se tutean.  Y la relación que mantienen Justo y Liz que va evolucionando a lo largo de la novela desde la indiferencia hasta la complicidad.

El de pareja: prefiero llamarlo así y no pasional o romántico porque todo amor real tiene una cara y una cruz. Y eso lo sabe bien Teodora, sin embargo la cruz se expone de forma tan sutil que no pasa desapercibida al lector, pero no se regodea en los aspectos más crudos del tema, y supongo que a estas alturas sin nombrarla ya imagináis cual es la cruz. Thomas y Teodora forman una pareja de apariencias que su marido ya no se molesta en esconder en privado, a pesar de obligarla a mentir día si y día también.

La vida le va a dar otra oportunidad para amar y ser feliz, de la mano de un músico italiano, pero esta historia os corresponde descubrirla a vosotros

Pero no es la única que vamos a encontrar aunque algunas son tan secretas que solo las vamos a conocer al final de la novela y no os las voy a desvelar yo aquí.

Además de ese amor de pareja podemos encontrar enamoramientos juveniles o adolescentes, el que siente Justo por su vecina Sofía, y el de Liz por un chico tosco y rural del pueblo, Ramón

Y si algo sobrevuela esta novela es el amor a la vida, a la lectura, a la fotografía, al cine y a la música, y cada uno de estos amores los encarna un personaje. Y no podía faltar el amor al mar, y es que este está muy presente en lo que yo llamaría la primera parte de la novela, la que está narrada por el Justo de 12 años y después encontramos ligeros guiños.

La felicidad: Entendida esta como ausencia del yugo opresor, de la libertad para poder volar, para hacer lo que uno crea más conveniente sin temor, sin miedo a las consecuencias que pueda tener. Sin embargo la búsqueda de esta felicidad no se hace de la forma más correcta, porque el fin jamás justifica los medios.

El cine: Este tema me ha llamado poderosamente la atención, por un lado está la excusa Ava Gadner y su visita a Calabella, y a partir de ese señuelo se nos habla de la actriz, de sus amores, de su  imponente físico, de sus películas. Y también se toca el tema a través de Liz y su afición la revista Fotogramas de donde recorta los artículos que le interesan.

La lectura: Me gustan los libros que hablan de libros. Teodora es una gran lectora, le sirve de evasión, para soñar y escapar de la realidad, tiene un libro recurrente Fiesta en París de Heminway, sin embargo son más los que se nombran, supongo que en ella plasma Màxim su amor por la lectura porque nos regala frases dignas de ser compartidas.

La música: tanto clásica, como jazz, pero más la primera para ser sinceros. A través de Francesco y de Sofia descubrimos un mundo de compositores, de instrumentos, de partituras, de estilos musicales y de notas. La excentricidad de ambos no tiene limite, la pasión por la música tampoco, el amor que destilan sus palabras para una conocedora amateur de la música no tienen precio.

La fotografía: Justo descubre unos fondos de ciudades que usaba su abuelo, fotógrafo, para trabajar, en ese momento decidió que sería de mayor, y que no usaría fondos, el viajaría, recorrería mundo. Esa faceta queda más patente en la parte narrada por el Justo adulto, y a mi modo de ver es tremendamente apasionante, igual es porque la fotografía me atrae mucho, porque me gustaría haber viajado tanto como Justo, haber sabido volar, pero no es compatible con la vida familiar y yo elegí esto último.

El amor por la vida: Visitación la hermana mayor de Teodora es una mujer excéntrica, que disfruta de cada instante cantando canciones, viviendo la vida entre dulces, y amores que esconde entre letras que unas veces reproduce y otras inventa. Su vida transcurre en la cocina entre harina, azúcar, y anís, siempre entonando un bolero, y escondiendo en él consejos de amor dirigidos a su sobrino, siempre aconseja ser feliz, aunque muchos la tomen como loca, ella simplemente disfruta de la vida.

La culpa: Actuar en contra de lo establecido siempre comporta remordimientos, aunque la vida de toda la familia cambia y la felicidad llama a la puerta, Justo no puede olvidar su secreto y lo carga a la espalda como si de una mochila se tratara, pero no es el único.

Entre líneas hay escondidos otros temas, sin embargo no los voy a hacer patentes para no fastidiar la lectura a quien la tenga prevista o pendiente.

Personajes:

No se puede decir que estemos ante una novela coral, aunque los hay y muchos, sin embargo no todos están desarrollados de igual forma, de algunos simplemente se ofrecen pinceladas y eso me lleva a no considerarla una novela coral.

Sin duda el personaje más desarrollado es Justo, el narrador de esta historia, se nos ofrece una visión bastante completa del personaje, comienza la historia cuando tiene 12 años y decide cambiar la suerte de su familia, hasta el capitulo 27 nos muestra de una manera u otra su infancia y adolescencia, a partir de ese momento el relevo lo toma el Justo adulto con flash back , y seguiremos conociéndolo, a través de lo que él nos cuenta, y también de lo que piensan los demás de él, su hermana, su tía Visitación, su madre, Francesco e incluso Sofia.

A Justo se le conoce como el hijo del irlandés, es rubio, con unos ojos azules inmensos, mal estudiante, muy sensible, se define como cobarde sin embargo no le tiembla la mano cuando toma una decisión, se cree incapacitado para amar y convierte su vida en una continua huida hacía adelante, que le facilita su trabajo como fotógrafo free lance de una revista de viajes.

Liz: Es la hermana de Justo, una chica en ocasiones adorable y otras las más odiosa, tiene un carácter difícil y siguiendo la estala de su padre se dedica a machacar a su madre hasta que entre ellas nace la complicidad. Me ha costado mucho empatizar con este personaje, pero al final he logrado al menos entenderla.

Teodora: Yo diría que junto a Visitación es la protagonista encubierta de esta novela. Teo como la llaman sus hermanas y conocidos, es una mujer hermosa que tuvo la mala suerte de enamorarse de príncipe que se transformó en ogro. El amor que siente por su hijo es tan grande y lo ve tan acomplejado que se dedica a curar sus heridas, a darle fortaleza y a mostrarle lo que no puede expresar en persona a través de unas notas que su hijo terminará coleccionando.

