viernes, 21 de diciembre de 2012

El susurro de los muertos. Simon Beckett



Hoy es viernes y de nuevo la sección BBF se queda huérfana, y es que llevo una muy  mala racha lectora, desde octubre no consigo leer más de un libro al mes, y si este es tocho, puede durarme hasta mes y medio. El tener reseñas pendientes de publicar han salvado el blog de la inactividad pero, no creo que la situación mejore mucho con el nuevo año y voy a tener que poner mucho de mi parte para salvar los retos, incluido le mío.

Así que después de mucho arañar minutos, segundo y microsegundos, vengo a traeros la opinión de un libro que ha hecho mis delicias por varios motivos, porque el autor es siempre sinónimo para mí de éxito y disfrute lector, porque sus tramas son envolventes y sobre todo imprevisibles, porque su detective es humano donde los hayan, y porque la ciencia forense me apasiona aunque jamás me dedicaría profesionalmente a ella.

Este libro forma parte de mi maratón veraniega y me duró unos tres o cuatro días entre manos mientras iba y  volvía del trabajo en el tren, incluso en alguna ocasión he estado a punto de no bajar en mi parada de tren por estar demasiado metida dentro de la historia, y me ha tocado correr para ganar la puerta antes de que el tren iniciara de nuevo su marcha.

Os adelanto que me ha gustado tanto o más que los anteriores de la saga, que el autor gana con cada entrega como el buen coñac con los años, y que estoy esperando la traducción ya del cuarto título de la serie que espero no se haga mucho de esperar

El autor

Aunque os hablé largo y tendido de él en un monográfico que le dediqué voy a recuperar unas cuantas pinceladas.
 
Es escritor y periodista, nació en Sheffield, Inglaterra en 1968. Se licenció en Filología inglesa de ahí su amplio conocimiento de la técnica narrativa y artificios, de los que el inglés es un idioma bastante pobre. Durante unos años fue profesor en nuestro país. Fue percusionista en varias bandas musicales, antes de lanzarse a su carrera como periodista free lance. Mucha valentía si tenemos en cuenta que no se cuenta con un sueldo fijo y que tienes que vender tus noticias al mejor postor.

Como periodista ha publicado en The Times, The independent on Sunday Review, The Daily Telegraph y The observer. Antes de la serie de David Hunter, había escrito otras novelas que tuvieron quizás menos éxito y que no se nombran ni en su página oficial ni en las entrevistas.

La química de la muerte, fue nominada en 2006 para el premio Daga de Oro, y quedo finalista. En esta se estrenó como protagonista David Hunter, un antropólogo forense. Para crear el personaje y posteriores novelas se inspiró en una visita y una serie de artículos que realizó para la Granja de Cuerpos en Tennessee, la primera vez que tuve noticia de este Centro de Antropología Forense fue a través de una novela que lleva el mismo nombre de Patricia Cornwell, una de las que no tiene desperdicio y de las que se puede aprender un tanto sobre descomposición de cuerpos y técnicas de investigación.

Beckett presenció y participó en ejercicios prefabricados, y en reconstrucción de crímenes reales con cadáveres en descomposición, fue testigo de las técnicas empleadas para determinar la secuencia temporal de la muerte, como y donde se produjo y que objeto la provocó. De esta experiencia nació el antropólogo forense David Hunter. Un personaje encantador, atractivo, con un pasado que olvidar y tremendamente humano, aunque subyugado por su trabajo.

Lo que para otros es motivo de disgusto, para él representa un reto, conseguir que un cadáver le revele sus más íntimos secretos, como él dice en varias ocasiones en los dos libros que se han traducido al español, su trabajo consiste en conseguir que los muertos hablen y le cuenten lo que necesitan saber.

Sus obras

Novelas:

Fine Lines publicada en 1994
Animales publicada en 1995
Cuando el río suena publicada en 1997
Ser propietario de Jacob publicada en 1998

Serie David Hunter

La química de la muerte publicada en 2006 y traducida al español en 2009

Escrito en hueso, El titulo en español Entre las cenizas publicada en 2007 y traducida al español en 2010, 

Los sonidos de los muertos, publicada por círculo de lectores bajo el titulo El susurro de los muertos, opinión que me ocupa en este momento

La vocación de la tumba, publicada en 2010, desconozco si se está traduciendo

Por lo visto tenemos antropólogo forense para rato y podremos disfrutar del buen hacer de este autor.

