miércoles, 12 de diciembre de 2012

Sesión privada. Javier Rovira


Creo que nunca me ha resultado tan difícil encuadrar una novela dentro de un género en concreto, y eso porque en Sesión Privada nada es convencional, y encontramos un poquito de todo, podría encuadrarse dentro de la novela erótica si de aprovechar el filón se tratara porque hay escenas tórridas, sobre todo si las encuadramos dentro de la época en que suceden, en al menos dos de las historias. También podríamos encuadrarla dentro de la novela negra, o si eso nos parece demasiado pues dejémoslo en intriga y suspense, porque una de sus historias, o quizás las tres tienen tintes negros, más que de literatura de cinematografía en blanco y negro y cuando de ello se trata a mi me viene a la mente el magnífico Bogart.

Pero también se puede considerar una novela histórica, porque nos encontramos tres tramas, una de ellas se desarrolla en la actualidad, entendiendo por ello el año 2001, y las otras dos se remontan a un pasado no muy lejano de la historia de España. Así nos encontraremos con unas pinceladas de la guerra civil en el sur de España en la que los protagonistas son dos amantes, y la otra nos traslada al Madrid de los años 50, y más concretamente a la labor de los censores cinematográficos y al glamur de las salas de fiesta de esa España decadente según por donde se mire.

Cada vez es más frecuente no poder encuadrar una obra en un género especifico, pero si se quiere yo lo denominaría Thriller histórico con toques eróticos. Alguien da más oiga!! Bromas aparte me parece que para ser una ópera prima el autor ha demostrado muchas dotes literarias, porque si complicado es llevar dos tramas sin que ninguna decaiga en interés y sin que una se coma a la otra, no quiero  ni imaginar lo que debe ser llevar tres, a las que en apariencia no une nada y tan fino es ese hilo conductor que el lector va descubriendo cosas al mismo tiempo que el investigador, y cada vez desea saber más de ahí que las páginas vayan avanzando, hasta un final que supone todo un broche de oro y que hace que todas las piezas encajen en un clic como si de una complicada maquinaría de relojería suiza se tratara.

Pero vamos por partes y no adelantemos acontecimientos, basta con decir que me costó entrar en la novela porque para mí era muy importante conocer el nexo entre las dos historias que se comienzan a desarrollar ante nuestros ojos más o menos de forma alterna, pero  cuando surgió la tercera trama eso dejó de tener importancia para ir descubriendo las cosas de forma gradual.

El autor

Javier Rovira nació en Almería en 1967, es pianista profesional, profesor de conservatorio en Madrid, y licenciado en Filología Hispánica.

Formado en Madrid, Paris, y Bruselas, ha ofrecido recitales en numerosos países y ha actuado como solista en diversas orquestas. Desde hace años compagina sus actividades musicales y docentes con la literatura; fruto de ese esfuerzo se publica su ópera prima Sesión Privada.

Argumento

Miedo me da desvelar algo importante si me pongo a redactar el argumento, porque cuando buscaba información sobre esta novela casi me la destripan por completo en una reseña, así que para no pecar de inoportuna porque creo que vale la pena que la descubráis por vosotros mismos os dejo la sinopsis de la contraportada.

Madrid, años cincuenta, un sedan se desliza bajo la lluvia en busca de prostitutas para un singular trabajo, un rodaje secreto. Mario conduce y su jefe, Miguel Canales, se divierte con esas sesiones en las que recrea en clave erótica las escenas que la Junta de Censura Cinematográfica acaba de cortar. Hasta que aparece Carla, y con ella la evidencia de que habitan en un mundo dominado por la corrupción y la impostura.
En el otoño de 2001, Marcos Alvar sigue el rastro de dos amantes que se suicidaron juntos en los inicios de la posguerra; tras un desconcertante descubrimiento en el lugar donde los enterraron. Marcos se lanza a una compleja investigación mientras contempla atónito como su propia vida se desmorona sin remedio.

