sábado, 21 de julio de 2018

Mujeres Errantes. Pilar Sanchez Vicente

Mujeres errantes es una de esas novelas que te atrapa, que te lleva de la mano por la historia que cuenta, que unas veces te puede parecer previsible, pero otras te impacta, es una novela que aglutina tantos temas que alguno te tiene que tocar la vena sensible, alguno por fuerza te tiene que atraer, y si eso no sucediera la prosa de la autora es suficiente reclamo para mantenerte pegada a sus páginas.

Mujeres errantes es una historia de mujeres, pero juraría que no para mujeres, o no debería ser solo para ellas, porque de sus páginas se puede aprender mucho. Mujeres fuertes, luchadoras, capaces de sobrevivir a la miseria, a la guerra, a la escasez, al desamor, a los malos tratos. Mujeres con un fuerte sentido de la responsabilidad, con una acidez inusual, mujeres de vuelta de todo y con una historia interesante a sus espaldas. 

Mujeres errantes es el retrato en vivo de una época de la mano de dos mujeres sobre todo, una octogenaria y una joven escritora abocada a la autodestrucción por una baja autoestima. Pasado y presente se dan la mano a través de esos dos personajes femeninos, y de un personaje masculino, el padre Guillermo, un misionero afincado en Nicaragua, que a través de la correspondencia que mantenía con Julia nos cuenta la situación del país, la lucha de las guerrillas sandinistas y su relación con Gaspar García Lavinia, misionero y guerrillero. La extrema pobreza y la corrupción del gobierno del país se retratan a través de esas misivas que nunca fueron contestadas.

Mujeres errantes es un batiburrillo de temas bien cocinados, bien hilados que mantiene al lector pegado a sus páginas, pendientes de los secretos que se esconden tras la identidad de Greta, pero también es un paseo por la España, y más concretamente por la Asturias de la época de los años 20 hasta nuestros días, con el atractivo de la lenguaraz Julia, apodada la Chata, que nos ofrece una mirada completa desde la niñez hasta la madurez de su vida, plagada de sabores y sinsabores, de miedos, de mucho trabajo y penurias, una vida marcada por el amor y el desamor, por la lucha por la supervivencia que obligaba a las mujeres a emigrar para tener una mejor vida. Una huida hacía adelante que termina constituyendo un canto a la esperanza.

La Autora:

Pilar Sanchez Vicente nació en Gijon en 1961 en el seno de una familia numerosa e ilustrada. De
espíritu libertario, salió a la calle durante la Transición, queriendo cambiar el mundo y sobre todo el papel que la mujer tenía en la sociedad. Sigue intentándolo desde su trinchera. Su primer cuento data de 1973, y visto con el tiempo, constituye toda una declaración de intenciones.

Es documentalista y escritora. Licenciada en Geografía e Historia, trabaja como jefa del Servicio de Publicaciones, Archivos Administrativos y Documentación del Gobierno del Principado de Asturias. Es Presidenta de la Asociación Profesional de Especialistas en Información (APEI). Fue guionista y presentadora de varios programas en TVE-Asturias y el canal Internaciónal de TVE. Entre sus obras destacan: Breve Historia de Asturias (Ayalga, 1986, VTP 2006), Comadres (KRK 2001) y Gontrodo la Hija de la Luna (KRK 2005)

Puedes saber más sobre la autora en http://pilarsanchezvicente.es/

Sinopsis:

Últimamente tengo la impresión de que las sinopsis revelan demasiado, que dan demasiadas pistas sobre los derroteros de la historia y en ocasiones desvelan información que el lector no debería conocer de antemano. Será por mi manía de llegar a una novela lo menos influenciada posible, será que me me apasiona descubrir matices por mi cuenta, pero hace tiempo que decidí no leerlas antes de afrontar una lectura, si no después y en ocasiones acierto bastante. Esta es una de las veces en que he acertado, así que os dejo unas breves pinceladas, puesto que si queréis saber más y no seguir mi consejo podéis acudir a la página de la editorial.

Una escritora autodestructiva, una pescadera ambulante y una emigrante sin escrúpulos. Tres mujeres unidas por un hilo común: la huida hacia delante. Sin miedo. Sin rumbo. Sin freno.