Visitación: De las nueve hermanas de Teodora, es la que más fuerza tiene en la novela y la que a mi me ha llegado más profundamente. La mayor de todas intenta llenar de música y alegría una familia que no tiene mucho que celebrar. Todos creen que está loca, pero ella se dedica a ser feliz. Mordaz, inteligente, y con mucho sentido del humor es un personaje que no dejará indiferente a ningún lector.

Thomas: El irlandés, personaje odioso donde lo haya, no aparece mucho en la novela, pero lo suficiente para que se gane la antipatía del lector. En todo cambio de príncipe a ogro hay un culpable, y en este caso me temo que es el alcohol. Las perrerías que inflige a su familia son de antología, pero la parte más dura se la lleva su mujer y en segundo lugar su hijo, del que se ha propuesto hacer un hombre porque entre tanta mujer teme que sea un blando.

Francesco: Un italiano que recala en Calabella, vecino de Teo en la cal donde viven desde que su vida cambiara. También arrastra un amor que ha terminado y se ha volcado en su única hija Sofía. La música es su vida, algo excéntrico aporta la parte más tierna y a la vez la más alocada. Francesco simplemente es único, a mi no me importaría tener uno en mi vida, aunque en cierta medida lo tengo.

Sofía: Algo mayor que Justo, es la hija adolescente de Francesco, tiene una sensibilidad especial para la música y se pliega a los deseos de su padre, aunque a escondidas los transgrede un poco. Su vida mejorará con la llegada a Calabella, entablará amistad con Justo y su hermana de los que se hará amiga.

Y estos son todos los personajes que yo destacaría, sobre todo porque son los que están dibujados con más esmero, a algunas de las hermanas de Teo solo se las nombra, por lo que no llegamos a conocerlas en ocasiones solo algún aspecto físico, como la gordura de María Montaña, otras algún aspecto de su personalidad como la ingenuidad de Maravillas...

Ambientación:

La novela transcurre en un principio en un pueblo fruto de la imaginación del autor Calabella, es la típica localidad a orillas del mar Mediterráneo con las características de la Costa Brava. Para ser sinceros poco conocemos de ella, la casa de las hermanas, la plaza, el bar del pueblo y el frontón y luego el camino rural que lleva a la finca que perteneció a los abuelos maternos de Justo y donde se instala los tres huyendo de la compasión del resto de habitantes y buscando un poco de intimidad.

El idílico paisaje que nos describe Màxim, con ese mar de fondo, ese acantilado, y la paz que se respira te llega al alma. Al menos a mí que soy una enamorada del mar, del sosiego y la paz que desprende hasta en los días en que anda agitado, de los reflejos de la luna en las tranquilas aguas que en ocasiones actúan de lienzo. Sinceramente me ha enamorado el pueblo que ha inventado, la forma en que lo ha descrito, la energía de este enclave casi rural donde todos se conocen y los vecinos actúan como juez y parte.

El tiempo en que transcurre es más o menos reciente, 1980, y el autor ha tomado como excusa una fiesta que en Cataluña tiene arraigo y tradición, me consta que también en algunos pueblos de la Comunidad Valenciana también pero desconozco si con la misma intensidad. La víspera de San Juan en toda Cataluña, sobre todo en los pueblos costeros, o puede que solo allí es posible encontrar verbenas, una fiesta para compartir, para conocer a gente y porque no para coger alguna que otra borrachera. Un día muy adecuado para poner en marcha un plan. Además es tradición hacer hogueras en la playa, en algunos sitios bañarse a media noche y pedir deseos. Justo decide que el ese año no va a pedir ningún deseo, va a hacer realidad los de su familia.

Aunque el autor toma como excusa la visita de Ava Gadner al pueblo, se puede ver como la población se prepara para pasar las fiestas, con la nevera a rebosar de comida cocinada que solo tendrá que ser calentada, las charangas en las calles amenizando la fiesta, las hogueras en la playa, la gente engalanada, la visita a la iglesia...

En 1982-1983, la familia cambia de país sin embargo eso solo lo conoceremos superficialmente, sin embargo el 75 cumpleaños de Teo la reune con su hijo en Roma, y ahí si que pasearemos de la mano de Màxim por alguno de los enclaves más turísticos. Y de la mano de Justo y sus fotografías de edificios, conoceremos algunos lugares emblemáticos de otros países, pero de forma superficial para mi gusto, si se hubiera recreado no me hubiera importado en absoluto, porque soy una enamorada de sus descripciones y de su forma de escribir.

La estructura:

Nos encontramos ante un libro con una encuadernación exquisita, tapas duras, con cubierta y solapas, y lo que llama la atención es que al quitar estas, no encontramos un color neutro para la portada si no que está reproducida a todo color y con brillo la misma que en la cubierta. Una portada que enamora a la vista, y que en cierta medida resume lo que vamos a encontrar en su interior, aunque sinceramente me parece que ese niño difícilmente puede tener doce años. Volar fue siempre el sueño de Justo, viajar, conocer mundo, sin darse cuenta estaba huyendo, una metáfora de su vida, siempre una huida hacía adelante que le pasa factura en el ámbito amoroso y le otorga el éxito en el laboral.

La novela se divide en treinta y ocho capítulos de longitud media, cuyos títulos son bastante reveladores y nos muestran un resumen de lo que vamos a encontrar en ellos, o esconden la clave de la narración. Como he comentado en varias ocasiones a lo largo de esta reseña se narra en dos tiempos verbales por un mismo narrador que cambia sorpresivamente de edad para que podamos comprender la magnitud de las consecuencias de su forma de actuar.

En los cinco primeros capítulos Màxim nos pone en situación, nos presenta a Justo y a su familia, nos va mostrando el infierno en el que viven, las ganas del muchacho de darle la vuelta a la situación, la gota que colma el vaso y el plan que traza y que por momentos se ve incapacitado para llevarlo a cabo y otras se crece y piensa que no hay vuelta atrás.