Parece que al final he pintado el cuadro entero, porque poco más creo que se pueda añadir a esta biografía.

Argumento

Me siento incapaz de hacer esta sinopsis sin desvelar nada importante, después de desechar dos intentos he decidido copiar la que ofrece Círculo de lectores en una de sus solapas, ya que en la contraportada como gancho utiliza un fragmento del libro.

Hay ocasiones en que el destino te ofrece una segunda oportunidad. Después de filtrear con la muerte, víctima de una agresión que casi termina con su vida, el forense inglés David Hunter decide dar un giro radical y volver a sus orígenes, a la Granja de Cuerpos, Centro de investigación Antropológica Forense de Tenesse donde estudió. Aunque para el común de los mortales ese lugar sería lo más cercano al escenario de una pesadilla con cuerpos humanos en distintos estados de descomposición esparcidos aquí y allá, David se siente como pez en el agua estudiando los complejos procesos que  sufre el cuerpo humano tras la muerte. 

Durante la estancia su estancia en la Granja, David acompaña a Tom Lieberman, director del centro y antiguo profesor suyo,  a examinar el cuerpo de una víctima de asesinato en una cabaña en las montañas. Acostumbrado a ver todo tipo de cadáveres, Hunter nunca se había enfrentado a nada semejante: el cuerpo desnudo, con el torso hinchado por los gases, despedía un hedor que casi podía palparse. Al lado de la mesa  donde yacía tendido, había una silla, como si alguien, el asesino, no hubiera querido perderse detalle de la macabra función. El descubrimiento de un nuevo cadáver no hará sino confirmar sus sospechas: un asesino en serie anda suelto, uno particularmente metódico y retorcido, cuya fascinación por la muerte es tan intensa como el interés científico que por ella sienten los forenses que habrán de seguir su rastro.

Mis impresiones

Siempre he defendido que hay que comenzar las sagas por su principio, por lo menos por el principio que nos ofrecen aquí en España que tienen la mala costumbre de empezar por la tercera o cuarta entrega. A pesar de que Beckett suele contextualizar bien sus novelas y en algún momento acabas por reunir todas las piezas del puzle, hay cosas que quedan en el aire si te has perdido alguna  historia.

Todas ellas son independientes entre sí, sin embargo el hilo conductor de todas ellas y que evoluciona novela a novela es su detective David Hunter, un hombre que va evolucionando con los golpes que le va dando la vida, un hombre deshecho incapaz de asimilar tantos vaivenes y que después de un episodio especialmente trágico que se desarrolla en Entre las cenizas, se plantea recuperarse de las heridas del alma, necesita saber si todavía está capacitado para hacer su trabajo, para seguir teniendo de pareja de baile a la muerte que parece haberse fijado obsesivamente en él.

Para ello el mejor sitio para descubrirlo es la Granja de cuerpos, va en calidad de invitado y cuenta con la ayuda del que fuera su profesor y mentor Tom Lieberman, al que le queda muy poco para la jubilación. Tom cree saber por donde está pasando su pupilo y por ello a pesar de que no las leyes americanas son muy estrictas y los tribunales invalidan muchas pruebas por errores en el procedimiento, pide la ayuda de David en un escenario de crimen, este se muestra reticente pero al final le puede comprobar la mala salud de su compañero.

El espectáculo encontrado es dantesco, muchas piezas no encajan, cualquiera diría que es un escenario preparado y que quien se encuentra detrás sabe bastante de ciencia forense, David vuelve a encontrarse cara a cara con sus fantasmas del pasado, pero a su pesar se ve envuelto en una operación en la que no debería participar porque puede invalidar pruebas.