Mis impresiones:

Pilar Sanchez Vicente ha realizado un gran trabajo de documentación para cimentar una novela sólida y atractiva con unos personajes que llegan para quedarse en el corazón del lector, incluso mucho tiempo después de haber cerrado la última página. Lejos de abrumar al lector con datos y más datos ha sido capaz de dosificarlos a través de la voz de tres mujeres en los papeles principales y un hombre en el de secundario de lujo. El éxito de esta novela radica en tres puntos fuertes, sus personajes, carismáticos, fuertes...; los temas que trata, muchos y variados, con una sensibilidad exquisita, sin caer en el amarillismo ni en el morbo, con un dominio abrumador en ocasiones que llega a doler, y el último punto la estructura de la novela y la prosa de la autora, una verdadera delicia.

Y sobre los que yo considero los puntos fuertes de esta historia voy a construir esta opinión.

Los personajes:

Aunque he apuntado al principio que la historia la cuentan dos mujeres fuertes y con vidas muy similares, en realidad son tres, salvo que una va perdiendo peso conforme avanza la novela para volver a recuperarlo en un momento de dado, de ahí que apuntara solo dos.

Eloína: Es la emigrante sin escrúpulos de esta novela, una mujer insatisfecha con la vida que le ha tocado vivir, hija de una vendedora de pescado ambulante, desde su más tierna infancia aborrece ese mundo y se propone salir de él. Tampoco Genara, su madre, lo quiere para ella y a pesar de la escasez le procura una educación que le permita salir del barrio y conseguir una vida mejor que la de ella, pero pocos son los llamados a conseguirlo. Eloína ve en la emigración esa oportunidad, y no la desaprovecha. Su tabla de salvación, su hija Greta, un braguetazo orquestado que da sus frutos, pero no se si la felicidad, porque la vida de Eloína por varios motivos no es un camino de rosas, aunque consigue no volver a Cimavilla y afincarse en un paradisíaco enclave suizo, Zermmatt, donde regenta una exclusiva tienda de souvenirs, Matterhorn Paradise, que le da para mantenerse holgadamente y sacar a golpe de talonario a su hija de más de un atolladero.

Después de distanciarse de su hija, la recupera los últimos días de su vida y acuciada por una culpa que la habrá devorado durante años, le confiesa la mentira sobre la que ha asentado su vida en Suiza, y ese secreto desencadena en Greta un terremoto interior y la búsqueda de su identidad en medio de una gran tormenta emocional y con el equilibrio mental pendiente de un hilo.

Greta: Para mí es el personaje de los excesos, nunca fue una niña fácil, no hizo que Eloína tuviera una existencia pacífica, supongo que para una niña no es fácil asimilar ciertos comportamientos, y los secretos tienden a enrarecer las relaciones. Tan inteligente como inadaptada socialmente, Greta tiene que luchar a lo largo de su vida contra los aires de grandeza de su madre que ella no consigue hacer suyos, ella es feliz en la tienda, clasificando en el almacén cachivaches, sin grandes pretensiones, sin embargo, es enviada a un internado de señoritas ricas, donde es la oveja negra, su inteligencia y su falta de fortuna la convierten en el centro de las burlas y los insultos. Ahí comienza el camino de lucha de Greta, primero para conseguir dejar el internado, después para traladarse a Visp a estudiar, más tarde para irse a Londres, y en cada paso que da el pozo en el que se hunde es más profundo, hasta que Londres se convierte en la ciénaga de la que no puede salir y que casi termina con su vida. La revelación de la que creía su madre la sume en un primer momento en la desesperación y después le da fuerzas para emprender el camino más importante, la búsqueda de su identidad. Par< ello recurre a su profesión, escritora, y se inventa un encargo de la multinacional suiza donde trabajaron las emigrantes españolas.

La Chata: Julia, la chata de Cimavilla, es una octogenaria lenguaraz, con un humor ácido y un genio de mil demonios, que ha vivido una vida dura e intensa. Amiga intima de Genera con quien no se hablaba en los últimos años, es quien desgrana a golpe de recuerdos la vida de las tres mujeres antes de emigrar a Suiza en los 60 para trabajar en la Nestlé. A través de Julia descubrimos la vida en ese barrio pesquero de Gijón, a mí es la parte que más me ha atrapado, quizás por el carácter de la morronguera y la pasión que le ponía al contar un día a día lleno de privaciones y malos tratos, y dotarlos al mismo tiempo de la naturalidad de la época en la que se vivía. Al contrario de Genera, Julia no quería emigrar, lo hace para alimentar a su hijo y  enviarle dinero a su madre Nievines, personaje secundario que me ha enamorado. A pesar de la época en la que vive, La Chata es una mujer que se conduce a su manera, es madre soltera, tiene la habilidad para enamorarse de quien no debe, vivir su sexualidad plenamente e ir a casarse con el hombre menos adecuado. Y además la existencia es más llevadera con un culin de sidrina y unas fabes.