A partir del capitulo 6 cambia el tiempo verbal y del presente Justo comienza a relatar en pasado, todavía se impone el niño de doce años que ha cambiado el destino de la familia y es en el capitulo ocho cuando un Justo ya maduro comienza a imponerse, se encuentra en Roma para asistir al 75 cumpleaños de su madre, y tiene un regalo muy especial, confesarle que pasó treinta años atrás, comienza entonces a mezclarse a veces dentro del mismo capitulo, las menos y en ocasiones en capítulos alternos, aunque podemos encontrar incluso dos dedicados al pasado, presente y pasado, la voz del niño y la del adulto, en ocasiones podemos ver el mismo hecho tal y como sucedió y como se conserva en sus recuerdos. Empatizar con Justo no es nada complicado, entendemos porque hizo lo que hizo, sin embargo cuesta más entender que le pasa ahora, ¿porque sigue siendo un negado para el amor cuando entonces no lo era?. Nos muestra ligeras pinceladas de lo que le aterra, ser una copia de su padre, sin embargo seguramente no es solo eso... entre líneas el autor nos deja entrever algunos motivos, pero de forma vaga.

El capitulo 33 sin entender muy bien porque, nos relata la vida de Sofia en Londres, imagino que la excusa se encuentra en que Francesco y Justo hablan de ella, aún así a mi parece metido con calzador porque nada se nos cuenta de Liz salvo que ha vuelto a Calabella. Si hay algún motivo en especial para este capitulo la verdad es que yo no he logrado entenderlo, como no sea el guiño al pasado de los corazones de tiza que casi me hicieron dudar de la paternidad del hijo de Sofia, por ello no le veo sentido.

Puede que el capitulo 37 sea la clave de esta novela, sin embargo a mi se me ha hecho corto, me hubiera gustado conocer como reacciona Justo ante la revelación que se le hace y que en cierta manera le libera de algunos fantasmas de su pasado, sin embargo no es así, algo se ha removido dentro de él, lo demuestra el ultimo capítulo sin embargo este también me ha resultado corto, o me ha faltado algún epilogo. Aún así la novela me ha parecido muy interesante.

En ningún momento nos perdemos a pesar de esos capítulos alternos porque al principio de cada uno nos pone la fecha en la que transcurre, en los que acaecen en Roma incluso la hora, porque toda la acción transcurre un 14 de febrero, día que cumple años Teodora. No me ha parecido una estructura compleja, pero seguro que  la hora de escribir no resulto fácil hacer encajar todas las fechas.

Màxim hace gala de una pluma bella, sin demasiados artificios literarios, sin embargo recurre a la metáfora en muchas ocasiones, en boca de Visi sobre todo para explicarle a su sobrino los entresijos del amor. Nos regala reflexiones envueltas en frases bellas que no pueden hacer más que cautivar al lector, sobre todo a aquellos que nos gusta coleccionarlas.

Conclusión:

La noche soñada es una novela que no te dejará indiferente, entrar en el mundo de Màxim y su forma de narrar no siempre es fácil, recuerdo lo mucho que me costó hacerlo en El susurro de la caracola porque como no dispones desde el primer momento de las claves, hasta que las piezas encajan uno se puede perder. Esta es la cuarta novela que leo  del autor, así que secretos tiene pocos ya para mí y me ha enganchado desde el minuto 1.

Es verdad que en ocasiones puede resultar repetitiva, porque nos informa de que hay un plan, se nos dice que lo han puesto en marcha, conocemos el resultado del plan, pero hasta muchos capítulos después no se nos informa del como y para ponernos en situación nos lo vuelve a relatar todo o casi todo como si los primeros seis capítulos no existieran, a mi no me ha molestado, pero puede que algún lector si se pueda sentir molesto. Y eso es solo un ejemplo porque pasa lo mismo con otros hechos que narra

Si le tengo que sacar algún pero, se lo pondría al desenlace porque me he quedado con ganas de saber más, aunque reconozco que las revelaciones cuestan de digerir, me han faltado reacciones de Justo, y el ligero guiño del último capitulo podría servirme pero si no eres hábil para leer entre líneas se escapan muchas cosas. De hecho lo he leído cuatro veces y cada una de ellas he entrevisto cosas distintas.

No es una novela 10, pero si que está muy cerca de serlo, a mi me ha gustado mucho, pero reconozco que soy una fan del escritor. Un premio más que merecido, al menos en esta ocasión no me he preguntado que ha valorado el jurado...

Ahora te toca a ti decidir si te apetece adentrarte en el mundo de Justo y no temas no es una novela para mujeres, aunque el AMOR este muy presente en ella, no es romántica ni por asomo, aunque puedas encontrar sentimientos profundos en ella. Y muchas frases que coleccionar

jueves, 29 de mayo de 2014

Mis whatsapp con Mamá. Alban Orsini

Cuando vi este librito no me pude contener, hace poco que me he sumado a las nuevas tecnologías y puedo decir que todavía estoy muy en pañales, por lo que me llamó mucho la atención y a pesar de ser mucho más joven que la madre del protagonista de esta historia, sabía que me iba a ver reflejada y seguro que si mi hijo se acercaba a las páginas de este libro también se estaría mirando a un espejo.

Lo primero que me llamó la atención fue su formato, yo diría que es un libro incluso más pequeño que el tamaño bolsillo, que simula un gran smartphone, aunque la puntas de este no son redondeadas. La portada ya nos deja entrever que vamos a encontrar, el gran protagonista el teléfono, por lo tanto una replica de este ocupa gran parte de ella, y luego una mujer mayor y un chico, enfrascados en su terminal.

Las sorpresas continúan dentro, puesto que si fuera podíamos ver el teléfono entero, en  las páginas interiores ya solo vamos a ver la pantalla, en un tono azul claro, salvo el la parte superior y el faldón en los que se sube la tonalidad, en este último también veremos la línea sobre la que se empiezan a escribir los whatsapp. Supongo que la mayoría de nosotros ya  manejamos la tecnología. y nos damos cuenta de que los mensajes que mandamos nosotros vienen en color y los que nos mandan en tonos de gris. Tenemos siempre la visión del terminal del hijo, por lo que los mensajes que envía la madre siempre están en tonos de gris, y los que envía el muchacho en verde.

Una vez entiendes la dinámica del libro solo queda disfrutar de una historia, tan corta como intensa, salpicada con mucho humor, en el que más de uno se verá reflejado, y que seguro que te arranca más de una carcajada. Al menos a mi me la arrancó y soy muy difícil para el tema de la risas en literatura, pero lo que más me sorprendió fue oír a mi hijo, este se partía literalmente la caja y me decía mamá mira como tú... menos mal que no soy el único que tiene más paciencia que un santo.