La novela como es normal en este autor está llena de pistas falsas que te llevan a sospechar de muchos personajes, todos ellos parecen tener un móvil, o alguna prueba les inculpa, se encuentran ante un asesino escurridizo y muy inteligente. Giros y contra giros nos van despistando mientras en el camino van apareciendo más víctimas y alguien está persiguiendo a los miembros del equipo de investigación, ¿quién necesita tomarse tantas molestias?

Quizás lo más original es dentro del capítulo haya partes  en las que el protagonista es ese asesino que desconocemos, ese hombre  especialmente cruel que tiene un motivo para matar y que nos desvela, pero contrariamente a lo que podríamos pensar, el narrador no es el asesino, sino  que el autor utiliza la  segunda persona, algo poco común en la literatura y que en ocasiones puede descolocar al lector, porque no sabe muy bien a quien se dirige. Y es en estos fragmentos en los que se nos explica porque  mata, que pretende conseguir, porque tiene una finalidad, como elige a sus víctimas y prepara los escenarios, como vive, como ha sido su infancia y quién o qué lo ha abocado a esa carrera desenfrenada y a ese juego con la policía que cada vez se encuentra más cerca de su pista.

Creo que sin desmerecer a ninguna de sus dos otras novelas, que en todas podemos encontrar mucha intriga, tensión y maldad, en esta el autor se ha lucido especialmente, ha sido capaz de meterse en la piel de David un hombre sicológicamente deshecho y con muchos problemas todavía para olvidar el incidente que casi le cuesta la vida. Pero también en la de Tom Lieberman que tiene que lidiar entre la ética y deontología y la necesidad de ayudar al amigo que está sufriendo, pero también en la del asesino, que no es más que otra víctima de la sociedad, un hombre con un trastorno mental, muy inteligente que es capaz de engañar a todos.

Nos encontramos ante una historia que cuenta con ingredientes de primera calidad, unos personajes creíbles y muy elaborados física y sicológicamente,  una atmosfera que a veces puede incluso ahogar, el trabajo en una Granja de cuerpos no es nada agradable para las personas ajenas al tema, y  no se nos ahorran detalles, pero tampoco de las escenas de los crímenes y el final es apoteósico, no digno de estómagos delicados. Sin embargo cuando la novela enfila la recta final, cuando la policía tiene en el punto de mira al asesino, cuando la ayuda de David y su intuición es más que necesaria para resolver el caso, se pega a tus manos y es imposible soltarla hasta que la trama se resuelve.

Sin duda David Hunter por su humanidad se ha ganado un hueco en mi corazón, y estoy deseando leer una nueva aventura, porque las heridas siguen abiertas y hay una trama pendiente de cerrar que se arrastra desde el segundo libro publicado en España y en algún momento encontrará el autor la forma de darle el carpetazo y con ello el descanso que necesita el forense que si algo comprende es que lleva esa ciencia en la sangre y que con muchas limitaciones puede seguir dedicándose a ella porque no ha perdido lo esencial.

Conclusión

Simón Beckett ocupa un lugar de honor entre los autores de novela negra en mi biblioteca porque consigue lo que pocos, que cada novela que saque me apetezca con locura. Su trabajo es impecable, cuida todos los aspectos de la novela, y pretende sorprender al lector, lo predecible no entra en sus obras, de ahí que siembre sus historias de pistas que llevan a múltiples callejones sin salida pero que sin embargo son imprescindibles para llegar al final. 

En sus novelas siempre hay un ingrediente original, en esta ha sido ese narrador en segunda persona que para resaltarlo está escrito en cursiva, es como si la conciencia del asesino estuviera contando sus hechos, y porque llega a esa situación, que busca y cuáles son sus métodos para conseguirlo. Cuesta mucho entender al asesino, empatizar es imposible pero cuando descubres quien está detrás de todo no puedes menos que sentirte estafado por el personaje, porque ha llegado a conmoverte, y a engañarte y no llegas a comprender como has podido estar tan ciega para no ver que tenías en las narices.

Supongo que la misma sensación del lector  la compartirán los personajes, puesto que son tan engañados como el propio lector, Simon Beckett hace gala de una gran maestría a la hora de hilar la acción y de mantener la intriga que no decae en ningún momento, y también a la de dar vida a unos personajes complejos, con una sicología muy elaborada y una forma de actuar muy marcada por sicopatologías.