Y no me quiero dejar en el tintero el personaje secundario por excelencia El padre Guillermo: huérfano desde su más tierna infancia, con una inteligencia y una sensibilidad fuera de serie sabe labrarse un porvenir, aprende a leer, a escribir, se hace indispensable para los frailes y toma los hábitos cuando es adulto, y ya no se yo si es por vocación o por conveniencia que todo puede ser. Le une una gran amistad a Julia desde niños, amistad que cultiva incluso en la distancia, es una mano amiga en los reveses de la vida, siempre atento a las necesidades de La Chata y de su familia. La vida lo lleva a la Isla de Ometepe en Nicaragua, y a pesar de que Julia no sabe ni leer ni escribir todos los años le escribe una carta en la que desgrana la realidad del país en el que reside, misivas que han hecho mis delicias, las esperaba como agua de mayo. La humanidad de este personaje se ha quedado conmigo después de cerrar la última página del libro y también muchas sospechas que no puedo compartir sin fastidiar futuras lecturas.

Los temas:

Muchos y muy variados son los que toca esta novela y van unidos a los enclaves en los que se desarrolla la acción en cada momento. El principal podría ser la emigración, en los años 60 y según a que países esta era femenina, ellas eran la avanzadilla y al año se podían llevar a sus maridos e hijos, la escasez en España, el estraperlo y el hambre abocaban a muchas madres de familia a salir de casa en busca de dinero para alimentar a su prole, y otros como Eloína veían la oportunidad para alejarse de una vida que no querían.

Emigrar no es fácil y a través de Eloína y Greta y sus vivencias podemos constatar la realidad que viven muchos de los que llegan a nuestro país. Ambas eran Spanierin, que dicho con la entonación despectiva era un insulto, precisamente así se llama la primera novela de Greta y en ella con parte de sus vivencias cuenta la vida de una emigrante española. Y es que en aquellos años las españolas hacían el trabajo que ninguna suiza, alemana o francesa quería hacer, eran el escalafón más bajo. La inteligencia de Eloína le permitió revertir esa situación, pero no dejó de ser una extranjera en la tierra que la acogió, mejor o peor vista, pero una emigrante. Y Greta no era más que una intrusa para sus compañeras de internado, de ahí que las burlas, y el acoso escolar fueran moneda de cambio corriente.

A través de la rebeldía de Greta conocemos el movimiento 2 de Junio, las adicciones a las drogas, el sexo desenfrenado, la anulación de la voluntad y la perdida de la cordura. En esa huida hacía adelante Greta se va sumiendo en un mundo cada vez más peligroso, primero se une sin saberlo a un grupo rebelde, en el vive su primer amor, sus primeros contactos con la droga, su primera salida de Suiza y la llegada a la Alemania del muro de Berlin. Son años de lucha reivindicativa, de canciones, de vida casi casi en comuna. El final de esa relación la lleva a tomar la decisión de marcharse a Londres a estudiar carrera. Un error que le costara la libertad durante años, si es que por entendemos por ella la conciencia de los actos realizados. Una relación tóxica la sume en una espiral de fantasías sexuales y drogadicción que a punto está de costarle la vida. Ingresos en centros de desintoxicación y vuelta a caer en las drogas contados con una maestría y un realismo que abruma. Me ha costado entender a Greta, una mujer tan inteligente, con altas capacidades y tropezando una y otra vez con la misma piedra...

El tema que a mi más me ha atraído es el que tiene como protagonista a La Chata, ese recorrido por la historia de Gijon y más concretamente de Cimavilla, la vida de esas vendedoras ambulantes, un trabajo extinguido, esa dependencia del alcohol para sobrellevar una vida difícil y llena de privaciones trabajando de sol a sol, víctima de los malos tratos, porque la pobreza si se suma a la lacra del alcoholismo es una bomba de relojería. Ese recorrido desde la niñez hasta la vida adulta me ha conmovido, ese trabajo infantil tan necesario para llegar a fin de mes, esos juegos de niños no tan inocentes como pudiera parecer. Julia disponía del desparpajo necesario en su profesión, de agilidad mental con los números y de la simpatía necesaria para caer bien. La época que más me ha impactado la de la Guerra Civil en la que La Chata era poco más que una niña, sus recuerdos por momentos me dolían, otros me levantaban una sonrisa. Me ha hecho pensar que a veces no sé de que nos quejamos ahora, quizás la historia esté para demostrarnos que hay épocas peores y que de todas se ha salido y mejorado.