El autor:

Alban Orsini es francés. Doctorado en química orgánica, ejerce de consultor científico y de crítico
teatral para la web cultural cuturopoing.com al mismo tiempo. En los últimos años Orsini ha colaborado en revistas de creación literaria, incluida la del Teatro de Rond-Point.

Su primera novela Mis whatsapp con Mamá, se originó en la plataforma Tumblr, donde durante un año publicó el divertido intercambio de mensajes entre una madre y su  hijo.


Argumento:

"CijkiopplypM'po" es el primer whatsapp que una madre envía a su hijo con su nuevo smartphone. Recién iniciada en las nuevas tecnologías y entusiasmada con la facilidad de irrumpir en la vida cotidiana de su retoño, aprende a manejar el nuevo teléfono a costa de la paciencia del chico.

Moderno, fresco y divertido, este relato demuestra que hoy las historias también se escriben por whatsapp.

Mi opinión

Tengo whatsapp desde hace relativamente poco, tan poco como dos o tres meses, y la verdad es que era muy reacia a subirme a esta nueva moda, porque las tecnologías no son lo mío, me abruman, me cabrean, me sabotean... en fin con este panorama que os estoy dibujando ya podéis entender que este libro en muchos aspectos ha sido un espejo en el que me he reflejado, de ahí las risas, las carcajadas... incluso en ocasiones las lágrimas de alegría que me impedían seguir leyendo.

La originalidad comienza en este libro por la forma en que cuenta el conflicto generacional, ese tira y afloja entre progenitores y descendencia, pero también deja espacio para colar de rondón y mucha sutileza la crisis económica, a pesar de que el hijo trabaja, debe tener un trabajo precario puesto que siempre está pidiendo dinero a su madre. Y no menos original es la forma en que las emociones se van adueñando de esta historia, porque llamarla novela me parece muy fuerte, y tampoco es un relato.

Si el contenido rezuma originalidad, el continente no le va  a la zaga, lo primero que llamó mi atención cuando lo tuve en las manos fue su tamaño, a mi modo de ver inferior a un libro de lectura de bolsillo, bien podría ser el de una tablet de 7 pulgadas o un poco más, hoy me he fijado en el teléfono de mi compañero de trabajo y el libro puede que sea un poco más ancho, pero de largo miden lo mismo. En todo momento contenido y continente están en consonancia, ya que la portada es un gran smartphone, protagonista absoluto de esta hilarante historia, y en un segundo plano o un plano inferior para ser más exactos podemos encontrar a madre e hijo enfrascados en la labor de sacarse de quicio mutuamente.

Y como ya he dicho antes el interior simula una pantalla de móvil con sus mensajes en globos y para diferenciarlos unos en gris, los de la madre y otros en verde, los del hijo, la pantalla que siempre tendremos a la vista será la del smartphone del sufrido chaval... al mismo tiempo se intercalan algunas ilustraciones que tienen relación con los whatsapp que intercambían y que siempre levantan alguna sonrisa o llegan a conmover en lo más profundo.

Solo llegué a casa por curiosidad empecé a leer el libro, cuando me di cuenta había pasado hora y media, me faltaban unas diez páginas para terminarla y me dolía la mandíbula de tanto reír. Hace tiempo Lammermoor hablaba de los libros medicina, creo que este puede ser uno de ellos, de hecho lo he releído al azar y he seguido riéndome de igual forma. Quizás lo que más me sorprendió es que mis hijos se reían tanto como yo, incluso el pequeño todos los días coge un rato el librito

A pesar de lo mucho que me ha gustado, de lo original que  me ha parecido, y de lo mucho que he podido vislumbrar de lo que se esconde entre líneas, yo le pondría un pero a este libro, y es que los whatsapp carecen de fecha y hora, por lo tanto se pierde información por el camino. Una conversación suele ir en una pantalla aunque solo hayan dos globos, aunque alguno de los dos no conteste. Si sabemos que no contesta enseguida es por el enfado que somos capaces de discernir en alguno de los dos. Hay momentos en los que me he sentido perdida, sin embargo el humor me ha compensado con creces, y los sentimientos me los ha removido en profundidad.

No nos encontramos ante una historia banal, si no ante una nueva forma de narrar atendiendo a las nuevas tecnologías que tendrá más o menos éxito en el futuro, supongo que en esta imperaba el factor sorpresa y novedad, no creo que se afiance como género y la verdad es que hora y media de lectura sale un pelin cara.
Aunque el humor es lo que impera, tampoco penséis que no cuenta nada, es factible entrever la relación madre, hijo, la relación de ambos con su entorno, como les afectan ciertas cosas.

No es una novela en la que hayan muchos personajes, y todos ellos a pesar de que no se pueden caracterizar de cierta manera podemos hacernos una imagen visual de ellos, y si no visual de su forma de ser, creo que en este sentido está muy logrado.

el hijo: Me imagino un joven de entre 25 y 30 años, con un primer trabajo mal pagado, eso sí en una oficina, con problemas para llegar a fin de mes, amante de la juerga, y al que le sacan de quicio algunas de las manías de su madre que luego echara a faltar y el mismo reproducirá.

La madre: Imagino a una señora no demasiado mayor, que ha descubierto las nuevas tecnologías y que llena la soledad y las horas muertas con el nuevo juguete, tampoco es que su hijo pase mucho por casa, así que es una nueva forma de mantener el contacto con él y de paso sacarlo de sus casillas. Esta mujer esta viviendo una segunda juventud, se ha enamorado de nuevo y aunque encuentra piedras en el camino sigue manteniendo el humor.

la abuela: buff este personaje hay que descubrirlo, a pesar de que aparece muy poco, me ha hecho reír y llorar de la risa... menudo pájaro, o habría que decir pájara....

El vecino Boris: Una suerte de arreglatodo, vividor y algo bohemio como reza la canción... Un cara dura que mantiene una relación con la madre... los puntos suspensivos los tendréis que descubrir leyéndola

Diane: La novia del chaval, a la que la madre no ve con buenos ojos al principio y mucho menos al final, las razones las tendréis que descubrir también.