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Y así, con un doble arranque se rinde homenaje a los clichés de la novela negra. Sesion privada  irá desplegando sus numerosas capas hasta mostrar una compacta estructura de muñecas rusas: de los desmanes de la guerra a la desmemoría de nuestro siglo, de las perversiones culturales del franquismo a una crónica actual y descarnada del desamor y la traición.

Mis impresiones

Como avanzaba al principio me costó un poco meterme en la novela,  porque tiene un arranque espectacular en primera persona, en la que el protagonista nos explica porque se encuentra en un cementerio Málaga inhumando unos cadáveres, de los que apenas conoce nada. El protagonista así como quien no quiere la cosa y con la confidencialidad que da ese uso de la primera persona nos va refiriendo datos de su vida, de cómo llega a hacerse cargo de una investigación que cambiará su vida.

Y sin previo aviso en el capítulo siguiente se produce un salto en el tiempo y encontramos una historia distinta, contada en tercera persona por un narrador omnisciente, con abundantes diálogos que le dan agilidad y una visión muy cinematográfica. De esta manera introduce Javier Rovira la segunda trama, la que transcurre en los años 50 en una España decadente en la que nada es lo que parece, en la que la mentira y la corrupción tienen un gran protagonismo y en la que un personaje sufre porque el pasado ha vuelto a su vida con fuerza amenazando con aniquilarlo.

Y así van sucediéndose los capítulos casi siempre de forma alterna desgranándose en la historia que se desarrolla en la actualidad de forma lineal con varios feedbacks o flashbacks para que lleguemos a comprender porque la vida de  Marcos Alvar va haciendo aguas, al mismo tiempo que se ve envuelto en una investigación de grandes proporciones que le sumerge de lleno en la guerra civil, un tema que a él no le interesa y que le causará más de un sobresalto en su vida privada.

Los capítulos de la segunda trama van encabezados por un nombre propio, y quien lleva la voz cantante o el personaje que se desarrolla es el que encabeza el capítulo, y poco a poco vamos conociéndolos y la trama va avanzando y develando algunos ases guardados en la manga y como por arte de magia nos va dejando pistas, vamos intuyendo que tienen en común las dos historias, pero sin ser capaces de intuir por donde nos va a llevar el autor.

Si la calificamos de novela negra nos encontramos con un investigador peculiar, un agente funerario elegido al azar por la clienta porque lo único que debía hacer es desenterrar unos cadáveres de la guerra cuyas coordenadas conoce. Sin embargo solo encuentran un cuerpo y la búsqueda se reactiva.  Marcos Alvar no tiene formación para llevarla a cabo, sin embargo va tirando de hilos que le van dibujando un panorama general de las personas a las que busca.

Javier Rovira nos dibuja unos personajes descarnados, complejos, con el carácter que imprimen los secretos guardados, las verdades olvidadas y las mentiras medio veladas. Personajes muy humanos en los que la moralidad y la inmoralidad transitan por una línea muy floja que en multitud de ocasiones se traspasan. Personajes que tienen una evolución que conocemos a lo largo del tiempo a través de flashbacks y también a través de la investigación del agente funerario.

Me he sentido cómoda en las tres historias pero quizás por desconocimiento he disfrutado de la que retrata ese Madrid de los años 50, esa labor de los censores cinematográficos, y esa doble moral por la que  bajo presión uno es capaz de falsear un informe. Todo tiene un precio, aunque este sea el silencio.

Temas de trasfondo

Esta novela es mucho más compleja de lo que pueda parecer. Hay varios temas que planean en su línea argumental, el amor y el desamor, la traición, la corrupción, las infancias rotas y ello es visible en cualquiera de las historias.

En la actual Marcos intenta entender como su matrimonio ha hecho aguas y se ha ido a pique sin que él se haya dado cuenta. Nos desvelará como conoció a su mujer, como se enamoró de ella y como consiguió que estuviera a su lado. Sin embargo también nos informará de su desamor, de la traición de ella, y ese tira y afloja al que le tiene acostumbrado desde que eran niños y que sin embargo ahora le hastían.