Sin duda es una buena opción de lectura si eres amante de las novelas negras. El único pero no es para la obra que me parece redonda en muchos sentidos, sino para la forma de acceder a ella, de momento y yo no he sido capaz de encontrar lo en otra edición es exclusivo de Círculo de lectores, y es una lástima porque no todos estamos suscritos a él…

Si te animas a leerlo seguro que lo disfrutas, pero no olvides empezar por el principio... 

Con esta reseña inicio mi participación en el reto 25 novelas de misterio y suspense.

18 comentarios:

Goizeder Lamariano Martín dijo...

No conocía el libro, me alegro de que lo hayas disfrutado. Muchos besos y feliz navidad.

LAKY dijo...

NO he leído nada de este autor y es díficil que lea este libro si sólo está disponible en Círculo de Lectores. Una pena porque creo que me podría gustar. Besos

Kayena dijo...

Vaya tela... porque no he leído nada de este autor y el problema no es ya que hayas conseguido tentarme con esta novela, sino con la saga en si. ¿Y ahora cómo lo hago?

Un beso.

Marina dijo...

No lo conocía ni he leído nada del autor pero creo que no me voy a poder resistir a probar algo de este escritor. Lo has puesto de irresistible para arriba =)!!

Margari dijo...

Qué buena pinta tienen estos libros! Una pena que sólo estén en Círculo... Ahora me dejas pensando en amistades que estén aún apuntados a la revista...
Besotes!!!

Espe dijo...

Pues está claro que habrá que ponerse a la tarea de leer a este autor.

Carmina dijo...

Para todos, La quimica de la muerte la editó tambien Mondadori, pero de las otras novelas no tengo noticias que hayan sido editadas fuera de circulo y eso que he investigado

Shorby dijo...

No lo conocía... tiene buena pinta! =)

Besotes

Ángela dijo...

Hasta que he leido tu reseña no sabía nada de este autor, qué lastima, porque tiene una pinta estupenda.
Espero ponerle pronto remedio.
Muchas gracias por la información.
Besos.
Ahhh, como me marcho hoy mismo de vacaciones, aprovecho para desearte pases unas felices fiestas de navidad y que descanses un poco, para empezar el año con fuerza y alegría.
(Hay que ver que incongruencia acabo de decir, Navidades y descansar...)

Margaramon dijo...

No conocía al autor, pero tomo nota para leer alguna de obras, ya que me voy familiarizando con el género, aunque las sagas no me gustan demasiado.
¡Feliz Navidad!
Besos

Tatty dijo...

Yo tampoco conocía a este autor ni sus libros pero creo que me animaré a leer alguno, los buscaré entonces en la revista de Círculo aunque igual hasta hay alguno en las estanterías de casa
besos

Susana Deseo Libros dijo...

No conocía al autor, gracias por presentarme su obra.
Felices Fiestas Carmina.
Besitos.

Antonio Cabello dijo...

Me tomo nota, ¡Felices Fiestas, Carmina!

María dijo...

Tampoco conocía el libro pero yo no me lo apunto. Por el momento tengo mucho pendiente y este no me atrae lo suficiente.
¡Muchos besos!

Carla dijo...

He leído muy buenas opiniones de este autor. Todos los ponéis muy bien y coincidís en que sus novelas son adictivas. Tengo que probarlo, sin duda.

Un beso!!

mafaldas dijo...

Para los amantes del género pinta más que bien pero, como dices, no todos estamos suscritos a Círculo. Una lástima.
Musus y feliz Navidad.

Atram14 dijo...

Pues apuntado queda. No conocía al autor ni la obra, aunque el nombre del autor me suena.
Tengo intención de leer muchas lecturas negras el próximo año, así que quizá caiga.

Inés dijo...

Otro que no conozco ni auto ni novela. Me va a gustar esto del reto, pues entre todos me enseñaréis un montón de libros :)
Genial reseña, ¡un besito!