Y aquí terminan los personajes, todos los vemos a través de los ojos de los dos principales, la madre y el hijo, y la verdad es que los whatsapp no tienen desperdicio, quizás lo que más pueda gustar es la cotidaneidad, en ocasiones hablan de naderias, otras de problemas tecnológicos, otras de la comida que no les gusta, o del vecino Boris, o de la novia del muchacho, de la infancia. El final cambia un poco el humor yo no diría que por las lágrimas pero si por la congoja, el nudo de la garganta era tan grande que respirar costaba. Sin querer moralizar, una moraleja si que sabrá entrever el lector avezado.

Pero como un libro de humor no puede terminar con lágrimas, este reaparece en un guiño en la última página.

Conclusión:

Si has leído hasta aquí sabrás que la novela me ha convencido, me ha gustado, y que te la recomiendo sobre todo si te encuentras bajo/a de tono, si como yo eres un/a negado/a para la tecnología, si tienes hijos que te solucionan tus bloqueos con las máquinas. Si quieres reír y no te importa que tus sentimientos se paseen en la montaña rusa hacía el final del libro.

No encuentro ningún motivo para no recomendartela, ni siquiera ese pequeño pero que le he encontrado, es un libro que se lee en un momento, que luego seguro que como yo abres en más de una ocasión y que es compartible con los hijos a partir de los doce o trece años, mi pequeño tiene menos y se lo pasa bomba con la madre sobre todo.

Si algo me ha quedado grabado en la memoria y seguro que seguirá ahí por mucho tiempo, fue cuando mi hijo riéndose como un loco me dijo mamá mira como tú, es que es calcadita a tí, como el no había leído más que unas páginas le dije no me tientes muchacho que yo también puedo ser tan borde como ella eh... Sin duda nos hemos echado unas risas a costa del libro, de vez en cuando le envio algun whatsapp como el que nuestra protagonista le envia a su hijo, lo suelo hacer cuando está en casa, y puedo o bien oirlo reír, o decir Mamáaaaaaaaaaaaaaaaaa.

En fin una lectura que tiene su momento idóneo para abordarla, no vas a perder mucho tiempo con ella y seguro que te saca alguna risa.


PD: Edito porque el autor ha tenido la amabilidad de escribirme un mail para comunicarme que había cometido un error en la foto que habia colgado. Asi que la he cambiado por la que el amablemente me ha facilitado, es un dibujo de Vivi Lablonde.

lunes, 26 de mayo de 2014

Un féretro en el tocador de señoras. Regina Román

Este libro lleva en mi estantería más de tres años, en aquella época me apuntaba a todos los sorteos habidos y por haber, no había leído nunca chick-lit y la blogosfera andaba revuelta con esta autora. Fui afortunada y gané un ejemplar de los que por entonces pululaban por los blogs. Sin embargo pronto me dí cuenta de que no era un libro para mí, que yo no lo iba a disfrutar como la mayoría de las lectoras.

Quizás lo cogí en mal momento, sabía lo que podía pedirle y lo que no a este libro, y lo único que le pedía era entretenimiento, en aquellos días estaba inmersa en el estudio de unas oposiciones que por inminentes me tenían totalmente absorbida, así que la única manera de leer era aprovechar las salitas de de espera de los médicos, y otras coyunturas similares.

Y digo que lo cogí en mal momento porque me vi tan reflejada en las primeras páginas de este libro que lejos de servirme de evasión me agobiaron, me recordaron los libros que me esperaban a mi vuelta, la constitución, el derecho administrativo... porque yo no opositaba para notarías, no acudía a una academia, pero no por ello tenía el culo menos cuadrado que lo pobres opositores, la tez menos blanca, las ojeras menos marcadas y los nervios menos a flor de piel.

De esa manera un libro que prometía quedó relegado a la estantería en espera de mejores circunstancias, pasaron aquellas oposiciones y me puse a preparar otras, mucho más sencillas para mí, pero que también necesitaban de horas de estudio, y en esta ocasión si que tenía que cantar las lecciones. En fin que hasta que no he dejado de estudiar no me ha apetecido volver a retomar las páginas de esta novela que prometía risas y que yo no había sabido vislumbrar. Pero el golpe definitivo me lo dio Isa de Copiando libros y su mes del chick-lit.


La autor@:
Nacida en Málaga, Regina Román tiene una interesante mezcla de sangres que la hace "concienzuda para el
trabajo duro y la primera para la verbena". Empezó a escribir a los siete años, relatos de ciencia ficción y una trilogía de fantasía y aventuras que anda por casa de su madre extraviada, pero que será novela si algún día llega a aparecer. Contadora incansable de historias, no entiende la vida sin humor y cree firmemente que arrancarle una sonrisa al prójimo es el mejor regalo que pueden hacerle.


Sinopsis

Escueta es la que nos proporciona la editorial a modo de gancho y es la que voy que a dejaros yo

¿Qué hacer cuando te peleas con tu rica familia y te vas de casa?
Sencillo, irte a vivir con tu novio.
¿Qué hacer cuando la vida junto a tu novio pijo se hace insoportable?
Sencillo, pillarte tu propio apartamento
¿Qué hacer cuando un fantasma revoltoso se instala en tu piso y te encarga una misión suicida?
La cosa se complica... bastante

Visto así promete...

Mi opinión

La cosa prometía, sin embargo, me doy cuenta que este género no me acaba de llegar, no voy a decir que no he sonreído, porque mentiría como una bellaca, pero tampoco me ha arrancado carcajadas, por más que Gilda se las traía. Puede que mi poco gusto por lo sobrenatural haya ayudado a que el regusto final no sea nada positivo, a pesar de que reconozco que para mí ha sido lo mejor de este libro.

Nunca he aguantado a los pijos, su tontería, su frivolidad y de esto anda bastante sobrada esta historia, al igual que de grandes familias, en sentido monetario pero con muy mala leche, poca solidaridad, y sobre todo un interés por cultivar la moral victoriana espectacular. No he podido empatizar con casi ningún personaje de esta novela, quizás por ello me ha parecido prescindible, a no ser que seas una gran amante del género.

El único personaje con el que he podido congeniar, que me ha arrancado alguna sonrisa, y sobre todo que me ha llevado a reflexionar ha sido Gilda, el fantasma, y el as que se guardaba en la manga me ha sorprendido en exceso. Ni siquiera los personajes que se salían del estereotipo guapo y rico me han llegado a convencer. Nuestra Olivia o bien se codea con pijos o con frikis, y si con ello pretendemos retratar la sociedad mal vamos.