Y por si no había bastantes temas, el padre Guillermo nos cuenta la revolución sandinista en Nicaragua que enlaza con la estancia de Greta en Alemania, ya que asistieron a un acto reivindicativo. El tono de las misivas tan lleno de desazón, contando sin cortapisas la corrupción del gobierno de Somoza, la poca ayuda internacional que llegaba a los verdaderamente necesitados, son de una belleza inusual y están situados estratégicamente en la historia, para mi constituían un balón de oxigeno, una forma de descansar de tanto exceso, los cometidos por Greta o los cometidos por La Chata, tanto monta, monta tanto, tal para cual ambas.

El estilo de la autora y estructura de la narración:

Pilar Sanchez Vicente consigue dosificar la información, ir descubriéndonos poco a poco y sin prisas la historia, sabe darle realismo y gravedad a los pasajes que lo requieren y sabe también utilizar el humor como forma de distendir sin sacar al lector de la historia, sin cortarle la concentración, pero ofreciéndole un respiro, y es que Julia ya está de vuelta de todo, es muy mayor, solo quiere salir de la residencia en la que su hijo la ha confinado y donde las monjas le mantienen un régimen estricto, un espíritu libre como el de La Chata allí se ahoga, languidece. Precisamente el uso del playu en boca de Julia le da una vivacidad a la narración impresionante y me he sorprendido sonriendo en más de una ocasión.

La autora sabe manejar la narración, utiliza un vocabulario rico en matices, culto unas veces y otras más relajado contextualizando con el personaje que habla y con la situación que narra. Con un estilo sencillo y nada recargado el lector se sumerge en las tramas y subtramas de esta novela, historias independientes que confluyen en una misma historia, sabiamente hilvanada, un hilo invisible termina por unirlas todas.

La autora le regala a cada personaje su parcela, su ratito de gloria, intercala las historias para crear en el lector esa necesidad de saber, incluso las misivas están colocadas de forma estratégica. Me parece un acierto de la autora la forma de ordenar los capítulos y el darle esa voz principal a La Chata.

Conclusión:

Me dejo muchas cosas en el tintero, tan solo he conseguido sobrevolar la historia, lo suficiente para crearos la necesidad de adentraros en una novela ambiciosa, soberbia, con personajes magistrales y que toca temas tan universales como la traición, el amor, el desamor, los malos tratos, las relaciones tóxicas, el sexo desenfranado o el acoso escolar entre otros.

Una novela que nos hace viajar en el tiempo, pero también en espacio, de Cimavilla a Suiza, de ahí a Berlin, de allí a Londres, y porque no a Santorini en Grecia, de vuelta a Zermat y de allí a Cimavilla de nuevo, pero como no podía ser el final de viaje esperaba Ometepe...

No se si estará entre las novelas más vendidas de este año, pero si que estará entre mis mejores lecturas y a partir de ahora no le perderé la pista a esta autora.


19 comentarios:

Estefania castellanos dijo...

Hola!
Pues la verdad que tiene buena pinta. Me lo llevo apuntado para leerlo más adelante.
Gracias por la reseña.
Besitos :)

Margari dijo...

Una novela de grandes personajes, ¿verdad? De esos personajes que cuesta olvidar, que se quedan con nosotros... Muy buena reseña!
Besotes!!!

Libros por doquier dijo...

La verdad es que he disfrutado tanto con esta novela que me he quedado con ganas de más. al igual que tú no conocía a esta escritora pero seguro que la sigo de cerca a partir de ahora. Muy buena reseña que sintetiza la gran novela que hemos tenido la oportunidad de compartir en Soy Yincaneras. Gracias

Ana M dijo...

Desde luego que es un libro que mantiene al lector pegado a sus páginas. Parafraseando a su autora sería más bien «cosido» y el motivo principal es el primer párrafo de tus impresiones. Ahí has resumido la grandeza de esta novela. Es un trabajo muy inteligente. A mí Cimavilla también es lo que más me ha atraído en global. Es la raíz de todo además, ¿no? Y Greta... Es muy difícil dar voz a un personaje de sus características. Una novela sobresaliente, pienso. Un sentido abrazo, Carmina.

Kayena dijo...

Yo todavía me sorprendo pensando en el pedazo de novelón que hemos leído. Pero, sobre todo, del modo en que llegó a nuestras manos. Creo que la huella que va a dejar en quienes la hemos leído perdurará mucho tiempo, porque es una novela imprescindible.