También encontramos una historia de amor en la guerra civil, la que disfrutan los dos amantes, ella maestra, el alumno, una relación contra-natura, tórrida, en ocasiones subida de tono para los cánones que marca la época, una relación que se bebe a grandes sorbos, que lucha contra los prejuicios y que termina en una gran traición.

Y por último encontramos otra historia de amor si es que así puede decirse, la que une al censor con la prostituta capaz de socavar los cimientos de su existencia. Son amores los que se dibujan en esta historia fríos, festivos, amores sin compromiso, en el que las mujeres son simples floreros que proporcionan placer a los hombres. Un tema subyace, un tema tabú para la época y que ahora se sobrelleva y de nuevo una traición.

La corrupción es fácil de detectar en las tres historias, pero ahondar en este tema puede desvelar datos que merece la pena descubrir por uno mismo. Y eso mismo sucede con las infancias rotas, por un lado la de la hija de Marcos que se siente al margen de la decisión de sus padres, aunque no es precisamente una niña ya. Sin embargo el máximo exponente de esta trama es un as que  el autor esconde en la manga hasta casi el final.

Conclusión

Nos encontramos ante una novela que viaja del presente al pasado sin fisuras, sin grandes sobresaltos, hilvanando bien tres historias que al final confluyen de forma magistral en una sola. Javier Rovira con esta primera novela se ha hecho un lugar por méritos propios en la literatura española. Tiene mérito hilar dos tramas sin que la acción y el suspense decaiga en ningún momento, pero hilar tres tiene mucho más mérito.

Lo que más valoro en una novela es que la ambientación esté conforme al tiempo en que se desarrolla, y sin duda encontramos unos personajes caracterizados conforme al tiempo al que viven y su clase socio-económica. Tanto la trama desarrollada en Madrid en los años 50, como la actual es perfectamente creíble. Y en cuanto a la que se desarrolla en el sur de España desvela un trabajo de documentación que en ningún momento se hace farragoso, sino que se engarza con naturalidad en el texto.

Complicado es llevar una trama escrita en primera persona y otra en tercera, pero mucho más es dar voz a cada uno de los personajes, porque no nos encontramos ante una novela más de la guerra civil, y la posguerra o dictadura, nos encontramos ante una novela en la que se tejen cual encaje de bolillos unos hechos que desembocan en nuestros días, porque la memoria histórica pide reconocimiento para aquellos que todavía permanecen en el anonimato, enterrados en fosas comunes en carecen de lápida.

Seguro que esta novela te sorprende. Es muy cinematográfica así que no me extrañaría que cualquier día nos  encontraramos con una película o una serie. Material hay de sobra e incluso da para varias posibilidades de montaje.

 Con esta novela participo en el bloguero invisible de Kayena, y en la iniciativa un mes histórico de Laky

Un mes histórico

7 comentarios:

Margari dijo...

No conocía esta novela pero has conseguido despertar mi curiosidad. Si tropiezo con ella le daré una oportunidad, que no pinta nada mal.
Besotes!!!

Pedro dijo...

Tal cual la has descrito, con esa mezcla de géneros incluida, resulta una novela atractiva

Kayena dijo...

¡Ozú! no hay quien te lea sin que le apetezca leer aquello que comentas... y como tengo poco pendiente, vas tú y me lías.

Y otra cosa, no se puede explicar mejor sin destripar nada.

Un beso.

Aprendiz de mucho dijo...

Desde luego tiene muy buena pinta, muchos alicientes para gustar.
Tendré que apuntarlo para el próximo año.
Saludos

Grupo dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Grupo dijo...

Me encantó la reseña que haces de este libro, creo que la explicas de manera concreta sin desvelar nada importante de la trama.
Yo la leí hace ya algunos meses y me encantó. El autor hace magia al hilar las tres historias. Además que son relatos que nos presentan diferentes épocas en España desde otra lente con otros argumentos y escenarios.
¡Me uno a la recomendación!

Inés dijo...

No hbaía oído hablar ni del autor ni de la novela. Tiene buena pinta. Gracias por la reseña ^^