Los personajes

Con ello no quiero que decir que los personajes sean planos, no cada uno a su modo de ser está bien caracterizado, sin embargo a mi no me han llegado, Gonzalo además de aburrido me ha parecido un prepotente y un niño de papá que no sabría que hacer sin dinero. Amparo me ha parecido una lagarta que no sabe muy bien lo que quiere, a parte de pillar otro niño rico que la mantenga en el mismo nivel de vida que le ha dado su papá, así que si Gonzalo no cae en sus redes mejor intentarlo con Luis. Este a pesar de ser un pijo es el que mejor me ha caído, porque sin dinero dudo que pudiera vivir pero al menos no es tan prepotente, tan falso, tan banal y frívolo.

Olivia se me ha quedado a mitad camino, hubiera podido dar mucho más de sí este personaje, sobre todo después de su alianza con Gilda, sin embargo no me ha terminado de convencer ese cambio tan radical de niña bien a bohemía, hippie... su discurso marxista con ese abrazo del capitalismo, quizá no sea tan frívola como Amparo, quizás en la vida busque algo más que un marido rico que la mantenga, y le permita llevar una vida regalada, pero no me la he terminado de creer.

Los amigos de Olivia, de su otro mundo, del que pretende entrar por la puerta grande sin acabar de conseguirlo tampoco son para echar cohetes. El delgaducho Fidel, la oronda Dora, son unos frikies de mucho cuidado, seres que seguro que en su etapa escolar fueron marginados, desde luego su nivel de popularidad no debía ir muy allá. Y Marina la que más encaja en los cánones de la normalidad, es demasiado tímida, se asoma más bien poco a la historia y no deja gran huella.

Si hay que salvar a alguien de la quema, salvaría a Gilda un fantasma revoltoso, que pone patas arriba la vida de Olivia, le hace de estilista, de amiga, de paño de lágrimas, confidente pero nada es gratis en este mundo y el encargo que le hace se pasa de disparatado, misión imposible donde las haya. Será la que nos levante alguna sonrisa y también nos despierte las ganas de ahogar a algún pijo que otro. Su locura es contagiosa y as en la manga a parte la parte divertida nos viene de su mano.

En cuanto a Clarissa me ha parecido un guiño a la pelicula Ghost, en la que la medium también tenía algún quilito de más, pero extrapolado a la picaresca española, en la que las lectoras de tarot abundan y las estafas en ese campo están a la orden del día.

La historia en si, la trama, no me ha dicho nada, chica rica, contraviene los deseos de papá, que no está acostumbrado a que le lleven la contraria, ella más terca que una mula tampoco está dispuesta a complacerlo y decide marcharse de casa. A partir de ese momento comienza una odisea que le confirma que su noviazgo no va a ninguna parte, que hace aguas por los cuatro costados. Que su vida tal y como la conocía no es ninguna bicoca, que no encaja en el grupo de amigos que tenía pero tampoco con sus compañeros de estudios, ni mucho menos con Marina, porque el nivel económico no es el mismo, y para colmo de todos sus males, un fantasma ha decidido convertirse en su compañera de piso, revolucionando su vida . No voy a decir que sea manido el tema, pero salvo la parte sobrenatural lo hemos visto en más de una serie o libro.

La autora usa un lenguaje ágil, sencillo, sin florituras, un estilo joven, fresco que pretende evadir, divertir, lo que yo llamo literatura sin pretensiones, pero que a mi no me ha llegado a convencer. Aunque reconozco que no soy una persona que guste del género y por lo tanto no soy un buen exponente a la hora de que decidas aparcar el libro.

Conclusión

Supongo que a estas alturas te preguntas si recomiendo o no la novela. Y yo te diría que si y que no. La mayoría de los  lectores no pueden estar equivocados. 

Te la recomendaría, si te gusta el género, porque seguro que serás capaz de sacarle más bondades que yo.

No te la recomendaría, si como  yo no gustas de este género, porque seguro que le sacas más defectos que virtudes y probablemente te deje el mismo sabor agridulce que a mí.

A mi modo de ver es una lectura de piscina, de veranito, pero totalmente prescindible si tienes otros libros en la estantería.

Retos

12 meses, 12 libros.
25 españoles
mayo mes de la novela chick-lit

miércoles, 21 de mayo de 2014

Donde quiera que estés. Elena Moreno

Las novelas como la mayoría de las cosas de esta vida, tienen que entrar en primer lugar por los ojos, una portada bonita siempre atrae a un lector, aunque también es cierto que  a todo lector no le atrae lo mismo en una portada. Y esta que me ocupa, a mi personalmente me enamoró.

No es que una portada bonita me lleve de cabeza a leer un libro, si no que hace que me interese por él, en este caso la sinopsis hizo lo propio para que el ejemplar cayera en mis manos, y una vez leído puedo afirmar que es uno de los libros más bellos que han pasado por  mis manos. Trata un tema nada novedoso, el luto, la perdida del ser amado, como afrontarla... pero es precisamente ahí donde a mi me ha convencido completamente porque quizás yo también hubiera optado por esa vía, he empatizado con la protagonista desde la línea uno.

Otro de los alicientes para el lector de esta novela son sus protagonistas principales, un escritor tan ausente como omnipresente, una bibliotecaria, y una novela a la que el infortunio de su autor catapulta al éxito de forma apabullante. ¿Quién se puede resistir ante un elenco de actores de esta índole? Yo, sinceramente no. Si te gusta como a mi rescatar frases, en Donde quieras que estés vas a encontrar tantas que vas a llenar un cuaderno entero. No había leido nada de esta autora pero su prosa es muy bella, los sentimientos traspasan el papel, al igual que su protagonista principal.

Me adelanto, como siempre comienzo la casa por el tejado, pero quiero deciros que esta novela me ha gustado mucho, me ha hecho pensar, reflexionar, me ha llevado por todos los estados de ánimo posible, he logrado empatizar con sus dos protagonistas, más con la mujer que con el hombre, pero supongo que es por motivo de afinidades.

La autor@:

Elena Moreno nació en Bilbao, es licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad de Bellaterra (Barcelona). Ha trabajado en medios como Eitib (Radio Euskadi, Euskal telebista), Cope, Punto Radio y Canal Euskadi. Colabora en prensa escrita y  ha ganado varios premios de relatos literarios. El salón de la embajada italiana fue su primera novela.