Con respecto a tu reseña, no creo que hayas sobrevolado la historia, porque has dicho lo fundamental, sin desvelar lo que no se debe y haciendo hincapié en las razones por las que hay que leer Mujeres errantes. No se puede decir mejor, Carmina.

Un beso.

Ángela dijo...

Carmina, dices que te has dejado muchas cosas en el tintero, y no me explico que has dejado fuera, porque has tocado todos los temas y has hecho un resumen de lo más completo y además sin destripar el argumento. Una reseña magnífica, si no lo hubiera leído estaría corriendo a la librería para comprarmela. Un beso

Dorothy dijo...

He visto tantas reseñas, tantas fotos en las redes sociales... que me da pereza. Me pasa siempre que todo el mundo coincide a la vez con un mismo libro, que me aburre. Pienso que es una táctica de la editorial (que me conozco bien por mi trabajo) y paso. Y con esta novela me está pasando. Quizás dentro de unos años, cuando no me acuerde, la leeré.

Besines.

Leira dijo...

Tengo ganas de leerla, ya que vivo en Gijón. Besos!

Domiar dijo...

Veo que somos unos cuantos los que hemos caído rendidos ante la prosa de Pilar Sánchez Vicente y su forma de hilvanar las historias. Llevas razón en lo que dices, ¿de qué nos quejamos ahora? viendo el sufrimiento de la gente humilde de Cimavilla da que pensar. Pero ya sabes que el ser humano es inconformista por naturaleza y siempre aspira a más. Gran reseña para un gran libro, como bien apuntas tenemos que seguir a la autora que seguro que nos depara más horas de buena lectura. Un beso.

Gema dijo...

Que reseña tan completa y tan maravillosamente escrita. Un gran libro el que nos ha regalado Pilar, una historia perdurable, por su solidez y por la de sus personajes. 😘

concha yunta dijo...

La autora nos contaba en petit comité que reconocía que sus protagonistas llevaban todos unas "vidas perras", ese sufrimiento contínuo al que haces referencia en tu reseña, y que es la esencia de la búsqueda a través de sus páginas del pasado y de tener la esperanza en el presente. La parte de Nicaragua me ha encantado. Bss

Aylavella dijo...

No me llama mucho la atención, pero ahora después de leerte, no sé si le daré una oportunidad.
Besos

Carmen en su tinta dijo...

Hola. Leída la novela y reseñada en mi blog, y comparto opinión contigo. También ha sido de mis mejores lecturas y ya una fiel seguidora de la escritora.

Besos.

Shorby dijo...

No me importaría leerlo, pinta muy bien =)

Besotes

Lur dijo...

Hola.
Está visto que cuando un libro nos apasiona eso se trasmite en la reseña. Tanto tu como Kayena habéis hecho sendas y estupendas reseñas que invita a leer esta novela más pronto que tarde.
Saludos.

Ana Granger dijo...

Hola!! Es un libro con una pinta estupenda, no paro de leer críticas muy positivas y tras leerte me he quedado con ganas de más. ¡Gran reseña! Nos leemos!! Besos!!

María Loreto Navarro Pacheco dijo...

Totalmente de acuerdo contigo. Una novela muy completa y de personajes que se quedan para seguir viviendo en el corazón del lector.

Los libros al sol dijo...

No la conocía pero la buscaré porque me parece super interesante y me apetece una lectura así ahora :) ¡gracias por compartirla!

Loli elmisteriodelasletras dijo...

"Mujeres errantes" ha sido todo un descubrimiento sin duda. Pilar Sánchez Vicente ha sabido tratar muchos temas en este libro, de una forma sublime, apoyándose en unos personajes de fuerte personalidad, ha sabido destripar el tema de la emigración femenina española allá por los años sesenta, la pobreza de la sociedad en general, donde todos luchaban por sobrevivir, el huir de un país buscando algo mejor, aunque en el lugar de destino nunca dejarías de ser la extranjera... Nos ha dado a los personajes de Greta, Eloína, Genara, pero sobre todo, nos ha dado a Julia, la chata de Cimavilla, un personaje con el que personalmente he disfrutado y que me ha dado ganas de visitar las tierras de Asturias que describe, y eso se lo debemos a la autora, que ha sabido transmitir en su prosa algo más que una historia inventada, y nos ha dejado con ganas de más. Habrá que seguir la pista de la autora, sin duda, y los personajes que ella ha creado van a estar durante mucho tiempo en nuestra memoria, eso sin duda.
Muy buena reseña, Carmina, como siempre.
Besos.