Si queréis poneros en contacto con ella

elenamorenoescritora@gmail.com

Argumento:

La primera noche que el doctor Lucas Denvurg pasa en su nuevo apartamento, se encuentra con algo imprevisto que le impide conciliar el sueño y olvidar el motivo de su cambio de domicilio; una mujer llora al otro lado del tabique.


¿Cómo reaccionar ante un llanto desconocido? Él golpea suavemente la pared y susurra palabras de consuelo. Entre ambos se establece un extraño y dependiente vinculo.



Su vecina es María Noriega, acaba de perder a su marido_ el escritor Baltasar Mugaritz_ en un controvertido accidente. Ella sabe que el dolor necesita tiempo para desaparecer, pero la desconfianza que surge ante lo que el destino le tiene preparado parece insuperable. Cuando el muro entre ambos caiga, el la guiará hacia la resolución del misterio sobre la obra del escritor.


Una apasionante novela que nos invita a afrontar el pasado para permitirnos vivir la más inesperada de las historias de amor.

Impresiones:

Justo esta última frase de la contraportada me dio muchos quebraderos de cabeza, no soy lectora de romántica pastelosa, y temía equivocarme y estar ante una de esas novelas pasadas de azúcar que terminan por no gustarme de puro almíbar e inverosimilitud. La primera impresión a veces es la que cuenta, y decidí obviar esta frase, y reconozco que mi instinto no me falló, que me ha gustado más de lo que esperaba, y que una novela supere mis expectativas no es nada fácil.

La autora ha apostado fuerte con continuos guiños al lector, a ese que hace que su trabajo tenga sentido, y no es que estos siempre sean explícitos, pero ya en la segunda frase introduce una fecha que para todo amante de los libros es conocida e incluso diría yo que reverenciada, el 23 de abril... Ese día Baltasar Mugaritz debía estar firmando La tristeza de la alondra, su ultima novela,  en una caseta, no en vano es el día internacional del libro, sin embargo, cambió los planes y se encontró con la muerte en una carretera secundaria.

Desde ese día su mujer María Noriega no vive, vegeta, intenta recordar los buenos momentos con el escritor nos hace participes de sus manías a la hora de escribir, de su vida poco convencional cuando trabajaba en un libro nuevo, de su aislamiento del mundo cuando lo visitaban las musas. No se si todos los escritores son así, supongo que no, pero Baltasar era un ser etéreo, que la mayoría del tiempo no estaba, que se concentraba en sus personajes, que hacía suyas las historias de otros, que daba vida a los personajes, y por momentos me atrajo su forma de ser y en otros me repelió, no podía entender como podía tener dos personalidades distintas, una maravillosa, casi de protagonista de libro, y otra egoísta y a mi modo de ver antipática.

Estilo

La novela alterna la primera y la tercera persona del singular, porque encontramos en ella dos historias que se entrecruzan, que se encuentran y se desencuentran para finalmente converger en  una sola. María nos cuenta sus tribulaciones en primera persona, empatizar con ella no es difícil, su dolor tiene un motivo, la culpa, cuando pierdes a un ser querido tras una discusión, los fantasmas que se agazapan tras ella te persiguen. María no es capaz de cerrar la puerta y pasar página, le pesan los errores, le pesa la ausencia del ser maravilloso que era su marido en ocasiones, sin olvidar que a veces se convertía en otro al que no conocía. Sin restar méritos a la otra historia, esta me ha llegado más al corazón, la primera persona ayuda a sentirla más cercana, pero también que hable de un tema que te es familiar, ya no sólo la pérdida, si no la forma de afrontarla. No olvidemos que estamos hablando de un escritor y una bibliotecaría, gente acostumbrada a estar entre libros, a vivir entre personajes de ficción. María piensa que la única forma de cerrar una etapa y poder conservar al Baltasar escritor, es escribiendo sus recuerdos, sus sentimientos en un cuaderno.

De esa forma nos encontramos ante una prosa lírica, cargada de frases para coleccionar, y para reflexionar, de metáforas nada retorcidas, nos encontramos ante las contradicciones del ser humano, puestas sobre el papel de una forma que nos sube a una montaña rusa de sensaciones, al tiempo que nos convierte en protagonistas de excepción de esos diálogos que a través de sus textos María, mantiene con Baltasar, y como necesita ir deshaciendo sus dudas y sospechas para preservar la memoria del que fue su marido, dejar intacto el nombre del escritor y poder cerrar una puerta para abrir una ventana.

María se desnuda en sus cuadernos, no está sola tiene a su amiga Isabel,y también a un vecino que a través de un tabique le proporciona consuelo y tiene a su hijo Gustavo en París, sin embargo se siente sola, perdida, asustada por lo que pueda descubrir, y todo eso al lector le llega de una forma plena, siente el miedo de María, su angustia, puede que como yo no comparta todas sus decisiones, pero el personaje no le puede resultar indiferente.

Podría pensarse por todo lo que tengo dicho que es una novela lenta y lacrimogena, no soy muy dada a llorar en literatura, como tampoco lo soy a reír, este libro me ha arrancado alguna lágrima, y me ha puesto un nudo en la boca del estómago en más de una ocasión, pero no es un libro lento porque acompaña los pensamientos con diálogos, y tampoco considero que sea una novela para leer con una caja de pañuelos al lado... a no ser que te consideres lloron/a.

Pero he dicho que tenemos dos tramas, la segunda está protagonizada por un médico oncólogo, especializado en leucemia, un hombre con carácter sueco, con muy mala suerte en el amor. El doctor Denvurg tras su apariencia fría es un hombre al que le afecta el sufrimiento humano, debería estar inmunizado por su profesión, sin embargo no es así. Su vida ha ido dando vueltas hasta volver a su Bilbao natal. Tratar a Mario, ha sacado su pasear su parte más vulnerable, la relación doctor paciente ha traspasado fronteras y se ha convertido en una amistad sin fisuras, en la que caben las confesiones, y el intercambio de confidencias. Lucas comienza una dura batalla contra las células que van minando la salud y el cuerpo de Mario día a día, intenta insuflarle esperanza, aunque los resultados no son nada positivos. Las conversaciones entre Mario y Lucas no tienen desperdicio, te hacen reflexionar, pensar. La profundidad que alcanzan en ocasiones sorprende, si tenemos en cuenta que estamos ante un médico y su paciente, al igual que la relación que se establece con la familia de Mario.

Esta parte de la novela está narrada en tercera persona, un narrador omnisciente nos va contando lo que siente Lucas, como es su profesión, su infancia, su juventud, sus amores, sus progresos acádemicos, incluso se remonta más atrás para explicarnos porque es medio sueco. La autora introduce tecnicismos, nos explica de un modo sencillo como se comportan las células cancerígenas, la pasión que siente Lucas por su trabajo, y como su lado humano se abre paso por encima de su practicidad sueca ante el dolor, tanto de su paciente como de su vecina. También en esta trama se pueden rescatar frases, casi todas ellas en la boca de Mario.

Los capítulos se alternan, hay incluso hechos que tienen como protagonistas a María y a Lucas que podemos verlos desde dos ángulos distintos, como los vive ella, y como los vive él, y eso siempre ayuda a tener una visión global, además no tienen porque tener una sucesión casi inmediata, a veces retoma el suceso capítulos más tarde, sin embargo, la mente del lector no tiene ningún problema en asociarlos.

Además de en capítulos alternos la novela se divide en dos partes. La primera nos sirve para presentarnos a los protagonistas, para situarlos en su realidad, para lograr un punto de unión y ese no es más que la vecindad. En la segunda una vez conocidos ambos empiezan a interactuar, a producirse entre ellos malos entendidos a la vez que acercamientos, y finalmente ese reconocimiento mutuo de bálsamo para las cicatrices que van jalonando el alma. Lucas se convierte en el báculo en el que se apoya María a la vez que va perdiendo su batalla personal. Ambos necesitan cerrar puertas para poder abrirse sin miedo a una nueva relación, y juntos irán limando asperezas. María lograra acallar sus culpas, poner mordazas a sus sospechas, preservar a su escritor en el corazón al tiempo que se abre a una nueva vida, completamente distinta de la que ha conocido hasta ese momento.

Lucas intenta olvidar sus fracasos sentimentales, ve en María su alma gemela, una persona que sabe escuchar y reconfortar, a pesar de la tristeza que la asola, por ello intenta ayudarla a vencer sus miedos, le allana el camino en la búsqueda de sus fantasmas, le ayuda a poner grilletes a las dudas. Y juntos vivirán una de las escenas más emotivas y a la vez más duras de toda la novela. Porque si la vida te da una mala mano, de nada sirve la pericia del jugador, la partida está perdida de antemano.

El epilogo para mi es de lo más emotivo y pone el broche final a una novela bien escrita, con dos tramas muy interesantes, y con una historia con la que podremos empatizar y conectar.

Los libros dentro de la novela.

Como he dicho al principio la autora hace constantes guiños al lector, Baltasar Mugaritz pierde la vida un 23 de febrero. De la mano de su mujer conocemos sus manías de escritor, como se sentaba a escribir una novela, y no me refiero a si lo hacia sentado o de pie,  a mano o en ordenador. Conocemos su éxito que fue a la vez su tortura y su tumba.

De donde sacó la idea para escribirla, las noches en blanco... y después  hace su aparición estelar su editora y también nos desvela algunos trucos y algunos de los yugos del escritor cuando tiene éxito su novela. La firma de libros a la que no asistió en pos de sus fantasmas. Su mundo onírico, ese que esta habitado por personajes inventados, por ambientes ideales. Baltasar como escritor es un personaje a descubrir, el humano que de vez en cuando asoma, es totalmente prescindible.

A eso hay que añadir que María es bibliotecaría, una enamorada de los libros, y una gran lectora, y nos deja muchas perlas que compartiré con vosotros en otras entradas, porque tengo Como en un espejo olvidada, y ya tengo dos fragmentos rescatados, aunque para ser sincera una no tiene nada que ver con la literatura pero si que me va como un guante.

Humor

No no es contradictorio, os he dicho que es una novela que explota y explora los sentimientos, pero hay momentos en que la tensión se rebaja, y es a costa de tres mujeres, de tres personajes secundarios, pero a la vez muy importantes, que logran arrancarnos alguna sonrisa, que no risa.

Por un lado tenemos a Katy la madre de Lucas, una mujer acostumbrada a hacer lo que quiere, que lleva al doctor un poco por la calle de la amargura. Primero cuando vive con ella porque lo controla, después porque le echa en cara que la abandone. Más tarde por auto medicarse y crear de esa manera situaciones que para el lector pueden ser graciosas, pero no así para su hijo.

Y luego si ya podemos sonreir más es gracias a Gladys, la chica que ayuda a poner orden en el apartamento de Lucas, sudamericana y muy acostumbrada a poner orden incluso donde no le piden y Susi la mujer de la limpieza de María, entre las dos hacen de celestinas, intentando unir dos almas que ellas presumen solitarias, separadas por un tabique.

Lucas Denvurg también propicia alguna situación de distendimiento, es muy despistado y llega a confundir teléfonos, si a ello le unimos que es un hombre de pocas palabras y muy muy práctico al final el mal entendido está servido, y la sonrisa aflora a los labios al imaginarlo contrariado y ruborizado.

Conclusión

Como habréis podido comprobar es una novela que auna muchos temas, dos tramas que convergen hasta unirse en una sola, literatura y ciencia tienen cabida en una misma historia. Aunque solo he nombrado a dos personajes que son los que realmente llevan el peso y si contamos a Mario tres, en realidad tenemos una novela coral en la que la autora ha sabido dibujar de forma magistral dos almas tan diferentes como complementarias y al mismo tiempo personajes secundarios con precisión, sin difuminar demasiado a ninguno de ellos por poca aparición y fuerza que tengan.

Si eres un amante de los libros, en esta sin duda encontraras fragmentos que te enamorarán, si lo tuyo es la ciencia seguro que comprendes a la perfección el mundo de Lucas Denvurg, pero no te preocupes porque si de células, sabes lo mismo que yo tampoco te perderás porque el doctor es un hombre que se hace entender.

Una novela bien escrita, que hace reflexionar, que te sube a la montaña rusa de los sentimientos, y que al final tiene un broche de oro digno de una gran historia, una puerta que no se cierra del todo, pero que entreabre una ventana. Real como la vida misma.

Si te animas a leerla ya me contarás

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